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Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

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Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Sáb Oct 27, 2012 12:46 am

En la ciudad de Perth, están llevándose a cabo continuos asesinatos en serie. Esto por lo general no es algo que nos llame la atención, sin embargo un buscador que se encontraba por esa ciudad nos ha avisado de que esos asesinatos no tienen nada de normal. La gente describe al asesino con un cazador ya que utiliza extrañas cuchillas para ensartar a sus víctimas y luego desaparecer con ellas. Nadie ha logrado verle con claridad, y tampoco saben que hace con los cuerpos antes de ser encontrados, pero en lo que lleva de semana ha matado a veinte personas, todas ellas de forma salvaje.

Las autoridades se encuentran rastreando la ciudad y deteniendo a todos aquellos que resulten sospechosos, sin embargo ellos tampoco han podido encontrarle, y eso que una de las víctimas era un inspector de policía.

Buena suerte y tengan cuidado.


Tenía que admitirlo, el veloz viaje (si así podía llamarse) había sido sorprendente… sólo cuestión de cruzar una luminosa puerta para luego caminar por las recónditas y blancas calles de una ciudad por demás intrigante siguiendo la vía indicada hasta volver a atravesar otra puerta, y finalmente llegar hasta Australia. ¡De un continente a otro en un par de segundos! El italiano se sentía abrumado con todo aquello y ni hablar de lo admirado que estaba de la impresionante estructura a la que había llegado: La Iglesia de Wesley.

Observó en profundo silencio el característico estilo gótico de la época con el que fue construida y dando pasos tranquilos se detuvo frente a uno de los múltiples y coloridos vitrales que se admiraban en lo alto de las paredes, era sin duda un bello edificio. Fue en el momento en el que había puestos sus violáceos en el punto más alto de la torre principal, a la cual calculaba unos treinta metros, que una voz afable le interrumpió.

-Si no fuese por tu falta de expresión juraría que estas más que emocionado con la belleza de esta Iglesia- le habló sonriendo ampliamente, se trataba del sacerdote; un hombre de avanzada edad, regordete y de pelo gris debido a las canas, quien era acompañado de otro hombre de complexión promedio, estatura media, rubio y de anteojos que vestía el uniforme de los buscadores.

-Lo estoy- comentó con sencillez el Verzegnassi y se acercó hasta los recién llegados dejó de lado su equipaje y extendió su mano al religioso -Terrakht Verzegnassi- agregó con una educada y leve reverencia mientras el Padre estrechaba su mano, lo mismo pasó con el rastreador.

-Él es el Padre Huguen y mi nombre es Alexis Luhrmann estoy aquí para servirles… por cierto que ha sido el primero en llegar- comentó Alexis dirigiendo la mirada hacia la puerta por donde supuso el italiano hizo aparición -tengo entendido que él vendrá de la sede en Asia- agregó mientras juntos comenzaban a caminar hacia uno de los asientos del recinto.

-Eso me han dicho- dijo el más joven tomando asiento junto al rubio y finalmente dejó su pequeña maleta en la banca del frente dispuesto olvidarse de ella de una vez por todas. El sacerdote dio un hondo y doloso suspiro que llamó la atención del castaño.

-Hijos míos sólo espero que logren ayudarnos, esta situación no hace más que mortificarnos a todos… creo firmemente en la misericordia de nuestro Señor y los ángeles que son ustedes- habló el viejo notablemente conmovido se notaba que quería comenzar con una triste historia.

Alexis dirigió una mirada cómplice al italiano mientras le daba palmaditas de aliento al melancólico Padre, Ther asintió levemente con la cabeza y después dirigió su mirada hacia la el altar principal. Siendo sincero sentía aun curiosidad por averiguar cual sería la identidad de su nuevo compañero que los misteriosos asesinatos, su gesto se mantenía frío incluso cuando el sacerdote comenzó a sollozar… ¿no era eso muy cruel?

“Exorcista… ¿qué significa serlo?” se cuestionó internamente observando hipnotizado la enorme y elegante cruz del fondo.




Spoiler:
Nuevamente un placer rolear contigo ^^ cualquier cuestión no dudes en hacérmela saber.

Saludos.

Sigma-chan
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 28, 2012 12:17 pm

Tenía que reconocerlo, el atravesar una columna de luz blanca y llegar al centro de una ciudad me desconcertó, aunque llevar un buscador al lado que te fuera diciendo que aquello era normal y que atravesando otra puerta más me encontraría en Perth, resultaba aun más incomodo. ¿Cómo funcionaba aquella cosa exactamente? ¿Con que energía podía teletransportarnos? ¿Quién lo había creado? Eso eran preguntas que tal vez nunca tuvieran respuesta.

Después de caminar a lo largo de toda la calle, llegamos a la puerta de una casa, la cual se encontraba abierta y nuevamente l luz blanca hacia acto de presencia. El buscador la atravesó como si nada, lo que me hacía suponer que esa era la puerta que conducía a nuestro destino.

Transcurrió medio minuto entre que el buscador llamado Tian cruzara la puerta y cuando lo hice yo. En ese tiempo me había limitado a ponerme bien los guantes y ajustarme la capucha de mi traje de exorcista para que me tapara hasta la altura de los ojos. Como siempre no me gustaba que nadie lograse ver ni donde tenía guardada mi inocencia, ni mi rostro, y mucho menos en ese dichoso país en el que había nacido. Eso solo traería problemas.

En total había tardado cuatro minutos entre la aparición del otro exorcista y yo, no había mucho tiempo de diferencia y era algo lógico dado la desincronización que había entre las dos sedes oscuras.

El arca nos había llevado hasta una iglesia, un bueno lugar para esconder a un enviado de Dios, si es que realmente lo éramos. Tian se había acercado hasta donde estaban tanto el que sería mi compañero de misión, como otro buscador y el cura del lugar. El cual saludo de forma un tanto enérgica al de ropas crema.

-Supongo que me tendré que acercar por cortesía y demás-

Sin quitarme la capucha me acerque al grupo, y levantando el brazo derecho hasta media altura hice un gesto de saludo como a cámara lenta. Esa situación resultaba incomoda, y más teniendo en cuenta que el cura había puesto sus ojos en mi y estaba decidido a venir a saludarme, algo que prefería evitar, no por nada en concreto, solo porque no me apetecía entablar mas conversación de la necesaria con ese sujeto.

Esquivando de forma un tanto brusca el saludo del cura, me acerque hasta el otro exorcista. Tras un rápido rastreo de toda su persona, pude llegar a la conclusión de que no me había tocado ningún bicho raro, aunque lo cierto era que las únicas raras habían sido las dos chicas exorcistas que había conocido, pero nunca se sabía. Era un tipo alto, con buena complexión física, lo que seguramente resultaría bastante útil para el tipo de misión que allí nos ocupaba. Solo me faltaba verle en acción para saber de que era capaz.

-Me llamo Will- dije llevando la vista hasta sus ojos para después enfocarla hacia la puerta, -¿Te ha dicho algo útil el gordo este?- pregunte haciendo un gesto con la cabeza hacia el cura.

Sabia guardar la formas pero en esa ocasión no me apetecía ser cortes con alguien como él. No sabía si era porque desde pequeño me habían inculcado lo falsos que eran todos ellos, o por el simple hecho de que no quería cargar con él encima, toda la misión. Cuantos menos incordios tuviéramos mejor.

Spoiler:
Off: Lo mismo digo Sigma, y disculpa el retraso pero el internet me esta fallando estos dos días. Puedes controlar a mi buscador si lo deseas, ponle el color amarillo por eso de la presentación si tal, y me disculpo por si Will acaba siendo un tanto desquiciante y grosero a lo largo de la mismo, ya que puede resultar un tanto insoportable.

Saludos.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Dom Oct 28, 2012 7:25 pm

Ther tuvo que contener una carcajada tras el comentario del recién llegado Exorcista, ocasionando que lo que pudo ser una risa se convirtiera en una extraña tos seguida de un carraspeo, eso para evitar la atención de los demás presentes, que le habían mirado confusos por aquella reacción. El joven hizo un movimiento de mano para indicar que se encontraba bien y ambos buscadores junto con el cura volvieron a su presentación.

-Nada- dijo con calma renovada -aunque me da la impresión que pretende contarnos un drama- agregó fríamente, la verdad es que le aliviaba que su compañero mostrase ese tipo de franqueza, pues él tampoco era muy afecto a tener un respeto desmesurado hacia los miembros de la Iglesia.

Pero al parecer el rastreador nuevo no estaba tan de acuerdo con esa actitud, pues acabo dándole un golpecito con el puño en la frente del castaño, el italiano le miró relajado pensando que de haber estado de pie el pequeño “coco” se habría convertido en codazo.

-Me llamo Tian Señor- habló sonriendo -y agradezcan que el Padre es bastante distraído- agregó con cierto tono desaprobatorio hacia las acciones de ambos jóvenes.

-Ther- dijo tranquilo dirigiéndose tanto al encapuchado de negro como a Tian. Este último sonrió y tomó asiento a un lado del italiano. Fue entonces que por primera vez el de violáceos ojos observó a detalle a su nuevo compañero en quien resaltó el hecho de que viniera tan recubierto ¿se debería al clima?

Al menos para él la temperatura era agradable en aquella ciudad y gracias a eso no tuvo que llevar algún suéter o abrigo de más (aunque de todos modos en si mismo resaltaba el cuello elegante y la corbata que no eran precisamente del uniforme) Fuera lo que fuera el Verzegnassi le restó importancia, sólo deseaba que pudiese aprender de él aunque fuese un poco el tan “maravilloso” significado de lo que era ser un Exorcista.

-¡Oh! Pero que alegría- interrumpió el viejo Huguen mirando expectante a ambos chicos -la verdad es que nunca pensé que viviría lo suficiente para ver a un soldado de la Inocencia y ahora ¡he visto dos!- exclamó contento tomando nuevamente asiento.

