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El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

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El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Lun Ago 24, 2015 12:52 am

Al nordeste de la península del Peloponeso, en la villa de Micenas se han presentado sucesos paranormales asociados a la actividad de Akumas. Los informes señalan que todo inició a partir de un derrumbe en uno de los yacimientos arqueológicos que rodean la zona.

Tras el accidente, empezaron los reportes de gente desapareciendo a las afueras de la villa, cerca del camino que lleva a los yacimientos, encontrándose únicamente los restos de sus prendas. Las desapariciones han ido aumentando desde entonces y se han extendido hasta cubrir casi toda la población.

Lo que más relevante son los rumores sobre la supuesta presencia de un “ser” que ataca a las personas por las noches. Según la información que proporcionaron los buscadores, éstos ataques son independientes a las desapariciones, ya que, a diferencia de éstos últimos, se conserva el cadáver de la persona, el cual presenta graves lesiones casi como si hubiese sido atacado por algún animal no perteneciente a la región.

Es necesario enviar a un exorcista para eliminar a los akumas del área e investigar de dónde vienen o a qué se deben aquellos ataques nocturnos y si tienen alguna relación con los akumas y el Conde o, de ser posible, alguna inocencia. Un buscador estará esperando en la entrada de la localidad con información aún más detallada.

Mucha suerte.



(Mykines, Grecia)

Era muy temprano por la mañana; el sol recién comenzaba a salir, la temperatura se sentía fresca y aún se alcanzaba a notar una fina capa de neblina en los alrededores. Los pobladores que madrugaban, empezaban a salir de sus casas para ir a trabajar o preparar sus negocios mientras que los serenos apagaban las farolas una por una.

Cerca del centro de la villa, en la posada principal, una niña contemplaba el alba desde su ventana. La pelirroja sonrió emocionada y salió corriendo de su habitación apresurándose al cuarto que estaba al fondo del pasillo. Apenas entró, se abalanzó sobre la cama animadamente, cayendo sobre los dos bultos que aún descansaban envueltos entre las cobijas.

Hija… no, por favor… otra vez no. Aún falta una hora… –decía pesadamente el hombre recostado boca abajo, cubriéndose aún más con el edredón. La mujer a su lado solo alcanzó a soltar una risilla mientras con voz ronca decía algo parecido a un “buenos días”.

¡Pero papá! Dijiste que hoy me dejarías entrar a la nueva bóveda antes de que llegaran los demás trabajadores… –refunfuñaba la menor mientras lo mecía, intentando presionarlo a que se levantara sin logarlo. –Anda, anda, ¡ya levántate! –En un segundo intento, se escabulló entre las cobijas tirando de ellas para intentar destaparlo, pero falló nuevamente, recibiendo sólo como respuesta un gruñido del mayor, quien volvía a acurrucarse.

Mamá… dile… –reclamaba mientras volteaba a ver a la castaña en busca de su respaldo. Ésta volvió a reír y le dio un maternal beso en la frente.

Heinrich, tú se lo prometiste.

Argh, está bien. Ya voy… –de nuevo el pelirrojo gruñó irritado y se giró hacia su pequeña para abrazarla y revolverle el cabello juguetonamente, haciéndole cosquillas. – ¿Saben? son muy mandonas las dos. Deberían darme algo por aguantarlas tanto –bromeó con una media sonrisa.

¡Nooo, papá por favor no, suéltame! ¡Me voy a hacer pis! –reía mientras hacia el vago intento de zafarse de las “garras” de su padre.

Anda, ve a cambiarte… enseguida nos vamos. –Dijo finalmente el ojizarco mientras se incorporaba, estirándose soltando un largo y pesado bostezo.

La pelirroja pegó un chillido de emoción y sin reparar, de un brinco bajo de la cama y regresó corriendo a su habitación para alistarse.  

Poco lejos de ahí; cerca de la entrada a la villa, un buscador caminaba mientras se abrazaba a sí mismo, moviendo arriba y abajo las manos generando fricción para ganar algo de calor. Apenas llegó al punto de encuentro, se paró sobre los primeros rayos del sol para calentarse mientras esperaba la llegada de la persona que había enviado el cuartel general.

Spoiler:
Lo sé, maldito déjà vu del rey león haha pero fue lo que me salió para comenzar esto X) espero no regarla tanto \e.e/ cofcof...mugrefindesemanadedisneycof... solo hizo falta el "un día todo esto será tuyo" o.o


Última edición por Erina Schliemann el Sáb Abr 16, 2016 12:47 am, editado 2 veces

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Mar Ago 25, 2015 9:24 am

Otro aviso de la Orden acaba de llegar y una vez más me disponía a partir hacia mi destino. Cerré la maleta despacio casi con pesadez y me miré en el espejo de pie junto al armario; de nuevo partía apenas llegar. Hacia unos días solamente que acababa de regresar de una misión y ya tenía que irme a otra. Había pasado bastante tiempo desde que me había unido a los exorcistas pero aún no me había acostumbrado del todo a los viajes continuos. Todo aquello era muy cansado.

Con un último suspiro de resignación monté en la barca y perdí la mirada al frente mientras que uno de los ayudantes me llevaba hasta la salida. Esta vez mi destino estaba cerca de casa, tal vez pudiera desviarme ligeramente para hacerles una visita a mis padres…

“Hace tanto que no los veo… No se casi nada de ellos ya, me gustaría verlos una vez más”

-Micenas…-murmuré por la ventanilla del tren que me llevaría hasta Grecia

El paisaje había comenzado a cambiar poco a poco hasta convertirse en un remolino de colores. Por cada tramo que el tren avanzaba el paisaje era diferente: pasaba de un campo verde vivo a un descampado amarillo algo reseco o mismamente de un precioso bosque a una gran explanada llena de arbustos donde de vez en cuando veía algún conejo o liebre saltando en busca de comida.

