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El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

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El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Jue Sep 15, 2011 2:11 am

Reever escribió:Brig-Glis, capital del distrito de Brig en Suiza. Es una pequeña ciudad dotada de una importante estación ferroviaria fronteriza que une a Suiza con Italia, en ello radica su principal fuente de recursos ya que cientos de viajeros abordan cada día los distintos trenes hacia las principales ciudades italianas y viceversa.

Sin embargo desde hace tres días un extraño suceso ha causado el desconcierto de la población: Ninguno de los trenes ha podido abandonar la estación a pesar de que se encuentran en excelente estado, los mecánicos han hecho una revisión exhaustiva de la maquinaría y no se encuentra ningún falló, es solo que no importa cuánto intenten encender los ferrocarriles el fuego simplemente no es capaz de permanecer ardiente.

El hecho ha ocasionado graves problemas, pues las rutas de viaje que deben pasar por Brig sencillamente se encuentran atascadas lo que afecta a muchos comerciantes, viajeros y trabajadores que se han visto estancados en el poblado, además las alternativas de transporte terrestre al ser menos rápidas y efectivas empiezan a no darse abasto con la gran demanda de personas que buscan llegar a sus diferentes destinos.

Hoy al amanecer un grupo de maquinistas que no pierden la esperanza de recuperar su trabajo y varios pasajeros que han permanecido en la estación, descubrieron algo que consideran la causa del grave problema. Una fina “brisa de arena” a caído sobre los ferrocarriles y después ha desaparecido sin dejar ningún rastro… Tras informar a las autoridades y los habitantes de la ciudad se enteraran los rumores de que la estación fue maldecida han ido en aumento y decenas de pobladores temen que el polvo acabé por atacarles y los induzca a dormir por la eternidad…

Nosotros creemos que puede ser obra de algún enemigo (Akuma, Noé, Aliado del Conde) o de la Inocencia misma, por lo que es tu misión averiguar qué es lo que en realidad ocurre y solucionar lo más pronto posible el inconveniente.

Mucha suerte Exorcista, esperaremos tu regreso.

Y finalmente el de cabellos castaños abrió con suavidad los parpados, regresando de aquella profunda calma que le daba la meditación. Ther se hallaba recostado sobre el frío suelo de la azotea de la casa en la que se había hospedado los últimos días desde que quedara varado en Brig-Glis. Con la inexpresividad de su rostro, la espalda sobre el suelo y los brazos cruzados sobre el pecho asemejaba más bien la posición de un cadáver en un ataúd… los primeros rayos del día comenzaban a iluminar la zona mientras el italiano mantenía los ojos puestos sobre la silueta de la luna que poco a poco comenzaba a desaparecer.

“Finalmente” pensó con bastante sencillez y sin un contexto una vez que en la lejanía el barullo de la gente madrugadora se hacía presente, y con cierta pereza comenzó a levantarse, luego acomodó sus prendas cerciorándose que no se hubiese acumulado polvo en su abrigo y pantalones, arreglo el cuello alto y los puños de su camisa para después con paso tranquilo dirigirse al interior del edificio, tenía antojo de un plato de avena con nueces…

-Buen día “príncipe-novio”, tu siempre tan madrugador… apuesto tu cuenta a que hoy tampoco podrás irte de Brig!- exclamó el dueño de la modesta residencia, un hombre maduro de aspecto bonachón que colocaba sobre el comedor un par de cubiertos, invitando a sentarse al aludido.

En el poco tiempo que llevaba en la comunidad, la gente con la que convivía le hubo apodado el “príncipe-novio” algo que para Ther era bastante incoherente y en varias ocasiones lo externo a sus ahora conocidos, quienes tras oír sus motivos del porqué era equivocado decirle príncipe solo atinaban a reír y reafirmar su teoría de que era en suma muy elegante y refinado tanto en su forma de hablar como en su apariencia y que por ello era un príncipe, y ni hablar del asunto de que había dejado de ser el novio. El de ojos violáceos no tuvo más que resignarse a ser llamado así dos horas después de una negociación fallida.

-Buen día Heinz… aun así volveré a ir a la estación- respondió tomando asiento mientras el anfitrión le servía un plato de lo que parecía ser un potaje con papas, el castaño suspiro discretamente y comenzó a desayunar.

-Para mí que lo mejor es que te conviertas en mi yerno!- dijo entre risas y golpeando con firmeza la espalda del italiano que casi se ahoga con el bocado -Tendrás que recuperar tu traje de novio!- agregó con más risas y más golpes en la espalda. Ther sonrió aliviado al notarse vivo tras logras pasar su trozo papa.

-Padre!- interrumpió con preocupación una linda y rubia joven de aparentes 16 años -Hay una conmoción haya fuera! Se habla de que han descubierto el porqué de el paro en la estación y se dice que hemos sido malditos! Tienen que acompañarme!- concluyó la chica que sin muchos preámbulos tomó a ambos hombres del brazo y les obligó a seguirle.

-Malditos? No tiene sentido.- comentó seriamente el chico siendo halado fuera de la casa.


Última edición por Sigma-chan el Miér Nov 09, 2011 12:13 am, editado 1 vez
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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Faith E. Wippler el Vie Oct 21, 2011 6:50 pm


Spoiler:
{Off: Bueno, ya te había contado que estaba media corta de tiempo/inspiración, pero aquí está la excusa patética por una ridículamente larga espera para iniciar el reclutamiento. ¡Perdón! T_T}

Ella no era de buenos gustos, ni tampoco de malos. Ella era una niña, una simple vida que se limitaba a vivir a sus anchas, como si ese mismo día fuera a morir. Bueno, ese pensamiento casi pesimista no desencajaba con su estilo de vida. Y pese a todo eso, cuando arribaron a Brig-Glis, sólo dijo una cosa.

Es fea.

Lo único que se mereció medio minuto de su poca atención fue el escudo de armas de la pequeña ciudad. Color amarillo mostaza, con un ave fea que tenía corona y sacaba la lengua.

¿Qué miras? —le preguntó ceñuda, viendo al ave. ¡Él no era nadie para sacarle la lengua a ella o a Clareon!

Pero cuando se disponía a atacar al pobre e indefenso escudo que nada había hecho, el buscador que la acompañaba (y que no había pronunciado palabra hasta el momento cabe destacar) se dio cuenta que la niña se había quedado atrás, por lo que fue a buscarla. Al encontrarla mirando feo al escudo de la entrada, sin preguntar antes la tomó y la puso bajo su brazo como si fuera una maleta.

Faith primero se quedó mirando al aire con ojos enrarecidos. Luego, sintió que su cuerpo se mecía y luego, al alzar la mirada casi haciendo que su chistera cayera –caso curioso; esa chistera parecía ajustarse demasiado bien a su cabeza, porque solía no caerse–, vio el rostro imperturbable del hombre que la cargaba. Si lo conociera, le recordaría a Noise Marie.

Y de pronto explotó. Empezó a patalear, a chilletear, a hacer cuanto berrinche alcanzara para que el hombre la soltara. Pero éste, como si nada, siguió caminando mientras sentía no sólo los golpecitos de la niña sobre él, sino también las miradas de los curiosos sobre él. Un tinte rosa se instaló en sus mejillas, avergonzado por la innecesaria atención que recibía, y se detuvo.

¡Suelta, suelta, suelta! —le exigía Faith y no paró sus grititos aunque él se detuvo.

Señorita exorcista, ¿podría calmarse? Estamos llamando demasiado la atención —pidió amablemente el hombre con su voz algo grave, similar a la de un tenor, mirando incómodo hacia los lados. Por fin, algo lo había turbado.

Lo que pasó arrancó un grito de sorpresa, dolor y algo de horror en los curiosos espectadores. Con ojos enojados y un pronunciado puchero, Faith le enterró en la frente una de las hojas afiladas de Clareon en la frente al buscador. ¿Cuándo activó su Inocencia? Quién sabe. Pero el hombre no dijo nada, sino que simplemente miró a la niña mientras la sangre comenzaba a escurrir por la herida.

¡OIGAN! ¡VENGAN RÁPIDO A LA ESTACIÓN! —gritó un tipo de por ahí, corriendo hacia dicho lugar ganándose la atención inmediata de todos. Aunque tenían cierta noción sobre lo que ocurría, de todos modos se sorprendieron al ver el gran escándalo que se formó.

Ellos pasaron al olvido.

Estaban tan “entretenidos” viendo a todos conmocionados, que ambos olvidaron que Faith acababa de darle un cuchillazo (no muy grave, aunque sí para dolerle y hacerlo sangrar) y que la sangre le estaba manchando el rostro. Miraban, cada uno concentrado a su manera, a la multitud.

Mujeres llevando a niños en brazos, hombres corriendo rápido, unos ayudando a sus mujeres e incluso una chica joven literalmente arrastrando a dos hombres con ella. Había de todo. Nadie quería perderse el espectáculo.

¿Tren? —le emocionó la idea. Le gustaban los trenes porque no le daban sueño como los barcos.

Bueno… igual debemos ir hacia allá pensó el buscador, bajando a la niña en el suelo. La vio irse corriendo despistadamente, desviándose de vez en cuando, a lo que simplemente la siguió en silencio, esperando llegar en algún momento a la estación de trenes donde debían investigar.