-En realidad pensé que sería triste, después de todo tengo entendido que la mayoría de las veces que alguien como nosotros aparece es porque algo terrible esta ocurriendo ¿no hubiese sido mejor que falleciera sin esa preocupación?- comentó inmutable provocando que los buscadores se mirasen sorprendidos. Sin embargo el sacerdote sonrió aun con más fuerza.

-Tal vez…- dijo comprensivamente y miró hacia el altar principal cambiando su gesto a uno más calmo -pero también es cierto que el hecho de su existencia significa esperanza, la esperanza más profunda que vive en los corazones de todas y cada una de las personas que luchan por seguir el camino de la virtud y que de pronto se ven envueltas en situaciones oscuras.- haciendo una pausa volvió a su afable actitud, viendo felizmente a los uniformados de negro.

-Ese es nuestro caso ahora. Perth siempre fue una buena ciudad, con problemas como cualquier otra pero siempre se lograron sobrepasar con la ayuda de los pobladores, la policía, el gobierno…- agachando la cabeza notablemente entristecido entrelazó sus manos sobre el regazo -y entonces apareció el primer cuerpo, lo encontraron al amanecer flotando en las aguas de la fuente de la plaza principal con el rostro desfigurado… como si de un zarpazo se lo hubiesen intentado arrancar, su carne estaba desprendida y ni hablar del resto de su cuerpo…- el hombre hizo una pausa tomando la fuerza necesaria para continuar con el horrible relato.

Terrakht se mantenía inmutable observando a detalle las pequeñas acciones del anciano regordete, pensando por lo pronto en lo escrito en el reporte acerca de las cuchillas y en algún momento también se pregunto el porqué de que aquel primer cuerpo no hubiese sido ensartado como los otros, sino desgarrado.

-¿Lograron identificar a la victima?- cuestionó.

-Sí, se trataba del oficial Forward. Los otros oficiales le reconocieron al notar su uniforme pero no lograron hallar su placa o identificación, lo identificaron al descubrir que una noche antes Forward al terminar su turno de la madrugada en su reporte escribió que “divisó una extraña silueta cerca del edificio municipal aunque no pudo investigar más pues esta desapareció repentinamente y que por ello solicitaba un par de refuerzos más para el nuevo turno de esa noche”… lamentablemente él ya no sobrevivió para entonces- explicó Alexis tratando de animar con palmadas en la espalda al nervioso Huguen.

-Desde entonces los cadáveres han ido en aumento- dijo el religioso retomando un poco la compostura.

-La policía consiguió arrestar a por lo menos siete sospechosos los cuales han sido encontrados cerca de la zona en la que aparecen los cuerpos, además de ser culpables de delitos menores. Sin embargo eso no ha terminado con lo asesinatos así que finalmente no pueden ser procesados por homicidio.

-Pero siguen detenidos por sus otros delitos ¿cierto?- volvió a preguntar el italiano.

-Sí.- respondió esta vez el sacerdote.

-Podríamos entrevistarles- sugirió tranquilamente dirigiéndose a su compañero -quizá nosotros obtengamos de sus declaraciones alguna pista que podamos ligar con una nueva teoría sobre el asesino, tal vez hasta mirar los cadáveres de las otra victimas- agregó colocándose en pie dispuesto a comenzar con la misión.

Fue entonces que un nuevo hombre cruzó con paso firme por la entrada principal de la Iglesia, un oficial de policía (venía uniformado) se unió a la conversación. Hizo una leve reverencia ante todos los presentes y después miró al buscador de los anteojos, se notaba que el de la Orden había estado realizando un buen trabajo ganándose la confianza de varios en Perth además de recolectar la información.

-Señor Luhrmann me temo que tengo más malas noticias- habló agitadamente, seguro que hubo llegado corriendo hasta el lugar -¡todos los sospechosos se han fugado de la comisaria, lo pero es que sospechamos que algún interno les ayudó!- exclamó perdiendo la temple. El de mirar violácea soltó un hondo suspiro mientras los de beige y el cura se veían bastante sorprendidos con la noticia.

-¿Será que debemos buscarlos?- le comentó sereno a su compañero.



Spoiler:
Tranquilo esas cosas ocurren ^^

Saludos.
Sigma-chan
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 29, 2012 9:56 am

Perfecto ahora teníamos a un viejo llorón con ganas de contarnos sus penas.

En el transcurso de la conversación de Ther y el cura, preferí mantenerme al margen ya que solo echaría más leña al fuego, y más cuando se referían a la aparición de los exorcistas como salvadores.

Los buscadores por su parte no parecían estar contentos con nuestras reacciones, en especial el que no vino desde Asia, cosa que la verdad me importo bien poco, ¿Cuándo me había importado lo que pensaran el resto?

Y así fue como pasaron los minutos, con la intromisión de un policía que nos arrojo algo de luz a todo el asunto, pero que nuevamente pareció volverse a oscurecer cuando dijo que los sospechosos del caso se habían fugado.

-Si entre esos hay algún akuma, ¿Por qué no aprovecho para llenar su lista con más sangre?- quizás fuese porque buscaba no llamar la atención más de lo normal, o simplemente por estar preparando un plan mucho mayor.

Siete sospechosos correteando por la ciudad, todos ellos tratando de esconderse o pasando desapercibido para no ser encontrados por la policía. Para cualquier persona normal podría ser un verdadero reto encontrarles en semejante ciudad, sin embargo para un exorcista no era algo que costase demasiado trabajo.

-Si- dije con una amplia sonrisa en el rostro, -decir como son y les daremos caza cual conejillos- hasta ese instante había estado mirando hacia la puerta, dándole la espalda al grupo que mantenía la conversación, pero después de la pregunta del castaño me gire levemente para dirigir la vista hacia el policía.

El policía se quedo un instante en silencio debido a mis palabras y el tono con el que habían sido pronunciadas, pero cuando su celebro volvió a hacer click, comenzó a darnos peculiaridades de cada uno de ellos.

-Todos ellos son hombres, pero de muy variada edad.

Uno de ellos era un anciano, de unos sesenta años, pero no se dejen engallar, sus movimientos son agiles como si tuviera treinta años menos, tiene pelo blanco y viste ropa extranjera un tanto rara, estaba acusado de robo en distintas viviendas, y solía entrar por las ventanas.

El más joven de todos tendrá dieciséis años, y solía robar a las mujeres usando un cuchillo, es bastante agresivo para su edad, es rubio y con el pelo un tanto largo.

Había dos gemelos, los cuales solían estafar con baratijas en el mercado, tienen veintiséis años, cabello y ojos oscuros como la noche, y son muy inteligentes.

Otro tenia treinta y dos años, solía vestir con ropa elegante y engatusaba a las damas con falsas joyas, y cuando tenía la ocasión se aprovechaba de ellas en todos los sentidos, su piel era extremadamente blanca, además de poseer cabellos de color casi platinos.

El siguiente tenía un parche en el ojo izquierdo y le falta la mano derecha, era un antiguo capitán de barco, pero tras perder su extremidad se dedico a acosar y agredir a los de su antigua tripulación ya que les culpaba de lo ocurrido. Cuarenta y cinco años.

El ultimo sin duda es el más peligroso de todos, fue acusado de agresión en distintas ocasiones ya que solía entrar en distintas peleas solo por diversión, es por eso que solía ir a los bares y armaba algún alboroto, le daba igual usar sus propias manos o otros instrumentos para golpear a los otros implicados. Tiene varias cicatrices en la cara, de complexión fuerte y es muy alto, su edad es de veinte ocho años-


Tras terminar el policía de retratar a los siete sospechosos, no pude evitar sonreír ante la variedad de caza tan distinta que se podía practicar en aquella ciudad. Me iba a divertir persiguiéndoles y cazándoles, aunque era de suponer que al verme se transformarían y comenzarían su ataque, y los que no fueran akumas…simplemente pagarían por sus crímenes.

-Ahí tenemos a nuestros sospechosos, mejor nos ponemos en marcha que me ahogo de estar con gente de este estilo- le dije al otro exorcista mientras me acercaba hasta la puerta, -y una cosa para el cura, el gobierno no protege al pueblo, eso es algo que le puede garantizar de primera mano. Al menos en esta ciudad- y sin darme la vuelta salí de aquel lugar, deseoso de comenzar la diversión.

Tian trato de apaciguar al cura, tratando de encontrarle otro significado a mis palabras, todo mientras el párroco ponía una cara de incertidumbre. Y cuando logro desviar el tema al realmente importante allí, salió de la iglesia presuroso, tratando de no perderme de vista.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Mar Oct 30, 2012 4:07 am

Arqueó una ceja al escuchar las últimas palabras de Will, la seguridad con la que había espetado su comentario daba a entender que no era la primera vez que el encapuchado viajaba por aquel país. El de Italia pensó entonces que quizá por ello es que no descubría su rostro, luego alzó los hombros al notar la mirada de Alexis quien con su expresión parecía preguntarle por el plan.

-Me voy yo también- comentó el Verzegnassi y comenzó a caminar hacia la salida, al contrario de su compañero no tenía tanta prisa por irse de ahí, aunque si quería ponerse a trabajar. El buscador le alcanzó en la puerta principal justo cuando Ther sacaba su golem de uno de los bolsillos frontales de su pantalón.

-Will comenzaré mi búsqueda hacia el este, te mantendré informado- comunicó al joven, en la Orden le habían dicho antes de partir que ya habían configurado el “canal de onda” con el golem de quien sería su compañero, así que confiaba en que el mensaje le hubiese llegado adecuadamente, después de todo aún no estaba tan familiarizado con el funcionamiento de aquellos aparatos.

-¿Qué tan rápido corres?- preguntó distraídamente al de anteojos, buscando con la mirada algún edificio de mediano tamaño para subir al tejado y de ahí comenzar con su carrera.

-Rápido- contestó sin duda.

