Conectarse

Recuperar mi contraseña

últimos temas
Últimos temas
» Buenas .. buenas a todossss
Lun Jun 19, 2017 9:59 am por Ismakun

» Obtener Rango Civil
Sáb Jun 17, 2017 9:14 pm por Proxy

» Las estatuas de Namu
Vie Jun 09, 2017 11:59 pm por Kanda Yuu

» [MR] Reclutamiento Noah
Vie Jun 09, 2017 6:32 pm por Ismakun

» Atrapados en la tormenta
Vie Mayo 26, 2017 2:08 pm por Kala

» [MS] Rescate en Rapa Nui
Vie Mayo 26, 2017 1:23 pm por Kala

» Mensaje atrasado
Mar Mayo 23, 2017 10:37 pm por Sigma-chan

» Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]
Mar Mayo 09, 2017 9:30 pm por Faith E. Wippler

» [MN] Christchurch. Melancolía y suicidio.
Lun Mayo 01, 2017 8:45 pm por Ismakun

» Hola :3
Dom Abr 30, 2017 12:32 am por Sigma-chan

» Vacaciones no vacaciones.
Dom Abr 09, 2017 2:28 pm por Faith E. Wippler

» Poco tiempo.
Miér Abr 05, 2017 8:33 pm por Kanda Yuu

» Red Miles ; HS RPG | Cambio de Botón Normal
Vie Mar 31, 2017 1:03 am por Invitado

» Ausencia u.u'
Jue Mar 16, 2017 4:39 pm por Kanda Yuu

» Project Fear.less [Afiliación Normal]
Mar Feb 21, 2017 8:21 pm por Komurin

» Stray Dogs {Normal} Foro Nuevo
Vie Feb 10, 2017 11:00 am por Komurin

» Registro Apellidos
Lun Feb 06, 2017 10:56 am por Ismakun

» Registro de Personaje
Lun Feb 06, 2017 10:51 am por Ismakun

» Registros de Físicos
Lun Feb 06, 2017 10:37 am por Ismakun

» Holaaa, soy isma, encantado! ^u^
Miér Feb 01, 2017 11:21 am por Ismakun

Vota
Shiki Topsite!
+ Activos
Los posteadores más activos de la semana
Ismakun
 
Lasai Sarkanis
 
Komurin
 

Staff
Proxy
MP | Perfil
Alice
MP | Perfil
Coralie Monich
MP | Perfil
Faith E. Wippler
MP | Perfil
Wallace Campbell
MP | Perfil
Sigma-chan
MP | Perfil
Créditos
Skin realizado gracias a los tutoriales y recursos de: sourcecode, savage-themes, Nymphea y thecaptainknowsbest. Crédito y reconocimiento por su ayuda a la hora de elaborar el skin. Especial agradecimiento a Neeve (por la caja de perfil y las estadisticas) y Tony (por los widgets utilizados aquí).

Las imágenes utilizadas en el skin no son de nuestra propiedad, todas pertenecen a sus respectivos autores y son usadas sin animo de lucro. Sólo la edición y arreglo de estas pertenecen al foro.

Todo el material que se publique dentro del foro es y será propiedad de su creador a menos que se indique lo contrario.


Hermanos
Afiliados Élite
Determination (Undertale)Crear foroCrear foroUnderworld warHeroes Of OverwatchFate/Insane EclipseBálderook University photo untitled45.pngLost SoulSeven Capital Sins | +18, Yuri, Hetero, Yaoi, Razas Mágicas School Crazy 40/40
Directorio

Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Constantine Gelassen el Jue Ene 19, 2017 9:01 pm

Sin perder de vista al hombre que seguía acuclillado en el suelo, murmurando sobre la pérdida de su familia, Constantine se movió ligeramente, recorriéndose un poco a la derecha para poder hablar más tranquilamente sin parecer más sospechoso de lo que ya era. El buscador estaba allí junto a él, escuchando, vigilando al hombre al que seguía intentando calmar con resultados pocos satisfactorios. Fue Seth el primero que respondió a su llamado, pero poco después estaba Camilo dándole, precisamente, aunque extrañamente, la respuesta que estaba deseando. Pero todo parecía demasiado fácil como para que se lo tomara de buena manera. Tras unos momentos, decidió ir con la marea y esperar a ver qué era lo que sucedía.

