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Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

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Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Cilian Lötjönen el Vie Jun 03, 2016 10:23 pm


Lugar:  Hyrysalmi es una pequeña localidad ubicada en la región periférica en el recién formado Ducado de Finlandia.

Misión:

Con grandes extensiones de tierra virgen y bosques nevados, últimamente se ha visto azotada en principio por un fenómeno natural poco frecuente: poderosos vientos provenientes  de una pequeña montaña conocida por los habitantes como “Henki” han empezado a provocar un desajuste en los ciclos de floración de las especies endémicas, como consecuencias lentamente las criaturas han empezado a emigrar.

La población sin embargo poco entienden el delicado equilibrio que ha sido perturbado y atribuyen la escases de presas animales a la reciente invasión de una criatura: un hombre-lobo que al ser avistado cerca de los pequeños pueblos periféricos ha provocado que los locales inicien una cacería hostil contra la abominación; pues aseguran también que es el responsable de que el ganado este desapareciendo.

La situación se ha vuelto muy tensa pues la mayoría depende de los animales domésticos y salvajes para sobrevivir por lo que la gente está desesperada por matar a la criatura en respuesta al poco entendimiento de la situación real.

Ahora mismo nos encontramos en Hyrynsalmien el poblado de Toivo el más cercano a la montaña mencionada en el informe.

En la posada de nombreTurvapaikka podrán reunirse con nosotros para saber mas detalles


¡Buena suerte exorcistas!

Larry Stylinson The explorer




Sintió su corazón latir potente en sus oídos, como un estruendo que lo silenciaba todo; se tomó un momento antes de continuar; el trayecto se había complicado y sentía el cuerpo entumecido; una de sus piernas empezó a tambalearse sin control, supo entonces que la presión había sido demasiada, sus músculos empezaban a resentirlo.

El viento hizo crujir los árboles y arrastró más nieve que nubló su visión; frotó sus piernas con sus manos intentando mantener la concentración: el frío le provocaba pensamientos extraños, su mente parecía divagar entre ideas y recuerdos que no tenían nada que ver con lo que acontecía o por lo menos eso se dijo porque evitaba reconocer que todo le recordaba a la sangre en contraste con el infinito blanco.

Esta vez a diferencia de siempre había salido a verificar su hipótesis, durante más de un mes vigiló los ciclos de las ventiscas; salía por la mañana y por la noche y a veces sólo por la tarde. Apuntaba en una bitácora todo cambio que percibía; conocía demasiado bien ese bosque, se lo había dado todo.

Se ajustó  los protectores de las botas que le permitían caminar sobre la nieve profunda, apenas sintió calor salir de sus entrañas. Había una emoción profunda que siempre lo obligaba a continuar, un terror instintivo que lo consumía y lo volvía más valiente o más cobarde según se viese.

Entonces el viento se tornó más agresivo, lo suficiente como para hacerlo tambalear; tuvo la sensación de que le dolía, que aquello sólo era un lamento que le hacía daño más allá de lo visible, una súplica que clamaba su nombre.

Se recargó tras  un enorme árbol y cerró los ojos durante un momento, inexplicablemente se sentía abrumado, se llevó las manos al pecho intentando protegerse de cosas invisibles. Decidió que era momento de emprender el viaje de regreso, no había conseguido nada; otra vez…


++++++++++++++++


Decidió cerrar bien la puerta, no hacer ruido y dedicarse a tejer las pieles para matar el tiempo; no podía evitar sentirse muy nerviosa, el clima era hostil pero eso no la mantenía con dicha tensión, lo que realmente la estresaba era el ajetreo que sus vecinos habían empezado desde la mañana; la gente se movía de un lado a otro entre gritos; planeando su venganza contra algo que no existía. Aquello se volvería un festival en el que ella no planeaba participar.

Ekaterina dejó su labor durante un momento y recorrió la cortina asomándose por la ventana, estaba cansada de esperar a que su hermano volviera; eso no era algo nuevo, de unos años a la fecha era casi un ritual. Se levantaba al amanecer le preparaba el desayuno, el almuerzo y le ayudaba con sus instrumentos de caza, al final  lo despedía en la puerta con un beso en la frente. Lo recordó de pequeño tomando su mano y sintió que su corazón se estremecía; él era un niño muy bueno y ella lo esperaría la vida entera si fuera necesario, pero no podía evitar la angustia.

Alguien tocó a la puerta y ella corrió abrir, la silueta de un hombre corpulento la desanimó casi inmediatamente.

-Hola Ekaterina-le dijo amablemente mientras se quitaba el sombrero de lana, el sujeto prácticamente le sacaba medio cuerpo de altura, de cabello rubio, barba tupida  y ojos azules no parecía tener más de 35 años.

-Hola Jarko-le respondió sin mucho entusiasmo, el rubio se sonrojó levemente.

–Lamento molestarte pero ¿será posible que me vendas un abrigo?- le dijo mientras intentaba pasar al interior de la pequeña casa esquivando el marco de la puerta; Ekaterina había intentado bloquearlo disimuladamente sin éxito alguno.

-La tienda está cerrada- agregó mientras intentaba retomar su labor, para su molestia Jarko ya curioseaba el lugar sin mucho reparo.

-Perdóname que insista pero como sabes saldremos hoy por la noche y mi abrigo esta gastado-le dijo con timidez, Ekaterina alzó una ceja, le había vendido un abrigo hacía una semana.

-No tengo ninguno de tu talla, tendrás que esperar unos días–agregó con frialdad la pelinegra; Jarko no pareció notar su molestia y en cambio se entusiasmó.

–¿Quieres tomar mis medidas?-preguntó mientras empezaba a quitarse cuanta prenda pensó necesaria para dicha labor.

-No es necesario, eres un cliente frecuente, tenemos tus medidas-lo interrumpió de golpe; Ekaterina empezaba a enojarse, pero contuvo sus emociones con una sonrisita forzada.

-¿Jarko? ¡Sabía que estarías por aquí¡-interrumpió un tercero que se asomó por la puerta que se había quedado abierta; esta vez se trataba de Akseli un hombre de la misma edad que Jarko, de cabello castaño muy claro recogido en una coleta, barba de tres días, ojos color miel y una estatura más “normal”.

-¡Hola Ekaterina!– le dijo haciendo una reverencia exagerada –¿Ya se despidió de ti?- agregó mientras le daba un par de palmadas en la espalda al rubio que resonaron como tambores; Jarko enrojeció como tomate -Tiene miedo de no volverte a ver y quería despedirse- continuó –Yo mataré al lobo y te daré la piel como regalo- dijo mientras se acercaba a ella y rápidamente la rodeaba con un brazo.

-No existe– le respondió una voz muy profunda a lo que ambos hombres se giraron rápidamente, el recién llegado se sacudió y se sentó al pie de la puerta, empezó a desabrocharse las botas.

-¡Cilian!- exclamó con entusiasmo la pelinegra y enseguida acudió en su ayuda, empezó a quitarle el enorme abrigo; ante aquello ambos hombres se limitaron a observarse mutuamente.

-¿Lograste ver algo?- continuó la mujer; Cilian negó con la cabeza, pronto se puso de pie y entró a la casa, su hermana lo recibió con un abrazo ¿Qué debería hacer ahora?...


Última edición por Cilian Lötjönen el Dom Jun 26, 2016 11:27 pm, editado 2 veces

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Faith E. Wippler el Lun Jun 06, 2016 12:38 am

Nada, absolutamente nada, pudo prepararlo para el clima que los recibió.

