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Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 12, 2009 12:40 am

"Es mejor que nada..." se repitió por quinta vez Leara. La primera vez que pensó eso fue al ver al restaurante a los lejos y pronto se encontró invocando el mismo pensamiento como un mantra mientras se acercaban. Destruido era poco, parecía un ex campo de batalla. Leara sonrió. Tal vez Jasdebi podía causar un desastre semejante. "Oh, sí" rió bajo, animada con el pensamiento. Los gemelos harían un desastre parecido, por eso el conde los tenía que controlar a cada segundo. Quien pagaba los platos rotos era Lero. A veces el Conde del Milenio desaparecía, dejando a los Noé solos en el arca y era allí cuando el caos se desataba.
Lero, sin ayuda de nadie -cada Noé estaba enfrascado en lo suyo- siempre trataba de restaurar el orden y promover el "Buen comportamiento" pero nada resultaba.

Este lugar estaba hecho pedazos, incluso el aire era más pesado, como si hubiera estado guardado por siglos. En el techo, en especial en las esquinas podía ver varias telas de araña y el polvo reinaba en cada rincón. Avanzó un poco más, esquivando algunas sillas y vió una vieja muñeca en el piso. La miró unos segundos, y estuvo tentada en recogerla pero la voz de Cheza la saco de sus pensamientos.

-Vamos a buscar algo que prender y… una forma de hacer fuego –Cheza empezó a alejarse – voy a ver si allí adentro hay algo de combustible o en su defecto, cerillos.

-Bien, nosotros buscaremos comida- Al mencionar esa palabra, los ojos de la chica se iluminarion y su sonrisa se amplió. ¡Comida! No había provado bocado desde que salió del arca. Estaba hambrienta y a pesar de tener algunos dulces -cortesía del conde- en su bolso, nada se comparaba con un buen plato de fondo. Lo que sea, estaba hambrienta.

Al parecer, la visión o pesadilla que tuvo y todas sus dudas sobre ese pueblo se evaporaron enseguida. Tuvo que controlarse, porque sus ojos quisieron cambiar de color. Pero lo controlo y prosiguió.

-Muero de hambre... un restaurante- medito por unos segundos- Las reservas las deberían guardar en la cocina- La cual estaba siendo inspeccionada por Cheza- O ... en un pequeño almazen.- sus ojos se fijaron en una esquina del local, donde estaba la escaleta y pudo ver una trampilla. Había un sotano.- ¡Allen-kun! Creo que guardan los víveres abajo, ¡Vamos!-
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 15, 2009 6:36 am

El repentino ánimo de Leara, ante la probable existencia de comida en aquel viejo almacén, contagió a Allen, puesto que, aunque horas atrás se hubiese hartado de comida en aquella posada donde había dormido la noche anterior, la ansiedad vivida momentos antes le había consumido toda la azúcar y grasa que podría haber estado reteniendo hasta ahora. El resultado era como de costumbre, un hambre atroz.

-Me pregunto si habrá comida en buen estado, o al menos algún enlatado –comentó el muchacho mientras se acercaba a la trampilla junto con la chica. La inspeccionó con la mirada unos momentos, y luego casi sin pensar, se acomodó y la empujó para abrirla. Al principio costó algo, y eso que no se encontraba cerrada con candado, pero cuando utilizó su brazo izquierdo como herramienta, la puertita colaboró de las mil maravillas- ¡Listo!

Dentro habían algunos víveres descompuestos, polvo, pan enmohecido, pero por suerte, varios enlatados y carnes en conserva.

-Hay varios de estos en buen estado. Podríamos alimentarnos con ellos por los momentos, e incluso cocinar la carne para no dejarla perder allí –ante la idea, al albino casi se le hacía agua la boca. Contuvo el impulso de salir corriendo para prenderles fuego y cocinarlos, y tomó con elocuencia la cantidad que necesitarían todos.- Ha~h qué suerte hemos tenido, al haber encontrado al menos algo de comida saludable –le comentó sonriendo con alegría, de la forma infantil que sólo le salía a flote en momentos de alegría plena, aún entre tanta ansiedad.- ¡Cheza! ¡Hemos encontrado comida en buenas condiciones! ¿No es grandioso? –exclamó el muchacho saliendo del pequeño sótano alegre. En un momento sintió que algo faltaba, pero enseguida lo olvidó y volvió a su emoción.

Por unos instantes olvidó la situación en la que se encontraban. Y también la sensación cosquilleante de que alguien les miraba en todo momento, por detrás de la nuca.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 18, 2009 7:11 pm

Polvo y penumbras. Eso era todo lo que había sobre las superficies de los muebles de aquella cocina en ruinas.

Si bien estaban las alacenas, cocinas y artefactos para preparar los alimentos por ahí, el polvo era el acompañante perfecto de aquel olvidado sitio.

En cuanto comenzó a caminar por la sala, se abrió paso entre lo destartalado del lugar, esquivando botellas y vidrios tirados, así como sartenes, ollas y utensilios varios hasta llegar a un gran mueble. Con cautela se acercó a éste y con la zurda agarró la manija de éste, jaló con un poco nada más y buen susto se llevó en cuanto un chillido típico de bisagras sin engrasar acompañaba al desprendimiento de ésta, por lo cual, quedó aquella puerta suspendida en su mano.

-Oops! –Sus ojos abiertos por la sorpresa contemplaron el trozo de madera que sostenía, para posteriormente dejarlo en el suelo a un lado de sus pies, se inclinó solo un poco para ver mejor el obscuro contenedor y encontró más y más ollas, e incluso algunas copas que se encontraban en la repisa de al lado, pensó que quizá de algo podían servirles.

Un rato después de abrir y cerrar puertas y revisar más alacenas, la colorina no encontró nada mejor que revisar unos cajones ubicados en los viejos muebles, en su curiosidad olvidó cerrar una de las puertas, bajo ésta había un espacio del mueble que no tenía nada, lo cual solo la hizo dedicar más atención para averiguar que contenía. Un golpe de suerte la llevaría a encontrar dos velas de cera blanca y una caja de cerillos algo húmeda, si bien con suerte lograrían utilizar algunos de ellos, se los echó igual al bolsillo.


