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En algún lugar de Tanzania~

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Sáb Ago 13, 2011 1:50 am

No pude seguir pensando en ese horrible “tlin” que creí oír a mis espaldas, ya que un grito resonó desde el interior de la galería hizo saltar del susto a mi pequeño amigo peludo más de lo que me turbó a mí. Quise ver qué había pasado, pero estaba hasta el final y con todos adelante mío no podía ver más que sus espaldas. Pese a ello, gracias a la perfecta acústica de aquí dentro, pude escuchar con claridad las palabras de alguien dentro de la galería.

Entráis a mi mina, os ponéis a hurgar en mis túneles, matáis a mis amigos, y ahora os atrevéis a venir hasta mi hogar sin ser invitados, no merecéis otra cosa que la muerte —su tono de voz y sus palabras me hicieron estremecerme. Era como oír hablar al hombre de oro, pero… no sé, con algo más oscuro en su voz.

Pero él no se intimidó. Al contrario, respondió como si nada a su amenaza mientras un sonido llamó mi atención, aunque no pude descifrar de qué se trataba. Tampoco tuve tiempo para hacerlo, puesto que otro sonido que llamó nuestra atención, haciéndonos caer de espaldas al suelo.

Maldición… aquí todos están locos pensé desesperado al ver como una cosa extraña y color cal emergía del suelo como por arte de magia (y luego se preguntan por qué odio tanto esto de la magia), para luego desaparecer por donde mismo salió tras casi herir al hombre de oro.

Bien general, qué te parece este trato, tú mueres y dejamos libres al resto incluido este de aquí —había dicho algo del lado de la galería que no podía ver claramente.

Yo… sinceramente no supe qué pensar cuando oí esas palabras. E-Es decir… n-no lo sé, era… como si algo no estuviera bien. Algo en mí no se sentía bien con eso que había escuchado. Era una probabilidad de sobrevivir a este infierno, ¿pero a qué precio? Je, no puedo creer que yo, una rata escurridiza que sólo se preocupa por sí mismo y que escaparía a toda costa, esté dudando ante una sugerencia como esa (ni siquiera está en mis manos esa decisión, en todo caso).

Como sea, miré a Issa y luego al topo, que parecía aún más inquieto que antes y parecía querer saltar de mis brazos, pero la herida de su lomo parecía impedírselo. Pobrecito, realmente se me partía el alma verlo así, pero… ¡pero en qué estoy pensando!

Tlin~ Tlin~

No… no, por favor, que sea una alucinación —recé en voz baja, pero los tintineos seguían sonando a medida que nuevos pasos muy bajos se unían a nuestro tenso silencio. Agucé la vista tanto como pude y los pude ver; dos de ellos, erguidos y con lo que tanto temía en mano.

Por fin te arrinconamos… mágico —sentí que me moría allí mismo al escuchar eso. Las horribles memorias volvieron a mí en cascadas infinitas e imparables, que me hicieron olvidar cualquier otra cosa.

Todo se agrandó o yo me encogí. Había más blancos, más malditos, y todos sonreían hasta que el blanco era reemplazado por el intenso rojo oscuro y los tintineos y cascabeles eran todo lo que podía escuchar. Lloraba a mares, llamaba a mi mamá, oía a los otros niños llorando detrás de mí y luego sentía mucho dolor. Y todo eso había comenzado con aquellas simples palabras; otra vez vivía lo mismo.

Déjenme en paz —musité en un hilo de voz, demasiado débil y quebrado para que se me entendiera algo— ¡VÁYANSE! ¡NO ME TOQUEN! —les grité desesperado y fuera de mí, sintiendo una mezcla de furia y pánico, viéndolos lanzarse sobre mí.

Afortunadamente alcancé a retroceder a tiempo y ellos no lograron caerme encima. No esperé a que ellos se levantaran para alejarme corriendo, dando empujones a quien se le ocurriera estar en mi maldito camino. Inconscientemente apreté al topo contra mi pecho al punto de hacerle daño y apreté tanto el mango de mi pico que de no tener la piel blanca, la hubiera tenido así en los nudillos de seguro.

Terminé entrando a la galería sin siquiera recordar el peligro que había allí, aunque no pude dar más que tres pasos dentro antes de caer de bruces al suelo por tropezarme con una pequeña saliente rocosa en el suelo. Me encogí mientras caía, intentando caer sobre mi costado para no aplastar al topo y para darme vuelta inmediatamente, escuchando esos horrorosos tintineos de sus alhajas. Podía ver con mi memoria, sin necesitar la luz en lo absoluto, sus adornos de hueso y plumas de colores, así como su pintura tribal y su aroma extraño y vicioso.

Intenté levantarme, pero mis movimientos eran tan torpes que no lo lograba. Dejé olvidado mi más preciado recuerdo en el suelo y simplemente abracé al animalito que chillaba entre mis brazos. Repentinamente vi todo un poco más claro, porque entre mis bruscos y desesperados intentos por levantarme y correr, tal y como mi instinto me decía –sinceramente, no quería huir más, pero estaba condicionado a hacerlo desde... toda mi vida–, la capa se me terminó por desacomodar completamente, descubriéndome la cabeza en su totalidad. De seguro, entre todo ese paisaje oscuro, yo era lo más claro a la vista (literal y figurativamente).

El mágico… y el hombre de oro… todo al mismo tiempo —lo oí decir, pero aún no se asomaban por la galería donde yo estaba. Creo que estaban al final del grupo, cerca de Issa o Temba, para arrinconarnos al extranjero y a mí al mismo tiempo.

No me matarán. No lo harán. No puedo morir —me repetía como oración en voz queda y atropellada, cerrando mis ojos fuertemente sin poder moverme. Me temblaban las piernas y toda la situación ya me había superado. Sentía que ya no podría huir más, pero tampoco quería morir. Se lo había prometido a ella.

Empero, por estar tan ensimismado y hundido en mi propio miedo y desesperación, que no noté cómo mi pequeño y animalesco amigo se removía agobiado y profiriendo agudos (y casi tiernos) alaridos por algo que yo, en ese momento, no entendería. Estaba demasiado pendiente de mí mismo para darme cuenta de un detalle como ese.


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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 13, 2011 7:26 am

Un nuevo imprevisto surgió de la nada, o más bien dos nuevos imprevistos: el primero se trataba de un tintineo que apareció de la nada y el cual fue acompañado de nuevas voces en el lugar, el segundo fue ver como uno de los mineros había abandonado el refugio que le mantenía a salvo para adentrarse en la galería, con la suerte de caer en medio de ella. Todo aquello no eran más que distracciones, simples obstáculos ante mi objetivo, y si no quería que me impidieran disfrutar de mi cacería, debería quitarlos de en medio.

-Que te quede claro- dije caminando hacia el minero que acababa de caer pero dirigiéndome al nivel 3, -me da igual lo que hagáis con toda esta gentuza, lo único que me interesa es el mataros a todos, y para que veas que voy en serio- fue entonces cuando lo vi, el chico en si era albino, algo que destacaba bastante en medio de semejante lugar de pieles oscuras, algo que tampoco es que me importase demasiado.

Al llegar hasta el joven, me limite a agacharme y agarrarlo por el cuello de la capa que utilizaba para ocultarse, clavando mis blanquecinos ojos en los suyos, para después simplemente lanzarlo hacia la pared contraria a la dirección donde se encontraba el túnel que nos había traído hasta allí. Una siniestra risa comenzó a surgir desde mi interior, todo mientras mostraba los dientes de tiburón en una sonrisa totalmente despiadada. Era la hora de la cacería y eso no iba solo por mí.

En el instante en el que el muchacho fue lanzado, el enemigo que se mantenía tapado dio dos pasos hacia delante, para posteriormente comenzar a caminar hacia el chico, olvidándose completamente de la situación. Lentamente fue dejando caer la túnica que le ocultaba, mostrando de esa forma que poseía el mismo tipo de gen que el muchacho. Si un albino ya era raro dos era demasiado.

El nivel 3 se quedo petrificado ante la acción de su dueño, un error ya que en un segundo había salto hacia él y tratado de abrirle el pecho por la mitad, por suerte para él pudo dar el salto el momento justo como para evitar ser abierto en canal.

-No puedo creer que aun queden otros como yo- el hombre ya había llegado hasta donde se encontraba el muchacho.

El nivel 3 había llegado hasta una de las paredes del salto, utilizando su habilidad de camuflarse para cambiar el color de su piel cual camaleón, todo mientras trataba de asimilar el hecho de que casi lo habían partido por la mitad.

Asad se encontraba inconsciente, y aun en medio de la pelea, por lo que resultaba otro estorbo mas, era por eso que me limite a cogerle por el ropaje y lanzarlo hacia el tumulto de gente que había en el túnel, del cual comenzaba a surgir un murmullo algo molesto.

-Creo que esto ya ha durado demasiado- y sin decir nada mas lance mi arma sobre la pared en la que había visto que saltaba la maquina, todo para producir un intenso estruendo precedido de una gran muralla de polvo y piedras.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Ago 16, 2011 2:22 am

Entre tanto alboroto, el dúo simplemente se dedicó a avanzar empujando a los que le estorbaban (entiéndase Gali, Temba e Issa) y pronunciar en voz baja y repetida un mantra que los protegería de los demonios que los estaban atacando. Siempre funcionaba, ellos eran los mejores hechiceros de toda la región y no dudarían en terminar su labor. Era lo único que les importaba.

