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Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 25, 2013 4:33 pm

La nubes se oscurecían en el cielo, a la orden de la exorcista. Convocadas para crear la caída del hielo que terminaría con aquella aberración monstruosa que tanto mal había causado.

Ajeno a ello, el akuma gritaba y blasfemaba en contra de los monjes grises, tal vez en su fuero interno presintiera su final y deseara irse causando el mayor daño posible.

La escocesa contuvo el aliento al verle hablar con su díscolo compañero, sabía o intuía más bien lo que el ser le estaría diciendo al chico, y esperaba que este último no perdiera la cabeza y le atacara a la desesperada, en su estado no le haría ni un solo rasguño a un nivel dos de ese tamaño, acabaría con su cabeza en el estómago del akuma mientras su cuerpo se retorcía entre convulsiones.

La imagen mental la puso nerviosa, puesto que no comprendía del todo aquel poder tan excesivo que dominaba ahora su inocencia y todavía no sabía si el ataque sería suficiente, salvo por la gélida certeza que el colgante, ya adherido a su piel por el propio hielo lacerante, le transmitía.

Latían juntas, como si fueran parte del mismo frío corazón. El total de su cuerpo se estremecía de frío y puro dolor, pero la inocencia seguiría activa hasta acabar su función erradicadora.

Un pequeño copo de nieve revoloteó ante su rostro y la hizo alzarlo, dilatando las pupilas en cuanto descubrió lo que había creado sobre la catedral. Un inmenso y reluciente campo de hielo... sobre las nubes. No parecía estar sostenido y tal vez ni siquiera pesara, simplemente se alzaba redentor sobre el cuerpo del akuma y trozos diminutos le buscaban, intentando limpiar y destruir.

La altura era increíble. Era como... era el cielo. Nunca, ni en sus más locos sueños habría imaginado algo similar. Se sintió ligeramente orgullosa del poder de su pequeña asesina, comprendiendo que todo aquello venía de su deseo enfermizo de proteger a su dueña, y al parecer seguiría haciéndolo por fuertes que fueran los enemigos.

Cuando el akuma terminó con su escudo, se volvió hecho o hecha una furia hacia ella, chillando de nuevo de aquella forma horrible y lanzando sus garras hacia ella. Clamaba por sangre y muerte.

El hielo había caído, formando un extraño charco rosáceo. Tal vez por culpa de la todavía no controlada inocencia del chico. Y a el no se le veía por ninguna parte. El monstruo había triunfado.

Los ojos color rubí le devolvieron la mirada, severos, omniscientes. Sin odio. Muerte y sangre. Se las daría.

Winter Tears. – la mano de la exorcista cayó, igual que la sentencia del hacha de un verdugo inglés. El akuma se detuvo, confuso. ¿ Por qué nevaba de pronto y por qué la nieve olía tan terrible ? Le dolía el cuerpo, le dolía todo.

Un crujido prístino le hizo alzar la visa en el preciso instante en que una tonelada de hielo se precipitaba desde algún lugar, como una avalancha venida desde el cielo, algo totalmente imposible.

Noo, no, no no ... no lo permitiré! ¡Puta!

Rió desesperada, alzando el vuelo y golpeando con su cola, con las patas y las zarpas aquella sucia materia divina, que le quemaba con su frío. Cuando hubo destruido los pedazos más grandes, la miró con satisfacción y sorna, pero seguía sintiéndose nerviosa. No podría ser tan sencillo. Pero su orgullo seguía ahí.

¿ Eso es todo lo que tienes, niña? Los exorcistas sois tan patét...

Su voz se cortó en su garganta. La chica de ojos color sangre no la estaba mirando, no podía ser. Tenía un semblante extraño, casi como si le diera igual todo aquello. Casi como si ya estuviera acabado.

La ira la embargó, seguida del terror más puro.

Un rugido gutural brotó de sus entrañas mientras se lanzaba hacia ella con las fauces abiertas. Ella no tuvo tiempo de cubrirse, recibió el impacto en el brazo que rápidamente se congeló, pero el akuma pudo notar el dulce sabor de la sangre humana. Le arrancaría el brazo y luego la cabeza, siii, se la llevaría a la tumba. Todavía podría causarle daño. Aal menos la dejaría inútil, al menos cumpliría su misión con el Conde.

Nine contempló con dolor la destrozada catedral. Su brazo parecía estar en peligro, pero tampoco podía apartarlo.  Y el akuma...

El hielo había comenzado a florecer. Pequeñas y desgarradoras hojas de afilados bordes pobaban su cuerpo y se extendían. No se teñían de sangre, tal era su cantidad que simplemente estaban cubriendo por completo a un monstruo de aquel tamaño. Y la nieve seguía cayendo, y perdidos entre ella unos pequeños cristalitos, con forma de delicadas esporas de algodón o alguna otra planta. El akuma no los veía, pero la exorcista se distrajo con ellos, intentando no pensar en lo que su codo y antebrazo estaban sufriendo.

Se había empotrado contra el muro de detrás por el impacto del akuma contra su cuerpo, y aunque Ice parecía gritar enfadada, el proceso de congelación no se detenía y el monstruo parecía saberlo aunque no quisiera reconocerlo. Había sido un ataque a la desesperada, no tenía veneno con el que matarla ni podría partir el brazo de la chica porque su hielo lo inmovilizaba.

Arghhh.... Acaba con esto de un golpe, maldita perra. ¿ Acaso no sois los misericordiosos ? – le gruñó entreabriendo los dientes y permitiendo que el brazo de ella se escurriera y colgara a un lado de su cuerpo, estaba extrañamente flácido, probablemente se lo había roto. El monstruo sonrió feo, su cuerpo ya no se movía y pronto su cabeza también dejaría de hacerlo. Le dolía demasiado, pero disfrutaba con su último daño, tal era su locura y maldad.

Ella le miró, escuchando aquel pedido con apatía. Su brazo estaría mal por muchos meses, pensó con impaciencia. Aquel akuma había sido un auténtico dolor de muelas.

El monstruo la miraba con deseo, queriendo saborear su carne de nuevo, deseando arrancarle los miembros uno a uno. Su sangre goteaba en la nieve y el engendro del conde alargó aquella lengua bífida para alcanzar el humano fluido.

La bota le pisó la lengua y se la estampó en el suelo cubierto de nieve y hielo. El akuma chilló y se agitó levemente, maldiciendo y babeando. Sus ojillos sin vida buscaron el rostro de la exorcista, y volvió a chillar al encontrarlo. No había expresión alguna en su rostro, pero sus ojos...

Los débiles no tienen derecho a escoger su muerte. – aquella sentencia fue lo último que los impuros oídos de la máquina oyeron, la misma que había formado parte de su festín de carne humana, la misma frase que la había alentado a seguir destruyendo y matando a todos y cada uno de los indefensos humanos que había devorado. Ahora ella era el débil, y eso fue lo último, lo último que la acompañó antes de ser congelado por completo y estallar en miles de pequeños trocitos brillantes que ya nada tenían de akuma.

Un pequeño suspiro cálido recorrió a la molesta exorcista, que en su fuero interno se otorgó la idea de que el alma había sido liberada y recorría al fin un camino hacia el más allá. No era una idea demasiado agradable, habida cuenta de todo lo que allí y en otros lugares habría sucedido para que el monstruo llegara a su actual nivel.

Desde luego el Conde tenía una mente en extremo retorcida. Y todo empezaba con el consuelo de un ser abandonado, holy shit.

Ice ya no estaba activa y la nieve seguía cayendo blanca y fría sobre los cuerpos y la piedra. Al parecer una verdadera tormenta se estaba formando sobre sus cabezas.

El pensamiento del plural le hizo dirigir la mirada con cansancio al lugar en el que antes había estado Hans. Se apretó el herido codo con la mano que le quedaba libre e intentó apartarse de la pared, un esfuerzo que su cuerpo no tenía la más mínima intención de concederle.

Estaba cansada, tenía tanto frío que pronto colapsaría y ni siquiera estaba a cubierto. La situación no era precisamente favorable. Una sonrisa turbia se formó en sus labios mientras dirigía la mirada hacia la pila de cadáveres que contemplaban todo aquello junto con los sacerdotes ensartados en las picas del techo, ojos de muerto, rostros de muerto.

No le apetecía morirse con público, por muy tiesos que estuvieran.

Acabó resbalando por la pared y dando con sus huesos en el frío suelo de piedra de la iglesia, manteniendo su mirada en el lugar donde le había visto por última vez, aunque una extraña idea se formaba en su mente, se negaba a darle crédito.

Nunca había tenido buena suerte, no iban a empezar ahora a cumplirse sus deseos. Sería demasiado irónico.

Su golem apareció volando por la entrada, dando vueltas y zumbando como si guiara a alguien. Tal vez el señor Netero hubiera recobrado el conocimiento y viniera a buscarles.

De nuevo el plural. Tosió y se acercó las piernas al cuerpo, intentando levantarse. Estaba en una posición patética, y quedarse allí tirada era tan absurdo como darse cabezazos contra una pared.

Se estaba levantando cuando un ruido extraño la sobresaltó. ¿Acaso quedaba algún akuma más con vida? Procedía del montón de cadáveres en el que su golem intentaba entrar por algún motivo. Ah, que bichito más tonto.

