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Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

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Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 20, 2009 2:07 am

Johnny escribió:Hace pocas horas recibimos la confirmación de la desaparición de un grupo de tres buscadores de la Orden Oscura en uno de los poblados del Sur de Italia. Se encontraban allí investigando acerca de un rumor que corría por uno de los pueblos acerca del vecino. Eso hace de dos días. En la hora que debían reportarse, hubo un perpetuo silencio, y cuando se intentó localizarles, no se pudo averiguar nada acerca del paradero del grupo. Pasadas 24 horas, se ha anunciado oficialmente la desaparición de los tres, y por ende, llega el plan de acción para buscarles.

Ambos exorcistas: Cheza Lodge y Allen Walker tendrán el trabajo de ir directamente al poblado de Nostra Signora Salomé, que es a donde habían ido los buscadores primeramente a investigar el caso que les había llamado la atención.



El eterno movimiento de alta mar que hacia mecerse al barco que desde Londres los llevaba rumbo a puerto italiano prontamente estaba por cesar, faltaban solamente 30 minutos -según propias palabras de uno de los marinos- para poder llegar tierra firme y partir desde puerto hasta una estación de ferrocarriles que les llevara lo más cerca posible al poblado donde habían desaparecido los buscadores.

En los camarotes de primera clase, Cheza se dedicaba a meditar unos momentos sobre su cama, sumida en un leve silencio para intentar relajarse un poco antes de que la búsqueda comenzara, No había sentido a Allen desde hace algunos minutos, así que supuso en un momento de conciencia plena que el albino estaba dormido o... ni idea, como decía, no lo había sentido y, motivada por la curiosidad y el echo de que ya llevaba bastante tiempo en ese estado abrió los ojos, encontrándose con una blanca pared frente a ella y algunos muebles como un tocador, taburete y un ropero, un velador con una lámpara, la ventana que daba una perfecta vista al oleaje y otras tantas cosas características de aquellos camarotes de alcurnia y todo gracias a ser Apóstoles de la Orden... Ostentoso, muy ostentoso.

Se puso de pie, tras bajarse de la cama y buscó fuera del cuarto a su joven compañero -del que no veía ni señales- sin querer incomodar y sin ganas de abandonar tan magna habitación y sintiéndose como una gatita de chalé concentida en lujos, se quedó ahí adentro, tomando asiento en un mullido sillón de piel, aguardando por lo que fuese a ocurrir.

-Me quedaría dormida aquí y ahora mismo...
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 20, 2009 2:23 pm

Para esos instantes, Allen se encontraba mirando en la cubierta el suave mecer del mar. Había salido diez minutos atrás de su camarote, puesto que se sentía demasiado inquieto allí solo, esperando a que pasase el tiempo y descargando la mirada en el avance lento e inexorable del reloj sentado en la suave cama de lujo que le había correspondido. Además, Timcanpy había empezado a insistir, también aburrido, en salir y volar un rato afuera. El cielo, el mar, y el aire libre ligeramente salado, era mucho mejor que quedarse ambos sentados allí matando el tiempo con nada, si ni siquiera iban a dormir. Pocas veces el albino conseguía echar una siesta en el viaje que antecedía a fuese cual fuese la misión que le tocaba desempeñar, y esta vez tampoco era una de esas escasas excepciones.

Así pues, ahora se encontraba apoyado en uno de los extremos de la cubierta, admirando el mar. Lloviznaba un poco, y las gotas parecían pequeñas motitas que lentamente iban rociándole y humedeciéndole el rostro a Allen, que más que molesto, se deleitaba con el frío que le brindaban. El cielo no era exactamente azul, como Tim había esperado, pero tampoco anunciaba una enorme tormenta o un día entero de lluvias y chaparrones.

Allen cerró los ojos, estando allí parado y esbozó una sonrisa satisfecha mientras la brisa le acariciaba la piel y los mechones de su cabello visibles tras la capucha. A partir de allí, se dejó llevar y prácticamente perdió la noción del tiempo, disfrutando de una pequeña parte de las maravillas de la naturaleza.

-¡Oye, chico! –se escuchó desde la sala del conductor y tan pronto como Allen giró los ojos ya abiertos en esa dirección, una cabeza se asomó para ver si le había oído.- Ya estamos por llegar. Avísale a tu amiga rápido, que dentro de poco empezaremos a desembarcar.

-¡Si, está bien! ¡Gracias! –Allen tuvo que alzar la voz para hacerse escuchar. El viento fácilmente podía llevarse sus palabras. Luego de sonreírle al hombre y que este se marchase, el pequeño exorcista dirigió la vista nuevamente al frente de la cubierta y él mismo comprobó que se acercaban al pueblo donde partirían a su destino. Parecía ser humilde, y desde allí aparentaba ser el país de unas hormiguitas.

-Hee, desde aquí la vista es maravillosa. Parece ser una linda ciudad, ¿no, Tim?- dicho esto, y tras admirar el nuevo paisaje por unos instantes, se dirigió apresurado hasta donde se suponía que estaba el cuarto de su compañera. Llamó tres veces a la puerta y luego anunció:- ¿Cheza? Ya estamos por llegar al pueblo. Creo que sería bueno que te alistes rápido, porque el capitán me dijo que en cuanto atracaran, iban a ponerse a desembarcar cuanto antes.

