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En algún lugar de Tanzania~

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Sáb Mayo 07, 2011 8:26 pm

No había podido tomar una decisión cuando escuché pasos. Me levanté torpemente, sintiendo un mareo por el golpe en la cabeza que había recibido anteriormente, y tomé el pico que había apoyado en la pared. Sin embargo, para mi sorpresa un grupo grande apareció y no eran nada más ni nada menos que mis compañeros de trabajo junto con los extranjeros.

¿Qué hacen aquí? —susurré débilmente. No sé por qué hice una pregunta tan idiota, pero ya la lógica me había abandonado tiempo atrás.

Pero evidentemente ellos no estaban para nada felices de verme, aunque sí sorprendidos. Nada más verme, a todos se les soltó la lengua y lo que me dijeron no fue para nada agradable. Qué novedad...

¿Seth? —…¿cómo se sabe mi nombre? Hasta ahora nadie me había llamado así, sólo por apodos nada decorosos.

Así que en lugar de morir, escapaste como el cobarde que eres, theluji.

Eso no te incumbe —apenas me salió un hilillo de voz, pues sabía que él tenía razón, pero no pensaba, pienso ni pensaré dársela nunca.

Apenas habían llegado había evitado verlos. Era increíblemente interesante el suelo bajo mis pies, ¿por qué alzar la vista para ver a esa panda de desgraciados mineros? Además, los demás eran tan valientes que sólo murmuraban entre ellos en lugar de decirme las cosas a la cara.

Y siguiendo en su cuchicheo, continuaron caminando pasando junto a mí. Cuando Gali pasó junto a mí (iba a la cabeza junto al de ropas claras, como si fuera quien liderara al grupo), sólo pude oír claramente como me llamaba “Niño maldito”; me escupió esas dos palabras con odio y veneno. ¡¿ACASO ME ESTÁ CULPANDO POR LO QUE OCURRIÓ?! Mis dientes crujieron ante la presión a la que los estaba sometiendo y mis nudillos ya eran prácticamente transparentes, pues no podían ser más blancos. Desde que llegamos ocurren los temblores y luego esos monstruos. No era difícil de descubrir que creían que yo les estaba contagiando la maldición que traía encima…

Vamos cobarde, quizás aprendas algo útil de tus compañeros —estaba tan ensimismado en mí mismo que cuando el hombre de oro me dirigió la palabra sin siquiera mirarme me llegué a asustar, dando un débil y patético salto en mi lugar.

Escuché las risas discretas de los demás.

Sin embargo, aquella no fue la razón por la que mis ojos repentinamente se aguaron. Cuando el extranjero se dirigió a mí, esas palabras… había indiferencia y era claramente una orden y no una sugerencia, pero en cierta medida, eran las primeras palabras de “interés” hacia mi persona que alguien que no fuera mi madre me dirigía. Era tonto creer que se estaba preocupando por mí, pero… no pude evitarlo.

¡No debo confiar en nadie! Fue como un balde de agua fría. ¡¿En qué estaba pensando?!

Fue un reflejo. Golpeé la pared con mi herramienta y unas piedras se desprendieron, cayendo al suelo. Nadie se volteó con el ruido que provoqué, pero sé que lo escucharon y simplemente decidieron ignorarme. Por mí, perfecto.

Me acomodé la capa para cubrirme lo mejor posible, evitando que ese otro hombre viera mi verdadera imagen, y me acomodé los guantes, dispuesto a seguir al grupo. No necesitaba más partidarios al grupo “odien al blanco”, así que mientras ese hombre no me viera, todo iría mejor. Quizás…

Tlin, Tlin~

¿Eh?

Caminaba de último y antes de internarme en el camino que todos seguían, volteé por un segundo. ¿Acaso había sido mi imaginación? Creí escuchar un tintineo, uno escalofriantemente conocido, pero no podía ser. No podían estar vivos después del brutal ataque en el exterior. Pero por si acaso aceleré el paso para estar más cerca del grupo, por mucho que me desagradara.

Observé con atención el camino por el que transitábamos. Los puntales en el techo parecían firmes, aunque al tocar la pared noté como la superficie rocosa estaba ligeramente húmeda. Nuestros pies producían eco que rebotaba en todas las paredes y el camino era siempre con un sutil grado de inclinación. Repentinamente, un agudo silbido se escuchó junto con una sensación de frío. Seguramente era un agujero en el techo que llegaba hasta la superficie por donde se colaba el aire, pero debía ser una ventila sumamente pequeña para no verse a simple vista.

