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Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 04, 2013 2:04 am

Debería haberse reído. Los gritos ahogados, chillidos, gruñidos y sonido de cosas cayendo antes de verle irrumpir en la cocina como alma que lleva el diablo y semivestido, fueron lo suficientemente hilarantes como para casi, casi, arrancarle una sonrisa.

Acabó por toser un poco para disimularlo, mientras tras un breve reproche y una observación demasiado acertada sobre la vida de la Orden, el chico se ponía a fabricar algo deliciosamente comestible con cosas que ella ni había notado que hubiera en las despensas.

Le estudió con calma, aprovechando aquellos inocentes minutos previos a la tormenta que pensaba desatar, metáfora irónica del cambio climático que se produciría proximamente en aquella mansión. Y no pudo dejar de notar, que pese a su falta de madurez, el potencial muscular ya había sido desarrollado, algo que mientras estaba cubierto de mugre y sangre no había podido notar, con lo cual, no comenzarían totalmente desde cero.

Duh~ a fin de cuentas su cabeza sigue igual de rubia, y parece que ni siquiera notó las estalactitas...

Se sirvió poca leche en el café y contempló dubitativa el pan, cosa que no era especialmente de su agrado. Con un suspiro, lo mojó en la taza y lo masticó sin saborear apenas, pensando que los carbohidratos la mantendrían caliente durante unas cuantas horas. Tanto se convenció de que ese día su inocencia resultaría demasiado irascible para su propio cuerpo, que acabó engullendo otro par de rebanadas con una firme capa de mantequilla, ajena a cualquier mirada imaginaria que le pudiera echar la (posiblemente) difunta sor Bernadette.

Dando sorbos a la humeante taza de café, se levantó casi a la par que Hans, sosteniendo con apatía las miradas homicidas que el rubio le dirigía, demasiado familiares ya y limitándose a escucharle antes de ponerse a caminar hacia la sala de ''entrenamiento''.

No veo necesario que te vistas más aún, a fin de cuentas pasar frío endurece el carácter. Si tienes vergüenza o miedo, no tendré problema en dejarte ir a por la ropa... – se detuvo a su lado y se terminó el café, depositando la taza en la alborotada cabeza de su alumno, con un perfecto equilibrio siempre y cuando el no se moviera — pero no pienso retirar todo el hielo que hay allí, tal vez ahora logre cumplir su cometido y acabes con un par de huesos rotos~ – su mirada le había estado preguntando por intentos de homicidio, so, aquella era su respuesta.

Movió sutilmente los dedos de una mano y la taza comenzó a congelarse sobre la cabeza de Hans, adhiriéndose a su cabello y formando una especie de corona abstracta de proporciones grotescas.

He mandado un golem, que bien puede haber sido destruido o volver con algún tipo de comunicación, pista o lo que sea que nos ayude a salir de aquí. Pero, y espero que lo comprendas – su dedo voló hacia la frente del rubio, tocándola ligeramente antes de apartarse y seguir a su dueña en su camino hacia el salón de actos — no pienso dejar la ciudad sin sanear. El akuma debe ser eliminado, y tu tienes entrenamiento por hacer, o cuando llegues a la Orden no durarás ni cinco segundos. Aunque, si viniera un grupo de rescate, no me importaría mandarte con ellos. Estarías felizmente a salvo, creo.

Y con esas palabras, al compás de uno de sus pasos sobre el alfombrado suelo, un pincho de hielo salió disparado de la pared hacia el rostro de Hans.

No sabía si se había bajado la lanza, pero si no lo había hecho, aquel sería el momento perfecto para que aprendiera que un exorcista de tipo equipo nunca se podía separar de su arma.

Su colgante pareció agitarse y pegarse aún más a su piel, llegando al punto de resultar doloroso, como si quisiera demostrar que estaba en el lugar correcto.

Tu objetivo de hoy será conseguir golpearme aunque sólo sea una vez, y sobre todo, no morir en el intento. – entonó políticamente correcta, volteando la cabeza hacia atrás. ¿ Sonreía ? — Atácame de todas las formas que se te ocurran, no intentaré esquivar, y a ser posible, procura usar ese palito afilado que te acompaña.

El pasillo se terminó, y la puerta la estaba esperando, desprendiendo una brisa gélida que se podía sentir en los huesos.

Cuando entró en la sala, el suelo estaba totalmente cubierto de hielo, una capa de más de cuatro centímetros de grosor. Ice no había dudado, al punto de sorprender a su propia usuaria, que parpadeó mientras se deslizaba suavemente hacia el sofá y avivaba el fuego, sabiendo de sobra que aquella hoguera mundana no alteraría en absoluto las propiedades de su hielo.

Cerró los ojos mientras dejaba su chaqueta a un lado, consciente de que necesitaría sentir más de lo habitual su propio poder para no lastimar al chico... Al menos no lastimarlo irreversiblemente. Tanteó, a oscuras en su consciencia, aquel floreciente y extraño poder que parecía brotar de su colgante, sintiendo una abrumadora fuerza que nada tenía que ver con lo que antes manejaba.

Es... era absurdo. No había hecho entrenamiento especial ni había intentado nada para aumentar algo, que por lo general ya le parecía demasiado destructivo.

Se mordió el labio, inquieta con todo aquello, pero pendiente de la próxima entrada de aquel a quien tendría que instruir en un momento en el que ambos se jugaban la vida.

Tenía el oscuro pensamiento de que si algo rompía su concentración, aquella pequeña asesina que llevaba a la espalda, literalmente explotaría. Y no haría distinción.



=o=:


Sfdfsd, no se a qué te refieres con : '' pero ya se me paso el tiempo de inspiración ese que surge a día si día no '' >: interpreto que ahora posteas más a gusto y más seguido (?) (espero que sea eso o algo bueno... asesinatos or else tb se aceptan -w- )

De todos modos, en verdad me siento culpable por no haber agilizado esto más, sin falta intentaremos que seas rango D en breve, ok? Aunque sea de madrugada, te responderé antes de los tres días~ turbo xpress <3 Los post van un poquito más cortos porque hay que esperar las reacciones de los respectivos nenes, u know.

Y ataca como quieras por cierto o huye si acaso xD, que ya comienza el Entrenamiento Espartano by Sadic Nine
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Lun Mar 25, 2013 7:46 am

Empezó a hablar nada más haber terminado, que lo hizo al mismo tiempo que yo termine con mi desayuno quedando todo muy sincronizado.

No veo necesario que te vistas más aún, a fin de cuentas pasar frío endurece el carácter. Si tienes vergüenza o miedo, no tendré problema en dejarte ir a por la ropa... – se coloco al lado mio me entraron ganas de cogerla y empezar allí mismo el golpe que le tenia guardado por su gracia en la mañana sin que le diera tiempo a terminar el café pero se terminó el café, depositó la taza en mi cabeza para mi eso fue otra cosa que me guardaría para cuando se la pudiera devolver... — pero no pienso retirar todo el hielo que hay allí, tal vez ahora logre cumplir su cometido y acabes con un par de huesos rotos~

"Perfecto ahora no lo sospecho creo que quiere matarme..."

Note que empezaba algo a enfriarse en mi cabeza cuando toque la taza estaba pegada a mi y tenia forma de corona...

-OH, MUY GRACIOSA... ASEGÚRATE DE QUE NO TE MATE YO-

Parece ser que me ignoro de nuevo...

He mandado un golem, que bien puede haber sido destruido o volver con algún tipo de comunicación, pista o lo que sea que nos ayude a salir de aquí. Pero, y espero que lo comprendas

Me toco la frente dude en romperle el dedo por el cabreo que tenia pero al fin y al cabo necesito que alguien me enseñe a manejar una lucha frente a un akuma, así que le seguí la corriente y la perseguí mientras hablaba

no pienso dejar la ciudad sin sanear. El akuma debe ser eliminado, y tu tienes entrenamiento por hacer, o cuando llegues a la Orden no durarás ni cinco segundos. Aunque, si viniera un grupo de rescate, no me importaría mandarte con ellos. Estarías felizmente a salvo, creo.

"Vamos que entreno o muero, que forma tan indirecta de decirlo..."

Nada más terminar de hablar un pincho de hielo salió disparado de la pared hacia mi rostro cosa que no esperaba en absoluto pero que estaba acostumbrado ya que mi padre me golpeaba por sorpresa con palos de madera, varas de metal y látigos en especies con la esperanza de agudizar mis malditos reflejos que por lo visto si que los agudizaron ya que esquive inconscientemente aquel prototipo de cono helado perfora cabezas...

El ruido de como aquel proyectil se clavo en el listón de madera de la puerta me hizo pensar que ese listón ahora hecho añicos podría haber sido mi cabeza...

"NO ME JODAS"

-Dime una cosa que hubieras hecho si ese cono puntiagudo se hubiera clavado en mi cabeza...No enserio es mera curiosidad por si debo matarte, antes de que tu lo hagas.-

Tu objetivo de hoy será conseguir golpearme aunque sólo sea una vez, y sobre todo, no morir en el intento.

"¿Esta loca?¿y sonriendo? Esta claro esta como una cabra"

Atácame de todas las formas que se te ocurran, no intentaré esquivar, y a ser posible, procura usar ese palito afilado que te acompaña.

-Lanza se llama Laaaaaannzzaaaaaa... ¿Tanto te cuesta?...-

Cuando llegamos a la puerta de la sala note una brisa fría que me dio un poco de mal presagio, por si acaso llevaba mi lanza apuntado a la pierna derecha de Nine no quería matarla pero ni por asomo quería convertirse en una especie de unicornio-humanoide con un cuerno de hielo atravesándole la cabeza y coronado por una taza helada en forma de corona.

Cuando entré en la sala, el suelo estaba totalmente cubierto de hielo, una capa fina de hielo pero completamente resistente que me hizo pensar en una pista de patinaje a las que siempre quiso ir,ella ni corta ni perezosa se deslizo sobre el hielo cual persona normal se va al sofá a descansar después de una fiesta movida, y suavemente se sentó en el sofá.

Estaba nervioso la verdad nunca se había enfrentado a alguien "desarmado" pero no iba a desobedecer a Nine por muy mona y salvadora que fuera era un peligro para el y para el resto de las victimas de sus bromas, di un golpe con la corona contra la columna de el salón haciendo añicos aquel peso muerto sobre mi cabeza y destruyendo la perfecta manufactura de aquella columna con trozos de hielo aun en el pelo me coloque en posición de combate.

"Este hielo es jodidamente molesto no me permite moverme bien podría caerme si no me equilibro bien, siempre me dijo que me pusiera en la mente del adversario y imaginara el peor campo de batalla y el peor enemigo pues aquí estaba la situación."

Me deje llevar por mi instinto de lucha, mis pies patinaron lo justo para no caerme ni para atacar donde quería derribe el sofá metiendolo en la chimenea, empezó a arder después de aquello arremetí contra Nine con varios ataques laterales y cortos, no podía apuntar como quería ya que el hielo me lo impedía haciendo tambalearme en el momento justo del ataque cosa que me cabreó ya que parecía que no iba enserio con ella.

Di un bufido que expresaba un poco mi rabia interna, no asimile bien nunca el fallar en combate así que volví a intentarlo esta vez me tire al hielo deslizándome contra Nine de forma que golpearía el pie en la pierna suya y por la velocidad que llevaba no creo que lo esquivara fácilmente, ya que si no le daba mi pie le daría mi lanza que tenia agarrada por el brazo derecho apuntado hacia su costillar...

"Sinceramente no quiero rajarla , estaría mejor darle un buen golpe en la boca del estomago eso me dejaría más tranquilo..."

Spoiler:

Siento muchísimo el retraso ya sabes exámenes antes de semana santa y salida en semana santa con familiares y amigos no tenia tiempo ni para mi...

:calor:

Espero no haberte molestado por mi tardanza.


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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 27, 2013 5:02 pm

Concentración y calma, fría, lenta y segura.

Hans ardía a la par que la hoguera alimentada por el sofá – y su pobre chaqueta, con sus guantes y bufanda–, había sido un acierto el no terminar de sentarse mientras le esperaba, pues el había supuesto lo contrario y eso le permitió esquivar.

El calor le molestó en la espalda. Pero seguía sin ser suficiente para alterar su hielo.

Pero no le devolvió el golpe, porque esquivar era lo único que se había jurado hacer. Estudiar los movimientos de su impetuoso compañero y mantenerle con vida parecían ser cosas difíciles de cumplir, aunque el empeño que ponía en golpearla era lo que intentaba obtener desde el principio con sus actos un tanto vandálicos.

No era tonto, algo impulsivo pero no idiota. Sabía que el hielo lo desequilibraba y dejaba en desventaja, pero se había adaptado sorprendentemente rápido a la situación, tal vez hubiera patinado antes o simplemente era algo innato. Lo cierto es que intentaba golpearla de una manera correcta, como de una persona entrenada, procurando no dejar aberturas por difícil que se volviera aquello.

Podría aguantar contra un nivel uno sin demasiadas dificultades, al menos en lo que a esquivar balas de sangre se refiere. — pensó con calma mientras giraba sobre si misma con agilidad y saltaba por encima de la cabeza de su rubio alumno – Pero solo está deduciendo los movimientos obvios, lo cual en nuestro camino no tiene sentido. Ees evidente que sigue pensando en oponentes ''humanos''.

Sus pies aterrizaron estáticos sobre el hielo, sin moverse ni un sólo milímetro más de lo necesario gracias a un par de cuchillas del mismo material que aparecían en la suela de sus botas, ayudándola a deslizarse de manera precisa y letal sobre su propio terreno. Si necesitaba velocidad, se la proporcionaban, y si necesitaba detenerse, simplemente se clavaban al resto del hielo.

Simple y útil. Podría hacer muchas otras cosas, entre ellas cortarle en pedacitos con aquellas aristas afiladas... pero no era el momento.

Una pequeña gota de sudor bajó por su sien, recorriendo su mejilla y haciendo que fuera consciente de lo frágil de su control sobre la inocencia. La gota se había congelado antes de tocar el suelo, si no terminaba pronto, aquello se pondría feo para ambos.

Decidió darle alguna pista, a su manera.

¿ Por qué no intentas concentrarte en el palito afilado mientras te mantienes quieto ? Algo como si quisieras atravesarme las tripas con ella pero sin moverte, pídele que se manifieste o que te ayude. – se cruzó de brazos y le miró de lado — Si esa cosa no te ayuda pronto, acabarás mal. Y no pienso llamarle lanza hasta que no demuestre servir para algo más que adorno.

No estaba en su naturaleza, por lo general, molestar a los demás de manera deliberada, pero su paciencia se agotaba al mismo tiempo que su golem no aparecía, lo cual significaba problemas y más problemas. De hecho, incluso podría darse la peor situación de todas las que había calibrado, y esa sería que el gran, enorme y feo akuma devora humanos estuviera en aquellos valiosos minutos, volando hacia su posición.

Casi premonitoriamente, una de las enormes ventanas eligió ese preciso instante para chirriar y golpearse de forma estruendosa, haciendo que su cuerpo se estremeciera visiblemente.