El tren se detuvo y me dirigí a la salida de la estación donde vi un carro tirado por un hermoso caballo blanco grisáceo y donde un buscador esperaba. Sin prisa me acerqué y sonreía algo cansada.

-Buenos días-saludo el buscador-me llamo Rasel y he venido a buscarla.

-Hola, yo soy Daniela-saludé amable.

-Mi compañero Ray espera en el pueblo nuestra llegada. Será mejor que nos apresuremos-dijo el buscador con gesto serio montando en el carro.

Sin decir nada más, coloqué la maleta en la parte de la carrea y me subí también en la parte trasera, no quería molestar a Rasel ya que había visto su gesto cortante y apresurado.

“Odio la gente desagradable, espero que no sea así siempre”

Y según avanzamos en el carro alejándonos de la ciudad el paisaje cambió de nuevo. Pasó de ser amarillo anaranjado y con poca vegetación a ir poco a poco formándose un pequeño bosquecillo por los alrededores del camino. Cuando me quise dar cuenta, las ramas de los árboles cubrían todo el techo formando una bóveda, mis ojos se cerraron lentamente y deje que los rayos del sol que se filtraban a través de las hojas me durmieran.

“-¡Daniela corre!!

Corrí con todas mis fuerzas pero me quedaba sin aliento  y mis piernas comenzaban a fallar, tropecé y caí al suelo. Sentí como una mano me agarraba y tiraba de mí poniéndome de nuevo en pie y en movimiento.

-Son demasiados-dijo una vez que logramos escondernos.

-Tengo que salir ahí-dije jadeando.

-No puedes… mira tú estado, casi no te tienes en pie.

-Es mi trabajo-respiré hondo intentando recuperar el ritmo normal-no puedo dejar a ni uno vivo.

-Lo dices como si fueras una asesina-sonrió

-¿Acaso no lo soy? Mato Akumas para liberar su alma e impedir que maten a los humanos. Mato máquinas.

-Entonces si son máquinas no pasa nada-me tendió la mano-Vamos, hay que salir fuera y plantarles cara a esos abusones.

Sonreí y me puse en pie con ayuda de su mano, tenía la decisión grabada en la mirada. Apreté su mano con fuerza y luego deje que resbalara entre mis dedos.

-Gracias por los ánimos. Será mejor que te quedes aquí, no quiero que te pase nada.

El afirmó lentamente con la cabeza y se sentó de nuevo en el suelo, adoptó una posición de meditación y allí se quedó.”


-Señorita, disculpe que la despierte pero hemos llegado-dijo Rasel desde el otro lado de la carreta mirándome. A su lado había otro hombre, rubio y de tez tostada, ojos marrones brillantes que sonreía amable.

-Hola-se presentó el nuevo-Yo soy Ray.

-Mucho gusto-dije poniéndome en pie y bajando de la carreta.

Miré a mí alrededor y estábamos en un pequeño pueblo rodeado de ruinas por todos lados, estaba claro que se trataba de un lugar arqueológico y ya se notaban los efectos de los humanos sobre las ruinas. El pueblo era pequeño y acogedor, rodeado de un bosque de arbustos que según se iban alejando se volvían más y más grandes. El clima era suave y cálido, el sol brillaba sobre el cielo azul con fuerza pero caía con delicadeza.

-Bien-dije suspirando-¿Dónde está el problema?

-Por aquí por favor-dijo Ray invitándome a caminar-se lo explicaré todo.

Comenzó a alejarse y al ver que no lo seguía se paró y me miró.

-No se preocupe por Rasel, el llevará las cosas a la posada y luego se reunirá con nosotros en las ruinas.

Asentí y lo seguí en silencio atenta a todos los detalles importantes que me pudiera dar.

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Jue Ago 27, 2015 7:50 pm


Rasel se alejó en dirección al pueblo con las pertenencias de Daniela mientras que Ray la guiaba por las afueras de la villa, en dirección a las ruinas principales de la zona. Caminaban por una senda de tierra; a pesar de estar solos en ese momento, en el suelo se marcaban claramente ruedas de carretas, cascos de caballos y varias suelas de zapatos; como si no hace mucho hubiese pasado una estampida de gente, probablemente trabajadores que se dirigían al yacimiento. Después de todo hacía casi hora y media que habían empezado a laborar.

Verá Daniela, según la información que Rasel y yo hemos recabado, hace casi un par de meses, un grupo de arqueólogos retomó los proyectos de excavación de varias ruinas alrededor de ésta región –comenzó diciendo, caminando a su lado mirando firme hacia al frente mientas iniciaba su informe. Una tenue sombra cubrió su camino, claras nubes los protegían temporalmente de los rayos del sol.– Hasta entonces no hubo ninguna anomalía, todo iba según lo planeado sino hasta hace alrededor de un mes, cuando los trabajadores tuvieron un accidente. Por lo que escuchamos, se trató de un derrumbe que resultó en tres bajas. Suspendieron las excavaciones durante casi una semana hasta que lograron levantar los escombros y retomar sus actividades.

Conforme se acercaban a su destino, a lo lejos ya se alcanzaba a ver uno de los yacimientos, donde había varias personas trabajando, unos iban y venían con papeles o herramientas de trabajo. Otros simplemente estaban parados en pequeños grupos hablando entre sí, mirando las estructuras como analizándolas y discutiendo sobre ellas.

Tras el velorio de los trabajadores fue que comenzaron los sucesos paranormales. Gente del pueblo comenzó a desaparecer; yo mismo estuve presente mientras se hacían los reportes. Estaban claramente los indicios de un ataque akuma… pero, eso no es todo… –se quedó en silencio unos momentos, casi como dudando de lo que iba a decir, pero después prosiguió.– No solo incrementaron las desapariciones en el pueblo, sino que hay rumores de que algo o alguien está atacando a la gente a altas horas de la noche. – Antes de acercarse más al yacimiento, el buscador se detuvo unos momentos bajo la sombra de un árbol para terminar de hablar con la exorcista a solas, sin la presión de que alguien más los escuchara.