-¡Cheza! ¡Hemos encontrado comida en buenas condiciones! –Y en lo que alzó la cabeza y quiso siquiera contestar, su cabeza fue a encontrarse con aquella puerta abierta sobre sí, propinándole un gran y doloroso golpe que, casi inmediatamente la hizo soltar cuanta palabrota conocía. -¿No es grandioso?

-Sí, sí… grandioso –Refunfuñó entre dientes, sobándose con la diestra el lugar impactado. Con la otra mano mientras tomó las velas y unas ollas, y a paso lento salió de la cocina volviendo a esquivar las cosas que en el suelo había.

Una vez afuera, no vio de inmediato a sus compañeros, por lo que siguió caminando hasta el centro de la sala y los encontró en lo que era la entrada de un sótano, llegando al lado de los chicos se inclinó hasta alcanzar el suelo con las manos y sobre éste dejo aquellas ollas, velas y la cajita de cerillos que había sacado de sus ropas. -Encontré un montón de sartenes y utensilios de cocina, algo podremos hacer…

Todo con una mano, porque la otra aún acariciaba el lugar donde se había golpeado.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 20, 2009 12:07 am

No habían tenido problemas al sacar los alimentos que servían del sótano. Claro que habían tenido contratiempos menores como una lata que se cayó y se abrió por todo el piso. Había sido una de las malas y la comida pasado dejó un hedor terrible. Luego una enorme araña había querido impedirles la salida del sótano. Leara con ayuda de una polvorienta manta tirada aventó la araña.
Sin embargo, lo peor fue una rata que podía haber pasado por un gato debido a su magnitud. Leara había estado recogiendo unas latas de la esquina y al encontrar el animal casi dio un salto. Casi, porque frunciendo el ceño la cogió y absorbió toda su fuerza vital. El animal se desplomó sin vida y la chica sonrió sacando más latas.


Cuando al fin lograron sacar la comida, Leara y Allen salieron y fue justo allí que Cheza entró. La Noé notó que la exorcista cargaba todos los utensilios de cocina con una mano y frunció el ceño. Pero se fue tan pronto como vino.


-Encontré un montón de sartenes y utensilios de cocina, algo podremos hacer…-Leara asintió y fue a ayudar a Cheza, cogiendo las sartenes y demás. Pero al hacerlo una rara sensación apareció. Los disimulo perfectamente pero al ver una de las ventanas pudo jurar que una sombra pasó a gran velocidad. “Me estoy volviendo paranoica… Vamos Lea-chan, eres una Noé.” Se reprimió para sí y olvidó el asunto.


-Allen-kun encontró una carne buena y ahora tenemos con que cocinarla. – dejó las demás cosas en el piso y solo sacó una sartén. Las vueltas que da la vida, Leara nunca se imaginó en esa situación, cocinando con exorcistas como si de un día de campo se tratase. –No creo que la cocina funcione… bien, haremos fuego a la antigua.-
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 20, 2009 1:52 pm

-Yo ayudaré –se ofreció Allen, y alargó una mano hasta los utensilios que había traído Cheza, sacando de allí la vieja cajita de cerillos. La examinó por unos instantes, en donde cayó en la cuenta de que la superficie rugosa que se incluía en la caja estaba húmeda y maltrecha, y no sólo ella, sino alguno de los fósforos que corrían hasta una peor suerte.- Hmmm –casi con concentración, él se sentó en el suelo y desparramó el contenido de la caja en el suelo. Al cabo de un rato, ya había seleccionado varias cerillas intactas, y probó una de ellas, encendiéndola con la mano: tal como había aprendido en los años de supervivencia con su maestro.- ¡Miren, todavía funcionan! –anunció casi como un crío con una sonrisa iluminada por la nueva luz que aumentaba esa impresión.- Podemos recolectar varios periódicos y madera para encender una fogata. Ya la parte del fuego está solucionada.

Un rato después, el fuego encendido calentaba la estancia y la hacía más reconfortante, así como la iluminaba. Un montón de sombras se proyectaban en las paredes, como espectros que se movían de lado a lado al son de las flamas. El olor a polvo era sustituido por el del fuego y su humo, que sugería un leve olor a pólvora. La carne se cocinaba y desprendía un delicioso aroma que hizo que el estómago del albino comenzara a rugir en protesta.

-Lo siento –se disculpó el muchacho avergonzado. Un pequeño silencio en donde quedó pensando en algo, fue roto casi al rato por él nuevamente, esta vez mirando hacia el techo, donde también habían sombras y luces tapizándolo- Ahora que lo pienso, Leara-san, ¿cómo llegó usted hasta acá? –Preguntó, volviendo una mirada curiosa a la muchacha- todavía no entiendo esa parte de la historia. Recuerdo que como le sucedió a Cheza, yo también sufrí una especie de alucinación gracias a “algo o alguien”, y luego cuando volví en sí, estaba usted a nuestro lado, casi con la misma expresión.

El fuego crepitó, quizá apoyando las palabras del chico. Afuera, la oscuridad iba devorándose poco a poco al pueblo, opacando todo rastro de luz en él. Una noche prematura, puesto que apenas habían transcurrido dos horas desde que ambos exorcistas habían llegado hasta aquel lugar maldito. Lo que le hacía pensar a Allen que tal vez habían cruzado una especie de límite, y ahora estaban encerrados en algo que se separaba del tiempo actual del mundo.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 27, 2009 10:17 pm

No sabía cuánto tiempo había transcurrido ya desde su llegada, podían ser horas, minutos. Ya no estaba segura de su concepción de tiempo en aquel pueblo maldito, ya no estaba tranquila.

Las llamas hacían una ilusión de colores y sombras que se reflejaban en varios lugares de aquel salón mientras la comida se cocinaba suavemente. El aroma de la comida estaba inundando también el ambiente del lugar y aquello hizo rugir en protesta no solo el estómago del albino, si no que el de la misma colorina gruñiría del hambre, aunque obviamente sin ese efecto de altavoz incluido que poseía el estómago de Allen. Ni ánimos tenía de decir algún comentario como “podríamos hacer serenata con el sonido de nuestros estómagos”, prefirió sumirse en su desgana y mirar en silencio.