No se si eres consciente de lo que hay ahí fuera, esperándote. No se si recuerdas los montones de ropa abandonados, el olor a crematorio y los cientos de miles de vidas que se han perdido por causa de un arma que ni siquiera eres capaz de utilizar de forma productiva. — la lanza había actuado casi por cuenta propia matando a una jodida rata y en movimiento mientras le estaba atendiendo en aquel sótano. Y ahora lo único que podía hacer contra ella, era tambalearse y atacarla de frente. ¿ Acaso necesitaba alguna otra motivación que la propia amenaza de muerte ? Bien, se la daría. — Has aceptado ser un exorcista, con todo tu discurso y motivación de antes, y ahora ni tan siquiera puedes rozarme... te advierto nuevamente de que no tendrás segundas oportunidades. Por mucho que haya sido el akuma quien les ha asesinado, si no haces algo al respecto con el poder que se te ha concedido, para mi serás tan responsable de la masacre como ese monstruo.

Aquello era una sentencia. Su mirada se oscureció, tanto como la sangre seca. El objetivo de todo aquello era lograr que la inocencia reaccionara, o que el chico la hiciera reaccionar a base de odio e ira, y no le importaba que la dirigiera contra ella, contra el akuma o contra el maldito universo. Tenía que activarla, y tenía que hacerlo ya. Fuera cual fuera el poder, las consecuencias o lo que desatara, y por muy cruel que pudiera ser pedirle algo que a otras personas les llevaría meses, había algo que le estaba molestando desde hace un rato.

No estaba intentando matarla, ni siquiera darle un golpe minimamente letal. Aquel chico seguía tratando aquello como un simple entrenamiento o quien sabe qué. Y no se lo iba a consentir, menos aún si lo hacía por tratarse ella de una mujer o por algún tipo de gratitud rancia por como lo había rescatado.

Se crispó nuevamente, al punto de hacer crujir sus nudillos por la fuerza con la que cerraba el puño.

Sólo para que quede claro, no me debes ningún tipo de gratitud. Te he tratado como lo he hecho porque tienes una inocencia en tu poder, habría sido lo mismo con cualquier otra persona en la situación en la que nos encontramos. Y de igual modo, te dejaré y me llevaré esa misma inocencia por la que te he salvado si te veo incapaz de dominarla. La arrancaré de tu cadáver sin mirar atrás, no te quepa duda. — no se le daba mal mentir, por mucho que aquello desagradara a sus mentores, el arte parecía ser innato a su inexpresivo rostro y el color antinatural de sus ojos impedían que la mayoría de las personas pudieran tan siquiera mantenerle la mirada para intentar descubrir si lo que decía era lo que pensaba. Y en aquel momento, ni ella misma sabía si estaba hablando en serio.

Hizo una pequeña pausa para dejarle pensar una última vez, para prepararse a odiar con todas sus fuerzas. El hielo comenzó a acumularse en su brazo izquierdo, a la par que lo alzaba y detenía apuntando en dirección al rostro de Hans. Una fina y aguda esquirla comenzó a perfilarse, tan afilada como la más terrible de las espadas.

Había aceptado demasiado rápido todo aquello, en la noche anterior lo había notado. Aquella reacción no era la normal, no era lo lógico. Si había sido blanda con el, lo corregiría en seguida. Si se lo había pintado demasiado bien, le reventaría el cuadro en el cráneo. Su inocencia estaba deseando matar, y la maldita lanza del chico ni siquiera se había mostrado. Tal vez, por no detectar verdaderas intenciones homicidas. Tal vez aquel bonito palo afilado sabía que no se podrían matar entre ellos usando su poder, pero no contaba con la inestable naturaleza de su compañera. Había muchas maneras de matar a alguien sin implicar la inocencia, como bien le había demostrado Will.

Las agujas de suturar seguían en su bolsillo. Si la esquirla de hielo y sus palabras no surtían efecto en la mente del chico, logrando algún avance en todo aquello, iría a por el. Y no intentó ocultarlo. Miró a la lanza, y luego le miró a el nuevamente. La aguja caldeaba el bolsillo de su pantalón, de tan concentrada que estaba en ella.

Activala, ya.

No hacía falta decir lo que sucedería si no lo hacía. Sus oscuros ojos rojos hablaban más fuerte que las palabras que salían apenas susurradas de su boca.



Spoiler:


Perdón por la tardanza y eso D: he posteado en cuanto mi muñeca lisiada me lo ha permitido... Sdjsdfg, no hago más que disculparme contigo por tardar y tu conmigo, a ver si coincidimos con tiempo libre los dos alguna vez~

:duerme:
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Dom Mayo 19, 2013 2:49 pm

"Diablos no acierto una, ¿como narices se mueve tan rápido?"

La respuesta se encontró en los pies de su compañera de mirada felina, pues de aquellas botas salían unas finas cuchillas de hielo fino que hacían de patines sobre el hielo y le permitían moverse rápidamente a voluntad de Nine...

-Como diablos puedes... Ya no me deben sorprender estas cosas supuestamente yo también puedo hacer algo con mi lanza...-

"Ya muy listo Hans, ¿la cuestión es el como mierda lo hago...?"


Nine empezaba a bajar el ritmo o al menos eso creía pero cuando mire hacia sus ojos vi claramente que podía matarme incluso sin querer...

Claramente volvió a llamar a mi lanza, palito parecía preocupada aun con su fría y penetrante mirada, de tal forma que me estaba dando las pistas necesarias, la cuestión es que debo concentrarme en mi lanza.

Poco a poco empece a notar algo dentro de mi se extendía de la lanza hasta mi cabeza pero lo único que cambio fue que perdí el sentido del frio, cosa que podría indicar que me estaba congelando o que me estaba aclimatando.

Un fuerte estallido y un sonido de cristales rompiéndose sonó fuera de la sala.

— No se si eres consciente de lo que hay ahí fuera, esperándote. No se si recuerdas los montones de ropa abandonados, el olor a crematorio y los cientos de miles de vidas que se han perdido por causa de un arma que ni siquiera eres capaz de utilizar de forma productiva. — "..." — Has aceptado ser un exorcista, con todo tu discurso y motivación de antes, y ahora ni tan siquiera puedes rozarme... te advierto nuevamente de que no tendrás segundas oportunidades. Por mucho que haya sido el akuma quien les ha asesinado, si no haces algo al respecto con el poder que se te ha concedido, para mi serás tan responsable de la masacre como ese monstruo.

-...-

"¿Debo matarla?"



— Sólo para que quede claro, no me debes ningún tipo de gratitud. Te he tratado como lo he hecho porque tienes una inocencia en tu poder, habría sido lo mismo con cualquier otra persona en la situación en la que nos encontramos. Y de igual modo, te dejaré y me llevaré esa misma inocencia por la que te he salvado si te veo incapaz de dominarla. La arrancaré de tu cadáver sin mirar atrás, no te quepa duda. —

Su mirada me penetraba de manera agresiva, mis vellos de la nuca se erizaban algo estaba surgiendo dentro de mi ser y era ira incontrolada por la impotencia de no callarla de no poder rozarla, impotencia guardada de la muerte de su pueblo y de su padre.

"¿Debo matar?"

Mire hacia Nine de su brazo izquierdo surguio una esquila de hielo tan punzante como afilada, que podría herirme de gravedad o matarme en un instante, el frio ya no lo sentía cada vez sentía menos cosas parecía como si me estuviera congelando.

Pero mi pecho ardía con furia, aun estando sobre una superficie helada y el entorno en un estado de unos cuantos grados por debajo de la media normal de la estación que nos visitaba...

Nine había cambiado de parecer o al menos eso pensaba quería matarme y quedarse con la lanza aun sabiendo que el monstruo llamado akuma parecía estar muy cerca o quizás ya estaba en la mansión.

"Me va a matar si no pongo énfasis en el siguiente ataque ¿debo arriesgarme a poder producir una herida mortal o puedo arriesgarme a acabar atravesado..."

Empece a jadear era por pánico no por cansancio, mi cuerpo no se movía algo pasaba pero no podía apartar la mirada de los ojos vacíos de emociones de Nine y de la lanza que parecía apuntar a mi cuerpo.

" Matar y vivir o morir y perder lo que me queda"

— Activala, ya.

"MATAR"

Mi cuerpo que había estado en un estado de congelación se activo por completo ante el sentimiento de terror, tenia completo control de mi cuerpo no iba a darle el gusto de que se llevara mi lanza, si la quería se la llevaría clavada en el pecho.

La lanza se sentía más ligera de lo habitual, me lance deslizándome por el suelo hacia Nine y trace una amplio corte con el filo derecho de la lanza destrozando sus patines de hielo, frene en seco y me impulse por la parte derecha de Nine.

"Ino...cencia"

-Inocencia...VAMOS-


La lanza empezó a emitir un leve brillo verde del cual surguio una replica igual a la de la lanza de hielo rojo, estaba cansado es como si acabara de dar cuarenta vueltas al pueblo a máxima velocidad sentía algo de sangre en mi boca.

En pleno vuelo hacia donde estaba Nine arroje la lanza de hielo rojo que parecía una copia de la original, su tacto era indoloro no me quemaba, se sentía bien al coger la replica helada.

No conocía la potencia destructiva de aquella lanza, pero tampoco conocía el verdadero origen de aquel poder, en cuanto toque el suelo me volví a abalanzar sobre Nine apuntando a su cuerpo que con suerte dañaría si la lanza de hielo lograba impactar, desde luego perdía fuerzas a una velocidad alarmante con cada movimiento.

"¿Debo matarla...?"



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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 30, 2013 3:24 pm

Un tronco chasqueó en la abarrotada chimenea. El brillo del fuego se reflejaba en los ojos de Hans mientras se lanzaba a por ella con todo lo que tenía. Algo en su mirada la hizo estremecer, tal vez porque sabía que ahora no se tendría que contener.

Sus oscuros ojos siguieron los más claros del rubio, calculando lo que haría, apenas reaccionando cuando se vio privada de las cuchillas que la mantenían unida al hielo. ¿Acaso ahora dudaba ella?

No. No había duda en sus manos cuando usó la esquirla para equilibrarse precariamente sobre la helada superficie, pero estaba distraída, eso era innegable. Y había pasado porque... era fascinante. Fascinante ver como un muchacho anteriormente tranquilo y contrariado, confundido por todo lo que le rodeaba y triste por las pérdidas sufridas, de pronto se volvía uno con su arma, un arma activada al fin que centelleaba hermosa y terrible envuelta en aquel fulgor verde que ella tanto amaba, directa a su presa. Y su presa no era nada menos que su propio cuerpo.

Una ráfaga de viento gélido la envolvió, y le obligó a cerrar los ojos con sorpresa. Aquello no era de Ice, pero... no podría ser posible tanta coincidencia. No podía darse el caso de que el poder de Hans fuera el mismo que el suyo, cierto? Nunca había oído nada al respecto, y la idea resultaba demasiado atractiva para poder describirla. Una función combinada de hielo, akumas y noah empalados sangrando entre aquellos pedazos gélidos, el mundo sumido en la nieve y el frío...

Volvió a abrirlos rápido, temiendo perderse tan siquiera la ínfima parte de aquel espectáculo que cada vez la fascinaba más. La astilla de hielo se rompió cuando ella la soltó para alzar la mano en dirección al arma que venía a por ella. Si tan sólo pudiera tocarla antes de que se desactivara, sería feliz.

Que locura. La atravesaría. Moriría.

No sabía de dónde le venía todo aquello, cosas tales como felicidad o diversión, cosas que le gustaban y que no, eran ajenas a ella, nunca le habían preocupado en lo más mínimo, no verdaderamente. Tampoco hallaba placer en destruir y purificar almas, se suponía que era su trabajo, para ello la habían educado de una manera tan retorcida.

Entonces...¿porqué no se defendía? Hace dos segundos le habría matado sin dudarlo para poder marcharse rápido y con la lanza, acaso había sido un impulso malsano provocado por aquella sintonía de poderes? ¿Realmente estaba deseando otra inocencia?

Sabía lo que implicaba consentir aquello, tanto para ella como para el. No debía. ¿O si?

El chico se había abalanzado a por ella, sin duda para neutralizarla en caso de que el arma diera en su blanco, o tal vez matarla, tal vezl o había vuelto loco al decirle todo aquello, y no le importaba, no es como si fuera relevante. Pero, no lo era porque sabía que le iba a dar, aquella refulgente esquirla roja, letal y deslumbrante se clavaría directamente en su corazón. La electricidad de saberse en verdadero peligro de muerte habiéndolo provocado abiertamente, la sorpresa del poder del arma y su armonía divina con el suyo propio eran enloquecedores para su mente. Y ella no haría nada para impedirlo.

Stupid kids, wish for death is sin.

Un brillo horrible y cegador salió de su espalda, envolviéndola en un manto rígido y gélido, tan tangible y doloroso que la devolvió a la realidad en el instante en que la lanza hacía impacto penetrando un objeto duro y cristalino y seguía su camino hasta hacer contacto con su pecho, de manera superficial pero en el lugar exacto donde solía ir su insignia de exorcista, causándole un pinchazo molesto y que comenzó a sangrar.

Permaneció quieta, mirando directamente a los ojos a una especie de... persona de hielo. Que la abrazaba, por cierto. Y por algún motivo, parecía estar cabreada, si eso era posible habida cuenta de que era hielo y nada más. Su rostro estaba tranquilo, casi plano pero... por alguna razón parecía decepcionada. La tenía sujeta por los brazos, como si quisiera sacudirla. La lanza se había clavado en su espalda, atravesándola de parte a parte pero siendo retenida a su vez. De hecho, literalmente, si no fuera por aquella lo-que fuera-que-sea jovencita de hielo, ella estaría con la lanza entre las costillas y expectorando sangre, contando los segundos que faltaban para su entierro.

Parpadeó con lentitud, incómoda consigo misma y con su inocencia. No entendía ni el porqué de la ausencia de actos por su parte ni el porqué de la efectividad de los de su inocencia.

Quiso moverse, alejarse de aquel abrazo helador pero sus brazos simplemente no le respondían y al contornear el cuerpo, la lanza le cortaba por el rozamiento y arruinaba las únicas prendas de las que disponía, con horribles consecuencias para su próxima hipotermia. Torció el rostro curiosa por ver qué alcance había tenido aquello y por el destino de su pseudo-alumno, y se topó nuevamente incapacitada para moverse apenas unos milímetros, lo cual le permitió ver de refilón el cabello rubio del otro, pero no saber su estado ni si se habría logrado frenar antes de impactar contra la figura.

Sus ojos volvieron a su ''situación'', y mientras estudiaba una forma de liberarse de aquella prisión aparentemente irrompible, el cansancio comenzó a envolverla, y de pronto el hielo del suelo de la sala bajo su espalda se esfumó con aquel suave brillo tan característico que sólo se producía tras la desactivación de Ice. Lo mismo sucedió con la figura, aunque esta pareciese poco convencida al respecto y eso que las estatuas de hielo no debían parecer nada, pero desapareció también, y con ella la sujeción de la lanza, que calló con un suave ''plof'' sobre su cuerpo, convertida ya nuevamente en el palo con acero sin mayor valor que la de cualquier otra arma, salvo por las gotas de sangre que marcaban su extremo afilado.

La misma sangre que manchaba la suave camisa de algodón grueso y forro doble que tanto le gustaba, destrozada un poco por debajo de la clavícula y que dejaba entrever la herida y algún trozo negro de la ropa térmica que le había diseñado el equipo científico. No le dio mayor importancia mientras se incorporaba tambaleante, notando apenas el curioso aumento de peso en su espalda, casi como si el pequeño colgante hubiera cambiado de peso de pronto. Descartó la idea de llevarse la mano hasta la nuca, pues el esfuerzo requeriría de las fuerzas que le restaban, necesarias para llegar hasta Hans, arrojarle la lanza y alcanzar la puerta antes de comenzar con la letanía de espasmos, temblores y dolores de cabeza que solían enloquecerla al punto de llorar o mostrar cosas que no debería de si misma.