De acuerdo, gracias Camilo. —Guardó silencio mientras miraba las coordenadas. El lugar estaba muy cerca de donde se encontraban. Apenas se habían alejado; otro punto que lo hizo desconfiar. —Vamos para allá entonces. Llevaré al señor conmigo. —Cortó la comunicación entonces y su mirada se topó con la del buscador que parecía dispuesto a acatar la decisión que tomara el pelirrojo; encogiéndose de hombros, Constantine silbó levemente, casi imperceptiblemente y se volvió a acercar al hombre. Sobre los tejados de los puestos, Silberlöwe se encogió, ansioso. El buscador estaba ya comunicándole las noticias esperanzadoras al hombre.
—Puede que se trate de su familia señor, pero necesitamos que venga con nosotros para confirmarlo, ¿de acuerdo? —La suave y paciente voz del buscador le hizo pensar a Constantine que posiblemente era un hombre de familia experimentado. O que lo fue en algún momento de su vida. El señor se movió lentamente en su sitio y asintió.
—Por favor, muchas gracias por ayudarme. —Replicó, casi ansioso.

Dispuesto a las posibilidades, el señor siguió a aquellos extraños, a donde quisiera llevarlo, cosa que le pareció bien al exorcista; mientras no le diera muchos problemas o preocupaciones, haría lo posible por ayudarlo, tal como había dicho. Cruzaron el mercado en la dirección contraria, recordando por donde se habían ido Seth y Camilo cuando decidieron dividirse en busca de información. Le molestaba un poco el hecho de que un plan en el que no confiaba, hubiera dado resultados óptimos, al parecer. Pronto divisó a Camilo entre la gente y los tres se abrieron paso hasta ellos, intentando no chocar con nadie y pidiendo disculpas si era así. Cuando estuvieron allí, el señor se adelantó, empujándolo y llamó a su hija.

—Laila… —Escucho la contracción en su voz, como si fuera a echarse a llorar, y, al mismo tiempo, sonó el alivio impreso en cada sílaba. La niña corrió a sus brazos y él la cargó. Entonces Constantine perdió el sentido de la conversación entre los balbuceos de la niña que señalaba a su madre. Cuando el señor se iba a inclinar hacía ella, Constantine puso su mano sobre su hombro y negó sin hacer sonido. Cada momento que pasaban allí se ponía de peor humor.

Se giró a buscar a Seth, pero fue hasta ese momento que se dio cuenta de que no estaba allí. Movió la cabeza a un lado y a otro, advirtiendo su ausencia. Instintivamente dirigió su atención al buscador de nombre Camilo, colocando su mano sobre su hombro.

¿Dónde está Macaulay? —Preguntó con un gruñido, logrando que el buscador también girara la cabeza a un lado y a otro, desconcertado por no haberse enterado de la ausencia. El pelirrojo dio otro vistazo rápido y notó, también, la ausencia del golem respectivo del joven y suspiró con algo de alivio. —Macaulay… Habla Constantine… ¿Estás bien? —Preguntó y se giró a Camilo, haciéndole señas para que esperara. Estaba dudando en ir o no tras él, pero Seth parecía capaz de ver por sí mismo y ya que habían encontrado a esta familia necesitaban recuperar el tiempo consiguiendo algo de información. Constantine seguía prefiriendo salir de aquí e ir de una vez a la biblioteca, pero por ahora, todo estaba complicándose más y más.

_________________


Rango D. 2 puntos
Constantine Gelassen
Mensajes : 34

avatar
Exorcista

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Ene 24, 2017 12:37 am

Las huellas llegaban finalmente a algo parecido a un callejón. Obvio. El sujeto que había seguido originalmente estaba recargado contra la pared de ladrillos, jugando con una bolsa de cuero que tintineaba como si estuviera llena de monedas. Seth estaba más alerta que nunca y algo le decía que ante el más mínimo repiqueo de la picota contra el suelo, Taz emergería fiero y dispuesto a desgarrar con sus poderosas zarpas.

Y el pez gordo cayó… ¿español? —habló una voz masculina en un idioma que Seth no pudo comprender. Ante su falta de respuesta, el hombre rápidamente cambió de idioma— Français... English... —se notaba que era alguien con un ojo muy ávido al detalle, pues rápidamente notó que lo último provocó una mínima reacción en el albino, decantando así por mantener el inglés.