Al ingresar a la galería, admiraron el panorama. El chico estaba tirado contra una pared y frente a él había otro mágico que ellos no habían visto. Lo vieron complacidos, puesto que el General ya no resultaba una presa viable por la violencia que demostraba sin remordimiento; los mataría si se acercaban y ellos valoraban su vida. Por ellos, decidieron acercarse hacia ambos albinos rezando el mantra para protegerse y sacando sus cuchillos de hueso para comenzar ahí mismo la desmembración. Ya no estaban para perder el tiempo.





Sentí como me tomaban del cuello de la capa bruscamente, levantándome del piso como si fuera una pluma. Llevé ambas manos a donde me estaban tomando intentando zafarme, pero al chocar con la mirada del hombre de oro me quedé paralizado. Era la primera vez que le veía el rostro y noté como tenía la piel oscura con marcas negras, y cómo sus ojos (esos que me estaban viendo directamente) eran completamente blancos. Tragué duro y sentí miedo, pero antes de hacer nada sentí como me tiraba sin más y mi cuerpo chocaba contra una dura pared de roca.

El impacto me produjo un fuerte dolor en la espalda. ¡Qué fuerza tenía ese monstruo! Me quitó por un segundo el aliento, pero inmediatamente intenté pararme mientras tosía un poco. Ahí fue que me di cuenta que mis dos manos estaban libres, notando que algo me faltaba…

¡El topo! —exclamé, intentando buscar inútilmente con la mirada al pequeño animal que traía conmigo— ¿Dónde estás? —me iba a levantar para comenzar a buscarlo, sintiendo una urgencia por encontrarlo antes posible, pero nuevamente la mente se me quedó en blanco y el cuerpo inmóvil al chocar mi mirada con alguien en particular.

No puedo creer que aun queden otros como yo —dijo el hombre frente a mí, sonriéndome suavemente como quien ve a alguien que no ha visto en mucho tiempo.

Era como ver un reflejo de mí mismo. El hombre en cuestión era alto, bastante más que yo, de piel clara y largo cabello blanquecino. Sus ojos, a diferencia de los míos, tenían un tono lila, pero por lo demás podía decir que éramos dos gotas de agua. ¡Otro como yo! ¡Otro blanco!

Quise decir algo, pero las palabras se me atoraron en la garganta. Era una emoción indescriptible, muy distinta a la que sentí cuando niño al llegar a esa pequeña colonia de malditos. Sentí un gran alivio y unas ganas de llorar, pero no lo hice. En cambio, mi cuerpo se movió sólo y de la nada me vi abrazado a aquel hombre, feliz de encontrar a alguien que ostentaba mi misma maldición. Era como encontrar un refugio.

¡A-Ah! Perdone, y-yo… —intentaba excusarme luego de separarme bruscamente de él, pero estaba tan avergonzado por lo que había hecho que no se me ocurría nada. ¡Había actuado sin pensar! Por Dios… ¿qué pensaría ahora de mí?

En cambio, en lugar de cualquier cosa sentí una mano desordenándome los cabellos y alcé la mirada para ver cómo él me veía con ojos amables y llenos de empatía, esos mismos que alguna vez vi en mi gente, esa que murió el día en que yo sobreviví.

Quería preguntarle tantas cosas, quería saber tanto de él. Si conocía a otros como nosotros, de por qué estaba acá abajo…— ¿Cómo usted…? —pero mi voz fue eclipsada por un fuerte estruendo al interior de la galería (del lado del hombre de oro, si mal no estoy), seguido por el derrumbe de una pared y el levantamiento de una nube de polvo que nos dificultaba la visión y el respirar.

Entonces recordé que se me había perdido el topo.

¡V-Vuelvo en un segundo! —le dije en son de disculpa, pasando por su lado mientras comenzaba a tantear el suelo a gatas en busca del pequeño animal. Por más que palpaba el suelo no lo encontraba, mas sí encontré el pico de mi madre, el cual me alivié de no haber perdido. Lo tomé entre mis manos y me levanté, volteándome para volver con el otro hombre blanco (a todo esto, no le he preguntado su nombre…).

Sin embargo, antes de dar un paso algo me aprisionó y sentí como me enterraban algo en el brazo. Chillé de dolor incluso cuando me lo quitaron del brazo, cercenando mi carne, y me giré para ver qué había sido, pero me encontré cara a cara con uno de los hechiceros (uno de ojos claros), el cual me aprisionaba con su brazo y con el otro tenía un cuchillo de hueso, el cual estaba manchado con sangre. Con mi sangre.

Te atrapé~ —parecía feliz, sádicamente feliz, puesto que acercó el cuchillo a su boca y lamió la sangre que había en él. Sentí pánico al ver la sonrisa que tenía y volteé a ver desesperado al otro hombre blanco, viendo que el otro hechicero que había visto en el túnel estaba frente a él, alzando otro cuchillo para clavárselo en el corazón.

Pero él sonreía.

Una sombra apareció, alta y maciza, y reconocí la espalda de Temba— ¿Temb…? —no alcancé a terminar de pronunciar su nombre cuando pasó. Su piel se comenzó a partir hasta que algo dentro de él emergió, botando como piel muerta de serpiente lo que yo conocía como Temba. Frente a mí, dándome la espalda, había una criatura blanca tan alta como lo era Temba, con dibujos de estrellas y rayas negras por todo su cuerpo y con unas enormes manos que parecían tan fuertes como manos de piedra sólida.

Sentí como el hechicero que me capturaba temblaba, pero también sentí como me volvía a enterrar el cuchillo, esta vez un poco más arriba. Volví a chillar, notando como una lágrimas traicionera se me escapaba y como al tiempo que pensaba en mi mamá, una trémula luz verde comenzaba a brillar.

Ese hombre… ese hombre de oro está haciendo magia de nuevo fue lo único que pude pensar al sentir el cuchillo saliendo de mi piel, pero viendo cómo esa figura blanca que provenía de Temba alzaba sus manos y aplastaba de un manotazo al hechicero como si fuera un insecto.

La sangre salpicó tanto a la criatura como al hombre que se parecía a mí y el hechicero tras mío tembló más fuerte. Vi de reojo como alzaba el cuchillo para darme la estocada final, cuando la enorme mano del monstruo blanco pasaba rápidamente por encima de mi cabeza y tomaba la del hechicero, apretándola y rompiéndola como si fuera una nuez.

Sentí la sangre del hechicero mancharme la cabeza y cuando el cuerpo ya sin vida cayó al suelo, yo también lo hice. La criatura también me tomó a mí con una de sus enormes manos como si fuera un muñeco y supe que también me mataría. Sentí como me apretaba lentamente, viéndome como dudando, pero totalmente decidido a aplastarme.

La luz era cada vez más brillante a mis espaldas.

Espera. A él no —oí hablar al hombre blanco, sintiendo al instante como el monstruo se detenía. Por inercia, terminé soltando mi herramienta dejando que ésta al caer produjera un feo sonido metálico y me dejé estar, ya casi completamente entregado a la muerte.

Y la luz se volvió insoportable.

La tierra tembló mientras el resplandor verde aumentaba y pronto se rajó bajo los pies del monstruo que me sostenía. Sentí como me dejaba caer, siendo atrapado por el que era como yo, y como me alejaba con él de donde estaba el monstruo. El suelo terminó de romperse con un fuerte estruendo, más fuerte que el que causó el colapso de la pared, y una cosa extraña y grande salió de él.

¿Q-Qué es eso?

Era algo oscuro, muy grande para ser un animal de las minas, y cuyo único rasgo distinguible con esta luz verde eran sus patas rosadas y callosas y su pelaje oscuro. Atacó violentamente al monstruo blanco, que retrocedió de un salto siendo seguido por la cosa que emergió del suelo.

Maldita sea, no puede ser que eso sea… —dejó la frase al aire, pero no me importó. Estaba demasiado concentrado en esa cosa que salió del suelo como para prestarle alguna atención ahora.

Cada vez que la cosa blanca con la estrella negra intentaba asestarle un golpe con esa mole de manos que tenía, el… lo que sea que parecía animal enorme lo esquivaba y escarbaba rápidamente, perdiéndose bajo el suelo (no muy exitosamente, porque sentíamos un temblor cada vez que hacía eso) para luego salir a seguir atacando. Era morbosamente hipnotizante y por algún motivo, sentía que por mucho miedo que diera esa cosa (todo aquí daba mucho miedo por lo bizarro que era) no era peligroso. Sonará tonto al ver cómo ataca al otro monstruo, pero realmente lo sentía así.

Sentí dolor en las heridas abiertas que tenía y me las cubrí con la mano haciendo presión. Noté que el hombre que estaba conmigo parecía enojado, pero no entendía por qué. Sin embargo, tuvimos que corrernos para no ser golpeados y terminamos en uno de los rincones de la galería en donde estábamos más seguros que en pleno campo de batalla (porque recién hace poco me di cuenta que no sólo esas dos bestias estaban peleando, sino que el hombre de oro que hacía magia verde también veía de vez en cuando con otra cosa blanca).

Se-Señor… ¿qué pasa? —me atreví a preguntar, impaciente por una respuesta a toda esta locura en la que había estado viviendo este día.

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Lun Mar 05, 2012 9:11 am

Todo había sido rápido, demasiado rápido, al menos para mi gusto ya que no pude saborear cada segundo que transcurría en aquella mina. Destrucción, muerte y sangre, sobretodo sangre.

Con el estallido del muro de roca y la consiguiente dispersión de los trozos de piedra y la cortina de polvo que se había levantado, parecía que se había abierto la veda para que una serie de acciones sucedieran una detrás de otra.