Y así lo hizo, con pasos algo torpes pero manteniendo aquel tono felino suyo, que no hacía ruido pisara donde pisara. La chaqueta parecía estar a km de distancia, y visto lo visto, tal vez al chico le hiciera falta, así que renunció a la idea de recogerla.

Si tienes frío, póntela. No es el modelo femenino, así que debería de irte bien. Además... acabarás teniendo una parecida. – le comentó señalando vagamente al sofá empotrado en el fuego, del cual sólo se había salvado la mitad, y al menos la mitad en la que estaba la prenda de abrigo. Esa parecía ser la noticia buena del día. Lo dijo mientras ponía la lanza desactivada al alcance de su mano sin dedicarle una mirada y comenzaba la lenta marcha hacia la puerta.

Llegó de una manera aceptablemente digna, y luego se tomó un tiempo casi demasiado largo en recordar donde estaba el salón con los enormes chaise-longue, de hecho para cuando sus pasos se volvieron a activar, ya había tenido una ronda de desagradables temblores y sus dientes chasquearon al punto de hacerla morderse la lengua en varias ocasiones.

Se equivocó, al parecer, al elegir puerta puesto que acabó donde habían desayunado. Y no quedaba nada caliente a la vista, el pan duro la miraba con sorna desde la panera, como recordandole que debería haber comido el doble sabiendo que iba a sufrir después. Frustrada, pateó una de las sillas y se desplomó sobre ella, apoyando toda la mitad superior del cuerpo y un brazo sobre la mesa, cabeza incluida como si la madera se tratase de la cómoda tela de un sofá.

Una idea curiosa le pasó por la cabeza, y es que el chico había cumplido la condición y le había alcanzado. Tal vez debería haber dicho algo de alguna forma, explicarse, ofrecer algo remotamente similar a una disculpa o ... simplemente debería haberse quedado con el, allí. A fin de cuentas había una fuente de calor alimentada por el mullido relleno del sofá que había empleado como cama.

La idea se esfumó en cuanto los temblores la hicieron estornudar y la herida salpicó pegajosa sobre sus piernas y la mano que se llevó al pecho apenas contenía la superficial pero irritante hemorragia, haciendo que maldijera entre dientes en contra de su persona, Hans y la lanza, o todo aquel absurdo país de invierno.

Ah, bien, si el no moría después de lo que había hecho y de el supremo golpe que posiblemente se había llevado, quizás le fuera útil contra el akuma. Sus inocencias podrían hacer que el monstruo se sintiera como se estaban sintiendo ellos en aquel momento, hmm.

Unos golpes secos como arañazos en el exterior hicieron sonar campanas de alarma en su cuerpo, pero no tenía fuerzas ni deseos de averiguar de qué se trataba. Posiblemente, se convenció, se trataría del viento, alguna rama rozando en la ventana o su desgraciadamente encantador golem había elegido aquel preciso instante para regresar con ella, justo cuando no podía ir a abrirle. O tal vez el akuma, por qué no. Pudiera ser que les hubiera descubierto, quizá su inocencia se había propasado o quién sabía qué y habían logrado atraerle al fin.

Fuck it all. – sentenció cerrando los ojos. Necesitaba un par de minutos, al menos un maldito par de minutos.

Y luego iría a arrancar pedacitos de las alas de aquel golem, akuma, pájaro o rama. Disfrutaría si se trataba de un ser vivo. Las ramas de árbol no chillaban a fin de cuentas.



Dsc*:


Aviso para el que corrija, he realizado aquí la subida de nivel de la inocencia, con lo que a lo largo de la misión restante estaré empleando ataques del rango que me corresponde.

Hans, perdona la ausencia y lo largo del post estuve a punto de cambiar el formato para disminuírlo al menos en apariencia D< me tomé un tiempo pensándolo y en verdad me perturbó un poco redactarlo, además creo que a Nine el ''palito'' la ha trolleado oficialmente ;3, enhorabuena por la activación - ya que ella no lo ha dicho ni lo dirá (?) - .

Nada más, espero que te vayan bien los estudios~
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Jue Jun 20, 2013 11:06 am

Todo ante mí se detenía, todo se volvía lento veía como las gotas de sudor se congelaban y se combinaban a mi lanza de hielo rojo, haciéndola cada vez más perfecta tanto que ya dudaba cual era de hielo y cual de acero. Un fulgor leve pero intenso se hacía notar en el arma y en parte era responsable de aquel frio glacial en su cuerpo que le hacía no sentir nada aparte de aquel frio que le resultaba casi agradable.

La esquila de hielo estallo en pedazos pequeños mi táctica estaba funcionando la adrenalina que sentía me hacía más fuerte, más rápido mucho mejor, mi fuerza estaba por encima de los límites que antes tenía establecidos y todo gracias a mi inocencia.

La lanza seguía el trayecto de corte establecido por el brazo de su amo que si seguía el recorrido trazada atravesaría buena parte de la carne de Nine.

"Mierda no puedo parar la lanza..."


Para mi sorpresa un gran brillo apareció de la espalda de Nine que no solo me cegó y freno el ataque de mi lanza de hielo rojo, sino que también repelió mi cuerpo mandándome al suelo tras un contundente choque contra la figura de hielo que la protegía de figura humana...El dolor fue intenso ya que el ataque atravesó la figura chocando con toda la velocidad cogida el resto del cuerpo, chocando violentamente.

Mis ojos daban vueltas examinando el techo ya que estaba tendido boca arriba sin poder moverme me dolía todo el cuerpo, sabía que no tenía ningún hueso roto pero el golpe y el dolor me consumía las ganas de moverme para comprobar el estado de aquella pequeña psicópata...

Un hilo de sangre me recorrió el rostro recordándome que la cicatriz aún no estaba curada y que seguro aquel reguero de sangre que se expandía y calentaba mi cuerpo...

-Esto es una mierda, se supone que ahora debería ser nombrado oficialmente exorcista.-

Unos leves pasos casi insonoros tocaron la superficie del hielo, ni siquiera me dedico una mirada pero me declaro unas palabras mientras cruzaba la instancia y me dejo mi lanza en la mano.


Si tienes frío, póntela. No es el modelo femenino, así que debería de irte bien. Además... acabarás teniendo una parecida.

Digo señalando el abrigo que estaba al lado de la chimenea encima del sofá partido. Luego simplemente abrió la puerta con un leve tambaleo desapareció de la sala tras el umbral de la puerta.

Apenas pude levantarme me acerque al sofá y arranque algo de su mullido contenido para limpiar la sangre sobre mi rostro, me senté en la parte que quedaba que empezó a tambalearse para finalmente tirarme al suelo de nuevo.

-Puta mierda de sofá y maldita rompedora de muebles.-

Me senté sobre el sofá volcado poniéndome la chaqueta de Nine que bueno me quedaba bastante bien era más o menos de mi talla algo corto de mangas pero perfecta por lo demás, noté algo de gelidez en aquella chaqueta pero también comodidad, aparte de un leve olor a mujer de Nine que me hizo blasfemar desabrochármela y ponérmela como capa.

"Lo cierto es que huele genial"

*sonrojado*

-Espero que no me haya visto nadie hacer eso...-

Antes de salir del habitáculo apoyándome en mi lanza, pude ver como donde antes estaba la lanza roja ahora estaba un pilar perfectamente pulido de hielo rojo que atravesaba lo que quedaba de estatua de hielo de Nine que poco a poco ambas creaciones se unían en un único charco debajo de ellas.

-Casi se podría decir que es arte...-

Poco a poco fui recuperando fuerzas, pocas pero ya eran algunas vi un rastro de sangre de escasas gotas que seguí como Hansel y su hermana Gretel seguían a la paloma hacia la casa de dulces de la bruja.

Me encontré a Nine en una postura un tanto rara y con los ojos cerrados por lo que vi mi oportunidad de pillarla desprevenida.

-Llego la hora de mi venganza...-

"Ciertamente debería sentirme enojado y furioso, pero ciertamente no lo estoy..."

La cogí en brazos y la lleve al cuarto más cercano ignorando todas las ideas de mi mente de ella empalándome, congelándome haciendo helado con mi cuerpo congelado esas ideas se formaban en mi mente mientras pasábamos el pasillo. No pesaba mucho y estaba muy fría de hecho el tacto de su piel era similar a tocar hielo pulido, piel tersa fría y suave, por no decir de su pelo era suave y agradable al tacto.

La deje en la cama de la habitación más cercana y antes de que me lanzara algo cuando se pudiera incorporar me puse a salvo detrás de la puerta.

-Gracias por la chaqueta, psicópata...Voy a mirar que es eso que hace ruidos raros-

Los ruidos procedían de una de las ventanas del segundo piso por lo que iba a ser una odisea con mi cuerpo en estado semi-sepultura.

"Escalón,escalón,escalón,escalón,escalón,escalón,escalón,casi me caigo,escalón,escalón,suelo, ventana,abrir, bicho volador..."


Una especie de murciélago con un ojo en medio atravesó el umbral de la ventana creo que se llamaba golem, antes de que fuera en busca de Nine lo atrape con la mano derecha para examinar más de cerca aquel ser extraño...

Mi conclusión fue que este ser no se asimilaba a ningún otro aparte de un murciélago, por sus alas de tamaño y forma parecida.

lo solté y voló confundido escaleras abajo, yo como no me enfrente de nuevo a la escalera tras unos minutos de desesperación en estado puro tras vivir casi tres caídas mortales por las escaleras, me encontré al golem golpeándose como un poseso contra la puerta...

-En serio me das pena bicho-

Abrí la puerta y sin pensármelo dos veces deje la lanza apoyada en la pared y me senté en una silla que estaba cerca de la cama donde estaba Nine, y hundí mi cabeza en mullida cama sin invadir el espacio de Nine, quedando en una postura parecida a un muerto de un asesinato con armas de fuego.

-Aquí está tu querido bicho volador...Buenas noches.-

"A pastar me voy a dormir no puedo con este cansancio, esta vida es muy dura."

PsicoMaster:
A mi queridísima psicomaster le ruego que tenga piedad con mi tardanza y bueno ya si que si que estaré activo, ya sabes si me mandas un privado aparece en mi móvil, así que puedes consultarme cualquier cosa...


Última edición por Hans Di Lucia el Miér Jun 26, 2013 7:56 am, editado 1 vez

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 26, 2013 5:47 am

'' Llegó la hora de mi venganza... ''

La palabra venganza se filtró de golpe en su abotargada mente mientras la marcada presencia de otro cuerpo humano invadiendo su espacio y tranquilidad se tornaban inesquivables a sus sentidos. El escalofrío masivo le recorrió el cuerpo, haciéndola temblar y perder aquella posición tan poco cómoda, pero que le resultaba totalmente válida, en la que había acurrucado su cuerpo preparándose para hibernar, morir o lo que fuera, marcó el inicio de su desdicha.

Una teoría brusca la desveló, llenando sus pensamientos con imágenes de tortura y destrucción, en las cuales su idea de una redención sin mayores consecuencias se mostraba simplemente como lo que era, es decir, una idea boba. Tampoco era como si lo mereciese, pero desde luego le habría gustado olvidarse de aquel mundo gélido al que habían ido a parar sus huesos antes de ser juzgada por sus pecados. Sólo había soñado con la nada, acogedora y oscura, durante un par de segundos, segundos dios mío, tanto pedir eran los minutos? ¿Acaso se había excedido con aquella mención plural? Bien pues, se conformaría con sólo uno. 

Uno nada más, pensó con acritud mientras tragaba saliva, lo que le provocó un doloroso escozor en la zona del pecho donde el maldito agujero parecía aumentar por segundos, no en proporciones, si no en lo mucho que le molestaba. Era algo relativamente superficial, un par de dedos de grosor y otros tantos de profundidad, nada serio pero la cicatriz se añadiría a la colección. Y como siempre, la brillante naturaleza evolutiva hacía que aquella apestosa herida doliera el doble que una puñalada profunda.

Una sonrisa tosca le bañó los labios. Intentaba olvidar el recuerdo de aquella inocencia suya tan presuntuosa que se había atrevido a manifestarse a imagen y semejanza de un humano, intentaba desesperadamente no desearle la muerte a toda la gente con cabello rubio del planeta, pero cuando abrió el ojo izquierdo, lo único que pudo ver fue la realidad.

Y la realidad se dedicó a cogerla en brazos y apartarla de la poco agradecida superficie de la mesa, la cual en absoluto resultó ser más cómoda que los brazos de su ineludible compañero, aunque seguía siendo mucho más aceptable para su alergia al contacto físico.

Quería protestar, evidentemente. Y así se lo exigió a su voz, la cual al parecer no tenía mayor intención de obedecerla, tal vez se estuviera poniendo de moda, y sus roncos insultos y maldiciones varias en escocés fueron transformados en algo tan patético y asquerosamente desvalido como los maullidos apagados de un gatito.

Oh, ya. Lo próximo en la lista de suicidios absurdos será pararme en frente de una bala de sangre.

Intentando no ahogarse entre toses, fijó la vista en el techo con somnolencia. No le apetecía dormirse en una situación así, pero su cuerpo se volvía pesado con cada movimiento de Hans y la herida parecía calmarse, hasta que la rozadura ocasional con la ropa térmica la despertaba de nuevo y le hacía apretar los dientes.


Se detuvieron de pronto, al parecer habían llegado a su objetivo. Tal vez la tiraría por una ventana, pensó, o acaso a la bañera con agua helada que había dejado arriba. Ni siquiera sabía si habían subido escaleras, pero cuando el la soltó, no se esperaba el mullido colchón de plumas con el que topó su columna.

Antes de que pudiera quejarse, la voz de el la sacó nuevamente de aquel zumbido en el que viajaba su cabeza.

Gracias por la chaqueta, psicópata... Voy a mirar qué es eso que hace ruidos raros.

¿ Uh ? Ha dicho... gracias. Lleva puesta la chaqueta, bien. Y lo de psicópata no tendría sentido discutirlo, no en un momento así, luego tal vez le patee la boca... pero, ¿gracias? Además, el no debería ir solo a buscar a lo que sea que esté haciendo sonido... Hacía demasiado que no escuchaba esa palabra de un exorcista. G-r-a-c-i-a-s. Ah, al señor Bak tal vez le agrade. Eso si consigo que llegue de una pieza...

Alzó el brazo hacia la puerta para detenerle de algún modo, pero el ya se había ido. Aquello la hizo parpadear con lentitud, tal vez estaba tan mal que había perdido incluso la noción del tiempo. Increíble. Su mano se estampó contra su frente al perder las fuerzas, y se quedó así, notando la palmada con hormigueo extenderse por su rostro. Si fuera de resistencia baja a la incomodidad, estaría durmiendo en ese mismo instante.

Quería decirle que no debería agradecerle nada. Y por otro lado no quería decir absolutamente nada.

Por eso, cuando le escuchó bajar torpe y cansado las escaleras y le vio abrir la puerta con su golem retenido y lo soltó, se limitó a abrir un poco los ojos en señal de reconocimiento y a intentar esquivar con el dorso de la mano los golpecitos que el pequeño bicho intentaba atizarle como muestra de cariño y agobio por haber estado retenido fuera.