Timcanpy, que se había quedado rezagado, alcanzó en esos momentos a Allen y se acomodó sobre su cabeza, acurrucándose y volviendo a hacer un nido en su lugar favorito.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 20, 2009 7:12 pm

Sentada en el sillón comenzó a sentir como los parpados se le hacían pesados y pasaba a ponerse somnolienta, comodamente instalada en aquel asiento se dejó llevar por sus deseos de dormir aunque fuesen unos minutos, casi logrando caer en los brazos de Morfeo y no saber del barco por lo menos hasta que alguien le avisara que debían desembarcar... Para su disgusto ese alguien llegaría demasiado pronto. Tres golpecitos en la puerta fue lo único que necesitó para abrir molesta su ojo derecho y bufar por lo bajo.

- ¿Cheza? Ya estamos por llegar al pueblo. Creo que sería bueno que te alistes rápido, porque el capitán me dijo que en cuanto atracaran, iban a ponerse a desembarcar cuanto antes. - Tenía que ser él, ni más ni menos, el peliblanco que todos adoraban, y al que ella odiaba en esos momentos.

- Nota mental, hacer que Timpcanpy le muerda la cabeza - Murmuró para sí antes de ponerse de pie e ir a abrir la puerta del camarote para darle paso al albino, claro, la cara de Cheza no era la más amigable, en comparación de la inocente carita de Walker quien estaba frente a ella con su dorado golem en la sima de su cabeza.

- Pasa, iré a recoger mi abrigo y la maleta, tú recoge las tuyas... - dejando la puerta abierta para que entrara, la colorina se fue al camarote a hacer lo que había dicho. Recogió su maleta, se puso el abrigo, la bufanda al cuello y los guantes, inmediatamente después se amarró el cabello en una coleta y salió a reunirse con Allen.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 21, 2009 12:29 pm

En cuanto la cara de Cheza se empezó a ver paulatinamente a como abría la puerta, Allen sintió por un momento cómo su mirada, repentinamente afilada se clavaba en él sin compasión. Por unos momentos pareció desconcertado ¿Qué había hecho él para merecerse algo así tan repentino? Pero luego, al darse cuenta de la cara adormilada y el cómodo ambiente que se veía en el camarote, comprendió a qué se debía el mal humor.

Ngh, creo que la he despertado en un mal momento, ante ese pensamiento no pudo hacer algo más que sonreír como un tonto sintiéndose avergonzado. Algo ingenioso tenía que decir, para aliviar la repentina tensión, pero Cheza se le adelantó nuevamente y se dio media vuelta a hacer lo que había dicho: recoger el equipaje. Allen se acordó de que él también tenía uno, por lo que pasó al camarote y se dirigió a su lado, donde reposaban todos los pocos utensilios que siempre llevaba a la hora de ir de misión. Unos cuantos objetos personales amontonados en una práctica y pequeña maleta. La tomó y echó un último vistazo en pos a verificar si algo estaba a punto de dejar, y al confirmar que no era así, salió al encuentro con su amiga.

-Listo –anunció sonriendo alegremente- Ya podemos irnos.

Por cierto que el barco para esos instantes se había detenido. Cuando ambos exorcistas salieron, un sol espléndido les saludó, así como la mañana en aquel poblado de Italia que hacía relucir cada rincón de él. Todo parecía cálido, y Allen sintió un poco de pena por tener que dejar tan deprisa un lugar como aquel. La estación de trenes estaba abarrotada, pero en cuanto fueron a sacar los boletos para su partida, se encontraron con la no tan sorpresa de que ya todo estaba reservado para un compartimiento de lujo. V.I.P, como solían decirle.

-Como siempre Komui-san reservándonos lo mejor –comentó el muchacho mientras se sentaba en su sitio correspondiente. La parte del tren que les había tocado era de lujo. Allen ya se había acostumbrado, para bien o para mal, pero igualmente no podía evitar el mirar cada detalle con curiosidad- Nuestro destino esta vez es aquel poblado que nos mencionó Johnny-san, que es donde fue la última vez que se supo de los buscadores ¿cierto? –de su abrigo sacó el informe que muchas horas atrás el pequeño científico le extendió, y lo abrió para leer su información- Nostra Signora Salomé –pronunció y luego frunció los labios indeciso- Suena a un nombre gitano, más que religioso. –comentó, y justo en ese momento Tim despegó de su cabeza y empezó a ejercitar las alas, volando sobre las cabezas de ambos exorcistas.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 21, 2009 3:43 pm

Su humor comenzaba a variar una vez bajaron del barco, el día estaba soleado y cálido haciendo más grato su viaje de camino a la estación, en donde el gran número de gente no fue obstáculo para abordar el vagón previamente reservado por la Orden solo para ellos, ya no se sorprendía, pese a ser “religiosos”, demasiados lujos, aun que no se quejaba, se podría acostumbrar.

-Ni parecemos apóstoles, cuanto lujo… - dijo en voz alta, el vagón del tren era de lo más cómodo y espacioso, con una vista directa hacia los paisajes de aquella región de Italia, paisaje que se quedó mirando por momentos luego de sentarse frente a su compañero y en lo que el tren avanzaba hacia el lugar al que debían llegar.


-Nostra Signora Salomé, Suena a un nombre gitano, más que religioso. – Escuchó a Allen pronunciar, frunciendo los labios en un gesto de duda, lo cual le hizo sonreír.

- Quizá sea un poblado de gitanos, ¿quién sabe? -Contestó a sus palabras, estirando los brazos hacia arriba, logrando rozar con sus dedos la esférica anatomía del Golem que sobre volaba las cabezas de ambos exorcistas -Si preguntásemos en cada poblado al que vamos el por qué de su nombre, siempre nos encontraríamos con sorpresas ¿no lo crees? - Miró a Allen levantando la ceja derecha y volviendo a sonreír –Siento mi mal carácter en el barco, pero tenía sueño… Perdóname-se disculpó finalmente por su comportamiento hosco, sabía que el muchachito no era rencoroso, pero por si las dudas… Se sentó a un lado del albino y, le tomó del rostro, finalmente en un gesto fraternal, le revolvió el cabello. -¿por favor?