El akuma había salido volando junto con el resto de piedras que antes componían la pared rocosa, sin embargo lo había hecho sin un solo rasguño ya que mi tan apreciada Madness no lo había alcanzado. Su cuerpo choco directamente contra el suelo, para luego rodar un par de metros mas, todo ello con el camuflaje desactivado ya que al menos el impacto si había logrado que fuera nuevamente visible, y por lo tanto un blanco seguro.

El nivel 2 no había aparecido debido a la poca visibilidad en esos instantes, lo cual pude aprovechar para recoger mi inocencia de entre los escombros y lanzarme nuevamente a la caza de mi presa, la cual trataba de averiguar por que lado le vendría el siguiente ataque. Cuando la nube de polvo se desvanecía (ya que apenas duro unos segundos) el primer corte se acababa de realizar. La mitad del brazo de la maquina había sido amputado con un corte ascendente, y antes de que el miembro tocara el suelo, un segundo corte le fue realizado en la espalda mientras realizaba un giro para colocarme en su retaguardia. El grito de dolor que descargo sobre el aire el akuma, podría helar la sangre de los presentes eso si no estuvieran inmersos en sus propias luchas.

Del túnel acababan de aparecer ratas humanas, asquerosos nativos, o más bien la carnaza para coger al enemigo. No sabia muy bien quienes eran ni lo que se proponían, pero según parecían su objetivo era el muchacho peli blanco, el cual acababa de ser atrapado por uno de los recién llegados. A su vez otro se disponía a atravesar a mi premio, sin embargo antes de que pudiera hacerlo había sido aplastado por uno de los que se suponía era humano. La nueva maquina continuaba aplastando a cuanto ser se le cruzaba por delante, llegando incluso a agarrar al muchacho. ¿Y yo? Claro esta no me iba a meter en algo que realmente no me interesaba, después de todo tenia cosas mejores que hacer, o mas bien más interesantes.

El nivel 3 había logrado una separación de cinco metros, después trataba de buscar un lugar donde poder camuflarse para atacarme, todo ello mientras le permitía vivir los segundos que había dedicado a examinar la aparición de los recién aplastados. Pero la pausa había terminado, era hora de volver al juego, un juego tan siniestro que resultaba divertido.

-Kikikiki-

Entonces algo volvió a ocurrir, algo que incluso hizo que el nivel que se encontraba bajo tierra saliera de esta para contemplar que ocurría. Una luz comenzó a brillar con gran intensidad en la cueva, al principio había sido tan débil que ni llegue a prestarle la atención que merecía, sin embargo pronto la intensidad fue a mayores y un nuevo ser hizo su aparición. Aunque en esta ocasión si era algo que me producía gran interés.

-Inocencia- fueron las palabras que se me escaparon cuando lo observaba con rostro serio. –A si que tu eras lo que provocaba los temblores- una sonrisa se me escapo mientras bajaba la mirada un segundo.

El último akuma recién llegado comenzó pelear contra la descontrolada inocencia, lanzando continuos ataques, aunque ninguno de ellos logro impactar en el animal ya que este se volvía a enterar rápidamente dejando atrás un nuevo temblor. Todo esto ocasionaba que el nivel 2 que se había mantenido oculto hasta ese momento bajo tierra y que usaba su poder para tratar de atacar por la espalda, ahora quedaba al descubierto, indefenso a un ataque, el cual se acabó realizando en cuestión de segundos.

-Una inocencia tipo animal o al menos eso es lo que parece, al menos que alguien lo haya creado por otros medios- no era la primera vez que veía las dos tipo de inocencias, de hecho dos de los generales las usaban, aunque yo personalmente en ese caso me decantaba por la primera, lo que generaba la posibilidad de que alguno de los presentes la controlaba directa o indirectamente.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Jue Mar 08, 2012 8:20 pm

Realmente esto era cosa de locos. ¡De locos! Luego de la luz verde y la extraña criatura que salió de la tierra para atacar a Temba, una segunda luz verde que no había podido ver antes y que pertenecía al hombre de oro refulgió en esta oscuridad, lastimándome los ojos. No sé qué hacía ni él ni nadie y aunque sentía miedo y confusión, quería respuestas. Ya.

¡Señor! —lo volví a llamar más alto y con un tono quizás más enojado, aunque igual algo traicionero por un pequeño temblor de mi voz— ¡¿Qué rayos pasa?! ¡¿Qué es todo esto?!

¡No hay tiempo ahora! Tenemos que salir de aquí; este lugar en cualquier momento podría venirse abajo con la batalla —ahora sí había urgencia en su voz, pero no supe por qué— No dejaré a uno de los míos aquí, así que no te separes de mí. Cuando te diga, tú sólo sígueme —fue una orden. No asentí ni negué, pero él ya no me veía así que no importó.

Absortó en lo que ocurría frente mío, colocaba mi mano libre sobre mis ojos intentando hacerme sombra mientras con la otra me seguía presionando las heridas abiertas. Me dolían mucho, ¿pero qué importaba ahora? Ni siquiera el brillo verde que expelían las cosas ahí y que me producían dolor en los ojos me importaba. Estaba como hipnotizado a esta extraña pesadilla.

Como la cosa esa se enterraba para esconderse del monstruo blanco que fue Temba, mientras excavaba levantaba mucha tierra y a veces piedras bastante grandes. Cuando una voló hacia nosotros, el señor se corrió hacia a un lado y yo me tiré hacia el otro para evadirla. Caí sobre mi costado, cayendo sobre la herida de mi hombro, pero me mordí el labio para ahogar el gemido. Me levanté rápido y con el mayor cuidado que pude, pero al posar mi mano en el suelo rocoso, algo toqué que llamó mi atención.

Esto es…

Reconocí aquel pedazo de tela como la parte que yo mismo había roto de mi capa para vendar al topo. ¿Por qué estaría tirada en el suelo? Quizás se le cayó al topo al perderse en medio de este campo de batalla… pero, ¿dónde estaría ahora?

Un chillido agudo de dolor resonó en toda la galería y luego el golpe seco del animal contra la pared hizo caer más tierra, pequeñas rocas y polvo del techo. Miré hacia allá, cerrando uno de mis ojos por la luz, pero noté algo apenas distinguible en el suelo que lo oscurecía y que parecía estar manchándole los pies a la bestia blanca.

¿Qué es eso? ¿Petróleo? ¿Agua?

Por algún motivo miré esas manchas y luego el pedazo de tela en mi mano. Algo… algo intentaba hacer conexión en mi cabeza, pero no sabía qué. Intentaba pensar, pero me dolía la cabeza. Un nuevo chillido de la bestia oscura me hizo alzar la cabeza y vi cómo el monstruo blanco lo volvía a golpear, haciéndolo estrellar contra las piernas del hombre de oro (y ahora que me doy cuenta, eso no es taaaan grande. No es del porte de un elefante, pero de altura le alcanza un poco más arriba de las rodillas del hombre de oro y esa bestia es muy alta…).

Apenas chocó con el hombre, un nuevo chillido lastimero se escuchó y por fin llegó la conexión a mi mente. Al ver cómo el animal se movía cuán rápido podía para excavar nuevamente y la otra cosa blanca se le acercaba para atacarlo nuevamente, mi cuerpo se movió literalmente solo.

¡NO LO TOQUES! —alguien me tomó del brazo, impidiéndome correr hacia donde estaban ellos. Volteó con desesperación y enojo, y vi que era el hombre blanco el que me detenía.

¡¿Qué crees que estás haciendo?! ¡Te van a matar ahí!

¡ES EL TOPO! ¡ES EL TOPO! —le intenté explicar, queriendo apuntar con mi brazo libre al gran animal, pero mis heridas me impidieron dejar de hacer presión— ¡ESTÁ HERIDO! ¡Y LO ESTÁN HIRIENDO MÁS! ¡TENGO QUE SALVARLO!

¿Estaba loco acaso? Reglas básicas de supervivencia: no hay que ser un héroe. Jamás. Pero heme ahí intentando zafarme de un agarre que sólo me tironeaba al borde de ser doloroso, intentando internarme en lo que sería una muerte segura. ¿Por qué? No lo sé realmente, pero no podía soportar ver cómo intentaban matar a ese topo (o lo que fuera que era ahora) y no hacer nada.

Sin embargo, no alcancé a mi estúpidamente heroico objetivo –y ya innecesario, porque el topo, para mi alivio, alcanzó a excavar y esconderse–, puesto que el hombre blanco me tiró hacia la pared y colocó ambas manos a los costados de mi cabeza. Cuando intenté abrir los ojos luego de semejante golpe que me di contra una muralla de piedra, la cabeza me daba vueltas y sentía una especie de palpitación en el lado izquierdo de mi frente. Oh, claro… verdad que me había caído una piedra del techo durante uno de los primeros derrumbes…

¿Esa cosa es tuya? —¿era mi impresión o ahora su voz sonaba más… escalofriante?

¿E-Eh?

¡¿La Inocencia es tuya?! ¡¿Tú eres el apóstol?!

¿Q-Qué? ¿De qué habla? ¡Yo sólo encontré el topo en uno de los túneles! —le dije, sintiendo que mi propia voz me retumbaba en la mente. Empero, él me miró con esos penetrantes y ahora gélidos ojos lila como analizándome.

Largó un suspiro y luego quitó una de sus manos de la pared. El alivio no alcanzó a llegar, cuando nuevamente el miedo me embargó al ver como alzaba un cuchillo que lucía viejo y con marcas tribales de color negro.