-Entonces yo voy por arriba y tú en la calle, recuerda que iremos hacia el este- agregó con calma y en cuanto el rastreador asintió el milanés salió disparado hacia un callejón cercano donde logró ver una escalera por la cual subió a la azotea de la casa. Corriendo ágilmente en lo alto y esquivando varios obstáculos (chimeneas, macetas, desniveles, etc.) no tardó en dar alcance a Luhrmann quien corría velozmente tal cual lo había dicho. Ambos buscaban con la vista cualquier movimiento extraño que les indicara el paradero de alguno de los sospechosos, pero por lo pronto en los doscientos metros que llevaban nada encontraron.

Fue hasta que un espacio considerablemente amplio entre una casa y otra se apareció en el camino del castaño que este se detuvo, controlando lo agitado de su respiración con las manos en las caderas.

-Continua- habló con simpleza haciendo una seña al rubio de abajo, este asintió al entender la situación y siguió con la búsqueda. Ther caminó a paso veloz hacia otra esquina del tejado buscando una nueva ruta por la cual continuar, pero tras checar las opciones se dio cuenta que o retrocedía por donde hubo llegado, se arriesgaba haciendo un salto impresionante o bajaba para después volver a subir en alguna otra casa.

“Será bajar entonces…” se dijo mientras miraba hacia el fondo de la calle, luego se movió sereno hasta el principio de las escaleras de servicio, sin embargo el fuerte sonido de un par de pasos tras de sí hicieron que se girará de inmediato. Lo cual le permitió a penas y esquivar el puñetazo con dirección a su cabeza que el enorme hombre le hubo soltado… había encontrado al sujeto de las cicatrices o mejor dicho él lo había encontrado primero.

Terrakht dio un salto hacia su derecha alejándose un par de metros del criminal que empezó a carcajearse bastante satisfecho por el susto que le ocasionó al muchacho, chocando sus puños tal cual estuviera aplaudiendo con ellos. Esa acción ocasionó en el ojiazul una mueca de descontento, no porque le disgustara la actitud prepotente del hombre, sino el hecho de que aquello le parecía algo muy enfermo.

-Mira que aplaudir con los puños… lo tuyo es una grave afección psicológica- le habló volviendo a su característica calma e incluso se acercó varios pasos hasta el maleante, este cortó de tajo sus risotadas y tronó los dedos de su mano izquierda en gesto amenazante.

-Mocoso… espero que no estés buscando el provocarme ¡yo no necesito de eso, solo con verte me han dado ganas de romperte la cara!- vociferó abalanzándose contra el Exorcista, soltando golpes a diestra y siniestra que hábilmente fueron esquivados por el milanés. Y es que debido a la altura del individuo (quien sobrepasaba a Ther por tal vez quince o veinte centímetros y de por si el más joven era muy alto) y su complexión musculosa hacia que sus golpes no fueran tan rápidos o certeros, pero si demasiado poderosos. El Verzegnassi sabía que de recibir algún puñetazo el estado de alguno de sus huesos se podría ver afectado hasta el punto de quebrarse.

“Mejor comienzo a defenderme” pensó tras evadir por decima vez uno de los golpes que el iracundo sujeto buscaba propinarle, un segundo después había obtenido sus armas en estado normal cruzándolas frente a su pecho para bloquear el intenso puño del hombre. Este soltó un grave bufido y retrocedió un par de pasos mientras agitaba su diestra con desdén, menospreciando el dolor que sentía.

-¡JA! ¿Crees que no te ganaré usando tus cacharros? ¡JA!- se burló mientras se colocaba unos nudillos de metal en la zurda -¿¡No te informaron que yo soy mejor con la izquierda!?- agregó y una vez más se lanzó contra el castaño dispuesto a reventarle un costilla, nuevamente lo bloqueó. Pronto todo lo que se escuchaba en esa azotea era el sonido del metal chocando una y otra vez así como los gritos, maldiciones y quejidos del mayor de los hombres.

El de Italia se limitaba a gemir de vez en vez cuando al defenderse de uno de los poderosos puñetazos le obligaban a retroceder, ciertamente aquel maleante tenía más tenacidad de la que esperaba y su plan de resistir solamente cubriendo los ataques hasta que se cansara no iba a surgir efecto.

“Cuanta obstinación… aunque me alegra que usa solamente un brazo” se dijo el joven quien empezaba a cansarse de aquel asunto, pero seguía dudando en arremeter.

-¡¡BASTA BORGOF!!- se escuchó una voz que recién hacia acto de presencia en el tejado -Es claro que ese chico no quiere pelear contigo~- continuó y el tono pareció distorsionarse al final de la frase, el mencionado detuvo su lucha.

-¡Maldito vejete, solo lárgate!- exclamó molesto el de las cicatrices -Me jode que te entrometas en mis pleitos- siguió con el reclamo, yendo hasta el anciano que Ther identificó como otro de los fugitivos. Borgof tenía intenciones de empujar al viejo cuando este empezó a convulsionar de manera grotesca sorprendiendo al enorme sujeto.

-¡Aléjate!- pronunció con premura el de cabellos chocolate, corriendo intentó empujar al aludido un segundo antes que la aparición de un nivel uno fuera inminente. El demonio se notó imponente frente al criminal que se había quedado anonadado al ver la esférica estructura flotante.

Poco pudo hacer Ther cuando la máquina disparó un proyectil dando de lleno en el cuerpo de Borgof, en un abrir y cerrar de ojos fue invadido de pentagramas y desapareció convirtiéndose en polvo. El de Milán maldijo mentalmente que su instinto de supervivencia le hubiese hecho rodar por la superficie lo suficiente para escapar de aquella bala, había abandonado a un civil y ahora estaba muerto…

El Akuma volvió a disparar y el Verzegnassi activó su Inocencia, ya habría tiempo de disculparse por el fallo ahora tenía que concentrarse en el juguete del Conde que amenazaba con derruir el edificio con él ahí, eso sino es que antes lograba convertirle en cenizas.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 01, 2012 3:51 pm

Nada más salir Tian de la iglesia le hice una señal para que viniera a mi lado mientras comenzaba a caminar con calma.

Tal y como era de esperar no parecía haber demasiada gente por las calles, lógico ya que no era nada seguro andar por ellas mientras se llevaban a cabo una serie de misteriosos asesinatos. A pesar de todo se podía apreciar cierta cantidad de gente deambular en busca de alguna tienda, o yendo y viniendo de sus respectivos trabajos. La policía patrullaba por todos lados esperando atrapar a alguno de los sospechosos fugados, sin embargo ellos estaban lejos de siquiera poder verlos.

-¿Cuál es el plan?- pregunto el buscador lleno de intriga.

Por lo poco que conocía a Tian (El cual era un hombre bastante joven) solía ser respetuosos con todos, y no le gustaba llamar la atención más de la cuenta, eso era algo que sabia con seguridad ya que me pidió en exclusiva el ser “delicados” en esa misión, ya que en la anterior tuvo una mala experiencia con los otros compañeros. Decidí que no iba a indagar sobre la identidad de sus anteriores compañeros o que fue lo que paso, tampoco me importaba, pero lo que si iba a hacer, era el tratar de llevar aquello con la máxima discreción posible.

-Después de todo la mejor forma de cazar a un asesino, es convertirse en uno- pensé mientras mostraba una amplia sonrisa en el rostro. –Tian vamos al puerto. Allí seguro que hayamos al capitán, yo iré por los tejados, ocultándome de la vista de los curiosos, tu trata de ser lo más discreto posible por las calle, y si ves algo sospechoso avisa-

Sabía que llegaría antes que él, pero tampoco me molestaba la idea de usarlo como cebo, ya que si alguno de los sospechosos ve a un extranjero correteando por las calles y examinando a toda persona que se le cruzara por delante, era más que obvio que le atacarían, y más si es un akuma.

Antes de que el de ropas crema pudiera asentir, yo ya me encontraba encima del tejado de una de las casas. Después de subir a la más cercana, me dirigí a otra que había cerca y que era más alta que el resto de las de esa zona, seguramente debido a que parecía ser un edificio más antiguo y que ahora era usado para algún fin político, quizás la casa donde guardaban ciertos archivos. Lo cierto es que no le preste demasiada atención ya que mi objetivo era llegar a lo alto del edificio y examinar la ciudad a lo lejos, pudiendo situarme con exactitud.

No me costó demasiado recordar las calles de esa ciudad, y la posición en la que se encontraba el mar. Lo cierto era que no había cambiado demasiado desde que estuve allí la ultima vez, lo cual jugaba a nuestro favor.

De pronto mi golem salió revoloteando de debajo de la manga izquierda de mi chaqueta, y el mensaje de Ther sonó alto y claro. Al girarme pude ver captar la figura del buscador y el exorcista encaminándose hacia donde dijeron.

-Yo voy al puerto- fue lo único a lo que me limite a decir.

Y sin esperar más comencé a correr por los tejados. Era mediodía, por lo que debía de llevar cuidado de no llamar la atención más de lo necesario.

Corrí, todo lo rápido que podía, y de cuando en cuando me escondía detrás de las chimeneas de las casas, observando con detenimiento todo lo que sucedía a mí alrededor. Cada pisada que realizaba era rápida y ligera, evitando así el causar más ruido del necesario, algo que me resultaba bastante sencillo dado mi pasado.

No me costó demasiado llegar al puerto, aunque si era cierto que había perdido el rastro de Tian hacia bastante tiempo. Nada llegar baje nuevamente al suelo, y me dirigí a la zona de los barcos.





Mientras yo rastreaba barco por barco, en busca de algún indicio del capitán. Tian se encontraba persiguiendo una extraña figura que le recordaba a una de las descripciones que había hecho el policía, sin embargo acabo resultando que no era más que un error.