Mientras caminábamos, el ambiente se iba tensando cada vez más y más. Se palpaba el miedo en el aire, del cual me fui contagiando poco a poco. Pero era mayor mi curiosidad. ¡Qué maravillas podían haber aquí! Nunca había podido entrar, pero ahora tener la oportunidad... no quiero desperdiciarla. ¿Por qué no podemos ir un poco más despacio? Así podría detenerme a ver mejor los trabajos hechos, descubrir qué tipo de minerales se esconden en estas rocas y qué tipo de animales pueblan estas profundidades. ¿Sólo insectos o algo más grande como un murciélago?

Estaba tan absorto en la fascinación que este lugar me producía, que choqué con la espalda de Sandile cuando todo el grupo se detuvo y yo no me di cuenta. Me miró con desagrado y enojo, pero no pronunció palabra. Debido a mi baja estatura en comparación con los demás, no podía ver con claridad lo que ocurría. Ni siquiera en puntas podía ver a los guías.

¿Qué ocurre, Gali? —preguntó Asad, viendo al hombre que había logrado que todo el grupo se detuviera.

Frente a ellos, una nueva separación de caminos aparecía. Cuatro opciones.

Esto… —titubeaba, pensando que quizás sus palabras podrían molestar al descomunal hombre que asesinaba monstruos— …no lo construimos nosotros —dijo apuntando a los caminos que se situaban a la derecha.

Y como si fueran las palabras mágicas, extraños y perturbantes sonidos emergieron del fondo de los cuatro caminos, rebotando en las paredes de roca y distorsionándose hasta llegar a nuestros oídos, arrancándonos un escalofrío.

¿Qué diablos fue eso?

General… —Asad miró a Sócalo y luego a los caminos. Eran ruidos guturales, pero no podíamos estar seguros si lo que lo emitía era una bestia como nos imaginábamos. El sonido se distorsionaba por el lugar y la distancia, pero no podías ser nada bueno.

Vamos a morir, vamos a morir, vamos a morir —repetía el más fatalista, que no hacía nada más que infundirme miedo a mí y, al parecer, a los demás también.

Un lejano sonido sordo, amortiguado por algo, se oyó y una ráfaga de aire nos pasó por la izquierda. Tras de nosotros, una parte de la pared explotó.

¡TODOS ABAJO!

No fue difícil adivinar lo que siguió.


Última edición por Faith E. Wippler el Jue Jul 07, 2011 12:26 pm, editado 1 vez

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 13, 2011 4:44 pm

Unos pasos aislados se escuchaban en los túneles más profundos de la mina. En medio de la oscuridad una silueta deambulaba por el lugar buscando a un ser metálico, una maquina asesina que podría detener a los exorcistas, sin embargo antes de dar con aquel que buscaba, logro encontrar a un par mas de sus amigos, de aquellos a los que consideraba su familia, dos seres a los que les dio órdenes bastante claras y sencillas.

Dos niveles 2 se habían apresurado a seguir el rastro del olor humano, otro que les era fácil de captar gracias a la gran capacidad olfativa de una de ellas. Deseosos de comerse a sus presas, los akumas emprendieron una veloz carrera por los oscuros túneles, pensando que la falta de visibilidad les ayudaría a permanecer ocultos de la vista del exorcista, aquel enviado divino del que les habían informado.

Finalmente llegaron, llegaron hasta el último sendero que debían recorrer, y fue entonces cuando comenzaron su ya elaborado plan. Un nivel 2 desapareció de repente, sin dejar rastro, mientras que el otro comenzó a emitir los ruidos característicos de una bestia, después de todo su forma era como la de un gran depredador. Marchaba a cuatro patas, con largas y afiladas garras las cuales aguantaban el peso de un robusto y corpulento cuerpo, su tronco adornado con pinchos que le ayudarían a defenderse, sin cola pero con una gran cabeza que albergaba una amplia mandíbula.

De pronto un rugido y una onda de choque recorrió el camino que le separaba de sus víctimas, impactando contra unas de las paredes de la mina, lo que siguió fue una rápida carrera hacia los deliciosos humanos.

¿Y el segundo akuma? Ese aparecería cuando su parte en ese plan así lo requiriera.





Por fin algo interesante. Después de quejas, discusiones sin sentido, de caminar sin encontrar nada de lo que yo buscaba, lo gramos llegar hasta un lugar que parecía haber sido retocado por alguien ajeno a los mineros. Estábamos cerca, muy cerca.

-General…- El aviso de Asad fue innecesario ya que los ruidos de por si delataban que un peligro inminente se acercaba, aunque más que peligro se trataba del almuerzo.