Antes de partir, los científicos habían procurado darles uniformes acordes al clima que iban a enfrentar; incluso se preocuparon de Taz, quien viajaba ahora en una especie de morral de una tela muy gruesa sobre su pecho, protegido bajo su abrigo. La cantidad de ropa que llevaba encima no sólo le hacía sentir protegido de las miradas ajenas, sino también ahogado y pesado, pero al momento en que cruzó el Arca, los escalofríos que le producía aquella extraña “magia” se convirtieron instantáneamente en escalofríos de frío. Incluso dentro de aquel pequeño lugar que suponía él que era una Iglesia, el frío era el suficiente para permitirle ver su propio aliento frente a sus ojos.

No esperó a sus compañeras (nunca lo hacía) antes de empezar a caminar, pero sentía una vibración en su pecho que claramente era su Inocencia, la cual se moría de frío. Lo abrazó, intentando presionarlo más contra sí mismo para compartirle el escaso calor corporal que le quedaba, e intentó no temblar mucho él mientras empezaba a investigar aquel lugar a pie.

Bienvenidos sean a la humilde morada del Señor —escuchó la voz del clérigo, probablemente dirigidas a alguna de sus compañeras—. Si me permite…

Decidió delegarle esa tarea a alguna de ellas y se alejó a paso raudo observando con atención aquel lugar. Si al interior hacia ese frío que calaba los huesos, no quería imaginarse el frío que haría una vez salieran a la intemperie.

El lugar era austero y poco iluminado. El aullido del viento se filtraba por las murallas y los más tenues ruidos parecían amplificarse en aquel lugar. Tenía las típicas imágenes que ya había visto en otras Iglesias, el mismo hombre agónico y la misma mujer melancólica, y las bancas donde la gente rezaba yacían vacías en ese momento.

Claramente no hemos llegado al lugar más importante de por aquí, eh…

Pero bueno, qué sabía él de estas religiones y sus lugares de reunión. Era exorcista, no creyente, y no pretendía convertirse ni fingir interés.

Un nuevo temblor del cuerpo de Taz lo llevó a acariciarlo superficialmente y tras contar sólo una salida de aquel lugar y apenas dos ventanas que servirían para huir de ser necesario, buscó con la mirada a sus compañeras sin acercárseles. Si fuera por él partiría en solitario, pero lamentablemente sólo el informe que les habían proporcionado tenía las indicaciones de dónde encontrarían a los buscadores que les aguardaban y aún no pretendía dar a conocer su… falta de ciertas habilidades que le permitirían poder manejar esa información.

Para su desgracia, debía aguardar al resto del equipo y partir con ellas.

Y esperaba que decidieran partir pronto, porque de quedarse más tiempo de pie terminaría convertido en un Seth de hielo.

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Kala el Mar Jun 07, 2016 9:20 am

Y una vez más casi sin descanso le tocaba partir a una misión, sabía que la vida de exorcista era dura pero nunca se habría imaginado que el no parar le sentaría tan mal. Antes podía descansar durante los viajes pero ahora con el uso del Arca... ya ni eso le permitían. También sabía que siempre iban con el tiempo en contra pero no se podía llevar el cuerpo a sobre esfuerzos porque al final sería peor. ¿Se podría pedir la jubilación en este trabajo? Algo le decía que la única forma de poder ser libre era muriéndose y... antes de que pasara eso tenía muchas cosas por hacer.

El frío la atravesó de lado a lado nada más que puso el último pie fuera de la puerta. Esta vez se había dejado de tonterías y con gusto había aceptado el traje que la Orden le había dado. No estaba acostumbrada a llevar pantalones y más siendo tan ajustados pero por lo que había podido comprobar podía moverse mejor.

Se ajustó bien su chaqueta, abrochó todos los botones hasta arriba y metió las manos en los bolsillos. Tenía un aspecto curioso con el nuevo traje oscuro, haciendo contraste con su cabello azabache y su piel clara. Suspiró y luego buscó al niño con la mirada. Lo vio más alejado ya caminando e inspeccionando el lugar. Callado y trabajador.

-Seth-lo llamó- Esper...-una voz la cortó

Se giró y entonces el clérigo apareció dándoles la bienvenida como si supiera quienes eran pero era una estupidez; claro que sabía quienes eran y que hacían allí. Se acercó a él y le tendió la mano para estrechársela.

-Gracias padre.-contestó la italiana-Siento que hayamos irrumpido de esta forma en la Iglesia.

-No pasa nada hija, he recibido la carta de la Orden, estoy al tanto de todo.

-Menos mal, esta vez ha llegado antes que nosotros.-respiró con alivio.

-Colaboraré con todo lo que necesiten.-dijo con amabilidad.

-Gracias de nuevo padre pero creo que por el momento saldremos a ver que hay en este pueblo y a buscar a nuestros compañeros.-dijo mirando de reojo a Seth que parecía inquieto.

-Esta es la casa del señor, tenéis sus puertas abiertas.-dijo como despedida antes de retirarse.

-¿Vamos a buscar a los buscadores o prefería salir a cazar un hombre lobo?-bromeó acercándose a Seth.

Los niños siempre conseguían despertar su espíritu maternal y eso que aún no había tenido ni si quiera una pareja pero bueno tal vez no pudiera llegar a tener una familia mientras perteneciera a la Orden. Cuidaría de aquel chico, no dejaría que le ocurriera nada, ni a él ni a Lenalee.

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Cilian Lötjönen el Dom Jun 19, 2016 3:52 pm

Jarko y Akseli consideraban que a pesar de que Cilian tuviera un aspecto extraño era alguien que se había ganado a bien el respeto de todos y también sabían que siempre que él se encontraba en casa era difícil cumplir con su labor; sin saberlo ambos estaban enamorados de Ekaterina y la presencia de este siempre provocaba que ninguno se atreviera a declarar abiertamente sus intenciones; en buena parte porque Ekaterina alguna vez hubo dicho en broma  que solo se enamoraría de un hombre que fuera como su hermano. Aquella declaración hubo penetrado en sus cabezas de tal modo que aquel muchacho terminaba siendo de una u otra forma el rival a vencer y ciertamente era un rival muy difícil. Porque a pesar de que Cilian ni lo notara era alguien muy fuerte, centrado y amable; algo que a pesar de sus intentos incansables por imitar y hacérselo notar a Ekaterina no lograban conseguir.

Ekaterina entonces se volvía una mujer que deseaban conseguir a toda costa: Jarko más inocentemente con la idea de un amor puro y virtuoso; Akseli más como algo pasional, carnal y trascendental.

-Qué bueno que llegas Cilian- le dijo Akseli, después de unos minutos en que hubo contemplado el cariñoso recibimiento que le dio Ekaterina, sintiendo celos.

-¿Realmente estas seguro de quedarte?- le cuestionó refiriéndose a la cacería del lobo con cierto tono en su voz que denotaba burla, como si deseara insinuarle que estaba siendo cobarde; Cilian simplemente asintió con la cabeza y empezó a organizar junto con su hermana, las prendas que se había quitado y otras tantas pieles  que estaban desparramadas por la mesa de trabajo.

- Ekaterina- interrumpió Jarko que se había mantenido inmerso en sus pensamientos.

–Me gustaría hablar a solas contigo una vez regresemos- dijo con tono solemne a lo que todos en el salón (a excepción de Cilian) se mostraron sorprendidos; Akseli se tensó y su rostro que hasta ese momento se había mantenido con una gran sonrisa se desencajo.

-Si- le respondió ella ante su petición de forma tímida.

-Bueno entonces nos vamos que se hace tarde- dijo abruptamente y como pudo sacó a empujones a Jarko que se limitó a despedirse con la mano de Ekaterina, estaba totalmente absorto en ella;  Cuando por fin se fueron la pelinegra fue y cerró la puerta; dejó salir un suspiro y se dirigió con su hermano.

-Deberías dejar de intentar llegar a esa cueva-le dijo con preocupación.