Aquí está tu querido bicho volador... Buenas noches.

Ella había flexionado el codo al notar que se acercaba de nuevo, incluso se había protegido de manera no muy descarada el rostro esperando algún tipo de... cosa. Lo que no había previsto fue el suave plof a la altura de sus rodillas y la pesada respiración que siguió a la despedida verbal con intenciones claramente somnolientas.

Una expresión de duda cubrió su rostro mientras se apartaba torpemente del cuerpo en reposo de su alumno. Su golem zumbó alegre al verla medio incorporada y se asentó sobre su cabeza al notar que carecía de su habitual y mullido nido alojado entre los pliegues de su bufanda o el cuello de la chaqueta. Segundos antes había estado observando con aquel único ojo la herida de su ama y tras juzgar que no se moriría allí mismo, se dispuso a entregar sus datos.

Un pequeño auricular se descolgó del cuerpo del pseudo-murciélago, y ella lo tomó con cautela sin perder de vista la descuidada y rubia cabeza de Hans. Parpadeó antes de ponérselo en la oreja, no se esperaba que hubiera una grabación de audio.

—  .... *sonidos de estática* ¿ E-exorcista-sama ? ¿ Nos escucha ? Shhh, Paulov, quédate ahí y permíteme hablar primero, no tenemos demasiado tiempo, Érika no pasará de esta noche. 

El sonido de la voz la hizo crisparse y ponerse más derecha, incluso golpear suavemente a su golem para que emitiera lo más pronto posible. Por inverosímil que pareciera, podría ser que hubiera supervivientes en el grupo de buscadores, siempre y cuando no hubieran muerto en lo que había tardado el bichito en encontrarla, pero en aquel momento la posibilidad de perder aquella vía de información le resultaba, simplemente, intolerable.

Quedamos tan sólo tres de un grupo de dieciocho. Esto es peor... dios míos, es peor que el incidente de España. Los cuerpos llueven del cielo, pedazos, cabezas, ojos, y la sangre y... Estamos demasiado cerca de su refugio, nido, o lo que demonios sea esa cosa. Por favor, si este mensaje llega a oídos de un maestro, le ruego, le rogamos que no nos deje aquí. Yo, este, el buscador Netero es mi nombre, le adjuntaré todas las imágenes que pueda a su golem para facilitarle la tarea de encontrarnos. Y, tenga cuidado, siempre está vigilando... siempre...

Un grito ahogado y ruido de pies en movimiento fueron lo último antes de que la grabación terminara con un pequeño chasquido. El auricular colgó libre antes de desaparecer dentro del inverosímil cuerpo del golem, el cual tras zumbar un poco, abrió y puso en rojo su ojo dispuesto a emitir las imágenes recaudadas.

Pero algo se lo impidió. Confuso el animalito robótico se retorció antes de notar la delgada mano de su dueña que lo apretaba fuerte contra su cabeza.  Decidió quedarse quieto al notar que la mano temblaba, tal vez la dueña no quería ver las imágenes en ese momento. Se movió hacia el rostro y se asomó un poco, estudiando sin entender aquella expresión tan extraña que ocupaba unos rasgos por lo general imperturbables.

Más tarde, pequeñajo. Ahora mismo sería una molestia para el... bello durmiente. – las palabras sonaron ásperas, irónicas, sin tono y tan suaves que de los presentes, tan solo el golem pudo entenderlas. Luego su dueña se agitó un poco, rompió las mangas de su ropa-de-arriba y se la quitó, y así con la segunda y tercera capa. Luego utilizó los trozos primera capa para tapar aquella cosa que olía salado y manchaba de rojo la sábana blanca, haciendo algo como un montón y apretándolo contra su pecho. Y luego se puso la primera capa casi rota que le quedaba floja. El golem movió su cabecita confuso. Su ama estaba claramente incómoda, y además aquello era insólito, puesto que solía tener tanto frío que aquellas capas eran como su segunda piel. Tampoco entendía que no apartara de un golpe a aquel extraño invasor que antes le había estrangulado en el pasillo cuando intentaba volver con ella. 

Sin fiarse de aquel personaje que ocupaba el mismo lugar de reposo que su amada dueña, se posó en el hombro ahora descubierto de ella y intentando montar guardia a la vez que cubrirla, aceptó como pudo la situación.

Nine por su parte, siseó entre dientes con los movimientos del alado. No pensaba tumbarse en la cama, aquello implicaría más movimiento, por simple que parecía dejarse escurrir hacia el colchón la opción resultaba inaceptable puesto que se le movería todo el improvisado vendaje del pecho. Además, su cabeza se había vuelto un hervidero en cuanto el buscador había mencionado que se encontraban cerca del akuma. Le preocupaba también la posible muerte de aquella tal Érika, pero no era la prioridad máxima.

Además tengo que pensar qué demonios voy a contarte a ti... – murmuró apenas, sin poder evitarlo, hacia la inconsciente figura del rubio.

La posibilidad de que aquel muchacho se negara a abandonar a un herido era clara, puesto que incluso habiéndole enajenado y amenazado con la misma muerte, en el último instante el había vacilado a la hora de matarla, aunque al parecer su inocencia supliría aquel defecto tan humano, no podía confiar en que antepusiera la vida de una buscadora o civil a su propia seguridad. Incluso podría darse el caso en el que tuvieran que verla morir delante de sus propios ojos.

¿Debía advertirle acaso? No. Cargaría con la responsabilidad de la misión y los errores de la misma como en un principio había decidido, suponer la totalidad de bajas era lo acertado, y cualquier vida salvada en el proceso sería una casualidad, no algo premeditado. El objetivo principal era la salvaguarda del nuevo exorcista, ahora que se había sincronizado. Incluso el akuma pasaba a un segundo plano en caso de confrontación directa.

Un gesto de dolor la hizo notar que la frente le sudaba. Se la tocó con los dedos, incrédula. Hacía siglos que no sentía calor al punto de sudar, tal vez estaba pensando demasiado o tal vez la herida le fuera a dar fiebre, aunque era demasiado pronto. Al tocarse el rostro recordó la herida del chico, y se preguntó en qué estado estaría. Ni le había mirado el rostro y eso que la había transportado en brazos.

Las cicatrices, a fin de cuentas, sólo son un coleccionable más.

Recogió una de sus piernas sin atreverse a mover la más próxima al rostro de Hans. Nunca había estado tan cerca de nadie salvo de Jay, y había sido en un tren y en un hospital, las camas quedaban fuera de la cuestión, fuck. Quería levantarse y asearse, alejarse y esconderse en algún lugar hasta que el despertara, puesto que luego no tendría oportunidad de pensar nada sobre lo que se avecinaba.

Sus ojos volaron sobre la chaqueta, su chaqueta, que ahora decoraba los hombros del rubio. Alargó la mano impulsivamente para quitársela, y acabó dejándola estar. Incluso pateó la colcha y parte de la sábana hacia el, logrando taparle media cabeza y el cuerpo, haciendo que pareciera una especie de bola de tela y pelo.

Ah, así estaba mejor. Así no parecía que estuvieran tan cerca. Y no tendría tanto frío, aunque no le importaba, si su poder se parecía al suyo en los efectos secundarios además de en los de ataque, el acabaría con un intento de neumonía espasmódica. Sólo quería prevenir mocos y estornudos por doquier, no serían demasiado sigilosos en ese estado.

Sus ojos comenzaron a pesarle de nuevo, por rabia que le diera el entumecimiento muscular comenzaba a resultar inolvidable. Enterró la barbilla en el brazo que tenía libre, pues con el otro se sostenía el vendaje del pecho, y lo apoyó a modo de almohada sobre la rodilla de su pierna recogida.

Al parecer el dios de los exorcistas agotados había decidido concederle aquellos malditos minutos.







cosas again~:


Bueno, me alegro de que puedas estar activo, yo me he puesto como tope los 6 días máximo de tenerte esperando, así me vaya la vida/trabajo en ello que responderé (?)ok no, prometo intentar contestar mucho antes xD.


Sobre tu post, a parte de reírme demasiado con la parte de las escaleras y prometerte dolor y castigo (?) aunque te diera el +1 de premio, te sugiero que le pases una vez más el Word o el corrector, por si lo subiste con prisas. Hay algún error de ortografía, alguno que otro, échale un vistazo y juzga. No creo que te bajen mucho, pero si se repite en varios post te afectará a la puntuación final, tenlo en cuenta.


Y nada más, que espero que esta biblia te guste aunque no me salió como yo quería exactamente, tenía un borrador todo épico y se me jodió -_- odio a mi portátil, lo odio a muerte.


En fin, bye y eso, ya te mandaré algún pm con porno è.e
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Sáb Jul 06, 2013 12:33 pm

El dolor al despertar fue algo normal para mi ya que estaba acostumbrado a recibir dolor en los brazos pero dentro del dolor y del cansancio había un frio glacial superior al que nunca había sentido, abrí los ojos pero estaban tapados  por una sabana gruesa me levante y pude contemplar como la sangre que corría desde mi corazón hasta el final de mis vasos sanguíneos se enfriaban cuando llegaban a los brazos, extrañado los examine de cerca no parecían haber cambiados aparte de tener un leve tono rojo.

Podía soportar el dolor pero los brazos no respondían tan bien como querría cada vez que apretaba la mano sentía agujas clavándose en la palma y en las articulaciones...

-Ya veo, repercusiones...-

Mire a mi querida rescatadora-psicópata-exorcista estaba dormitando en la cama, gracias a dios no me había clavado una cuchilla de hielo mientras dormía, le puse las sabanas encima y salí con la lanza del habitáculo dejando a Nine y el murciélago-bichovolador no identificado solos.

Tenia que ponerme a buscar algo con lo que poder resguardar mis brazos del frio exterior ya que tenia suficiente con el interno. Entre en la habitación del alcalde, el día de su salida a Alemania por vacaciones, antes de irse llevaba unos guantes de cuero largos muy chulos, abrí de una patada un armario que parecía cerrado con doble llave,el armario parecía resistente pero tras varias patadas cedió, dentro del armario había una caja fuerte, una pistola sobre ella y varios abrigos de aspecto lujoso, aparte de una bolsa que contenía material no muy apetecible de mencionar.

-Vaya con el alcalde y yo que le creía un tío decente.-

Ya que el armario no tenia nada de interés aparte de la pistola, Procedí con el siguiente y bingo, unos guantes de cuero marrones largos y con un grabado decorativo muy original que parecía la silueta de un lobo, me los puse y mitigo algo el frio de las manos, después de ponerme una camisa blanca a conjunto de un pantalón negro me abroche por completo la chaqueta de exorcista que me quedaba realmente bien.

Tras buscar calcetines de mi talla y demás en el cuarto del hijo me puse un par de botas negras de la habitación del mayordomo...

-Dios mio, me estoy convirtiendo en un ladrón de ropa... Jajajaja...-

Me lleve la mano a la cara con el pensamiento de que esa ultima frase había sido la más patética que había dicho en mi maldita vida.

-Bueno, hora de preparar algo para comer hay que recuperar fuerzas, lo malo es que sigue sin haber muchos ingredientes nuestra psicópata durmiente deberá conformarse con queso curado acompañado de las reservas que encuentre en la despensa de abajo.-


Era de esperar el plato parecía de restaurante aunque estuviera hecho con cosas de la despensa perdido de la mano de dios, pero mis habilidades culinarias superaban la media yo solía hacer la comida ya que nuestra sirvienta era buena limpiando pero un desastre cocinando, claro esta que mi padre no tocaba la cocina sino saldría  ardiendo...

"Me estoy volviendo loco enserio estoy sonriendo como un idiota mientras cocino y alardeando de mis cualidades culinarias con el viento"


Tras preparar otro plato para Nine, conseguí más vino para Nine espero que lo disfrute y saboree más esta vez que casi parecía que bebía agua cuando se trataba de vino.

Puse en orden todo el comedor y subí las escaleras con el propósito de sacar a rastras a la psicópata de mi reclutadora.

-Nine, voy a entrar.-

Si no estaba despierta jugaría a asfixiarla un poco con la almohada...Abrí la puerta.

-Nine te prepare algo de comida para que recuperemos fuerzas, por cierto podrías coger ropa nueva de los armarios la mayoría ya los e abierto.-

Veranito:
Bueno solo quería disculparme por mi tardanza ya que es verano y no tengo escusa más que mis amigos del curso decidieron hacerme un regalo, y llevarme a escalar una montaña de España, así que la tras subirla hicimos turismo rural en los alrededores y estuvimos por lo tanto varios días fuera me estuve conectando por mi glorioso iphone 4s oh_025 , haber si coincidíamos Nine pero la fortuna no me sonrióoh_fiuu  y nada más llegar me puse con el post  y espero que ahora sea todo mucho más fluido jajaja:oh_bingo: (Perdón por lo corto que fue el post) 

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 08, 2013 8:20 pm

La calidez generalizada que rodeaba su cuerpo le resultaba extraña. Era impropio, desagradable incluso, aquella paz y relajación tras estar a punto de, aquello innombrable para las monjas, morir por motivos impuros, usar su inocencia sin control alguno... debería estar sintiendo puro dolor y arrepentimiento en vez de modorra y a las acogedoras plumas de oca que rellenaban las colchas de la cama.

Como siempre que dormía profundamente, algo no habitual para su desgracia, acababa haciéndose una bola lo más pequeña posible, en un vano intento de reducir la pérdida de calor. Pero en aquella ocasión era innecesario, a diferencia de las livianas mantas de la Orden, que abrigaban lo justo y necesario, el excesivo edredón de plumas la sofocaba un poco demasiado.

Tosió mientras movía la aparatosa ropa de cama y se frotó los ojos con el dorso de la mano, notando como su golem rodaba por su brazo y caía con un cómico ''plof'' en medio de la blancura salpicada de manchitas rojas del edredón. Las manchitas procedían de la herida de su pecho, pero al parecer el sangrado se había detenido con la presión de las vendas, sólo tendría que hacerse una cura rudimentaria, tal vez un par de puntos, y aguantaría lo suficiente.

No tenía más tiempo para solazarse en aquel remanso tranquilo y que la entumecía agradablemente.

Bostezó y asomó las piernas por el borde. Le gustó comprobar que seguía calzada, aunque curiosamente no le había incomodado. El siguiente proceso consistió en crujirse los dedos de las manos, el cuello y luego estirarse un poco. Su golem zumbó molesto porque lo hubieran despertado y enseguida se puso a brillar de nuevo, estaba claro que quería emitir las imágenes que le habían mandado los buscadores.

Con un leve gesto de asentimiento, Nine le indicó que comenzara a emitir. No se esperaba nada revelador, pero lo cierto es que había suficiente nitidez como para distinguir una especie de catedral, medio destruida pero todavía enorme y majestuosa. Al parecer aquel era el ''nido'' o lugar de reposo del akuma.

Chasqueó la lengua molesta. Era una blasfemia incluso para los más descreídos. Demasiado... injusto.

Posiblemente la gente se habría reunido allí en masa y por eso le habrían atraído los intrincados arcos barrocos y abovedadas salas. No había salida fácil para un ataque desde el cielo, los que no murieran aplastados en la caída de piedras y vidrios del techo, perecerían bajo las garras y fauces del monstruo.

Era perfecto, e increíblemente calculado.