-Madness- grite una vez más para activar la dorada mandoble al mismo tiempo que un ruido de escombros se escuchaba a mis espaldas. –Por fin comienza lo divertido- en mi voz se podía detectar un tono de alegría y jubilo, sentimientos que seguro que no eran correspondidos por aquellos asustadizos humanos.

La maquina salió de uno de los agujeros de la derecha, soltando un nuevo rugido que termino por transformarse en una nueva onda de choque dirigida hacia el grupo más alejado. Su error fue el no dirigir ese ataque directamente hacia mí, ya que medio segundo después de que asomara su grotesca cabeza, la hoja de mi arma se encontraba desgarrando el lateral de su cuerpo, lo que claro esta produjo una ola de sangre hacia Asad y Gali.

La maquina volvió a emitir un nuevo gruñido pero al contrario que las veces anteriores esta vez fue en modo de queja, queja por el dolor producido por la inocencia, una queja que termino con una fuerte explosión.

¿Y ya estaba? ¿A si de simple había terminado ese simulacro de ataque? Resultaba algo decepcionante si no mencionábamos que de pronto uno de los mineros que se encontraban al final de la expedición, acababa de atravesar el suelo tras emitir un breve grito.

-Kikikiki, parece que esto no ha terminado-


Última edición por Metron el Jue Jul 21, 2011 11:48 am, editado 1 vez
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Mayo 24, 2011 1:30 am

No sabía si era por curiosidad o por innata estupidez, pero aunque estaba agachado y con las manos cubriéndome la cabeza para protegerme de los trozos de roca que salían despedidos al explotar sin razón un trozo de pared, no pude evitar alzar la mirada para curiosear la escena que se desarrollaba frente a nosotros. Sinceramente, no sabía si arrepentirme o no, pero todo era tan… tan… extraño, fantástico, imposible, que de cierta manera me fascinó tanto como me aterrorizó hasta los huesos. Lo que salió del agujero era… no tengo palabras para describirlo. Sólo era enorme y grotesco, y rugía guturalmente como un animal. Sin embargo, el hombre de oro lejos de parecer intimidado, no dudó en atacar. Convocó mágicamente un extraño objeto que brillaba como un sol verde y lo atacó por el costado. Un rugido lastimero, de dolor, resonó y repentinamente… explotó.

Con la explosión, instintivamente volví a agacharme, cerrar los ojos con fuerza y sentir la onda expansiva en mi cuerpo. Todo a nuestro alrededor se sacudió por la potencia de la explosión y una nube de polvo y humo nos golpeó sin causarnos daño. Pasaron unos breves segundos en donde nadie se movió. Antes que todos, yo me levanté lentamente, apenas pudiendo controlar los temblores de mi cuerpo.

¿Qué… qué pasó? —pregunté débilmente dando un par de pasos al frente mientras los demás se levantaban lentamente, viendo paranoicamente a su alrededor buscando más enemigos. No recibí una respuesta.

Parecía que todo había vuelto a la normalidad. A aquella quietud espeluznante que amenazaba con desaparecer violentamente en cualquier instante. Y creo que por ello era que el miedo no podía abandonarme, al mismo tiempo que una extraña ansiedad que casi confundía con emoción por lo imprevisible me embargaba. Pero esta vez, era más miedo que otra cosa. Eso que había hecho el hombre de oro... era magia. Estoy seguro de ello. ¿De qué otra forma podía explicarse esa... invocación que hizo de la nada, con ese brillo verde y todo eso? Maldita sea, ¡me dejé engañar! Tengo que cuidarme, alejarme de él, debo esc----

¡AAH! —un grito me desconcentró y me erizó el cabello de la nuca tan rápido como éste se extinguió.

Con todo el caos ocurrido recién, cuando me levanté antes que los demás y avancé un poco, abandoné el último puesto del grupo por lo que al escuchar el breve grito a mis espaldas, me volteé para ver nada más que a los últimos dos viendo a un espacio vacío.

¡DESAPARECIÓ! ¡SANDILE DESAPARECIÓ! —exclamó horrorizado Fon, otro de los pocos jóvenes mineros que trabajan en la mina.

Busqué con la mirada a Sandile, intentando encontrar su figura alta y sudada por el calor de acá abajo, sin ningún éxito. El pánico volvió a mí, pero logré ocultarlo al morderme el labio inferior para evitar hablar y mostrar que mi voz seguramente temblaba y estaba una octava más alta. Asad intentó calmar nuevamente, pero un nuevo grito que duró menos de un segundo se escuchó y Wólo se unió a los desaparecidos.