En esos momentos el tren viajaba por los rieles sin interrupciones, parando unas pocas veces para recoger más gente en otras estaciones, a cada minuto que corría, quedaba menos para llegar.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 21, 2009 5:48 pm

En cuanto sintió las manos de Cheza hundirse en sus cabellos y alborotarlos, Allen no pudo evitar sonreír un poco, como un pequeño infante y cerrar uno de sus ojos mientras bajaba un poco la cabeza.

-¡Está bien!, no te preocupes, lo entiendo –respondió, y su voz acompañó una pequeña risilla inocente, antes de que volviese la vista hacia su compañera, todavía sonriente.

Justo en ese momento, Timcanpy descendió y se acomodó en la cabeza de la pelirroja de forma idéntica a como hacía con Allen en veces anteriores. Acomodó su propio nido, arrebujándose con las hebras de cabello más largas y allí se quedó estático. El albino vio toda la operación con atención y curiosidad, luego volvió a sonreír abiertamente.

-Creo que Tim también te perdona –mencionó.

Las siguientes horas en el tren, Allen las tuvo que matar a su manera. La suerte le sonrió, y justamente al lado de su compartimiento, había otras personas de clase alta jugando a las cartas. Nadie sabe cómo, pero lo cierto es que a los pocos minutos de haber hecho aquel descubrimiento, el muchacho peliblanco ya se encontraba allí metido, participando también en el póker, y por ende, ganando dinero y objetos de gran valor a diestra y siniestra. Su instinto de jugador tramposo y compulsivo no lo había abandonado en absoluto. La montaña de monedas y billetes con varios ceros impreso en ellos lo constataba claramente.

-Escalera real –anunció, con una carita de quién no ha roto un plato en toda su vida, y un “Aaaaw” colectivo fue la respuesta. Justo en ese momento, el tren hizo su última parada y frenó lentamente. Timcanpy se unió al encuentro de su amigo volando y se acomodó en su cabeza.- Are? ¿Ya hemos llegado, Tim? –Indagó, y su redondo compañero asintió afirmativamente.- Ya veo. Bueno, supongo que eso ha sido todo, caballeros –Allen se levantó, e hizo una reverencia educada antes de tomar su botín: un saco de tamaño considerable algo pesado- Fue un placer haber jugado con todos ustedes –y dicho eso, dirigió su última sonrisa “inocente” y se retiró de aquel lugar.

Salió directamente del tren, pensando que Cheza ya lo había hecho, puesto que él mismo se había tardado mucho allá jugando de lo lindo. El pueblo de “Nostra Signora Salomé” no era exactamente Gitano, pero tenía un aire parecido a esa tradición. La gente vestía como se solía hacer en el país y caminaba de aquí para allá, haciendo las labores del día a día. El sol seguía espléndido incluso allí, y el viento era de vez en vez generoso con las personas.

Allen se quedó por unos instantes mirando todo su entorno con una mirada estúpida y luego volvió en sí acordándose de que iba acompañado aquella vez. Empezó a pasear la vista, buscando a su compañera de misión…
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 22, 2009 1:41 am

Se sentía muy bien de que el muchacho la hubiese perdonado, uníendose a su risilla de niño la pelirroja comenzó a carcajear animada y en cuanto el pequeño golem se ubicó sobre su cabeza sonrió abiertamente mirando hacia arriba queríando ver una pequeña parte del cuerpo del redondo amigo.

-Creo que Tim también te perdona - le comentó el albino, divertido, ante lo cual no dudó en estirar una mano y acariciarle un alita al pequeño.

-Gracias, Tim - seguía ríendo hasta el momento en que se sentó en su asiento inicial. Sacó un libro que se fue leyendo en el transcurrir de su viaje al poblado. Para cuando se dio cuenta, Allen, mágicamente se había trasnportado a jugar cartas con otras personas que estaban en un compartimento cercano, cuando encontró al albino, éste ya tenía de su lado una pequeña fortuna y su cara era totalmente diferente a su rostro alegre e inocente... inocencia de la cual ya no había no rastro.

De rato en rato Cheza se dedicaba a mirar el compartimento de al lado, en todo momento notaba las caras cada vez más apesadumbradas de los hombres que jugaban contra Alle... Los compadecía - Si solo supiesen... -masculló y una sonrisita se le escapó.

Minutos más tarde, el tren hacia su última parada, donde debían bajar finalmente, ella se puso de pie y tomó sus cosas y antes de avanzar encomendó a Timcanpy ir por el pequeño tramposo que no se había dado cuenta del lugar en el que estaban, y ella solo se dedicó a bajar y ayudar a una señora con sus maletas pesadas, hasta encaminarla a pocos pasos fuera del vagón, la señora le agradeció y se fue con sus cosas. Instantes depués vió como su compañero ya abajo, miraba el lugar con cara de bobo, se acercó a él momentos después de que el albino comenzaba a mirar a su alrededor como buscando a alguien, suponiendo que la buscaba a ella.

-Aww, si eres adorablemente bobo, ¿sabías? -la voz de la colorina provenía desde atrás de Allen, con un fingido tono meloso... si que estaba de buen humor...

¿Pero cuánto duraría dicho estado de ánimo?
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 22, 2009 3:35 pm

Tras escuchar detrás de sí la voz de Cheza, Allen se volvió hacia ella con una cara primero un poco perpleja, y luego enojada tras descifrar el significado de las palabras de su amiga.