Volviendo a contemplar las sombras, somnolienta y fatigada, Cheza pudo ver figuras poco normales para ser provocadas por las llamas, incluso vio sobre su cabeza, allá en el techo un par de ojos curiosos y sádicos y posterior a ello una sonrisa extensa. Se sacudió la cabeza y pestañeó varias veces antes de mirar a aquel lugar, en donde ya no había nada más que madera y oscuridad. Raro.

Ni siquiera prestó atención a lo que Allen hablaba, al menos no escuchó claramente, puesto que en ese instante sentía que se le cerraban los ojos. Por momentos el crepitar del fuego llegó difuso a sus oídos, el cansancio era demasiado ya en ella, quizá por todo el esfuerzo mental y físico que había ejercido ese pueblo para que ella pasara por lo que había pasado… Primero la anciana sádica que trataría de matarla y luego las visiones de la sangre y su hermano…

Se echó de espalda contra el suelo ahí donde estaba sentada, rodeando el cálido fuego y se quedó allí un rato, suponiendo que la carne estaría dentro de un rato, lo que le permitiría descansar.

-Chicos –agitó la mano de forma perezosa en el aire, como tratando de llamar la atención un momento- Voy a dormir un momento, si no les molesta, ya no aguanto los ojos, avísenme de la comida cuando esté lista… por favor.

Su voz cansada fue en descenso poco a poco, hasta que se sumió rápidamente en el sueño, podría de algún modo confiar que Allen la cuidaría, pero aún así no estaba totalmente tranquila, pese a que ya dormía, no de un modo profundo, pero le permitiría estar descansada una vez retomaran su misión, con eso le bastaba.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 28, 2009 9:42 pm

Al llevarse el segundo bocado de comida y sentir como la deliciosa y jugosa carne era deborada, un pensamiento infantil paso por la mente de la Noé. ¿Cuanto tiempo estarían encerrados? Las provisiones no durarían mucho... ¡La deliciosa carne! Pensó en las famosas comidas familiares. Todos los banquetes en el arca o en la mansión Kamelot, cortesía del conde. Cuando volviera iría a las cocinas, los akumas siempre eran atentos con toda la familia. Frunció el ceño y su lado infantil se ocultó, o más bien desapareció. No volvería, no tan pronto. No le había mencionado nada a los exorcistas, ellos no se imaginaban quien era y eso de momento estaba bien. Pero debido a ese detalle no les podía decir que era imposible dejar ese lugar. Había tratado, e incluso trato de abrir una puerta del arca pero nada ocurrió.


Sea lo que sea que pasaba en ese pueblo, no era normal. Y el "Ladrón de Almas" no los dejaría salir. Sin darse cuenta se perdió en sus pensamientos. No le prestó atención a los reflejos de las llamas, ni a los chirridos del lugar, tampoco a la araña que se acercó peligrosamente al fuero. Su atención estaba volando y el resto en la comida.

- Ahora que lo pienso, Leara-san, ¿cómo llegó usted hasta acá? –Fue como un balde de agua. Leara volvió en sí y miró a Allen con una mirada desconcertada, pero se recuperó y sonrió- todavía no entiendo esa parte de la historia. Recuerdo que como le sucedió a Cheza, yo también sufrí una especie de alucinación gracias a “algo o alguien”, y luego cuando volví en sí, estaba usted a nuestro lado, casi con la misma expresión.-

-Cierto, les debo una explicación. Y tratame de tu Allen-kun.- Una idea simple, que funcionaría le vino en mente.- Vengo de un pueblo no muy lejano, estuve viajando y entré aca pensando en encontrar un lugar donde quedarme... pero ya ves.- Rió y movio los hombros- El destino es impredecible... No imaginé terminan en un pueblo desolado. Solo me queda seguir. Y ustedes?- Ladeó la cabeza y señaló el signo del traje de exorcista.

-Chicos –Leara miró a Cheza.- Voy a dormir un momento, si no les molesta, ya no aguanto los ojos, avísenme de la comida cuando esté lista… por favor.-

-Por supuesto- Leara asintió. Ella no estaba tan segura de poder dormir. Dudaba que podría cerrar el ojo, pero también estaba cansada.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 28, 2009 11:45 pm

Allen escuchó atentamente a Leara, sin parecer receloso, y asintió comprensivo cuando el relato de ella dio por finalizado. Ciertamente le pareció algo natural. Desafortunado, pero natural al fin y al cabo. Justamente allí, Cheza habló, avisando que al menos echaría una pequeña siesta mientras la carne quedaba completamente lista.

-Que descanses, Cheza –fue la respuesta de Allen, sonriéndole un poco, casi desganado. En realidad, cualquiera estaría así, de haber pasado por la situación en la que estaban aquellos tres infortunados.

Y todavía falta buscar algún indicio de los buscadores.

Suspiró pesadamente, mientras recogía sus piernas y reposaba la cabeza entre las rodillas.

-Usted...-Allen se interrumpió- Quiero decir, tú también te ves algo cansada, Leara-san. Si quieres, también puedes reposar un poco como Cheza, yo estaré al pendiente de la carne y…de todo –el muchacho se encogió de hombros, mirando a la otra chica. Estaba claro dónde empezaba y terminaba lo que podría abarcar la palabra “todo” en esos momentos.

Seguido de eso, él se mantuvo en silencio, con la mirada fija en el fuego y su pequeña danza entre el círculo que lo delimitaba de todo lo demás. Como había sucedido con su amiga, la figura ardiente fue difuminándose poco a poco ante sus ojos, casi igual a estar mirándola a través de un espejo empañado con el pasar del tiempo. La quietud que sólo era interrumpida a duras penas por el crepitar de las llamas, fue lo que lo que le arrullaba y mecía cada vez más hacia aquel lado de la vida donde nada era perverso, y te podías resguardar de las sombras. Aquella vía de escape hacia un lugar seguro.

El silbido de la carne cocinada, secándose en el sartén, fue lo que lo trajo de golpe a la realidad. Allen se levantó sobresaltado y desorientado. La consecuencia de eso fue estar a punto de caerse de boca tras tropezar con una cacerola de metal que tenía cerca. Cuando tuvo todo en orden dentro de su cabeza, retiró el sartén e inhaló el exquisito aroma de la carne lista y recién hecha. Eso fue lo que terminó de despejar su mente.