Cuando el buscador procedía a regresar al puerto, escucho un grito a una calle de su posición. Según parecía un hombre había caído desde lo alto de un tejado, o más bien su cuerpo muerto, los brazos habían sido amputados a la altura de los codos, y su estomago estaba abierto en canal.

El cuerpo había aterrizado justo delante de dos mujeres que pasaban por la zona, las cuales no había logrado ver quien había cometido semejante atrocidad. Cuando Tian llego a la zona trato de buscar con la vista a alguno de los sospechosos, pero para su desgracia el culpable ya estaba lejos de allí.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Dom Nov 04, 2012 5:14 pm

No hubo pánico, ni siquiera algún grito perdido que detonase preocupación cuando el edificio, en el que se encontraban batallando el italiano y el globo de metal, comenzó a caerse a pedazos debido al impacto certero en la superficie del techo de un par de las balas de sangre que aunque habían fallado en alcanzar a su hábil objetivo principal lograron resentir el edificio hasta el punto de quiebre.

El Exorcista tuvo poco tiempo de reaccionar ante tal caos así que saltar hacia el tejado más cercano fue la mejor opción que encontró, desactivando la Inocencia pues al hacer tales acrobacia necesitó sus manos libres, estaba en desventaja debido a su decisión de no alejarse de la zona pues el hecho de acercarse a dónde se hallasen más personas les colocaría en riesgo.

“Por cierto que no he visto ningún civil o policías por aquí, que extraño…” reflexionó mientras se resguardaba tras una chimenea mirando con curiosidad los alrededores, no hubo movimiento alguno ¿en qué momento habían llegado a una región fantasma? El Akuma tardó poco en deducir la ubicación del de ojos violáceos y sin duda volvió arremeter contra el nuevo tejado.

Ther dejó salir un hondo suspiro al tener que quedar tumbado sobre el suelo y un montón de escombros menores caían en su espalda ¿así serían el resto de sus días? De ser cierto estaba empezando a incomodarse, después de todo y aunque era cierto que el entrenamiento recibido la mayor parte de su vida se basó en técnicas de combate, el joven nunca se caracterizó por ser agresivo o tener un amor desmesurado a las batallas.

Se levantó ágilmente de un salto en cuanto el Akuma detuvo por instantes su lluvia de disparos y se dirigió hasta él con las tonfas activas y toda la intención de asestarle un poderoso golpe en el costado metálico. Lo hizo pero para sorpresa del milanés el demonio hubo logrado moverse lo suficientemente rápido como para aminorar el daño de la Inocencia, sólo un hueco de alrededor de sesenta centímetros y un cañón dañado fueron resultado de aquel veloz ataque.

Terrakht tronó los la lengua al notar el fallo y se apresuró a escapar del contrataque del nivel uno, que sin duda no estaba dispuesto a darle tregua al culpable de su “abolladura”. El muchacho se vio en nuevas dificultades al caer en cuenta que aquella superficie también empezaba a resentirse amenazando con derrumbarse, su corazón y mente trabajaban a límite, de pronto y sin previó aviso el de mirar azulina dio un brinco digno de un acróbata con dirección a la parte superior de la máquina que no paraba de disparar.

Aquella acción finalmente terminó con el joven clavándole ambas armas en la cabeza del Akuma, con tal fuerza que pronto la Inocencia comenzó a consumir la estructura del enemigo, Ther volvió a saltar esta vez hacia otro techo huyendo de la explosión que se hizo presente segundos después.

-Merda- pronunció molesto al mirar los restos de la batalla, medio edificio hecho añicos y otro claramente inhabitable debido a los destrozos en la azotea, pateó con desdén una roca a su lado producto de la explosión y colocó sus armas inactivas a los costados. Luego caminó en dirección a las escaleras de servicio dispuesto a bajar, mientras lo hacia una idea que ya había cruzado por su mente hizo una nueva aparición ¿Dónde estaba la gente? ¿No se suponía que los oficiales buscaban por toda la ciudad a los fugitivos?

Ther buscó con la mirada algún tipo de movimiento que denotase “vida” por aquel barrio mientras corría en las calles vacías, pensando en que tal vez esa zona había evacuado al centro de la ciudad donde se encontraba más cerca la estación de policía y el edificio de gobierno, para poder protegerles de la amenaza que representaba el asesino, pues se notaba por lo viejo de las casas y locales que aquella era una zona marginada… ahora tenía sentido que dos de los maleantes se dirigieran hasta ahí.

“Curiosamente eso me permitió pelear sin preocupación” pensó el Verzegnassi deteniéndose algunas cuadras después frente a un vidrio roto de lo que parecía ser una tienda de abarrotes y que ahora había sido saqueada. Se acercó con curiosidad al notar que aun había varios productos en las estanterías, quizá el robo no tenía mucho de haber sucedido.

Fue entonces que un brazo le haló de improvisó al interior del local, a través del hueco del ventanal roto, el de cabellos chocolate pretendía golpear a su atacante con un puñetazo en el estomago cuando este habló un tanto alterado:

-Joven…- colocando su mano sobre el puño de Ther, se trataba de Alexis -lamento la sorpresa, pero me alegra que viniese hasta aquí de haber seguido su camino se hubiese encontrado en desventaja- comentó mientras lo guiaba al fondo de la tienda y atravesando una puertecilla se encontraron con un par de jóvenes (una chica y un chico de no más de 18 años y cabello oscuro) que sentados alrededor de un improvisado comedor se alimentaban de unas latas de sopa fría.

-¿Qué sucede?- cuestionó con calma al rubio mientras se recargaba en una esquina de la pequeña bodega.

-Rehenes- habló soltando un suspiro y los chicos también presentes agacharon la cabeza desanimados. Ther arqueó una ceja.

-Son los gemelos…- comenzó la jovencita -ellos han capturado a los pocos pobladores que quedamos por aquí, los que no estábamos de acuerdo en ir hacia el centro para que nos proporcionarán un albergue ¡no hay forma de que nos protejan un montón de oficiales corruptos!- exclamó dando un pequeño golpe a la mesa frente a ella. El chico le abrazó comprensivamente, el italiano dirigió su mirada al de beige.

-Pues esta ciudad no tiene como único problema al asesino, al parecer muchos policías se encuentran coludidos con los criminales a cambio de que les den parte de sus botines, es por eso que todos los sospechosos escaparon... los gemelos que nos describieron tenían varios contactos dentro y lograron que les dejaran ir a todos, ellos sabían de esta colonia casi deshabitada y llegaron hasta aquí junto con otros de los fugitivos, sin embargo al notar que les perseguíamos y que obviamente no éramos de la policía, pues a ellos ya les habían comprado, decidieron atrapar a la veintena de personas que aun estaban por aquí, creo que el plan era que el Capitán se apoderaría de un barco en el que pudiesen huir durante la noche aprovechando la conmoción que el homicida causara… seguros de que volvería a matar. Estos chicos lograron escapar de ser apresados y me encontraron durante mi búsqueda, a ellos debo toda la información.- explicó el buscador.

-Vaya que son inteligentes… el asunto es que no contaban con que por lo pronto el viejo se trataba de un Akuma- habló el italiano -si existen más creaciones del Conde con ellos y ahora que tienen gente reunida seguro que esta situación de rehenes acabará en masacre- continuó tranquilo acomodando su traje. Los demás presentes dieron un respingo y la joven comenzó a sollozar, no es que entendiera a lo que se refería con “Akuma” pero si que entendió lo de “masacre”.

-¿A eso se debió la explosión que escuchamos?- preguntó Alexis mientras se llevaba una palma a la frente, en gesto de preocupación. Ther asintió. -Los pobladores y demás fugitivos se encuentran en un cruce de calles a un par de cuadras de aquí.

-¿Hay policías armados apoyando a los fugitivos?- habló dirigiéndose al chico de cabellos negros.

-Si, unos cinco aproximadamente. Cuidan los cuatro puntos del cruce.

Terrakht agradeció la respuesta con un gesto sencillo de cabeza y obtuvo su golem del bolsillo.

-Will… tenemos una situación complicada, el resto de fugitivos han aparecido y me temo que hay Akumas entre ellos, eso y oficiales traidores que mantienen presos a civiles ¿nos podemos encontrar en la zona este cerca del edificio hecho añicos?- informó a grandes rasgos. E hizo una seña al buscador para que salieran de ahí.

El de ropa café dio algunas instrucciones a los muchachos y después siguió al Exorcista fuera del local.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 09, 2012 12:50 pm

El buscador no tardo en recorrer la zona en busca de alguna pista que le condujese hacia el asesino, sin embargo no logro encontrar nada. Subió a lo alto del tejado desde el cual había sido arrojado el cuerpo, pero lo único que encontró fueron varias gotas de sangre, tras examinarlas recordó como en el suelo había menos sangre de la que debería, lo que le hizo deducir que no había sido allí donde había cometido el asesinato, sino tal y como dicen mata en un lado y se lleva el cadáver a otro.

Tian continuo su investigación en busca de mas gotas de sangre, de algún posible rastro que pudiera seguir, y consiguió encontrar más, pero estas terminaban en el borde de la casa, justo al lado contrario del que fue lanzado el cuerpo.

Los curiosos se concentraban alrededor del cuerpo sin vida, mientras que los mas temerosos se largaron de allí corriendo. La policía no tardo en hacer acto de presencia, pero los dos hombres que llegaron eran novatos hasta tal punto, que uno de ellos vomito nada más ver la escena del crimen. No les quedo más remedio que terminar por pedir refuerzos.





Mientras el revuelo del asesinato aumentaba poco a poco, yo me encontraba rastreando el puerto en busca del capitán, el cual no debería de ser demasiado difícil de encontrar ya que estaría armando un revuelo cerca de algún barco, para ser más concreto en su antiguo barco.

A pesar de lo que me esperaba encontrar allí, la zona parecía tranquila, con cierto movimiento de personas pero tranquila referente a posibles peleas. Como buena ciudad costera los pescadores no podían dejar su trabajo de lado por muchos asesinatos que se cometieran, en especial porque ellos se pasaban la mayor parte del tiempo rodeados de agua, y allí tenían otros peligros a los que atender.