Nine lo llamó, pero el pequeño murciélago mecánico la ignoró por primera vez desde que había sido fabricado.

Los pasos y la voz del buscador asiático la hicieron voltear hacia la entrada, mientras se apoyaba con el puño en la pared y conseguía levantarse de forma terriblemente patética, aquel mínimo esfuerzo comenzaba a hacerla delirar.

El hombre venía sosteniéndose la cabeza a la par que la envolvía con un trozo de venda que sin duda llevaba en su mochila de explorador. Lo dejó en el acto en cuanto la vio y echó a correr hacia ella, con el trozo de tela cómicamente revoloteando a su paso.

¡ Señorita Neverleid ! ¿ Y el chico... ? Ah, su brazo... dios mío... – llegó a su lado en dos saltos, torpes pero certeros, y la sostuvo con delicadeza. Sus ojos y su voz temblaban, mientras intentaba comprender la terrible destrucción que estaba presenciando y la ausencia del chico joven y su lanza.

Ella tosió y negó con la cabeza, señalando hacia su tonto golem. El buscador pareció entender porque le sorprendía la ausencia del chico rubio de temperamento exaltado, y no había que ser un genio para atar cabos.

Señorita... no ha sido su culpa... los designios divinos... murió cumpliendo su misión – ella negó nuevamente con la cabeza y tosió. Le habían dado arcadas por algún motivo.

Al parecer no podía hablar, pero era comprensible dado el uso que le había dado a su arma. Netero había presenciado la formación de hielo sobre las nubes y la sorpresa y el asombro le habían hecho moverse. Sabía que los exorcistas le necesitarían tras la batalla. Intentó calmarla con suavidad sin éxito. Tendría que estar muriendo de frío y dolor por las heridas, por qué demonios era tan cabezota? Su semblante se mostró preocupado por los erráticos gestos de la escocesa. Colapsaría de seguir así, y ella parecía estar consciente de ello.

Por eso no entendía que ella le empujara hacia el montón de cadáveres. Estaba claro que no había civiles supervivientes, entonces por qué...? Tal vez hubiera enloquecido.

Un suspiro de frustración brotó de ella, que se rindió en brazos del anciano.

El buscador sonrió forzado y la depositó amablemente sobre un trozo de columna que estaba más cercano a la entrada. Le pidió que le esperara y salió apresurado a buscar el resto de sus materiales, entre los cuales estaban un par de botiquines de primeros auxilios y unas mantas que habían llevado para sobrevivir a las gélidas noches de aquel lugar.

Si debía lamentar algo era la muerte de Paulóv y la del chico, eran los dos tan jóvenes... Tal vez luego podrían hacer unas tumbas improvisadas, si, ella parecía ser creyente. Seguro que lo entendería.

En la iglesia, Nine estornudó y se frotó la nariz esparciendo un poco de sangre de su brazo con la mano que lo sostenía, puesto que la otra ni siquiera notaba que siguiera formando parte de ella. Seguía mirando con intensidad el montón de cadáveres y el absurdo comportamiento de su golem. Si por un casual, se cumplía su idea, por tonta y poco realista que fuera, tendría que replantearse un par de cosas sobre su negatividad hacia la compasión e intervención divina.

Tal vez todavía podría castigar a cierto rubio por su impertinencia.



 
**:


* feels pro * Bueno xD ya sabes lo que toca, haz tu mejor intento de piltrafa (?) y perdona la tardanza, no tengo buena semana como ya te comenté x3


Espero que Hansel~ no odie mucho a Nine x'D por acabar con el akuma y no dejarle participar de la masacre BD
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Mar Jul 30, 2013 6:48 pm

Entre los cadáveres apenas corría el aire ademas de la putrefacción que de allí emanaba los cuerpos se movieron tapando el hueco por donde había pasado dejándome atrapado en una montaña de cadáveres con olor de haber estado cuatro días tomando el sol...

Escuchaba los alaridos finales del akuma y pero no las palabras que pronunciaba entre gruñidos, quería salir, atacar por la espalda al akuma y de un golpe arrancarle corazón si aquella cosa tenia algo similar a un corazón y desmenuzarlo poco a poco pero todo se quedaba en una fantasía sangrienta dentro de mi cabeza, pues  los cadáveres pesaban bastante y apenas mantenía un habitáculo de un metro con la ayuda de la lanza para que no me aplastaran...

-Bueno al menos se que a muerto...-

Ya era algo, pero el verdadero responsable de toda esta masacre en origen era ese tal conde milenario...

-Tiene gracia apenas puedo mantener varios kilos sobre mi, voy a morir abandonado en una pila de cadáveres tristemente aplastado jajajaja...-

"Aun no quiero morir, pero no puedo moverme a penas con este espacio tan pequeño"

Entonces note una salida de aquel gas apestoso, solo me quedaba arriesgarme a quitar la lanza que hacia de soporte y lanzarme por ese hueco haciéndome posiblemente un hueco al exterior o a una muerte segura...

-Dos segundos más aquí y me desmayo...-


Me lance rápidamente haciendo que los cuerpos cayeran de forma que me liberaran algo de espacio dejando así la mitad de mi cuerpo fuera del montón de cuerpos,nada más salir note la piernas trabadas podría sacarlas pero todo se torno en negro y me desmaye no más de tres minutos unos golpes en mi cabeza me hicieron despertar.

Podía ver una sombra borrosa revoloteando a mi alrededor mi vista se fue agudizando pudiendo contemplar al pseudo-murcielago que me dio un golpe en la frente como reprimenda supuse en aquel momento...

veía al explorador viejales atendiendo a Nine que estaba sentada y que apenas se tenia en si, me arrastre como pude para alcanzar mi lanza y empezar a cortar extremidades de los cuerpos cercanos a mis piernas para aligerar el peso sobre ellas y poder liberarlas sin tener que romperme algo...

Tras unos cuantos cortes bien ejecutados ya podía erguirme sobre mis dos piernas aguantándome con la lanza caminando hacía ellos poco a poco... Ya que no podía ir rápido por la falta de fuerzas...

Me caí varias veces pero me recupere con la lanza antes de tocar el suelo, ya cerca de los dos antes que el explorador se diera la vuelta le cogí del hombro y le dije con voz clara:

-Eh, viejo enserio yo no... Yo no quería que aquel chico muriera...-


Tras esto el viejo puso una cara de sorpresa por encontrarme vivo  y también una mueca de asco contenida por el olor que desprendía mi cuerpo en si, no hizo caso a lo que dije más una mirada al cuerpo del chico me dio a entender que el también hubiera querido que el tuviera otro destino.

Mire de reojo a la que se había convertido por segunda vez en mi salvadora pero también me había robado mi tan ansiada venganza solo le pude decir unas palabras tan infantiles como mi comportamiento a la hora de obedecerla...

-Que sepas una cosa Nine, que solo me lo has robado por esta vez cuando tenga control de mi inocencia te los robare yo a ti, todos los que pueda y más...-


No pareció tener interés en mirarme en realidad su cara parecía estar bastante enojada no por sus facciones sino por su mirada que ahora pasada la batalla sopesaba si convertirme en una estatua o tenerme de decoración en su cuarto a modo de trofeo.

-No es momento de dialogar sino de descansar iremos a un lugar seguro y curar vuestras heridas.-


Tras darnos a ambos los primeros auxilios caminamos todo el trayecto de vuelta hasta la mansión, el explorador y yo conversamos sobre el otro explorador y nos presentamos el uno al otro entre luchas contra escaleras por subir conmigo y Nine sin que se nos abrieran heridas o sangraran de más otras, Netero era un tipo duro ya que podía cargar conmigo sin problemas, no me extrañaba que solo le quedara un pequeño arañazo después del porrazo en la cabeza.

Tras aguardar varios minutos de reposo en los exteriores de la ciudad para ir a la mansión del alcalde,ninguna palabra salio de nuestras bocas bueno tampoco es que tuviera energías a pares para discutir todo los fallos míos con Nine ahora mismo...

Al llegar Netero subió a Nine y empezó a preparar algo en la cocina vendas calientes me parecían a mi, yo ajeno a todo mi cuerpo casi ni me pertenecía me metí en la ducha con la ropa puesta tire todo menos los guantes de cuero y la chaqueta de exorcista.

En plena ducha entro Netero con mudas limpias y un botiquín, pues no me resultaba muy cómodo que se me acercaran por la espalda mientras estaba como dios me trajo al mundo en plena ducha moví la lanza hacia el con brusquedad al darme cuenta que allí estaba.

-Netero, casi te mato...-

Sonrió de manera burlona mientras apartaba la lanza que apenas podía sostener y bailaba en mis manos al son de mis temblores por el frio que tenia mi cuerpo, cuando no paraba de echarme agua caliente.

-Si apenas puedes sostenerla, ¿te invade el frio no?-


Mientras decía esto me cosía las heridas y cortes mayores y aplicaba vendas en las magulladuras y arañazos.Con una sonrisa burlona que aparecía cada vez que profería un quejido por el pinchazo de la aguja o el dolor de la presión de las vendas en mis heridas.