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Mar Oct 25, 2011 12:19 am

En algún momento del camino la joven suiza hubo soltado el brazo de ambos hombres segura ya de que le seguirían, la multitud en la que ahora se encontraban caminaba expectante hacia la estación, los murmullos y rumores que llegaban a los oídos del de ojos violáceos eran tan variados, que iban desde un “Yo solo espero que encontraran la solución” hasta “Es el fin! Deberíamos estar buscando la forma de escapar en vez de un discurso!” lo último lograba que en el rostro del joven se formase un gesto de escepticismo que más de una vez logró avergonzar a la persona que se encontraba diciendo algo como aquello, y eso que era él el entrometido.

-Es el alcalde…- murmuró un tanto sorprendida Vivian una vez se encontraron en la estación, un escenario improvisado con barriles, tablas y cajas de madera se alzaba frente a la conglomeración de gente que de momento había guardado silencio.

Ther miró con atención la tambaleante tarima sin poder evitar pensar que aquello podría ser peligroso para los tres personajes que se hallaban sobre ella… y en cierto modo cruel le alegraba de que ellos fueran de los más alejados.

De pronto el hombre de traje y sombrero de copa negro, barba y bigote blanco tomo un gran cono de papel y sirviéndose de él como alta voz empezó a hablar tras aclararse la garganta.

-Queridos ciudadanos de Brig-Glis, viajeros y comerciantes, primero que nada me gustaría ofrecerles una disculpa por todos los inconvenientes que este incidente les ocasiona y sé que son testigos de que no hemos escatimado en esfuerzos para encontrar una solución… y por ello es que hoy me encuentro frente a ustedes para informarles sobre el estado de la emergencia…- algunos silbidos de descontento se hicieron presentes a lo que el alcalde resolvió hablar con mayor firmeza y volumen -el Jefe de mecánicos el Señor Valsh y este apreciado conductor el Señor Thomson han descubierto en las primeras horas de este día la causa del problema: Se trata de arena!- exclamó el de edad madura mientras la muchedumbre se alborotaba y el ambiente se tornaba nuevamente ruidoso e inquieto.

Pero Ther había dejado de prestar atención a todo aquello, desde hacía unos instantes cuando el líder de la población hubo subido la voz el italiano se había perdido mirando hacia una ventana de uno de los trenes cercanos en la que el reflejo de una llama color verdoso parecía estar en su propio costado… cosa que su mente se negaba creer y por ello no hacía más que enfocar con más detenimiento sobre su figura reflejada antes que voltear a sí mismo y cerciorarse de la realidad.

Y es que por qué iba él a entrara en alerta por algo tan incoherente como aquello? Después de todo era un hecho que no sentía ningún tipo de calor sobre su cuerpo y nadie a su alrededor tampoco pues de ser así alguien ya hubiese entrado en pánico… tenía que ser algún fenómeno de luz sobre el vidrio y por eso no podría aparatar su escudriñan te y calma mirada del objeto. Ahí estaba el Verzegnassi de siempre, perdiendo el tiempo en analizar una situación de simple respuesta, olvidándose del mundo y restando importancia a las personas… buscando una razón a un sentimiento.

-Y SI YA NO ESTA POR QUÉ SIGUEN SIN FUNCIONAR LOS TRENES? - dijo con voz grave y poderosa haciéndose notar entre todas las demás voces. Heinz uno de los hombres más respetados y conocidos en el poblado había logrando con esa oración la calma y atención de las demás personas, eso y regresar abruptamente de su exilio al italiano, que tras parpadear ya no pudo notar más el destello en la ventana, lo cual le había incomodado más que el haberse perdido de la información sobre la causa de encontrarse varado en Glis.

-Es que no sabemos a dónde va ese polvo…- comentó con cierto nerviosismo el maquinista -es más creo que no se va!- exclamó finalmente por completo temeroso, lo cual ocasionó que el grito de “Hemos sido maldecidos!” se presentara entre la muchedumbre y el pánico en general se hiciera presente.

El alcalde buscó tranquilizar a la población desde su podio, sin embargo una explosión a algunas calles de ahí fue el acabose para que aquella reunión resultase caótica, la desesperación de las personas por huir logró derrumbar por completo las tablas y los que se encontraban arriba cayeran en la estampida…

“Sabía que ese escenario resultaría peligroso” fue el pensamiento del joven, que haciendo caso omiso de las advertencias de Heinz y su hija, se abría paso entre los asustados y despavoridos pobladores para acercarse a apoyar a los afectados por la caída de la tarima.

Nuevamente otra explosión…


Spoiler:
No te preocupes todos tenemos periodos así. Un saludo y que estos días sean geniales para ti.

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Faith E. Wippler el Dom Nov 20, 2011 4:51 pm

Aunque tardaron un poco más de lo previsto en llegar por la poca orientación de Faith, cuando arribaron a la estación la muchedumbre estaba hecha un caos entre protestas y gritos hacia los tres sujetos que estaban sobre el improvisado escenario. Todos expresaban su descontento por la situación y aunque intentaban proporcionar todas la explicaciones que tenían a la fecha, nadie parecía calmarse.

Es que no sabemos a dónde va ese polvo… —dijo el maquinista, ganándose toda la atención del parco y silencioso buscador—, ¡es más creo que no se va!

¿El polvo no se va? repitió mentalmente, mirando hacia los trenes que se encontraban estáticos en los rieles.

En ese momento se volteó a ver a la niña para saber qué percibía ella sobre la situación, pero notó con horror como el espacio que ella ocupaba estaba vacío. Algo alarmado, pero camuflando bien su preocupación, buscó con la mirada a la pequeña y notó que, en dirección a los trenes, las personas comenzaban a hacerse a un lado de manera incómoda y con rostros de molestia, lo que indicaba que la exorcista se estaba escabullendo por entre las personas hacia los trenes.

Justo cuando iba a ir a buscarla la explosión sonó. En la multitud inmediatamente cundió el pánico y la gran masa de gente se descontroló, creando una verdadera estampida humana. Si bien, en esos momentos la explosión no hizo más que confirmar la sospecha del buscador de que había Inocencia y, por lo mismo, Akumas por los alrededores, su principal preocupación ahora Faith. La niña era pequeña y muy delgada y podría morir aplastada por la gente.

¡Señorita exorcista! —intentaba hacerse escuchar entre los gritos de la gente, pero era inútil— ¡Señorita exorcistaa! —se dejó arrastrar por la multitud hacia los trenes, donde había presumido que la niña estaba.

No fue difícil encontrarla, cosa que lo sorprendió. Entre el caos la vio siendo arrastrada por las personas y por un instante se sorprendió al no verla asustada ni nada, sino molesta por algo. Cuando notó que estaba lo suficientemente molesta como para atacar a alguien con su Inocencia, se apresuró hacia donde estaba y la cargó, saliéndose de la turba.

¡Suelta, suelta, suelta! —¿cómo era posible que se mantuviera ajena a lo que ocurría a su alrededor? Actuaba igual a cómo lo hacía en un principio.

Al sonar una nueva explosión, Faith detuvo su berrinche abruptamente. Como si fuera perro, gato o algún animal así, ladeó la cabeza para escuchar mejor y en su rostro se dibujó una extraña sonrisa al reconocer el sonido que fue seguido por otro.

El buscador no tuvo que decirle nada. Faith se soltó y corrió hacia la fuente del sonido, activando a Clareon con regocijo al imaginarse la matanza que vendría a continuación. Esperaba que fueran muchos, globos, feos, blancos o como fueran. Le importaba poco. Ella tenía sed de sangre Akuma y ahora que había captado el sonido de su presa nadie podría detenerla.

En lo que ella se sumergía nuevamente en las calles de Brig-Glis, el buscador se cercioró que todos los civiles se mantuvieran lejos de la ciudad, cosa fácil por el estado de alteración que predominaba en el aire. Sin embargo, su ojo rápidamente captó una imagen: los tres personajes que estaban sobre el escenario que sucumbió ante la marejada humana.

Se acercó presuroso al verlos allí tirados, quizás heridos o adoloridos por la caída y las pisadas de la gente que les pasó indiscriminadamente por encima— ¿Están bien? —preguntó más por protocolo que por gusto. No solía expresar sus pensamientos en palabras.

Antes de recibir una respuesta, el sonido de dos explosiones seguidas le hizo voltear la vista hacia la fuente del sonido. No sabía si eran los Akumas o Faith, pero rezaba que fuera la exorcista la causante de dichas explosiones.

Afortunadamente él tenía razón, aunque por ahora no lo sabía. Faith no tuvo que adentrarse mucho en las calles, puesto que los causantes del alboroto estaban en calles aledañas a la estación. De primera se topó con dos Akumas de primer nivel que al verla y ver la Inocencia en su mano que brillaba con el característico resplandor verde, apuntaron sus cañones hacia ella y comenzaron a disparar múltiples balas de sangre en dirección a su cuerpo. No fue difícil esquivarlas; era ágil, flexible y pequeña y los nivel uno eran tontos. Apenas pronunció un “Boomerang” y la chistera acabó con ambos globos casi simultáneamente.

Un juego de niños.

No obstante, tres más aparecieron mientras caía una lluvia de chatarra y Faith, ante la visión, se relamió los labios.

¡Hola! ¿Juguemos? ♥ —dijo corriendo hacia ellos.

Las balas no se hicieron esperar, pero nuevamente no le atinaron. Empero, una cayó muy cerca de ella y la hizo caer estruendosamente al piso, cosa que iban a aprovechar los Akumas para darle el golpe de gracia.