Apagó al pequeño golem con un toquecito en su cabeza ligeramente afilada. La última imagen había sido del refugio improvisado de los buscadores. Se hallaban en una especie de taberna semi destruida, tras la barra. Había una mujer llena de vendas ensangrentadas de aspecto casi moribundo, sin duda aquella mancha oscura y creciente que le cubria el costado derecho no auguraba una recuperación favorable... y un hombre a su lado, los nervios se trasladaban a sus movimientos erráticos y su rostro solo mostraba desesperación. El que guiaba al golem parecía ser el que en mejor estado se encontraba, al menos mentalmente. Todos estaban llenos de arañazos y parches, y no parecía que ninguno de los escudos o transmisores funcionara.

Bien. No se esperaba nada mejor, si tuvieran forma de comunicarse lo habrían hecho antes, y con suerte la mujer habría muerto antes de que ellos llegaran, con lo cual no tendrían que cargar con ella o contemplar su sufrimiento.

Oyó trastear a su alumno en los cuartos contiguos y se imaginó que ahora que el hielo había desaparecido de la totalidad de la casa, estaría buscando algo de ropa con la que cubrirse y calzarse. Una sonrisa mental la acompañó mientras se levantaba, pensando en que pronto recuperaría su chaqueta. La ajada camisa gruesa ya no tenía manga ni centro, no le abrigaba demasiado porque la sangre había empapado su ropa interior. No le apetecía demasiado ponerse prendas ajenas, pero era un caso de necesidad.

Cuando los pasos de Hans descendieron de nuevo al piso inferior, saltó agilmente hacia la puerta y abandonó la habitación con cuidado de no hacer ruido, dejando al pequeño golem detrás y cerrando suavemente la puerta. Luego oteó el pasillo hasta dar con las puertas entornadas, y tras elegir una al azar, que resultó ser la de la habitación de la señora de la casa, con un penetrante aroma a agua de rosas que la hizo estornudar y cubrirse la nariz, se dedicó a rebuscar lo menos posible entre sus decoradas y femeninas pertenencias.

Lo que hallaba le resultaba inaceptablemente ostentoso y poco práctico, toneladas de vestidos, encajes descarados y absurdos en aquel clima. Y el perfume le daba dolor de cabeza. Se sacó las prendas destrozadas por encima de la cabeza, incluidas las interiores de la parte superior, y observó el aspecto de su herida en el espejo del tocador. Todavía destacaban las cicatrices de la ultima misión, aquella tan desagradable. Y la herida no estaba tan mal, ella se curaba rápido, o eso quería creer. Le quedaría una marca estrellada entre ambos pechos, pero no le importaba demasiado. Nada respectivo a su cuerpo o salud le importaba demasiado.

Cansada de tanto reflejo de piel pálida, se apartó del espejo y arrugó sus ropas estropeadas en un montón que dejó sobre la cama. Dudaba que alguien fuera a quejarse al respecto. Luego recogió uno de los camisones, fino para su desgracia, pero de un agradable tono entre el negro y el rojo muy oscuro, además de un par de tupidas medias negras que le cubrían hasta la mitad del muslo. Se sujetaban a sus pants con una especie de ligueros, pero su oscura falda los cubría. Cuando volvió a salir al pasillo para buscar en otro lugar, pudo ver como el danés volvía a la habitación con una especie de bandeja y una tremenda botella de vino en la mano.

Un bufido de disgusto escapó de entre sus dientes sin poder evitarlo. Esperaba sinceramente que aquello no fuera para ella. Y además llevaba puesta y abrochada su chaqueta. Damn it. Realmente pensaba quedársela, pensó haciendo un mohín y pegando una patada a la puerta de la otra habitación.

Le daba igual que la oyera. Aquello no había sido un regalo, si no más bien un préstamo... pero en fin. Tal vez le molestaba más lo de la botella de vino.

Su mirada se centró sin rumbo fijo en la habitación, descartando los montones de ropa que previamente había descartado Hans. Metió la cabeza en el armario menos alborotado y comprobó que allí se guardaba la ropa que ya no servía al chico ocupante de la habitación. Una camisa de franela a la que tuvo que doblar las mangas fue su primera elección, tardó en abrochársela porque casi le llegaba al final de la falda. Luego se puso un holgado jersey de punto negro sin cuello, que quedaba suelto y flojo y no interfería con su improvisado vendaje del pecho.

Cuando terminó, el cuello y los bajos de la camisa color crema sobresalían debajo del jersey, y este ultimo le quedaba un poco holgado de más, pero tampoco al punto de parecer un vagabundo sin hogar... no demasiado al menos. Se calzó las botas de regreso al pasillo, y entró a la habitación sin mirarle ni a el, ni a su bandeja.

Jugueteando con los puños de la camisa y echando de menos los guantes que estaban perdidos en algún lugar de las cenizas de la chimenea, le explicó la situación al chico. No se molestó en rechazar la comida o el ''vino'', su estómago estaba tan cerrado como un puño.

Saldremos en unos minutos. He localizado al akuma y a unas personas que tendremos que rescatar... son dos. Dos hombres que trabajan para la Orden. Están bastante cerca del akuma, en una taberna vieja, con muchos licores por lo que he podido ver. El monstruo por su parte se ha atrincherado en la catedral, imagino que la podré ver desde un tejado así que no necesito del todo que me hagas de guía, pero sería conveniente para llamar la atención lo menos posible. Tendrás que mantener mi ritmo, por lo que todo lo que no sea necesario, es decir, tu cuerpo y la lanza, se quedará aquí. No necesitamos provisiones ni nada para curar a los heridos que pueda haber, ocuparía espacio y nos ralentizaría. – recalcó la palabra ralentizar. No pensaba ayudar a la buscadora herida. Lo había decidido. Hicieran lo que hicieran, el sangrado de la mujer indicaba que tenía dañados los órganos internos. Si no se había muerto cuando llegaran, estaría agonizante. Era absurdo. Ni siquiera el señor Bak podría ayudarla. Y eso suponiendo que pudieran convocar el arca en un lugar distinto al de llegada, cosa que no podían hacer.

Le miró, evaluándole una vez más, la última vez antes del ataque. Aquella incertidumbre de pseudo-depender o ayudar a una persona que no fuera ella misma le traía malos pensamientos, desastrosos, demasiado como para poder describirlo en palabras. Pero debía hacerlo. Aquel chico no era ni Jay, ni Will. No podría defenderse, eso estaba claro. Tendría que contarlo así para el plan, y razonar que si debía elegir entre salvar a los buscadores o salvarlo a el, o matar al akuma, el joven de la inocencia tenía la prioridad absoluta. 

Con aquella idea determinante, le explicó que primero tendrían que encontrarse con los buscadores y que luego les mandaría, a los tres, al punto de recogida del arca. Estudiaría al akuma desde lo más cerca que le permitiera el punto de la taberna, y el, Hans, se quedaría quietecito con los buscadores. Su ceño se frunció para recalcar que no habría discusión al respecto.

Necesito que los vigiles, que evites que uno de ellos salga chillando o huya, despertando la atención del akuma, y quiero creer que tu no harás una estupidez por el estilo. No sabemos qué poderes posee, pero su tamaño es suficiente como para dañar toda la ciudad sin emplearse a fondo. Tal vez cuando tu le viste y te hirió, fuera más pequeño, pero con todo lo que ha, digamos comido, ahora está enorme y deseando comer más y evolucionar. Tal vez la cabeza de un buscador o de un ingenuo novato rubio. – ordenó con la barbilla a su pequeño golem que acompañara al chico. — No te apartes de el. Si no vuelvo y ves que las cosas se ponen realmente desagradables, quiero que te vayas. Los buscadores sabrán abrir la puerta del arca, y podrán llevarte a la Rama Europea. Allí te atenderán debidamente, tal vez incluso mejoren la cicatriz tan mal cosida que te ha quedado.

Se encogió de hombros sintiendo un poco de frío a pesar de las capas de ropa, y acabó desenrollando las mangas de la camisa y el jersey para dejar que cubrieran sus delgadas manos. No sabía lo que pasaría con el arca cuando mandara al chico de vuelta, y tampoco quería pensarlo. Si lo de antes con su inocencia había sido lo que ella creía, el akuma no debería ser su mayor problema en cuanto comenzara la batalla.

Una mirada de reojo brotó incontenible y tensa, sus ojos de oscurecieron peligrosamente al clavarlos en los azulados del chico, antes de rebasarle para caminar de nuevo hacia la puerta. No iba a esperar su respuesta o aprobación, eran órdenes de un superior, si el chico quería entrar en la Orden lo mejor es que fuera acostumbrándose a todo aquello. La puerta seguía abierta, y en su mente solo había imagenes descriptivas de diferentes akuma voladores, pensamientos rancios sobre su chaqueta y el esponjoso y pesado abrigo que debería coger del perchero antes de salir.

Ah, y de que dudaba seriamente de que aquel chico fuera a comportarse ni tan siquiera remotamente de acuerdo a todo lo que le había dicho.



ñom~:


Bueno, he esprintado para postear, por si te interesa ganar el concurso de posteo en misión?

En fin~ hope u like it <3 comenzamos con el gore BD, ah, y dile a Hansito de mi parte que es un ladrón maleducado y que Nine no bebe vino como si fuera agua x'DD ... no en un estado de cordura normal (?
)
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Mar Jul 09, 2013 5:09 pm

Se presento ante mi con un conjunto de ropa que me permitía decir que mi compañera  tenia buen gusto a la hora de robar ropa y conjuntarla aunque parecía bastante molesta conmigo ya que no paraba de atravesarme con esos ojos felinos que penetraban mi abdomen esta claro que la chaqueta era un préstamo suyo...

"Al fin y al cabo parece que de verdad robo ropa..."

No pareció contenta cuando aparecí con la comida y el vino en las manos, en el momento que parecía que no pensaba dejarme decir ni una palabra deje las cosas en el escritorio de la habitación y me senté a comer mientras ella parecía mirarme con desaprobación cosa que veía normal a nadie le gusta que alguien empiece a comer mientras se dicen cosas importantes.

Mientras comía y bebía vino ya que era lo único que traje hasta el dormitorio escuche a Nine sobre el plan que tenia en mente.

Cuando escuche que saldríamos en dos minutos empece apresurar el ritmo de comida, sabia también a que sitio se refería con lo de botellas, el único bar de esa zona es la taberna de Frederick, que naturalmente estará muerto con lo creyente que era seguro se refugio en la catedral.

"Bam... Frederick directo a la boca del lobo idiota... Un completo idiota... Bueno quizás este a salvo entre los escombros, solo quizás."


Por primera vez me sentí con ganas de pedirle algo al jefazo que supuestamente nos gobierna desde los cielos y pedirle que ya que no había salvado a mi familia por que no salvaba al único amigo que me comprendía.

" Si lo encuentro vivo juro que matare akumas hasta que el conde este obligado en fijarse en mi."

Nine hizo un especial tono a la hora de utilizar la palabra: ralentizar , espero que no me vaya hacer pelear semi desnudo de nuevo, ¿o acaso quiere la chaqueta devuelta...?, mi cara produjo una sonrisa insana, casi siniestra y también un pensamiento en mi mente.

"No se la pienso devolver..."

La cosa se puso seria cuando me dijo que podría ser el mismo akuma que mato a mi padre y al resto del pueblo y casi me mata, empezaba a hervirme la sangre otra vez ya apenas notaba el frio de mis brazos.

-El mismo... ¿eh?-


Dije casi en un susurro acompañado de mil formas de matarlo y lo único que invadía mi mente era la lanza la fuerza de la lanza atravesando al akuma siendo uno en un mismo cuerpo esta lanza y yo vengaremos a nuestro pueblo da igual a que coste.

" Parece que Nine cree que voy a permitir que después de lo que esa cosa a hecho en mi lugar de origen donde e crecido sonreído y derramado lagrimas me va a quitar la oportunidad de vengarme... Esta muy equivocada"


-Vale entonces solo tengo que estarme quieto en una zona segura con los dos sujetos esos... Sera fácil entonces.-


"De momento solo debo asentir como un idiota y seguir ordenes cuando sea el momento intentare lo mismo que hice en la mansión con Nine pero esta vez no fallare atravesare de lado a lado a ese ser..."

Pero cuando Nine termino de hablar sobre mi con el bicho volador decidió mirarme con una mirada que casi me hace replantearme el hecho de desobedecerla.

"Casi..."

Apure lo que quedaba de vino en mi copa saboreando el dulce sabor de aquel liquido tan parecido a la sangre y que casi siempre trataba de evitar, pero como dicen muchos en ocasiones especiales algo de alcohol nunca te hace mal alguno.

-Buah... Vamos a por esos hombres y terminemos este ridículo mal sueño, aunque no sea de mucha ayuda intentare hacer el mínimo ruido posible, y intentar que lleguemos lo más pronto al establecimiento ese creo saber cual es el bar adonde nos dirigimos.-

Seguido de Nine abrí las puertas de la mansión de par en par el paisaje no había cambiado mucho solo que esta vez parecía que estaba comenzando a nevar pero la nieve era bastante rara era más oscura de lo normal...

-Bien espero poder seguirte el ritmo.-

"Me encuentro bastante bien creo que es la adrenalina de escuchar que ese maldito bastardo esta por aquella zona"


En nuestra carrera algo frenética por atravesar la zona en la que estábamos al descubierto hasta la zona de edificios donde podríamos ir más despacio pudimos contemplar ropas y cenizas tiradas por todo el terreno.

"Parece que algunos también intentaron llegar a la mansión del alcalde pero no lo consiguieron."

Por todas las calles que pasábamos, no parábamos de encontrar sangre y restos de ropas, cristales destrozados y casas a medio derruir. De alguna manera eso me preocupaba ya que me daba la sensación de que tendría que darlo todo en un combate contra aquel "akuma"...

Todo era correr y al mínimo ruido pararse y analizarlo, Nine quizás fuera la persona que menos ruido hace al caminar o correr mis pisadas parecían de elefante mientras las suyas eran livianas como las de un gato.

Tras llegar a la parte central se pudo ver el cartel destrozado donde se podía leer: Cervecería nevada.

"Ese nombre se lo puso por el tejado que siempre estaba lleno de nieve todo el invierno."

-Hay esta Nine ese es el único bar de la zona.-

Me adelante casi inconscientemente  a Nine dando unas zancadas largas intentando no pisar nada que produjera ruido, la puerta estaba cerrada por no decir que estaba atrancada no podía esperar más y procedí a hacer lo que mejor se me da.

Un fuerte golpe en las bisagras con la lanza basto para romperlas y hacer que la puerta se abriera por el lado contrario al que se estaba destinado abrir tire todos los muebles y llame de forma casi inmediata a Frederick.

-Frederick estas ahí-


Nadie respondió al fondo del bar estaban un montón de muebles en forma de circulo y había un rastro de sangre que conducía hacia el, con paso lento pero seguro hacia  la formación circular de la cual salio un hombre que me  apunto con la afamada escopeta de Frederick, el hombre estaba temblando tenia lagrimas secas recorriéndole los ojos y el uniforme que tenia puesto cubierto de sangre.

-Alto...-

Desde luego eran los sujetos que buscábamos tenían bordado el mismo símbolo que yo llevo en la chaqueta de Nine. Pero había algo que me molestaba y era que ese hombre me estaba encañonando con el arma de mi amigo. Sin esperar que Nine pudiera entrar en el bar rápidamente me abalance  sobre el levantando la escopeta al techo.