-Son efectos secundarios de la inocencia, tanto la fatiga como dolores inexplicables suelen ser atribuidos al poco control sobre ellas en los novatos de la orden, todos sufren al principio luego dicen que se hace llevadero y que luego suele ser un mal recuerdo... Eso dicen al menos los veteranos, los pocos que hay vivos.-

Asentí mientras apretaba los dientes por los pinchazos y la presión.

-Tranquilo dentro de poco se te pasara pásate una medía hora aquí con agua caliente y no te muevas te e traído ropa limpia de un cuarto.-


-Por favor intenta arreglar la chaqueta...-

-Lo haré jajajaja sino la señorita te clavara en lo alto de la catedral...Jaja...ja.-

Cerro la puerta y se fue por donde entro.

-Esa ultima risa a indicado que se a acordado de que es posible que lo haga, seguro que a sido eso, si se ponen las cosas feas tendré que huir de ella.-


Ahora que estaba solo podía derramar todo lo que tenía acumulado guardado dentro de sí demasiadas horas sin mostrar su dolor, toda su tristeza el agua se la llevo.

Tras secarme cuidadosamente el cuerpo dejando las zonas de las heridas para el final del secado me di cuenta de que el frio efectivamente había remitido momentáneamente aun así era bastante raro una cosa no podía mover mi brazo derecho y bueno la otra cosa que estaba mal es que solo estaba en el cesto una camisa.

-No me queda otra...Taparrabos versión camisa-


"LOS MATO A LOS DOS"

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 04, 2013 3:45 am

Durante las fracciones de segundo en que su cerebro se detuvo a procesar que el chico danés estaba ''naciendo'' del medio de una pila de cadáveres destrozados, se sintió moderadamente feliz.

No era una felicidad plena ni satisfactoria, como la que disfrutaban esas personitas normales que tan a menudo la rodeaban, pero a su modo retorcido de ver las cosas, aquello podría entrar en la categoría de milagro, regalo o alguna clase de intervención de la suerte en su favor.

Mientras ninguno de los dos la miraba, se permitió sonreír. Para sus adentros, más para si misma que para demostrar esa fugaz sensación de alegría. Era condenadamente inapropiado reír en medio de una catedral profanada y con cientos de inocentes pudriéndose a su alrededor, pero ¿ qué más daba ?

Las manos del buscador volvieron a sus hombros, haciendo que recuperara la compostura y el gesto serio. Su mirada evitaba centrarse en el maltrecho chico, si bien había salido con vida, ni por asomo estaba ileso. Ella tampoco, aunque la costumbre y las viejas cicatrices que ya se iban acumulando la volvían un poco inmune a toda aquella parafernalia de apuros y quejidos.

Cuando le habló, decidió volverse sorda por un par de segundos, no se sentía bien consigo misma por sus actos, pero las opciones habían sido esa o dejarle o morir. Y como tampoco iba a excusarse frente a un recién llegado con demasiados aires, la solución más sencilla era no mirarle y pretender que le daba igual su reacción.

Quería gritar un poco a aquella rubia cabeza hueca, pero debía contenerse delante del buscador. El hombre ya la conocía de antes y sabía que todo lo que sucediera en su presencia sería detalladamente informado y reportado a lo largo y ancho de toda la Rama. El solo imaginar ciertas reacciones le daba náusea, no debía perder la compostura.

Le prestó una tela con la que inmovilizarse el brazo, y procedió a hacerlo de manera un tanto torpe. Luego detuvo la hemorragia de su pecho, al menos hasta que llegaran a la casa franca que los exorcistas habían estado utilizando.

El asiático no podía dejar de admirar la entereza de ambos, sobre todo la de la chica, pero sin por ello menospreciar a alguien que recientemente había perdido todo su hogar, familia y amigos. Aquellos dos jóvenes de edades tan próximas ya se mostraban ancianos en ciertos aspectos de su comportamiento, pero era así para todos los exorcistas, al menos los que el había conocido. La infancia, la vida fácil, el creer que los monstruos solo están en nuestras pesadillas, todo aquello les era negado en apenas un par de horas, y de su reacción dependía el hecho de que siguieran con vida.

Ambos se convertirían en grandes maestros, pensó con un orgullo ajeno el buen hombre. Si no perdían la vida por el camino, claro.

Tardaron casi una hora completa en regresar a la mole victoriana de la casa del alcalde, un camino que anteriormente apenas les había costado minutos. Los ojos de la escocesa se cerraban con dolor cada vez que un movimiento involuntario hacía que la articulación de su codo se moviera, y las pequeñas y redondas gotas de preciado líquido carmesí iban dejando un sendero bien marcado hacia su destino, si bien ahora ya no quedaba nada vivo que quisiera seguirlo.

Cuando entraron, la agradable diferencia de temperatura con el exterior y el todavía presente aroma a lo que Hans hubiera cocinado en la mañana lograron que su estómago se retorciera ansioso y que su frío se hiciera todavía más presente.

Le quemaban las puntas de los dedos como si le estuvieran clavando pequeñas agujas de bambú y retorciéndolas lentamente, con morbosa lentitud. El buscador la ayudó a subir los escalones que la separaban de la mullida cama, hablándole e intentando que mantuviera la consciencia.

Quería matarle, decirle que la dejara en paz y silenciara aquella tonta voz.

Nunca se había sentido tan helada, tan desvalida, tanto que la herida del pecho y cualquier otra herida anterior comenzaban a desaparecer de su lista de cosas dolorosas, era como si su cuerpo estuviese en un nuevo apartado de su mente, nublada por aquella sensación de pérdida de calor, como si su inocencia se hubiera alojado dentro de su cuerpo, desahuciando toda calidez.

El único lugar donde el calor se acumulaba era el brazo izquierdo.

Cuando llegaron a la cama e intentó sentarse, gritó sin poder evitarlo. Su brazo roto en dos, al parecer se negaba a ser ignorado. El shock la llevó a la tierra de la amnesia por un momento, haciendo que quedara muda y temblorosa mientras Netero bajaba apresurado a calentar y esterilizar las vendas, no sin antes ayudarla a tenderse y arroparla con toda la suavidad que pudo, cosa poco eficaz pues le arrancó otro grito.

Se llevó una mano al rostro y agarró un gran puñado de pelo, crispándose de manera compulsiva y mordiéndose el labio inferior hasta hacerse sangre para no llorar o seguir chillando de manera descontrolada mientras se estiraba poco a poco, notando como su hueso partido rozaba con la otra mitad de la que se había escindido. Tenía roto el húmero, probablemente el cúbito también. Se movían, dentro de su piel, destrozando tejido nervioso y provocando algo que nunca había sentido.

Quería arrancarse el brazo, como si con ello el dolor fuera a desvanecerse.

Cuando el viejo regresó cargado de vendas y buenas intenciones, se encontró una atmósfera de hostilidad latente, más que a alguien herido y con necesidad de ayuda. Trabajó rápido y sin mediar palabra, ignorando los gemidos ahogados y la tensión del cuerpo, cuando necesitaba cortar tela para acceder a una herida y limpiarla, lo hacía, y los paños calientes colocados sobre la frente de la chica, su abdomen y piernas parecían ayudar a que su temperatura se fuera recuperando. Ella no parecía agradecerlo, aunque estaba lo más quieta posible y con los ojos firmemente cerrados, lo que le hacía pensar que estaba desmayada, que sería lo mejor. Pero en cuanto hubo terminado con todo lo superficial, pues ninguno de los cortes era excesivamente profundo, y le tocó el brazo para comenzar a entablillarlo, un agarre férreo en sus ropas lo detuvo, haciendo que se sobresaltara y casi volcara la bandeja con medicamentos.

Netero, en todos sus años de experiencia, había visto gente histérica, gente a punto de morir, gente herida y rabiosa, gente que se había vuelto loca por el dolor... pero aquella mirada roja como la sangre, con las afiladas pupilas dilatadas y redondas que le hacían pensar en un gran felino a punto de atacar pero a la vez terriblemente asustado, logró que el hombre sintiera el peso de una honda tristeza.

Ah, señorita, que bien, está usted despiert... – una mirada más atenta le hizo dudar, y callar. Tenía los ojos abiertos, pero no hallaba signo alguno de que le estuviera escuchando. Sus palabras no la alcanzaban, pero no había dejado de sentir dolor. 

Señor del cielo, por qué nunca das alivio a tus siervos, incluso cuando ya han padecido suficiente...

Intentó que se relajara, susurrando cosas incoherentes y apartándole la agarrotada mano, tratando de que confiara en que ya no le haría más daño si no lo contrario, algo difícil de creer dado que ambos sabían que era mentira. Ella rechazaba los somníferos más potentes, y las pastillas que le habían dado no eran suficientes ni para dormirla ni para quitarle el dolor.

Suspiró agotado, tenía conocimientos suficientes sobre como auxiliarla, a ella y al muchacho, pero no era tan excelente como su compañera fallecida. Le habría gustado tenerla al lado en un momento así, pues ella simplemente habría introducido la píldora en el caldo y habría obligado a la exorcista a beber...