Sinceramente, estoy seguro que en algún momento mi mente se desconectó porque lo que recuerdo es como por imágenes quietas; dibujos muy vívidos sin movimiento. Recuerdo las caras que variaban desde falsa fortaleza hasta verdadero terror ante la invisible amenaza y la incomprensión, luego alguien gritando algo que no escuché y después… bueno, el piso tan cerca de mi cara que me duele la nariz. Creo que me caí de cara cuando alguien me empujó.

Ahora que todo vuelve a tener movimiento, veo a muchos perderse en alguno de los cuatro agujeros frente a nosotros. Sólo quedamos los extranjeros, Issa (si no lo he mencionado, él es el más joven de todos, con doce años) Gali, Makan, Temba (dos de los descerebrados que seguían a Wólo) y yo. Me apoyé en mis rodillas y en uno de mis codos, sobándome la nariz. Que dolor… pensé levantándome lentamente, apenas dándome tiempo para darme cuenta que el movimiento que hice provocó que el gorro de mi capucha resbalara, revelando parte de mi mata blanca de cabellos. Me apresuro a acomodarme bien la capa, rezando que el hombre no me haya visto. Si realmente es un hechicero (su magia lo delata, así que estoy casi ciento por ciento seguro de ello), no entiendo por qué Asad aún no le dice que soy blanco, pero si no lo sabe, tengo menos probabilidades de morir en sus manos, ¿no? ¡Lógica básica de supervivencia!

Me terminé de levantar y observé los agujeros que se abrían frente a nosotros. Quedábamos seis, pero… ¿no deberíamos seguirlos? Di un paso hacia adelante -creo que en ese instante quería alejarme de ese hombre, pero el saber a dónde se fueron los demás en una situación así también me impulsaba-, pero una mano agarrándome fuertemente la muñeca me detuvo.

¿Issa? —aunque no me llevaba bien con nadie, conocía a todos. Mi memoria era buena y les recordaba bien, ¿cómo creen que sabía quién era más irritante y de quién debía cuidarme más?

Escucha —susurró, notando recién cómo parecía que iba a llorar en cualquier momento y cómo sus ojos rogaban por sus padres, aunque no sé si aún los tenga.

Aunque estaba algo impactado por el hecho que Issa pareció olvidar su desagrado y repulsión por mí, de todos modos hice caso. Como todos estaban callados, pude aguzar el oído lo suficiente como para escuchar muy adentro de la tierra unos sonidos ahogados que, luego de escuchar un par de ellos, me di cuenta que eran como los gritos de Wólo y Sandile. Escuché sólo tres antes de no escuchar ninguno más.

Me largo de aquí.

Esta vez, Asad miró al gigante, como traduciéndole el mensaje de Makan sin necesitar palabras. A paso firme, Makan caminó sobre sus pasos y sin voltearse ninguna vez a ver a quien yo supuse que era su amigo y se alejó de nosotros, perdiéndose en el camino que ya habíamos transitado de ida.

Sin embargo, en ese momento no sabíamos que el escapar ya no era una opción para nosotros. El último temblor provocado por la explosión del monstruo había causado un pequeño derrumbe en el inicio de la mina, la zona más vulnerable por la tierra removida por nuestros trabajos, causando que las rocas cayeran, bloqueando la entrada. ¿Debería hacer lo mismo y seguirle?





Habían seguido al grupo con cautela y discreción, manteniendo su distancia todo el tiempo sin perderles el ojo. Apenas todos se habían adentrado a la mina y habían llegado a una bifurcación, hallando a su presa principal (¿o era el de oro la nueva presa principal?). Lo supieron cuando vieron todo su cuerpo cubierto por una capa que no les permitía verlo claramente. Son tan predecibles esas ratas escurridizas~

Con ambas presas en vista, nada los detuvo. Las sonrisas en sus rostros eran amplias, mostrando el regocijo de la cercana recompensa. Sigilosos, mientras caminaban más de una vez tuvieron que detenerse al sonar sus alhajas, temiendo ser descubiertos. Pero nadie parecía darse cuenta.