-¡No lo soy! –Replicó- sólo estaba un poco sorprendido, admirando la ciudad en donde se supone que empezaremos nuestra investigación –explicó adquiriendo un gesto concentrado y profesional, mientras asentía a sus propias palabras. Timcanpy sudó una gota; Allen no era bueno haciendo pretextos.

Para poder escucharse mejor, y empezar a entenderse para poner en marcha su búsqueda, ambos exorcistas tuvieron que apartarse de la estación de tren e irse hasta una calle levemente transitada donde reinaba algo de silencio y tranquilidad. Allen volvió a sacar de su abrigo la carpeta donde se contenía el informe de la misión y nuevamente leyó la información de éste.

-Nostra Signora Salomé, ya estamos aquí –murmuró, mientras sus ojos se paseaban rápidamente de una línea a otra- Supongo que lo que nos queda hacer es empezar a preguntar a las personas si vieron a los buscadores… ese podría ser nuestro punto de partida, ¿Qué opinas? –preguntó mientras le alargaba la carpeta a su compañera, para que ella también analizara la situación y entre los dos descubrir el misterio que les suponía la desaparición de los buscadores. Allen volvió a mirar a los ojos a Cheza, esperando escuchar su respuesta.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 22, 2009 10:14 pm

La cara de "sí, claro" de la colorina dejaba entendido en esos instantes que las palabras de su compañero no habían dejado un buen argumento para su fallido intento de dar un pretexto, pero para no seguir dilatando el asunto, y dando por finalizados los alegatos por parte del albino, ambos exorcistas se alejaron de la ruidosa estación de trenes hasta bajar hacia una calle con reducida concurrencia, lugar en la cual comenzaron a inspeccionar una vez más el folio dado por Johnny, tratando quizá de lograr encontrar algo más en aquellos escritos.

Luego de inspeccionar la carpeta de antecedentes, Allen extendió la susodicha hacia Cheza, quien la recibió, hojeándola a vuelo de pájaro mientras su compañero le platicaba…

- Supongo que lo que nos queda hacer es empezar a preguntar a las personas si vieron a los buscadores… ese podría ser nuestro punto de partida, ¿Qué opinas? – Lo miró ante la pregunta e inmediatamente le contestó…

- Pienso que tendremos que caminar y hacer preguntas y mejor si partimos ahora – planteó, guardándose en el acto el folio entre sus propias ropas.

Los exorcistas comenzaron a caminar por las calles, tratando de recabar algo de información sobre el poblado misterioso, pero nadie les decía nada, dejando claro su desconocimiento acerca del tema y por miedo directo en cuanto los jóvenes trataban sobre el tema.

-Disculpe señora -se acercó trotando hacia una viejecita que estaba en una esquina junto a un pequeño niño - necesito consultarle si ah visto a un pequeño grupo de hombres vestidos de gabardinas amarillas -La mujer parecía pensar algo -Desaparecieron en el poblado y no hemos vuelto a saber de ellos, necesitamos encontrarlos... -en cuanto la mujer escuchó la palabra "desaparecieron" su rostro se deformó en una mueca de espanto -No... ¡Yo no sé nada!- tomó al pequeño y se lo llevó a toda prisa, dejando a una Cheza sumamente extrañada y lo mismo ocurrió con varias personas más, pero estas pedían suplicantes que no les preguntasen nada, disculpandose de que tenían labores por hacer y otros simplemente desconocían lo ocurrido. Ahora si estaba desconcertada, le causaba mucha extrañeza y curiosidad lo que estaba pasando, nadie contestaba, todos huian de los exorcistas, los cuales compartían rostros de total interrogante ante la situación.

Horas infructuosas fueron las que pasaron investigando, sin avanzar más allá de lo que ya sabían por palabras de los informes dados por la Orden; Los ánimos decaían un poco y en específico, Cheza empezaba a ponerse de mal humor, sin contar qué al parecer a ambos exorcistas les estaba dando hambre.

-Busquemos un lugar donde poder comer algo –sugirió -Y también donde pasar la noche, quizá esto se alargue más de lo que pensamos…

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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 22, 2009 11:56 pm

Al escuchar las últimas palabras de Cheza, Allen no pudo hacer otra cosa más que suspirar, tanto de cansancio como de decepción. Media tarde caminando por toda la ciudad y ni una sola pista del paradero de los buscadores habían logrado hallar. La gente hacía como si en su vida hubiesen escuchado o visto a sujetos como ellos, y eso al albino le pareció casi imposible. Normalmente, los buscadores de la Orden resaltaban mucho en un pueblo, sobretodo con su manera de vestir y por el enorme teléfono portátil que se veían obligados a cargar y arrear de acá para allá.

Sin embargo, su estómago dirigió sus pensamientos en otra dirección en cuanto su compañera mencionó la palabra comer, emitiendo un rugido alto y claro en protesta. Allen hizo una mueca, un poco avergonzado y rió ligeramente en plan “qué se le puede hacer”, mientras se llevaba una mano al estómago y otra a la nuca.

-Jejeje, creo que tienes razón –convino, y nuevamente el pesar se abatió sobre él al pensar que quizá durarían días por tratar de localizar a los buscadores.- Lo primero es comer… cerca de aquí vi un restaurante que parecía tener comida deliciosa, ¿por qué no le echamos un vistazo?