Por instinto, lanzó verticalmente hacia arriba su chistera y pronunció un claro “Clareon’s tears”, permitiendo que el ácido que lagrimeaba la chistera cayera sobre todo el lugar, quemando rápidamente a las máquinas hasta que explotaron. Muy fácil, era un ataque de alto nivel para un Akuma nivel uno, pero eso mismo generó descontento en la menor.

Quiero maaás~ —alegaba con un puchero, recibiendo en sus manos a Clareon mientras los últimos trozos de chatarra caían del cielo.

Esperó unos minutos por si llegaban más, pero si había algún otro no hizo aparición. Frustrada, aunque más contenta que cuando llegó, desactivó a Clareon y le sacudió el polvo invisible y miró el área chamuscada que tenía. Su ceño se frunció ante el recuerdo, pero no hizo más que colocarla nuevamente en su cabeza y caminar hacia la estación.

Quizás… más en tren —pensaba recordando la gran conmoción que se formó allá— Sí… ¡quizás! Clareon estar feliz, ¿no? —preguntó al aire sonriendo tiernamente mientras caminaba.

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Lun Nov 21, 2011 11:24 pm

Tras la dificultad que representaba el caminar en medio de una multitud aterrada, el joven de cabellos oscuros hubo llegado finalmente hasta el lugar en el que los tres hombres fueron derrumbados. Los escombros del escenario se hallaban dispuestos en un montículo que la gente, que aun quedaba por huir, evitaba e igualmente pasaban con premura sin siquiera mirar que en el suelo podría encontrase algún herido.

En cuanto el Verzegnassi se acercó a la zona de desastre divisó entre los escombros de madera el cuerpo de quien parecía ser el alcalde, Ther se dispuso a remover con precaución una de las tablas que aprisionaban el abdomen del mandatario.

-Puede escucharme Señor?- preguntó con presura una vez logró deshacerse del madero, buscando colocar la cabeza del herido en alto entre sus manos. Un gemido de dolor surgió de los labios del hombre y un hilillo de sangre se hizo presente tras su cabeza, manchando las manos del italiano, quien al notar esto buscó acomodar al de barba de modo que quedase sobre una tabla -por favor intente no perder el conocimiento- habló con firmeza colocando una mano sobre la frente del lastimado, tal vez aquella no era la petición más brillante pero si lo que necesitaba para saber que tenía posibilidad de ayudarle. Terrakht buscaba con la mirada algo o alguien que pudiese ayudarle a llevar sobre aquel tablón al hombre, moverlo hacia un lugar más despejado.

“Será que la enfermería de la estación también fue abandonada?” se cuestionó el chico mientras se quitaba el cinturón y comenzaba a atarlo alrededor del pecho del alcalde y por debajo de la improvisada camilla, buscando inmovilizarlo lo mejor que pudiera.

El sonido de otras voces entrecortadas y doloridas se hizo presente en la escena, había más heridos de los tres que había contemplado. En aquel momento una mueca de preocupación se formó en el rostro de Ther, dejar al alcalde en aquel lugar inestable no era una buena opción y tampoco lo era ignorar a los otros heridos. A punto estaba de dejar al entablillado cuando un par de personas más aparecieron en escena uno de ellos era Heinz quien sin dudarlo se acercó hasta el castaño, el otro un sujeto de vestimentas beige.

-Cómo te ayudo muchacho?- dijo el recién llegado. Un leve suspiro de alivio surgió del aludido, el que hubiese otro ayudando era una buena señal a pesar de las explosiones que no cesaban.

-Necesitamos llevar al alcalde a la enfermería, crees que el encargado huyera?- habló el de ojos violáceos colocándose en posición para cargar al herido por la parte superior , Heinz se limitó a alzar los hombros con cierto desanimo y también se colocó en posición en la parte contraria de la tabla.

-Habrá que averiguarlo- comentó dando un impulso para cargar la “camilla”. Ambos hombres comenzaron con el traslado, aunque Ther seguía inquieto por el hecho de dejar atrás a otros lesionados, después de todo el otro hombre desconocido tampoco podría hacer todo solo.

-Tranquilo príncipe-novio, Vivian llegará pronto con más voluntarios- fueron las palabras del suizo a lo que el Verzegnassi sonrió con ánimo renovado, apresurando el paso, sin embargo el sonido de nuevas explosiones lograron que el sentimiento de apuro volviese al italiano. Que estaba pasando? La respuesta tendría que esperar… ahora lo importante era que algún médico se encontrase en la enfermería.

-Justamente me preparaba para algo como esto- comentó con gran premura una joven mujer, que de inmediato dejó sobré el suelo un par de maletines y se dispuso a abrir uno de ellos donde claramente se divisaron materiales de curación -colóquenlo en el suelo debo revisarlo- agregó la de cabellos negros.

-Doctora Grindemyr que bueno que está aquí- comentó el mayor de los hombres mientras cumplía la orden de la chica, Ther hizo lo mismo además de agradecer mentalmente que el herido no tuvo que ser trasladado por mucho tiempo.

-En cuanto escuché las explosiones me apresuré a llegar…- fue la contestación de la aludida mientras desataba el amarre y comenzaba a revisar la contusión del alcalde.

Nuevamente una explosión, sin embargo para el castaño esta había sido un tanto diferente…

-Voy a regresar a brindar mi apoyo, me alegra que llegase Doctora.- fue el último comentario del italiano mientras se alejaba presuroso a la zona del “derrumbe”.

Mientras corría cerca de la maquinaría miró su reflejo en las ventanas, una vez más la luz verdosa se divisaba en él. Aquello logró que Ther se detuviese y como si estuviese hipnotizado se acercó con paso calmo hasta el cristal, con su mano derecha extendida buscando tocar aquella luz, su mirada perdida en ese destello… y en el instante en que su índice tocó la superficie del vidrio el brillo verdoso desapareció y el silbato del tren se escuchó en todo su esplendor. El ferrocarril había encendido! Ello logró que el de ojos azul violáceo saliera de su trance.

-Ther!!- le llamó Vivian quien se alejaba de un grupo de cinco hombres que incluían al de capucha y que además llevaban a espaldas o en brazos alguna persona en mal estado -los trenes se han puesto en marcha! Increíble- exclamó una vez se colocó a un lado del joven el cual todavía no terminaba de procesar aquello. Tenía él algo que ver?

Sin embargo la aparición de un extraño y esférico ente, cambió por completo la atmosfera, el ser había surgido de entre los trenes causando destrozos y no conforme con eso comenzó por disparar proyectiles hacia ellos.

El chico sin perder tiempo había tomado a la jovencita y lanzándose hacia las vías del tren, resguardándose en un hueco entre los restos. La suiza temblaba aferrada al cuerpo de Terrakht.

-Corran y no se detengan!- se escuchó gritar a un hombre y después un proyectil.

-Pero qué…?- fueron las palabras que alcanzó a articular el castaño mientras observaba estupefacto aquella criatura redonda y llena de protuberancias que no dejaba de disparar...
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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Faith E. Wippler el Dom Nov 27, 2011 2:21 pm

Cuando oyó los nuevos disparos en la estación de trenes, Faith comenzó nuevamente a correr. Estaba emocionada, ¡sus deseos se habían cumplido! Era como magia… pero ahora qué importaba eso. Lo único importante es que había más ratoncitos que perseguir y cazar, y ella lo estaba anhelando casi más que el mismísimo Clareon. Le gustaba tanto eso de cortarlos y oírlos explotar, además eso hacía feliz a su querida “Inocencia”, por lo que ella no podía pedir algo mejor.

Al arribar a la estación, notó que la marejada de gente había disminuido considerablemente su volumen. Las personas habían huido cuán rápido las piernas les permitieron y ahora no quedaba más que un grupo de rezagados que habían caído en la estampida y que habían sido brutalmente pisados por la multitud, quedando allí tirados, algunos inconscientes y otros a puertas de la inconsciencia.

¡Señoritaa! —oyó al buscador gritarle, pero no se volteó a verlo. Su mirada estaba enfocada en aquel único Akuma que había emergido de entre los trenes, arruinando completamente un par y dañando a otro más.

Había una vez, Akuma —dijo mientras hacía cambiar la apariencia de su chistera a su modo activado, notando como el Akuma detenía sus disparos aleatorios al sentir la presencia de la materia divina que tanto anhelaba destruir— Y entonces desaparecer.

Los disparos ahora se concentraron en Faith, quien apenas tuvo tiempo para saltar hacia un lado para evitarlo y caer sobre una pieza metálica de uno de los trenes destruidos. Miró al Akuma, riéndose de él con aquella tierna risita maniaca, y luego lanzó su arma al aire. Ésta ni alcanzó ni a rozar a la máquina de ida, pero a la vuelta lo atravesó por la mitad, haciéndolo explotar estruendosamente.

La lluvia de chatarra cayó del cielo y el silencio se instauró en la estación de trenes. Nadie movía un solo músculo y fue Faith la primera en romper el fúnebre ambiente que se había creado en aquel lugar. Estaba feliz.

Y entonces ya no haber más Akuma —siguió su pequeña historia mirando los restos de la máquina— Fin —y sonrió.

Miró a su alrededor y notó que, aparte de la basura metálica que había, también habían unas cuantas ropas en el suelo sin dueño. Al parecer, las balas de sangre habían alcanzado a algunos pocos desafortunados y los habían enviado rápidamente al más allá. Bueno, no era su problema (o le gustaba pensar así, porque siendo exorcista sí debía de ser su problema).