El mundo de los sueños podrá esperar

-¡Oh! Olvidé traer los platos y cubiertos –dejó el utensilio en el suelo y se dirigió hasta una mesa de madera que se hallaba cerca, donde reposaban lo que quizá en un tiempo atrás había servido para la clientela de aquel establecimiento, comer tranquila y cómodamente. Tomó entonces todo lo necesario, y justo cuando se giró para ir hasta donde estaban sus compañeras, de la mesa cayeron varias hojas- ¿Huh? –al inclinarse para recogerlas, y aún con la poca iluminación que había en ese extremo del lugar, Allen reconoció perfectamente el símbolo de la Cruz de la Rosa estampada como fondo en aquellas páginas- ¿Qué es esto? –sorprendido, las tomó y se las llevó junto con todo lo demás hasta la fogata. Dejó los platos y cubiertos a un lado, mientras revisaba con el ceño fruncido por la concentración aquel nuevo descubrimiento.

Resultaron ser, para su sorpresa, bitácoras de los buscadores a los cuales ellos les seguían la pista. Las hojas estaban desordenadas, y mientras Allen les buscaba el sentido, un nudo se le formó en el estómago.

-Así que de verdad estuvieron aquí –tragó saliva. De repente, pensó que el contenido de aquellas notas podía tramar algo más oscuro y tétrico de lo que ellos habían vivido hasta ahora. Tuvo que armarse de valor y recordar lo que era para así decidirse a leerlas, una vez ordenadas correctamente.



“A Komui, a Reever, a Johnny, o a cualquiera de los exorcistas que encuentre esta nota.

Hace pocas horas que llegamos al pueblo de Madonna Della Capella, y desde ese entonces no hemos podido avanzar ni retornar nuestros pasos. Lo que están a punto de leer, pido que no lo tomen como algo rebuscado y puedan entender nuestra situación. Suena a una locura ¡pero en verdad está sucediendo!

Inmediatamente después de que el último de mis compañeros cruzara la entrada del pueblo, las cosas empezaron a cambiar drásticamente. El viento se agitó, como si se hubiese desatado un huracán, y repentinamente el ambiente se llenó de una tensión increíble. El aire de alguna manera estaba cargado de algo que no podría explicar, pero que sin esperar mucho empezó a hacernos mal. Dos de nuestros compañeros sufrieron una hemorragia nasal, y a otro incluso le sangraron las encías sin razón lógica alguna. Los otros dos sanos, en los cuales me incluyo, no corrimos con una mejor suerte. ¿Podrían creerme si os digo que de un parpadeo a otro, el día dejó de ser día y el cielo se volvió tan oscuro como la noche? recuerdo haber revisado mi reloj ante aquello, y comprobar que apenas eran
las tres de la tarde, ¡las tres!, y sin embargo, el manto que se encontraba por encima de nuestras cabezas delataba una oscuridad total y siniestra. Hasta ahora no he logrado atisbar alguna estrella en aquello que ahora se convirtió en nuestro cielo…”


Allen pasó la hoja, absorto en la lectura.


“…ahora mismo nos encontramos dentro de un establecimiento que pareció ser en alguna época un restaurante lujoso. Hemos descubierto que estamos atrapados como ratas. No podemos salir por ninguna vía de escape de este lugar, y lo peor es que parece que es gracias a algo o alguien. En algún instante, que no puedo señalar exactamente cuando, perdimos a uno de nuestros camaradas, y eso nos dejó más de dos horas en una búsqueda infructuosa. Al final lo encontramos dentro del banco del pueblo. Alguien lo ha crucificado en todo el tiempo que gastamos buscándolo sin que nos diésemos cuenta, y además se tomó la molestia de abrirle el estómago en un corte limpio que dejó entrever varios de sus órganos colgando y otros ya en suelo para cuando llegamos. No estoy bromeando. Alguien asesinó a uno de nuestros camaradas, y nos dejó con su muerte, un mensaje que hasta ahora no ha dejado de rondar por mi mente, y me quita el sueño y el hambre. Han logrado impactarnos, sea quien sea el culpable con sus acciones.

Entre estas notas he dejado una fotografía del hecho, para que comprueben con sus propios ojos que no son mentiras lo que les relato. No sabemos si se trata de un miembro de la familia Noé, o algún Akuma. Lo que si tengo claro, es que hay un alto porcentaje de que ustedes encuentren estas notas pasado un tiempo, y con ellas,
nuestros cadáveres. No quiero temerle a la muerte, pero con este suceso, con esta manera, me parece un poco difícil, por no decir imposible.”



Luego de eso, la nota llevaba la firma del buscador junto con la fecha. Allen la miró atentamente: de eso no habían pasado ni dos semanas. Podía haber alguna esperanza. Todavía concentrado en la información, sin querer tomarse la molestia aún de analizarla, pasó la hoja: las demás páginas sueltas estaban en blanco, aunque un poco arrugadas y manchadas. El albino no quiso contar la posibilidad de que aquellas manchas marrones y tenues podrían ser sangre seca.

La fotografía la encontró pegada a una de las hojas. Mostraba la alta pared del banco, donde antes descansaba el reloj, que ahora recargaba una enorme cruz de madera, y en ella el cuerpo de uno de los buscadores. Estaba desnudo, y la manera en cómo se veían los clavos perforándole las manos y tobillos conllevaba una carga de perversidad que incluso el menos avispado podría captarlo de tan solo mirar. El sujeto había muerto con los ojos mirando hacia arriba, ojos en blanco, y una mueca de profundo terror y miedo. Allen sintió cómo las venas se le congelaban.

Bajo los pies de aquel pobre desventurado había un charco de sangre, que aún goteaba, y un poco más adelante, en el suelo, había una inscripción escrita gracias al líquido carmesí.

»Bienvenidos a Madonna Della Capella, y a su eterno lugar de descanso miembros de la Orden Oscura. Esperen pacientemente su turno, que no tardará en llegar.