Cuando Allen decía “echarle un vistazo” era sinónimo de quedarse a comer allí. El ambiente de aquel establecimiento era acogedor y cálido, además, las raciones de comida eran generosas. Eso entusiasmó al albino, que no se contuvo ni un poco a la hora de ordenar su banquete diario. La camarera prácticamente se fue pálida de la mesa de ambos, mientras se dirigía a la cocina para dar a conocer las nuevas ordenes.

Al rato, varios, no, un montón de platos estuvieron dispuestos en el lugar de los dos exorcistas. Tal era la cantidad, que la mujer tuvo que rodar otra mesa hasta juntarla con la de los chicos para que allí entrara todo el pedido entero. Se retiró haciendo una zalema y suspirando por el trabajito…

-Muchísimas gracias –Allen hizo una seña de agradecimiento con la mano a la mujer que se retiraba, sonriendo animado y luego fijó la vista en su comida- Ittadakimasu! –y así comenzó a tragar comer el primer plato que se le presentó al frente.

Cuando iba por la mitad de su comida, se tomó un breve respiro donde limpió las comisuras de su boca gracias a una servilleta y con una elegante soltura que difería demasiado con la imagen que había mostrado minutos atrás, arrasando con la comida de una forma algo grotesca a la vista. Luego volvió a suspirar.

-Mmh, es una lástima que no hallamos encontrado ni una sola pista del lugar en donde podrían encontrarse los buscadores –con algo de remordimiento, miró su plato y luego fijó la vista de nuevo en Cheza- Me preguntó a dónde podrán haber ido… no creo que estén muy lejos de aquí, si fue en esta ciudad donde llegaron al principio.

-Son buscadores esos hombres con extrañas y largas túnicas color pastel que siempre cargan un armatoste en la espalda, ¿no? –preguntó una voz a espaldas de Allen.

-Pues si, generalmente siempre van vestidos así cada vez que salen a algún pueblo y…-el albino se interrumpió al caer en la cuenta de que quién había intervenido no había sido exactamente su compañera.- Are? –Cuando se volteó, la cara de un hombre de edad madura, mugriento, sucio y de ojos sagaces fue lo primero con lo que se encontró- ¿Quién es usted?

-Soy un vagabundo cuyo nombre no tiene relevancia. Además, lo que a ustedes les importa es saber la localización de aquel grupo de hombres que vino días atrás para acá ¿cierto? –El hombre sonrió un poco en cuanto Allen asintió lentamente con la cabeza y prosiguió:- pues bien, se los diré. Aquellas personas hace menos de tres días decidieron dirigirse al pueblo vecino y desierto. Su nombre es “Madonna Della capella”. Si salen de aquí, más hacia el sur y recorren aproximadamente ocho kilómetros, lograrán llegar hasta allí.

El hombre calló, mirando el rostro de aquellos dos exorcistas, y pudo comprobar la incertidumbre en sus gestos. Volvió a sonreír, esta vez como un ávido negociante haría y nuevamente tomó la palabra.

-Se estarán preguntando cómo es que yo sé esto, si todas las demás personas del poblado afirman nunca haber visto a esos hombres por aquí –mientras hablaba, buscaba entre los bolsillo de su raída chaqueta algo. Cuando lo sacó, una carta con el sello de la Orden Oscura como fondo relució en la luz del sol que se colaba por la ventana más cercana- se dejaron esto antes de marchar. Parece que intentaban decirles a “sus superiores” que su siguiente parada iba a ser aquel pueblo. Se les extravió, eso seguro, porque yo la encontré hace poco en el fondo de un callejón, mientras buscaba algo que valiese la pena. –el vagabundo les estiró la nota para que ambos pudiesen leerla.

Allen la tomó con cautela y la acercó a Cheza, mientras confirmaba las palabras del hombre. Justamente allí nombraban aquel poblado, “Madonna della Capella”, como su siguiente parada en el Sur de Italia.

-Les advierto pequeños que ese lugar está maldito –susurró de repente con un tono de voz gélido. Allen se volteó a mirarlo al instante, jurando que en un momento el rostro de aquella persona había cambiado, pero cuando se fijó, seguía siendo el mismo. Y sonreía, mostrando a contraluz un diente podrido y una cavidad donde en un mejor tiempo había otro ocupando ese sitio.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 23, 2009 6:42 pm

Pesadamente dirigió sus pasos hasta el local donde Allen quería atragantarse satisfacerse en comida, lugar en el cual el albino dio rienda suelta a sus deseos de comer. Cheza por su parte permanecía sonriendo por el espectáculo, ya acostumbrada a todo lo que el chico podía comer, ni se inmutó cuando la pobre señora que se encargaba de serviles ponía caras de espanto.
Unos momentos de comer y mirar a un feliz exorcista tragar como condenado su primer plato y ella misma consumir un cuarto de sus alimentos, el mismo albino comenzaría una breve plática sobre lo acontecido.


-Mmh, es una lástima que no hayamos encontrado ni una sola pista del lugar en donde podrían encontrarse los buscadores, me preguntó a dónde podrán haber ido… no creo que estén muy lejos de aquí, si fue en esta ciudad donde llegaron al principio. – El albino la miraba con un cierto deje de remordimiento en sus ojos, ella dejó de comer y miró la mesa frunciendo el entrecejo.