Es una pena que tenga que matarte. En serio. Llevo mucho tiempo sin encontrar personas como tú y yo —en mi mente se repetía incesantemente que después de ese pequeño discurso y con los ojos más tristes que pueda poner, podría cambiar de opinión. Que tonto soy— Pero no puedo correr riesgos. El conde no me lo perdonaría —dijo con esa voz fría y sin sentimientos mientras blandía el cuchillo hacia mí.

Yo sólo pude cerrar los ojos y llorar.

Perdón mamá. No pude cumplir con mi promesa.

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Vie Mar 09, 2012 9:24 pm

La cabeza del nivel 2 rodo por el suelo, mientras su cuerpo explotaba en mil pedazos. Eso reducía el numero de enemigos a tres, dos maquinas y un humano que aun tenia que demostrar de lo que era capaz.

Las tornas estaban cambiando en los diferentes combates que se estaban llevando acabo en aquel espacio tan reducido. Mis rivales fueron reducidos a uno, el cual ahora solo poseía un brazo. El animal había comenzado a perder terreno, siendo golpeado por el nivel 2 al que se estaba enfrentando. Y el chico sin saberlo pronto se encontraría, en una situación que le podría resultar mortal.

Tras decapitar a mi última presa, note como algo me golpeo por detrás de las piernas, a la altura de los gemelos, haciéndome dar un paso hacia delante de manera involuntaria. Al darme la vuelta pude ver de forma mucho mas clara a la inocencia desbocada, la cual tenía cierto parecido a un topo. Poco después del choque, el animal se volvió a enterar y entonces fue cuando escuche un golpe seco que llamo mi atención. El ACM encargado de aquellas maquinas ya había cogido al muchacho y lo había estampado contra una de las paredes de roca, sacando posteriormente un cuchillo mientras lo interrogaba con unas preguntas que resultaban la mar de interesantes.

-Ahora lo voy entendiendo todo-

El nivel 3 aprovecho mi distracción para atacarme por la espalda, pero justo antes de lanzar el golpe, le había clavado la hoja de Madness en su pecho, sin necesidad de mirar hacia atrás, únicamente llevado por mi instinto asesino, el cual estaba tan curtido en tantas ejecuciones, que a veces asestaba los golpes por mi, como si fuera algo intuitivo.

Otro estallido mas y una nueva nube de humo toxico, hacían entender que otra maquina había sido destruida. Eso dejaba el número de enemigos en dos, de los cuales realmente solo me interesaba uno, al cual debería presentar mis respetos en forma de corte.

La estructura de la mina era cada vez más inestable, lo cual era culpa no solo de las explosiones, sino también de los temblores producidos por el animal descontrolado. A lo largo de todas las secciones y túneles que habíamos atravesado para llegar a donde nos encontrábamos, se desprendían rocas tanto del techo como de las paredes, bloqueando varios de los posibles caminos, aunque por suerte para nosotros el principal y mas directo aun se mantenía intacto, algo que era poco comprensible pero cierto.



Asad comenzó a despertar después de su larga siesta, y se puso en pie mientras un fuerte dolor de cabeza le golpeaba incesantemente, sin darle tiempo a poder aclarar lo que había ocurrido o lo que estaba pasando en esos momentos.



Justo antes de que el aliado lograra clavar el cuchillo en el muchacho, le agarre desde atrás el brazo y lo lance con fuerza hacia donde se encontraba su último juguete, Limitando el uso de mi inocencia para mas tarde. Ahora necesitaba saber lo que aquel chico estaba haciendo.

-¿Puedes controlar a ese animal?- le espete al minero sin ningún tipo de tacto. –Si puedes dile que pare, recógelo y saca al resto de aquí si quieres, esto se va a venir abajo y algo me dice que el último combate se librara fuera- las últimas palabras iban dirigidas más hacia el aliado que hacia el muchacho.

Era cierto, lo mas seguro era que ni el mismo quisiera permanecer allí demasiado tiempo a pesar de que esa fuera su cuartel-casa, eso no importaba cuando la vida peligraba, e incluso yo prefería tener una pelea mas seria en un lugar en el que podría disfrutar mas de mis ataques, en lugar de preocuparme que piedra me caería sobre la cabeza.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Vie Mar 09, 2012 11:33 pm

Esperaba el dolor del corte final y la muerte, pero antes de poder sentir algo así, la presencia del blanco casi pegada a mi propio cuerpo desapareció repentinamente. Tuve miedo de abrir los ojos, pero la voz grave y escalofriante del hombre de oro llegó a mis oídos, obligándome a abrir los ojos para verlo.

¿Puedes controlar a ese animal? —¿Ah? ¿Al topo?— Si puedes dile que pare, recógelo y saca al resto de aquí si quieres, esto se va a venir abajo y algo me dice que el último combate se librará fuera —¡¿qué?!

Antes que pudiera decirle que yo no tenía nada que ver con ese animal, un fuerte temblor sacudió la tierra fuertemente, derrumbando parte de la galería. Al parecer, la tierra ya estaba demasiado floja por tanta sacudida y estaba por fin cediendo luego de tantos golpes que recibía, por lo que apenas el animal saltó de su escondite para embestir a la criatura blanca, parte de la galería terminó por deshacerse.

Como pude me levanté, usando mi brazo libre para cubrirme la cabeza de las piedras que caían constantemente y avancé medio a ciegas por el lugar, puesto que una de las dos ventilas desapareció con el derrumbe y el haz de luz verde que ahora sólo provenía del topo era muy débil. Caminé pegado a la pared de la galería, no queriendo acercarme al monstruo color cal. Cuando creí haber caminado casi la mitad del tramo, el golpe de la bestia blanca sobre el cuerpo del animal me detuvo justo a tiempo para evitar que este último me golpeara; simplemente se estrelló contra la pared, causando un nuevo desprendimiento de tierra, además de un mínimo temblor. Con el movimiento, el sonido tintineante de algo metálico contra el suelo me iluminó el corazón y me agaché rápidamente tanteando el piso con una mano.

¡Acá está! —exclamé al encontrar el mango del pico y tomarlo con fuerza para no soltarlo más. Mantuve el agarre firme al levantarme, preparado para atacar al monstruo con él si se me abalanzaba, pero dicho asalto no llegó.

Por el contrario, unos chillidos tenues y lastimeros llegaron a mis oídos y, siguiendo el peculiar y ya familiar sonido, encontré al topo nuevamente como lo recordaba tirado en el suelo sin moverse.

Maldición. Su herida estará peor pensé dejando de presionar mis heridas con mi mano para poder tomar al animal y seguir caminando. Sentía aún la sangre brotar, pero me mordí el interior de la boca intentando ignorar el dolor. Al escuchar aquel típico sonido de tierra moviéndose, como cediendo contra el peso de la gravedad, aceleré el paso; esto se derrumbará ya.

Tenemos que irnos ya —dije apenas entré al túnel donde ellos estaban sin siquiera verificar si efectivamente estaban allí o si no habían escapado ya (cosa mucho más inteligente).

Señor Asad, ¿está bien? —escuché a Issa preguntar y noté que tanto Gali como él estaba junto al negro de vestimenta crema, quien se tomaba la cabeza como en signo de dolor. ¿Se habrían quedado para cuidar de él?

Por favor, ¿qué tan estúpida es esta gente?

El ruido de tierra cediendo fue audible para todos y eso logró que Gali tomara del brazo a Asad para llevarlo aunque fuera a rastras tras de nosotros, mientras Issa corría al frente y yo hasta el final, lento pero imparable. Por el ruido, asumí que otra parte de la galería se había derrumbado, pero por la tenue luz que ya nos estaba abandonando mientras nos adentrábamos en el túnel, supuse que había sido cerca del primer derrumbe y aún no llegaba a la última ventila.

Como sea, nosotros seguimos nuestro paso. Al igual que de bajada, el polvo que estaba suspendido nos hacía toser y, en mi caso, hacía mis heridas escocer más, pero no había tiempo para quedarse parado. Quién sabe cuán bajo tierra estábamos y aún tan cerca de donde se libró la batalla, el peligro de un derrumbe sobre nosotros era demasiado probable.

Repentinamente reconocí el lugar donde estábamos. Era donde había creado yo mismo una conexión entre túneles (aunque en ese momento nadie sabía la existencia de este túnel) para poder escapar. Sin embargo, ahora ya no quedaba rastro de mi trabajo y no sabíamos qué había al final de este pasadizo: ¿punto muerto o una salida? No había tiempo para pensar, así que seguimos corriendo sin saber a dónde nos dirigíamos, pero por lo menos todos sentimos en nuestras piernas el esfuerzo que implicaba un camino en subida y así supimos que, por lo menos, el camino tenía una ligera inclinación que nos acercaba a la superficie.

Corriendo, luego trotando, pero nunca parando, seguimos el camino hasta que una misteriosa brisa de aire nos acarició el rostro. Apresuramos el paso, esperanzados, y al percibir que el túnel se expandía pero que no había luz, nuestra esperanza de haber llegado a la salida se esfumó. Finalmente llegamos a lo que era una nueva galería, pequeña, pero aún en pie. Todos nos detuvimos a recuperar el aliento.

No… No hay… t-tiempo para des…cansar —dijo con apenas aire en sus pulmones Asad y con una expresión de que su cabeza aún le dolía a horrores.

¿Por… por qué s-se sienten m-menos… temblores? —preguntó Issa también respirando a bocanadas, mirando hacia el techo de tierra como buscando una razón.