-El clima es cada vez más horrible- agregó mientras le acariciaba el pelo; Cilian quien continuaba organizando objetos de costura no dijo nada, en cambio su mirada se encontraba perdida; de alguna forma tenía el deber de resolver el problema: recordó la armadura medieval que hubo encontrado ya hacia algunos meses en aquella cueva, imaginó la historia del hombre que la portó; quizás lo hubieron herido en batalla y aquel sitio fue su lugar de descanso.

El caballero hubo esperado su muerte en silencio mientras escuchaba el rugir del viento.


Evitó su reflexión el alarido de la gente; al parecer estaban listos para salir,  se escuchó el ladrido de los perros de caza y el bullicio de todos quienes con una especie de cantico se motivaban como quien va a una  batalla.

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Faith E. Wippler el Lun Jun 20, 2016 1:49 am

La pelinegra que se le acercó –claramente su compañera, pues ambos portaban la cruz de plata en sus uniformes idénticamente negros– no la había visto antes ni en pelea de perros. Suponía que antes de la mudanza había pertenecido a la Orden Europea y por eso nunca la había visto o quizás era nueva, pero para qué distraerse con nimiedades. Sólo sabía que se llamaba Daniela y era todo lo que necesitaba saber.

Le habló con un tono ligero y amistoso, aunque le costó un segundo reconocer la broma en la pregunta. Suspiró pesado, sabiendo que ya tenían que empezar y alzó los hombros antes de empezar a caminar frente a ella, dirigiéndose a la puerta.

Vamos a la posada por los buscadores —le respondió de todos modos. Tenía un poco de hambre también, por lo que esperaba pudieran comer antes de partir mientras se les informaba de todo.

Cuando salió a la intemperie, quiso inmediatamente devolverse. Si el frío al interior era casi insoportable, allí afuera era de ese frío que mordía la piel, congelaba los dedos, escocía los ojos y provocaba dificultad de respirar para alguien tan poco acostumbrado a un clima gélido como lo era Seth. Se detuvo un segundo, acomodándose toda la pesada ropa que ahora agradecía enormemente, y retomó la marcha acercando lo más posible a Taz a sí mismo, casi fusionándose en uno.

Con toda honestidad, no tenía idea dónde se hallaba la famosa posada. Suponía en su mente ingenua que no debía ser muy difícil de encontrar, pero estaba en ese instante más preocupado por no morirse de frío que de buscar la posada. Odiaba depender de otros, pero a veces era inevitable y no quería pasar más tiempo del estrictamente necesario allí afuera, por lo que aminoró su marcha para quedar junto a Daniela.

¿Sabes dónde queda? —le dijo parcamente, intentando no sonar ridículo.

A diferencia de él, la gente que caminaba por ahí no parecía incómoda por el agresivo clima. Se cuidaban del viento que les rugía encima, pero la nieve y las heladas les era algo tan natural que ni la punta de la nariz se les ponía roja. Aún así, era poca gente la que deambulaba por las calles y Seth intentaba descifrar si era por el supuesto hombre lobo o por el clima.

El paisaje era sencillo; casas a los costados, tiendas también, todas con las ventanas medio congeladas por fuera y empañadas por dentro. El blanco imperaba como color, pero se podía ver la arquitectura propia de aquel pequeño lugar. Los árboles que había estaban completamente desnudos y, a lo lejos, se podía ver una montaña con mucha dificultad por culpa del viento. Se le había dado la información justa y necesaria a Seth, el nombre de los otros exorcistas, la existencia de buscadores en una posada con toda la información, un hombre lobo que no entendía bien cómo eso era posible y un ‘todo lo demás está acá’, dónde “acá” era el inútil papel.

Taz temblaba como hoja el viento y él también, pero se obligó a seguir caminando al ritmo de Daniela y esperar a que ella supiera, de algún modo, guiarlos a su destino.


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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Kala el Lun Jun 20, 2016 10:19 pm

Cuando llegó a la altura de su compañero lo miró y sonrió posando su mano sobre su hombro, pensando aún en como lograrían llevar esa misión a cabo en un lugar de tan difícil acceso. Si hubiera complicaciones las cosas se pondrían difíciles pero siempre pensaba lo mismo al principio de cada misión; no tenía remedio.

-Esta bien, vayamos a la posada. Recaudar un poco de información nos vendrá bien.-suspiró- A ver si han podido encontrar algo más aparte de lo que ponía en el informe.

Había dejado que su compañero se adelantara y saliera a la calle pero cuando ella lo imitó, se quedó calvada en el sitio. Todo su cuerpo se estremeció bajo la ropa, sintió como el frío se posaba sobre su cara, dormía sus orejas al descubierto y entumecía sus labios. Sacó las manos enguantadas de los bolsillos y se rotó un poco los brazos.

-Igual un abrigo más gordo no nos vendría mal.-dijo colocándose junto a Seth.

Miró a ambos lados de la calle y luego alzó la visa al cielo, dejo que su aliento saliera como una exaltación efímera, lenta, bailando, elegante... Siempre le había gustado hacer eso cuando el invierno llegaba pero alli el frío era continuo. Se preguntó como la gente del lugar podía llevar una vida tan normal pero en el fondo no la extrañaba tanto porque estaban más que acostumbrados a ese gélido clima.

Escuchó la pregunta del niño que se escondía bajo la ropa apretando algo contra el pecho con cuidado y pensó fugazmente en que clase de exorcista sería él, no lo había visto llevar ningún arma... tal ve fuera algún objeto que llevara encima...

-Pues recuerdo el nombre de la posada pero... no tengo ni idea. Espera un momento, no tardaré, voy a preguntarle al cura.-y tras decir eso salió corriendo hacia el interior de la iglesia.

No tardó mucho en regresar y el moverse deprisa había hecho que sus mejillas se sonrojaran levemente lo que significaba que su cuerpo había logrado entrar en calor por lo menos aunque fueran unos minutos.

-Vamos, es por aquí.-dijo empezando a caminar.

Y tras bajar un par de calles y pasar por una pequeña plaza llegaron al sitio adecuado. Era una casa bastante grande, con fachada alegre y un gran tablón en lo alto junto a la puerta. Las pierdas tenían una armonía con la madera de la pared y las flores de la ventana, casi se podría decir que era uno de los lugares más... colorido que había visto en esas calles.

-Bueno... llegamos.-subió el peldaño y pico al timbre cuyo sonido le recordó al timbre de su bicicleta.

La puerta se abrió y una mujer mayor apareció. Era alta pero estaba encordaba, de cabello rubio pero aclarado aún más debido a las canas y ojos trasparentes como el hielo. Vestía ropa gorda aunque del interior del lugar se podía notar el calor saliendo al exterior.

-¿En qué puedo ayudaros?-dijo con voz rasgada.

-Verá... estamos buscando a un grupo de buscadores-tal vez esa no fuera la mejor manera de presentarse pero tampoco conocía otra.-que se alojan en esta posada, nos están esperando... ¿Podríamos pasar por favor? Aquí fuera hace mucho frío-le tendí la mano a Seth para colocarlo por delante de mí y pasar cuando la anciana se hubo movido.-Gracias.

-Esperad aquí, iré a avisarlos.

Y desapareció.

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Sigma-chan el Sáb Jun 25, 2016 12:46 am

Aclaración:
Personaje que utilizo en esta misión: Balam "Onca" Armadeira, Noé, Nivel 2

Ella no sentía frío, su cuerpo era afelpado y calientito, y no se cuestionaba sobre lo que hubiese en su interior; lo único que le interesaba es que el clima no le causaba molestias y que la bufanda que rodeaba su pequeño cuello era muy linda, además el Conde la hubo tejido especialmente para ella y asemejaba un bastón de caramelo, de esos con los que solían decorar los pinos en Navidad.