El suave viento del puerto trajo una serie de lejanos ruidos, los cuales decidí no prestar atención ya que imaginaba de lo que se trataba, pero es un exorcista como ¿No? Si lo habían enviado era porque sabía defender, además de que no parecía ningún enclenque.

No había nada que llamase mi atención, los pescadores cargaban o descargaban sus barcos en función de lo que fueran a hacer, si largarse o quedarse. Las gentes que caminaban por allí tenían conversaciones tranquilas, y evitaban el tema de los asesinatos. Después de recorrerme parte de los muelles, caminando como si fuera uno más del lugar, acabe abandonando toda esperanza de encontrar algo que valiera la pena investigar, hasta que por fin ocurrió algo que me llamo la atención.

Un grupo de policías apareció corriendo de la nada, y se dirigían hacia uno de los barcos que había mas adelante. Como era de esperar comencé a caminar rápido hacia la misma zona a la que se dirigían ellos, quizás allí podría descubrir algo útil.

La gente iba dejando paso al grupo formado por ocho agentes de la ley, todo mientras estos no hacían ningún gesto, ni siquiera tocaban su silbato en forma de aviso. Eso sí, marchaban porras en mano. Un mar de murmullos comenzó a surgir de la multitud, y fue entonces cuando la sensación de curiosidad, esa que tanto envolvía al ser humano, les obligo a seguirles para así saber que era lo que ocurría, y gracias a lo cual me pude mover sin llamar la atención.

Fui de los primeros en llegar al lugar, lo cual me otorgaba una posición privilegiada para observar todo lo que ocurría, y gracias a eso pude ver algo insólito, algo que no creería si me lo contaran. Aquel al que tanto buscaba, estaba rodeado por los policías, pero no para encarcelarlo, que va, sino para echar del barco a sus ocupantes y de esta forma poder vengarse a la vez que recuperaba lo que él creía que le pertenecía.

-Venga desalojar, que esto ya no os pertenece- exigió uno de los policías.

-Mierda, ¿pero que clase de policía es esta? ¡Él fue el que nos agredió y insulto, este barco no le pertenece, es nuestro!- dijo uno de los marineros un tanto exaltado.

-Ya os lo dije, os iba a echar. Y creo que lo he conseguido- el capitán mostraba una gran satisfacción por hacer logrado su objetivo.

Quitando la parte lógica en la que los policías arrestaban al fugitivo, que este nada mas huir se dirigiera de semejante forma hacia su antiguo barco y se lo quitase de esa forma a los marineros, era una situación de locos, y que formaba mas parte de un mal chiste, a la realidad.

Entonces mi pequeño amigo salió revoloteando de debajo de mi manga nuevamente, para transmitir un nuevo mensaje del otro exorcista.

-Will… tenemos una situación complicada, el resto de fugitivos han aparecido y me temo que hay Akumas entre ellos, eso y oficiales traidores que mantienen presos a civiles ¿nos podemos encontrar en la zona este cerca del edificio hecho añicos?-

Policías traidores… vale, la justicia me había vuelto a cabrear.

-Eso explica muchas cosas- dije al golem mientras bajaba la cabeza molesto. –Me encuentro en el puerto, y justo delante tengo a uno de los fugitivos. Y aunque no lo creas está sacando a los marineros, requisándolo para sí mismo, y todo con la ayuda de varios policías. Tsk, me he cabreado y mucho. Los traidores, abusones, y en especial aquellos que se dejan corromper, solo merecen la muerte. Y más si están del lado de los akumas- tras aquellas palabras una sonrisa siniestras apareció en mi rostro, -voy en cuanto limpie la basura del los muelles-

No podía usar la inocencia contra humanos normales, o al menos eso me habían dicho. Pero había más formas de darles a esos hombres su merecido.

Los marineros estaban siendo obligados a bajar del barco, y todo por la corrupción de aquellos que se supone deben defenderlos.

En total eran diez policías, y mientras cinco mantenían a toda la gente alejada de la escena, el resto decidieron sacar sus armas y apuntar a los pobres hombres, los cuales llenos de rabia y odio, no deseaban otra cosa que arremeter contra ellos y acabar linchándolos, en especial a su antiguo jefe.

Bien, yo iba a cumplir su deseo.


Spoiler:
Off: Por fin el dichoso internet me deja subirlo. Perdona la espera pero lleva dos semanas lloviendo y no parece que le siente muy bien.


Última edición por Metron el Dom Nov 11, 2012 11:57 am, editado 1 vez
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Dom Nov 11, 2012 6:11 am

Lurhmann torció los labios, expresando su desprecio tras lo dicho por el australiano al otro lado de la línea ¿cómo era posible que ocurriera aquello? Como si el asunto del asesino fuese poca cosa y necesitasen de más problemas.

-Comienzo a suponer que un desdichado policía terminará siendo el misterioso homicida- comentó fríamente el uniformado de negro al rastreador una vez la transmisión terminó y cruzaron el umbral de la tienda. El de lentes se notó pensativo ante tal declaración.

-No me sorprendería Señor- concluyó mientras caminaban sigilosamente por la desolada calle.

Durante el trayecto hacia los restos de su batalla anterior, el de Milán miraba con calma los alrededores buscando recordar los detalles con la intención de que pudiesen ser de ayuda para resolver la situación presente, dentro de su mente un montón de posibles opciones se gestaban aunque todas ellas tenían una deficiencia: se basaban en meras suposiciones de la escena de los rehenes.

-¿Hubo algo que los chicos te dijesen en lo que debiéramos poner más atención?- cuestionó por fin al hombre a su lado, faltando una cuadra para llegar a la posición acordada. El aludido se llevó una mano bajo la barbilla en gesto dubitativo, luego dio un suspiro y finalmente respondió.

-Pues no en realidad…- mirando al castaño -pues al escapar no terminaron por ver todo lo sucedido, solo saben la ubicación y como fue que los maleantes se ordenaron para mantenerlos sometidos y en silencio. Disculpe que se lo diga joven pero ¿no esta usted muy tranquilo?- agregó intentando ser sutil con su pensamiento.

Ther iba a comentar al respecto cuando el sonido de un par de desconocidas voces conversando llegó hasta sus oídos justo cuando estaban a un par de metros de llegar a su destino, de inmediato el de mirar violáceo sujetó al buscador del brazo para que se detuviese, el de anteojos entendió rápidamente la tenue reacción pues también había escuchado a los extraños.

Los de la Orden cruzaron miradas cómplices y con señas acordaron sus próximas acciones, las cuales fueron en cierto modo simples, se resguardarían tras el muro hasta que lograsen identificar de cuántos anónimos se trataban en total y el momento justo en el que les atraparían de ser necesario.

-Sigo creyendo que estás loco…- se escuchó claramente a un hombre espetar seguido del sonido de la grava resbalando sobre si misma, tal cual le pisaran.

-Piénsalo… ese endemoniado Padre habló sobre los “ángeles de  Dios” no sabemos de que son capaces y yo creo que mejor nos vamos, al fin con el adelanto que nos dieron los maleantes creo que es suficiente…- comentó alguien más con tono nervioso.

-Pues yo digo que aquí no hubo más que un derrumbe, después de todo este edificio era muy viejo y estaba en mal estado- volvió a hablar el primer sujeto notablemente molesto por la actitud de su compañero -olvídate de la explosión y regresemos- concluyó un tanto hastiado.

Aquello fue la señal que necesitaron los escuchas para que decidiesen aparecer en escena, habiendo deducido que se trataban de solo dos personas que resultarían ser policías. Los sujetos no tuvieron tiempo de siquiera apuntar con sus armas a los uniformados de la cruz quienes se abalanzaron hacia ellos tumbándoles de cara sobre los escombros.

El italiano sometió y desarmó con rapidez al oficial que de momento sólo se dedicó a soltar un cúmulo de maldiciones hacia su opresor, quien le mantenía fuertemente sujeto con los brazos tras la espalda y le clavaba un rodilla en la columna, y de vez en vez le empujaba con tal impulso sobre las ruinas que le hacia tragar rocas. El rastreador también había logrado aprehender y esposar a su objetivo aunque éste, al contrario de su camarada, no dejaba de pedir por su perdón.      

-Vaya dúo de cobardes- espetó fríamente el Verzegnassi mientras terminaba de colocarle sus propias esposas al policía abajo de él, a decir verdad se encontraba realmente molesto y había acabado por hundirle la cara entre los escombros.

El buscador se notó sorprendido ante tal acción e incluso temió por que el Exorcista acabase por ahogar al extraño, inclusive su capturado había dejado de suplicar y el silencio reinó en aquel lugar, sin embargo el rubio volvió a respirar tranquilo al notar como finalmente le soltaba la cabeza, seguía vivo aunque por el shock y desesperación de verse sin aire se quedó inconsciente.

-Mejor nos cuentas cuál es la situación con los rehenes- habló inexpresivo dirigiéndose al sujeto capturado por el de ropa beige, quien se mantenía de pie junto al corrupto policía que permanecía de rodillas sobre el suelo, sujetándolo fuertemente. El hombre asintió con la cabeza.

-Son veintisiete personas en total, niños, mujeres, ancianos y hombres…- comenzó con la cabeza gacha -los tienen sentados en un cruce de cuatro puntos a quince cuadras de aquí, hay un oficial armado en cada punto vigilado. Nosotros estábamos en el techo  para observar desde lo alto junto con el anciano y el sujeto de las cicatrices, pero al divisar a uno de ustedes en los tejados ellos corrieron a su encuentro- hizo una breve pausa soltando un doloso suspiro -la gente fue atada de manos y es amenazada a punta de pistola por parte de los gemelos, el estafador y el chico rebelde; todos están tumbados boca a bajo y no se les permite moverse o hablar ya que de hacerlo alguno moriría a balazo limpio… nos enviaron para investigar que había sucedido con Borgof y el viejo pues oímos claramente una explosión- luego tomó aire como si lo que fuese a decir le fuera a condenar -¡¿Qué rayos era esa cosa?!- exclamó el hombre.