El Ladrón de Almas«


El crepitar del fuego le sobresaltó y regresó a la realidad. Allen, con el aliento helado, dirigió una mirada a su alrededor y comprobó que todo seguía en orden. O al menos eso parecía. Miró la carne, que parecía enfriarse, y tomó el sartén donde reposaba para volver a ponerlo al fuego. Luego se acercó a su amiga y la zarandeó lentamente. No lo había notado, pero el pulso le temblaba casi imperceptiblemente.

-¿Cheza? Despierta por favor –susurró- la…carne ya está lista, y también hay algo que me gustaría que vieses.

Allen dirigió una mirada febril a Leara. Ella era sólo una inocente persona involucrada en algo tan macabro como eso, por lo que no le parecía conveniente que por los momentos, mirase lo que él acababa de encontrar. Su pequeño descubrimiento podría dejarla aterrorizada.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 04, 2009 6:06 pm

Más que asustada se despertó cuando sintió tropezar a alguien con una cacerola muy cerca de ella, volviendo a la realidad, vio a todas partes y recordó de golpe todo donde estaba en aquellos momentos, a sus compañeros, el misterio del pueblo y a los buscadores trás los cuales habían ido hasta llegar a ese poblado extraño.

Se alzó con tan poco cuidado que el mareo repentino que se le vino la dejó estática en el lugar mientras dejaba de ver como el mundo le daba la vuelta a su cabeza.

-Ugh. -se quejó molesta, abriendo los ojos con lentitud se contentó de no seguir viendo manchones en movimiento y para cuando su mirada se fijó completamente puedo ver a Leara a un lado, con un rostro lleno de cansancio. -Leara ¿estás bien?

Mas, de la nada sintió como una mano en su hombro le zarandeaba con prontitud, tratando de captar la atención de la colorina. Para sorpresa, agrado y la misma molestia del movimiento, Cheza se dio a vuelta mirando al labino que traía en sus manos unos cuantos papeles ¿de dónde salieron? quizo preguntar, pero antes de hablar, tomó éstos mismos, los acomodó y comenzó a leer su contenido.

Párrafo, por párrafo leído los ojos verdes de la mujer se iban oscureciendo sin brillo alguno. Podía soportar ver sangre y restos incluso, no era nada fuera de lo común después de todo, pero aquello que ofrecía la fotografía iba cargado con una cuota especial de maldad y crueldad pura, un hombre que yace crucificado, exponíendo sus intestinos y desangrandoce no era agradable después de todo, menos en tal sentido de humillación, y lo sentía propio, ya qué, después de todo, ese hombre era parte de su familia....

La pelirroja tomó la mano de Allen y la apretó en cuanto soltó los papeles, esparramándolos en el suelo, sus ojos contemplaban asustados lo del albino y no podía hablar, seguramente su camarada sentía todo el torrente de emociones que la colorina irradiaba, a su vez puede ser que pensaban lo mismo, y, así como Allen en su momento, ella dirigió los ojos hacia Leara, a quien vio con clara preocupación, se puso de pie y arrastró a Allen con suavidad hasta llegar a un punto más apartado donde hablar.

-ésto no es un simple asunto, se está poniendo feo y más que eso -se mordió el dedo índice, como lo hacía cuando estaba nerviosa y lo liberó en un instante para seguir hablando -Ella es una cívil, pero hay que decirle, Allen ya no es cosa de los buscadores, la Orden y exorcistas... ésto mi amigo, nos corresponde a los que estamos en este poblado maldito. ¿ahora le dices tú o le digo yo?

Si bien sabía que contar aquello no iba a ser fácil, era lo mejor, depués de todo, la jovencita sentada a unos metros de distancia estaba tan involucrada en el lío como lo estaban los exorcistas y después de todo, más valía saber a que atenerse en ese lugar endemoniado.


[Off:Bleh! por fin, siento la demora, pero anoche el post que había hecho no cargó y lo perdí...]
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 09, 2009 12:55 am

Los minutos pasaban con lentitud, como si alguien manipulara el tiempo a su antojo. La Noé rió bajito, no le extrañaría si efectivamente, alguien o algo lo controlaba. No recordaba sentirse tan cansada, los ojos se le cerraban y bostezaba cada vez que podía. El fuego que apenas iluminaba el pequeño lugar creaba un ambiente relajante, a pesar de la situación y sus músculos se relajaron. Si seguía así terminaría en brazos de Morfeo y eso no podía ser bueno. Las vivas llamas se movían con gracia y Leara terminó sumergida en ellas. Sin darse cuenta sus ojos brillaron y poco a poco deseaban cerrarse.


-Usted...-Leara posó su mirada en Allen, sonriendo con pereza.- Quiero decir, tú también te ves algo cansada, Leara-san. Si quieres, también puedes reposar un poco como Cheza, yo estaré al pendiente de la carne y…de todo –el muchacho se encogió de hombros, mirándola y Leara asintió. Las palabras del exorcista solo significaban que su cansancio era evidente. Su rostro reflejaba la falta de sueño y su cara estaba pálida. No había mencionado nada a los exorcistas. Pero buscaría el momento de darles algunas pistas. Había estado tratando de llamar a más akumas pero fue en vano. Lo de la primera vez se volvió a repetir, nadie acudió a su llamado. Quiso soltar un sonido de frustración pero en vez de eso se mordió los labios. Tal vez Allen tenía razón… podía dormir unos segundos. Estaba a punto de felicitarse por auto convencerse para descansar cuando Allen se fue con un “¡Oh! Me olvidé traer los platos y cubiertos.”


Leara sintió que podía saltar. Cheza estaba descansando, y Allen iría por un segundo a otro sitio. Bien, era ahora o nunca. ¡Sí! Se levantó de golpe, tratando de no hacer mucho ruido y sonriendo puso sus manos en el fuego. Energía. La podía sentir. Tan cerca, tan suya. Puso sus palmas casi rozando el fuego y sintió como corría por sus venas. Solo necesitaba un poco, si los exorcistas veia que el fuego desapareció sospecharían. El cansancio disminuyó, la fatiga se fue y sus ojos se llenaron de vida. Solo paró cuando el fuego quedo débil. Volvió a su lugar y espero. Pensó de nuevo en como su misión se transformó y como la prioridad ya no eran los exorcistas. De momento era salir de allí.