El hombre intento disparar estaba asustado, si hubiera estado cargado me hubiera volado la cabeza pero yo sabia que no lo estaba ya que Frederick era un pacifista y solo tenia el arma como elemento disuasivo y sabía que era suya por los patos que había grabados en la culata.

-Esto no es tuyo...-


Se lo arrebate de la manos cuando estaba lo suficientemente cerca para ver el interior de la formación pude ver a una mujer moribunda con las tripas casi al aire y otro hombre intentando tratar la herida totalmente ajeno a lo que estaba ocurriendo.

No podía pensar en nada pero la mujer pareció hablar señalando la cruz de la chaqueta.

-Exor...cista...-sama.-

Los otros dos se les cambio la cara cuando pudieron ver bien mi chaqueta, a mi en cambio aquella visión me aterrorizo, me volví con una mirada desesperada en busca del apoyo de Nine, ella dijo dos.

" Ella dijo dos..."

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 09, 2013 10:34 pm

Aquello estaba mal. Todo, realmente apestaba como un gran montón de ... 

Contuvo mentalmente la maldita palabra que le apetecía gritar mientras observaba las decisiones de Hans. Su confirmación demasiado mansa, casi como un corderito bien educado. Sus movimientos, su lenguaje corporal que indicaba algo totalmente distinto a las palabras agradables y serias que salían de su boca. Había dicho ''el mismo''... osea que lo recordaba. Y no lo olvidaría.

Ah, pero le gustaba que le mintieran. Era algo tan entretenido de observar y analizar que lo encontraba fascinante. Hacía que todo tomase forma de una manera mucho más sincera que si simplemente se dijeran las verdades a la cara.

Decidió seguirle, tanto física como relativamente. ¿ Quería jugar ? Jugarían. A fin de cuentas su función seguía siendo la de enseñarle. Impedir que se matara entraba en el contrato, por mucho que a el le disgustara aquella parte. Y por mucho que ella no fuera la mejor candidata para dar clases de autoconservación.

Su primer pensamiento al verle en aquel sótano, pensando que estaba muerto y descubriendo lo contrario había sido el correcto.  El no tenía por que sufrir. Y no lo haría, no más de lo estrictamente necesario si de ella dependía.

Se tomó unos minutos antes de seleccionar un abrigo lo menos pesado posible de la zona de los criados, y al no encontrar nada que le valiera acabó resignándose y tomando uno de los de la ''señora de la casa'' todo esponjoso, bonito y que no abrigaba absolutamente nada.

Cuando salieron, la misma sensación de ser vigilada la sobrecogió durante los breves instantes que le costó recordar todo aquel panorama desierto y terrorífico para los que, como ella, sabían lo que allí había sucedido sin tener que presenciarlo. Le dirigió una mirada inquisitiva al más joven, intentando averiguar como se sentiría después de asumir todo. De saber que cada montón de ceniza era un vecino o amigo.

Parecía muy seguro de la dirección a seguir, y aunque no era tan rápido como ella, su ritmo no le resultaba incómodo o pesado. Estaba tenso, y eso era comprensible. Tal vez estuviera asustado o simplemente la ira y la impaciencia comenzaran a dominarle. Lo más probable es que se tratara de una mezcla de ambos, tampoco podía simplemente preguntar.

El silencio de las calles era peor que el de un cementerio, pesado, casi como si zumbara en sus oídos. Los pequeños crujidos de cristales pisados, ratas moviéndose o el viento que hacía chirriar las puertas y ventanas los sobresaltaba. Cada esquina era una pesadilla en potencia, los callejones parecían más y más oscuros conforme avanzaban.

Le dejaba ir delante. Su golem se pegó a la oreja del danés y se asomaba un poco antes que el cuando una zona tenía visibilidad baja, confirmando con su dueña antes de elevarse de nuevo y seguir la marcha. Ella estaba cada vez más tensa, intuía que faltaba poco para llegar y una duda la corroía por dentro.

¿ Era correcto abandonar a un moribundo ? El fin justificaba los medios, al menos en ocasiones como aquella. Pero, hacerle presenciar tal momento contradecía su anterior idea de ahorrarle ciertas partes crudas. Estaba mal rezar por la muerte de alguien, pero lo haría. Desearía que cuando llegaran todo hubiera terminado ya.

Mentía demasiado bien, el no.

En las calles comenzaron a aparecer pedazos humanos, aquí y allá, en diferentes estados de descomposición. Igual que puzzles abandonados por un carnicero. El pareció no notarlos, de tanta prisa que tenía por alcanzar el lugar.

Cuando se detuvieron al fin ante el ajado establecimiento, sus pasos se volvieron menos ágiles, y mantuvo la distancia con la puerta, cosa que el chico en absoluto hizo. Se movió demasiado rápido y para cuando ella alzó una mano para detenerle, el muy impulsivo ya había derribado la puerta.

Hans... – su voz nunca le alcanzó. Chasqueó la lengua y maldijo bajto antes de acercarse a los restos de la entrada. Iba a gritarle que saliera, cuando le oyó llamar a alguien desde dentro. Aquello explicaba muchas cosas, al parecer conocía al dueño de la taberna. La situación empeoraba por segundos.

Si el hombre siguiera con vida, los buscadores le habrían recogido.

Oyó ruidos agitados dentro y su vista se alzó derrotada hacia el hueco entre los edificios más próximos que permitían ver la cúspide de la catedral. Preferiría marcharse ahora mismo e ir a por el akuma antes que dar un paso más hacia el oscuro interior de la licorería.

Sabía lo que encontraría dentro. Sabía lo que vería, y sabía que no sería fácil, por mucho que ya lo hubiese asumido.

Cambiar tripas por corazón, decía cierto australiano idiota.

Había dicho un número par. Había sentenciado una vida antes siquiera de conocerla. Era la decisión correcta, y sus consecuencias la acosarían a ella, no al chico. No cargaría con eso también, su saturada conciencia ya tenía bastante con todo lo demás.

La luz no entraba apenas en la taberna y el aire olía mal, a enfermedad y muerte. Sus pasos apenas resonaron en el suelo de nogal regado con innumerables copas caídas, el aroma a bebida seguía presente pese a todo. Entro justo después de que ella hubiera hablado, con aquel tono seco y pleno de esperanza, la misma que la de un moribundo al que se le presenta la cura de la inmortalidad.

Le habían confundido a el con el exorcista. Llevaba su chaqueta, era un error lógico.

Se detuvo a su lado, sintiendo su mirada interrogante, confusa, desesperada. Tenía un arma en la mano, pero parecía descargada. Los buscadores hacían lo mismo, no comprendían la llegada de aquella chica que en apariencia no tenía nada que ver con la Orden, y al menos el joven llevaba una inocencia en forma de lanza aunque tampoco parecía dominar la situación. Querían huir lo más pronto posible de aquella tumba, pero ambos sabían que algo los retendría. Dejarían la difícil decisión a un superior y no tendrían remordimiento alguno por salvar sus vidas para seguir ayudando a la Orden, a fin de cuentas ellos eran simples subordinados, no?

Ella tembló levemente, tan poco que nadie debería haberlo notado. Sus ojos no se alzaban, no quería apartar la vista del maltrecho bulto recostado entre las mesas. Érika.

El panorama era peor que el que el golem le había mostrado. Tenía el abdomen abierto de par en par, y sus intestinos comenzaban a asomarse con cada dificultosa respiración de la mujer. Parecía casi imposible que siguiera con vida, pero su mirada febril era tan intensa que la hipnotizaba. Un conocimiento más antiguo que el mundo se reflejó en sus ojos color pardo cuando la escocesa le devolvió la misma intensidad en el gesto impasible de sus rojizos iris.

La buscadora exhaló aire y sollozó bajito. Sus temores se habían confirmado.

Así que se ha acabado todo, voy a morir en este lugar que no conozco, sola, desangrada y cerca de un akuma, pareció decir sin palabras.

Nine ladeó la cabeza y la miró sin fingir. Era una realidad.

Si.

La conversación muda quebró aquella tensión que recorría a la exorcista. No tenía sentido prolongar la decisión.

Con un gesto brusco, y el semblante oscurecido por las sombras, se giró hacia el danés y lo sujetó por el cuello de su chaqueta mientras metía la mano en el bolsillo izquierdo y sacaba la otra pequeña caja que le había pedido al supervisor, antes de empujarlo de manera desagradablemente fuerte hacia la puerta. Mantuvo el agarre hasta hacerlo salir y luego volvió a por los otros dos hombres, que con todo el asombro apenas opusieron resistencia alguna y abandonaron el lugar colocándose a ambos lados del chico.

No entréis. 

El buscador llamado Netero tragó saliva y asintió.  El frío rostro de la joven le había resultado familiar, y aquellos ojos rojos que apenas había alcanzado a ver eran inconfundibles, el procedía de la Rama Asiática. Y si no se equivocaba, aquella señorita era alguien a quien debían obedecer, aunque no alcanzaba a comprender si el joven era también un miembro de la Orden. Parecía confuso al ver la situación, tal vez fuera un principiante.

Se apiadó de el y de Paulov, que no paraba de hipar y restregarse el rostro intentando contener las lágrimas. Le dirigió una mirada seria a este último, y posó suavemente una mano sobre el hombro del muchacho rubio.

Era inevitable, pero ella sabe lo que hace. Será rápido y mejor para todos así, la señorita ha sido más valiente que este par de hombres hechos y derechos, no cree? Sería mejor que nos ocultáramos a la sombra de aquel toldo. – comentó señalando la tienda más cercana.

Paulov le miró con rencor por su entereza, pero agachó la cabeza y se dirigió hacia el lugar señalado. El se quedó observando al chico unos segundos, y luego siguió el mismo camino.

Era una vida dura, y más le valía al rubio aprenderlo. Tal vez algún día tuviera que hacer algo igual a lo que... en fin, el, por su parte, comenzaría a olvidar todo desde aquel momento.


 

Sus manos estaban tan frías como el hielo de su inocencia. Tanto, que no sentía la piel que tocaba. Piel húmeda y manchada de sangre. La pequeña caja metálica por otro lado, parecía arder.

Dentro, una única pastilla. Su composición era un puro veneno, indoloro y de acción rápida, le había dicho el señor Bak con renuencia ante su inusual pedido. Pero ella no quería ser capturada. No con vida. Corrían rumores espantosos sobre lo que el Conde hacía a los exorcistas.

La mujer... no, Érika la miró con la expresión vacía. Le había dejado tiempo para rezar, encomendarse a dios o lo que quisiera. Su presencia no era la misma que la de un ministro sagrado, pero la mujer le había sujetado la manga y no pensaba apartarse.

Le colocó la pastilla despacito, en el borde de los labios, y luego la empujó con la punta del dedo dejándola caer entre sus dientes abiertos. El esfuerzo de tragar pareció una odisea para la buscadora, que tosió y se atragantó pidiendo algo de vodka. Luego se estremeció y comenzó a cerrar los ojos.

Nine la miró impasible. Estaba siendo rápido, como el había prometido.

M... me llamo Vasílieva... Érika ... por favor.... – murmuró con la voz seca como la paja en verano.

El brillo de sus ojos se apagaba. La exorcista no dijo nada, se limitó a asentir. De todos modos no la habría escuchado. Su mano estaba floja ya, cayó al suelo y se quedó allí, abierta y vacía.

Cuando el último aliento abandonó el cuerpo de la mujer, se tomó unos segundos para memorizar aquellas palabras tan difíciles y anotar mencionárselas a algún científico. Luego se sacó el aparatoso abrigo y la cubrió con el, incluyendo su rostro.

No lo iba a necesitar. Hacía ya un rato que no sentía el más mínimo rastro de temperatura. Ni frío ni calor, solo una especie de aturdimiento. La herida del pecho le pulsaba, el sangrado posiblemente se había reanudado.

Se quedó quieta, mirando sin mirar el bulto tapado con el abrigo. Había sido tan rápido... 

Anima eius requiescat in pace in aeternum.

Su cuerpo y su boca se movieron por inercia, igual que un autómata preparado. Que patética parecía aquella frase en un momento así. La hizo añorar el pequeño y delicado rosario que Jay le había regalado.

Los pasos de sus pies la llevaban hacia la puerta. Hacia los buscadores y hacia Hans. No quería mirarle. No quería ver el asco, el miedo, el odio o la culpa en ojos de aquel mocoso impulsivo y que tenía más vidas que un gato.

La luz gris le dio de lleno en la cara y le hizo cerrar los ojos y parpadear, incómoda. Sentía la boca amarga y reseca, y sus manos goteaban un líquido todavía caliente. Las frotó en el borde del jersey y echó a andar hacia dirección en la que se suponía que el monstruo la estaría esperando.

No dejéis bajo ningún concepto que me siga. – les ordenó con voz monocorde a los dos buscadores que se habían aparado lo más posible de la taberna y ahora la contemplaban con auténtico horror. — Si apreciáis tanto como creo vuestras insignificantes vidas, os lo llevaréis hasta la ubicación que os indique mi golem y abrid la puerta del arca. Por favor, desapareced de mi vista.

No se giró para comprobar si la obedecían o no, pero sus apresurados pasos le indicaron que harían todo lo posible por hacerlo. Ellos no estaban heridos, y Hans si, además de que posiblemente intentaría alejarse de alguien que acababa de matar a un ser humano, tal vez incluso deseara que el akuma acabase con ella. Sabía que el buscador de nombre Paulóv lo estaba pensando al mirarla.

Le daba igual. Era un maldito pusilánime que posiblemente había usado a su compañera como escudo ante los escombros que la habían aplastado. Quería girarse y estrangularlo.

Una hambriento y ululante aullido metálico resonó en el muerto silencio de la ciudad igual que un reclamo de muerte.

Oh, espéralo con ansia, asqueroso pedazo de mierda manipuladal.
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Mar Jul 16, 2013 10:11 pm

Mi mirada se cruzó con sus ojos en cierta manera buscando la desaprobación de esos ojos suyos fríos y sentenciadores.  Los había sentido durante toda su vida en los ojos de su padre cuando lo juzgaba y ahora otra vez los veía. Mientras ella me agarraba de la solapa de la chaqueta y con la otra mano extraía una caja con un contenido seguramente desagradable, tenía forma de pastillero.

Tras sacarlo me arrastro hacia el exterior, no opuse resistencia simplemente me deje llevar desde luego en esta situación solo estorbaba como en muchas ocasiones se había sentido un estorbo para la sociedad de ese tipo de circunstancias se había forjado la personalidad rebelde que le gobernaba de vez en cuando.

Me apoye con la espalda a la pared. Pocos segundos después salieron los dos hombres del lugar cabizbajos, detrás de ellos estaba Nine quien tras decir con voz fría y mirada contundente en el bar volvió a desaparecer en el umbral del bar para adentrarse dentro.

Tras tragar saliva el explorador calvo y de edad mediana que fue el que me apunto intento consolar al chaval que tendría cerca de mi edad, que intentaba secarse las lágrimas y que sin darse cuenta se manchaba la cara con la sangre de la chica que tenía aun en sus manos.

— Era inevitable, pero ella sabe lo que hace. Será rápido y mejor para todos así, la señorita ha sido más valiente que este par de hombres hechos y derechos, ¿no cree? Sería mejor que nos ocultáramos a la sombra de aquel toldo. –


Estiro el brazo como señalando un toldo medio destrozado algo alejado de una tienda lejana  en la que se apreciaba los carteles de ofertas de juguetes de madera, intente no apreciar la mirada que uno de ellos le impuso a el otro pero me fue imposible, ya que la vi cargada de culpas y desprecio.