La idea lo alcanzó como un rayo, y tras levantarse delicadamente y apartar la gran cantidad de vendajes usados, algodones empapados en sangre y palanganas con agua y esquirlas de metal que le había extraído de los cortes, se dirigió al piso inferior y puso algo de agua a hervir con hierbas medicinales. Simplemente la engañaría para que se tomara un somnífero y luego le estabilizaría el brazo.

Recordó entonces al muchacho, y presto acudió a atenderle. Este se mostró mucho más sumiso a dios gracias, y en poco tiempo había terminado de suturarle los cortes. Luego le buscó algo de ropa, y tras la mención a la chaqueta de la señorita Neverleid, decidió tomarse la libertad de gastarle una pequeña broma al rubio, sabiendo que ignorante del estado de la otra, le achacaría las culpas y tal vez provocaría una conversación entre ambos más adelante, sin duda la necesitaban, por lo que había oído. Al menos así se distraerían, sobre todo el, pensando en la desagradable tarea que le aguardaba.

Se hallaba en el piso inferior, con las diferentes prendas y la maltrecha chaqueta del uniforme a su vera, tarareando mientras removía aquella pócima infernal repleta de cosas que causarían sopor incluso a un caballo, cuando le oyó terminar con su baño y esbozó una amplia sonrisa. Oh, estaría bien que solo dispusiera de la parte inferior de un pijama para moverse... Su mirada se detuvo en las prendas. El pantalón de suave franela estaba allí, luego qué le había dejado al chico?

Un mal presentimiento le recorrió, mientras apresuraba sus movimientos buscando donde verter la medicina e intentaba escuchar lo que sucedía. Esperaba que al joven no se le ocurriera entrar en ese momento en la habitación, rezaba por ello. Incluso le dio un grito para indicarle que estaba abajo y que tenía sus pantalones, tal vez con ello bastara.

Mientras, en la habitación, un ruido extraño poblaba el ambiente. El golem de la escocesa permanecía tembloroso en un rincón, reacio a aproximarse a su dueña, a la cual apenas reconocía.

El ruido provenía de la cama, del lugar donde descansaba el brazo sano de la exorcista. Estaba apretando tanto los dedos contra el colchón y la sábana, que había comenzado a desgarrarlos.
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Dom Ago 04, 2013 9:26 pm

Entre decidido a la habitación pensando que no habría nadie en ella ya que era la habitación que yo use con anterioridad ajeno a  todo lo ocurrió entre con mi taparrabos improvisado abrí el vestidor farfullando en danés sobre varias cosas sobre Nine y Netero…

Cuando ya me había puesto los pantalones, me di la vuelta ante un extraño ruido procedente de la habitación…

“No…No…Y definitivamente no detrás no había nadie…Es mi habitación es absurdo que ese viejo se haya equivocado de habitación…”

Un pequeño gruñir me hizo dar la vuelta mientras me ponía la camisa… Dos ojos rojos cristalinos sobrepasaban por el borde de la sabana abultada de la cama que parecía parcialmente dañada.

“DEBERIA HABER MATADO A ESE VIEJO”

-Umm…Hola-

“HOLA MIS NARICES ME VA A MATAR”

Mi voz temblaba casi por inercia me senté en una silla cerca de ella por esa orden indirecta que me mandaban sus ojos cada vez que me miraba de esa manera fría pero comunicativa que daba a entender cosas sin mediar palabra.

Estaba vestido pero me preocupaba el hecho de si me había visto vestirme es un tanto perturbador, que alguien se cambie mientras tú no puedes moverte sin que te preste atención.

“Dios santo pensara… QUE MIERDA VA A PENSAR ME VA A MATAR”

-Bueno…Quería darte las gracias por matar al akuma por mí, da igual cuantas maneras piense de intentar matar uno de esa fuerza siempre llego a la conclusión de que no lo hubiera conseguido de no haber venido en mi ayuda y por supuesto me siento culpable también de lo ocurrido con tu brazo.-


"Fantástico simplemente debo darle asco y encima ahora me pongo a disculparme soy patético."

Su rostro parecía húmedo, ¿lagrimas?;quizás sean lagrimas quizás solo sudor por el dolor ocasionado al poner correctamente el hueso, pero realmente ella había salvado mi vida y la del explorador…Soy tan completamente inútil, ella parece tan segura tan fuerte y yo en cambio años de entrenamiento a la basura con un ser que es una marioneta de un demonio milenario que quiere destruir la humanidad aunque acepto esto hasta tal grado de luchar o intentarlo penosamente, aun me pregunto ¿si esto no es una pesadilla?...

-Ahora parece ser que no soy de utilidad- dije con la cabeza gacha solo pudiendo ver su mano derecha en mi visión mientras agachaba la cabeza para ocultar mis ojos vidriosos…-Pero realmente Nine me convertiré en alguien tan fuerte como tu…O quizás más…Jejeje…-

“Palabras vanas en la cabeza de un joven egocéntrico que lo ha perdido todo y ahora no tiene nada salvo una lanza y un destino muy ligado al abismo de la muerte.”

Me restregué los lagrimales con la manga de la camisa de lino gruesa que me puse para evitar que se vieran algún resquicio de haber estado a punto de derramar alguna valiosa gota cristalina de mis ojos.

-Da igual cuanto tenga que entrenar para convertirme en un verdadero exorcista, por cada herida que me hagan se los haré pagar con hielo y sangre…-

Me senté a su lado en la cama sabía que invadía su distancia personal, pero es como si no me estuviera reprimiendo ni nada solo me sentía cercano a ella como si de una amiga de la infancia se tratara, por eso se dice que durante las situaciones peligrosas los lazos entre las personas se estrechan o se desvinculan es casi como una prueba de fuego.

-Bueno…Ahora que me has escuchado lloriquear déjame preguntarte una cosa ¿tienes algo a lo que llamar hogar?, no sé si me explico algo que sientas que verdaderamente es tu hogar que llegues y te relajes cómodamente.-
Mi sonrisa era amarga dios tenía un gran nudo en la garganta, solo quería huir de este lugar que hasta antes de ayer seguía llamándolo mi hogar.

La mire profundamente casi perdí la noción del tiempo mirando su iris rojo, volví a mi asiento suspire para mis adentros y con voz apenas rozando el nivel de susurro dije:

-Acabo de perder todo y lo único que obtengo son cicatrices no obtengo ni una triste  venganza.-


El silencio fue largo no me hablo pero tampoco aparto la mirada de mi...

Los nudillos tocaron la puerta era Netero quien sino... Tras una sonrisa burlona por su parte que luego se transformo en una serena al ver que no estaba con ánimos para más bromas me digo algo que no sabía...

-Hans, dudo que ella pueda escucharte esta en estado de shock...Le acabo de traer una sopa junto al tranquilizante más potente que poseo en el botiquín...-

Una sonrisa estúpida asomo en mi rostro, no había escuchado nada solo era que no podía moverse y estaba en shock desde luego esta loca cabeza mía solo esta destinada a pasar por dolor y monólogos externo y internos.

-Que cruel eres conmigo,Nine-

Netero procedió a intentar darle el caldo lo interrumpí tocando levemente la cuchara que debía dar el caldo a Nine.

-Netero, ¿puedo hacerlo yo?-

-Si, supongo que no hay problemas-

-Se lo daré en pequeñas cucharadas, di aahh...-


Agarre con una mano su cabeza incorporándola suavemente los pelos eran verdaderamente sedosos y hundiendo lentamente el contenido de la cuchara entre los labios fruncidos que dejaban paso a la cuchara para que esta pudiera llegar a su destino, muy bien ya se a tomado tres, y ahora va la cuarta justamente cuando la cuarta vertió su contenido en la garganta... Un brusco espasmo ocurrió en todo el cuerpo de Nine, ¿no podía ser se estaba atragantando?.

-Netero ayúdame le pasa algo...-


"Diablos Nine si estabas bien..."

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 08, 2013 4:45 pm

Los sonidos que la rodeaban se sentían apagados, igual que si su cabeza y oídos estuvieran bajo el agua. Pudo distinguir entre las temblorosas imágenes de su entorno que le provocaba la fiebre, como una figura alta entraba en el cuarto, hacía cosas en un rincón y posteriormente se acercaba a su cama.

Hablaba con ella, le veía mover los labios, tendría que escucharle. No lo hacía.

No le atribuía rostro alguno, ni siquiera recordaba su propio nombre en aquel momento, ¿qué importaba el de otro?

Luego le vio inclinarse, cambiar su ritmo al hablar y hacer gestos raros, como si algo le doliera. ¿Lloraba? Tal vez también estuviera herido, y eso la preocupó. ¿Por qué la preocupaba? Tenía un maldito brazo partido en dos, no debía sentir nada más que su propio dolor ni perder el tiempo en compasiones altruistas.

Oyó otra voz lejana, distorsionada y que le produjo alarma. ¿Era un enemigo? No exactamente, pero por algún motivo no quería que esa persona estuviera cerca suya. Y, siendo sincera, en ese momento no quería ningún ser viviente a su lado, tan sólo que se marcharan y la dejaran sufrir en paz.

Su inocencia hacía cosas raras a su espalda, no se acostumbraba del todo al nuevo tamaño del arma, mucho más pesado e incómodo. Tiraba de su cuello igual que un gran peso, hundiéndola en la cama, si bien sabía que de no llevarla tampoco podría levantarse.