Y repentinamente, de nueva cuenta la magia se fue en su contra, viendo como peligrosamente cerca de ellos y más aún del grupo un trozo de pared explotó. Al ver como el grupo se agachaba, ellos tardaron medio segundo en reaccionar y los imitaron. Justo a tiempo, pues un nuevo trozo de pared explotó de la nada. Vieron con total sorpresa como una bestia inimaginable aparecía y era destruida por el hombre de oro (la gallina de los huevos de oro, mejor dicho). Y luego, para su asombro, no tardó en ocurrir una nueva imposibilidad: una mancha borrosa apareció de la nada y un hombre desapareció atravesando el suelo, seguido por otro y luego por la huída de casi todos, dejando a seis rezagados. Entre ellos, sus presas. Cuando uno terminó huyendo, su gran habilidad para pasar desapercibidos los volvió invisibles para el negro, pese a los vivos colores de sus ropas.

Considerando lo ocurrido, los riesgos de perderlos pronto eran elevados. Tendrían que hacer su movimiento más pronto de lo planeado, pero tenía que ser con cautela. El de oro… era muy peligroso.


Última edición por Faith E. Wippler el Jue Jul 07, 2011 12:40 pm, editado 1 vez

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 29, 2011 9:25 am

El caos reino entre los supervivientes durante varios minutos, algo lógico y normal ya que esos cobardes nunca habían visto nada semejante, y por lo general cuando las maquinas solían aparecer, la multitud solía correr. Lo gracioso de aquel comportamiento era que nos encontrábamos a varios metros bajo tierra, adentrándonos en una mina más profunda de lo que pudiéramos haber pensado en un principio, una mina de la que serian incapaces de salir si no era a mi lado, ya que era seguro que mas maquinas se encontraban al acecho, esperando cualquier movimiento por parte de aquellos cabezas huecas.

Y como no, varios desaparecieron en la nada, otros se adentraron en los otros túneles, con la esperanza de que salir con vida de aquel infierno, algo poco probable como ya dije. Lo interesante de aquel estallido de histeria y terror, fue el simple hecho de que los que desaparecieron lo hicieron únicamente después de un grito, es decir sin disparos, sin extraños ruidos, nada, como si se evaporaran en el aire, algo curioso y divertido.

-Su habilidad resulta interesante- una sonrisa se reflejo en mi tapado rostro al mismo tiempo que ese pensamiento cruzaba por mi mente.

Como no habíamos tenido suficientes idiotas, uno más se unía a su grupo. Por lo visto uno decidió largarse de allí por su cuenta, alejarse del resto para tratar salir con vida del lugar, como si la salida estuviera libre de peligro.

-Asad, realmente no me importa demasiado lo que le ocurra a esta gente, si son tan tontos como para irse por su cuenta haya ellos, solo necesito a uno que sepa decirnos que mas caminos no han construido ellos. Por lo tanto encárgate de que al menos uno de esos idiotas quede con vida- y sin decir más me adentre por donde había salido el nivel 2, alumbrando el camino con mi inocencia aunque en las profundidades un mar de antorchas iluminaba la oscuridad que allí reinaba.





Gritos, gritos y mas gritos, todo estaba saliendo según sus planes, y más cuando la expedición se debido en varias partes. Su objetivo era el general, pero los otros resultaban ser unos estorbos molestos que había que eliminar, fue por eso que envió a ese par de niveles 2 tras ellos y a pesar de que uno hubiera muerto, el otro no caería tan fácilmente, después de todo el había sido la razón por la cual se habían separado. Ahora debía descargar el resto de sus amigos como si fueran una plaga que erradicaría a aquellos que se había separado.

-Flet, ya sabrás que tenemos invitados- finalmente había llegado a su destino, un amplio lugar, una zona a la que él llamaba hogar, y en la cual se encontraban sus muchos amigos, -despliega a los niveles 1 en los túneles y que den caza al grupo, olvídate de los que se han separado, de esos ya se encarga Iris-

La gran sala, la cual se encontraba adornada con diferentes armarios y demás utensilios que se pudieran encontrar en una casa normal y corriente, se encontraba plagada de personas, su mayoría seres sin pensamientos propios, los cuales se encontraban de pie esperando alguna orden, aunque había otros que no eran de ese estilo. Flet era uno de ellos, actualmente se encontraba recostado en un sofá, esperando de manera paciente una nueva orden, y a su lado se encontraban otro par de individuos, en los cuales se reflejaban las ansias por asesinar, por eliminar a esas jugosas presas.

El sujeto se levanto de un salto, para luego hacer una indicación a los dos que se encontraban sentados a su lado, una señal que captaron sin necesitar una sola palabra. Se decidirían, cada uno cogería un grupo, rastrearían la mina y atacarían con todo al grupo del general.

De pronto un nuevo temblor sacudió toda la cueva, un temblor que hizo tambalear a los presentes por el simple hecho de no esperarlo, un temblor que claramente podía marcar el inicio de la cacería, un temblor que irrito en gran manera al antagonista de aquella historia.