Eres alguien muy curioso para este lugar. Tus amigos también —fue lo primero que le dijo, dándole muy mala espina.

¿Amigos? ¿Qué amigos? —y por supuesto, justo su golem que lo había seguido a una distancia segura comenzó a sonar. La voz de Constantine sonaba clara como el agua por el moderno parlante de la pequeña máquina, pero Seth no hizo amago de contestar ni de apagar al murciélago. Sólo lo dejó estar.

El hombre, quien se escondía bajo un sombrero de ala ancha hecho de paja que le proveía un aspecto más parecido al de un campesino que al de un hombre de ciudad, rió ante esto.

Visten igual, no hay que ser un genio ¿sabes? —le dijo apuntándolo en general. Si hubiera podido cubrirse con más ropa lo hubiera hecho; la perspicacia de ese hombre lo incomodaba, como si pudiera ver a través de su capa. — Sujetos tan extraños como ustedes sólo pueden venir por una cosa y resulta que, casualmente, yo tengo información valiosa sobre ese algo que podría interesarles.

Bueno… ahora sí había captado su atención. ¿Pero cómo confiar en que no se trataba de un Akuma muy hablador?

Y supongo que nada es gratis —respondió Seth con aspereza, pensando en que el precio sería su cabeza.

El sujeto apartó el ala del sombrero, revelando un rostro maduro, con una barba mal recortada de varios días y la piel morena por el sol. Sonreía pretenciosamente.

Nada en la vida es gratis. Pero todo es conversable. Mi precio no siempre es accesible, pero tengo la impresión que tú podrías llegar a él —su voz tenía un matiz aterciopelado, como si hubiera nacido para convencer a la gente. Sus ojos pronto dejaron de intentar descubrir qué escondía Seth bajo su capucha y se fijaron insistentemente en su pecho. Unió dos más dos y fue fácil la respuesta.

Con un ligero bufido, Seth se desprendió de su cruz de plata. El objeto en sí no le importaba en lo absoluto, pero le gustaba poder observar el trabajo que se hizo sobre el metal; era precioso, muy bien hecho y quería averiguar si podría replicarlo en algún otro material. Sin mayores miramientos se lo lanzó al sujeto, quien lo atrapó en el aire sin problemas. Lo hizo brillar al sol, admirando el destello que la plata pura le arrancaba a la luz y sonrió ampliamente al notar con ojo experto que no se había equivocado y era completamente auténtico.

Ahora habla —le espetó Seth, dando dos suaves toques al suelo con el extremo del mango de la picota, suficientes para que Taz apareciera tras el hombre, encerrándolo entre exorcista e Inocencia— o mi amigo te dará una demostración gratis de sus colmillos.

Taz gruñó, mostrando como en su modo activado sus dientes crecían considerablemente. Hacía a las palabras de Seth más convincentes. Si este sujeto quería ser agresivo, bueno, Seth no era discípulo del General Sókalo por nada.

El sujeto se exaltó apenas Taz surgió del subterráneo. La criatura le pareció sacada de un libro de mitos, pero al ver cómo le gruñía y no parecía precisamente amigable, no dudó en ningún momento de la veracidad de esa mandíbula. Sudó frío, intentando disimularlo, y consideró por primera vez que quizás se metió con la persona equivocada.

Tranquilo. No pensaba irme así sin más. Un trato es un trato, ¿no? —intentó mantener su actitud anterior, pero incluso Seth pudo notar el leve temblor en su voz. Taz podía ser imponente cuando quería.

Supongo que vienes por todo el asunto de la biblioteca, ¿no? Bueno, nadie que entre a ese lugar termina bien; si logra salir, no sale cuerdo, si no… de plano no salen. He investigado por mi cuenta el asunto, ya sabes, beneficios, y logró conseguir algo que te puede interesar —la forma en que rehuyó la mirada al exorcista le indicó a éste que había sido por medio de dudosos métodos, pero quién era él para juzgar los métodos de los otros. De su espalda el hombre descolgó un morral que hasta ahora Seth no había notado, extrayendo un libro grueso y un poco dañado—. Parece un libro normal… pero no lo es. De quien lo conseguí era uno de los que salen locos de la biblioteca y cuando lo hallé sólo leía y leía este libro (a menos que alguien se le acercara, porque atacaba… pobre de su mujer…), pero cuando se lo logré arrebatar me di cuenta de esto.