Un olor agradable la hizo reaccionar un poco. Parecía que el último invasor traía comida consigo. Eso era bueno.

Las manos del que tenía a su lado la cogieron por la cabeza para levantarla, por alguna razón no sintió peligro en el y decidió permanecer tranquila. Tal y como pensaba, un borde metálico se apoyó en sus labios, dejando caer cucharadas de algún caldo o sopa que sabía realmente agradable y suave y que lograba menguar el terrible frío que helaba su cuerpo.

Todo iba bien, una sensación cálida embotaba sus sentidos y la hacía relajarse, olvidando el punzante y desgarrador dolor del brazo.

Y entonces algo de líquido la hizo toser, y cuando intentó incorporarse para toser y liberar su garganta, sus fuerzas no le acudieron, haciendo que se atragantara y la embargara el pánico.
Sólo durante un instante, pensó que moriría ahogada. Fue fugaz, un simple reflejo de supervivencia primitiva, algo absurdo, pues enseguida recordó respirar por la nariz, pero su inocencia, como siempre, decidió actuar en defensa del impulso que le transmitió el cuerpo de su ama.

Miles de estacas de hielo brotaron de la misma cama, esquivando por milímetros el cuerpo de la portadora y tratando de agredir a todos los demás presentes, congelando al mismo tiempo gran parte de la habitación.

La consciencia de la escocesa escogió ese preciso instante para regresar, haciendo que se incorporara bruscamente de la cama, y sorprendiéndola desagradablemente al encontrarse en medio de una especie de coraza de hielo que si se movía mucho la cortaría en pedazos.

Inmediatamente notó el sabor de los tranquilizantes en su boca, y una exagerada sensación de que la habían traicionado la embargó. No se paró a reconocer el lugar o si había matado a alguien con su ataque, su primer instinto era el de huir.

Intentó bajarse de la cama rápido y acabó cayendo, rompiendo algunos trozos de hielo que le hirieron los pies descalzos antes de desaparecer, sus rodillas rozaron el suelo antes de que pudiera pararse, y apretó los dientes entre gritando por el dolor del brazo y maldiciendo por su estúpida y destructiva inocencia.

No se sentía capaz de desactivarla y su uso se estaba comiendo las últimas energías que le restaban. Se sujetó el brazo herido con la otra mano y se levantó a trompicones, mirando a todos lados como si monstruos fueran a brotar de las esquinas oscuras de la pared o de los anodinos muebles.

Un oscuro recuerdo enterrado en lo más profundo de su subconsciente la poseía, le hacía recordar el olor de los productos químicos y el desinfectante, las vendas arrancadas bruscamente y las voces decepcionadas, y esas luces blancas que cegaban sus ojos demasiado sensibles...

Fuck. Aquello era el pasado. Aquello no volvería. Estaban muertos, todos habían muerto en el ataque. Ni siquiera recordaba sus rostros, no quería recordarlos. Ellos no eran su familia. Su única familia era su hermano. No debía dejarse llevar por aquellos pensamientos, o si no acabaría matándose simplemente para huir y tener silencio.

Retrocedió hasta la pared más próxima donde se golpeó la espalda por el poco control que tenía de sus acciones.

¿ Era la inocencia o los somníferos? No lo sabía, pero veía borroso y le temblaban las piernas.

Además, algo la tenía inquieta. Olvidaba algo, olvidaba a alguien. ¿Acaso no era la única en peligro?

El recuerdo de la reciente lucha la llevó a un nuevo estado de calma y aceptación pasiva de los múltiples daños de su cuerpo, sin duda estaba extenuada por eso y no por lo ''otro''. Y el akuma había muerto. Bien. Su misión se había cumplido.

Unas palabras se formaron ante sus ojos. '' Que cruel eres conmigo, Nine''. Por algún motivo, aquello la hizo sentir culpable.

Está claro que deliro. No tenía ni remota idea de a quien podría haber causado daño con sus actos o palabras, aunque por supuesto, no recordaba apenas nada de los últimos días.

Su cuerpo se escurrió hasta el suelo, incapaz de sostenerla ni un segundo más, mientras distinguía apenas como una enorme sombra oscura se acercaba hacia ella.

A lo mejor se estaba muriendo... que asquerosa forma de morir, entre harapos ensangrentados y una habitación desconocida.



**:

Perdón por lo breve y random, no me salía de otra forma uxu
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Jue Ago 08, 2013 6:35 pm

En el momento del espasmo mi mente se puso en blanco y me dio un aviso tal como los que ya había recibido cada vez que mi cuerpo se sentía en peligro cuando luchaba contra mi padre un sentimiento que cuando lo ignoraba recibía una tunda de golpes y que por instinto aprendí a obedecer para no salir lastimado.

Solté a Nine apoye mis piernas sobre el colchón y me impulse hacia atrás antes de que la inocencia de Nine tuviera una seria reacción ante el sentimiento de atragantarse,y dejara la habitación llenas de esquilas por unos segundos.

En pleno salto recibí el impacto de tres conos puntiagudos de hielo, apenas me hicieron daño pero atravesaron parte de el musculo, sin provocar ningún tipo de daño pues nada más terminar de perforar se desintegro el hielo desvaneciéndose dejando unos tres pequeños agujeros de de tres centímetros por mi abdomen.

Tras la caída al suelo gruñí ante el dolor de recibir los impactos de finas estacas de hielo que no llegaron a atravesar ni hacerme demasiado daño, me levante con el único pensamiento del bien estar del viejo pues no pude advertirle del peligro.

-Netero, Netero diablos responde.-


Algo se movió detrás de un mueble parecía ser Netero, estaba bien solo que demasiado sorprendido para hablar, le había salvado la bandeja de plata que aun mantenía como escudo que con el que se había defendido de manera realmente eficaz.

"Maldito vejo si resulta que vas a tener más reflejos que yo..."

El ruido de su cuerpo deslizándose por la pared me puso en alerta pues me hizo pensar que quizá estuviera herida o en el peor de los casos aun poseída por esa loca inocencia que poseía como collar detrás de su cuello.

Me fui acercando poco a poco a medida que ella se deslizaba hasta acabar sentada apoyada en la pared con la mirada perdida no se si por el agotamiento o por los narcóticos que había en su sopa.

-Netero si no estas herido, ahora es el mejor momento para terminar de vendarle el brazo coge maderos del cabecero y vamos a poner ese brazo en condiciones.-

"No soy un gran experto en auxiliar personas pero mi padre me enseño a tratar desde cortes hasta roturas lo básico pero lo suficiente para salvar una extremidad o una vida."

Netero se levanto con mirada seria asintió sin decir palabra se puso a buscar los materiales entre el destrozo de la habitación después de un largo y tedioso trabajo por inmovilizar el brazo de Nine sin intentar despertar su inocencia, terminamos dejando el brazo inmovilizado lo mejor que pudimos, luego procedimos a llevarla a la cama de la habitación paralela y la recostamos en la cama.

-Bien, Hans eso a sido la primera reacción de una inocencia que has visto veras muchas más y también las sufrirás si vives lo suficiente como para sufrir por el regalo de nuestro pastor que nos fue otorgado para destruir a los akumas.-

-Pues parece que nuestro pastor se cree que somos masoquistas,¿no?.-

-Intenta evitar decir eso en la sede te buscaras problemas al hacerlo...-

Tras una breve descripción de la situación de los exorcistas en la sede, y del trabajo que desempeñan los exploradores decidimos turnarnos para descansar dejándonos un turno por hora.

"Pues los exploradores están muy jodidos al igual que los exorcistas, bueno...Todo esto se puede atribuir también al resto de la humanidad que igualmente no sabe nada, sobre los akumas..."

Tras varios turnos para vigilar el estado de Nine y cambiarle varias veces los paños calientes empece a sentir una especie de dolor casi indescriptible, en mi mano derecha era frio pero a la vez fuego era un dolor tan intenso que no sabía si sentía frio o calor en el brazo apreté los dientes ya que parecía  que mi boca no le apetecía pronunciar sonido alguno , no podía avisar a Netero, mi vista se nublaba y pronto me desequilibre y caí inconsciente...

Netero apareció para el cambio de turno con un fuerte bostezo cuando vio el estado de Hans se asusto al principio pero luego pudo comprobar que estaba en ese estado por el gran gasto de energía por parte de Hans.

-Maldita sea, rubiales para ser tu primera misión has cumplido.-


Lo arropó al lado de Nine con doble colcha para mantenerlos a ambos con calor en el cuerpo y vendo y curo las heridas de Hans ademas de ponerles vendas mojadas en agua caliente en el brazo.

"No creo que le importe pero ya apenas quedan cuartos aislados totalmente así que dudo que llegue a molestarse.."


Recogió el cuarto y se quedo junto a ellos para mantener su recuperación.

-Nos estamos quedando sin medicamentos espero que no tenga que hacer más curas-

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 17, 2013 6:04 pm

Había cerrado los ojos despacito, cansada como para asustarse de lo que le sucediera en adelante. Si querían despiezarla y venderla a coleccionistas, le parecería bien, con tal de que la dejaran tranquila, a ella y a su maldito brazo roto.