Gogu rio contenta al recordar aquello y a modo de juego mordió la orilla de la bufanda, ya sabía que le pediría a Balam que buscaran, seguro que en un lugar como en el que vivía Santa Claus hallarían bastones dulces ¡quería una montaña de ellos! Se encontraba imaginando como sería resbalar sobre esos caramelos cuando una bola de nieve golpeó justo frente a ella.

-¡Goguberta!- le llamó el pelirrojo, aunque evitando alzar la voz, el cual se encontraba agazapado bajo la cornisa de la ventana, llevaba un abrigo grueso y la capucha de este era tan grande que apenas se notaba su rostro, la aludida no pudo evitar reír al pensar que parecía “una sabandija” con ese atuendo. Sin embargo su diversión duro poco pues Mr. O le hizo señas para que se apurase en cumplir con su tarea.

La tortuga asintió y terminó de caminar la distancia que le faltaba hasta la puerta de aquella modesta casa y se colocó en dos patitas frente a ella, para después empezar a golpearla tan fuerte y tan rápido como le fue posible.

-¡POR FAVOR ÁBRANME! ¡HOLA! ¡AYUDA! ¡HEY!- gritó a todo pulmón, su voz de niña pequeña resultó con cierto efecto desgarrador pues intentaba contener su risa, eso de estar gritando y golpeando sin sentido era muy divertido -¡ÁBRANME! ¡HEY!- continuó hasta que el movimiento de la puerta abriéndose logró que el peluche se detuviese y se sentase.

-¿!Qué ha pasado!?- cuestionó agitadamente una mujer mayor y quien se notaba bastante asustada, aunque su rostro cambio a uno muy sorprendido y confundido en cuanto notó a la tortuga en el suelo… iba a exclamar algo más cuando de “la nada” una lanza plateada le atravesó el cráneo y un segundo después el cuello. Su cuerpo cayó de frente sobre la nieve.

Era la victima perfecta pues según habían logrado averiguar vivía sola.

-Tengo frío y necesito refugio…- contestó el Noé a quien sólo se le notaba una mano gris en la que sostenía una esfera de plata del tamaño de un balón y que instantes antes hubo sido el arma asesina.

-¡Casi me aplasta!- comentó Gogu mientras trepaba por el cuerpo inerte hasta llegar a la espalda.

-Mejor entra- dijo el Armadeira mientras guardaba “la pelota” en su bolsillo, que una vez perdió el contacto con su mano se transformó en un manojo de monedas. La suave tortuga se apresuró hacia la casa y el Noah descubrió su otra mano, agachándose y tocando la nieve con sus palmas desnudas la desestabilizó, creando un “pantano de nieve” que velozmente consumió el cuerpo de la mujer.

Una vez dejó el vinculo la nieve regresó a su estado normal y la anciana había “desaparecido” en las profundidades del suelo.

Onca simplemente cerró la puerta tras de sí...
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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Cilian Lötjönen el Dom Jun 26, 2016 11:21 pm

El viento se volvió tenaz; como una bestia enojada mecía los árboles y levantaba la nieve. El clima arreció brutalmente y el enorme grupo de cazadores y los animales que llevaban para atraer al lobo cayeron por la embestida del viento.

Los perros gimieron de dolor y algunos fueron revolcados en la nieve con crueldad; los hombres entonces  casi en cuclillas y cubiertos por una fina capa de nieve  emprendieron su viaje de regreso; no había forma de continuar, el viento los mataría sepultándolos con la nieve y ni siquiera habían llegado al pie de la montaña. Nunca antes en Toivo se había visto algo como eso.

Si realmente existía el lobo, seguramente moriría.

Lo que los pobladores no sabían es que el hombre lobo al igual que ellos luchaba contra la ventisca; gemía y aullaba y su desesperación se dispersaba como un recuerdo entre los embates del aire.

Luego se desgarró volviéndose pedazos que el viento arrastró.

Alaric entonces chasqueó la boca y bebió de la cerveza que tomaba en la  taberna frente a la posada: era un hombre de 30 años, con la barba de tres días, cabello castaño y  ojos verdes, mentón fuerte y nariz masculina.

El encargado de la barra le trajo un platillo abundante de carne de cabra con hierbas y papas en una salsa de color negruzco e inmediatamente Alaric  comió sin hambre y mientras lo hacía, miró por la venta, las siluetas se distorsionaban pero era lo suficientemente obvio para él.

Había exorcistas.

Ya estaban ahí y él no había logrado acceder a la inocencia.

-Más extranjeros-expresó con sorpresa el encargado quien del mismo modo había visto a los recién llegados al otro lado de la callé

-Últimamente aparecen mucho; no se ha que vienen si lo único que hay  es este clima horrible- dijo con tristeza mientras limpiaba los vasos de cristal con un trapo.

-¿Por qué viniste?- le dijo en inglés –No tenemos mucho aquí más que cabras y hombres lobo-dijo con sarcasmo y continuó con su labor.

-Estoy buscando a alguien- le respondió por fin mientras le daba un buen trago a su cerveza.

-Qué mala suerte, en otro momento te hubiera gustado este lugar- agregó con nostalgia, el hombre se retiró, necesitaba traer algunas botellas más. Cuando los demás regresaran de la cacería el lugar estaría atestado.

Alaric continuó comiendo, mantendría el perfil bajo hasta que llegara su amo.

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Faith E. Wippler el Lun Jun 27, 2016 5:30 pm

Daniela no tenía la culpa del genio que Seth se gastaba; aún así tendría que soportarlo, pues ante la amable acción de ella, éste simplemente la ignoró, sintiéndose ligeramente ofendido. Entendía que ella era mayor, pero no entendía que otros sintieran cualquier afecto medianamente paternal hacia él aunque fuera sólo por su edad o corta estatura. La única chica que él se atrevía a pensar algo así como una amiga (en un término exageradamente amplio y poco específico) era Nine, quien nunca le había tratado como Daniela lo estaba tratando a él.

Cuando la mujer con ojos helados volvió a aparecer, invitándolos a pasar toscamente e indicándoles con una seña dónde estaban los buscadores (que asumía que ella no entendía el término y tampoco le interesaba entender), Seth pasó de largo de Daniela sin siquiera dirigirle la palabra. Quizás un Seth mayor se golpearía por alejar tan premeditadamente a cualquier persona, pero el de ahora sólo quería terminar  con esta ridícula misión.

El lugar en cuestión donde los esperaban resultó ser una especie de salón privado, aunque decirle “salón” era subirle mucho el pelo porque sólo era una habitación apartada del comedor, con una puerta que los resguardaba de miradas indiscretas (ahora abierta para ellos), pero que mantenía el mismo estilo acogedor y alegre que la posada exudaba en su fachada exterior. Todo de madera, sus pasos crujían, por lo que sería fácil advertir la llegada de cualquier persona.

Bienvenidos, los estábamos esperando, exorcistas. Larry Stylinson, a su servicio —saludó uno de los tres buscadores allí presentes, levantándose de su puesto para hacer una educada reverencia a ambos.

El hombre en cuestión era alto y muy delgado. Vestía con un traje color crema, muy típico de buscadores, pero con un nuevo diseño que Seth nunca antes había visto. Supuso que a ellos también les mejoraban los trajes, pero era lo de menos. Aunque no era bueno reconociendo a la gente por su raza, el hombre se diferenciaba mucho de la gente que estaba en la posada por lo que supuso que no era oriundo del lugar, aunque dando una ojeada a los otros dos notó que uno de ellos tenía los mismos ojos que la mujer que los recibió.