Hemos… i-ido en su… subida —le respondió Gali controlando su habla y sus temblores, intentando erguirse completamente— Acá parece haber… menos riesgo de derrumbe —dijo tragando saliva y restregándose los ojos para quitarse el polvo.

Pero aún hay riesgo, así que vamos —les dije yo cortantemente tras haber recuperado casi todo el aire perdido y emprendiendo nuevamente el camino sin mirarlos. Atravesé la pequeña galería, descubriendo tres túneles que llegaban a ella; dos de ellos bloqueados y el tercero aún viable, pero muy estrecho— Maldita sea…

No quería demostrarlo ante ellos, pero el miedo aún me recorría las venas (y por lo mismo, la adrenalina aún no se me iba completamente) y esta situación ya me tenía desesperado. Sentía ganas de echarme a llorar nuevamente y el pecho se me comprimía, así como la garganta, pero tenía que seguir. No tenía otra opción.

Vamos me animé y me adentré al túnel ya no trotando, pero casi. No sabíamos cuándo iba a aparecer un nuevo monstruo –esto parece nido de ellos– así que no podíamos distraernos ni bajar la guardia.

El túnel era tan estrecho, que debíamos de ir en una fila de a uno y, en ciertos tramos, ir casi de rodillas. Era difícil y volvía más lenta la marcha así como más horrible la espera de ser atacados. Pero nada nos detuvo. Seguimos y seguimos hasta que una nueva brisa de aire se coló en un túnel que conectaba con éste (puesto que todos los otros estaban ya derrumbados o parecían ir en descenso), haciéndonos cambiar de rumbo.

Empero, parte del túnel se había derrumbado y nos encontramos con aquel tapón de tierra y piedras a la mitad del camino. No podíamos devolver, nadie tenía el valor para, pero tampoco podía intentar abrir un agujero; no estaba en condiciones físicas para hacerlo. Tras un minuto de contemplación, en donde nadie hacía más que mirar la pared de tierra que nos impedía avanzar, Gali se acercó a mí y, aunque parecía tener cara de estreñido, con un fuerte tirón me quitó mi pico. La furia se apoderó de mí e iba a golpearlo sin siquiera pensar en mis propias heridas, pero me detuvo el ver que comenzó a picar la tierra con fuerza y, para qué mentir, eficacia.

Está intentando abrir el camino… pensé incrédulo y con la ira poco a poco disipándose.

…no puedo confiar —musité frunciendo el ceño, pero dejándolo.

Ahora que lo noto, el topo está dormido.

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 10, 2012 11:11 pm

Tal y como le dije, el muchacho había recogido al animal y se había apresurado a marcharse por donde habíamos venido, seguido de los supervivientes de aquel viaje al centro de la tierra. Tanto Asad como los otros dos siguieron de cerca los pasos del peliblanco, alejándose cada vez mas de la zona de conflicto, todo mientras esquivaban cuanta roca les caía encima,

El aliado y el akuma permanecieron quietos, con algo de inquietud en sus cuerpos debido al miedo que les producía el acabar enterrados en aquella gigantesca tumba, sin embargo permanecían allí expectantes, esperando cual seria mi próximo movimiento, el cual era claramente el de salir de allí cuanto antes.

Con la rapidez y maestría que me caracterizaba, di un salto hacia el interior del túnel por el cual se habían marchado los supervivientes, para después comenzar a correr en su misma dirección (todo ello mientras esquivaba las rocas que se desprendían del techo). Por su parte, el aliado también había comenzado a correr, pero en una dirección distinta, como si tuviera una puerta trasera que le permitiría salir de allí sin esforzarse, cosa que así era. Con el tiempo que llevaba viviendo allí abajo, le había dado tiempo a escavar un túnel hacia una salida más cercana, una galería que le permitía llegar sin riesgo al derrumbe ya que estaba muy reforzada. Comenzó a correr hacia allí con el nivel 2 siguiéndole los pasos, destrozando cualquier roca que tratara de aplastar a su amo.

Yo y había llegado a una amplia galería, la cual tenia tres posibles caminos (dos de ellos enterados) el problema era que el tercero resultaba ser demasiado estrecho para mi, lo que suponía que debía encontrar otro camino, cosa que hice sin demasiada dificultad. De un salto me plante a treinta metros del suelo (que era la altura máxima del techo), enganchándome a un saliente aseste un fuerte golpe con mi arma al techo, lo que conllevo un nuevo derrumbe en la zona golpeada. Desde abajo se podían apreciar varios rayos de sol que denotaban claramente que aquella parte conectaba directamente en una parte superior de la entrada de la mina, es decir que podría salir a la superficie de forma más rápida que el resto de ocupantes de los túneles.

Y salí de un salto, sin preocuparme del resto de acompañantes, después de todo se encontraban cerca de la salida y ya no les quedaría poco para salir al exterior, y una vez lo hicieran interrogaría al chico fuera como fuese.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Mar 13, 2012 1:35 am

Gali trabajaba al cien por ciento. Luego de picar la tierra, ablandando las zonas comprimidas y picando las piedras que se mezclaban, utilizaba el pico como una especie de rastrillo/pala para quitar la tierra. Aunque nos llegaban brisas de aire, la espera era tan angustiosa que Issa no pudo estarse quieto y, aunque no tuviese ninguna herramienta, comenzó a quitar tierra con sus propias manos. Asad también quería parecer ayudar, pero el dolor en su cabeza aún no remitía completamente, así que simplemente me imitó: se apoyó en la pared y se estuvo quieto. Yo, además de eso, acariciaba el pelaje del topo que dormía en mis brazos luego de haberle puesto nuevamente el trozo de tela sobre la herida; no quería que se agravara.

No sé qué ocurre comencé a decirle mentalmente al topo, evitando caer rendido por el cansancio que sentía, tanto físico como mental , pero sea quien sea tu verdadero dueño… el que te pueda controlar, como dijo el hombre de oro, pues… espero que te cuide mucho. No tuve ni tiempo para sentirme tonto por hablarle al topo por medio de pensamientos. La respiración calma de él me tranquilizó a mí también y me permitió eliminar algo de la tensión que sentía.

Observé a Gali y a Issa, quienes seguían en lo suyo. El tapón era algo más grueso de lo que esperábamos, pero parecían estar cerca de terminar. Cuando lograron abrir el paso, Asad y yo nos levantamos simplemente para tambalearnos nuevamente ante un nuevo movimiento de tierra.

¡Son los monstruos! —exclamó Issa aterrorizado, contagiándonos de su miedo.

Apresuradamente él y Gali cruzaron el camino que habían abierto, seguidos por Asad y finalmente por mí. El temblor no había sido tan intenso como los anteriores, pero sí movió bastante tierra suelta de dentro de los túneles, incluyendo la de nuestro camino recién abierto. Mientras cruzaba, algo de tierra y unas pocas piedras me llovieron, pero nada grave. El problema vino cuando, luego de avanzar varios metros más, nos topamos con un nuevo obstáculo.

¡¿Otro más?! Oh por todos los… ¿a quién queremos engañar? ¡Estamos aquí atrapados bajo la tierra! ¡Nunca encontraremos la salida! —lloró Gali, entregándose a la desesperación. Issa se contagió de su pánico, poniéndose a llorar, y debo admitir que yo también comencé a ponerme muy mal.

Estoy cansado, herido y muy muy confundido, sin contar aterrado. Es decir, me gusta estar bajo tierra y todo, me acomoda y eso, ¡pero no para siempre! ¡No quiero morir aquí!

Por favor… tranquilícense. Tenemos que seguir para poder…

¡¿Para poder qué?! ¿Morirnos de agotamiento, hambre y sed? ¡Resígnate! ¡No podremos salir y nadie nos encontrará!

Oh no. No, no, no, no. ¡Él no puede tener razón! ¡No podemos morir aquí! Piensa Seth, hay algo que deba poder hacer. No me puedo resignar a morir, no puedo.

Miré desesperadamente a mi alrededor, sintiéndome claustrofóbico por primera vez en mi vida luego de lo que siento que ha sido una eternidad aquí abajo atrapado. Todo parecía igual: paredes de fría y dura tierra, rocas esparcidas, tierra removida tirada en el suelo, puntales mal clavados y hechos a la rápida y… esperen…

¡Esperen! —exclamé. ¡¿Cómo rayos logré ver todo esto si no hay luz acá abajo?! Busqué y busqué, hasta que logré ver una luz… ¡provenía de la parte más alta del tapón de tierra! — ¡Miren! ¡Allá arriba! ¡Es luz!

Todos siguieron mi indicación y, efectivamente, rayos de luz se colaban por donde no deberían, considerando que eso debía ser un derrumbe bastante importante. Miré hacia el suelo, donde estaba la base del derrumbe, y noté que este era el lugar donde nosotros trabajábamos diariamente (es decir, la boca de la mina) y, lo más importante, que había bastante tierra desprendida donde no debería haber. Quizás… ¡sí! ¡Quizás el último temblor había logrado hacer que ese derrumbe se derrumbara de nuevo, valga la redundancia, quitando parte de la tierra desde la parte más alta. Si era así…

Quizás… podemos escalar para quitar la tierra de arriba, que está más suelta, y salir por ahí —propuse acomodando al topo en mis brazos, sabiendo que sí o sí haría eso; era la única alternativa a mis ojos.

¿Y qué pasa si mientras escalamos se derrumba y nos quedamos atrapados? Contigo de seguro pasa y todos morimos…

¡Quieres dejar de una maldita vez tu estúpida superstición! ¡Puede que esté maldito, pero por lo menos yo quiero salir de aquí de una vez! —le grité ya fuera de mí, harto que en una situación como esta se le ocurriera decir algo así. ¡Todos queríamos salir de aquí, por la mierda! ¡Que se calle de una maldita vez!