Rasel y yo descartamos totalmente la posibilidad de que se trate de un ataque akuma, por el efecto de su veneno… –haciendo referencia a que, para empezar, ni siquiera habría un cuerpo que analizar.– En estos casos, los cuerpos quedaron casi como si un animal los hubiese intentado devorar, dejando los restos con laceraciones, prácticamente destrozados e irreconocibles –colocó una mano sobre su estómago tras recordar aquellas escenas. – Estuve estudiando la fauna de la región y los únicos animales capaces de realizar ataques semejantes a éste, son los osos pardos y los lobos… pero, aun así, la magnitud del daño es impresionante, no se compara… Estamos hablando de algo con aproximadamente dos metros de altura. –dijo finalmente el rubio, soltando un ligero suspiro, luego miro de nuevo a la exorcista.

Lo que más nos llamó la atención de todo esto fue que los ataques de akumas se registraron únicamente en la villa. Los ataques, digamos de “animal”, sucedieron sobre todo en el camino que lleva del poblado a la tumba recién descubierta; donde fue el accidente, y en los alrededores de los mismos yacimientos. De hecho, ahora mismo nos dirigimos a hablar con el director de los proyectos, Heinrich Schliemann… su grupo de investigadores fue el que descubrió la nueva tumba, y apenas ayer quedo accesible para su completo estudio. Tal vez encontraremos algo interesante ahí.

Spoiler:
Perdoooooon por la demora, la uni me come viva e.e pero bueno... por fin, libre soy~ libre soooy~~ así que te dejo ahí mi intento de rol <3 puse solo al buscador para terminar los "detalles" del informe o.o ya ahora si viene lo buenon B)


Última edición por Erina Schliemann el Jue Ago 04, 2016 10:30 pm, editado 3 veces

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Lun Ago 31, 2015 2:57 pm

De camino a las ruinas estuve pensando en todo lo que Ray me había contado y lo único que se me ocurrió fue que se tratara de una posible Inocencia que se manifestara en forma de animal para exterminar a los akumas que se sentían atraídos por ella. Eso sería lo más lógico, podía haber estado dormida todo este tiempo bajo las ruinas  cuando estos exploradores llegaron… ¿qué reaccionara bajo la presencia humana?

“Todo puede ser posible en estos momentos, no debemos descartar ninguna opción. ¿Habrá alguien compatible con la Inocencia aquí?”

Miré el camino por donde avanzábamos: una senda desgastada que atravesaba un pequeño pinar para luego abrirse en una gran explanada de suelo verde y marrón. Podía notar el polvo en el aire, las excavaciones habían comenzado y la verdad que para ser un pueblo pequeño había bastante gente.

-¿Dónde está ese tal Heinrich Schliemann?-pregunté pasando la vista por cada hombre y mujer que veía.

Aquel ambiente me recordó aún más a mi casa cuando descubrieron aquellas ruinas en Nápoles, estaba en Grecia sí pero se parecía tanto a mi querida Italia…

“Esta misión me va a provocar mucha nostalgia” Suspiré

-Ya estoy aquí.

Oí una voz tras de mí y cuando me giré vi a Rasel con la respiración agitada y la frente sudada. Sonreí con amabilidad y esperé a que se pusiera a nuestra altura.

“Sí que se ha dado prisa el pobre”

-Bien; ahora que estamos todos vayamos a ver que averiguamos.

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Lun Ago 31, 2015 7:55 pm


Ya en la zona de excavación, varios hombres se encontraban ocupados en sus labores hasta que uno de ellos centró su atención en las dos personas recién llegadas, sobre todo tras escuchar su conversación.

¿Dónde está ese tal Heinrich Schliemann? –escuchó decir a la pelinegra, luego vio cómo se acercó un tercer hombre, anunciando su llegada muy agitado, lo que puso alerta tanto a él como a sus compañeros.– Bien; ahora que estamos todos vayamos a ver qué averiguamos.

¡Oigan, fuera de aquí! ¡no se permiten civiles en este lugar! –gritó el trabajador de apariencia robusta y con cara de esas que te hacen pasarte de un lado de la acera a la otra.

Disculpe. Estamos buscando al director de la excavación, Heinrich Schliemann –a pesar de la agresividad del trabajador, Ray se mantuvo firme y respetuoso. –Puede decirnos dónde… –antes de terminar, otro hombre lo interrumpió apareciéndose a espaldas de Daniela, mirándolos con desdén.

No les hagan caso, seguro vienen a fastidiar al jefe…

¿Cuántas veces tenemos que repetirles que no vamos a cancelar las excavaciones?

Una tercera voz se escuchó, luego varias personas empezaron a acercarse y rodearon tanto a los buscadores como a la exorcista, creando un gran bullicio. Unos llevaban en mano palas y picos casi como intentando intimidarlos, generando más tensión en el momento.

¡Kiwi! ¡Quítate de ahí! –gritó alguien entre el gentío.

Una niña con ropas oscuras y algo empolvadas se había colado entre los trabajadores y se interpuso entre éstos y los “visitantes”. Desde lejos, había notado la insignia que portaba la italiana en el uniforme, el Rose Cross. No sabía qué representaba o a qué organización pertenecía, pero recordó haberla visto antes, en una de las cartas sobre el escritorio de su padre.

Chicos, chicos… tranquilos ¿sí?, no son pobladores, solo vienen a hablar con el jefe – sonriente, la pelirroja intentaba apaciguar la furia de sus compañeros, luego se volteó a ver a los “visitantes” –Siento todo el alboroto, pero no se preocupen, son buenas personas después de la hora de comida –al fondo, solo se escucharon las reprimendas de los trabajadores que ya se alejaban y volvían a sus quehaceres. –Así que… ¿buscan al jefe no? Creo que puedo ayudarlos, es mi papá.