No supo cuanto tiempo pasó, pero Allen volvió con una cara llena de preocupación y el semblante serio. Intercambio unas palabras con Cheza, quien cogió unas cartas y al leerlas su rostro cambiaba para semejar al del otro exorcista. Cheza le susurró algo y al sentir la mirada de los dos Leara fingió descansar. Cheza tomó a Allen del brazo y ambos salieron de su campo visual. Algo tramaban… y auqnue sabía que no era nada en contra de ella, al no conocer su lado Noé, sintió curiosidad. Sin embargo, seguirlos estaba fuera de pregunta. Volvió a fijar su mirada en el fuego y de repente… un destello de luz vino de una de las ventanas, a los lejos.
Como si le hubieran pasado una descarga eléctrica, la peli castaña corrió hasta la ventana, apoyando ambos codos en el marco para estar segura. Otra vez… una luz en la lejanía. Era débil, y parecía alejarse. ¿Su mente le jugaba bromas? Intentó abrir la ventana pero esta no cedía. La luz desapareció.

“Rayos…” Leara por un momento se olvidó de sus acompañantes y pensó. Su mirada se clavó en una pequeña ventana al lado, en la parte superior. Eran esas ventanas pequeñas y antiguas, que solo dejaban pasar una pequeña brisa y con suerte a ella. “Bien… a intentarlo!” miró a la puerta que estaba al otro extremo, cerca a Cheza y Allen. “Antes que vuelvan…”


Se trepó como pudo, usando una silla de aspecto viejo. Y con mucha suerte, la ventana abrió. Leara agradeció y tomando impulso, logró sacar la cabeza por la ventana, mientras subia el cuerpo. Sus pies ya no tocaban la silla y pronto estaría afuera. El clima era frío y húmedo, y el viento sonaba suavemente. Lo siguiente ocurrió muy deprisa.


-Leara-chan… ¡Juguemos!- Los ojos de la castaña se abrieron con sorpresa al ver al “niño” mirándola con una gran sonrisa macabra. Abrió sus manos y de ellas pareció brotar una fuerte ráfaga de aire. Leara no tuvo tiempo de reaccionar y la ráfaga la alcanzó. La silla chirrió y hubo un fuerte ¡Tum! Había chocado con la pared del otro extremo.


-Eso duele…- dijo mientras se incorporaba.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 17, 2009 11:34 pm

Allen no pudo hacer más que bajar los ojos ante las palabras duras, pero verdaderas de Cheza. El lugar a esas alturas ya estaba tan oscuro, que a pesar de la luz que les proporcionaba la fogata, no era suficiente para abarcarlo todo. Allá abajo no podía distinguir sus pies de lo que les podría estar rodeando, como el suelo u otros objetos tirados, desvencijados, o muebles.

-Es… verdad –admitió, casi a regañadientes. Aquella parte en su interior egoísta, y que tendía a preocuparse más por las demás personas, sobretodo las inocentes que por él mismo comenzaba a emerger desde las profundidades de su ser.

Odiaba, por sobre todas las cosas en ese lugar, que alguien como Leara hubiese terminado involucrada en semejante locura, que más que eso, parecía una macabra obra de las que sólo podías escuchar o leer en los cuentos o novelas hechas por autores tan desquiciados como sus propias creaciones.

Oh, si tan sólo Allen supiera en ese momento qué era en realidad aquella inocente chica, o de dónde había llegado realmente. Sin embargo, ni la idea más próxima a lo acertado se asomaba en ese momento a su cabeza. Ninguna sospecha.

El albino le frunció el ceño a las sombras, y alzó la cabeza con la mirada decidida.

-Yo me encargaré de decirle a Leara-san acerca de esto –decidió, y justo en ese instante su mirada se deslizó hacia el lugar donde había visto a la castaña por última vez. Al ver el rincón vacío, Allen se inquietó.- ¿Eh? ¿A dónde se fue?

En ese preciso momento, un fuerte ruido seco se escuchó más allá de donde se encontraban ambos exorcistas. Allen no dio ni siquiera tiempo a que la impresión pasara, sino que casi instintivamente corrió hasta allá con el nombre de la joven ausente proyectada en su mente con un millar de signos de exclamación y letras rojas.

-¡Leara! ¿Se encuentra bien? –exclamó al divisar a la muchacha que se encontraba tirada sobre un muro, como si algo la hubiese tirado con fuerza hasta allá. Allen miró hacia los lados, y su mirada se detuvo en la pequeña ventana abierta, que ahora se agitaba cada vez con menos potencia contra su propio marco, produciendo largos repiqueteos.- ¿Qué sucedió?

La inocente y macabra risa de su anfitrión se alzó entre todos los ruidos que había en aquel instante dentro del derruido restaurante.

-Leara-chan, ¿te divertiste? –La infantil voz se carcajeó de nuevo- Eres tan inocente… Allen y Cheezi nee-chan también jugarán conmigo pronto ¿verdad? Después de todo, ellos también merecen un poco de diversión, como tú. Pero apenas no han visto nada –el tono de reproche de la última frase le hizo imaginar a Allen la cara aniñada de aquel espectro haciendo un puchero- No, apenas el juego comienza, mis queridos juguetes, y to~dos vamos a divertirnos en grande, ya verán. Habrá mucho con lo que entretenernos ¿saben? Será muchísimo mejor que cuando estuve tratando con esos feos y aburridos buscadores.

La pulla hizo, como lo esperaba el Ladrón de Almas, que Allen reaccionara.

-¿¡Qué le hiciste a los buscadores!? –exclamó, mirando hacia arriba que era por donde parecía provenir la voz, en aquel alto y oscuro techo que se perdía en la inmensidad de las tinieblas.

-Jajajajajajajaja. Pues… ¡No te lo diré! Tendrás que descubrirlo por ti mismo, Allen-chan –canturreó con un tono infantil que ya parecía ser típico en él- Cuanto más busquen, más encontrarán, mis queridos. Hay un montón de pistas en el pueblo que les llevarán hasta el final de nuestro interesante juego, pero… -hizo una pausa, dejando que por un momento, ellos se imaginaran lo que seguía- yo también voy a estar pendiente, y cuando menos se lo esperen, cuando alguna de ustedes haya bajado la guardia tan solo un poco… ¡paf! Ahí estaré yo para darles su penitencia.