-Maldita sea, cada vez son mas seguidos-


Última edición por Metron el Sáb Ago 13, 2011 7:05 am, editado 4 veces
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Jun 21, 2011 2:06 am


Spoiler:
{Off: Disculpa la demora. Bloqueo creativo con cómo seguir esto x_x}

Observé la espalda de Makan hasta desapareció de mi vista. Ninguno se movió para seguirlo, pero tampoco nadie tomaba la iniciativa de avanzar. No fue hasta que el gigante extranjero habló (admito que no entendí del todo lo que dijo) y se adentró en uno de los túneles que el grupo pareció volver a recobrar la consciencia. Asad dijo que siguiéramos y, como autómatas, nosotros obedecimos. Por lo menos yo estaba muy asustado (claro que nunca lo voy a admitir en voz alta) como para desobedecer.

Seguimos al hombre de cerca, siendo iluminados por lo que sea que traía que emitía un resplandor verde. El brillo esmeralda en las paredes oscuras causaban un efecto tétrico que acrecentaba con nuestro silencio, pero nadie dijo nada y sólo nos dedicamos a caminar por el túnel rocoso durante minutos que se me hicieron eternos. Sentía que le tiempo no avanzaba y que nosotros tampoco lo hacíamos.

No entiendo… la mina no era tan profunda —murmuraba Gali, siendo secundado por el asentimiento de Temba.

¿Entonces hay alguien más acá? —preguntó tímida y temerosamente Issa, viendo con cierta paranoia a nuestras espaldas, como si alguien nos siguiera. Lo seguí con la vista, encontrando sólo un tenue verde que se perdía en la oscuridad que se comía el camino que habíamos recorrido recién— ¿Nos van a matar? —su voz se quebró, pero no hice nada por él. Ni un comentario de confort. Ni una palmadita en la espalda.

Nadie contestó a su pregunta, pero sentí cómo ésta quedaba flotando en el aire que nos rodeaba como si caminara con nosotros. Recién cuando llegamos a una galería la tensión de aquella pregunta comenzó a ser suplantada por otras.

Nos detuvimos al ingresar a la galería. Era un lugar espacioso y con una forma ovalada imperfecta. Admiré el trabajo que habían hecho y noté que así como parecía bien hecho, también parecía tener sus buenos años de vida. Si mi ojo no calcula mal, esta galería parecía haber sido construida por lo menos hace tres años, si no es más. Sin darnos cuenta nos separamos un poco. Gali y Asad siguieron avanzando hasta que llegaron a la bifurcación de dos caminos, Temba se quedaba en la entrada viendo con desconfianza todo, Issa avanzaba lentamente siguiendo a Gali y yo… bueno, deducirán que no perdería una oportunidad como esta, por lo que me acerqué a una de las paredes a examinar su constitución.

Tomé un pedazo de tierra y me lo metí a la boca, masticándolo y saboreándolo.

¿Carbón? —no esperaba encontrarme con carbón acá abajo, pero si lo pensamos bien… no es tan raro. A la profundidad a la que estamos (la cual es simplemente una estimación según cuanto hemos caminado) no me extrañaría encontrarme con este tipo de rocas, aunque debería encontrarme con más sílice que otra cosa.

Mientras seguía en mi exploración personal, Gali y Asad discutían. ¿Cuál sería el mejor camino? Ninguno era conocido, ni siquiera esta galería lo era. Entonces qué era más seguro (por lo menos Gali ignoraba que al General no le interesaba la opción segura, sino la más peligrosa que le prometiera hallar su objetivo como lo aprendería después), ¿izquierda o derecha?

Ya vencidos por la curiosidad, el resto del grupo nos fuimos hacia donde ellos estaban, esperando expectantes su decisión. Después de una no muy larga divagación, decidieron optar por el camino de la derecha. Sin embargo, por algún motivo no me gustó su elección.

Vamos por la izquierda —dije en suajili para que ese hombre no me entendiera. Todos le teníamos miedo, por lo que era mucha mejor opción discutir con Asad que con él— Sé que es por aquí. Lo presiento.

Eres tú. Nos conducirás a una nueva desgracia —me dijo Gali con lo que percibí como enojo. Claro. Olvidaba que era yo quien estaba opinando— Todos. Por la derecha —¿y desde cuándo este se hacía el valiente? Hasta donde yo recordaba, cuando recién llegaron los extranjeros casi moja los pantalones por el miedo que le causó el hombre de oro como dijeron los demás, ¿y ahora se sentía con el derecho de darme órdenes? Apuesto a que sólo aparenta, como todos nosotros, y por dentro tiembla y llora como el débil que es.