Tenemos cuartos listos para ustedes. También les hemos ordenado hace poco comida. Deben tener hambre, ¿no? —dijo el hombre de los ojos de hielo con una mueca afable en el rostro. Con un gesto de manos los invitó a sentarse en la mesa que compartían todos, a la cual le sobraban asientos y se desordenó el cabello claro quizás para deshacerse de su propia incomodidad. — Nos han informado que…eso también come, así que lo he considerado a la hora de ordenar —agregó, mirándolo directamente a él aunque sin detener nunca sus ojos, los cuales se sentían invasivos sobre su figura.

En un comienzo lo costó entender a qué se refería con “eso”, pero cuando cayó en cuenta que se estaba refiriendo a Taz, una ola de ira le calentó el rostro. Estuvo a punto de espetarle que Taz no era un “eso”, sino un “él”, pero se mordió la lengua.

A veces olvidaba lo discretos que tenían que ser cuando hablaban de la Inocencia. De todos modos, probablemente no sabían qué tipo de animal era; la información que daban desde la Orden tenía sus límites.

Asintió parcamente y esperó a que Daniela cerrara la puerta tras de sí para desabrocharse el abrigo y sacar a Taz de su prisión de tela. Al ingresar a la posada había notado que el interior estaba mucho más cálido que el gélido exterior, pero ahora en una habitación cerrada con una chimenea personal se sentía ahogado con el exceso de ropa. Aún así no se quitó el abrigo ni se descubrió la cabeza, incómodo de que otros lo vieran. Sacó a Taz del morral y procedió a dejarlo en el suelo, haciendo una especie de nido con el objeto junto al fuego sabiendo que la pereza era el pecado capital de su Inocencia. La comida aún no llegaba, por lo que suponía que Taz dormiría hasta oler alimentos.

Afuera, el viento aulló fuertemente y los vidrios de toda la posada temblaron ante la fuerza del clima.

¿Cuál es la situación actual? —preguntó una vez el rugido del viento se volvió algo constante, sin disminuir su nueva potencia.

El tercer buscador rápidamente sacó un mapa de su gran mochila, desdoblándolo lo mejor posible para mostrar su gran contenido. Parecía el mapa de la zona, aunque de manera bastante detallada por el tamaño del mapa, cosa que lo sorprendía. Este lugar no parecía ser uno de los centros importantes de donde quiera que estuviesen, por lo que quizás se trataba del fruto del trabajo del susodicho.

Justo entonces llegó la comida y Seth tuvo que ponerse directamente frente a Taz para detener su avance y mantenerlo oculto del joven que les traía el alimento. En esos momentos, el abrigo era extremadamente útil.

Spoiler:
{Off: Comida! 8D En otras noticias: el post de Balam fue brutal D: no lo esperé, so cool}

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Kala el Sáb Jul 02, 2016 8:22 pm

Daniela observó la habitación en silencio dejando que su compañero Seth fuera ahora quién llevara el mando de la situación. Si iban a trabajar juntos durante el periodo de tiempo que estuvieran allí lo mejor sería que ambos se llevaran bien y ninguno se impusiera por encima del otro.

En el interior de la estancia los buscadores los esperaban sentados, al parecer ya lo tenían todo organizado, nuestras habitaciones, la comida… pero era de esperar, después de todo formaba parte de su trabajo cuidar de nosotros. Aquel grupo de trabajadores hacía más por nosotros que nosotros por ellos. Y aquella verdad escocía.

-Un placer Larry-dijo con una sonrisa amable.

Cuando uno de los buscadores hizo una referencia a “eso” Daniela no pudo evitar su curiosidad y miró siguiendo la dirección en la que los ojos del buscador apuntaban. Entonces junto al fuego de la chimenea vio a Seth preparando una cómoda y caliente cama a un animal que si juraba bien podría decir que se trataba de un topo.

“Vaya… ¿será su mascota? A juzgar por como lo tratan los buscadores y él no tiene pinta de mascota pero… Bueno sería la primera vez que viera una Inocencia con aspecto animal… Vaya” rio para sí “las cosas se ponen interesantes.”

Seth fue directo al grano, aquel chico no dejaba de sorprenderla. Tan joven y tan serio y trabajador, la Orden se hacía con buenos miembros. Pero antes de que el buscador pudiera contestar al exorcista la puerta se abrió cortando la conversación.

-Vaya…- murmuró Daniela que se había quedado con curiosidad por la respuesta del hombre.

El tercer buscador había colocado un gran mapa sobre la mesa que tuvo que retirar para dejar al pobre camarero posar los plantos. Una vez que hubo hecho su trabajo se retiró con una inclinación de cabeza y en silencio abandonó la sala.

-Siento que hubieran interrumpido.-dijo acercándose al resto. - No tienes que tener miedo de que vean a tu amiguito, aquí no pueden hacerle nada-le dijo en voz baja a Seth mientras se sentaba a su lado. -La verdad es que si tengo hambre ¿Les importa que coma mientras ustedes nos cuentan como esta todo por aquí?

-Adelante por favor.-respondió el primer buscador que los había recibido.

El del mapa, lo colocó entre él y sus compañeros que lo ayudaron a sujetarlo en alto para que ambos exorcistas pudieran verlo mientras iba explicando. En el mapa se podía ver lo que era un pico de una montaña en medio de un bosque se podría decir, bastante frondoso y también el pueblo y sus alrededores; estaba muy bien detallado.

-Verán… en el tiempo que hemos estado aquí no ha habido cambios significantes. Por nuestra experiencia y las habladurías de los aldeanos, hemos llegado a la conclusión de que ese extraño hombre lobo que intentan cazar se trata de un akuma ya que siempre lo han visto merodeando cerca de la montaña. Este clima es árido y seco, nieva y hace frío casi todo el año y más por estas fechas, las ventiscas y tormentas son algo normal aquí pero… hemos intentado acercarnos a la montaña y no hemos podido, una extraña ráfaga de aire se levanta y se vuelve más fuerte a medida que intentas penetrar hacia el interior. Con otras palabras- suspiró el primer exorcista- es como si ese lugar estuviera rodeado por un cinturón de aire.

- ¿Un cinturón de aire? -comentó la italiana pensativa- Interesante metáfora.

-Si nuestra teoría es cierta y se trata de un akuma eso podría implicar casi directamente que en esa montaña puede haber una inocencia escondida por alguna parte-indicó el tercer exorcista señalando varios lugares del mapa.

-Comprendo. ¿Por ahora solo se ha visto a ese “hombre lobo” verdad? ¿No hay rastro ni pruebas de más presencias?

-Por el momento no señorita-dijo el segundo.

Daniela se quedó callada, repasando la información que acababan de darle. ¿Qué podían hacer en esa situación? Hablar con la gente del pueblo podría ser de ayuda, saber que pensaban los aldeanos de aquella situación, si algo parecido había ocurrido tiempo atrás… Si terminaban haciendo eso tendrían que tener cuidado de no llamar la atención, nunca se sabía quién podía ser un akuma camuflado. También podían ir a una expedición por el bosque, conseguir un guía e intentar acercarse a esa montaña para ver que descubrían por su cuenta…

-Bien… a ver que os parece-pasó la mirada por cada uno de los allí presentes- ¿Podríais conseguir un poco más de información? Preguntar a los más ancianos si recuerdan haber vivido una situación como esta. Si os comentan sobre el hombre lobo preguntar también por los “extraños” temporales que se levantan en una zona en concreto. Puede ser peligroso y nos arriesgamos a que nos descubran pero la gente mayor suele saber siempre de todo. -sonrió con amabilidad- Seth… tu y yo podríamos ir a buscar un guía para ir a inspeccionar la montaña por nuestra cuenta un poco ¿qué te parece? Si se trata de una Inocencia lo sentiremos y además… si akumas por los alrededores tal vez podamos… ya sabes.