Última edición por Erina Schliemann el Jue Ago 04, 2016 10:42 pm, editado 3 veces

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Mar Sep 01, 2015 6:23 pm

Al poco de llegar un grupo de trabajadores comenzaron a rodearnos de forma amenazante y no pude evitar sonreir con inocencia y alzar las manos en son de paz. Los buscadores se colocaron a ambos lados míos como queriendo protegerme.

-Nosotros…-traté de explicar antes de que uno de ellos me cortara.

Los hombres siguieron mirándonos mal y diciendo sospechas innecesarias. Debían de haber tenido algún problema con la excavación para reaccionar así ante unos desconocidos pero ¿Quiénes habrían venido? ¿Qué problema puede causar una mísera excavación arqueológica?

Una niña se coló entre los hombres, parecía que los conocía y no me equivoqué cuando dijo que era la hija del jefe. ¡Qué bien! Le sonreí amablemente y me agache un poco para mirarla fijamente.

-Gracias por ayudarnos-sonreí más ampliamente-creo que nos habrían linchado si no llegas a aparecer. ¿Puedes llevarnos con tu papá por favor? Tenemos que hablar con él urgentemente.

Los buscadores miraron a la niña y Rasel enarcó una ceja, luego miró a Daniela y se cruzó de brazos. Le había tocado una misión que acabaría en simples habladurías como la mayoría de todas y odiaba cuando ocurría eso. Por otro lado Ray sonrió y se agacho también al lado de Daniela.

-¿Cómo te llamas?-le preguntó a la muchacha pelirroja-Tienes un color de pelo precioso.

Rasel carraspeó y salió de allí rompiendo el círculo, se adelantó unos pasos y miró a los demás de reojo, Daniela y Ray se incorporaron mirándolo y él habló:

-¿Vas a llevarnos ante Heinrich Schliemann o no?

Sonreí ante aquella actitud y me acerque a Ray para susurrarle al oído. “Es como un niño pequeño” Este se rio ante mis palaras y luego asintió.

-Por favor…necesitamos hablar con él-insití

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Miér Sep 02, 2015 11:26 pm


La exorcista se agacho a la altura de la pelirroja, agradeciendo por su ayuda y preguntando nuevamente por el director de la excavación. Luego uno de los buscadores, a decir verdad, el de aura más amigable, se agachó al igual que la italiana y preguntó por el nombre de la pequeña. Justo cuando iba a responder, el otro buscador carraspeó, distrayendo por completo a la menor e insistiendo en que los llevara con su padre.

¡Claro!, síganme –sin hacerlos esperar más, la niña empezó a caminar seguida por los integrantes de la Orden.– Me llamo Erina, ¿quiénes son ustedes? –empezó a decir mientras los guiaba a la tienda de lona que estaba cerca de las ruinas. Parecía ser el centro de control de los proyectos, pues era la tienda más grande del área.

Yo soy Ray, ella es Daniela y el impaciente de ahí atrás es Rasel –la niña rió ante el comentario extra del rubio, mientras que al rezagado no pareció agradarle mucho. No estaban ahí para jugar, estaban en una misión y en una importante, no había tiempo que perder.

Mucho gusto; y… ¿qué los trae por aquí? ... ¡OH! No me digan, ya lo sé ya lo sé, también vienen a investigar sobre… ¡OUCH! –sin poder terminar de hablar, la niña recibió un suave coscorrón por parte de un hombre que acababa de salir de la tienda.– Oye, ¿por qué hiciste eso? –aquel hombre ignoró completamente las quejas y se centró en los recién llegados.

Lamento mucho las molestias, mi hija puede ser algo entrometida… sean bienvenidos. Soy Heinrich Schliemann, recibí una carta del cuartel general, informando que llegarían. Pasen por aquí por favor –el pelirrojo amablemente hizo a un lado la manta que servía como puerta de la tienda. Era una persona alta y de expresión seria, parecía que rondaba los 40 años. Usaba gafas y portaba una especie de uniforme.– Tú te quedas aquí afuera –sentenció a la menor, haciendo que ésta se detuviera en seco.

¿Q-que? Pero… –sin recibir respuesta, el arqueólogo entro en la tienda después de Daniela y los buscadores.– Agh, no es justo… siempre me pierdo de lo más interesante –decía para sí misma mientras se alejaba a regañadientes.

Dentro de la tienda, el arqueólogo hizo una seña que obviamente entendieron los demás eruditos del lugar, pues éstos enseguida respondieron retirándose mientras que el de ojos azules se acercaba a la mesa central, al parecer su escritorio.– Siento el alboroto de hace un rato, hemos tenido ciertos… “mal entendidos” con los pobladores de la villa, pero en fin… ¿en qué puedo ayudarles? –empezó diciendo mientras acomodaba unos papeles, buscando uno en especial.– Como les comenté anteriormente, recibí el mensaje del cuartel general anunciando que vendrían, y también pidieron autorización para que ustedes tuviesen acceso al interior de las ruinas, cosa que, aún sin la carta no planeaba negarles. En realidad, ya esperaba que vinieran. Después de todo, éste tipo de “cosas” no se presentan todos los días.

Spoiler:
Siento la demora, en serio me cuesta mucho trabajo hacer largos los posts XD pero en fin, ahí está mi wannabe rol :C pls no me odies x.X


Última edición por Erina Schliemann el Sáb Abr 16, 2016 12:54 am, editado 1 vez

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Jue Sep 03, 2015 3:53 pm

Seguimos a la niña que nos guio hasta una tienda de lona que se encontraba en  el medio del campamento, justo en el núcleo de la zona de excavación. Un hombre alto y fuerte, de cabello pelirrojo salió a nuestro encuentro. Se presentó como Heinrich Schliemann y nos invitó a pasar dentro donde tendríamos más privacidad. No permitió el paso a la niña que se quedó fuera refunfuñado y ordenó a los demás que estaban por el alrededor de la tienda que se alejaran para continuar con sus tareas.