Muy sutilmente, pero no por eso imposible de no pasar por alto, comenzó a correr dentro del restaurante un pequeño vendaval, que agitó apenas algunas cosas de poco peso cerca de ellos, como hojas secas o viejas, pedazos de cartón e incluso algunos pequeños cubiertos.

-¿Y saben una cosa? –el vendaval comenzaba a intensificarse- Leara-chan ha bajado la guardia en esta partida –declaró con una nota falsa de pena en su voz, que después se convirtió en una resuelta:- y eso significa que debo castigarles.

La tormenta se desató, y con ella, un montón de objetos puntiagudos comenzaron a bailar como por arte de magia cerca de ellos.

-¿Qué...?

Un cuchillo de carnicería repentinamente voló hasta donde estaba Allen, y sólo alcanzó a rasgarle el antebrazo derecho gracias a que éste se apartó.

-Ngh.

Aún así, la cortada había logrado ser considerable. Su traje comenzó, sin remedio alguno, a humedecerse bajo la sangre caliente que ahora le resbalaba por la carne abierta.

Alrededor de todos ellos, más objetos peligrosos empezaban a agitarse bruscamente, siendo dirigidos hasta donde se encontraban.

Como si estuviese en la lejanía, las carcajadas del Ladrón de Almas se escuchaban como una música de fondo, acorde a la situación.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Dom Sep 20, 2009 5:23 pm

Sintió un poco de alivio al escuchar de boca de su compañero que él mismo se encargaría de contar a la muchacha lo que estaba pasando verdaderamente en el lugar, después de todo se le daba muy mal explicar de modo suave las cosas, a veces se decía a sí misma que no servía para ser una persona buena y dulce para/con el resto.

Obviando sus pensamientos y abruptamente interrumpiendo el hilo de ideas que se le arremolinaban en la cabeza, vio por el rabillo del ojo como algo o mejor dicho alguien se iba contra la pared, era Leara, que en un momento muy confuso pasó a lo largo de la sala, desde un lugar que ignoraba por completo a estrellarse estrepitosamente, y momentos después como Allen iba tras ella preguntándole por su condición.

Lo que hubiese pasado con ella fue sacado a la luz tan pronto como la risa del tenebroso infante llenó otra vez la sala donde todos estaban reunidos. Cheza, también preocupada corrió hasta Leara y Allen alcanzando a quedar a pocos pasos de ellos antes de que la voz de su anfitrión comenzara a oírse claramente en sus palabras…


-Leara-chan, ¿te divertiste? Eres tan inocente… Allen y Cheezi nee-chan también jugarán conmigo pronto ¿verdad? –La sola mención de aquel apodo hizo que hiciese que de mala gana chocase sin cuidado alguno los dientes , y trató de calmarse antes de salir reclamando a la nada- Después de todo, ellos también merecen un poco de diversión, como tú. –Siguió el Ladrón de Almas- Pero apenas no han visto nada. No, apenas el juego comienza, mis queridos juguetes, y to~dos vamos a divertirnos en grande, ya verán. Habrá mucho con lo que entretenernos ¿saben? Será muchísimo mejor que cuando estuve tratando con esos feos y aburridos buscadores.

-¿¡Qué le hiciste a los buscadores!? –Interrumpió abruptamente Allen, exigiendo explicaciones hacia algún punto del techo.

Cheza mientras se acercó más a Leara y le tocó el rostro para ver si ésta reaccionaba o no a unas suaves palmaditas que le propinó sin intención alguna de hacerle daño, sino más bien, corroborando su buen estado.

-Jajajajajajajaja. Pues… ¡No te lo diré! Tendrás que descubrirlo por ti mismo, Allen-chan- Su tono de voz le daba la impresión de que si viera la cara de aquel personaje, estaría viendo un lindo e inocente mohín en aquella cara. -Cuanto más busquen, más encontrarán, mis queridos. Hay un montón de pistas en el pueblo que les llevarán hasta el final de nuestro interesante juego, pero…yo también voy a estar pendiente, y cuando menos se lo esperen, cuando alguna de ustedes haya bajado la guardia tan solo un poco… ¡paf! Ahí estaré yo para darles su penitencia.

Sin obtener por los momentos reacción alguna de Leara, la colorina se puso de pie y miró a todas partes, se comenzaba a sentir como el aire se arremolinaba en algunas partes haciendo volar objetos inanimados con el, y como de la nada éste viendo iba en un constante in crescendo.

¿Y saben una cosa?-Cuestionó- Leara-chan ha bajado la guardia en esta partida y eso significa que debo castigarles.

A medida que la tormenta se desataba en el interior del lugar, tanto cuchillos, tenedores, hojas y cartones se alzaron en el aire dando vueltas por los alrededores del comedor donde estaban los tres chicos, así como de la nada, el cristal de la ventana pequeña que había un poco más allá de su ubicación fue hecha añicos y los cristales peligrosamente irregulares se unieron al baile de aquellos objetos, que en sus movimientos pasaron a clavarse en distintas partes del lugar incluyendo el cuerpo de Cheza, quien recibió un corte en su espalda cuando pretendía cubrir con su cuerpo a la peli castaña.

El dolor la hizo gruñir y sentir un ardor intenso en aquella herida, con la izquierda trató de alcanzar un punto de su espalda donde el dolor era más intenso, pero no podía hacer mucho, sentía como entre las ropas se deslizaban hilos de sangre. Miró a Leara y la llamó una y otra vez por su nombre antes de recibir una cortadura sobre el ojo derecho y a lo largo de la mejilla del mismo lado.

-Leara, dime algo, no es momento para quedarse dormida… -en ese momento escuchó el “Ngh” de Allen y en cuanto lo miró pudo ver a través de su ropa como un corte había rasgado sus ropas.

Las cosas no se veían para nada bien, puesto que los objetos corto-punzantes aún desfilaban por la sala dando vueltas y vueltas, demasiado cerca de los tres muchachos.