-No lo sé, y no entiendo nada… me resulta imposible que nadie les haya visto o quiera decirnos algo – apoyó la frente sobre la palma abierta de su mano, encontrándose el codo fijo sobre la mesa mientras revolvía su comida con el brazo izquierdo, ayudada por el tenedor, sintió de un momento a otro como el apetito se le iba. – Ugh, es desagra…

Pero antes de poder seguir, una voz proveniente desde atrás de Allen se escuchó y ambos jóvenes, extrañados miraron en la dirección de la que provenía la voz, resultando ser un hombre vestido en harapos y muy sucio.
El intercambio de palabras entre el extraño sujeto y su camarada dio como resultado noticias sobre los 5 hombres perdidos, entre otros datos, como los que se encontraban contenidos en una carta con sello de la Orden, que el mismo hombre extendería hacia ellos y Allen acercaría para poder leerla, y en verdad, el poblado de “”Madonna della Capella” al parecer se convertiría en su destino final.


-Les advierto pequeños que ese lugar está maldito – dijo finalmente aquel vagabundo, sabiendo que los chicos partirían rumbo al pueblo sin dudar y tras dar por zanjado el tema, extendió su mano mugrienta hacia los chicos. Cheza comprendiendo lo que quería, de mala gana y dudando de todo sacó de sus bolsillos unas monedas de oro y se las dio, el sujeto satisfecho con su paga, se dio la vuelta y se marchó con una tétrica sonrisa decorándole el rostro.

- Ese hombre… sabía tanto y estaba tan seguro de todo...–cuchicheó, se volteó hacia su comida una vez más, y la picoteó con el tenedor para tomar un poco de pasta y echársela a la boca, estaba algo fría, pero se la comió igual. –Mañana temprano partiremos hacia Madonna della Capella, mejor que busquemos un cuarto y descansemos, nos espera un largo día. –Apuntaba con el tenedor al rostro de Allen -Come querido, que mañana nos espera un largo día –en lo que hablaba sintió de pronto más hambre y levantando el brazo llamó a la camarera para pedir algo más de comer.Pasados unos 10 minutos, la camarera le llevó un nuevo plato de pastas con salsa pesto a la colorina, quien pensando en donde pasar la noche se encargó de hacer las averiguaciones necesarias para conseguir lugar donde dormir, para su gusto, aquel lugar donde comían disponía de una segunda planta que servía como alojamiento para turistas y otras personas.


-... Si me sigues, inmediatamente te facilito las llaves de dos cuartos para ustedes, ven... -La mujer partió hacia el mesón donde estaba un hombre alto y fornido, algo desprolijo en sus vestimentas, pero parecía buena persona.

-Esperame aquí -Le dijo a Allen, poniéndose de pie -Voy por las llaves y a arreglar lo necesario para pasar la noche... -Dicho aquello, se fue en dirección a la misma barra donde la mujer le dio las llaves, posteriormente a que Cheza le diese un previo pago de los cuartos - las habitaciones están frente la una de la otra, aquí está la llave del cuarto número 5 y la del número 6.

-Muchas gracias
-tomó las llaves y se las guardó- luego de que terminemos de comer vendré a cancelar la comida.

-ah, si... -la mujer miró hacia la mesa donde estaba comiendo el muchacho -Cómo tu amigo puede comer tanto? -preguntó sorprendida de ver al albino alimentarse, Cheza solo sonrió de medio labio y se dio la vuelta.

-En casa es peor, créame
-Se comenzó a alejar del mesón y avanzó hacia su lugar para seguir disfrutando se su comida o quizá robarle algo a Allen.

-Eh vuelto -anunció- tengo las llaves, así que terminas de atragantarte y nos ponemos a hacer planes para mañana -miró lo que le quedaba de comida a su camarada y sonrió una vez más, con un tenedor tomó un trozo del pastel de carne que estaba a un lado de toda la comida del exorcista y lo probó. Antes de que Allen le regañase por robarle la comida tomó su plato y dio de baja la pasta con salsa pesto que comía desde hace rato.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 23, 2009 11:04 pm

-Ese hombre… sabía tanto y estaba tan seguro de todo...–mencionó Cheza en cuanto el vagabundo se marchó por la puerta. Ninguno de los dos fue consciente de la macabra sonrisa que se le dibujó en los labios mientras salía y le deformaba el rostro.

-Si –asintió Allen viendo cómo desaparecía de la vista de la ventana el mencionado con atención. Había algo en él que le hizo sentir que algo no andaba bien…o no andaría.- Pero al menos tenemos información de adónde se dirigieron los buscadores.

Mañana temprano partiremos hacia Madonna della Capella, mejor que busquemos un cuarto y descansemos, nos espera un largo día. –sugirió Cheza entonces, señalándolo con el tenedor -Come querido, que mañana nos espera un largo día – y ella misma, atendiendo a sus palabras, se dio la tarea de llamar a la camarera y pedir otro plato de pasta.

-Um. Está bien –la cara de Allen era la de alguien que le da un montón de vueltas a una idea, sin saber bien el sentido de ésta. Si no fuera por la mención de su amiga, se hubiese olvidado por completo de la comida. Se convenció de que todas sus incertidumbres y dudas eran producto de su imaginación y terminó la tarea de devorarse todos los platos que le faltaban, todavía con gusto.

Tan concentrado estaba ahora en llenarse completamente el estómago, que no prestó atención a lo que hablaban Cheza y la camarera. Fue por eso que se sobresaltó un poco cuando ella le dijo que la esperase, que iba a algún lugar.

-Uh, vale –atinó a responder con varios fideos colgándole de los labios, luego los sorbió y desaparecieron mágicamente. Se había dado cuenta de que sus respuestas eran cortas, y que de repente las ganas de hablar se le habían ido, ¿era por el cansancio? ¿O por el repentino encuentro de momentos atrás? Todavía no asimilaba correctamente la información, ¿cómo había llegado aquella nota hasta el callejón que había mencionado aquel hombre? ¿Cómo había parado a las manos de él? ¿Se trataba de una simple casualidad?