Una vez dentro de la tienda busqué un sitio donde acomodarme ya que esa conversación era posible que se alargara. Encontré una silla plegable al lado de la mesa llena de papeles del jefe y me acerqué.

-Con permiso-dije sentándome.

-Verá señor Schliemann, hemos sido enviados desde la Orden Oscura para investigar los extraños sucesos que están ocurriendo aquí como bien ya sabe-dijo Ray con gesto serio.

-Aquí no están a salvo-intervino Rasel-Ahí fuera hay unos seres peligrosos que son los que están causando todas esas muertes.

-Rasel-lo cortó Ray

-Permítanme-dije participando en la conversación-Verá señor Schliemann , existe una sustancia divina llamada Inocence que ha sido enviada por Dios para que los humanos pudieran luchar contra el Conde del Milenio y su materia oscura. Esto es una lucha que se remonta muchos siglos atrás, en tiempos del Diluvio Universal. Nosotros los Exorcistas somos humanos capaces de sincronizarnos con la Inocencia y proteger al mundo de los Akumas que son armas creadas por el Conde cuya única finalidad es matar.

Había estado hablando sentada y mirando al hombre fijamente a los ojos, despacio me levanté y me acerqué a la manta que hacía de puerta. La moví un poco y mire el exterior donde los obreros trabajan e iban de un lado a otro.

-Los akumas tienen la capacidad de meterse en el cuerpo humano, básicamente cuando un humano invoca el alma de algún ser querido, este akuma lo mata y ocupa su lugar. Es imposible distinguir quien es humano y quién no.-miró al hombre-Basándome en  lo que Ray me ha estado contando creo que hay una Inocencia bajo tierra.

-Señorita…-murmura Ray

-He estado pensando y creo que esa Inocencia lleva aquí desde hace mucho tiempo pero se encontraba dormida y ahora que ustedes han venido y han removido todo este lugar… con su presencia ha reaccionado. Las muertes que ocurren en este lugar son debidas a los akumas que vienen atraídos por ella pero no solo los humanos están muriendo. Como Ray bien me explicó antes, hay dos zonas en las que se registran muertes. La de los humanos ocuparía la zona cerca del poblado y los akumas toda la zona alrededor de la excavación y el camino hasta aquí.

-Pero… si hay tantos akumas en la zona… Había indicios de un nivel 2.-dijo Rasel dudoso

-Los akumas van evolucionado según consiguen un número de muertes, hasta ahora se han registrado 4 niveles pero no sabemos hasta donde pueden llegar.-explicó Ray

-Tengo dos posibles teorías-dije pasando la mirada por cada uno de los allí presentes-Que se trate de un nivel dos como está especificado en el informe o que esa extraña criatura sea una proyección de la Inocencia para protegerse. No es la primera vez que esto ocurre: una zona afectada por cambios meteorológicos extraños… un bucle temporal… ¿por qué no una bestia?

Miré a los buscadores y Rasel clavó la mirada en el suelo, al fin y al cabo aquella misión no sería una pérdida de tiempo como había pensado unas horas antes. Ray se llevó la mano a la barbilla pensativo.

-¿Cómo no se me ocurrió antes?-murmuró.

-Me gustaría pedirle por favor que suspendiera la excavación hasta que todo esto termine. No debe poner la vida de sus hombres en peligro.

Carraspeé y ambos buscadores se acercaron a mí junto a la puerta de la lona, miré al hombre pelirrojo.

-¿Nos puede conducir hasta la tumba por favor? Me gustaría echar un vistazo e inspeccionar la zona. Sé que es mucha información en poco tiempo pero es urgente, la vida de mucha gente está en peligro.

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Sáb Sep 05, 2015 5:53 pm


El arqueólogo miró atento a la exorcista y se mantuvo en silencio durante las explicaciones, pero apenas escuchó su petición, tuvo que hacer un esfuerzo para no negarse rotundamente. Tomó una posición reflexiva e hizo el intento de considerar aquello que le pedían.  

Lo lamento, pero eso no será posible. Entiendo que es una situación de riesgo, y que por eso mismo están ustedes aquí, pero tampoco puedo suspender por segunda vez un proyecto que está a punto de finalizar, aun cuando sea sólo algo temporal –con los brazos cruzados, todavía pensativo, se mantuvo en silencio por unos momentos antes de continuar, como si se le hubiese ocurrido algo.– Puedo establecer un toque de queda y limitar la cantidad de trabajadores activos en las ruinas, pero debemos continuar con la excavación; además, ustedes mismos necesitarán de nuestro trabajo para finalizar el suyo. Miren.

El prusiano se acercó a Daniela y le tendió unas hojas que tenían dibujada la arquitectura de una especie de edificio, específicamente una tumba abovedada o bien tholos. –Éste ha sido nuestro último hallazgo, lo llamo la Tumba de Atreo. Es una bóveda que encontramos hace casi cuatro semanas. Probablemente sea ahí donde se encuentre aquella sustancia divina de la que hablan, pues según las coordenadas, es el epicentro de las anomalías; pero, vuelvo a repetir, es un hallazgo reciente, apenas ayer quedó accesible al resto de los trabajadores. Aún hay mucho por estudiar y todavía quedan varios accesos bloqueados –explicaba mientras señalaba con la parte posterior de un bolígrafo uno de los pasadizos de los que hablaba, parecía que llevaba a una segunda cámara aún más profunda en la tierra. El resto eran varios caminos que interconectaban el resto de las tumbas, casi como un laberinto.