No. Es por la izquierda. Lo sé —insistí. Sé que pareciera que soy terco (cosa que no refutaré), pero sé que es por aquí. Mi instinto me lo dice y, aunque no he tenido mucho tiempo para comprobar si mi instinto es confiable o no, siento que es lo correcto.

Y como si una fuerza extraña se hubiera apoderado de mí, simplemente corrí hacia el interior del túnel izquierdo lo más rápido que pude sin siquiera importarme si alguien me seguía o no. No sé si por acá es la salida, nuestra salvación o si esto me conduce directamente hacia mi muerte, pero siento que tengo que venir por aquí. Si el maldito destino quiere volver a cagarme la vida, pues lucharé contra lo que venga.

Es por aquí. Yo lo sé me repetía para convencerme que lo que hacía estaba bien, reforzando mi pensamiento al no mirar hacia atrás. Ya no quería arrepentirme de mis acciones ni huir como un cobarde aunque apuesto que algo pasará y volveré a huir como la rata que soy. No obstante, por un momento quiero sentir que no soy un patético cobarde.

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Lun Jun 27, 2011 4:24 pm

La larga caminata nos condujo a una amplia galería, la cual evidentemente no había sido construida por la mano del grupo de mineros que nos acompañaban en nuestra búsqueda de la verdad, una búsqueda que le había costado la vida a varios integrantes del grupo y que quien sabía si no se cobraría la del resto.

Una nueva bifurcación se levantaba ante nosotros, y como era obvio nuevamente surgieron los murmullos y opiniones de los presentes, siempre en su idioma natural. Esperando a que llegaran a algún acuerdo me separe del grupo y me senté en una roca que había a espaldas de ellos, apoyando la barbilla sobre la palma de la mano a modo de aburrimiento. En verdad tanta parada estaba haciendo que perdiera el entusiasmo por seguir con aquella cacería, a pesar de que hubiera presas tan apetecibles como la del enemigo misterioso que había hecho desaparecer a varios de los integrantes.

De pronto el tono de las palabras cambio, no el idioma pero si la forma en la que se decían las cosas, lo cual fue acompañado de manera casi inmediata por la huida de uno de los mineros que había preferido continuar la marcha en lugar de seguir allí de parloteo, algo que hubiera hecho yo mismo si hubiesen tardado un minuto más en deliberar.

-Gali, ¿se puede saber qué demonios pasa? Estoy harto de estar esperando a que decidan por cuál de los caminos van a morir- el tono de mis palabras demostraban el tremendo aburrimiento que estaba sintiendo en esos instantes.

-Es que, como decirlo, el otro muchacho insistía que a la izquierda pero este de aquí dice que a la derecha, realmente ninguno de los presentes sabe el camino correcto por lo que no se qué hacer-

-A la mierda, si estos no están seguros nos vamos por donde huyo el otro, además si lo matan sabremos que es el camino indicado- pero antes de dar un paso o de tan siquiera de levantarme, varios temblores surgieron de la nada. Sin embargo y a diferencia de los anteriores estos eran más pequeños, más suaves, y venían desde distintos puntos.

Los temblores hicieron que el grupo comenzara a juntarse cada vez más, todo para acabar soltando palabras de preocupación cuando una risa comenzó a surgir desde el camino de la derecha. Varios niveles 1 surgieron desde el suelo, poco más lejos de donde yo me encontraba, lo cual hizo que una sonrisa se dibujara en mi rostro. Por fin había terminado el aburrimiento.

-Lo cierto es que da igual por donde vayáis, ya que vais a morir de todas formas- la figura de un hombre apareció del camino de la derecha, -incluso si os vais por el otro solo retrasareis ligeramente lo inevitable-

-Je, Gali llévatelos si es que aun quieren conservar sus vidas-

Siguiendo mis palabras el buscador condujo al grupo por el camino que anteriormente había sido tomado por el muchacho, alejándose del que en unos segundos seria mi campo personal de batalla. Al fin podría estirar los músculos como debía. Sin embargo lo extraño es que el sujeto, aquel hombre que tanto amenazaba, dejo escapar al grupo mientras sonreía macabramente, lo que me daba a pensar que tras aquel camino había algo peor de lo que aquí había.

No era momento de pensar en el destino de aquellos que hasta la fecha habían hecho bien su cometido, no era el momento de pensar en las futuras matanzas que llevaría a cabo. No, ahora solo debía dedicarme a exterminar de la forma que mas me apeteciera el grupo de maquinas que me rodeaban.