Abrió el libro y se lo enseñó a Seth. El libro estaba en blanco.

Estaba seguro que leía algo de religión… ya sabes, fanáticos. Pero por más que busqué y busqué las páginas permanecen en blanco. Todas, sin excepción. Y pensé que todos mis esfuerzos habían sido inútiles… hasta que me acerqué a la biblioteca otra vez.

Seth alzó una ceja, gesto que pasó inadvertido para el hombre. Éste parecía dudoso de continuar, pero un gruñido de Taz bastó para que continuara.

Suena de locos, pero cuando me acerqué otra vez a la biblioteca… palabras muy tenues para ser leídas empezaron a aparecer y en un lenguaje extraño… nunca lo había leído. No sé cómo explicarlo, pero las palabras sólo se revelan a medida que te acercas. Quizás si entran… pero terminarían locos. En fin —le lanzó el libro a Seth, quien lo recibió torpemente al tener sólo un brazo libre. El sujeto por su parte se guardó la cruz, asegurándola contra sí para no perder su valioso botín. — Eso es todo, ¿satisfecho?

La verdad no. Había entendido poco de lo que le había dicho, pero al menos sabía que su golem habría reproducido toda la conversación a Constantine. Confiaba que él fuera más letrado y supiera a qué se refería con muchas cosas, pero el sujeto parecía realmente no saber más y ellos no tenían todo el tiempo del mundo.

El hombre aplaudió una vez, retomando su camino.

¡Bueno! Buen trato. Mucha suerte y todo eso. Encárguense de esto y yo de aquello, ya sabes —palmeó donde había guardado su pago y pasó junto a Seth acomodándose una vez más el sombrero. Llevaba ya como un metro de camino cuando hizo un gesto de cómo si recordara algo y alzó nuevamente la voz sin dejar de caminar. — ¡Ah! Y no son los primeros que vienen a ver esto.

¿Qué?

Vi a unos sujetos raros, pero no raros de locos, sólo raros merodear por las calles aledañas. Supongo que podrían ser amigos tuyos.

Y sin más, el misterioso hombre se fue tal como vino. Sin ser llamado ni ser echado.

_________________

     —68 puntos—             —38 puntos—           —61 puntos—
Faith E. Wippler
Femenino

Mensajes : 1240

Localización : Halloween Town~

http://chiapple.deviantart.com
avatar
Moderador Global

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Constantine Gelassen el Jue Feb 23, 2017 3:35 pm

La voz del otro lado de la línea interrumpió su intención de volver a preguntar por su bienestar, y lo obligó a quedarse callado, a la expectativa. Era una voz desconocida, que hablaba en un inglés no natural, como el suyo, pero no tan tosco por supuesto. Oh, y al parecer acababa de delatarse ante un desconocido cosa que lo hizo sentir ligeramente avergonzado; pero era cierto que no iba a mantener engañado a alguien durante mucho tiempo con esa vestimenta obvia y fuera de lugar que llevaban. De todas formas, fue suficiente para que el pelirrojo chasqueara la lengua con cierto fastidio, ofendido por esa obviedad.

Pero las cosas se pusieron mejor cuando aquel sujeto comenzó a hablar sobre cierta información que él tenía y que casualmente ellos estaban deseando obtener. Vaya oportuno que era el tipejo. Se cruzó de brazos, manteniendo rígidos los hombros y la boca cerrada, casi absorto en lo que estaba escuchando. El golem se acomodó allí, en su hombro derecho, cerca de su oído para que Constantine no perdiera nada de la información que le estaba llegando por la conexión del otro golem.

No, nada en la vida es gratis. Casi se le salieron las mismas palabras, odiosas y verídicas, en cuanto las escuchó de parte del otro sujeto, pero en ese instante, Silberlöwe aterrizó, sin hacer ruido, con la proyección del peso de una pluma, en el hombro izquierdo del pelirrojo y se acomodó, aferrándose a su dueño con las garras y encogiendo su pequeño cuerpo para equilibrarse mejor. En un silencio parecido al de su dueño, permaneció a la expectativa, escuchando atentamente.