Me encantaría guiarlos personalmente, pero debo informar de inmediato a mis subordinados para que corran la voz sobre los nuevos cambios –al notar la expresión del buscador más serio, Heinrich solo sonrió– pero no se preocupen, los dejaré en buenas manos. Ya habían conocido a mi hija, Erina; le pediré que los acompañe –dijo mientras caminaba al acceso de aquel lugar, con intención de llamar a su retoño– Les parecerá joven, pero es casi una experta en arqueología, conoce perfectamente cada detalle y rincón del yacimiento así que seguro les será de mucha ayuda. Pueden preguntarle lo que necesiten. A penas me desocupe los alcanzare.

Un rato antes, fuera de donde se encontraban, la pequeña kiwi había rodeado sigilosamente la carpa hasta situarse en la parte trasera. Se puso en cuclillas y aprovechó el espacio que se formaba entre las lonas para poder escuchar la conversación, o bueno más bien parte de ella. –¿A-akumas? ¿y quién será ese tal Conde del Milenio? –apenas oyó a su padre mencionar su nombre, dio un brinco y corrió cual desquiciada al lugar donde se suponía debía estar trabajando.

Erina, ven aquí por favor –la llamo tras salir de la tienda. La niña se acercó aún nerviosa, sin estar segura de si la habían notado anteriormente. –Voy a estar ocupado, mientras necesito que guíes a estas personas por el yacimiento. No habrá restricciones esta vez, puedes llevarlos incluso a la nueva bóveda –tras decir esto, se dio la vuelta y miro por última vez a la de cabellos negros. –Cualquier otra cosa que se les ofrezca no duden en pedirlo, estamos a sus órdenes. –Finalizó amablemente, luego se retiró con un grupo de trabajadores que ya le esperaban.

La pelirroja, sin saber por qué, empezó a sentir cierta tensión en el ambiente así que decidió cortarla y comenzar con su, según ella, visita guiada. –H-Hola de nuevo, y pues… bueno, supongo que quieren conocer primero la nueva tumba, ¿no?. Vamos para allá entonces, no está lejos, pero es la más apartada de todas. Si quieren parar en alguna otra ruina solo díganme.

Cerca de ahí, bajo una de las lonas que protegían varios instrumentos que habían sido extraídos de las tumbas para su estudio, dos hombres miraban atentos a cada movimiento que hacían tanto los buscadores como la exorcista, prestando mayor atención a la última. Después se alejaron por un sendero que llevaba a la misma dirección a la que se dirigían los uniformados guiados por la niña.

Spoiler:
Perdoooon perdón perdón XD Ya lo había escrito desde ayer y juré que lo había enviado ._. pero Juan Genius sólo lo guardo en Word y lo cerró -.- No me odies :’C


Última edición por Erina Schliemann el Dom Abr 17, 2016 11:18 pm, editado 4 veces

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Dom Sep 06, 2015 4:44 pm

Mientras la niña nos guiaba de camino a la bóveda clave la vista en el suelo y a pesar de que Erina estuviera allí presente no dudé en demostrar mi opinión sobre lo que acababa de pasar. Miré a ambos buscadores y me puse a su altura unos pasos por detrás de la pelirroja.

-No estoy de acuerdo con lo que el señor Schliemann ha decidido. No comprende la gravedad de la situación.

-No podemos llegar y mandar sobre su excavación-dijo Ray.

-Pues deberíamos-contesto Rasel de mal humor.

-Da igual que establezca un toque de queda o no-dije algo malhumorada-la cosa es que la excavación o al menos la parte de la bóveda este cerrada. Nadie debería acercarse a esa zona si la inocencia de verdad se encuentra ahí.

-Tendremos que estar aquí y vigilar a los trabajadores, no podemos fiarnos de nadie.

-Erina-llamé a la niña-¿Podrías hacerme un favor?

Ambos buscadores me miraron y fruncieron el ceño preguntándose que podría pedirle a la hija del arqueólogo ¿Tal vez alguna explicación? ¿Qué influyera en su padre? ¿Qué  les contara la historia de las ruinas?

-¿Podrías vigilar la tumba hasta que regresemos nosotros? Verás, después de ver esto ahora nos iremos a la posada y como imagino tu padre se quedara hasta tarde trabajando y me sería de gran ayuda si no le quitas ojo a la entrada. No podemos fiarnos de nadie. Sé que lo que te pido es peligroso pero te prometo que no tardaremos.

-¿Pero para qué irnos?-preguntó Rasel sin entender.

Lo miré seria ya que ese asunto no le importaba, no era de su incumbencia por lo menos hasta el momento. Cuando llegarán a la posada ya sabría a qué tanta prisa por irse pero a la vez por volver a las ruinas.

************            *********************    *************
Al llegar a la posada los tres buscadores entraron en la habitación de la exorcista y esta despejo la mesa con rapidez, se giró hacia ellos y los miro fijamente.

-Bien-hizo un pausa-esto era lo que quería enseñaros.

Y sobre la mesa extendió un mapa de la Tumba de Atreo que hacía un par de horas había estado sobre la mesa del arqueólogo Schliemann.

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Dom Sep 06, 2015 6:48 pm


Mientras caminaban, la exorcista se quedó un poco rezagada y aprovechó a hablar con los buscadores. Erina alcanzó a escuchar parte de su conversación, pero no le tomó importancia. Conocía a su padre y tampoco estaba muy de acuerdo con su decisión. Luego de esto, la italiana le pidió un favor, algo simple en realidad, vigilar la bóveda. A la menor le pareció extraña aquella petición, pero en fin, en ese momento todo era extraño.

Hmmm… de acuerdo, ahí los esperaré... supongo –justo cuando el buscador Rasel empezaba a rezongar, la bella mujer lo calló con la mirada, haciendo que hasta a la kiwi se le erizara el gorrito. –E-En serio, ¿de dónde salieron estas personas? –añadió para sí misma.