Escuchó unos pasos acelerados yendo hacia ella y cuando volteó a ver, notó que se trataba del buscador que la acompañaba. Al parecer se había salvado y había logrado sacar a casi todos de la estación a tiempo. Pero ahora parecía preocupado.

¿Se encuentra bien, señorita exorcista? —preguntó mirándola de arriba hacia abajo. Aparte de algo de tierra y arruga en su abrigo negro, sólo veía un rasmillón en su mejilla, quizás producto de alguna caída.

Faith notó sin comprender mucho la mueca de alivio que se dibujó en el rostro del hombre. Lo miró con aquellos ojos negros que parecían mirarlo y no mirarlo a la vez, por lo que él no pudo prever el siguiente movimiento de la menor. Faith chupó su dedo índice, mojándolo de saliva, y le tocó la frente baboseándola en el proceso. Él se quedó quieto, sin saber cómo reaccionar ante sus acciones, pero al ver como retiraba el dedo quedando éste manchado con sangre recordó la herida que ella misma le había causado en el camino.

Se llevó la mano a la frente, mirando sus dedos con saliva y sangre ya no tan reseca y la miró de vuelta. Estaba frotando su índice sucio con su índice limpio, como fascinada por cómo la sangre se iba destiñendo.

… Esto es demasiado raro para mí se dijo a sí mismo, atribuyendo el extraño comportamiento de la exorcista a algo de niños que quizás él no entendía o a costumbres de los exorcistas de las cuales él no estaba enterado.

Sangreee~ ♥ —musitaba ella nuevamente inmersa en su propio mundo. Nada que hacerle.

Volviendo a la realidad, el buscador volteó a ver el paisaje que los rodeaba. La estación de trenes era un caos, pero poco a poco algunos hombres volvían a buscar a los heridos por la estampida humana. Nuevamente algunas miradas furtivas iban dirigidas hacia ellos, pero él estaba más concentrado en ver el resultado del ataque del Akuma. Vio las ropas abandonadas en el suelo y apenas un poco de polvo que el viento aún no se había llevado. Su mirada se entristeció. Luego haría unas cruces de maderas para los pocos fallecidos por las balas de sangre.

De los trenes de la estación, esos misteriosamente inmovilizados por la “arena”, dos ahora eran completamente inútiles. El Akuma los había destrozado. Pero los demás parecían sólo un poco dañados, nada imposible de arreglar.

Miró hacia donde llevaban a los heridos, quizás una enfermería o una habitación vacía donde pudieran ser atendidos, y decidió que ese lugar debía ser el más apropiado para dirigirse ahora. Todo esto había comenzado por el fenómeno de los trenes, por lo que lo mejor sería ir a hablar con el alcalde o el maquinista para obtener más información para continuar con su misión y acabarla lo más pronto posible. No quería más inocentes involucrados.

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Lun Nov 28, 2011 12:21 am

“No debes temer a lo desconocido, si lo haces corres el riesgo de descubrir nada…”

La mente del joven había quedado en blanco en cuanto pudo apreciar desde su escondite cómo aquel ser acababa claramente con la vida de una persona, reduciéndola a cenizas con un proyectil. Y un segundo después la adrenalina le recorría el cuerpo, las ganas que sentía de salir de aquel agujero se habían convertido en la brusca acción de soltar a la chica que sollozaba entre sus brazos y disponerse a salir a enfrentar a la criatura, instintivamente buscó las armas que portaba en el costado y justo cuando hubo tomado el mango de una de ellas el estruendo que se generó debido a la inesperada destrucción de la esfera, logró que el Verzegnassi retrocediera para una vez más proteger con su cuerpo a la joven rubia.

-Tranquila…- murmuró el chico mientras acariciaba comprensivamente la espalda de Vivian quien se había convertido en un mar de lagrimas tras notar que ahora se encontraban atrapados en aquel sitio. Los restos del Akuma que salieron disparados tras su destrucción habían caído justo sobre la abertura por la que habían entrado, bloqueando por completo la luz y tirando sobre ellos algunos escombros menores -Necesito que seas valiente- agregó el castaño tomando con delicadeza el rostro de de la suiza entre sus manos, limpiando con su pulgares las lagrimas de su asustada mirada -te aseguró que si trabajamos juntos solucionaremos esta dificultad- concluyó mirándole profundamente, en el rostro del italiano se reflejaba una gran calma y decisión, lo cual sin duda llenó de confianza a la de ojos verdes quien con una suave sonrisa se limitó a asentir con la cabeza.

Aquel gesto logró que Ther recordase el rostro de Nathy, la menor de las gemelas y a la que él consideraba la más dulce, incluso pudo escuchar con claridad su nombre pronunciado con su suave voz. Un punzante sentimiento de agobio inundó el corazón del italiano, en silencio con y la mirada visiblemente entristecida colocó su frente en el hombro de la muchacha mientras le murmuraba un “lo siento”. Las mejillas de Vivian se iluminaron de un leve color rojo y con cierto nerviosismo rodeó con sus brazos al de ojos violáceos.

“Cómo ocurrió todo esto? Tal vez si hubiese tomado el siguiente tren y no hubiese parado a descansar, todo hubiese sido distinto? Y si mejor?...”

“Jamás se trata de eso!”


El recuerdo de aquellas palabras pararon de golpe el pensamiento confuso de Ther quien retomando la compostura y agradeciendo a Vivian comenzó a observar la estructura de su encierro, el cual formaba un túnel muy corto con un techo inestable, de un lado la pared de roca y por el otro el metal del tren.

-Voy a hacer caer el techo- comentó mientras con cierta dificultad, por el reducido espacio, se deshacía de su saco, dejando a la vista las tonfas en sus costados -no estoy seguro si existen más escombros sobre el “techo” pero ya que no nos han aplastado creo que no soy muy pesados- continuó esta vez colocando su prenda sobre la rubia -esperó recibir el mayor impactó en la espalda mientras te sirvo de escudo, si llegásemos a enterrarnos te sería más fácil salir a ti y después ayudarme- concluyó y sin dar tiempo de objetar la idea Ther golpeó con fuerza la cubierta que inevitablemente se venció cayendo estrepitosamente como hubo planeado el castaño, pero por suerte las ruinas no habían sido demasiadas y no llegaron a cubrirlos por completo, así que una vez la salida se despejó se apresuron a salir de aquel hueco.

La escena con la que se encontraron una vez se hallaron sobre la plataforma de la estación no fue tan alentadora y es que los destrozos eran muchos.

-Que horrible…- habló Vivian poniéndose en pie, apretujando el saco sobre sus hombros. No tardó en percatarse de algún montículo de polvo que era acompañado por la ropa de alguna de las victimas -esa cosa hizo eso?- cuestionó al aire.

Terrakht se colocó a un lado de la chica mientras se sacudía el hombro izquierdo, iba a contarle sobre lo que vio pero la presencia del hombre de vestimenta café y una pequeña niña de negro le distrajeron y con premura se dirigió hasta ellos, temiendo que fuesen a irse.

-Disculpe- habló colocándose frente al hombre -pudieron ver lo que ocurrió?- cuestionó directamente y sin tapujos, su mente se hallaba un tanto abrumada y solo necesitaba respuestas…
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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Faith E. Wippler el Miér Nov 30, 2011 12:27 am

Mientras caminaban, el ruido de escombros cayendo logró detener el avance de Faith y cuando el hombre cayó en la cuenta que la pequeña nuevamente no le seguía (cosa que ya se estaba volviendo algo esperable de parte de ella) también se detuvo y dirigió la mirada hacia donde la niña la estaba enfocando. Allí logró ver a dos personas sacudiéndose las ropas que, afortunadamente, se veían sanas.

Pensó que quizás estarían allí para ayudar y algún escombro de los trenes les cayó muy cerca, por lo que iba a seguir su marcha hacia donde podría estar el alcalde o el maquinista principal de la estación, pero el mismo joven que había visto recién con la jovencita le cortó el camino.

Disculpe, ¿pudieron ver lo que ocurrió? —preguntó él de manera tan directa que desconcertó un poco al buscador. No había temblor ni nerviosismo en su voz y le parecía algo increíble el que no supiera qué había pasado con todo el estruendo que había causado el Akuma.

Será mejor que se vaya a refugiar a algún lado, joven. Esta área no es segura ahora —fue toda la respuesta que el hombre dio. Este trabajo era estrictamente de la Orden Oscura y seguiría el protocolo a raja tabla: salvar vidas inocentes. Y eso lo lograría apartándolos del peligro.

Faith miró a los recién llegados. Primero miró a Vivian, pero era demasiado ordinaria y aburrida por lo que rápidamente pasó a Terrakht, quien sí tenía algo que llamó su atención. Era brillante y blanco, muy blanco, como los otros exorcistas. Expelía ese calorcillo agradable que los portadores de Inocencia poseían y se vio atraída a aquel resplandor como insecto a la luz. Estiró la mano y se alzó en las puntas de sus pies, pero apenas a centímetros de tocar la mano se apartó repentinamente.

No, no. Malo —dijo mirándolo. Por su mente, el recuerdo de cuando tocó a Allen al estar sumergida en la misma alucinación le golpeó tan fuertemente que la hizo apartarse de Terrakht como si quemara— Malo, malo —le decía como regañándolo.

Y nuevamente se le fue la atención. Perdió interés y escuchó a Clareon, por lo que comenzó a caminar hacia la enfermería donde estaba toda la gente importante.