También había otra cosa importante, algo que todavía no lograba descifrar, algo que quería salir a la luz. Hizo incontables esfuerzos por aclararse la idea, pero al final tuvo que desistir, ahora estaba más borrosa que antes.

-Había algo extraño en lo que dijo ese hombre –Allen tenía el ceño fruncido por la concentración, ahora no prestaba atención a lo que sucedía a su alrededor. Estaba abstraído- ¿Pero, qué era?

-Eh vuelto –él dio otro respingo. Aquel era el segundo en todo el día- tengo las llaves, así que terminas de atragantarte y nos ponemos a hacer planes para mañana –y como si fuese lo más natural del mundo, Cheza le quitó de uno de sus platos un trozo de pastel de carne.

-¡Oye! –protestó el muchacho, pero ya era demasiado tarde. Aquella parte de su comida estaba perdida- Entonces nos quedaremos en este lugar ¿No? –Dijo para cambiar el tema, todavía con el sabor amargo de ver ultrajada su comida.- Supongo que tendremos que descansar todo lo que podamos para el día de mañana. El vagabundo parecía ser la única persona dispuesta a hablar de aquel pueblo, así que lo más seguro es que tengamos que ir a pie hasta allá. –De pronto Allen volvió a recordar las últimas palabras del hombre, y la incertidumbre regresó para aguijonearle- Había dicho que ese pueblo estaba maldito ¿recuerdas? ¿Qué habrá querido decir con eso?

Cuando terminaron de comer, ambos se dirigieron a sus respectivas habitaciones. El plan para mañana consistía en viajar hasta aquel pueblo, contando con las referencias del vagabundo y la nota dejada por los buscadores. De allí en adelante, lo que seguía era buscar más pistas hasta dar con el grupo extraviado.

Antes de acostarse en la cama, telefoneó a la Orden y habló un rato con Komui, explicándole la situación. El Supervisor asintió a sus palabras y le preguntó si quería que enviase a otros buscadores para ayudar en la exploración.

Allen no supo explicar por qué, pero la respuesta surgió tan rápido como Komui había hecho la pregunta.

-No hace falta, gracias de todas maneras Komui-san –y colgó.

Luego se echó a la cama y se quedó mirando por un rato el techo, sin pensar en nada especial. Hasta que el sueño lo venció.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 24, 2009 6:52 pm

En lo que aguardaba que su joven amigo terminara de comer, estuvieron haciendo planes para el otro día y su marcha al poblado siguiente, y como pensaba, Allen la había regañado por robarle parte de su comida. ¡Ja!

- Supongo que tendremos que descansar todo lo que podamos para el día de mañana. El vagabundo parecía ser la única persona dispuesta a hablar de aquel pueblo, así que lo más seguro es que tengamos que ir a pie hasta allá. Había dicho que ese pueblo estaba maldito ¿recuerdas? ¿Qué habrá querido decir con eso? –Las dudas de Allen se dejaban notar en su rostro, pero ella las compartía. La visita del hombre la había dejado con un sabor en la boca que no era el normal, comenzaba a pensar que algo más que solo rumores estaban haciendo de las suyas en aquel lugar.

Tiempo después y viendo como la gente comenzaba a abandonar la sección del bar, ambos exorcistas se fueron a sus respectivos cuartos para descansar, les aguardaba una salida muy temprana de Nostra Signora Salome, y era mejor estar en buenas condiciones.

-Buenas noches –le habló a su camarada antes de entrar a su cuarto y encerrarse en el, se quitó el abrigo y lo dejo sobre una silla y a su lado la maleta, mientras que sobre la mesa dejó reposando la cruceta que cargaba con tanto cuidado, se tumbó sobre la cama, se quitó las botas y se cubrió con las sábanas hasta el pecho, posteriormente y luego de unas cuantas vueltas, se quedó dormida pensando en algo que a la mañana siguiente ya no recordó.

Como a eso de las 8 A.m Cheza se levantó a darse una ducha y pasados unos 10 minutos salió del cuarto, con todas sus cosas en la mano, caminando hasta llegar al bar de la pensión y se dispuso a pagar el resto de lo consumido por ella y Allen.
Una media hora más tarde ambos exorcistas se despidieron de la encargada del local que les había alojado, dicha señora les deseo éxito y cuidado con tanta insistencia que de seguro los exorcistas mostraban caras y risas nerviosas. Comenzaron a caminar hacia Madonna della Capella, con algunas provisiones y agua marcharon tranquilamente, nada fuera de lo normal que llamara más allá la atención de los muchachos, sumamente extraño considerando que el vagabundo y el resto de las personas de la ciudad que empezaban a dejar atrás le temían.

-¡Qué extraño
! –Exclamó infantil, del cual se arrepintió en cuanto analizó su timbre de voz – Ugh, en fin… esto no tiene nada fuera de lo común y silvestre-cuestionó- Es tan normal… -Y en verdad el camino hacia Madonna della Capella era tan simple como un sendero de cualquier otro lugar. Árboles frutales y de sombra, arbustos y césped, algunas cabezas de ganado esparcidos por ahí, si… todo era tan común quepor lo menos a ella le dejaba con curiosidad.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 26, 2009 5:21 pm

A pesar de haber tenido un montón de inquietudes y dudas rondándole la cabeza, Allen durmió profundamente por la noche y se despertó temprano con renovadas energías. Lo hizo dos horas antes de Cheza, tiempo suficiente como para realizar sus ejercicios rutinarios (flexiones arriba del respaldo de una silla sostenida sobre una sola de sus patas), y beber un vaso de agua antes de ducharse. Luego el desayuno, acomodar el equipaje, y tenerse listo a sí mismo para empezar el día con el mejor pie y disposición. Si no encontraban hoy a los buscadores, por lo menos tendrían alguna pista que los llevaría más cerca de su verdadero paradero, de eso estaba seguro.