Tras separarse y tomar los distintos caminos, Erina se quedó pensando en aquello que había dicho su padre, sobre que no iba a suspender las excavaciones. No quería desobedecerle, pero algo en su interior le decía que debía hacerlo, era lo correcto. Lo admiraba mucho, sí, pero no por eso iba a poner en riesgo a sus compañeros, menos por una obsesión, no otra vez… como aquel derrumbe hace sólo unas semanas. De verdad no entendía cómo los familiares de las victimas seguían trabajando para él, debieran tenerle mucho respeto… o tal vez les pagan bien. –Sí, seguro era eso

La pequeña suspiró y continuó su camino a la ruina. Apenas llegó, pidió a los pocos trabajadores del lugar que por favor se retiraran. Obviamente tuvieron que obedecer, era hija del jefe, no podían negarse, pero claramente varios no estaban del todo convencidos. Una vez sola en el lugar, la pelirroja se dispuso a esperar el regreso de “las personas extrañas” como las había bautizado. Buscó una sombra cerca de la entrada a la bóveda y se sentó impaciente bajo ella.

Solo espero que papá no me quite la mesada por esto –volvió a suspirar, tomó una rama que estaba en el suelo y se puso a hacer garabatos en la tierra, debía matar su aburrimiento de alguna forma.

Inocencia… uhmm… me pregunto si… –aún con las cosquillas de lo que había escuchado hace un rato dándole vueltas y vueltas por la cabeza. Sacando sus propias conclusiones, la neozelandesa alzó la mirada hacia la gran puerta y luego sonrío. Combinar aburrimiento y curiosidad no era una gran idea, menos en una situación así, pero… ¿qué podría pasar?.

No, no, no. Papá matará gente si se entera que entré ahí yo sola –miró a su alrededor. Cierto, no había nadie que la delatara, además trabajaba ahí ¿no? Así que no había ningún problema si le echaba un vistazo por su cuenta. –Bueno, será solo una miradita~ –de un saltito se incorporó, se sacudió el polvo y corrió al interior de la bóveda.


Última edición por Erina Schliemann el Sáb Abr 16, 2016 12:56 am, editado 2 veces

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Lun Sep 07, 2015 9:42 am

Todo estaba ya oscuro, apenas se podía ver en las zonas menos iluminadas del pueblo y según ibas llegando a las afueras la neblina que se había levantado lo cubría todo poco a poco formando una delgada manta en el suelo. Todo había pasado de ser cálido y hermoso a ser tenebroso  tétrico.

-No sabía que estos pueblos dieran tanto miedo por la noche-dijo Ray mirando a ambos lados según caminaba tras Daniela.

-Vamos no seas cobardica-lo riñó Rasel-Eres un buscador, no puedes tener miedo de esto.

-No es miedo es solo que…

-Silencio-los corté.

Durante el paseo había estado callada atenta a cualquier cosa. Por lo general los akumas tenían tendencia a ataca de noche, era extraño que se dejarán ver durante el día pero aún así en las ruinas había notado ya algo extraño en aquel lugar y ahora de nuevo volvía a sentirlo.

Cerré los ojos y agudicé mis sentidos todo lo que pude. Calma. Todo dormía pero por el momento, la tragedia griega estaba a punto de comenzar.

-Vamos-dije emprendiendo de nuevo la marcha.

-¿Ocurre algo?-preguntó Ray preocupado.

-Creí sentir algo pero… me equivocaba.

*************               *****************             ******************

El campamento estaba vacío, las tiendas que habían estado abiertas hacía un par de horas estaban todas cerradas pero habían dejado las palas y picos por ahí tirados. Había avanzado bastante desde que se habían ido a la posada.

-Vamos a la tumba, Erina nos estará esperando allí.

-Señorita-me llamó Ray-¿Cree que hemos hecho bien metiéndola en esto?

-No, claro que no pero era la única persona con la que podía contar en estos momentos. Alguien que estuviera dispuesto a ayudar y conociera esto como la palma de su mano; además los empleados no le dirían nada por ser la hija del señor Schliemann. Espero que no haya pasado nada-dije apresurando el paso.

Los buscadores se adelantaron y cuando llegaron a la entrada me esperaron. Cuando llegué allí vi su cara de preocupación y entonces comprendí lo que pasaba. La niña no estaba.

-¿No habrá llegado aún?-dijo Rasel mirando a los lados.

-No, debía estar ya aquí.

-Esperar…creo que he oído algo en el interior.

-¿Habrá entrado dentro? Será mejor que vayamos a buscarla.

-Id vosotros, yo me quedaré aquí vigilando. Si ocurre algo os avisaré.

-¿Estás seguro Rasel?

Se limitó a asentir y darse la vuelta para tener una vista panorámica de todo lo que rodeaba la entrada a la tumba. Ray y yo entramos al interior en busca de la pequeña niña pelirroja con la esperanza de que estuviera por ahí cotilleando.

-¿Erina? ¿Estás ahí?

-¿Erina?

Cada vez nos estábamos introduciendo más y más, caminábamos con cuidado para procurar que el lugar quedará tal y como lo habían dejado. No era conveniente que supieran que habíamos estado metiendo las narices donde no nos llaman. Entonces el eco de una explosión retumbó por el interior hasta nosotros.

-Akumas…

-¡Rasel!-exclamé-¡Vete a por la niña, cuídala y protégela, yo iré a fuera!

-Pero señorita…

-¡Vete Ray! ¡Corre!

Empecé a correr lo más rápido que pude esperando que Rasel se encontrará bien y los akumas no lo hubieran pillado por sorpresa.

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Erina Schliemann el Lun Sep 07, 2015 8:32 pm


Ugh… por qué rayos dejé el sándwich sobre la mesa… ¿POR QUEEE? –un ruido sordo salía de su tripa. La kiwi estaba muy hambrienta y se agarraba el estómago como si de alguna manera lograse así controlar el dolor. Habían pasado ya muchas horas desde que se había adentrado en la tumba.