Pero el sopor no era ni por asomo lo suficientemente profundo como para eliminar todo rastro de conciencia, una pequeña parte suya, seguía notando como aquellas dos sombras borrosas pobladas de aromas diversos se dirigían hacia ella en equipo, uno haciendo algo con unas telas otro sujetándole el brazo. Luego la levantaron, alguno, no supo cual, y la sacaron de aquel sitio desconocido para llevarla a otro que aún le sonaba menos.

Sus dientes rechinaban cada vez que el movimiento de los brazos que ferreamente la sostenían se volvía demasiado para el tranquilizante, veía pequeños puntitos luminosos aún bajo los párpados. Se dejo ir, como muñeca de trapo, tampoco quería resistirse, había llegado a la conclusión de que por mucho daño que le hicieran, no querían matarla.

El hielo desapareció paulatinamente, como siempre hacía, siguiendo la salida de su dueña de la sala. La inocencia decidió desactivarse al fin, en cuanto los pensamientos derrotados la alcanzaron.

Aquella tregua se manifestó con un suspiro un tanto gatuno por parte de la usuaria, en cuanto su cuerpo hubo entrado en contacto con aquel lugar mullido y calentido, procedió a dejarse llevar por el más profundo y reparador sueño.

Ni siquiera percibió que arropaban a su compañero en su misma cama, puesto que los habían llevado a la habitación del amo y señor de la casa y el aparatoso colchón medía lo suficiente como para permitir descansar a un pequeño ejército en el.


El anciano buscador se agenció una mecedora, para reposar un poco mientras la vigilia se convertía en una noche, luego otra, y por fin una mañana cuando ya habían pasado dos días, ella comenzó a dar señales de reaccionar. Aquellos dos niños se habían sacrificado por un bien que posiblemente apenas alcanzaran a comprender, y no por ello se volvía más soportable el contemplar sus jóvenes rostros poblados de heridas, tanto físicas como más profundas, heridas en el alma que ni todos los calmantes y vendas podrían tapar.

Era ya el mediodía, llevaban durmiendo como benditos más de 32 horas. Netero juzgó conveniente ir en busca de algo de comida, puede que no fueran parásito, pero de seguro necesitarían ingerir una gran cantidad de alimentos para reponerse.

Le dejó un breve mensaje grabado al golem, y abandonó la mansión a la caza y captura de ingredientes frescos. Bien podía permitirse explorar ahora que no había peligro, tal vez incluso buscara el arca para obtener nuevas órdenes o más medicamentos. Y no se podía olvidar de pedir un uniforme para el chico nuevo, aunque posiblemente no se lo darían hasta ingresar en la Orden formalmente, Johnny era muy meticuloso a la hora de las tallas.

Tarareó una melodía antigua mientras seguía las huellas de una incauta liebre. Esperaba que tuvieran un grato despertar.


Och, Dämon... que tu no duermas a horas normales no quiere decir que los demás tengan que hacer lo ... mismo.  – la imagen del rostro de su hermano se esfumó bruscamente ante sus ojos mientras se llevaba una mano al rostro, comprobando que no había muerto e ido a algún lugar extraño en el que fueran a asediarla pequeños fantasmitas de ojos rojos y sonrisas diablescas.

Pestañeó y se frotó un ojo con el dorso de la mano que había alzado, ¿que hora era? El sol ya debía estar alto en el cielo, aquella claridad que atravesaba los visillos de las enormes ventanas era evidente muestra de ello.

Miró a ambos lados incorporándose un poco, recordando que había sido llevada a aquella cama por alguien. Al no ver persona alguna en la habitación se sorprendió, pero su oído en seguida le hizo notar una suave respiración a su lado, que la hizo blasfemar y remover las sábanas en busca del invasor de su lugar de descanso.

Un taco bien feo escapó de entre sus dientes cuando le vio. Ah, Hans di Lucia. Danés. Estaba en el norte, y ya habían terminado la misión. Si. El chico nuevo. ¿ Le había devuelto ya la chaqueta?

Los recuerdos acudían a ella con lentitud, pero en un torrente imparable que sin duda le acabaría causando dolor de cabeza. Se detuvo unos segundos a recordar algo relacionado con el, creía que le debía una explicación sobre algo, pero las palabras se le escapaban.

Se acomodó un par de las múltiples almohadas tras la espalda, viendo que su cuerpo todavía no era el que debía y que además, fuera de la cama hacía frío. Pese a que le molestaba profundamente estar cercana a otro ser humano dentro de un lugar como era una cama, había bastantes metros de telas, mantas y colchón de por medio... y pensaba echarlo fuera.

Dedicó una ligera mirada al rostro del otro, notando como la fea cicatriz que le había causado el akuma se había empezado a cerrar, tal vez con la ayuda de los cuidados del buscador. Su golem eligió ese preciso momento para posarse sobre su cabeza y repetir con la voz del anciano algo sobre ir a por provisiones para la comida.

Nine se encogió de hombros mentalmente, no podía oponerse puesto que ya se había ido.

Una imagen diferente a las otras se pasó por su mente abarrotada de ideas. ¿ El había llorado ? En su presencia, por cierto. Le produjo una curiosa sensación de haberse inmiscuido en algo que le venía grande, y se sintió incómoda. No sabía lidiar con sus propios sentimientos, menos aún con los ajenos.

Ahora ya no se le antojaba tan mala idea salir al frío, tal vez fuera mejor que recibir alguna pregunta para la que no tenía respuesta.

Sus pies asomaron en el borde, y los balanceó apreciando la altura del somier. Estaba claro que los ricos vivían distinto al resto del mundo.

Notó la ligereza de su ropa, al parecer le habían cambiado lo roto por prendas de la casa. Un mullido jersey de lana de angora blanco ocupaba ahora el lugar de su ropa térmica y gruesa, sin duda una de esas cosas monas e inservibles de la señora. Le picaba un poco y estaba muy holgado en la zona de su pecho.

Aquella mujer que ni conocía, le caía definitivamente mal.

La herida de su pecho estaba mejor y le habían entablillado el brazo de forma que podía mover el hombro sin que el codo o la muñeca se desplazaran. Comenzó a caminar por la habitación hasta el aseo, pensando si darse un baño de agua hirviendo. Sus pies descalzos apenas hacían sonido sobre el viejo suelo de madera noble, pero aún así de cuando en cuando y a la mísera velocidad de tortuga que podía emplear para desplazarse sin dolerse, dirigía una furtiva mirada a la cama.

Sólo esperaba que no eligiera ese preciso momento para despertar y verla moverse cual marioneta descompensada.




**:

Perdón por la tardanza >: aunque medio ya sabes porqué, al final tuve problemas con el tren y demás y hgfaksjdgf me han jodido las vacaciones, en resumen (?)
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Sáb Ago 17, 2013 11:02 pm

Sus oídos escucharon el susurrar de un nombre en la pereza por abrir los ojos y ver lo que había a su alrededor continuo ignorando los rugidos hambrientos de su estomago y los pequeños estiramientos de las heridas sobre la piel.

"Dämon, ¿bonito nombre quien sera...?"

Por primera vez en bastante horas volvía todo su cuerpo a la normalidad, notaba la sangre correr con normalidad, no tenía escalofríos las heridas apenas las notaba parecía estar en camino a la recuperación. Sin abrir los ojos se toco la cicatriz que ahora le adornaba la cara, sin presionar la cicatriz noto que ya estaba sanada, sonrió para sus adentros y abrió los ojos.

Estaba hambriento, energético pero hambriento, el sonar de sus tripas lo despertó de su pereza por la odisea de ser levantado de una cama tan cómoda y mullida, pero algo le devolvió a la realidad fue un crujir de madera cerca suyo.

Al levantar la vista pudo contemplar la figura de Nine intentando escapar de una manera un tanto absurda de la habitación lo cual le produjo una pequeña carcajada que termino en sonrisa, ante la cara de frustración de Nine al ser pillada marchándose.



-Buenas tardes o días no lo se con exactitud... ¿Por que te mueves de esa forma tan rara?,¿Te duele algo.-

Una mirada fría como el hielo me dijo que callara en ese mismo instante.


"Gracias a dios que no tiene fuerzas..."


Me levante y me puse la camisa blanca que reposaba sobre la silla, evidentemente pantalones llevaba, Netero conservaba algo de decencia, me puse los calcetines y las botas que aguardaban en una esquina de la cama.

Tras un par de estiramientos mi cuerpo se estiro y desperezo por completo, me acerque a Nine y cogiendo la lanza de mi lado de la cama, empece a dar movimientos en el aire con ella desde luego no sentía dolor por lo tanto no había nada mal en su musculatura.

Mis ojos chocaron con los de Nine tras ese vació silencio que se mantuvo en el aire como una especie de pared entre nosotros, mi mirada fue bajando por su cuerpo hasta llegar al brazo entablillado de Nine.

Lo único que asalto su mente fue un sentimiento de culpabilidad, sin saberlo bien el no solía preocuparse por los demás más de lo justo y necesario pero algo le corroía por dentro era como una especie de culpa que salia del corazón y se atoraba en la garganta para asfixiarlo lentamente conforme pasara el tiempo.