-No te incumbe- Ther le miró con sumo despreció aunque en su rostro no se notaba gesto alguno, luego dirigió sus azulados ojos hacia Alexis un poco más calmado. Iba a pronunciar más palabras cuando el lejano sonido de un disparo se hizo presente, una mueca de preocupación apareció de inmediato en el rostro del rubio y Terrakht apretó los parpados al igual que sus puños.

-Dile a Will que me alcance en cuanto le informes la situación, me mantendré comunicado.- fueron las ultimas palabras del de cabellos chocolate mientras salía corriendo por la calle en dirección al lugar descrito por el infeliz policía. El Exorcista tenía la esperanza guardada en lo profundo de su ser de que aquel balazo se tratase de un advertencia… aunque sabía que aquello era lo menos probable. Por lo pronto tendría que ser lo más prudente posible para lograr acercarse sin ocasionar algún cadáver.  

“Y mientras tanto el "otro" asesino sigue suelto… ¿Qué le pasa a esta gente?” se dijo mientras continuaba corriendo.



Spoiler:
Tranquilo, sobre la lluvia no se tiene control (?) por cierto q’ a penas caí en cuenta… el color q’ uso para Ther es el peru por si gustas usarlo en futuras referencias.

Saludos.

Halloween 2016 Encontrada:


Última edición por Alice el Lun Oct 31, 2016 4:13 pm, editado 3 veces (Razón : Correcciones ortográficas)
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 11, 2012 12:00 pm

El muro imaginario que formaban los cinco primeros policías, se sostenía por el miedo y la intimidación, como eran escasos policías y se tenían que dividir las tareas, los que conformaban la parte defensiva del grupo, se encontraban separados por unos cinco metros, y mantenían a la gente alejada de ellos unos veinte metros. Debido a todo ese cumulo de circunstancias, me verían llegar nada mas diera un paso adelante, lo cual podría ocasionar que dos de ellos tratasen de evitar que me acercara más de la cuenta.

Y así fue, tal y como era evidente. Tras dar el primer paso el policía que tenía más cerca llevo su vista de forma casi inmediata hacia mi persona, y después de avanzar unos cinco metros en línea recta, dirigiéndome hacia uno de los huecos que habían dejado los policías, un segundo agente se fijo en mi.

-¡Eh tu, no des un paso más!- como si fuera a hacerles caso. -¡Te he dicho que no avances!-

Con la cabeza agachada y tapada por la capucha, con el suficiente ángulo como para poner ver lo que ocurría, y con paso seguro, llegue hasta los quince metros.

Mientras el policía que había hecho las advertencias comenzó a caminar hacia mí, porra en mano, el otro había incorporado medio cuerpo en nuestra misma dirección, y se mantenía a la espera mientras hacía amagos de avanzar. Fue entonces cuando le invite a venir haciéndole un gesto con la zurda, y el pobre hombre no se pudo resistir.

Me detuve cuando ambos corruptos se encontraban justo enfrente, uno a cada lado, y mientras hacían sus típicas advertencias y sus preguntas que no tendrían respuesta, yo me encontraba calculando la situación, y viendo cuales serian las posibles reacciones de sus compañeros.

Los otros tres aun se mantenían quietos, pero esta vez sí que miraban hacia donde estábamos los tres reunidos, mientras que el resto seguía tan inverso en su trabajo, que no prestaban atención a lo que pasaba a sus espaldas.

Justo cuando uno de los dos iba a quitarme la capucha, aseste un golpe seco a los dos hombres, justo al mismo tiempo y en el mismo lugar. Su tráquea. Ambos hombres cayeron al suelo echándose las manos al cuello, lo que hizo que los otros tres se apresuraran a venir hacia mi posición, en la cual me quede quieto esperando su llegada.

Dos por la izquierda y uno por la derecha, ese fue el recuento actual.

Cuando el de la derecha llego (y fue el primero por estar más cerca) me basto dar un salto lateral por encima de su cabeza, y una vez me hube encontrado a su espalda, descargarle un fuerte codazo en la nuca, obligándole a caer al suelo.

Rápidamente recogí la porra que traía el último en caer, y con una serie de movimientos rápidos, esquive las embestidas de los otros dos hombres mientras les golpeaba en sus respectivas costillas. Fue entonces cuando el resto se percato de lo que ocurría, y quitando los rostros de sorpresa de todos los presentes, solo uno me llamo la atención, y fue la del capitán.

El resto de policías no tardo en avanzar apuntando sus armas hacia donde me encontraba, lo cual fue un error ya que los marineros enfurecidos, habían visto la mejor oportunidad para vengarse de todos ellos. Atacaron por la espalda a aquellos que empuñaban sus armas, y terminaron por desarmarlos y apalearlos sin compasión, y todo mientras el capitán seguía inmóvil. El fugitivo solo se movió cuando uno de sus ex-tripulación, fue corriendo hacia él con un palo en las manos, dispuesto a abrirle la cabeza, sin embargo el pobre hombre tuvo que detenerse en seco ya que algo que no tenia explicación estaba ocurriendo justo delante de sus ojos.

El capitán se estaba transformando. Una serie de cables metálicos salían de su espalda y se elevaban hacia el cielo, los cuales fueron tomando forma de una esfera con cañones. Al ver el primer indicio de que ese hombre era en realidad un akuma, me quite los guantes con rapidez y me apresure a correr hacia él.

-Las manos de Dios- tras guardar los guantes en uno de los bolsillos del abrigo, golpee ambos puños entre sí, y entonces fue cuando note algo extraño. Mientras la luz de mis piedras brillaba, y la capa de diamantes iba recubriendo toda la mano, un extraño calor abrasador me inundo las manos, hasta tal punto que me obligo a parar en seco.

Había activado la inocencia en numerosas ocasiones y hasta ese momento nunca había notado nada como ese sentimiento, de hecho me pillo tan de sorpresa que ni me di cuenta de que la maquina había hecho una primera descarga hacia aquellos pobres hombres.

Los gritos de dolor eran silenciados por los disparos de los cañones. Cuando los cuerpos de varios marineros y policías caían al suelo llenos de pentagramas, y más tarde se acababan convirtiéndose en polvo. El resto de presentes comprendió que no tenían nada que hacer allí, y que debían de largarse cuanto antes.

Los espectadores comenzaron a correr al grito de monstruo, rezando para que aquella cosa no les alcanzara también a ellos. Los supervivientes de la primera oleada de disparos, también
comenzó a correr por sus vidas, ya fueran marineros o policías, el akuma les intimidaba y mucho.

Cuando salí de mi trance y tras reconocer por completo mis manos sin hallar nada fuera de lo normal, di un salto hacia el cielo, por encima de la posición del akuma. Desde el nudillo del dedo corazón, salió un pincho de unos cincuenta centímetros de longitud. Y caí, en picado, boca abajo, con el brazo derecho extendido y el pincho apuntando al akuma, el cual estaba tan preocupado de descargar una segunda oleada hacia todos aquellos humanos, que ni se había percatado de que iba a ser ensartado.

Mientras caía el viento me había quitado la capucha, dejando al aire libre una cara de satisfacción por lo que iba a ocurrir allí, y que inevitablemente termino pasando. Tras haber atravesado al nivel 1, desactive mi inocencia y di un salto hacia el agua, evitando de esta forma que la explosión me llegara a alcanzar, una explosión que retumbo en todo el puerto y que capto la atención de Tian, quien acababa de llegar a la zona.


Spoiler:
Off: Ok, perdona pero pensé que era marrón y como no lo repase creía que quedo bien.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Lun Nov 12, 2012 6:16 am

El joven detuvo su carrera tan sorpresivamente como hubo sido el pensamiento que le cruzaba por la cabeza y es que recordando lo dicho por el oficial, la parte en la que declaraba que los fugitivos le habían visto en los tejados y acudido a su encuentro, le hizo suponer que los criminales contaban con los instrumentos necesarios para mirar de lejos sino ¿cómo le habrían visto desde 15 cuadras antes?

Con aquella premisa el castaño se apresuró a resguardarse en un callejón cercano temiendo que ya le hubiesen ubicado, pues el camino recorrido le había acercado a unas nueve calles de la zona de tensión. Una vez estando en el fondo de la callejuela sin salida se tumbó en el suelo, encogiendo las piernas y recargando la espalda en el muro, colocando la frente sobre sus rodillas, había sido una decisión imprudente de su parte el simplemente echarse a correr al descubierto.

“¡Testa di cazzo!” se dijo internamente en su idioma natal, ese día había pronunciado más malas palabras que las acostumbradas en un mes… resultado de la ansiedad que en realidad sentía por las circunstancias pues no acababa de entender la razón por la que en esa nueva vida tenía que “cargar” con tanto muerto. Y la explosión que se escuchó proveniente del puerto le hizo suponer la destrucción de otro Akuma por parte de su compañero.

Fue entonces que recordó a la pequeña morocha que le hubo encontrado, quien le había mostrado de un modo un tanto peculiar el camino hacia su “destino”. Una suave sonrisa se formó en sus labios al imaginar su oscuro cabello revuelto y sus profundos ojos negros siempre ausentes ¿qué estaría haciendo en aquel momento?

Ther estaba distraído a propósito, su naturaleza insensible le embargaba en aquel instante en el que restaba importancia a la veintena de vidas que ahora corrían peligro… y es que la verdad era que no le interesaba tanto eso de “cargar con muertos” como quería hacérselo creer. El italiano sonrió ampliamente al llegar a esa conclusión, ahora su mente se hallaba clara y se le había ocurrido un plan.