Gali se quedó callado, aunque se notaba que quería responderme algo, pero supongo que como yo llevaba la razón se calló. Miré a Issa ya con expresión irritada, pero él me desvió la mirada y finalmente miré a Asad, buscando quizás (y sólo quizás) algo de apoyo.

También me quitó la mirada de encima, pero tenía el rostro serio— Tenemos que intentarlo —¡por fin alguien con sentido común!

Caminé directamente hacia el muro de tierra que nos separaba del mundo exterior y con un brazo comencé a escalar. Fue un ascenso dificultoso, pues no quería lastimar al topo, pero por lo menos no era una cosa de millones de metros… En fin, mientras más me acercaba a la cima, más podía sentir la luz (porque era dolorosa para mis ojos) y sin tener consideración por quien estuviera bajo de mí, comenzaba a quitar tierra a manotazos siempre y cuando no tuviera riesgo de caerme.

A medida que paleaba con mi mano, la tierra iba cediendo sola, volviendo algo más inestable mi suelo, pero no completamente. Cuando abrí un agujero por el que lograba pasar mi cuerpo acostado, no dudé el arrastrarme por ahí y, en un fallo de cálculos, rodé por la otra ladera de tierra hasta caer al suelo.

Ah, mierda —exclamé de mala gana al sentir un ardor en mi piel y dolor en mis ojos. La luz me cegaba y el sol me quemaba, por lo que me arrodillé para cubrirme bien con la capa y cerrar mis ojos fuertemente.

Maldije por el ardor de mi piel y mi temporal ceguera en donde veía múltiples colores en un fondo negro, pero… el aire excesivamente caliente y el ruido de algunos pocos pájaros que quizás venían aquí a morirse por el calor… nunca había sido tan reconfortante.

Nunca creí que fuera posible, pero lo era. ¡Estoy tan feliz de estar ahora aquí afuera!

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Jue Mar 15, 2012 6:13 pm

La entrada por la que habían accedido los mineros y el general, no era la única forma de entrar a la mina, ya que debía de haber otra trasera y mas secreta para que los akumas entrasen y salieran sin ser vistos, una entrada a la cual solo se podía acceder si conocías de su existencia ya que había sido cuidadosamente encubierta. Se trataba de un largo túnel, un túnel cuidadosamente escavado por las maquinas del Conde, y que por su puesto estaba reforzado de diversas maneras para soportar posibles desprendimientos, aun a si no estaba del todo claro que se encontrara en perfectas condiciones.

Aliado y akuma salieron corriendo de la zona de pelea, el segundo había vuelto a su forma humana para que le resúrtase más fácil atravesar las zonas derruidas. Ambos corrieron como si el mismísimo diablo les persiguiera, algo lógico ya que numerosas rocas se desplomaban a sus espaldas.

Habían atravesado diversas galerías y amplias zonas que podían ser llamadas habitaciones. Muchos de los caminos habían sido ya bloqueados por lo que se veían obligados a buscar una ruta alternativa, algo que no les suponía demasiado ya que se sabían de memoria cada rincón de la mina.

Finalmente llegaron al túnel, el cual tal y como se esperaban estaba intacto, y que se encontraba oculto tras una roca que lo camuflaba perfectamente, cosa que también ocurría en el exterior. Después de que el nivel 2 la moviera sin ninguna dificultad, comenzaron a correr por el túnel, en una carrera hacia la superficie alumbrada por varias antorchas que decoraban la pared.

Finalmente lograron salir. Se encontraban a dos kilómetros de distancia de la zona en la que estarían los mineros, lo suficientemente lejos como para pasar desapercibidos hasta que pudieran pensar en una nueva estrategia, la cual el aliado no tardo en diseñar.

-Seguramente habrán logrado salir con vida, de todas formas será mejor que nos aseguremos. Tendré que llamar al resto de akumas que continúan con vida- una amplia sonrisa se dibujo en el rostro del aliado, lo que no podía suponer nada bueno.





Me encontraba por encima de las cabezas de los asustadizos mineros. Por lo visto el amplio techo llegaba hasta una parte superior de la montaña, una zona que estaba más alejada que alta, pero que aun a si me encontraba a bastante distancia por encima de ellos, lo que dejaba una vista aérea perfecta.

Baje lo mas rápido que pude hasta la entrada de la mina, no sin antes pensar en lo raro y laberíntico que había sido el yacimiento, numerosas galerías, algunas secretas, amplias salas, lo cierto es que en el fondo había resultado interesante.

-¿Llego alguno con vida?- pregunte tras aterrizar a pocos metros de la entrada, tras haber dado un ultimo gran salto. Debía conocer el estado del que podría ser mi nuevo aprendiz.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Mar 20, 2012 6:55 pm

Quise alzar la mirada, pero ni siquiera lo intenté. No soy tan estúpido. Sin embargo, por el calor sofocante que sentía incluso bajo la tela de la capa negra supuse que estábamos en el horario donde el sol no perdonaba. Odiaba esta hora, pero solía evitarla estando dentro de la mina, pero ahora no podía hacer nada contra los rayos solares… quema mucho.

Escuché un deslizamiento de tierra tras de mí y un grito ahogado que supuse que era de Issa por lo agudo. No pude verificar si era él o no (porque de mi capa no me sacan), pero escuché un cuerpo rodando seguido de otro y de otro. No escuché a ninguno de ellos decir nada, porque un sonido fuerte, como de algo pesado cayendo al suelo, ocupó mi atención.

Era el hombre de oro— ¿Llegó alguno con vida? —preguntó no sé si en serio o en burla, pero qué más da. Inmediatamente, fue Asad quien contestó.

Todos… apenas —musitó lo último en suajili, quizás para que él no lo entendiera, aunque no sé por qué. ¿Quizás le temía? …Bueno, ¿quién no?

Con cuidado me arrodillo, agachando la mirada para que el sol no me tocara, pero la sombra de alguien me cubrió, haciéndome alzar la cabeza para ver de quién se trataba. Aunque tenía los ojos entrecerrados, apenas logrando no cerrarlos por mi intolerancia a la luz muy intensa, pude distinguir la figura de Gali.

Me pegó un puñetazo en la mejilla.

Bien… no lo vi venir.

Todo esto es tu culpa. Tuya y de ese monstruo que tienes ahí —Gali temblaba y su voz también. Respiraba agitadamente y se notaba que tenía mucho miedo, pero aún así se mantenía en pie frente a mí y me tiró una patada, aprovechando que el puñetazo me había tirado al piso— Si tú y tu asquerosa madre no hubieran llegado acá, nunca hubiera ocurrido nada de esto. Te odio. ¡TE ODIO! ¡VETE DE AQUÍ! ¡OJALÁ Y MUERAS PRONTO, MALDITO!

Me quedé en silencio por un momento y me toqué con mi mano libre la mejilla que tenía roja, no sólo por golpe sino por el sol que ya estaba quemándome la piel, para luego levantarme y mirarlo con los ojos más fríos y con más odio que pudiera.

¿Sabes qué? Estoy harto. HARTO. De ti y de todos. Me importa un carajo lo que pienses de mí —le dije, para terminar colocando al topo en el suelo. Para mi suerte, no despertaba aún, así que no tenía de qué preocuparme—, pero algo que no te voy a tolerar, ¡es que insultes a mi madre! —e importándome poco que fuera más alto que yo y muy probablemente más fuerte que yo, me lancé sobre él para golpearlo.

Lo tomé desprevenido, así que al abalanzarme él cayó conmigo encima. De rodillas sobre él, simplemente comencé a pegarle con furia ciega; él intentaba quitarme de encima a base de golpes también, pero la posición me favorecía. Finalmente me paré y le pisé el estómago tan fuerte como pude, quitándole todo el aliento y jadeando, y sólo me recliné para decirle unas últimas palabras y recuperar lo que era mío.

Agradece que no tenía esto conmigo, porque de haberlo tenido… bueno… ya supondrás cómo hubiera terminado tu cara —le susurré al oído sonriéndole casi sádicamente mientras le quitaba mi única “arma” que él había usado antes para abrir el tapón de tierra y que no me había devuelto.

Admito que lo que le dije y cómo se lo dije me sorprendió hasta a mí. Aunque podía rechazar todo contacto humano siempre y solía hacerlo de manera seca y cortante, no soy alguien violento. Si me sacan de quicio, les grito y quizás me quito a alguien de algún manotazo o algo así, pero no suelo meterme a golpes con las personas. Y aún así… aunque incluso yo mismo sentí que había sido demasiado… sádico con esa última amenaza, no me sentía mal conmigo mismo. Al contrario, me sentía orgulloso. Había defendido a mi madre y lo haría aunque tuviese que mostrar lo peor de mí. Sé que a ella no le gustaría, porque ella nunca estuvo en pos de la violencia y siempre intentó enseñarme a ignorar a quienes hablaban mal de nosotros y nos trataban pésimo, pero yo no tengo tanta bondad como ella y mucho menos cuando alguien intenta ensuciar su memoria.

Al erguirme, pude ver a Issa mirándome como si fuera un verdadero monstruo (pobre niño, aunque no lo culpo) y a Asad con esa mirada de sorpresa mezclada con algo parecido a indignación. Pasé de ellos y me acerqué al topo para tomarlo y marcharme de aquí de una vez por todas, alejándome de toda esta locura, de todos estos estúpidos y para poder curar mis heridas –la del hombro creo que se me volvió a abrir con mis bruscos movimientos– pero un nuevo suceso casi me tiró al piso y no fue Gali atacándome por la espalda.