No presto más atención a ese sentimiento  para  poder  concentrarse en la realidad que ahora le asolaba que no era ni más ni menos que abandonar su patria, para ir a una lucha santa contra demonios como un exorcista. Simplemente se sentó en el borde enfrente de Nine y empezó a interrogarla aun cuando la posición de Nine era incomoda.

-Nine, dime a cuantos de esos seres has llegado a matar y me refiero a akumas.-

Quería saber cuan fuerte era Nine para ver si podría llegar a esa cifra en menos tiempo que Nine.

"Sera algo así como superarla en cuestión de poder, si puedo llegar a ser mejor que ella quizá y solo quizá no tenga que sufrir este sentimiento tan amargo que se aferra a mi garganta."

-Y te acabo de oír decir un nombre entre susurros, ¿quien es Dämon?-

Espere sus respuestas mirando sus ojos que ya no parecían tan ofensivos como la primera vez.

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 04, 2013 6:16 pm

'' Buenas tardes o buenos días''' .... Fuck. No, no podía ser que pretendiera mantener una anodina conversación de encuentro tras la misa del domingo en aquel momento.

Se quedó callado. Ella pensó que tal vez sus ojos en ese momento estuvieran diciendo demasiadas cosas, cosas homicidas. Bien.

La escocesa aprovechó esos breves segundos de silencio extraño y tenso para colocarse lo más derecha posible, dada su escasa estabilidad, incluso apoyó la mano sana sobre la cercana manilla de la puerta, con pretensiones de huir de manera poco elegante antes de caerse de culo en frente de aquel... Hans.

No estaba ni remotamente cómoda en su presencia, menos aún en aquel espacio tan reducido, y mucho menos aún - redundantemente, oh, si, muchísimo menos - cuando le vio coger la lanza como si nada y comenzar a balancearla en perfecto equilibrio, tal vez un tanto torpe, pero como no, aquel chico parecía tener una especie de buena suerte perpetua que le impedía padecer tormentos y heridas lo suficientemente graves como para incapacitarlo y dejarle tieso, sin poder presumir de su buen manejo del arma.

Le frunció el ceño y le miró con abierta hostilidad, si es que antes no lo hacía. ¿ Acaso quería luchar con ella? ¿Retomar el entrenamiento? Un breve repaso de su estado le hizo saber que incluso con el brazo roto, magullada, y con la agilidad de una octogenaria reumática, el no era rival para ella. Saldrían mal parados ambos, por supuesto, pero una buena patada en cierta zona blanda entre las piernas del chico sería más que suficiente para acabar con todo aquello, y por dios que las piernas no le dolían tanto como el orgullo.

Luego se sentó en la cama, logrando confundirla. Sentado no podía luchar, o eso creía.

Se tensó cuando le vio coger aire, preparada y tensa como un alambre.

Nine, dime a cuantos de esos seres has llegado a matar y me refiero a akumas.

Su mandíbula se descolgó, floja, por un segundo mientras sus pupilas de dilataban. ¿ Akumas ? ¿ Cuantos... qué ? ¿ Qué demonios de linea de pensamiento guerrera tenía implantada dentro de su cerebro aquel rubio ?

Estaba, al parecer, ante una de esas personas que no sabían leer entre lineas.

Dejó caer la espalda contra la pared mientras abría y cerraba el puño de la mano sana, intentando no ponerse a gritar o alguna otra cosa explosiva que saliera de su boca en aquel momento. La pregunta se repetía en su mente, como un extraño mantra, absurdo, algo terriblemente pueril y en lo que nunca había puesto un segundo de pensamiento.

Recordó la manilla de la puerta y se deslizó ligeramente hacia ella de nuevo, deseando apartarse de allí, de aquel chico de ojos demasiado profundos y preguntas incómodas, de sus propias ideas que no paraban de lanzarle cifras, cada una mayor y más despiadada.

Cien... quinientos... mil tal vez? Sabía que más. Muchos más. Y recordaba algunos, los fuertes, los de nivel alto... los que le habían arrebatado a sus padres, aunque ese fuera un punto que se negaba a recordar.

Y los años que llevaba en la Orden, eso si podría decírselo. Había ingresado en ella siendo todavía menor de edad, y allí seguía a punto de superar sus veintiún años.

Llevo cuatro años siendo exorcista. No se cuantos akuma he matado, y mi mente en este momento no puede analizar el por qué algo así podría interesarte pero... si buscas alguien que anote cada una de esas máquinas con alma que destruye, deberías preguntar por un general llamado Sokalo. Si es que hay alguien tan aburrido como para llevar la cuenta, sin duda debe ser él.

El había vuelto a hablar mientras su embotada cabeza procesaba una respuesta coherente y no demasiado plagada de improperios. Había dicho Dämon. Repitió las palabras del danés en su mente, y un nudo se formó en su garganta. Había dicho el nombre, la palabra, las letras. El escalofrío que la recorrió la hizo apartarse de la relativa comodidad de la pared, solo para abrir la puerta y cruzarla a medias.

De todas las preguntas del mundo que le podrían haber hecho, aquella era precisamente la que más odiaba. Y, porque no sabía qué decir, ni nunca había pensado en qué diría si le preguntaban, simplemente dejó que sus pensamientos más oscuros se tradujeran en palabras.

No es, era. Me lo robaron, lo arrancaron de... No tiene sentido decir lo que ya no es. Por el me hice exorcista. Por el te he salvado, no creas que soy alguna clase de buena persona. Puedes estarle agradecido. – y sin dirigir la mirada atrás, cerró la puerta y alcanzó el baño forzando sus movimientos para atravesar rápido el pasillo.

Una vez dentro, se mordió el labio de una forma tan fuerte que se causó sangre, algo habitual en ella cuando estaba verdaderamente nerviosa, un tic que mantenía desde la infancia. Con el dolor lograba despejar las agitadas emociones que nublaban su cordura y frialdad habituales. Nunca nadie se había atrevido a preguntarle por el, nunca. En todos aquellos años, en el convento con otros huérfanos que le conocía, nadie, ni una sola persona, había vuelto a pronunciar su nombre. Dolía escucharlo, dolía sentirlo de la boca de otra persona.

No era justo.

A nadie le importaba.

Se desvistió con movimientos bruscos y acabó dentro de la bañera, sin agua todavía. Odiaba las bañeras, la madre superiora había sabido de su inocencia precisamente dentro de una. Y siempre había pensado que todo aquello era por su culpa, por culpa de...

Abrió el grifo cortando todo pensamiento de raíz, dejando su mente del mismo tono traslúcido que la humeante agua que comenzaba a brotar de los caños de cobre. Se notaba que era una casa de ricos, tenían agua caliente casi de inmediato.

No se había sacado todas las prendas, y comenzaron a pesarle igual que las vendas mientras se iban mojando poco a poco. El calor hizo que se le doblaran las rodillas, y se dejó caer con un golpe sordo, recalcándose sobre el respaldo y estirándose todo lo que podía mientras el agua subía.

Por encima del sonido del agua pudo oír como la puerta de la entrada se habría, aquella enorme mole de roble chirriaba bastante. Sin duda el buscador había vuelto y si no se equivocaba, habría dado con la puerta del arca y vendría con informes, tal vez comida, tal vez órdenes...

Sabía que el hablaría con el chico, enmendando tal vez su brusquedad y mala educación. No se sentía con fuerzas de ser politicamente correcta, por muy inocente que fuera Hans de todos sus problemas y recuerdos, simplemente no le apetecía lidiar con el. Había sido sincera, el le había visto matar a una persona, le había dicho que era una mala persona, incluso había estado a punto de matarlos a ambos en un descuido inaceptable...

Demasiadas emociones. Demasiados problemas.

Se relajó sin prisas, imaginando lo que pediría a su maravilloso cocinero rosado cuando por fin volviera a su pseudo-hogar, haría una nota al señor Bak solicitándole mejoras en su traje, podría dormir un par de días y tal vez, y solo tal vez, estaría un tiempo leyendo, o podría coincidir con Seth y saludar a Mr. Taz, si le quitaban la inocencia incluso puede que decidiera jugar con el. Tendría que ir a patear el trasero de Will, solo por decirle hola, y esquivar el cuestionario sobre la misión que Roh Fa le haría.

Una breve, diminuta y casi invisible sonrisa asomó en su agotado rostro. No lo reconocería en voz alta, pero deseaba volver. Y no se permitía desear cosas.

Oyó como Netero subía los escalones apresurado, y tras una pausa que debió emplear en consultar con el chico donde estaba ella, procedió a aporrear sonoramente la puerta del baño. Nine miró apáticamente hacia la madera en movimiento, negándose en redondo a responder o dar señales de vida. Sólo cuando le oyó hablar, y procesó lo que decía, se levantó bruscamente y tuvo que contenerse para no congelar el agradable charco de agua hirviendo en el que estaba sumergida.