Recordando el hecho de que al haber atrapado al par de oficiales y muerto tanto el anciano como el hombre de las cicatrices, se habían encargado de los vigilantes de la zona alta por lo que ahora los techos se habían convertido en la ubicación con mejor movilidad, al menos en lo que los maleantes se volvían a organizar.

-Otra vez yo…- comentó calmado en cuanto obtuvo su golem y se colocó de pie -Will logramos atrapar a dos de los policías que ayudaban con los rehenes, Alexis te espera con ellos en la ubicación que te comenté anteriormente- continuó el italiano mientras trepaba por uno de los muros, ayudándose de las salientes de los tabiques y cornisas de las ventanas -debido a que oímos un disparo me he adelantado, pero se me ha ocurrido que podemos usar a nuestros prisioneros como carnada mientras yo me colocó en posición de espera lo más cerca posible de la escena, ahora mismo me dirijo hacia allá- ya sobre el tejado moviéndose velozmente en dirección a su objetivo -me gustaría observar la situación y hallar algún punto débil en la formación de los criminales. Aprovechando que seguro se distraerán al notar que sus compañeros no regresan, dejo en tus manos la decisión de como utilizarles. Considero prudente que no nos presentemos de frente para no alterar a los Akumas si es que están entre ellos. Avísame si soy requerido.- concluyó dando un salto hacia otro techo y luego guardando su transmisor con alas.

El de ojos azulinos tardó poco en llegar hacia su destino, cauteloso se hubo resguardado tras una chimenea en una casa cercana y desde aquella posición pudo mirar finalmente el escenario completo de la tensa situación, tal cual le habían informado, los inocentes presos eran resguardados celosamente por el resto de los fugitivos y el cuarteto de oficiales vigilaba apuntando con escopetas hacia su respectiva calle. Aunque tristemente los rehenes habían dejado de ser veintisiete…

Terrakht torció los labios al notar como uno de los maleantes, el más joven y rubio de los sospechosos, arrastraba el cuerpo sin vida de un hombre para alejarlo de los demás dejando un rastro de sangre a su paso, mientras uno de los pelirrojos idénticos daba algunas instrucciones. El de cabellos platinos dirigió su mirada sobre su cabeza tal vez buscando algún tipo de movimiento en las alturas. El Verzegnassi se mantuvo refugiado e inmóvil en su escondite, esperando el momento en que pudiese volver a asomar la cabeza.

“Sería más fácil si supiera cuales son los Akumas… o empezar sabiendo si los hay” pensó al observar a los captores inclusive dudo hasta de los propios rehenes.


Spoiler:
Post corto, pero no quería q' Ther siguiera haciendo de las suyas sin saber q' hara Will ^^

Saludos.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 12, 2012 10:13 am

¿Qué ocurre cuando aparece un akuma y mata gente justo antes de ser destruido? La pregunta tiene fácil respuesta. Caos.

Como si se tratara de una estampida de animales, los ciudadanos huían hacía el interior de la ciudad, lo cual seguramente llamaría la atención de los policías que deambulasen por las calles cercanas y eso era algo que a mí no me interesaba. No tenía tiempo que perder, y si me topaba con un grupo de corruptos, acabaría retrasándome más de la cuenta, era por eso que debía de huir lo más rápido posible.

Al ver la marea de gente aproximarse, Tian no tuvo otra opción que la meterse en uno de los callejos paralelos al puerto, y aunque no se sorprendiera ya que sabía de sobra por que había sido causada esa reacción, no pudo evitar tener curiosidad por el número de atacantes.

Logre escapar de allí subiéndome a lo alto de una de las casetas de pesca que habían situadas por el puerto, y desde allí ir saltando desde punto alto en punto alto. Pudiendo salir del puerto sin recibir ningún codazo, patada o golpe en general.

En mi huida logre localizar a Tian, al cual tras silbarle le hice indicaciones de que fuera al final del callejón, en donde podríamos hablar lejos del escándalo que estaban armando en la calle principal.

-Entonces no nos podemos fiar de nadie- comento el buscado tras finalizar mi informe.

-¿Y desde cuando nos hemos podido fiar de alguien? Bueno como sea, yo me voy a reunirme con los otros, tú llega cuando te sea posible- y sin decirle más me volví a subir encima de una de las casas y continúe mi marcha desde arriba.

-¿Por qué me ha tenido que tocar alguien a si?- protesto el buscador mientras pensaba en como llegaría allí sin ser descubierto.

Apenas había avanzado dos calles cuando el murciélago transmisor, había vuelto al ataque. Sin detener mi marcha, escuche atentamente el mensaje de Ther, en el cual dejaba bastante claro cuál era la situación actual en aquella zona, y no pude evitar sonreír al escuchar que podía utilizar a aquel par de personas de la forma que mejor creyera.

-Cinco minutos y estoy allí-

Como era de esperar, un grupo de policías advertidos por los supervivientes, había llegado a la escena del crimen, pero allí no habían logrado ver nada, solo un montón de polvo y agujeros de proyectiles de gran calibre. La nueva orden era clara, el asesino podría estar relacionado con alguien que vestía una chaqueta negra con adornos en plata, y en el pecho una extraña cruz.

A pesar de que los corruptos sabían que eso no era del todo cierto, no podían dejar que sus compañeros se enterasen de su pequeño negocio, mas si podían dar caza al entrometido y acusarlo de asesinato, y de esa forma quitárselo de en medio.

Por las calles ya circulaba un segundo rumor, había monstruos en la ciudad, y seguían a un chico con un extraño traje que podía ser el asesino. Situaciones peores había vivido.




Tal y como había pronosticado, llegue al lugar en cinco minutos, y allí en medio de la calle, se encontraba el otro buscador, el cual me hacia indicaciones para que entrara en el edificio, lo cual hice tras aterrizar nuevamente sobre suelo firme.

Los dos policías estaban esposados y amordazados en un rincón de la estancia, ambos estaban tratando de quitarse las esposas de una forma u otra, pero sin ningún progreso. Aquella escena me llego a parecer hasta graciosa, después de todo ¿Cuando volvería a tener la oportunidad de ver a ese tipo de gente a merced nuestra?

Saque mi golem de debajo de mi chaqueta, y tras echar un último vistazo a los dos hombres, justo antes de salir por la puerta.

-Ther, he llegado a la posición de tu buscador, y tras ver a ese par de cobardes, he tenido una idea- no pude evitar reír un poco, -¿Te puedes colocar en algún punto alto? Y a ser posible alejado de las calles cercanas a esta posición- un ruido a mi espalda me hizo detener la conversación y mirar hacia atrás, sin embargo lo único que allí había era un gato que acababa de salir de una ventana de las casas cercanas. –Los usaremos de cebo. Yo desde un punto y tu buscador desde otro, les obligaremos a pedir refuerzos, lo que harán sin dudar ya que estarán amenazados con sus propias armas, y cuando salgan los policías del lugar, entra y elimina a los fugitivos- y tras esperar un minuto, volví a dentro y le di las oportunas ordenes al de ropas crema. Después simplemente nos colocamos en posición, e iniciamos el llamamiento.

Siendo apuntados por sus propias armas, a los policías no les quedaba otra que dar gritos pidiendo ayuda. Necesitaban refuerzos para capturarnos y eso en parte era verdad.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Sigma-chan el Jue Nov 15, 2012 1:54 am

-Entendido- concluyó tranquilamente, satisfecho por el plan y esperando el momento en que llegase su turno de actuar. Repasó los alrededores una vez más, buscando con la mirada un sitio mejor en el cual colocarse y le fuese más fácil descender… una azotea plana y con un baranda de piedra bastante alta se hizo a su vista, la casa que la poseía tenía apenas tres pisos lo cual también se ajustaba a sus requerimientos. Brindándole la oportunidad incluso de un leve descanso hasta la señal de su intervención.

El de cabellos chocolate comenzó a moverse, abandonando discretamente el escondite que le hubo proporcionado aquella chimenea y se dirigió hacia su nuevo objetivo a un par de techos de ahí. Saltando con ligereza se trasladó en silencio, escondiéndose siempre que algún movimiento por parte de los que se hallaban en la calle pareciera apuntar a descubrirle.

Minutos después el de Milán había alcanzado su nueva ubicación, acuclillándose detrás de la fuerte baranda Ther tuvo cierta curiosidad por el lugar del crimen ¿a qué se debía que todos se hallasen en mera calle, al descubierto? ¿Facilitaría sus opciones de escape?

“Me da la impresión de que no buscan negociar… pero aun así es sospechoso que eligiesen plena vía pública para armar todo este teatro, me estoy volviendo paranoico ” reflexionó el uniformado de negro mientras se asomaba por un pequeño agujero en la estructura que le servía de fortaleza.



[En la zona de rehenes]


-Me temo que ese par de idiotas ha tardado demasiado- declaró uno de los gemelos dando un suave puntapié a la persona más cercana sobre la calle que resultó ser una anciana, tirada sobre el pavimento con la cara hacia el suelo se dedicaba a sollozar lo más silenciosa que podía. Recién uno de esos maleantes había terminado con la vida del mayor de sus hijos por intentar defenderla y ahora le negaban por completo expresar su dolor.

-Tal vez terminaron por largarse- comentó molesto un jovencito rubio que se acercó hasta el pelirrojo con aires de grandeza -además el infeliz del Capitán no ha dado señal y de los que según nos perseguían, y por los que tenemos a esta bola de inútiles rendidos a nuestros pies, “ni sus luces”… simplemente no aparecen. Admitan de una vez dúo de porquerías que su maravilloso plan de escape ¡se ha ido al caño!- exclamó furioso mientras agitaba su pistola de un lado a otro peligrosamente, luego comenzó a reír estrepitosamente, señalando y haciendo burla a los aludidos pelirrojos.