Un temblor. Muy fuerte. Casi un terremoto.

¡General! —gritó Asad mientras escuchaba y sentía la tierra abrirse bajo nuestros pies, pero no directamente bajo nosotros. El sonido del suelo rajándose me hacía creer que era el fin del mundo, pero como el sol me llegaba demasiado directo, aunque intentase ver no lo lograría con eficiencia y sólo terminaría lastimándome los ojos y la piel.

..

A la mierda todo. Tengo que saber qué pasa.

Usando un brazo para hacerme sombra sobre los ojos, me giré y contemplé atónito como nuevas máquinas blancas salían de la tierra y flotaban en el aire, apuntando esas salientes que tenían en sus enormes cuerpos hacia nosotros. No sólo frente a nosotros, sino como rodeándonos, aunque había huecos en su formación. Era claro que nos iban a disparar y no sé qué los detenía.

Los recuerdos de lo ocurrido en la parte más subterránea a la que habíamos llegado me golpearon la mente casi dolorosamente y, giré la vista desesperado buscando al topo. Una idea loca y quizás no tan loca llegó a mí.

Quizás… quizás querían al topo.

No se lo llevarán —mascullé retrocediendo los pasos que había avanzado al atacar a Gali, literalmente tirándome al suelo para proteger con mi cuerpo al animal que, según parece, estaba ahora despierto pero su herida no lo dejaba moverse.

Unos disparos se oyeron y yo me hice más “pequeño”. Ya nada más quedaba en mi mente: quería proteger a ese animal. No merecía morir.

No te preocupes, no te pasará nada —le dije con voz amortiguada. Un disparo pasó muy cerca de nosotros, estallando al tocar el suelo lo suficientemente cerca como para que la onda me golpeara. No rodé casi nada porque el pico frenó todo, pero a causa de eso mi cuerpo dejó de proteger al topo.

Me intenté levantar, pero un repentino mareo (causado por mi herida en la cabeza y por la migraña que solía darme al estar bajo tanta luz) no me lo permitió, haciéndome caer torpemente. Nuevamente el pico chocó contra el suelo con un feo ruido metálico, pero prácticamente a los segundos una intensa luz verde no muy lejos de mí brilló y un rugido animal, el mismo de la galería, resonó en el aire.

Era el topo. Y de nuevo estaba grande. Y aunque la herida que tenía lo hacía emitir chillidos bajos, no parecía tener intención de detenerse esta vez. Cuando excavó y se escondió bajo tierra pensé no verlo más, pero su avanzar producía temblores suaves y pronto reapareció, lejos de mí y cerca de las máquinas.

Con sorpresa y con miedo (un miedo distinto, eso sí) entendí que iba a atacar a esas máquinas.

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Jue Mar 22, 2012 7:35 am

Arquee una ceja cuando el más grande de los mineros golpeo sin compasión al peliblanco, siendo este ultimo el que más tarde se abalanzaría para pegarle y pisotearle. Los nervios eran normales en un grupo de humanos que hasta la fecha desconocían lo que el mundo que se encontraba mas allá de sus narices le ofrecía, pero de ahí a liarse a puñetazos, eso solo significaba que en el pasado habían tenido algún encontronazo y que por lo visto estaban dispuestos a aclararlos en ese preciso instante, seguramente para poder irse con la conciencia más tranquila al otro mundo. Debía de intervenir, más que nada porque uno de los que estaban envueltos en aquella pelea podría ser un posible exorcista, o al menos el topo que llevaba consigo sí que era una inocencia.

Pero no había terminado, el aliado se encontraba con vida, deseoso de lograr su venganza, era por eso que había reunido un batallón de niveles 1, los cuales aparecieron tanto desde el cielo como debajo de la propia tierra.

-Treinta. Puff. Vaya mierda, que solo me mantén treinta niveles 1- la decepción había sido enorme, aunque aun tenía la esperanza de poder ensartar con mi espada a un nivel 2 y el tipejo que ayudaba al Conde a aumentar su ejército.

Las balas comenzaron a ser lanzadas hacia donde nos encontrábamos, todas ellas con dudosa puntería, ya que en su mayoría iban desviadas, y las pocas que lograban impactar en nuestra misma posición, pasaban cerca de los mineros. Fue entonces cuando lo comprendía, sobre todo al ver como el chico del topo protegía con su propio cuerpo su mascota, y que esta posteriormente (y lo más seguro que a modo de agradecimiento) volvió a transformarse, enterrarse, y lanzarse al ataque.

Comencé a girar la espada mandoble evitando que alguno de los proyectiles lanzados en la segunda oleada, impactara contra los presentes. No era propio de mí proteger a los humanos, pero entre ellos había uno que realmente me interesaba, y por lo tanto debía de protegerlo hasta saber la verdad.

-Chico, eres un exorcista, y ese topo tu inocencia. Asad cuéntale el resto que yo me voy a divertirme- y sin decir más me fui corriendo en busca y captura de mis presas.




El aliado se encontraba sobre una de las esferas, en lo alto de una torre de maquinas asesinas, observando con detenimientos los movimientos del que era su mayor amenaza. Una amenaza que no sabía si podría detener.

-Tu habilidad para comunicarte con quien quieras mentalmente es estupenda- le dijo al nivel dos que también se encontraba sobre otro nivel 1 a la espera de poder entrar en acción. –por muy general que sea no podrá acabar con tantos niveles 1, ordena al más cercano que vaya a por los humanos, el resto que habrán fuego contra él.- Y así se hizo, aunque unas series de explosiones hacían indicar que los niveles 1 no bastarían para acabar con su mayor enemigo.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Vie Mar 23, 2012 11:30 pm

Las balas nos seguían lloviendo, pero el hombre de oro usaba su arma mística para protegernos. Se desviaban y explotaban cerca de nosotros, pero nunca nos lograban pasar cerca como para herirnos o siquiera rozarnos. Era una habilidad fantástica; aterradoramente mágica, pero fantástica.

¡¿Él?!

¿Un qué? —pregunté, pero él se marchó rápidamente hacia donde estaban las máquinas y el topo, lanzándose también al ataque.

Nos quedamos allí, como tontos, pero finalmente Asad tomó a Issa, que estaba en el suelo y parecía no querer moverse, y nos gritó a Gali y a mí que nos moviéramos. Me negué, no queriendo dejar al topo solo, pero él me gritó y cuando una bala estalló nuevamente muy cerca de mí, terminé accediendo, levantándome como pude, cubriéndome con un brazo la cabeza y con el otro levantando el pico que yacía en el suelo. Dándole una última mirada al animal, seguí a Asad junto a Gali (por supuesto, no junto a él), alejándonos de allí.

Gracias al hombre de oro, que destruía a diestra y siniestra esas cosas como si no fueran más que moscas, y al topo que aunque evidentemente estaba herido y le costaba muchísimo más que a él, también hacía su esfuerzo y pese a no lograr romper las máquinas, sí las dañaba; nosotros pudimos salir de aquel campo de batalla. Por el hueco del cerco de cosas flotantes nosotros escapamos y utilizamos la pequeña casucha donde se guardaban las herramientas como escudo. No era precisamente grande, pero sí alcanzaba a esconder nuestras figuras.

Con las respiraciones agitadas, todos nos apoyamos en la pared para recobrar el aliento, pero yo quería saber de qué rayos habló ese hombre. Ese nombre con el que me nombró… ¿qué diablos es eso?

A-Asad… ¿a qué s-se refería él con… e-eso que dijo? —pregunté respirando a grandes bocanadas. Él tragó duro, mirando de reojo cada tanto hacia la zona de batalla y luego me miró con esos ojos de “no quiero, pero tengo que hacerlo”.

Ese topo que encontraste en la mina es una Inocencia —¿una qué? ¿No era un topo? ¿Qué clase de animal es eso de “Inocencia”?—, y al parecer tú eres su acomodador.

¿Soy su qué? —¿acaso es algún tipo de insulto nuevo que tiene para mí?

¡Eres un exorcista, como el general! —me dijo con exasperación, como harto de que yo no entendiera qué diablos me decía. ¡Pero no es mi culpa! Ellos son los que me dicen cosas extrañas y locas.

¡Pero yo no sé hacer magia!

¡No es magia, es…! —pero la tierra junto a nosotros estalló, haciéndonos caer al piso y haciéndolo callar también.

La nube de polvo y tierra que se alzó nos enturbió la vista, pero no había que ser un genio para adivinar quién había causado esa explosión. Todos nos levantamos rápidamente y miramos frenéticamente a nuestro alrededor, buscando a la máquina que nos atacó, pero nuevamente una explosión nos hizo cubrirnos la cabeza con los brazos y corrernos como pudiéramos para evitar ser alcanzados por las balas.

Aunque aún no podía ver bien por la tierra levantada, noté que cada uno había corrido por su parte y que ahora estaba cerca de Issa, quien parecía petrificado mirando a esa máquina (y que recién ahora sé que está más cerca de nosotros de lo imaginado), y lejos de Asad y Gali que estaban del otro lado de la casucha. La máquina, que flotaba cerca de nosotros, apuntó sus salientes y nos disparó, apenas dándome tiempo para reaccionar de manera puramente instintiva; no pensaba en nada. Impresionándome por mis reflejos, pero maldiciendo la herida de mi cabeza y el condenado sol, me tiré sobre Issa y ambos caímos al suelo, yo protegiéndolo con mi cuerpo de los trozos de madera medio podrida y de las herramientas que volaron por los aires al ser impactada la casucha por una bala. Por suerte nada metálico cayó sobre nosotros, pero sí varios maderos que le lastimaron una pierna a él y mi espalda.