Vamos, vamos. Clareon no querer esperar —apuró al hombre, quien increíblemente le encontró la razón. Se disculpó lo más amablemente que pudo de aquella pareja.

Se hubieran perdido en la estación de no ser porque la enfermería se encontraba repleta de gente. Sanos o heridos, algunos eran atendidos y otros estaban allí buscando a alguien o simplemente curioseando. Por supuesto, no eran demasiados, puesto que la mayoría no tenía el valor de volver a la escena del desastre.

Se abrieron paso entre la gente, quienes les permitieron pasar fácilmente por dos simples motivos: parecían tener algún tipo de autoridad (bueno, el buscador nada más) y por un mínimo factor de miedo. Faith, como siempre, ignoró a todos y se acercó a la mujer que estaba tratando a los heridos. El buscador se acercó también, pero fue directamente hacia el alcalde, quien ya se encontraba consciente aunque no repuesto de lo sufrido.

¿Quién… es ust--? —la pregunta quedó en el aire al reconocer la cruz de plata que traía Faith en el pecho. Como autoridad, tenía directa relación con los representantes del clero de Brig-Glis, por lo que obviamente estaba informado de la existencia de estas “eminencias”, aunque admitía que nunca había visto a uno— U-Ustedes…

Mi nombre es Werner y soy buscador de la Orden. ¿Podríamos hablar en un lugar más privado? —solicitó el hombre debido a la cantidad de personas en el lugar.

Sin embargo, antes que el alcalde pudiera contestar la doctora, quien había escuchado al buscador, intervino— Espere un momento. Él es mi paciente y no puede llevárselo. Aún no está en condiciones de--

Doctora Grindemyr. No se preocupe —fue todo lo que le dijo, pero la mujer entendió que había algo importante entre ellos dos, por lo que se hizo a un lado.

Werner se acercó a ayudar al hombre, quien con dificultad se estaba intentando colocar de pie, y siguió sus instrucciones para dirigirse hacia un lugar en donde pudieran hablar. No obstante, antes que pudieran salir el grito sorprendido de la mujer los hizo detenerse. Se notaba enfadada, pero aún no sabían el porqué.

¡Ladronzuela! ¡Qué crees que haces robándome!

Se trataba de Faith, quien sin ninguna mala intención clara se había escabullido hacia los maletines abiertos y “olvidados” de la doctora Grindemyr y había comenzado a sacar todos sus insumos e instrumentos como si fueran de ella. Cuando la mujer se volvió hacia sus cosas para seguir curando a los heridos, se encontró con la escena de una Faith cubierta de gasas en la cabeza, los hombros y los brazos, y “jugando” con uno de sus escalpelos.

Por supuesto, al ser descubierta la niña, aunque con algo de demora en su reacción, no hizo más que afirmar el agarre que tenía en el instrumento y la mujer lo tomó como un signo de robo.

E-Espere —dijo Werner intentando apelar a favor de la exorcista, quien por un segundo lo miró con unos ojos que el interpretó de “perrito triste bajo la lluvia”, como clamando inocencia— Ella no intentó robarle. Seguro estaba jugando.

Pero la mujer parecía no creerle demasiado. La niña no parecía atender mucho a lo que ocurría e incluso parecía ignorarla del todo. ¡Y ahora tiraba sus valiosos instrumentos al suelo! Eso ya era mucho para ella. ¡Ella era una profesional y no tenía por qué lidiar con mocosos!

Mujer fea —le espetó repentinamente Faith mientras la atravesaba con esa mirada oscura. Eso fue la gota que rebalsó el vaso.

¿Pero cómo culparla? Para Faith, todo en Brig-Glis era feo y ella no era la excepción.

Spoiler:
{Off: Espero no te moleste la manipulación de los NPC. Es que si no lo hacía, no se me ocurría cómo continuar...}

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Jue Dic 01, 2011 4:17 am

La respuesta del hombre terminó por sorprender al de cabello café quien por un momento se hubo quedado mirando seriamente el rostro de su interlocutor. Era un hecho para Ther que el desconocido sabía más de lo que podía decirle, sino no tendría sentido que se encontrase tan calmado y se mostrase tan seguro de que sus palabras eran lo mejor, y por tanto el italiano decidió que era prudente no ahondar en el tema, iba agradecer la atención del hombre y despedirse cuando se percató de la acción de la pequeña pelinegra.

En el rostro de Ther se formó una dulce sonrisa, gustaba mucho de los infantes y aquella linda niña de frágil apariencia no era la excepción. Instintivamente su mano se movió con la intención de colocarla sobre su cabeza para poder acariciarle, inclusive pensó en ponerse en cuclillas para preguntarle su nombre… pero aquello no pudo ser, contrario a sus deseos la chica se había alejado de él con varias negativas, eso dejo “frío” al Verzegnassi e incluso un gesto desolador se formó en su rostro al mirar como la pequeña se alejaba tras decir “Vamos, vamos. Clareon no querer esperar…” hasta las disculpas del hombre parecieron lejanas. Si no fuese porque el de ojos azul se encontraba acompañado seguro se hubiese tirado en un rincón.

-Te has lastimado?- preguntó la rubia mientras le daba una palmada en el brazo.

-Será su nombre Clareon?- dijo distraídamente, tal vez era una costumbre que la niña hablase de sí misma de esa forma…

-Cómo?- volvió a preguntar, eran confusas las palabras del italiano -te sientes aturdido? Tal vez una roca golpeó tu cabeza hay que ir a la enfermería!- agregó preocupada y haló del brazo a su compañero, dispuesta a llevarlo donde la Doctora. Esa acción logró librar de su ensimismamiento a Ther que colocando su mano libre sobre el de la chica logró llamar su atención.

-Tranquila, en realidad no ponía atención… disculpa. Iremos al médico una vez aclaré algo, me esperarías aquí?- explicó el joven con la mirada puesta en los restos de maquinaria que aun seguían sobre las vías. La chica asintió, tras ello Ther se apartó de ella y de un salto dejo la plataforma para encontrarse nuevamente entre los escombros aunque esta vez sin estar atrapado.

Después de varios minutos de caminar en silencio a través de los trenes, observando con detenimiento los pedazos, Terrakht no lograba entender lo ocurrido, su mente era una maraña de ideas que se agolpaban como olas contra un acantilado. Varias teorías le rondaban por la cabeza: desde que aquello era un sueño hasta el hecho de que la máquina esférica era parte de un plan de conquista por parte de algún gobierno extranjero... pero nada de lo que se le hubo ocurrido parecía tener un sentido lógico.

“Quizá solo deba seguir el consejo de aquel hombre y alejarme de aquí…” pensó con cierto desanimo mientras con gesto tranquilo miraba un grupo de blancas nubes que por un momento taparon el Sol, se detuvo para contemplarlas estando en medio de dos vagones que no habían sufrido daños, una suave brisa revolvió sus cabellos a lo que Ther cerró los parpados disfrutando de ella, estaba cansado de pensar en las vidas perdidas y los por qué, qué ganaba él si averiguaba la verdad? Qué perdería? De verdad le interesaba o solo estaba huyendo?

“Tranquilo Ther, ya llegará el momento”


-De qué Lek?- preguntó al viento mientras dirigía su violáceo mirar hacia su reflejo en la superficie de uno de los vagones… nuevamente la luz verdosa se hallaba en su costado y de pronto, como si de magia se tratase, el silbato del tren se escuchó anunciando que se encontraba en funcionamiento. Y fue entonces que se digno a mirar a hacia sí mismo olvidando lo ridículo que pudiese resultar que creyese que de verdad una flama verde estuviera sobre su cuerpo.

-Eso supuse- dijo con seriedad al notar que obviamente no había nada fuera de lo común, solo una de sus tonfas estaba ahí, en perfecto estado. El sonido del vapor siendo expulsado por el ferrocarril se hizo presente y sin perder más tiempo el Verzegnassi se dirigió con rapidez hacia la rubia.

Cuando finalmente llegó al punto de encuentro se halló con la dolorida escena de la suiza hincada frente a un montón de prendas, las cuales seguramente se había encargado de recolectar, rezaba con suma paz por las almas de las víctimas… y es que Vivian no tardó mucho en percatarse de lo obvio.

Terrakht avanzó con suavidad hasta la chica buscando no interrumpirle abruptamente.

-Descansen en paz- agregó una vez la muchacha terminó con el rezo, lagrimas se divisaban en sus verdes ojos pero aun así le regalo una sonrisa al italiano quien le extendió su mano para ayudarle a levantarse y emprender en silencio su camino a la enfermería, por suerte ahora había una buena noticia que informar.

-E-Espere. Ella no intentó robarle. Seguro estaba jugando.- fue lo primero que escucharon al llegar a la zona medica, al parecer algo importante había desencadenado un alboroto entre los presentes. El Verzegnassi se abrió paso para averiguar qué ocurría y cuál fue su sorpresa al encontrar nuevamente a la pequeña de negro esta vez entre material médico.

-Mujer fea- exclamó ella he instintivamente Ther miró hacia la aludida por la niña, una sonrisa se formó en sus labios al ver la cara de enojo que tenía la Doctora.

-Pero cómo…

-Considero que es cuestión de perspectiva pues yo pienso lo contrario- interrumpió tranquilamente el joven colocándose a un lado de la medico que simplemente se quedó muda mirándole y un levísimo rubor apareció en sus mejillas cuando por segundos el castaño le miró fijamente -pero de hecho bella y sin duda- continuó pasando de largo acercándose a la acusada y colocándose en cuclillas frente a ella -tú no estás equivocada- concluyó mientras con rostro calmo y delicadeza le quitaba una gasa del hombro y después con una imperceptible sonrisa colocaba su índice sobre la punta del escalpelo que la de oscuro mirar sostenía. Quizá corría el riesgo de ser herido... pero ello que importaba?