Uno de ellos enfureció aunque contuvo un grito por pura prudencia mientras que su semejante miraba hacia el horizonte completamente ido, como si esperase que algo apareciese caminando por aquella dirección, ignorando la pelea entre su hermano y el impertinente mocoso de cabellos dorados.

-¿Escuchas?- preguntó el hombre de cabellos platinados con una sádica sonrisa, había permanecido ajeno y silencioso a todo el alboroto mirando con cierto desprecio a la gente de sus pies, y ahora sus palabras fueron dirigidas al gemelo distraído, el cual se mostró realmente feliz.

La voz de auxilio del par de agentes, que habían sido capturados por los de la Orden, se escuchaba cada vez más cercana, clamaban por ayuda entrecortadamente era notable que se encontraban nerviosos… el de pálida piel dirigió sus ojos a la lejanía en dirección a donde provenían los gritos viendo con gran satisfacción que los otros policías comenzaban a alterarse.

-¡No se muevan de sus posiciones!- ordenó el mellizo que actuaba como líder hacia los otros oficiales que no dejaban de inquietarse, pues los aullidos llenos de terror por parte de sus compañeros no hacían más que angustiarlos, la idea de que quizá les estaban torturando cada vez era más probable. Incluso los rehenes del piso se veían intranquilos, murmurando con más rapidez sus oraciones, pidiéndole a Dios por su salvación.

Y sucedió lo inevitable: los intranquilos y cobardes cuatro oficiales que restaban decidieron abandonar sus posiciones, pues el ultimo grito de auxilio se hubo escuchado realmente desgarrador. Algunos de los comisarios corrieron en dirección contraria al sonido y otros decidieron apoyar a sus camaradas.

El de cabellos rojizos vociferó cuanto pudo el que se detuviesen, pero ya no había nada que hacer todo estaba por convertirse en un caos.





En el momento en el que el primer grito se hizo presente, Ther supo que era su señal para empezar a moverse. Gracias a los minutos que hubo estado observando la situación tenía claro sus opciones para atacar a los maleantes, además del hecho del descanso que sirvió para acumular un tanto más de fuerza.

El de Italia descendió velozmente de su escondite aprovechando la confusión por parte de los criminales una vez que los policías huían, por su mente pasó la idea de perseguir a uno de los pusilánimes pero sabía que ellos eran el menor de los males… así que sin esperar más salió de la callejuela en la que hubo “caído” y se abalanzó en contra del pelirrojo al que había identificado como el líder.

Le propinó tremendo puñetazo en el hígado que lo mejor que pudo hacer el maleante fue retorcerse y caer, dejando su escopeta de lado paralizado por el intenso dolor. Ther tomó el arma del suelo y la apuntó al primero que notó moviéndose hacia él, resultó ser el muchacho de cabello amarillo que también alzaba su revólver dispuesto a dispararle.

-¡Muévanse, rueden!- exclamó a los alborotados pobladores que se notaban más que asustados por la intempestiva escena. El silencio en el que se habían encontrado hacia tiempo que desapareció.

-¡Yo creo que no!- bufó el chiquillo y en un veloz movimiento de muñeca descargó su arma en el primer individuo que tuvo al alcance, hiriéndolo en la pierna. Pero aquello ocasionó algo que no esperaba, pues la gente lejos de quedarse quieta entró en caos… pues al ver que los fugitivos se habían concentrado en rodear al extraño de negro varios lograron levantarse aún con las manos atadas. Las personas finalmente comenzaban a huir y a pesar de que el jovencito quisiera ir tras ellos, el milanés seguía sin dejar de apuntarle.

-Vuelve a disparar y yo haré lo mismo, aunque le daré a tu cabeza- habló mirando de reojo como el lesionado era arrastrado por un par de personas que pudieron soltarse de sus amarres. Aquella amenaza resultaba incoherente al tener a sus costados al otro pelirrojo y el hombre de tez blanca que intimidantes le mantenían acorralado a punta de pistola, pero el de mirar violáceo no tenía intención de retractarse.

-Vaya, vaya pero que valiente Exorcista…- siseó el mayor de los hombres aventando su pistola, aquello sorprendió de sobremanera al muchachito que antes de que pudiese, si quiera pronunciar alguna palabra, observó con horror como el gemelo a su lado se transformaba en un aberrante ser de forma esférica, y el de pálido color comenzaba a reír como un enfermo. Así que su reacción fue correr y correr despavorido.

El Verzegnassi activó su Inocencia y de inmediato salió del campo de ataque del nivel uno que de momento había convertido en polvo a quien fuese su hermano. Divisando de soslayo al risueño personaje de blanquecinas facciones que aún entre carcajadas aprovechaba para alejarse tranquilamente del lugar.

“Curioso…” se dijo escapando de uno de los proyectiles envenenados del amorfo armatoste. Ahora le restaba esperar que los pobladores se hubiesen alejado lo suficiente de la zona y que Will estuviese observando.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 16, 2012 8:14 pm

La función había comenzado, y parecía que todo iba según lo previsto, me encontraba dentro de lo que hace tiempo parecía haber sido algún tipo de tienda, por la distintas clases de telas y ropas era posible que fuera un sastre. Mantenía al policía de rodillas, mirando a una columna que se elevaba cerca de unos grandes ventanales que estaban rotos, y que abarcaban desde el techo hasta el suelo.

En un principio el rehén parecía reacio a participar, a pesar de que le estuviera apuntando con su propia arma a la cabeza, pero después de un par de pisotones sobre su tobillo derecho, el hombre decidió participar en la obra que le estaba obligando a representar.

No transcurrió mucho tiempo desde que surgieron los primeros gritos de auxilio, hasta que se pudieron estuchar las primeras pisadas y murmullos. Por el eco que resonaba en la calle, deduje que eran dos las personas que se acercaban, pero como desde allí dentro me era imposible determinar si eran enemigos o amigos, decidí salir fuera y averiguarlo.

Antes de salir me asegure de que el policía no resultara una molestia, por lo que sin ninguna contemplación (no tenia porque mostrarla ante ese tipo de personas), estrellé su cabeza contra la columna con la suficiente fuerza, como para asegurarme que no fuera a despertar en un buen rato.

Una vez eliminada la molestia, me acerque a los ventanales esperando pacientemente a que se acercaran. En efecto, eran enemigos, un par de policías para ser más exactos, los cuales corrían en busca de su compañero mientras apuntaban con sus armas a todos los rincones cercanos.

Cuando ambos hombres pasaron por delante, me limite a aparecer detrás suya y asestarles dos puñetazos de forma casi simultánea, en sus respectivas columnas, haciendo que perdieran el equilibrio y cayeran al suelo. Una vez estuvieron tumbados y con sus armas bien lejos debido a la caída, les di un par de puntapiés en sus cráneos, obligándoles a reunirse con su compañero en el país de los sueños.

De pronto se produzco un disparo, y acto seguido un murmullo que aumento a griterío en poco tiempo.

Los rehenes habían logrado escapar, seguramente por intervención del otro exorcista, aunque el disparo había sonado a que alguien más estaba armado y no iba a dejar escapar a toda esa gente.

No tardaron en aparecer los primeros niños corriendo por esa misma calle, y tras ellos mujeres, ancianos, y hombres, dos de ellos transportando al que parecía haber sido herido por el disparo.

-Habrá logrado controlar la situación- pensé erróneamente.

Y como respuesta a ese pensamiento surgió un estruendo demasiado común para mí. Un nivel 1 había descargado sus balas de sangre hacia un posible blanco, el cual era obvio que sería Ther. Lejos de inquietarme, sabía que no tardaría en ocuparse de su adversario, después de todo era un exorcista, sin embargo el no escuchar la explosión que confirmaba que la maquina había sido eliminada, y si el ruido de sus cañones disparando otra vez. Era fácil deducir que necesitaba ayuda para eliminar a la maquina.

Antes de avanzar visualice a uno de los fugitivos venir directamente hacia mí, era el chico rubio que llevaba encima.

No me fue difícil asestarle un puñetazo en la boca del estomago justo cuando volvió la vista hacia atrás, y después darle un codazo en la nuca, para que terminara por caer al suelo inconsciente igual que los otros tres. Quien sabia, quizás fueran de alguna utilidad.

Hice el mismo recorrido que los rehenes, pero a la inversa, hasta llegar al lugar del conflicto. Un montículo de polvo indicaba que ya se había cobrado su primera víctima, y que de seguir así, Ther iba a ir detrás.

-¿No me digas que no puedes con un simple nivel 1?- pregunte decepcionado.

Ya me habían explicado los distintos tipos de niveles de exorcistas que había, y al juzgar por la situación, Ther estaba en el mismo nivel que estuve yo tiempo atrás.

Una vez más me quite los guantes y los guarde en la chaqueta, todo para después cerrar con fuerza las manos y acabar chocando los puños entre sí.

-Ven engendro, que te voy a presentar a las manos de Dios- dije sonriendo.

Entonces lo volví a notar, las manos me ardían mientras la capa de diamante las cubría, lo que no me gustaba lo mas mínimo, entonces algo más extraño aun ocurrió. La capa de diamante había cambiado, al menos parte de ella. El dorso de la mano se había vuelto más liso, perdiendo así la forma en bruto que tenía antes, y era como si poco a poco esa nueva forma se fuera extendiendo por toda la mano a una velocidad muy lenta.

No tuve tiempo de admirar más lo que ocurría, ya que la bola había enfocado sus cañones hacia mí, y como era lógico, había disparado una ráfaga de proyectiles.

Di un salto en el aire para esquivar el impacto, y tras haberme elevado unos cuatro metros, extendí la palma izquierda apuntando hacia el akuma.

-Misiles diamante-

Una serie de proyectiles que median cincuenta centímetros de longitud, atravesaron la piel metálica que componía a la maquina, haciendo que explotara en varios trozos.
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Re: Presunto Homicida. Los asesinatos en Perth [Will Marto & Ther Verzegnassi]

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