Sin quitarme de encima de Issa por completo, no sabiendo si nuevamente nos iban a atacar o no, alcé la cabeza y me apoyé en el pico para ganar algo de equilibrio. Vi a la máquina, sólo una, que aún nos apuntaba, pero sentí un temblor (y a Issa encogerse bajo mío de miedo) y vi aparecer al topo de bajo la tierra, lanzándose sobre la máquina como pudo. Ésta flotaba algo alto para él y apenas pudo arañarlo con sus grandes garras.

¡Contrólalo! —me gritó Asad desde algún lado.

¡De qué hablas, no puedo controlarlo! —le grité de vuelta, no recordando que posiblemente le grité casi en el oído a Issa.

¡Eres un exorcista y esa es tu Inocencia, SÍ PUEDES HACERLO!

¡¿QUÉ ES UNA MALDITA INOCENCIA?!

Un chillido de dolor del topo me hizo voltear hacia él, logrando que ignorara lo demás que me gritó Asad. Me levanté, dejando a Issa allí tirado (y sabía que no se movería, porque tenía demasiado miedo para hacerlo) y miré atónito la escena.

La máquina tenía apenas unos arañazos y el topo estaba en el suelo, como queriendo encontrarlo pero volteando a ciegas sin poder encontrarlo. Con todo el pelo que tenía en la cara era imposible que pudiera ver algo, pero la máquina lo iba a atacar en cualquier instante y él ya estaba herido. No podía permitir que lo siguieran hiriendo.

¡Hey! ¡Topo! ¡A tu derecha! —le grité, pero él sólo volteaba y no veía nada— ¡La derecha! —pero nada. ¡Por favor! ¡¿Cómo creen que yo puedo manejar eso si no me escucha?! ¡Nunca he tenido un animal, cómo voy a saber esto!

Ante una nueva explosión que afortunadamente no lo golpeó directamente, el topo se escondió bajo tierra. Sus temblores nuevamente lo delataban, porque eran muy cerca de la superficie. ¿Cómo iba a ganarle, si él era del subterráneo y la máquina volaba? No podía ganarle, no había manera. ¿Qué iba a hacer? ¿Y qué voy a hacer yo?

Los temblores siguieron y, de alguna manera, eso me dio una idea. Él y yo somos mineros, así que él podía… entender mi mensaje por medio de la tierra, ¿no? …Bueno, no se me ocurre nada más, así que si no funciona, bueno… sería todo.

Me moví, pero eso hizo que la máquina me disparara. Afortunadamente no me dio, pero… sí le dio a otra persona.

¡ISSA!

Él me miró y yo lo miré. Tenía esa mirada de terror y estaba llorando, pero pronto su piel se llenó de dibujos negros y casi como si fuera una horrible pesadilla, comenzó a volverse polvo. Frente a mí, Issa se hizo polvo y se mezcló con la tierra perfectamente; sólo sus ropas quedaron.

¿Por qué siento ardor en los ojos? ¿Por qué mis mejillas se mojan? Yo no quería a ese niño, él me trataba mal y yo le devolvía el trato, como a todos. ¿Entonces por qué lloro? ¿Por qué siento esto… esta mezcla de miedo y enojo?

¿Por qué?

¿Por qué él?

¿Por qué Issa? Era pequeño, ingenuo y tonto. No sabía del mundo o de la vida. No sabía nada. Era mezquino como cualquier niño en su inocencia de no saber cuándo dañaba a otros, pero era sólo un niño. ¿Por qué él?

¿Por qué?

Agaché la mirada y creo que esta vez no fue por el dolor que me producía el sol. No. Miré el mango del pico y lo empuñé con ambas manos, con mucha fuerza, y corrí. Corrí hacia donde estaba esa máquina asesina y estando casi literalmente bajo él, golpeé con la punta del pico el suelo cuan fuerte como pude, exclamando con rabia “¡aquí está!”, esperando que el topo entendiera mi mensaje. Pronto, el temblor se acercó hasta donde yo estaba y retrocedí unos pasos, alejándome de esa máquina que nuevamente me apuntaba para dispararme ciegamente y viendo como el topo emergía del suelo y lo atacaba de manera efectiva.

Chocó contra la máquina y ambos cayeron al suelo. Eso pareció desorientarlo un poco, dándole la oportunidad de atacarlo brutalmente con dientes y garras. Profería gruñidos mientras atacaba a la cosa, la cual comenzó a disparar por sus salientes de manera errática. Repentinamente un chillido me hizo ver al topo y éste, separándose de la máquina, se tiró al suelo e intentó lamerse una parte del cuerpo. Al entender que le había llegado una bala, el miedo volvió a apoderarse de mí; no quería verlo morir. Pero un brillo verde refulgió de su herida y nada pasó, además de quedar la herida abierta como la otra que tenía.

No mueras. Por favor, no mueras —me decía a mí mismo viéndolo ahí. Realmente no quería que muriera y temía que la máquina lo matara, pero ahora, aunque estaba más herido, parecía llevar la ventaja. La máquina temblaba como si fuera a explotar en cualquier momento y ahora flotaba casi a ras de suelo.

El topo, pese a su herida, terminó por lanzarse una vez más para darle un único zarpazo. Éste fue fuerte y profundo y la cosa blanca terminó por morir de una vez. El topo apenas se había quitado cuando eso estalló estruendosamente, y cuando lo encontré con la vista lo vi todavía grande, pero tirado en el suelo con todo el aspecto de estar agotado, además que su nueva herida sangraba. Me acerqué a él con cuidado, no queriendo hacerlo enojar, pero él no parecía exaltarse con mi presencia. Finalmente me arrodillé y miré sus heridas, tocando delicadamente la nueva haciendo que chillara bajito.

Perdona por no haber evitado que te hirieran —le dije, dejándome caer sobre su pelaje, medio abrazándolo y procurando que los extremos con pico de la herramienta no lo tocaran; sólo el mango de madera— Te prometo que no dejaré que te vuelvan a tocar —no estaba muy seguro de poder cumplir esa promesa, pero haría lo posible. Gruñó por lo bajo, pero casi ronroneando.

Estaba cansado y él también, pero por algún motivo no se hacía chiquitito. Ninguno de los dos parecía recordar que existían Asad y Gali en algún lado, o que el hombre de oro podría seguir matando otras bestias metálicas como la que mató el topo. No sabía nada, pero en algún punto dejó de interesarme. Sentía un vacío extraño que no había sentido y quizás y sólo quizás… era por la muerte de Issa.

Tenía un sentimiento extraño, que no podía entender. Sentía una presencia cerca de mí, quizás Asad o Gali, pero era diferente. Ya qué. Nada podía ir peor. Me dejé llevar por la respiración acompasada del topo y creo que mojé su pelaje con mis lágrimas. Pero ya qué.

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Dom Mar 25, 2012 2:37 pm

Casi todos los niveles 1 habían sido destruidos por el sádico con inocencia, el cual ya estaba muy próximo a darles alcance, sin embargo una de las maquinas había sido destruida por el novato, el cual se encontraba ahora protegiendo a su lastimado animal. La ocasión perfecta de atacarle y eliminar un problema.

-Ocúpate tú del general- y sin decir más se desprendió del nivel 1 que lo mantenía en el aire, justo cuando este acababa de ser partido por la mitad, todo para caer cerca del desafortunado novato.

Con el mismo cuchillo que iba a usar anteriormente para abrirle en canal, el aliado se fue acercando, deseoso de poder clavarle aquella hoja en su piel blanquecina.

-Estas sucio, igual que todos esos pieles oscuras- y una sonrisa se dibujo en su rostro, -no temas, pronto te limpiare-





Fui saltando de akuma en akuma, partiéndolos por la mitad sin ningún esfuerzo, utilizándolos para poder impulsarme más y más, hasta que por fin llegue hasta el humano y la esfera que lo mantenía en el aire. Sin vacilar ni un solo segundo, aseste un corte ascendente, que partido al nivel 1 por la mitad. Pero mi presa había escapado.

El seguidor del gordo se había lanzado al suelo justo un segundo antes de que su máquina pasara a mejor vida, ocasionando que una serie de insultos procedentes de mi boca hicieran que el nivel 2 que me observaba se quedara perplejo, quizás es que no esperaba ver a un enviado divino (Já) diciendo semejantes improperios.

Me encontraba cayendo al suelo ya que no quedaba ninguna maquina a la que poder subirme, y aun en esos segundos, lance mi inocencia hacia la esfera metálica que soportaba el peso del nivel 2, partiendo por la mitad a la de primer nivel y haciendo que la de segundo perdiera su brazo izquierdo. Casi eran dos pájaros de un tiro, o mejor dicho de un corte.

Madness cayó un segundo después que yo, pero a diferencia de mi, ella no había tocado el polvoriento suelo, sino que nuevamente había regresado a mis manos, lista para continuar cortando, y mi siguiente objetivo se trataba del nivel 2, el cual caía cual piedra. Después de que el cuerpo metálico impactara contra el suelo, salte sobre la máquina para incrustar la hoja dorada en su pecho, y de forma casi inmediata girarla en círculos mientras aun se mantenía clavada, ocasionando que lo que al principio era un corte, acabara convirtiéndose en un agujero. Y después vino la explosión.

Ya solo quedaba un enemigo en pie.
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