Spoiler:
No hay cuidado para eso están ^^u… Por cierto que me gustó como Faith rompió el corazón de Ther XD

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Faith E. Wippler el Lun Dic 05, 2011 2:29 am

Cuando el buscador creyó que la mujer terminaría corriéndolos a golpes por la “falta de respeto” que tuvo Faith con ella, llegó una nueva persona a la enfermería, conteniendo la molestia de la doctora. El encanto de aquel joven logró calmar a la mujer, la cual se ruborizó ante el cumplido que él le dedicó, pero rápidamente se dirigió hacia la del abrigo negro. Se puso en cuclillas y le removió una de las gasas que tenía encima al tiempo que posaba su índice sobre el instrumento médico que Faith sostenía.

Tú no estás equivocada —le había dicho, aunque realmente Faith no le había puesto atención. Estaba oscilando entre la molestia y la sorpresa ante el repentino acercamiento de Ther, pero instintivamente terminó clavando no muy profundamente la punta del escalpelo en el dedo del italiano.

Al ver fluir una única gota de sangre, la niña se contentó. Sus ojos negros brillaron con emoción infantil y alzó la mirada para conectarla con la de él, sonriéndole tan encantadoramente como una niña de once podía hacerlo.

A Clareon gustar tú —dijo, aunque realmente “Clareon” estaba más contento por la sangre que por Ther. Pero bueno, ella no podía comprender completamente lo que una alucinación le decía, pero lo interpretaba como podía.

Werner, quizás un poco asombrado por ver a la niña tan calma luego de tanta revuelta que armó al meterse donde no debía, decidió que debían seguir con su misión y no retrasarse en juegos o amigos que ella hiciera. Aunque había visto lo capaz que era Faith de combatir a los Akumas, era tan joven, tan pequeña, que no tenía la certeza de que pudiera hacer la misión sin distraerse. Era su deber guiarla, como buscador, en todo sentido posible.

Señorita exorcista, es hora de marcharnos —le dijo desde donde estaba, señalándole con la cabeza la dirección que el alcalde le había indicado anteriormente.

Oh… —hizo un puchero, descontenta. Pero luego, rápidamente su puchero pasó a ser una sonrisa vacía y miró a Ther con extraño entusiasmo— ¡Vamos! —le dijo parándose y siguiendo al buscador, deteniéndose de vez en cuando para hacerle señas con la mano para que la siguiera. Ella estaba jugando con él.

Siempre atento a la pequeña exorcista, Werner siguió las indicaciones del alcalde por la estación de trenes hasta que llegaron a la sala de máquinas. Usualmente estaba copada de los maquinistas, pero ahora estaba completamente vacía evidentemente por el suceso recién ocurrido. Un lugar perfecto para hablar.

Aunque no quería excluir a Faith de la conversación, dudaba que la pequeña fuese a ser un verdadero aporte y, al dejar sentado al hombre en una silla para que pudiera descansar, fue hasta la puerta y aprovechó que la pelinegra se había retrasado escondiéndose de Ther tras uno de los postes para cerrarla. Sabía que con lo dispersa que era ella no se daría cuenta que la exclusión e incluso si lo hacía no llegaría a importarle.

La orden oscura… nunca creí verlos realmente —admitió el alcalde mirando a Werner. El susodicho simplemente le miró en silencio, como esperando que el otro continuase— ¿Y usted es un…?

Buscador —respondió él algo seco, pero sin intenciones de sonar cortante.

Ya veo… ¿Y el exorcista sería? —silenciosamente Werner miró hacia una ventana que había en la sala que daba hacia afuera. El alcalde le siguió con la mirada y sus ojos se toparon con la figura de Faith, quien estaba abrazando posesivamente su chistera mientras miraba feo a Ther— ¿Ella? No puede ser, ¡es una niña! —dijo alarmado.

La Inocencia no discrimina por edad —fue toda la explicación del buscador, quien decidió cambiar el rumbo de la conversación— Señor alcalde, necesitamos saber todo lo que sepa sobre el fenómeno de los trenes. Toda información será útil para nuestra investigación.

¿Investigación? ¿Ustedes creen que esto tiene algo que ver con…? —no estaba seguro sobre qué decir, porque realmente él no tenía mucha claridad sobre los asuntos que trataba la Orden Oscura. Pero Werner simplemente asintió, dándole a entender que el asunto estaba bajo su jurisdicción, aunque él no supiera bien de qué trataba— Bien. Nuestra estación y todos nuestros trenes funcionaban perfectamente hasta hace tres días. Repentinamente dejaron de funcionar, aunque nada parecía estar averiado. Los maquinistas chequearon los trenes y nada. Sin embargo, hoy encontraron lo que parecería ser la fuente del problema.

La arena…

Así es. Nadie sabe de dónde vino, pero estaba allí y por más que trataron de quitarla no salía. No sabemos si es realmente la fuente el problema, pero es lo único anormal que presentaron los trenes. Aparte de eso, no sabemos nada más —concluyó avergonzado por los pocos avances.

Werner simplemente guardó silencio y pensó en la conexión que podría tener la arena con la inutilidad de las máquinas. Recordó el informe. ¿Una maldición? Imposible. Quizás Inocencia o… la acción de algún aliado o de un Noah incluso. Era el peor de los escenarios, pero la presencia de Akumas hacía posible esa opción.

Mientras el buscador comenzaba a hacerle breves preguntas al alcalde intentando averiguar si alguien extraño había llegado hace poco a la ciudad, quizás con comportamientos inusuales o actitudes sospechosas en busca de indicios de algún enemigo, Faith se había terminado alejando del lugar luego de que algo llamase su atención.

En lo que Werner y el alcalde habían ingresado a la sala de máquinas, ella se había dedicado a jugar a las “escondidas” con Ther, claro que sin preguntarle a él primero. Ella corría y se escondía detrás de algo, espiando de vez en vez para ver dónde estaba el italiano. Al verlo cerca, reía y salía de su escondite para buscar otro, siempre manteniendo una distancia del joven. Repentinamente la voz de Clareon llenó sus oídos y detuvo su juego, dándole tiempo suficiente a Ther como para llegar hasta donde ella estaba.

¿Por qué? No… ¡p-pero! …¿Sí? discutía mentalmente con Clareon, completamente ida de la realidad. Ante las sugerencias de la chistera, la niña fruncía el ceño y miraba dubitativa a Ther. P-Pero doler mucho… mucho… pero él se lo ordenaba y ella tenía que obedecer. No había opción. Nunca la había.

Se le aguaron los ojos. Abrazaba fuertemente el sombrero de copa contra su pecho, como no queriendo soltarla. Y es que aún se resistía inútilmente, porque sabía que terminaría cediendo y tendiéndole la chistera al que irradiaba luz. Sus manitos temblaron cuando comenzó a despegarla de su pecho para extenderla cuando por el rabillo del ojo notó algo.

Una mariposa.

Vuela… —y como la atención se le fue al bello insecto, la petición dejó de tener fuerza y así ella pudo salir persiguiendo a la mariposa en pos de poseer sus alas. Olvidó la orden, olvidó a Ther, olvidó a Werner, olvidó todo. Como siempre.

Mientras corría tras la mariposa, no se fijó por donde caminaba y terminó tropezando quizás con sus propios pies, rodando torpemente hasta quedar al borde de una de las vías en donde anteriormente estaba estacionado un tren del que ahora sólo restaban trozos. Los trenes eran grandes y altos, por lo que la altura de la plataforma hasta la vía era considerable si tomábamos en cuenta la poca estatura de ella. Tenía medio torso sobre la plataforma y medio torso colgando.

Y pese a su posición y a la posibilidad de caer desde una “gran” altura hacia las vías, ella no se inmutaba. Parecía ida, atenta a nada. Pero es que ahí había algo. Algo raro en el aire. Algo que la turbaba. Pero no sabía qué era.

Spoiler:
{Off: Y a mí me gustó como a él se le rompió el corazón xD Te juro que me imaginé la escena en mi mente y me reí tanto!}

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Dom Dic 11, 2011 3:01 am

En palabras de muchos el joven de cabello castaño era “sin duda alguna un hombre confiable, honesto y responsable” en su natal Milán los conocidos de su familia solían decir que su elegante porte, erguida figura y penetrante mirada denotaban seguridad y valentía; “Diventerà una persona importante” repetía su padre siempre que recibía una felicitación por su suerte de hijo… y quizá todos los que le catalogaban así no distaban mucho de la realidad aunque también todos ellos desconocían aquella imagen de Ther, esa que ahora frente a la pequeña pelinegra se evidenciaba a través de la cálida sonrisa que le dirigía como respuesta a la suya propia.

Aquel gesto por parte de la niña había logrado que el corazón del italiano se estremeciese de contento, no había cosa que le gustase más que la sonrisa de una mujer (fuese cual fuese su edad) por qué ello significaba un regalo preciado dado con pureza, inclusive y a pesar de tener material de curación cerca prefirió llevar su dedo sangrante a su boca y limpiarlo con saliva.

- A Clareon gustar tú- pronunció la chica, una renovada sonrisa se formó en el rostro del joven.