Me senté cerca de ellos para poder sentarme y pensar que hacer una vez que tenga que enfrentarme al akuma, pero antes de poder empezar a pensar en posibles tácticas confiando en mis poderes el hombre de mediana edad y de aspecto cansado decidió tener una charla conmigo.

-Oye joven eres un recluta, ¿no?-

-¿Tanto se nota, viejo?-
Dije con desprecio mientras frotaba mis manos contra mis muslos intentando darles un poco más de calor ya que empezaban a tener escalofríos espontáneos que podrían ser síntomas de congelación.

El viejo no se presentó por lo que seguí llamándole viejo, y tampoco me presente.

-Debemos salir de aquí ese akuma podría matarnos a todos si quisiera…-


El joven temblaba a raudales mientras intentaba quitarse las manchas de sangre temblando contra la nieve grisácea, haciendo que se impregnara a un más la sangre en la ropa y que quedara también la nieve marcada por ese sello rojo.

-Tranquilo no fue tu culpa, estas cosas pasan… Además seguro que la señorita Neverleid termina pronto y salimos de aquí de una pieza-

El no respondió al viejo solo aparto la mirada como si no quisiera hablar del tema, pero en cambio empezó a mirarme con desprecio pero luego me fije que no era a mí a quien miraba sino a mi lanza con un desprecio anormal a un objeto.

Empezó murmurando y acabo gritando de una forma anormal.

-Esa cosa…Tiene la culpa…ESA COSA TIENE LA CULPA.-

-¿Qué estás diciendo chaval?-

Solo lo ignore de manera que lo molesto aún más, pero toda la tontería de aquel muchacho se calmó cuando salió del umbral del bar la esbelta figura de Nine sin el abrigo de pieles que portaba cuando entro y que ahora sus ojos reflejaban algo parecido a los míos.

“¿Odio?”

Tras unos cuantos pasos sin mirar a ninguno de nosotros, solamente a la catedral que allí se alzaba aun media derruida era majestuosa y parecía el destino de Nine, siguió andando pero no se marchó sin dar sus órdenes.

— No dejéis bajo ningún concepto que me siga. –

Les ordenó con una voz sin emoción alguna carente de vida casi, fastidiando cualquier plan de huida inmediata hacia el akuma los dos exploradores no tardarían en hacerlas realidad.

— Si apreciáis tanto como creo vuestras insignificantes vidas, os lo llevaréis hasta la ubicación que os indique mi golem y abrid la puerta del arca. Por favor, desapareced de mi vista.

Tras eso salió a un paso no acelerado pero tampoco lento que dio a entender que seguramente no volvería.

Nada más término Nine de desaparecer por la calle más próxima el golem se posó en mi hombro indicando con el ala derecha la dirección.  

-Vamos joven no tenemos tiempo que perder...-

Se acercó cogiéndome del codo y empujando a la dirección que el golem marcaba con su ala.

-Perfecto entonces dejamos a Nine tirada y que la maten, mientras nosotros huimos ¿no?-


Dije rechazando su agarre sobre mi brazo derecho.

-¡TU TIENES LA CULPA DE TODO!-

El chaval explorador se abalanzo sobre mí, lo cual me cogió por sorpresa y produjo que cayéramos al suelo ambos llegando a chocarnos el peor parado fue el explorador que choco su frente contra el suelo, el viejo nos subió a ambos de un impulso.

-Deja de hacer idioteces él no tiene culpa, ¡LA TIENES TU POR EMPUJARLA!, Así que asume lo que ha pasado y sobrevive junto a nosotros…-

El explorador empezó a murmurar de nuevo cosa que no me gustó mucho.

-Yo no… Yo no… Yo no tengo la culpa…-

El viejo le azoto en la mejilla para que espabilara desde luego yo estaba a punto de hacer lo mismo pero hubiera sido mejor que no lo hubiera hecho.

-¡Yo…YO NO TENGO LA CULPA FUISTE TU EL QUE DIJO DE IR POR ESE CALLEJÓN!-

El viejo reacciono tarde ya que el joven le golpeó la cabeza contra una pared dejándolo inconsciente sin mencionar un peligroso hilo rojo que acompañaba al viejo en el deslizamiento por la pared...

-Diablos, viejo… Se te ha ido la regadera o que idiota lo has dejado fuera de combate…-

-Tu… Tu… Eres el culpable-

-Pero que cojones dices subnormal, si te acaban de decir que eres culpable y encima has dejado al único que te apoyaba con un bulto sangrante en la cabeza tú me dirás, ¡Puto loco!-

-YO SOLO QUIERO VIVIR-


Parece que no pensé mucho esas palabras pues cogió un trozo de cristal roto y empezó a correr hacia mí, evidentemente corrí  hacia dirección opuesta.
La velocidad de la carrera era vertiginosa  parecía que el miedo le inducia a perseguirme, sería fácil pararse en seco y atravesarle con la lanza pero no tenía tiempo Nine ya estaría cerca de la catedral por lo que también lo estaría del akuma, tenía que rodear el camino original y llegar a la catedral por otra callejuela cualquiera.

Antes de darme cuenta ya estaba en la catedral en la parte trasera de la catedral, la catedral era el monumento de mayor relevancia de toda la provincia sus ladrillos negros eran elegantes y resistentes al paso de los años y lo mejor de la catedral en si era que había una especie de plaza gigante alrededor de ella lo cual la hacía parecer marginada por los demás que a mi ver la hacía más elegante ya que sobresalía sobre los demás.

Toda esta descripción de ella sería muy bonita de no ser porque la plaza estaba completamente llena de trozos de carne, cadáveres en pilares que empezaban a descomponerse y sangre decorando cada piedra de la plaza.

En ese mismo momento note el brazo del explorador agarrándome del hombro y con la otra mano planeaba clavar el cristal en mi hombro cosa que evite deslizándome hacia el lado y tirándolo al suelo con el extremo no afilado de la lanza.

-Se acabaron los juegos del corre que te pillo subnormal.-

Antes de que pudiera decir palabra le hundí mi puño en el rostro haciéndole que se golpeara la cabeza contra el suelo seguidos de algunos golpes más empezó a dejar de patalear…

-Espero que… Bueno no haberme pasado.-

Sacudí un poco el puño, le había pegado fuerte, bastante fuerte…

Deje al explorador allí tirado en el suelo al principio de la plaza mientras poco a poco me adentraba en ella, rezaba interiormente para que las personas que yacían troceadas y a medio devorar hubieran tenido una muerte rápida, pero me di cuenta de que no fue así al ver a los curas clavados en las cruces de lo alto de la catedral.

“Se me está revolviendo el estómago…”

El olor a putrefacción se me colaba por las fosas nasales  dándome a producir arcadas al cabo de un tiempo me acostumbre, pero en aquel momento sentí un gran corte en la espalda seguido de un golpe, había sido el explorador sus ojos estaban fuera de órbita y su nariz estaba rota aun así tenía una sonrisa en la cara y mantenía el trozo de cristal en la mano que le estaba produciendo un corte profundo en ella que le provocaría falta de fuerzas.

"El corte no a sido profundo."

-Puto loco… Acaso no te di suficiente-

Dije mientras me incorporaba en guardia con la lanza.

-TE ENCONTRE CULPA…-

No le dio tiempo a terminar la frase ya que le arrancaron la cabeza del trozo de un contundente bocado, la nieve gris caía junto al resplandor carmesí de una fuente de sangre.

-Aku…ma-

“Mierda…”


El ser que estaba ante mí era una especie de gárgola gigante que tenía unas alas grandes y parecidas a las de un murciélago rasgadas en algunos pliegues pero que parecían en condiciones para volar, un torso abultado del que sobresalían dos largas patas con garras que entre ellas se podía ver el pecho  del torso de una mujer desnudo, las patas traseras estaban contraídas casi deformes sobré ellas una gran cola que está decorada de decenas de calaveras humanas y la piel no endurecida parecía ser escamas de algún reptil, lo más impactante de su figura era la cabeza de la que sobresalían varios cuernos y una fuerte mandíbula. Una gárgola de la catedral  ser mítico que guardaba tesoros y que solían estar en lugares altos para vigilar desde las alturas enserio en aquello se había transformado esa cosa.

En sus ojos había un brillo maligno, sus garras estaban manchadas de sangre y sus dientes trituraban la cabeza del explorador que  con un solo cerrado de la  mandíbula me salpico la sangre del explorador y se la trajo.

-Hueles bien humano ¿exorcista quizás?-

Lo que más me sorprendió fue la voz humana casi femenina de ese ser repugnante que estaba ante mí.

“Me juego la vida aquí mismo, pondré en práctica todo el manejo de la lanza y debo activar de nuevo la inocencia tal y como hice con Nine."


-Allá vamos akuma.-

El akuma sonrió de manera siniestra desplegando sus alas.

-¿Adónde querido?-


Me puse en posición de combate con mi lanza.

-¡A santificarte maldito demonio, inocencia.!-


La inocencia se activo con un fulgor verde en ese mismo instante el akuma ataco con sus garras bloquee a duras penas el ataque con la lanza entera, mis manos temblaban fue solo un segundo las garras del akuma intentaron perforarme, pero mi lanza se interpuso y la fuerza del choque me empujó hacia atrás, que me hizo rodar y levantarme con mucho esfuerzo la fuerza del akuma era como la de un tren.

-¿Esto es todo lo que tienes?-


Empezó a preguntar de manera burlesca el akuma.

-¿Qué tal si miras tus asquerosas garras akuma-

La inocencia parecía estar  reaccionando al akuma pues sus garras comenzaron a helarse de hielo rojo, tras ver estos sacudió hasta soltarse de el hielo dejado por la lanza, se enfureció y con un solo golpe lateral con la cola que bloquee también  pero la fuerza del golpe me mando a volar en medio de la plaza.

“Maldito akuma, es mucho más fuerte de lo que esperaba y  apenas le a hecho rasguños el hielo rojo.”

-¡ Exorcista, como puedes ver  el poder de la carnicería que me a dado hoy es superior al tuyo ampliamente así que seras mi querido postre...!-


“Aún tengo una oportunidad…Un ataque directo con la lanza roja eso le hará más daño.”


-Nine, ahora es cuando necesito tus ojos desafiantes…-




-

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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 17, 2013 7:52 pm

Llevaba a penas unos minutos lejos de ellos cuando unos gritos la hicieron frenar su avance. La entrada a la catedral estaba peligrosamente cerca y su inocencia había comenzado a agitarse desde el aullido, pero parecía que allí atrás había habido algún problema con la simple y sencilla misión que les había asignado.

Suspiró molesta y volvió sobre sus pasos. No quería volver, tenía que dar prioridad al akuma, pero si los otros estaban estorbando por el medio, aquello acabaría en masacre.

Cuando hubo llegado al destrozado toldo, se encontró la calle desierta y al señor Netero en el suelo, sangrando abundantemente por la cabeza. Le oyó gemir y se arrodilló inmediatamente para confirmar que a pesar de tener una conmoción, no se estaba muriendo.

¿Que ha sucedido? ¿ Dónde está Hans? – le zarandeó suavemente y consiguió que abriera los ojos. Tenía la mirada perdida, pero intentó hablar. La escocesa no sintió lástima por el, debería haber sido capaz de defenderse de dos mocosos.

Lo sien... Paulóv está... como loco.... se han ido a ... – señaló débilmente uno de los callejones y luego perdió el conocimiento de nuevo.

Cuando el hombre desfalleció ante su rostro, maldijo entre dientes y se levantó mientras comprobaba que aquella calle llevaba al mismo lugar del que ella había venido, sólo que por la parte trasera. El maldito danés impulsivo había hecho exactamente lo que ella le había prohibido.

Iba a matarlo. Y ya no hablaba sólo del akuma.

Echó a correr silenciosamente, aunque ya fuera un absurdo, con la mirada fija en los escombros de la catedral, desandando sus pasos. No había sentido alguno en utilizar el callejón, si tantas ganas tenían aquellos dos de hacer estupidamente de cebo, pensaba aprovecharlo.

Su mente pensaba rápido, decidiendo entre todas las estrategias y peores escenarios. Tal vez Hans estuviera herido y a merced del akuma, no podría enfrentarse jamás a un nivel 2 de ese tamaño y que había cazado a tantos humanos. Debía estar a punto de evolucionar, tenía que darse más prisa.

Nada más pensó en ello, su inocencia comenzó a brillar tomando la misma dirección que su mente, activándose y congelando la totalidad del suelo. Aquello le hizo exhalar una pequeña exclamación, pues el tirón interior y el poder que sintió eran extraños. No era a lo que estaba habituada, pero no tenía tiempo de sorprenderse.

Con las manos extendidas hacia atrás, cogió velocidad mientras las cuchillas se formaban bajo sus botas y el hielo se iba extendiendo a su paso, acercándola y luego congelando lo que quedaba del pórtico renacentista, dejándola situada frente a pilas de cadáveres destrozados, cuerpos mutilados y colgados como decoración y una escena de lucha con un claro vencedor.

El akuma acababa de arrancarle la cabeza al buscador e iba a por Hans. El chico se defendió malamente con la lanza, que al parecer había decidido activarse para salvar la vida a su dueño.  Erróneamente el creía que la inocencia respondía a sus órdenes, pero la escocesa se dio cuenta con horror de que aquel arma no respondería a un segundo impacto del enorme monstruo alado.

Describirlo resultaba grotesco, era horrible. Tenía un repugnante parecido a una mujer, a una esfinge en su torso, pero lo demás era igual a una gárgola. Era apropiadamente macabro dado que estaban dentro de una iglesia. Y el hedor... si antes había creído que aquella ciudad tenía un insano aroma a muerte, aquella tumba improvisada se llevaba el premio a los lugares que le provocarían náuseas incluso cuando ya no estuviera cerca.

Se sujetó la manga sobre la nariz y notó como le escocían los ojos, segundos antes de tener que apartarse hacia un lado en el momento exacto que Hans era lanzado por los aires por la cola del akuma. Parecía que se había cansado de jugar al gato y al ratón con su insubordinado alumno.

De hecho, decidió notar la presencia de la exorcista en ese preciso instante. Le rugió y se abalanzó sobre ella con las fauces abiertas y aquellos oscuros ojos sin vida destilando maldad.

Nine alzó la mano con la palma extendida.

Gelu. – el hielo se formó igual que un volcán, explotando desde el centro de su palma y arrojando afiladas cuchillas hacia el rostro deformado del monstruo. La exorcista no dudó, ni por un segundo, incluso sin saber de dónde procedía aquel ataque ni el nombre que lo invocaba. Se creó un enorme escudo punzante, una reluciente y hermosa semi cúpula que los cubrió a ella y de rebote a Hans, el cual ahora suplicaba por su ayuda y a pesar de estar claramente herido, pretendía seguir atacando.

Como llevaba impulso, el akuma no frenó a tiempo y se estrelló contra la pared de hielo, clavándose varias puntas y chillando de manera horrible. Parecía una maldita banshee, pensó la de ojos rojos con repulsión.

Le dirigió una mirada terrible al chico, diciéndole sin palabras todas las formas diferentes de tortura que pensaba aplicarle cuando todo aquello hubiera terminado. No podía mantenerse calma, odiaba que le desobedecieran de una manera tan descarada para luego simplemente ir a pedir su ayuda.