Ninguno de los dos exorcistas mencionó el destino de su viaje a la camarera cuando se despidieron de ella, pero pareció sospecharlo, puesto que no paraba de retenerlos y decirles que tuviesen cuidado y que fuesen lo más cauteloso y prudentes posibles. Al final se fueron sintiéndose un poco incómodos, pero se fueron.

Ahora llevaban varias horas caminando, y Allen calculaba que tenían por lo menos cinco de los ocho kilómetros recorridos. Un poco más y estarían en aquel pueblo. El paisaje, por cierto, eran tan natural y corriente como la misma Cheza había dicho. El camino pocas veces serpenteaba, y era de tierra, lo que daba a entender que anteriormente había personas y carretas que transitaban la vía. A los lados estaban, como de costumbre, murallas de árboles y arbustos de variados verdes. Hacía buen sol y el viento pegaba fresco de vez en cuando. Lo que era una mañana demasiado normal como para temerle a un pueblo que supuestamente estaba maldito. Allen incluso se preguntó si de verdad estaban yendo a un lugar completamente deshabitado y temido.

-Tienes razón. Viéndolo ahora desde este punto, me pregunto si las palabras de ese vagabundo, y lo que la gente del anterior pueblo insinuaba era verdaderamente cierto –como el sol empezaba a molestarle un poco, pegándole directamente desde arriba, Allen se subió la capucha hasta cubrir parte de su frente.- Bueno, estamos a punto de averiguarlo. Quizá dentro de poco estemos en el pueblo.

El pequeño exorcista alzó la vista en dirección al cielo, donde un Timcanpy sobrevolaba arriba de las cabezas de ellos, mirando hacia el frente. El Golem dibujó unos círculos en el aire, como si asintiera a las propias palabras de su albino amigo. Allen sonrió un poco e hizo un gesto a su amiga que animaba a mantener el ritmo de la caminata.

Sin embargo, unas horas después seguían transitando el mismo camino, todavía sin advertir más adelante algún indicio del poblado.

-¡Timcanpy! ¿Estás seguro que falta poco? –preguntó un poco desganado Allen, mirando con atención a su Golem. Empezaba a dudar de las capacidades de cálculo de su amigo. Él, sin embargo, volvió a asentir en silencio.-Eso fue lo mismo que dijiste hace dos horas –rezongó el muchacho y luego suspiró.

A pesar de haber tenido que recorrer más de lo estimado, Tim no se había equivocado completamente, y cuando el poblado de Madonna Della Capella empezó a mostrarse parcialmente al frente, la naturaleza alrededor de los exorcistas pareció estar cambiando lentamente. Ahora la tonalidad de las hojas de los árboles y arbustos era más grisácea, y el camino estaba un poco accidentado con piedras, barro y fruta vieja. Un leve olor a descomposición empezaba a impregnar el aire. La luz del sol ahora tenía una coloración opaca y tenue, y eso que todavía ni siquiera habían llegado al mediodía.

De pronto Allen pensó que el vagabundo no estaba tan equivocado después de todo.

En un banco de madera podrida y roída, a un lado del camino, una anciana yacía sentada envuelta en harapos que cubrían totalmente su cuerpo, con la cabeza gacha.

¡Una persona!, la idea asomó a la cabeza del muchacho como el estallido de fuegos artificiales. Sin embargo, no aceleró el paso y siguió caminando al lado de su amiga. Cuando llegaron casi a su lado, esta alzó levemente la cabeza, como si hubiese reconocido el ruido de los pasos. Por entre el montón de telas, sus ojos seguían ocultos en las sombras.

-¿Van a alguna parte…jóvenes? –preguntó con una voz baja pero chillona, todavía inmóvil. A Allen le pareció la idea de que de repente ni siquiera había movido los labios, pero eso era una tontería.

-Ah, disculpe señora, pero ¿usted vive aquí? –se atrevió a preguntar. La mujer continuaba tiesa como una piedra- Es que verá, me preguntaba si hace poco vinieron hasta acá un grupo de hombres vestidos con túnicas blancas y enormes aparatos montados en sus espaldas. Los estamos buscando y…

La mujer lo interrumpió con un gesto que dejó al descubierto su huesuda mano.

-Así que van a entrar al pueblo –una sonrisa mostró los podridos dientes de la anciana. Parecía no haber escuchado las palabras de Allen.- Van a entrar al pueblo. Ustedes van a entrar al pueblo. Entrarán, entrarán, entrarán… –empezó a repetir en susurros frenéticos, mientras poco a poco su cuerpo iba agitándose.

-¿S-señora?

-Van a entrar…entrarán al…pueblo. Oh van a entrar.

-Señora ¿Se encuentra bien?

-¿Qué esperan? ¡¡ENTREN!! –vociferó y luego se abalanzó contra Cheza derribándola al suelo y estallando en carcajadas. Con sus mugrientas manos rodeó el cuello de la exorcista, estando encima de ella y empezó a apretarlo con una fuerza sobrehumana, que una anciana de su edad no sería capaz de tener. La mujer seguía riendo, y cuando miró directamente a su presa mostró unos ojos gélidos, pero que de alguna manera asomaban un ardiente brillo demencial.

Eran ojos demasiado despiertos y sagaces para los de alguien con esa edad.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

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