-Tu nombre es Cl…- intentó murmurar pero su frase no fue completada pues las palabras del personaje de beige le interrumpieron.

- Señorita exorcista, es hora de marcharnos

“Exorcista?” fue instantáneamente la pregunta que surgió en su cabeza mientras observaba impasible al hombre.

-¡Vamos!- dijo la niña comenzando a alejarse y haciendo señas para que le siguiese y sin pensarlo dos veces el de ojos azul se dispuso a seguirle, de reojo pudo notar la expresión de sorpresa que dejó en Vivian cuando le vio pasar junto a ella sin dirigirle ni una palabra, pero es que ahora Ther tenía mucha más curiosidad por averiguar la identidad de la morocha, y confiaba en que la rubia acabase por contarles lo de los trenes a los demás.

No tardó mucho en entender el juego de la pequeña una vez la vio “esconderse” tras un poste, aquello le complació y con gusto comenzó a seguirle la travesura, apartando de su cabeza la imagen del alcalde y el misterioso personaje desapareciendo tras la puerta de la sala de máquinas. Cada vez que la de oscuro mirar corría a un nuevo sitio el castaño le seguía con singular simpatía e incluso hubo fingido varias veces el distraerse para darle tiempo a la pequeña a huir de él. De hecho en algún momento el italiano sintió que se hallaba en casa, en su infancia, correteando a sus queridas sorelle.

Y de pronto la niña se detuvo, causando cierta sorpresa en el joven que con suavidad se acercó a la chica que se notaba un tanto dubitativa.

-Qué sucede?- cuestionó tranquilamente justo en el momento en que la jovencita le miraba afligida e indecisa pretendiendo extenderle su sombrero, lo cual conmovió al italiano, pues debido a la reacción de la criatura podía intuir que ese objeto era de gran valor para ella y ahora se lo ofrecía? Se sentía en suma alagado y por ello pensó en ofrecerle una reverencia antes de aceptar tomar su preciada pertenencia, pero por segunda vez en el día la pequeña simplemente le había dejado helado tras alejarse frenando sus intenciones. Una levísima mueca de dolor se formó en el rostro del chico al mirarla apartarse distraídamente. Sin embargo, la repentina caída de la pelinegra activó de inmediato sus sentidos.

-Piccola!- exclamó dirigiéndose a su encuentro y sin siquiera preguntar le levantó con delicadeza tomándola de los costados y en cuclillas le acomodó su abrigo, notando entonces y con detalle el símbolo de la orden, aquello logró devolverle la seriedad a su rostro y en profundo silencio tomó la mano de la chica y tras ponerse de pie la guió algunos metros por la plataforma.

-Bella- dijo por fin, deteniéndose y soltando la delicada manita de la aludida, mirando hacia el final de la vía -entiendo que no debo entrometerme en este inusual asunto, pero intuyo que tú y tu acompañante tienen un papel especial en ello…- continuó con calma -No sé a ciencia cierta si mis propias palabras son confiables pero he de confesarte que hoy he visto una luz… una luz verde reflejada en el tren, el cual tras acercarme y el destello desapareciera ha comenzado a funcionar…- agregó serenamente mientras señalaba a un ferrocarril que evidentemente dejaba salir de vez en cuando una nube de humo desde su chimenea, fue entonces cuando Ther pretendió volver la mirada hacia la pequeña con intención de percatarse de su expresión, no obstante el sonido del emocionado grupo (compuesto por las personas de la enfermería) que igualmente eran testigos de la esperada compostura de los trenes le obligó a detener su conversación.

-La maldición se ha ido!- gritó entusiasta una persona mientras los demás comenzaban aplaudir.

“Eso… o está por empezar algo realmente desagradable.” se dijo a sí mismo el de ojos violeta observando como el vapor oscuro que surgía del ferrocarril se esfumaba por los cielos.

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Siento la tardanza pero tuve mucho trabajo durante la semana u.u’

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Faith E. Wippler el Vie Dic 23, 2011 1:22 am

Fue alzada repentinamente por Ther, quien volvió a poner sus pies en tierra y le acomodó el abrigo en un gesto que casi podría catalogarse como paternal. La acción la tomó tan desprevenida, especialmente por su concentración en aquello “invisible” que enrarecía el aire en aquella parte de la estación, que ya iba de la mano del joven cuando se espabiló y se dio cuenta de su situación. Miró hacia arriba formando una pequeña “o” con su boca y dejaba que Ther la llevara por el costado de la vía como si nada.

¡Eh! —exclamó ella en reclamo al caer en cuenta (por fin) que Ther había osado en tocarla. Y eso no estaba permitido. Como por arte de magia se detuvieron, como si sus reclamos hubieran servido de algo.

Bella, entiendo que no debo entrometerme en este inusual asunto, pero… —infantilmente iba a ignorarlo como berrinche y enojo hacia él por su imprudente acción, pero una palabra captó su atención de milagro. “Luz verde”— …reflejada en el tren, el cual tras acercarme y el destello desapareciera ha comenzado a funcionar… —¿tren?

Guió su mirada hacia la máquina que echaba humo desde su chimenea y su mirada se volvió neutra y seria, casi rozando con la expresión de sospecha. Olvidándose de la presencia del italiano, Faith se encaminó rápidamente hacia el enorme tren.

Verde… ¿cómo Clareon? se preguntaba. Quizás no entendía ni se esforzaba por entender muchas cosas, pero su ya bastante prolongada estadía en la Orden Oscura y su experiencia en misiones le permitían saber que una pista así la llevaría a algo “bueno” o “bonito” que usualmente era lo que buscaban. Y por muy niña que fuera, lo de exorcista ya lo traía medio memorizado en sus costumbres y no dejaría una pista así por nada.





Espere. Ese último, ¿quién era? —cuestionó nuevamente Werner al comenzar a sospechar de una de las personas que recientemente había llegado a Brig-Glis por su descripción.

B-Bueno… no sé su nombre, pero he escuchado a alguien decirle “príncipe-novio” —dijo tras la vaga descripción que dio.

¿Y cuándo llegó a Brig-Glis?

No lo sé, pero fue más o menos en los días en que dejaron de funcionar —le dijo cabeceando. Se estaba sintiendo muy adormecido y necesitaba descansar, pero como alcalde debía colaborar en todo lo posible— Es más. Si no me equivoco él venía justo detrás de nosotros hace un rato —agregó haciendo memoria.

¿Detrás de nosotros? Intentó recordar los rostros de las últimas personas que había visto, pero para ser sinceros había estado demasiado pendiente de la niña y del alcalde como para tomarle atención a alguien más. Iba a darse por vencido cuando el rostro de una linda muchacha y un joven bastante alto voló a su mente. Había hablado con ellos y luego los vio en la enfermería. Y él estaba con… ¡Faith!

Apenas manejándose con gestos debido a la urgencia que le sobrevino, Werner dio a entender que debía quedarse allí en lo que él salía. Abandonó presuroso el cuarto de máquinas y buscó a la pelinegra con la mirada, recordando que la pequeña estaba jugando con ese joven justo en ese lugar. Al no verlos, se alarmó, pero otra cosa llamó su atención.

Una muchedumbre no muy lejos de allí aplaudía y vitoreaba escandalosamente por algo. Fijó rumbo hacia allá y reconoció la enfermería aun a metros de allí. De uno de los trenes un vapor salía de su chimenea, indicando que estaba listo para ser abordado y para salir de la estación.

Y no muy lejos de ahí logró verlo, pero Faith no estaba con él.

Joven —lo llamó apenas levantando la voz. No era su costumbre ser ruidoso y aunque no era parte de sí hablar mucho, con esta poco dialogadora exorcista él debía interactuar cien por ciento con testigos y demases. Se acercó a Ther a grandes zancadas y lo encaró, aún buscando con la mirada a Faith—, necesito que me acompañe. Tengo unas preguntas que hacerle —intentaba mantenerse completamente tranquilo e intentaba que la posibilidad de tener frente a él a un aliado o a un Noah no lo afectara.

Inevitablemente desvió la mirada, intentando esconder cualquier vestigio de duda o temor que estuviera naciendo en él (era un profesional, ¡por Dios!), y una figura inconfundible captó su atención. Era Faith, quien estaba junto al ferrocarril que se encontraba arreglado, frente a una de las entradas abiertas. La pilló justo cuando la niña dio un paso e ingresó al tren.

¡Señ--! —su voz fue eclipsada por un estruendoso pitido que fue seguido por un chirrido y una exclamación del público que celebraba por el funcionamiento de los trenes.

El pitido fue el silbato propio de los trenes que anunciaban su pronta partida y el chirrido fueron las ruedas sobre los rieles. Ante sus asombrados ojos, el tren (sin nadie dentro que lo manejara) comenzó a moverse.

¡Oh no! corrió hacia el tren que se movía lentamente, adquiriendo paulatinamente velocidad. ¡Adentro aún estaba Faith!

¡Señorita exorcista! —exclamó al verla. Todas las puertas a los distintos vagones estaban abiertas y por lo mismo pudo ver a Faith en el suelo –quizás cayó ante el brusco e inesperado movimiento inicial del tren– mirando a su alrededor sin comprender nada y con una naciente pizca de temor en su expresión— ¡DETENGAN EL TREN! —exclamó, por primera vez realmente alzando su voz para hacerse oír, pero en vano. Nadie controlaba ese tren.