Con cuidado colocó los cubiertos sobre su plato, había terminado de comer. Se acercó hasta la ventana y miró por ella con aire nostálgico. En el exterior la calle nevada apenas recogía gente pero era normal, con ese tiempo ¿quién iba a querer andar por ahí? Fue entonces cuando su vista se clavó en el bar de enfrente.

-Ese bar de ahí…-miró de reojo a los buscadores.

-Suele ser el lugar de reuniones de los aldeanos, los hemos visto juntarse ahí cuando vienen de la caza del hombre lobo.

-Tal vez ahí pudiéramos conseguir información también. Vamos Seth, te invito a tomar algo.-dijo Daniela poniéndose su abrigo-No tardaremos en volver, no se preocupen por nosotros, estaremos bien, hagan lo que tengan que hacer-les animó a los buscadores mientras esperaba que su compañero cogiera a su pequeño amiguito y se pusiera el abrigo también.

**********                ****************             ****************

En el interior de la taberna no había mucha gente pero era un lugar acogedor también. Esperaba con ansia a llegada de los pueblerinos para escuchar sus historias, no sabía por qué pero aquella misión la entusiasmaba. Se acercó a la barra y se acomodó, pidió algo para su compañero y para ella también.

-A ver de qué nos enteramos aquí.-sonrió.

Informción:
Doy permiso a faith y a hazel para que manejen a Daniela si es necesario.
pd- siento haberos dejado ciegas con los colores :S

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Cilian Lötjönen el Mar Jul 12, 2016 10:49 pm

Cilian no pudo evitar cerrar sus ojos; sentía mucho cansancio después del esfuerzo utilizado durante la mañana en su intento por llegar a la cueva. Escuchó a su hermana preparando la comida: el sonido de las brasas bajo el metal de las ollas; el calor reconfortante y la el olor de la carne y las verduras.
 
Cilian no pudo evitar cerrar sus ojos y ahí recargado sobre la mesa se dejó llevar. Por un momento no supo de nada a excepción de la oscuridad tras sus parpados.
 

El sonido del viento golpeando los árboles; la tensión de cada músculo y de pronto la sangre que se esparcía por el manto blanquecino. El aullido de los lobos, los golpes contra su cuerpo; dientes y la voz de su padre. Siempre la voz de su padre.


 Cilian se levantó de golpe, con la agitación y el terror que seguía siendo el mismo desde hacia algunos años. Miró el reloj que estaba en la pared, había dormido únicamente 15 minutos, se giró para encontrarse con los ojos de su hermana que lo contemplaba con preocupación.
 
-Hablabas- le dijo –hablabas en sueños-  agregó mientras le frotaba la espalda para reconfortarlo; el de ojos desiguales simplemente bajo el rostro.
 
A fuera el viento zumbaba cuando se estrellaba contra la madera: el hogar de los Lötjönen era un sitio poco ostentoso pero grande; por un lado estaba la tienda que daba hacia la calle y a diferencia de la mayoría de los negocios cercanos sólo tenía una ventana grande que funcionaba como aparador y se podían observaban algunos de los modelos de abrigos que se fabricaban sobre medida; a un lado estaba la puerta y contraria a ella una pequeña barra donde solía atenderse a los clientes. Si se continuaba avanzando se podía encontrar el taller; había una mesa grande, torsos de madera, cintas, tijeras, cuchillos, pieles e hilos perfectamente acomodados en estanterías y cajoneras; todas muy viejas pero bien limpias y cuidadas. Al final, tímidamente se asentaba una puerta con varias cerraduras, la puerta entonces comunicaba a la residencia de los Lötjönen, una cocina varios cuartos, la sala, el baño sauna y el pequeño patio por donde podía ingresarse por el otro lado de la calle.
 
Cilian y su hermana habían sido muy afortunados; su papá cuido cuanto pudo de sus preciados hijos.
 
+++
 
Todo había sido un fracaso, los pobladores regresaban con las cabezas agachadas arrastrando los pies y algunos de los cadáveres de ovejas y cabras que habían logrado recuperar; los perros no habían tenido suerte y los había cubierto la nieve.
 
Nadie habló sobre lo sucedido, nadie quería decir una palabra porque el clima les había hecho dudar de lo que conocían e incluso de la existencia del hombre lobo ¿para que habían muerto entonces los nobles perros?
 
Había una tristeza general que marcó la peregrinación de regreso a Toivo; en cuanto pisaron el pueblo, el grupo empezó a dispersarse, muchos (sobre todo los más ancianos) se dirigieron a sus hogares para descansar y ver a su familia y otros tantos (los más jóvenes) fueron directamente a la taberna.
 
Tomarían hasta que la pena fuera menos agria y tuvieran el valor para  un nuevo intento de caza.
 
Alaric se perdió entre la multitud de hombres que ahora poblaban la taberna; el silencio que le había permitido reflexionar ahora ya no estaba y en cambio la algarabía del sitio empezaba a ponerlo nervioso; del mismo modo que se pone nervioso un animal peligroso; eso y que  hacía unos minutos antes los exorcistas estaban ahí.


Su instinto le clamaba enfrentarse a ellos; se imaginó entonces arrancándole la tráquea de un mordisco a la muchacha; se notaba tan frágil y delicada ¿Cómo se sentiría su piel entre sus manos? Se dio cuenta que no podía dejar de mirarla; probablemente ella ni lo notaria, después de todo le ocultaban bien el cumulo de gente; se bebió de golpe el tarro de cerveza mientras la imagen de la exorcista le daba vueltas en la mente, lo sacó de su ensoñación una conversación cercana de dos muchachos.
 
-¿Quién será esa niña?- le dijo uno al otro (que al parecer era su amigo) y este le respondió golpeándolo en la costilla con el codo.
 
-Yo la vi primero- agregó mientras le daba un buen sorbo a su cerveza.
 
-No es cierto- le discutió; ambos entonces se decepcionaron al ver que otro tipo se le acercaba primero; el sujeto que aparentaba tener 25 años no tardo en hablarle.
 
-No te había visto- le dijo y al percatarse del jovencito que le acompañaba la miró con duda
 
-No pueden entrar niños- agregó.

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Faith E. Wippler el Jue Jul 21, 2016 1:34 am

No le gustaba que otros usaran la palabra “miedo” con él; lo sentía como una especie de ataque, como si se burlaran de él aunque en su mente racional sabía que Daniela no lo había dicho con intención. Mordiéndose la lengua, no dijo nada y prefirió imitarla en llenarse el estómago con algo de comida caliente. Tomó la porción de Taz y apenas alcanzó a dejársela a su altura sin perder algún dedo.

Mientras los hombres hablaban, sacó comida para sí mismo y escuchó con la mayor atención posible. La cuestión en sí no parecía muy complicada; un posible Akuma merodeando la montaña y un clima que les impedía acercarse lo suficiente. Ahora, podía no ser la única respuesta y pensó en la posibilidad de la presencia de una Inocencia animal, pero prefirió guardarse los comentarios y escuchar a Daniela mientras se zampaba la comida sin siquiera pensar en qué era. Fuera lo que fuera, sabía deliciosa.

Iba por la mitad de su segunda ración cuando casi se atragantó ante la propuesta de un guía. Es decir, era lo más lógico siendo que ellos no conocían el lugar ni por equivocación, pero la idea de involucrar ajenos no le gustaba. Yuan le invadía la mente y no quería arruinarse el apetito tan pronto.

Vamos Seth, te invito a tomar algo —el carácter de la exorcista era bastante fácil de llevar, aunque el concepto de “invitar a tomar algo” fue algo que no logró entender del todo. La vio abrigarse y mientras intercambiaba unas últimas palabras con los buscadores tragó los últimos bocados y devolvió a Taz al morral, teniendo que quitarle un hueso que no dejaba de chupetear aunque ya no tuviera nada pegado.