Eres un idiota. – le espetó sin poder evitarlo, aunque odiaba aquella terminología vulgar y cercana, y que demostraba lo inestable que se hallaba su carácter en aquel momento. Acabó saltando sobre el escudo y cerrándolo para dejarlo allí encerrado un rato.

El akuma se había apartado, gritando y pronunciando palabras de muerte, incluso recogió un par de cadáveres y se los comió en medio de crujidos de huesos y goteos de vísceras sobre el profanado suelo sacro. Intentaba regenerarse, pero el poder de la inocencia la superaba. Incluso viendo como sufría, la exorcista no se confió. Los niveles 2 siempre habían sido un grave problema y aunque su inocencia estuviera comportándose extraño, no pensaba atacar de frente.

Se arrodilló y puso ambas manos sobre el suelo.

Ice dancer. – murmuró sibilante. Un vaho frío salió de su boca. La temperatura decayó varios grados. El suelo y la totalidad de las paredes de la catedral se volvieron fríos, lisos y resplandecientes igual que un espejo. Aquel brillo azulado verdoso delataba la presencia del poder cristalizado de dios.

Sonrió de la misma forma hambrienta que el akuma. Las cuchillas se habían formado ya.

Sin alzar el torso comenzó a deslizarse hacia el akuma, que se creía a salvo por estar volando. Una rampa de hielo comenzó a elevarse, formándose según los pensamientos de la portadora de la inocencia. Sus pies se juntaron y se elevó en un elegante giro, perfecto en su ejecución y letal en la misma. Golpeó al akuma con una rodilla y enseguida comenzó a formarse el hielo sobre la correosa y metálica piel, allá donde le tocaba. Quería cortarla en pedacitos con los pies y sus afiladas cuchillas, pero todavía no se manejaba como debía. Habían pasado unos años desde la última vez que había patinado, por mucho que fuera su pasión.

El monstruo evidentemente se revolvía e intentaba matarla, movió sus garras y la golpeó en el pecho, logrando que la precaria venda de la herida se abriera y comenzara a sangrar. El akuma tampoco salió ileso, pues la zona congelada se desprendió y quebró bruscamente, comenzando a sangrar de aquella forma tan apestosa y negra.

No bastaba, no era suficiente.

Tsch. – cerrando un ojo por el dolor, se apartó con un movimiento brusco y calló sobre el suelo helado levantando pequeñas esquirlas que se apilaron a sus lados.

Ambas se estudiaron con odio. El akuma ya no atacaría a ciegas. Ella notó nuevamente el intenso tirón de la inocencia. Aquello era un juego peligroso, no podría mantener tan inmensa cantidad de hielo por mucho tiempo. De hecho, el escudo que había puesto sobre el chico comenzaba a debilitarse. El títere del conde siguió su mirada y enseñó los dientes con placer anticipado.

Tu error, exorcista. Tu culpa. – el monstruo comenzó a volar a toda velocidad en dirección al escudo. Nine gritó en gaélico y movió la mano en un movimiento cortante, haciendo que varias esquirlas de hielo de un tamaño superior a dos metros se abalanzaran sobre el akuma, que las esquivó sin demasiada dificultad, apenas la retuvo un par de segundos antes de alcanzar e impactar contra la protección, esta vez con cuidado de no clavarse nada.

No podía defenderle a el. La angustia la envolvió, bloqueando su mente unos segundos. ¿ Y si por dejarlo encerrado sufría una muerte horrible o perdían la inocencia? Aquello era intolerable.

No confiaba en el, pero tendría que hacerlo. Al igual que con Will, la certeza de que si no colaboraba con aquel chico apenas entrenado de algún modo, saldría de allí sola, fue demasiado para su habitual insensibilidad. Curiosamente no quería que muriera. Le traía recuerdos de su maestra, aquel instinto de protección que debía de haber sentido cuando se interpuso entre ella y la noah.

¡ Hans, utiliza el hielo de la lanza para reforzar el escudo, céntrate en la parte que está atacando, y bajo ningún concepto salgas de ahí ! – se mordió el labio hasta hacerse sangre mientras aguantaba la tensión, no sabía si funcionaría, no sabía si el iba a obedecerla puesto que antes no lo había hecho.  Ni siquiera sabía si podría hacerlo, dada la inconsistencia de su entrenamiento. Estaba claro que el chico quería matar al akuma causante de la destrucción de su pueblo, pero como lo intentara abiertamente, estaría acabado.

Ordenó a su inocencia un último esfuerzo. Aquella mujer que la había cubierto, tal vez sirviera de distracción. Mientras lo pensaba, comenzaron a formarse figuras de forma humana a lo largo de la sala, no demasiado reales, no tanto como la que ella había visto. Tal vez el hecho de que hacer varias las hiciera parecer menos vivas.

El akuma las miró y olfateó con desagrado, dudosa.

¡ No podéis engañarme, malditos exorcistas ! Zorra estúpida, iré a por ti en cuanto haya acabado con tu pequeño amiguito, oh si si si~ comenzaré por esos bonitos ojos, y luego arrancaré su lengua, jajajajajaja te gustó la cicatriz que te dejé, querido mío? Ttu padre chillaba como un cerdo, recuerdas? Jajajajajaja – a pesar de aquellas terribles plabras sus ojillos no perdían de vista los erráticos movimientos de las figuras, y finalmente con un rugido, golpeó a la más cercana, haciendo que se deshiciera en pedacitos.

Nine ahogó un gemido, sorprendida por la impresión que le produjo aquello. Era casi como si hubiera sentido el golpe, solo que no le dolía. Luego sus ojos relucieron, homicidas. Aquel demonio había ido demasiado lejos. No soportaba ni un segundo más aquella actitud preponente y descarada del ser modificado por el Conde. Intentaba volver loco al chico para que abandonara la seguridad del escudo, y si seguía hablando de su padre, sin duda lo lograría.

Estaba cabreada. Con el akuma, con Hans y consigo misma.

Tenía que adaptarse a aquel poder. Inspiró hondo ocultándose tras una columna helada, sin perder de vista a la gárgola homicida que alternaba golpes contra el escudo con mordiscos y zarpazos hechos para destruir a las figuras humanas creadas por Ice.

Ah, Ice. Aquella pequeña asesina de hielo estaba revuelta y desordenada, inalcanzable en aquella nueva emoción que la embargaba. Nunca la había sentido igual, pensó con asombro mientras se sumergía en su tumultuoso poder. Un torrente de frío la traspasó, entumeciéndola y haciendo que sintiera mucho mucho sueño.


A su lado se rompió una estalactita que comenzó a desaparecer nada más impactar con el suelo. El sonido la sobresaltó y la ayudó a concentrarse.


Tenía que haber algo que aquel ser no pudiera esquivar. Algo... algo como una lluvia de hielo. No sabía si su inocencia tenía tal capacidad, nunca había intentado nada parecido, pero la convicción la embargó nada más formarse la imagen del akuma siendo congelado por pequeñas esquirlas florecidas de hielo.

Quería hacerlo.

Las palabras volaron a sus labios, mientras mantenía los labios cerrados y su inocencia resbalaba por su cuello casi con vida propia, buscando el contacto con las manos de su dueña. La sostuvo, un momento, antes de devolverla a su lugar habitual, a su espalda, vigilando siempre.

Tears will fall for you, monster. — su mano izquierda apuntó al akuma. No veía a Hans por ninguna parte, y la sangre sobre la nieve era un poderoso reclamo de desgracia. Su mandíbula se apretó, inquieta. Sus palabras habrían sido frías, gélidas, pero su interior se hallaba en una vorágine de sentimientos encontrados y contradictorios. Por un lado quería apalearlo hasta dejarle en coma, y por el otro... ¿Tanto le preocupaba aquel impertinente? Argh, era absurdo.

El akuma rió al ver su gesto.

No puedes darme con eso, ya lo sabes. Desiste en tu patetismo y resígnate a morir, perra de la iglesia... prometo... que no será rápido! – nuevamente se rió y siguió golpeando el escudo. Este último estaba a punto de romperse. Ya no quedaban muñecas de hielo. Nada la distraería de sus presas.

El semblante de Nine se ensombreció. La mano se alzó al cielo. 

Sólo le restaba rezar por el chico, y dado que no creía en dios, no tenía sentido hacerlo. Se limitaría a maldecir a todos los rubios del universo, hm, si.


**:
Ten cuidado con los usos de la inocencia y el cansancio, ya ves que hasta Nine se agota y es rango C. Plz, mídete bien y sufre y demás cosas que ya sabes xD lo del corte de la espalda arruinó su chaqueta e,e hará que Hans se la pague céntimo a céntimo.

Ala, pórtate bien (?) *zape*
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Re: Blod og støv, by af aske [Ålborg, Nordjylland]

Mensaje por Hans Di Lucia el Lun Jul 22, 2013 12:20 pm

Todo parecía indicaba que todo estaba por acabar allí mismo, el maldito explorador muerto y yo también me metería en el menú del akuma si alguno de sus feroces ataques me daban de nuevo.
Pero como no mi querida salvadora volvía a rescatarme de nuevo con su actitud desafiante casi suicida pero a la vez conservando lo más posible su integridad física, en cierto modo la admiro por qué puede hacer lo que quiera con ella misma y su arma tal versatilidad es digna de poder contemplarse.

Tras un salto acrobático y un movimiento de muñeca y una simple palabra estirando su mano se creó una especie de cúpula de hielo que nos cubría a ambos y que estaba recubierta de afilados conos de hielo que se asemejaban bastante a la coraza de un erizo.

-Salvado por mi querida cosedora de rostros.-

“Enserio, le estaba agradecido por el rescate”

En ese mismo momento el akuma que no aprecio bastante bien el que apareciera una cúpula cubierta de estacas afiladas de hielo se ensarto a si misma varias decenas de estacas al chocar contra la culpa por el impulso descontrolado que llevaba.

En el momento que se clavó dichas estacas profirió un chillido similar a mil mujeres gritando en agudo pues casi me explota un tímpano, pero en ese momento de pausa que nos dio el akuma,  Nine opto por dirigirme una mirada que ya no era tan fría como el hielo sino tan ardiente como el fuego… Literalmente hablando me quería ver arder.

-Eres un idiota-

Tras decir eso y dejarme con cara asombrada por su respuesta algo inesperada ante la situación que teníamos salto dejándome encerrado en aquella cúpula protectora.

-¡Pero no me dejes encerrado!-


El akuma que había sufrido heridas dignas de mención intento recuperarse cogiendo cadáveres y consumiéndolos de manera voraz aun sabiendo que este tipo de cosas no debían de afectarme algo andaba mal en mi estómago.

Lo único que podía hacer mientras Nine se enzarzaba con el akuma en una batalla singular era intentar tapar el corte de la espalda, con algo de la camisa interior, no resulto muy eficaz pero sirvió para que dejara de sangrar y entrar aire frio.

Cuando termine la cura, estaba decidiendo como escapar de allí cuando unas cuantas gotas cayeron sobre mi cabeza haciendo que me recorriera un escalofrió todo el cuerpo.

“Así que esa es la salida, ¿eh?”

Antes de poder pensar en nada más un grito seguido de un  chirrido me hizo estremecer ya que el grito me hizo retroceder lo justo para que una de las garras no me atravesara, habían atravesado la cúpula por un lado dejando un hueco pequeño de entrada a la garra.

color=#81F7F3]— ¡Hans, utiliza el hielo de la lanza para reforzar el escudo, céntrate en la parte que está atacando, y bajo ningún concepto salgas de ahí! – [ [/color]

“De momento empezare a hacerle caso, no sirvo de mucho muerto. “

Di un golpe haciendo retroceder su garra en cuanto la extrajo toque con mi arma los filos del hueco de la cúpula haciendo un parche de hielo rojo con el filamento de la lanza era un coste de energía que no me podría permitir aguantar mucho tiempo pero era necesario para mi propia supervivencia.

-Mierda,mierda ,mierda, mierda-

“No para de atacar, no puedo dar un contraataque.”

-¿Tu eres el niñato de esa casa como sigues vivo? …-

“¿Eh?”

Parece que Nine había creado estatuas imitando su figura en un intento claro para alejar al akuma de mi posición y poder escapar de sus garras pero no parecía tener la intención de dejarse engañar por mi salvadora.

— ¡No podéis engañarme, malditos exorcistas! Zorra estúpida, iré a por ti en cuanto haya acabado con tu pequeño amiguito, oh si si si~ comenzaré por esos bonitos ojos, y luego arrancaré su lengua, jajajajajaja te gustó la cicatriz que te dejé, ¿querido mío? Tu padre chillaba como un cerdo, recuerdas? Jajajajajaja –

“Te destruiré...”

Una de las garras del akuma estaban posadas sobre la parte roja reparada por mi inocencia de la cúpula atravesé con la lanza la garra y volví a cerrar el hueco.

-¡Maldito te matare mil veces!-

“Recuerda lo que decía padre… A veces es mejor la defensa y los pequeños ataques para derrotar a un rival feroz, siempre calma en la batalla y furia en el ataque…”

-Debes convertirte en alguien fuerte y veloz-

El akuma acerco su cara a al hielo mostrándome su  boca en ella se podía ver un cráneo humano de un adulto impoluto de no ser por la saliva de aspecto venenoso y el pútrido gas que parecía salir del interior del akuma.

-Mira la cabeza de tu padre… ¡Me lo comí entero!-


-Akuma escucha nunca te podrías haber comido a mi padre pues en tu forma anterior lo convertiste en polvo con ese gas que emana de tu boca.-


“Morirás lo juro”

-Suprimes tus ansias, ¿eh?-

-Es la diferencia entre una marioneta y un humano-


-Cuando te coma lo disfrutare-

Mi mano se alzó haciendo un corte de manga seguido de apuntarle con la lanza.

-Inténtalo chatarra-


“Me podría matar en cualquier momento pero debo distraerla mientras Nine planea algo”

Las respuestas de la marioneta fueron aullidos y golpes al escudo de hielo que parecía un pantalón con un montón de parches rojos, se debilitaba a momentos tragaba saliva por cada gota que me caían en la nuca a modo de contador de tiempo mientras planeaba varias tácticas todas seguramente malas, ante la velocidad del akuma.

Al parecer después de jugar a seguir tapando hoyos en la cúpula apenas podía resistir en pie pero seguía defendiéndome como podía algo le distrajo pues se apartó de mí y empezó a andar en dirección contraria y empezó a hablar con Nine que yo no veía pues me tapaba la visión.

Pareció un acto divino pues se desplomo en forma de agua la cúpula cuando el akuma no miraba no tenía ningún lugar donde ocultarme salvo la pila de cadáveres que estaba detrás mía corrí a ella y me oculte dentro.

“Desde luego, tengo que admitir que después de todo esto creo que soy inmune a todo tipo de cosas tu Hans piensa que son cojines…Cojines blandos…húmedos y podridos… Nine me va a matar por lo de la chaqueta...Enserio me va a matar...”

— No puedes darme con eso, ya lo sabes. Desiste en tu patetismo y resígnate a morir, ¡perra de la iglesia... prometo... que no será rápido! –

“Esperare a poder utilizar de nuevo la inocencia aunque sea mínima potencia se la clavare en la cabeza para callar su puta palabrería”

Desde luego eso me gustaría hacer de no ser porque mis brazos se congelaban poco a poco y el dolor era casi insoportable...

"Nine nunca me dijo... Que esto fuera tan doloroso"

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