Había tenido esa “brillante” idea de meterse en la bóveda por su cuenta, pero no contaba con que dos “trabajadores” habían regresado, según ella, a continuar con sus labores.
En su intento por esconderse se colocó tras una estatua, pero accidentalmente se apoyó de más sobre uno de los brazos, haciendo que éste se moviera como una palanca hacia abajo. Enseguida la pared en la que estaba recargada se abrió de lado a lado, provocando que la niña cayera de espaldas por unas largas escaleras en espiral, quedando inconsciente tras golpearse la cabeza. Luego, su única salida empezó a cerrarse sin que ella pudiese hacer nada, quedando ahí atrapada desde entonces.

Hacía rato que había despertado y ahora mismo se encontraba dentro de aquel “pasadizo secreto”, recargada contra un muro en espera de que alguien llegara a rescatarla. –Genial, bravo Erina, lo lograste, volviste a regarla... ¿quién iba a ser sino tú?, tú y solo tú. Si sobrevives esta vez, ten por seguro que papá y mamá te matarán, oh sí que si… –se reprendía ella misma– o aún peor… no te dejarán volver a las ruinas –lamentándose finalmente.

Estaba muy oscuro y no le animaba mucho la idea de alejarse más para “explorar”. Ya había vivido algo así y no quería que la historia se repitiera. Soltó un largo suspiro tras recordar aquello, luego, de la nada, se escuchó una especie de explosión que hizo retumbar el interior de aquel pasadizo, poniendo en alerta a la pequeña.

¿Qué fue eso? –se puso de pie y apoyó su mano en el muro para mantener el equilibrio. Intentó forzar su vista para ver si alcanzaba a distinguir algo a su alrededor, pero nada.

Repentinamente, del final de las escaleras comenzó a notarse un tenue resplandor verdoso, el cual por momentos se intensificaba, alcanzando a iluminar sutilmente el fondo del lugar.
D-Debo haberme golpeado muy fuerte la cabeza… –la pelirroja se vio tentada a bajar y aproximarse a aquella luz, pero su miedo a no poder regresar fue mucho mayor.



___________________________________________________

En el pueblo; dentro de una de las habitaciones en la posada, la pareja de arqueólogos estaba impaciente ante la ausencia de su única hija. Sophia caminada de un lado a otro, mirando de vez en cuando el reloj colgado en la pared.

Heinrich, ya es muy tarde y no ha regresado. Sus cosas siguen como las dejó en la mañana. ¿Crees que le haya pasado algo? –muy preocupada, la griega miraba inquieta a su marido.

Hace rato que debió haber regresado. Le encargué que guiara a unas personas en el yacimiento y quedé en que después los alcanzaría, pero estuve muy ocupado hasta tarde. Creí que para estas horas ya estarían de regreso en el pueblo, además no quedaba nadie en el yacimiento, por eso volví. –el hombre se colocó su abrigo y salió de la habitación. –Iré a buscarlos.

Voy contigo. –Sin decir más, la castaña también tomó su abrigo y colocó el de su hija sobre su antebrazo. Luego ambos salieron de la posada, con dirección a las ruinas.


Última edición por Erina Schliemann el Lun Abr 18, 2016 12:10 am, editado 5 veces

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Re: El tesoro de Atreo [Daniela y Erina]

Mensaje por Kala el Mar Sep 08, 2015 11:08 am

Otra explosión más retumbó por el interior del túnel antes de que saliera al exterior para ver un quinteto de akumas rodeando la entrada. Busque rápidamente con la mirada a Rasel y lo encontré tras un bloque que estaba a punto de romperse.

-¡Rasel!

El buscador me miró y sonrió con alivio, miró a los akumas y salió de detrás de la piedra antes de que volara en pedazos. Corrió hacia mí y llegó a tiempo justo antes de que una ráfaga de balas los llenara todo.

-¿Estás bien? ¿Te han herido?-pregunté mientras sacaba mi inocencia.

-Estoy…bien-dijo recuperando el aliento-¿Y la niña? ¿La habéis encontrado?

-No-cogí dos cartas-pero Ray la está buscando aún.

-¿Va a salir ahí fuera?

-Tengo que liberar esas almas en pena antes de que terminen destruyendo toda la tumba. Ve a buscar a Ray y a la niña. Yo me ocuparé de esto.

Rasel asintió y se incorporó de nuevo, caminó unos pasos hacia el interior y luego se paró para mirar a la mujer.

-Suerte.

***************                  **************             ******************

-¡¿Erina? ¿Dónde estás? ¿Erina?!

Caminaba sin rumbo fijo ya, perdido entre los escombros y la oscuridad del interior que de vez en cuando se apaciguaba con algunas llamas de las antorchabas que estaban sujetas a la pared. Todo estaba en silencio y lo más preocupante es que no había ni rastro de la niña.

-Dios mío… ¿Dónde te has metido niña?

***************                   **************               ******************

Lancé una carta al akuma que se encontraba más cerca, tenía que conseguir una distancia. Lancé una segunda carta al cuarto akuma que logró esquivarla porque tuve que saltar a un lado para esquivar una bala. Chisté y apreté los dientes.

“Esto no va a ser fácil”

Recuperé las cartas y volví a cargar contra el cuarto akuma que esta vez se convirtió en polvo. Tenía que destruirlos, las vidas de los buscadores y la pequeña pelirroja estaban en peligro. De nuevo cayó otra ráfaga de balas y tuve que correr a protegerme. Solo quedaban tres akumas, podría controlar la situación perfectamente.

-Vale a ver…

Cogí tres cartas más de mi baraja y me puse en pie. Lancé una al tercer akuma justo cuando iba a disparar y logré impedir el baño de proyectiles. Me giré rápidamente para disparar al segundo akuma pero…

“¿Dónde se ha metido?” Miré por todos lados y no estaba ni el segundo ni el primer akuma. “Que extraño…”

Entonces un poco más lejos oí disparos de nuevo.

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