Los buscadores se despidieron cortésmente de ambos y Seth se quedó rezagado observando la figura de Daniela. Apenas se conocían y, quitando inconvenientes (él) de por medio, era una compañía más agradable que Will o Sókalo.

Salir de la posada fue horrible. El viento casi se los llevó y tuvo que abrazar a Taz fuertemente para que el morral no se moviera con tanta libertad, golpeándolo en el pecho. El frío le caló los huesos y agradeció que el bar estuviera cruzando la calle. El viento le hacía difícil ver, pero notó que la cantidad de gente a la intemperie había disminuido y la mayoría de los negocios lucía cerrado; ¿quién trabajaría con esa tormenta?

Al entrar, el bar no tenía tanta clientela como suponía tendría después. Era fácil caminar y estaba agradable, aunque no hizo amago de desabotonarse el abrigo pues se sentía más desprotegido de lo normal. Daniela caminó con soltura y confianza, dirigiéndose sin vacilar hacia la barra. Él, por su parte, analizó disimuladamente el interior del local ya trazando en su mente el mapa de éste con una facilidad abrumadora. Meses de repetir el mismo ejercicio con mwalimu daban sus frutos, aunque no le daría el crédito a esa bestia por nada del mundo.

A ver de qué nos enteramos aquí —le dijo la joven una vez se sentó a su lado.

Los pueblerinos suelen exagerar. No sé qué tan confiable sea lo que podamos oír de un grupo de ebrios —respondió intentando no sonar tan borde como siempre, aunque el dejo de burla hacia la idea de bufones borrachos no pudo ocultarlo. El cantinero les acercó dos vasos de vidrio colmados de un líquido que desconocía sin siquiera molestarse en mirarlo y se retiró para seguir trabajando.

Olió lo que sea que le sirvieron y arrugó la nariz. Era un aroma fuerte y raro. Se acercó para llevarse el vaso a los labios, pero Taz fue más rápido y de dos largas lamidas lo probó primero.

¡Oye! —pero su voz fue opacada por la puerta abriéndose y un número de considerable de hombres de caras largas entrando al bar.

El murmullo general se intensificó desagradablemente apenas la puerta se hubo cerrado nuevamente. Seth sintió ganas de marcharse de allí, porque claramente nada sacarían de aquel lugar, pero entonces un sujeto se les acercó y le habló directamente a Daniela, aunque no le entendió nada. Paseó su mirada sin descaro, fijándose por un instante en la cruz plateada que prendía orgullosamente de su uniforme, antes de notar su casi invisible presencia y hablarle con un tono brusco, pero aún en finés.

Le molestó la actitud del sujeto y las ganas de golpearlo (y salir corriendo inmediatamente de ahí luego de eso; no era tonto para saber que en una pelea perdería) lo invadieron, pero un gruñido gutural lo despabiló y notó a Taz asomando su cabecita en gesto agresivo hacia el recién llegado.

No debería permitir esto…

El gruñido de Taz sólo se intensificó al notar que el hombre no se marchaba de allí y al iluminarse tenuemente la joya de su frente (que se notaba menos cuando estaba desactivado), Seth puso su mano enguantada sobre la cabeza de su Inocencia, intentando esconderlo de la vista del otro.

Mi hermana y yo queremos ir a la montaña —dijo en inglés, forzando las palabras. Él nunca era de tomar la iniciativa cuando entrevistaban civiles y acababa de descubrir que era pésimo para ello (ni él se creía sus propias palabras), pero si no hacía algo rápido Taz terminaría saltando la cuello del tipo y salir corriendo de ahí no sólo lo haría ver como un cobarde (ja, pero sí lo era) sino que también era sospechoso; tampoco podía dejar a su compañera sola, el lugar le producía peor espina que en un comienzo. — Necesitamos un guía.

El sujeto hizo un gesto que le dio a entender que no le había entendido una sola palabra y se resignó a no poder comunicarse nunca hasta que una risa queda medio burlona, del otro lado de la barra, le llegó a los oídos.

¿Es que acaso estás ciego, niño? Es imposible llegar a la montaña con esta tormenta —le respondió un hombre mayor con una cerveza a medio tomar. Reconoció su figura lánguida de antes que la turba de hombres jóvenes entrara minutos atrás— Además es un suicidio. Hay una criatura allá afuera que los matará antes que se den cuenta. Olvídenlo y márchense —concluyó, bajando el resto de cerveza de un largo trago.

No lo escuchen, es un viejo gruñón aunque a veces traiga razón —un tercero intervino, sentándose junto a Seth con tanta tranquilidad que instintivamente éste se le alejó e intentó hacerse invisible. Odiaba estar en el centro de atención.

El sujeto en cuestión era un hombre cercano a sus cuarenta aunque era difícil notarlo. Tenía aspecto de leñador, con una barba de varios días y un cuerpo musculoso notorio incluso bajo la ropa. No era físicamente muy agraciado, pero su sonrisa era casi contagiosa, aunque Seth se sentía muy incómodo en su presencia.

No diría que es un suicidio, pero no les recomendaría ir a la montaña —les habló a ambos, alejando con su presencia a las moscas que Daniela atraía por el mero hecho de ser un miembro del sexo femenino.— Pero sus razones no me incumben y por una módica suma estoy dispuesto a servirles de guía. Eso sí, tengo mis condiciones —le hizo un gesto al cantinero, el cual pareció captar sin necesidad de que le dijeran nada. Quizás era un habitual.

Primero, ustedes costean los suministros que llevaremos; suyos y míos, aparte de lo que les costará mi trabajo como guía. No es mucho ni muy costoso, pero con la ropa no escatimen en gastos. La cosa será difícil y dudo que sus elegantes trajes los salven de esta tormenta —Seth miró su ropa, pero no dudaba de su calidad como el hombre. En la Orden no escatimaban en gastos de uniforme, aunque los pasaban rompiendo bastante seguido—. Tengo un buen lugar y ya me hacía falta un cambio, pero ya iremos a eso después. Segundo, no iremos ahora. La tormenta está en su apogeo y ni siquiera yo saldré así. En un par de horas amainará lo suficiente para no morirnos en el camino, aunque no hay seguridad de qué suceda una vez emprendamos el viaje.

El cantinero le entregó un vaso oscurecido y el olor de la bebida le golpeó la nariz a Seth. Definitivamente era más fuerte que lo que les habían servido a ellos.

Y por último, sólo los guiaré hasta un poco más allá del pie de la montaña. Si quieren adentrarse más en la montaña es cosa suya, pero mis servicios sólo llegan hasta allí. ¿Trato?

Seth lo miró incrédulo e intercambió una mirada con Daniela. ¿Sería una buena idea? Nadie más parecía dispuesto a ayudarlos y aunque la presencia del hombre era un factor importante de que no se les acercaran más, el tema de conversación había generado un aire enrarecido al interior del bar. Hubo un breve entendimiento entre ambos exorcistas y Daniela fue la voz de ambos la aceptar el trato del sujeto.

Lo que fuera que tenía se lo bebió de una sentada tras darse un apretón de manos con la joven, cerrando el trato, y se levantó con pesadez de su lugar.

Muy bien. En media hora encuéntrenme en la tienda de abrigos de los Lötjönen para hacer unas compras. Iré antes para hablar con Ekaterina, para que nos haga una excepción —¿una excepción? ¿Estaría cerrada la tienda? —. Y como consejo, cuida bien a tu hermana. Pocos extranjeros vienen últimamente y menos chicas bellas como ella. Si te descuidas, se le tirarán encima como perros en celo.