No alcanzó a oír los murmullos de “¡Está maldito!” o similares porque echó carrera hacia una de las puertas abiertas. Había un barandal de acero del que podría sujetarse y el ferrocarril aún no alcanzaba suficiente velocidad como para dejarlo atrás.

Estirando el brazo lo más que podía, logró tomar la baranda y saltó de la plataforma hacia el interior del vagón. Para entonces el tren casi había alcanzado su velocidad final (y bastante alta si es posible agregar) y sólo el último vagón aún era accesible desde la plataforma.

Spoiler:
{Off: Como dije en el MP, perdona la tardanza. No sé si quede la idea de que el tren comience a moverse solo, pero cualquier problema me avisas y lo cambio :3}

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Invitado el Lun Dic 26, 2011 7:00 pm

Spoiler:
soy nueva en esto si hay algo mal avisadme por favor, que ganas de empezar.

Nolan se encontraba de pie frente aquel ferrocarril sin moverse , una traviesa sonrisa recorría su rostro, aquella misión había sido una de las más extrañas hasta aquel momento que le habían tocado. Unos trenes encantados, la gente creía que aquel lugar estaba encantado, esa era la principal razón por la que el estaba allí.

Había sido informado a su llegada por los akumas aunque todo lo que había descubierto lo había hecho en las sombras, durante todo ese tiempo había estado siguiendo a la exorcista y al buscador , vigilando cada uno de sus pasos esperando que cometiesen algún fallo, pero nada, ya era la hora de hacer algo en vez de quedarse de brazos cruzados.

El tren había empezado a moverse hasta coger ya una gran velocidad, Nolan se había quedado parado, una maldición no se iba a romper tan fácilmente, o por lo menos una que todo el pueblo creía que era verdad.

Cerró los ojos con fuerza unos segundos, aquellos viajes no le gustaban demasiado, estar tan lejos de su pequeña le ponía nervioso aunque supiese de sobra que ella estaba a salvo, pero no podía olvidar aquellos ojos llorosos que le suplicaban que no se fuese, que le pedían que se quedase allí, el dolor que sintió al tener que soltar su mano y oír a la pequeña niña llorar mientras él se alejaba. Sintió como su corazón se rompía, pero bueno era Nolan, el hombre de hielo que no sufría por nada ni por nadie.

Por el rabillo del ojo pudo ver entonces como alguien saltaba al tren, suspiro con resignación, parecía que aquello acababa de comenzar, no podía quedarse quieto mas tiempo, debía actuar. Empezó a caminar con lentitud siguiendo al tren, tapándose la cara con la gabardina que llevaba puesta para que la gente no le reconociese. Estaba aburrido, ¿Qué mejor forma de entretenerse que jugando con un exorcista?, pero ante todo debía hacer caso a lo que le había dicho el Conde, aquellos seres eran unas molestias que se interpondrían en su camino y a los cuales no debía dejar que descubriesen su identidad, si lo hacían todo aquello por lo que había luchado desaparecería, su hogar, su trabajo y su hermana.

Nolan cerró los ojos con fuerza antes de coger aire, cuando los volvió abrir estaban cargados del más puro odio, chasqueo los dedos emitiendo un agudo sonido, de entre las oscuridades empezaron a parecer akumas, una siniestra sonrisa apareció en el rostro de Nolan, uno de ellos era de niel dos mientras que los demás eran todos de nivel uno. Aquello iba a ser el principio de una larga misión en la que Nolan no tenía pensado dejar que aquella exorcista y el buscador se fuesen de rositas si antes sufrir un rato.

-Atacad-dijo Nolan con voz fría y cortante, mientras permanecía con la mirada clavada en el tren, siguió caminado con paso lento y relajado sin molestarse en alcanzarlo, a fin de cuentas los akumas lo harían por él.

El cielo empezó a cubrirse de akumas, el tren no tardo en estar rodeado por veinte akumas que esperaban una simple señal para atacar, marionetas manejadas por alguien capaces de matar, sin negarse hacerlo, eso era lo que el chico pensaba de ellos, pero, ¿sería verdad?, no iba pararse a averiguarlo.

Nolan soltó una carcajada antes de volver a chasquear los dedos, en menos de unos segundos los akumas ya habían empezado a atacar el tren, ahora no había vuelta atrás, todo había comenzado.

-Adiós exorcista-susurro Nolan.


Última edición por Eveline el Sáb Dic 31, 2011 8:16 pm, editado 1 vez
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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

Mensaje por Sigma-chan el Lun Ene 02, 2012 12:53 am

De algún modo y a pesar de encontrarse un tanto lejana Ther pudo percatarse de la expresión de enfado dibujada en el rostro de Vivian, quien al contrario de los demás permanecía silenciosa mirándolo de vez en vez con brazos cruzados. Por instantes el castaño le hubo sorprendido desviando la mirada justo cuando él pretendía sonreírle.

“Le habré ofendido de algún modo?” se cuestionó el joven tras notar que le daba la espalda, aquello ciertamente le causaba intriga, al grado que por aquellos minutos se hubo distraído del asunto de los trenes e inclusive de la adorable damita. Fue en el momento en que pretendió buscar a la pequeña para acercarse a la multitud y poder hablar con la rubia que el hombre de la vestimenta beige le abordó.

-Joven, necesito que me acompañe. Tengo unas preguntas que hacerle- le dijo serenamente, aquello había sido sorpresivo para el Verzegnassi quien se limitó a alzar una ceja demostrando su asombro y es que para el muchacho aquello era sospechoso considerando que anteriormente hubieron estado frente a frente y el hombre no hubo tenido interés en su persona… qué habría cambiado? Quizá “Clareon”?

Terrakht tenía la firme intención de negarse a la petición y al mismo tiempo comprobar si la posición en la que se encontraba era problemática cuando la frase inconclusa de su interlocutor y el pitido del ferrocarril al ponerse en marcha le hizo desviar su atención hacia la maquinaria, descubriendo con temor lo que el de café también había visto: la pequeña había subido al tren y ahora este comenzaba a tomar velocidad!

Él sentimiento de que él era responsable de aquello por su distracción le abordó inmediatamente y sin reflexionarlo dos veces el de mirar violácea corrió tras el uniformado, quien sin duda se hallaba igualmente agitado por la seguridad de la morocha. Mientras se daba la persecución el Verzegnassi miraba alrededor con la esperanza de encontrar en el camino algo que pudiese ayudar, pero nada… El de capucha había tomado la iniciativa de saltar al ferrocarril en movimiento y ahora Ther tenía que decidirse entre seguirle o buscar alguna otra solución, maldijo para sus adentros el que su mente no trabajase tan veloz como él quería y apresuró su carrera por la plataforma, tomando el impulso necesario para alcanzar el último vagón que amenazaba con no permitirle subir.

El saltó que el italiano hubo dado había sido digno de su entrenamiento, había caído “limpiamente” sobre el interior del vagón una vez que con su cuerpo encogido y gran fuerza destruyó la puerta de madera que le impedía el paso. El joven se reincorporó agitado sacudiendo los escombros de su vestimenta, echando una rápida mirada al sitio se percató de su completo vacio, algo lógico considerando que era el vagón del equipaje y que el tren llevaba días varado en la estación, y sin perder más tiempo comenzó su camino en búsqueda de la pelinegra y su acompañante.

Pasando hábilmente hacía la otra parte del tren, esta vez el comedor, no tardó en darse cuenta que el ferrocarril se movía a toda marcha haciendo que el viaje fuese sumamente ajetreado, las ventanas vibraban estrepitosamente dando la impresión de que se romperían en cualquier momento. Ther avanzaba sosteniéndose de cuanto podía para no perder el equilibrio, buscando con apuro a la pequeña y al hombre.

“Si el tren continua viajando a esta velocidad podría volcarse” pensó preocupado mientras pasaba al siguiente vagón. Aquello cada vez tenía peor pinta, fue entonces cuando el sonido de una voz conocida le indicó que no se hallaba tan lejos de su objetivo, una sonrisa de satisfacción se formó en sus labios mientras con cierta dificultad apresuraba el paso.

Y de pronto el sonido del rechinido de las ruedas y el motor trabajando a tope se vio opacado por el de detonaciones cercanas, Ther miró sorprendido hacía sus espaldas claramente el sol que entraba por los cristales de los vagones anteriores era opacado por grandes sombras.

-Son esos seres…- murmuró agitado y echo andar con mayor velocidad.

-Tenemos que salir de aquí, nos están siguiendo esas aberraciones- comentó el Verzegnassi una vez encontró al hombre, quien al parecer auxiliaba a la pequeña en el suelo, tendiéndole una mano al uniformado -además estamos por llegar a un túnel, ello puede ser perjudicial si nos bloquean o tal vez sea una oportunidad para engañarles... de cualquier modo hay que avanzar- concluyó con seriedad mientras alentaba a “sus desconocidos" a apresurase por los pasillos, en el rostro de Terrakht se podía notar gran decisión y hasta serenidad, aunque sin duda dentro de su mente la tensión iba en aumento.

Justo entonces el ataque de los Akuma terminaba por destruir el último vagón y el ferrocarril se desequilibró de modo que todo adentro se tambaleó como si de un temblor se tratase. La reacción del ojiazul fue entonces proteger mediante un abrazo a la Exorcista, un brillo verdoso se hizo presente sobre las armas del italiano y de algún muy extraño modo el tren subió su velocidad…


Spoiler:
Nuevamente gracias Eveline ^^ sigo a tus órdenes.

Saludos.

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Re: El Novio Prófugo Ther Q. Verzegnassi

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