Fue entonces que, del otro lado de la línea llegó un pequeño traqueteo, un ruido ligero que apenas duró unos segundos, y en seguida la voz de Seth rompió aquel extraño silencio lleno de estática para exigirle al desconocido que continuará. Su amenaza le causó una pequeña pero mórbida sonrisa en sus labios. Quisiera ver eso, sólo como espectador claro. La Inocencia ya había probado lo exigente, cruel y peligrosa que podía llegar a ser.

Su atención se centró nuevamente en la voz desconocida, pero, a pesar de lo que decía, el modo en el que lo hacía le hizo fruncir el ceño. ¿Por qué estaba investigando? ¿Beneficios? Eso sonaba a una larga sarta de tonterías… sin darse cuenta, mientras escuchaba, su ceño se frunció. En realidad, eso no era lo que importaba. Se crispó en tensión esperando por la respuesta a “esto”, pero cuando lo escuchó la primera cosa que hizo fue voltear al buscador. Camilo seguía con la familia, ajeno a la información que Seth estaba consiguiendo para ellos.

Interesante… —movió los labios sin producir ningún sonido, pasando sus dedos por su barbilla, como si hubiera algún tipo de barba con la que pudiera jugar. Un idioma extraño, un libro que sólo tenía texto cuando uno se acercaba al sitio de donde había sido extraído. Una biblioteca que, en resumen, volvía loca y/o agresiva, a la gente que se adentraba, pero, ¿acaso sucedía con todos? No estaba seguro y quería averiguarlo.

Mientras la conversación entre Seth y aquel sujeto daban por finalizada su charla, una idea ya se estaba maquinando en la mente del pelirrojo. Dejando de lado a los sujetos extraños, que probablemente no serían aliados, Constantine tenía información suficiente como para intentar esa estupidez que se le estaba ocurriendo. Fue a donde se encontraba la familia, siendo vigilada por los buscadores.

Voy a donde estás Seth, iremos a esa biblioteca. —Cortó la llamada finalmente, sintiéndose un poco más irritado que antes. Se acercó al señor y le pidió un favor y en seguida dio su orden a los buscadores para que le ayudaran.

Les costó un poco más de lo que hubiera esperado pero finalmente lograron quitarle el libro a la mujer, que, casi de inmediato, quedó inconsciente en los brazos de su esposo. Respiraba normalmente, así que el pelirrojo pasó de la familia y se concentró en el libro. Al abrirlo, no fue sorpresa que también estuviera en blanco. Se despidió temporalmente de los buscadores, advirtiéndoles de los posibles visitantes hostiles y se marchó, llevando consigo el libro y a su felino compañero en su hombro, que miraba el libro como si pudiera moverse en cualquier momento.

Seth no se hallaba tan lejos como esperaba, así que pronto lo alcanzó; el seudo callejón sin duda parecía apropiado para una reunión secreta. Antes de hablar o algo, el exorcista abrió el libro frente a su compañero, para que viera que igualmente, se encontraba en blanco. Aquel hombre que parecía ser una especie de timador, puede que les hubiera dado más información valiosa de la que él mismo creía.

Hay una conexión entre lo que hay en la biblioteca y los libros que vuelven loca a la gente, eso es obvio. Al inicio pensé que se trataba de los libros nada más, pero ahora sabemos, si no nos han engañado, que el fenómeno de los libros en blanco y la gente actuando de manera agresiva, se debe a algo más y ese algo puede que este o sea la biblioteca. —Cerró el libro con un golpe seco, escuchando el gruñido de Silberlöwe que, en desacuerdo, se expresaba lo más claro que podía. —Voy a entrar como un visitante a ese lugar, y veremos qué pasa. Supongo que entre Taz, Silber y tú, podrán detenerme si acabo volviéndome loco. —Se encogió de hombros, pensativo. —El idioma “extraño” del que hablaba, bien podía ser una lengua que no conociera él. No tiene que ser un idioma que no exista, quiero verificar eso también. —Lo miró con una mueca. —¿Qué opinas?

Aquella última pregunta casi parecía una broma, ya que Constantine no iba a cambiar de parecer al respecto de este plan.

_________________


Rango D. 2 puntos
Constantine Gelassen
Mensajes : 34

avatar
Exorcista

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Faith E. Wippler el Vie Mar 03, 2017 9:24 pm

Sin cambiar su forma, Taz fue hasta su lado y olisqueó el libro recién adquirido con sumo interés. Seth lo dejó olerlo, confiando plenamente en el topo, mientras pasaba las páginas con cuidado tras haber confirmado que el sujeto, en efecto, se había marchado.