Y con eso se marchó, despidiéndose con un flojo gesto de mano y dejándolos solos en la barra.

El silencio se prolongó unos segundos más y no pudo evitar volver a intercambiar miradas con Daniela, esperando no ser el único con una rara sensación por haber conseguido efectivamente un guía.

¿Qué? —no sabía cómo sentirse por lo recién ocurrido, pero entonces cayó en cuenta que algo en su pecho se había estado moviendo y notó que bajo sus narices Taz se había bajado un cuarto de su vaso con toda la tranquilidad del mundo. — ¡Oye, no!

Spoiler:
{Off: Bueno, tenemos guía y vamos de shopping donde Cilian :3 doy permiso a Kala y/o Hazel de manipular un poco a Seth de ser necesario}

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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

Mensaje por Kala el Jue Jul 21, 2016 10:32 pm

Parecía que a Seth no le había hecho ninguna gracia el tener que estar en la taberna esperando a que llegaran los hombres de la cacería, más bien parecía que no le gustaba relacionarse en sí pero no lo culpaba por ello. El trabajo de exorcista no te dejaba explicarte mucho, cuanto menos hablaras mejor, cuanto menor contacto con la gente… más seguro sería tu trabajo. La vida de un exorcista era solitaria. Quién sabía por lo que aquel niño había tenido que pasar. Ser arrancado de tu familia, alejado de lo que quieres solo para protegerlo o incluso condenado a hacer un trabajo que aborreces porque no tienes nada más importante en la vida.

-Vamos, no será tan malo. Si nos cuentan sus historias al menos nos entretendrán un rato.-sonrió de forma amable intentando animal al joven. Esperaba que al menos al final del viaje consiguiera sacarle una sonrisa.

Una risa salió de su garganta cuando vio como el topito asomaba su cabecita para beber antes que Seth lo que el camarero les había servido. La verdad era que ni si quiera se había percatado de eso ya que su cabeza seguía divagando en todas las posibles acciones que podrían ocurrir.

Cuando iba a hablar con Seth para decirle que sería mejor que tuviera más cuidado o descubrirían a su amiguito, la puerta se abrió y entonces una marabunta de rostros decaídos entró llenado el local. El rostro de Daniela cambió por completo, su sonrisa se esfumó y se convirtió en un gesto serio, sereno, uniforme. Sus ojos pasaban por cada persona que cruzaba el umbral, analizando y examinando cada mueca, cada palabra o comentario.

Cuando la voz de Seth llegó hasta ella, desvió su atención a lo que estaba ocurriendo delante de sus narices. Un hombre estaba delante de ellos, con gesto arrogante y profunda voz. Tenía un aire extraño y una actitud arisca. No había oído lo que el hombre había dicho pero por la expresión de Seth no había sido algo agradable lo que hizo que Daniela se pusiera en guardia.

Ver como su compañero tomaba la iniciativa para entablar una conversación e intentar averiguar algo le agradó, después de todo él también se esforzaba por hacer su trabajo así que dejo que el joven manejara la situación y solo escuchó.
“Hermanos ¿eh? Jajaja No está mal Seth” sonrió para sí. "Es una buena idea ya que vamos a estar juntos mucho rato. La verdad que será lo mejor para cuando nos vea la gente.”

Miró de reojo a la persona que había hablado desde el otro extremo de la barra y su gesto fue despectivo. ¿Creía que eran tontos? ¡Claro que no iban a salir en plena tormenta! No querían morir, no era imbéciles. Además ¿para qué estaban ellos allí nada más que para acabar con ese famoso hombre lobo? Pero claro, los demás no lo sabían. Suspiró con resignación.

Otra persona más se sumó a la conversación, aquello parecía animar a la gente aunque no fuera un tema de conversación muy bueno ya que todos tenían malos comentarios basados en las recientes experiencias pero que Seth hubiera dicho que buscábamos un guía había sido el cebo perfecto para atraer la atención.

“Condiciones… todos tenemos condiciones” pensó para sí observando al hombre que se había sentado al lado de su compañero e inmediatamente lo había espantado. No es que fuera una hermosura pero tampoco era horrible. Era grande, corpulento, voluminoso y la barba de leñador ocupara y tapaba la mayoría de su rostro. “Está bien, escuchemos que tiene este personaje que decir”

Daniela escuchó las peticiones del hombre y contuvo una carcajada. Aquel sujeto no había mencionado nada que ella ya hubiera pensado antes. Lo que pedía era más que obvio pero su opinión sobre la ropa de abrigo le pareció buena idea.

“¿Por qué todo el mundo cree que vamos a salir en plena tormenta? ¿Es por qué somos extranjeros? En otros países también hay tormentas por si no lo sabían” pensó indignada. “No teníamos pensado pedirte que nos acompañaras todo el trayecto, si con que nos dijeras cual era el camino ya bastaba pero si te ofreces tu… Espero que cuando encontremos al hombre lobo solo estemos Seth y yo, cualquier otra persona supondría un estorbo.”

-Está bien, me parece justo.-dijo la italiana mientras estrechaba con fuerza la mano del hombre.

“Se cuidarme solita gracias” pensó mientras no le quitaba la vista al hombre que se alejaba entre la multitud.

Otra vez tendría que preguntar por una dirección pero no importaba; ya tenían guía y eso significaba que la misión comenzaba de verdad a partir de ese punto. Cogió su vaso y bebió su interior de un trago sin importarle el contenido. Tras posar el vaso sintió como un calor recorría su cuerpo reconfortándola.

-Vamos Seth, nuestro trabajo empieza aquí-dijo poniéndose en pie mientras veía como Taz se bebía el vaso correspondiente a su compañero. “Mejor así, tal vez fuera muy fuerte para él pero no sé cómo le sentara el alcohol a un topo."

************                        *************               *************

Parados frente al escaparate de la tienda de los Lötjönen Daniela aún revisaba en intercambio fugaz de datos con los buscadores. Todo había sido muy rápido, en el poco tiempo que el hombre les había dado había cogido a Seth de la mano y lo había arrastrado hasta el hotel. Una vez allí explicó a grandes rasgos lo que harían ya que el tiempo corría en contra y había activado los golems que la Orden les había dado. Tras asegurarse de recordar las indicaciones que uno de los buscadores le había dado para llegar a la tiendo había vuelto a arrastrar al pobre Seth por la calle.

Observó a su compañero y después a ella misma. La verdad es que no tenía frío con los trajes especiales que les habían preparado pero coger un abrigo de más no vendría mal, como dice el refrán: más vale prevenir que curar. También observó la fachada de la tienda y lo que el escaparate permitía ver.

Al otro lado pudo distinguir la figura del hombre de la taberna hablando con una mujer que identificó como Ekaterina recordando las palabras que había dicho con anterioridad. El lugar parecía algo lúgubre y sencillo pero nada desagradable, para ser sincero pegaban con el rostro sereno de la mujer. Ekaterina era hermosa, alta y esbelta, a juzgar por el rostro encandilado del hombre seguro que tenía muchos pretendientes. Su belleza no era de esas que cegaran como un rayo de luz sino que eclipsaban por los rasgos finos y delicados, parecía toda una dama.

Daniela miró su propio reflejo en el espejo y después negando con la cabeza para borrar unos cuantos pensamientos estúpidos clavó sus oscuros ojos en Seth y sonrió. Se acercó y se colocó por detrás de él.

-Cómo estamos aquí gracias a ti ¿Qué tal si entras tu primero? -dijo dándole unos leves empujoncitos.-Hola-saludó a los finlandeses con un gesto amable.-Nos gustaría comprar unos abrigos.

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Daniela                   Dmitri
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Kala
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Re: Misión en Hyrynsalmi [Gran Ducado de Finlandia]

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