-Allen, salgamos de aquí, sí nos quedamos nos irá peor.-Calló un momento haciendo un gesto con su cabeza en señal de que él se adelantara y tomó en sus brazos a Leara, del modo que pudo, soportando el peso de la niña mientras sentía el dolor agudo de su espalda provocado por la fuerza que ejercía.-
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 06, 2009 7:30 pm

Palabras, pequeños susurros, frases y una risa. “…apenas el juego comienza…” De nuevo, otra risa y sintió como alguien la movía. Leara sentía que poco a poco su salía de su estado inconsciente. Le dolía la cabeza por el golpe, pero no lo suficiente. Alguien la volvió a mover y de nuevo esa voz que comenzaba a irritarle se escuchó. “… significa que debo castigarles.”


El cuerpo de Leara reaccionó a esas palabras pero no abrió los ojos por una fuerte razón. Quería enseñarle a ese niño a como jugar. Si, ya lo estaba deseando pero no podía con dos exorcistas al lado. Si no se calmaba los estigmas aparecerían en su frente y sus ojos adquirirían ese inconfundible color dorado gracias a los genes de Noé. No es el momento, volvió a repetirse Leara. De repente la risa volvió con fuerza y supo que el ladrón de Almas no les dejaría las cosas simples. Abrió un poco los ojos para ver lo que pasaba alrededor y descubrir el por qué del alboroto. Las fuertes ráfagas de viento habían vuelto, solo que esta vez dentro de donde estaban. Los pocos utensilios de comida volaron por la habitación y el fuego que con tanto esfuerzo habían logrado hacer se desvaneció. Justo cuando pensó que lo mejor era levantarse, aunque no estaba segura que su cuerpo respondiera al 100%, Cheza la cargó.


-Allen, salgamos de aquí, si nos quedamos nos irá peor.- Y Leara no podía estar más de acuerdo en eso. Si querían salir sin cortes fatales debían salir del lugar cuando antes. Trató de moverse un poco y Leara se dio cuenta que su cuerpo apenas reaccionó. Unos vidrios volaron cerca de Leara y rasgaron su rostro mientras Cheza trataba de salir con ella en brazos. La castaña supo que no valía la pena seguir guardando toda la energía que tenía, además un poco no hacía mucha diferencia. Él único problema sería si los exorcistas se daban cuenta. Cheza iba sumergida en salir al igual que Allen y Leara aprovechó para usar su herencia de Noé, solo un poco. Al instante se sintió más que lista y todos los pequeños cortes desaparecieron. Fue bueno que su cabeza estuviera apoyada en el hombro de Cheza, ya que pudo ver como el lugar era destruido en segundos por la tormenta.


-¿Se van tan pronto? ¡Pero yo quería seguir jugando un poco más!- El ladrón de Almas miró como los tres salían a toda prisa y por su tono de voz, la huida no le gustó en lo más mínimo. -¡Vuelvan aca!- gritó y todos los cuchillos que volaban pararon apuntándolos de espaldas. Leara tragó en seco, tal vez esperar ya no era una buena idea. Una delgada sombra salió de sus manos y sin que los otros dos vieran los cubrió. Cuando los cuchillos chocaron con la barrera salieron disparados en dirección contraria. La sombra volvió donde la castaña como si nada hubiera pasado.

-Eso no es justo Leara-chan, yo quería ver como gritaban al ser apuñalados…- La voz del ladrón de Almas sonaba triste pero sus ojos mostraban lo contrario. –No lo dejaré pasar. Juguemos más tarde mina-san- Y desapareció.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 11, 2009 2:53 pm

Allen, a pesar de sentirse adolorido por la nueva herida, había tenido la determinación y coraje suficiente como para intentar hacerle frente al Ladrón de Almas. Sin embargo, no en un lugar como aquel. Cheza ya cargaba consigo a Leara, que todavía parecía no reaccionar, y sugería lo que en realidad, todos deseaban hacer en ese mismo momentos, excluyendo claro, a su agresor.

Asintió y adelantó, para abrirles camino a las dos damas, apretándose un poco antes el antebrazo para refrenar la hemorragia.

-Vamos.

Y salieron. A sus espaldas, el establecimiento se venía abajo, dejando como estela del desastre una nube de polvo y escombros que aparecieron luego del crujido aterrador de la madera tras partirse en seco.

-¿Se van tan pronto? ¡Pero yo quería seguir jugando un poco más!

Y ahí estaba su agresor, tan tranquilo e inmuto que incluso se daba el descaro de enojarse por algo que para ellos fue un alivio. Prácticamente se habían salvado por los pelos, y eso a él le desagradaba, según se notaba en su rostro aniñado pero fruncido a la altura semejante de un adulto.

-¡Vuelvan acá! –gritó.

El silbido de algo cortando el viento alertó a Allen, pero incluso antes de que lograra darse la media vuelta entera para enfrentarlo, algo se había interpuesto entre ellos y los objetos filosos. Lo supo por el ruido metálico que se produjo tras los cuchillos chocar con eso que no había sido ni de lejos el cuerpo de alguno de ellos. Los utensilios de cocina cayeron en el suelo repiqueteando.

-Eso no es justo Leara-chan, yo quería ver como gritaban al ser apuñalados…-había un deje de tristeza en su tono, pero espera, ¿había dicho…?

¿Leara?

Allen se volvió por fin, mirando primero a la aludida con confusión, y luego a los ojos del Ladrón que centelleaban por alguna emoción que no podía ser en absoluto abatimiento.

No lo dejaré pasar. Juguemos más tarde mina-san.

Se despedía. Planeaba irse. Allen espabiló.

-¡Espera! –un impulso hacia su brazo izquierdo, la Inocencia brilló y se activó, dejando traslucir una enorme especie de cañón que sustituyó el miembro del peliblanco. Le apuntó listo para dispararle…

…y justamente en ese momento se desvaneció en un parpadeo.

-¡Maldición!

El viento volvía a calmarse, y todo alrededor de los tres regresaba a ser la calma ensombrecida de aquel pueblo maldito. Las penumbras seguían siendo distinguibles, a la luz de una luna sugestionada.

-Se ha ido –era obvio, pero necesitaba decirlo. Un deje de frustración le cruzó por el rostro mientras se sentaba con un solo movimiento en el suelo, con las piernas cruzadas.- Leara –Allen la miró, sin suspicacia ni malicia, sólo cauto y confundido- ¿Qué fue eso que hiciste?
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

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