Al tener por fin el artículo en sus manos, notó que sí conocía los libros. O al menos los había visto antes, especialmente en la Orden, regados por aquí y por allá; en estantes o desparramados en el suelo de las habitaciones que poblaban los científicos, le habían llamado la atención pero su actitud reacia a preguntar cualquier cosa le habían impedido ponerle un nombre al objeto. No era primera vez que sostenía uno, pues ya había inspeccionado otros que los miembros de la Orden dejaban abandonados y a su alcance, pero su analfabetismo limitaba su curiosidad y solía dejarlos si no tenían dibujos.

Sin embargo, a diferencia de los que había visto en la Orden, este libro viejo sólo contenía páginas vacías, un poco amarillentas por la antigüedad y malos cuidados, y una encuadernación de cuero a muy mal traer. Taz intentó lamer una página, pero Seth lo sacó de su alcance justo a tiempo.

Asumo que escuchaste todo —dijo apenas vio la alta figura de Constantine aparecer. Cerró el libro y lo cambió de mano, alejándolo de Taz que parecía ahora querer morder el objeto.

Escuchó con atención al mayor, meditando sus conjeturas hasta que el otro sugirió entrar a la biblioteca (la cual, después de un poco de análisis, ya había concluido que era el lugar de los libros), ante lo cual no pudo evitar alarmarse un poco. Quiso decir algo, pero se le atoró la voz y el otro continuó hablando con total parsimonia, como si un plan así de alocado no le produjera nada.

Intercambió una mirada con Taz, quien enfocó su cara peluda en él y volvió a ver al más alto, ya empezado a dolerle el cuello por la altura de Constantine.

¿Qué opinas?

¿En serio?

Que estás loco —se le escapó antes de poder controlar su lengua, pero simplemente fue todo lo que pudo decir en el momento.

Se aclaró la garganta, incómodo por haber hablado bruscamente y sin pensar.

Mira. Es un plan muy de exorcista, es decir, pésimo. No tenemos idea de qué pueda causarte entrar allí y si te miras y me miras, no sé por qué crees que yo pueda detenerte —se apuntó con ambas manos de arriba a abajo, cuidando no golpearse con el libro o la picota, y luego lo apuntó a él para hacer aún más evidente sus diferencias de tamaño—. No tenemos idea de si tu Inocencia estaría dispuesta a atacarte de ser necesario y aunque Taz lo haga, ¿cómo haríamos para sanarte? Aún no tenemos respuestas y, por ende, si tú las hallas y te vuelves loco, pues sería extremadamente inútil.

Sin embargo, que vaya yo tampoco no tiene sentido. No sé leer y si algo útil aparece en los libros, bueno, no lo sabría. Es la mejor pista que tenemos y aunque es un mal plan, ningún plan en ninguna otra misión ha sido bueno y aún no estoy muerto y tú tampoco. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Bueno, lo que sea ese peor, va a pasar. La mala suerte tiende a encontrarnos, ¿no?


Después de las primeras dos frases había olvidado la presencia de Constantine e inconscientemente empezó a divagar, hablando cada vez más rápido y con un inglés que se mezclaba con suajili que hacía difícil que se le entendiera con claridad. Con pasos cortos caminaba de un lado del callejón al otro, con Taz siguiéndole atrás y aparentemente escuchándole con atención, y a fuerza de costumbre terminó hablando más con el topo que no podía responderle que con su compañero de misión. No fue hasta que acabó y miró a Taz que recordó que, de hecho, no estaban solos los dos y no pudo evitar el retorcijón en el estómago que solía venirle con la vergüenza, junto con sus orejas coloradas. Menos mal seguía bien cubierto por sus ropas, por lo que cualquier expresión facial se ocultaba del otro.

…eh… anda. Yo cuido tu Inocencia —agregó por último de manera escueta y cortante, intentando volver a poner distancia como lo había hecho hasta entonces.

Pasó a su lado ignorándolo, aún avergonzado por la verborrea de recién y Taz se quedó junto a Constantine y el gato. Se rascó detrás de una oreja con una gran pata trasera, levantando la capa de polvo que aún cubría su lomo y a continuación tironeó del pantalón del más alto con sus dientes, incitándolo a seguir a su amo.