¡ Señorita Nine ! Traigo noticias de la Sede, tenemos err... bien, sería mejor que le dijera esto en persona, pero, verá... El caso es que les han asignado una nueva misión, a ambos, aunque no contaban con Hans en un principio, le han incluido nada más saber de el. El informe me lo ha dado un científico, aquí mismo lo tengo, junto con provisiones y medicamentos y creo que un nuevo uniforme para usted, pero nada más. Y si no he entendido mal, se supone que no pueden volver, al menos de momento, ni siquiera estando heridos. – eso último le salió con amargura mal disimulada, incluso para el experimentado buscador aquello había sido terriblemente inhumano. Aunque algo le decía su instinto, de que tal vez la orden no viniera del jefe de la Rama Asiática, si no de alguno de los del cuartel central. El vaticano no tenía corazón. — Señorita... lo lamento, mucho, pero tenemos que partir inmediatamente.

Cuando hubo terminado su discurso, el silencio se hizo en ambos lados de la puerta, pues el viejo buscador necesitaba recuperar el aliento y serenarse para no cometer insubordinación. Ganas no le faltaban, aquellos niños merecían descanso. Y no lo tendrían.

Nine por su parte, no reaccionó más de lo que ya lo había hecho, hablar o quejarse quedaban fuera de consideración. El agua ya estaba fría, demasiado rápido, helada.

Comenzó a sacarse el vendaje del dolorido brazo, sin hacer ni un solo gesto que demostrara el dolor que la recorría. Cuando hubo terminado, se echó una toalla por encima y abrió la puerta, agarrando el lio de ropa negra y roja que el buscador llevaba en la mano y haciéndole un gesto para que guardara el informe que más tarde leería.

Que Hans esté preparado. Explícale la situación y que lea eso si quiere, a fin de cuentas la misión también es para el. Estaré lista en cinco minutos.

Y antes de que el sorprendido hombre pudiera ofrecerle ayuda, se encerró de nuevo y comenzó a desvestirse del todo, secarse y volver a vestirse, ignorando los feos crujidos de su brazo todavía sin soldar, aunque no quisiera estaba claro que tendría que permitir que se lo fijara de nuevo.

Mientras intentaba calzarse una bota con una sola mano, maldijo entre dientes, una sola vez. Luego siguió con movimientos más precisos.

Los deseos eran para los humanos, no para los exorcistas.



[ cambio de escena, continuando en Bonus Track ]


** para el corrector **:


Los manejos de personaje que se hayan dado durante la misión han sido autorizados, el final abierto se debe a que el reclutado solicitó Bonus y continuaremos allí. La subida exponencial de poder de mi personaje se vio levemente alterada por el hecho de la imprevista subida de nivel, a partir de este punto estaré empleando ataques de rango B.

Nada más, enhorabuena Hans =w= ~
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Dom Sep 08, 2013 12:48 pm

Cuatro años para tener un nivel de fuerza parecido al de Nine, cualquiera se echaría atrás pero en mi caso no tengo la opción de volver a mi hogar y fingir que nada a pasado, no tengo esa opción y desde luego tampoco la tomaría después de lo que pude ver, si alguien suelta monstruos de ese tipo por este mundo todo sera un maldito caos y lo ultimo que necesita este mundo es caos.

-Sera interesante y difícil tratar de alcanzarte en menos de cuatro años en cuestiones de poder-

Dije haciendo que mis palabras rozaran el tono del susurro,y la continuación de las dudas de que tendría que buscar el modo de encontrarme con el general Sokalo, si quería volverme verdaderamente fuerte debería aprender de alguien verdaderamente fuerte como para llegar al rango que tenía.

La pregunta que formule a continuación fue la peor elección que podría haber hecho...

— No es, era. Me lo robaron, lo arrancaron de... No tiene sentido decir lo que ya no es. Por el me hice exorcista. Por el te he salvado, no creas que soy alguna clase de buena persona. Puedes estarle agradecido. –

Estaba afectada parecía que toque un lugar sensible entre tanto hielo, ¿alguien que fue asesinado? desde luego parecía lucir mi brillante estupidez a pasos agigantados, en su voz se pudo sentir algo de sentimiento cosa que no podías distinguir en otras conversaciones, salio disparada por la puerta cerrándola tras su paso.

-Hans eres un completo gilipollas, y bueno gracias Dämon si me oyes claro...-

"Agh, parece ser que siempre la fastidio en los peores momentos...Pero eso de que no es buena persona creo que no lo tengo muy claro."


Tras Nine marcharse de la habitación me prepare para salir no me pare a pensar pero era algo que debía hacer antes de irme, salí hacía donde supuestamente se encontraba el cadáver de Frederick y su compañera sentimental Maria len el bar donde murió la exploradora y el cual pertenecía a Frederick, en la parte baja encontré el cadáver de la exploradora que arrastre junto los otros dos fuera, con esfuerzo los traslade a parque central allí la tierra no era dura por lo que pude excavar sin mucho esfuerzo y  tras unos minutos pude crear dos hoyos uno lo bastante grande para Maria y Frederick y otro para la exploradora.

"Joder como duelen las heridas..."

Deje a Frederick y a Maria en el hoyo juntos y les devolví la escopeta de doble cañón a Frederick, parece ser que murieron por que les cayo parte de los ladrillos del techo y les golpeo a los dos en la cabeza dejándolos prácticamente muertos al instante, y la otra pobre exploradora muerta por...Da igual el porque de su muerte la cosa es que descanse en paz.

-Espero que en la próxima vida que tengáis este mundo tan caprichoso y cruel os trate mejor.-

Una vez enterrados intente hacer unas cruces de madera lo mejor que pude tras tanto trabajo me entro sed volví al bar y agarre algo de alcohol, vino y una petaca llena de whisky de Frederick ya no la iba a necesitar por lo que me la guarde en la chaqueta de cuero del hijo del alcalde.

Volví a la mansión del alcalde con dos botellas bajo el brazo y un leve rubor en la cara y petaca medio llena, cuando entre coloque las botellas en la mesa y me tire en el sillón de la entrada junto al montón de sillas que aun seguían tiradas por allí.

"No era necesario que nadie supiera lo que había hecho..."

Poco me duro el estado de alcoholismo improvisado ya que Netero parecía haberme estado buscando por todas partes y estaba algo exaltado después de echarme una pequeña bronca sobre como un exorcista maduro se comportaba y el por que no debía moverme en mi estado me lanzo a la cara unos papeles que confirmaban que lo del desafió de los cuatro años había comenzado y no había vacaciones posibles lo único que respondí a todo esto cuando Netero termino de hablar y explicar.

-Netero dame una de esas botellas y sírvete a ti una copa lo vamos a necesitar si vamos a continuar con esta locura.-

En vez de quejarse sobre como no debía beber en misiones, asintió con seriedad en silencio se tomo de un trajo la copa de whisky y yo hice lo propio con la botella y le di un par de tragos que me produjo un calor increíble que me animo a desperezarme y ponerme a prepararme para continuar con esta pesadilla.

"Desde luego no se como no empece a beber alcohol antes..."

[ Cambio de escena ]

Primera parte finalizada:
Pues nada primera parte de la misión finalizada, ahora falta ir a por el plus.

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Faith E. Wippler el Vie Sep 20, 2013 10:52 pm

Después de leer semejante misión (muy entretenida, por cierto), he aquí la evaluación:

Nine

Originalidad: 3
Concordancia: 2 (lo único que puedo señalar como malo en un rol que realmente destacó: los signos ¿? ¡! son bilaterales y muy pocas veces los usaste como tal, sólo ponías ? y ! que es para el inglés y evidentemente no lo digo para las partes que sí estaban en inglés)
Interpretación: 3
Realismo: 3
Respeto de las normas ya establecidas: 3

Total: 14 puntos

Hans

Creatividad: 2
Concordancia: 1
Realismo: 1
Razonamiento: 1
Ortografía: 1

Total: 6 puntos

En general Hans, se notó el hecho que fueras un novato en esto, pero fuiste un buen novato porque mejoraste constantemente a medida que pasaban los posts. Las faltas que causaron que bajara tu puntaje en 4 de los 5 apartados fueron básicamente que tu personaje se mejoró físicamente muy rápido en el inicio de la misión, cuando te enfrentaste con el Akuma-Gárgola activaste demasiado rápido tu Inocencia para ser sólo la segunda vez que lo hacías conscientemente (y se notó que Nine intentó ayudarte en esa parte, pero la falta se notó igual), faltó un poco de realismo en la forma en que Hans asumió su nueva realidad y hubieron fallas a nivel de redacción, ortografía e incluso en una parte hiciste un copy&paste de todo un párrafo de Nine que no era diálogo. Sin embargo, no te puse 0 en ningún apartado porque fueron básicamente esos errores de forma puntual (pero tampoco podía obviarlos) y los que fueron a nivel de redacción y ortografía fueron disminuyendo evidentemente a medida que avanzaba el reclutamiento. Es decir, el reclutamiento sirvió de la manera en que se busca: te enseñó a rolear apropiadamente (no a la perfección, pero se nota que mejoraste mucho a como iniciaste) y te fuiste dando cuenta de tus errores, enmendándolos. Así que, ¡muy bien Hans! Sigue mejorando así y felicidades por un reclutamiento tan interesante. Tú y Nine supieron llevarlo de una manera muy buena, especialmente por el hecho que no destacaron las batallas, sino el desarrollo de los personajes.
Cierro tema~

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

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