Seth, con paso decidido, iba adelante buscando en su mapa mental el mejor camino para dirigirse a la biblioteca. Durante su paseo por la feria Camilo le había indicado con gestos vagos la dirección del lugar y esperaba recordarlas lo suficientemente bien para no perderlos. Aun así, ¿qué tan difícil sería encontrar ese lugar? O estaría muy vacío, con todos temiéndole, o con gente loca como aquella señora vagando por los alrededores.

_________________

     —68 puntos—             —38 puntos—           —61 puntos—
Faith E. Wippler
Femenino

Mensajes : 1240

Localización : Halloween Town~

http://chiapple.deviantart.com
avatar
Moderador Global

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Constantine Gelassen el Sáb Abr 22, 2017 2:43 pm

El pelirrojo asintió, por supuesto, cualquiera con un par de dedos de frente comprendería que este plan era de todo, menos inteligente. Pero no encontraba otra manera para investigar, descartar puntos y resolver el misterio o al menos parte de este en tan corto periodo de tiempo. Y  tenía que ser él, ya que no había nadie más. No iba a arriesgar a un compañero buscador y si a nivel de exorcistas iban, era mejor que se arriesgara el de menor nivel. Silberlöwe estaría bien, a salvo y sabría qué hacer si algo pasaba; más allá de su naturaleza, la inocencia lo guiaría.  

Exacto, el plan es pésimo como dices, por eso mismo, debo ser yo. —Negó lentamente, apenas moviendo la cabeza, no queriendo forzarlo demasiado ni imponerse ante él. —Más bien se trata de Taz  un poco más que de ti. Eres un exorcista, ahí radica tu poder y en cuanto a este, tienes más que yo, que apenas tengo un par de misiones en mi haber. Un ataque de Inocencia, en caso de que ocurra, no me hará daño. —Pero lo siguiente lo hizo pensar. Perder el coco no sería útil en absoluto; trató de recordar lo que aquel hombre misterioso había dicho. ¿Qué sucedió con la mujer después de que le arrebató el libro? Intentó exponer una idea, a ver si colaba. —Igual esto puede que sea algo gradual, puede que obtenga algo de información útil antes de acabar como un loco pegándole a alguien o corriendo por la ciudad. Una simple mordida de Silberlöwe o Taz, debería de bastar para que volviera a la normalidad, calculando el tiempo de exposición a poco más de una hora. —Claro que, con la información que tenían ahora, Constantine no podía asegurar nada de esto.

Acarició la cabeza de Silberlöwe cuando lo escuchó maullar en protesta, comprendiendo que su dueño iba en serio con ese plan en el que no estaba de acuerdo. Constantine continuó escuchado a su compañero, sin darse cuenta de que estaba divagando o incluso de que no hablaba con él. Los exorcistas tenían costumbres muy raras, eso tampoco era novedad. Y, como en puntos anteriores, Macaulay tenía razón. Aún no habían muerto. Sonrió un momento, mirándolo y, extrañamente, entendiéndolo. Él mismo hablaba más con su felino amigo que con cualquier humano. Sintió una extraña conexión entre ellos, misma que se disipó cuando su compañero volvió a hablar.

Asintió con suavidad, sin decir nada, observándolo pasar junto a él. Inclinó la cabeza contra Silberlöwe, sintiendo la presión y el suave ronroneo en respuesta a la caricia y, en seguida, notó el jalón en su pantalón, que le hizo bajar la mirada y toparse con Taz. Su mensaje fue tan claro que si hubiera hablado se habría considerado casi obsceno.

De acuerdo… —Indicó y caminó con zancadas amplias pero lentas, hasta alcanzarlo, llevando sus manos a los botones de plata de su abrigo de exorcista para comenzar a zafarlos de los ojales; lo fue abriendo lentamente, casi como si dudara al respecto. Ese abrigo era la prueba fehaciente de su nueva condición en el mundo, sería la primera vez que se desharía de esta para proceder con una misión. Se sintió desnudo, en cierta forma. Se situó apenas un par de pasos por detrás de Macaulay pero era quien menos atento estaba al camino. Dobló cuidadosamente su abrigo y lo acomodo en su brazo, sintiéndose bastante ligero a la vez que vulnerable.

Creyendo que su  compañero sabría bien por donde debían de ir,  se comunicó con los buscadores que ya habían escuchado el plan y les pidió que, cuando pudiera, alcanzaran  a Seth, pero que no entraran a la biblioteca a menos de que fuera muy necesario. Al  voltear al  frente, y oculto por una que otra casa, se encontraba un amplio edificio a una calle más allá que seguro era el que estaban buscando.

_________________


Rango D. 2 puntos
Constantine Gelassen
Mensajes : 34

avatar
Exorcista

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Mayo 09, 2017 9:30 pm

Aunque no hubiera tenido el ciento por ciento de claridad de hacia dónde iban (era más bien un ochenta por ciento), sus sospechas resultaron ser ciertas. A medida de que se alejaban de las calles circundantes al mercado, un extraño silencio comenzó a apoderarse de las calles y en menos de dos calles apareció un edificio grande (en comparación con las casas  al menos), el cual sólo tenía como compañía unas cuantas palomas y dos vagabundos que dormían en el suelo.

Seth no estaba seguro de que realmente fueran vagabundos y no tenía la intención de quedarse a comprobarlo, pero tampoco podía alejarse de la biblioteca mientras Constantine estuviera dentro por lo que sólo esperaba que no fueran a despertar pronto.

Respiró hondo y arrugó la nariz al instante. Había algo maloliente por ahí.

Bueno… llegamos. No me gusta esto pensó con un nudo en el estómago. Se sentía sobreexpuesto en ese lugar; vulnerable. Hasta el momento no habían aparecido Akumas y, en su experiencia, no solía ser buena señal.

Giró sobre sus talones y se rascó el costado de la cabeza por sobre la tela. De un manotazo alejó a su golem, interrumpiendo la voz de uno de los buscadores.

Una hora —le repitió a Constantine. Aún no le convencía el plan.

— Señores, por favor, no hagan nada precipitado —se oyó decir a Camilo. Su voz sonaba un poco agitada, como si estuviera corriendo hacia donde estaban ellos—. Exorcista Constantine, por favor, déjennos entrar a nosotros. No podemos perderlo.

Pero Seth negó levemente con la cabeza aunque el buscador no pudiera verlo. Por estúpida que fuera la idea, más estúpido era mandar a un buscador. Ellos eran mucho más vulnerables que ellos, incluso con sus herramientas misteriosas y sus hechizos extraños.

Buscó con la mirada al gato. Taz se mantenía cerca de él, mordiéndose las patas para limpiar (o comer) la tierra que tenía entre los gruesos dedos. Estaba muy tranquilo hasta que ya no lo estuvo; se le erizó de pronto el pelo del lomo y gruñó lo mejor que pudo en su forma más normal. Seth no necesitó más y con un rápido y certero golpe contra el suelo Taz creció y destrozó al primer vagabundo que no era un vagabundo, sino un Akuma de primer nivel antes que cualquiera de ellos pudiera pestañear.

Al albino aún le impresionaba lo fuerte que se estaba volviendo Taz.

El segundo vagabundo, que también era un nivel uno, apuntó sus cañones hacia ellos y disparó sin esperar otro segundo. Seth se quitó del camino de un salto, procurando no caer con todo el peso sobre el pie que antaño se había roto, y Taz esquivó sin desviarse mucho de su ruta original. Antes que saltara, Seth pudo comunicarle con rapidez una orden y la luz pronto arrancaba destellos metálicos de sus garras recubiertas. Bastaron dos profundos arañazos para desgarrar el esqueleto metálico del Akuma y cuando el topo cayó al suelo con pesadez, una segunda explosión resonó en la ciudad.

El silencio volvió, pero ahora era aún más amenazante que antes.

Fuertes… un poco más que la vez pasada… giró en su mano la picota y Taz, habiendo vuelto con diligencia a su lado, se restregaba contra su pierna sin bajar la guardia.

Una hora —insistió—. O destrozaré esa puerta.

Tenían el control. Podían proteger la biblioteca. Al menos, por ahora.

_________________

     —68 puntos—             —38 puntos—           —61 puntos—
Faith E. Wippler
Femenino

Mensajes : 1240

Localización : Halloween Town~

http://chiapple.deviantart.com
avatar
Moderador Global

Volver arriba Ir abajo

Re: Los Bibliófilos De Lima [Misión MI]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.