Me levante de mi improvisado asiento mientras reía a carcajada limpia, situación que aprovecharon los akumas de primer nivel para fijar sus cañones hacia donde me encontraba. Disparos, disparos y mas disparos, y de entre todos ellos ni un solo acierto. Gracias a mi velocidad logre esquivar y asestar varios cortes a las diferentes maquinas que allí se encontraban, a tal velocidad que ni siquiera el amenazante y seguro hombre pudo ver, lo cual demostraba que estaba lejos de poder medir sus fuerzas con las mías. Lo siguiente, numerosas explosiones que retumbaron en los túneles cercanos.

Spoiler:
Off: ok no hay problema, tomate el tiempo que necesites.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Miér Jul 06, 2011 10:04 pm

{Profundidades de la mina — 11:55 a.m}


No sé cuánto me habré adentrado por aquel túnel, pero apenas sentí que había avanzado lo suficiente dejé de correr y me detuve un segundo a ver a mi alrededor. Era una suerte que fuera un “animal nocturno”, pues mi vista se adaptaba mejor cuando había poca luz por tema de costumbre y por la sensibilidad que tenía ante ella. Todo lucía tal y como un túnel en una mina debía lucir, pero admito que el estar solo en este lugar me perturbaba un poco.

Bueno mamá… parece que somos sólo tú y yo —me dije para no sentirme tan abandonado, reemprendiendo la marcha tierra adentro.

Mientras caminaba, en algún minuto escuché el sonido de disparos retumbando en las paredes. ¿Acaso nuevamente aparecieron los monstruos? Creo… que es mejor no saberlo. Decidí tomar mi propio camino y me atendré a las consecuencias. No los necesito, por mí mismo estoy muy bien.

Intentaba concentrarme sólo en el sonido de mis pasos, pero no sé si eso me relajaba o me inquietaba más. Estaba completamente solo. Durante el camino encontré más bifurcaciones, pero varias estaban incompletas o cerradas a propósito por lo que inmediatamente se sabía que no se podía ingresar por allí; por lo menos, para mí era obvio al ver puntales en el suelo y ver signos de tierra removida que se esparcía despreocupadamente por el suelo.

Noté mientras caminaba que el túnel no era recto. Aunque no se dividía, el camino doblaba y descendía levemente para luego volver a ascender, como queriendo dar la impresión de que uno se internaba eternamente hacia el centro de la Tierra cuando realmente no era así. Finalmente, cansado de caminar a tontas y a locas, me detuve y respiré.

¡BRROOOOM!

¿Otra vez?

Me apoyé en mi herramienta (estaba tan acostumbrado a traerla siempre encima que a veces olvido que la tengo conmigo) para no perder el equilibrio y esperé a que el temblor se detuviera. No tardó demasiado y eso me hizo tener sospechas sobre el movimiento sísmico que ya era uno más de todos los que habíamos sentido antes.

No paran… —sentí el temblor más cerca, pero me dio la impresión que era más irregular… menos intenso, no lo sé.

No daña a nadie que vaya a ver, ¿no?

Y con ese pensamiento esperaba a nuevos temblores que, aunque eran débiles, eran intermitentes para poder adivinar de dónde provenían. De algún lugar debían salir, porque no parecían temblores normales. A esta profundidad, ya no.

Spoiler:
{Off: Disculpa el post cutre, pero …se nos viene Taz x3}

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Dom Jul 10, 2011 1:45 pm

Explosión tras explosión, todo para acabar en un silencio sepulcral, un silencio que hacia referencia al final de la pelea contra las esferas grisáceas. No tardaron demasiado en ser destruidas, algo comprensible dado su adversario, sin embargo aun faltaba una maquina en ese lugar que debía de ser destruida.

La fuerza de un general era reconocida entre los akumas, aunque algunos siguieran pensando que podían acabar con uno de ellos como si se tratase de un humano normal y corriente, algo divertido que me hacia reír.

El hombre comenzó a caminar de forma tranquila hacia el centro de la galería, acercándose poco a poco hasta mi posición, mostrando una sonrisa en su rostro, algo que me hacia ampliar la que guardaba yo tras la máscara. Pronto aquel sujeto empezó a revelar su verdadera forma, una forma abominable para algunos y graciosa para otros, la forma de un nivel 2. Varias patas largas y afiladas, un cuello largo y delgado, una mandíbula amplia y amenazante, y un cuerpo que rondaría cerca de los cinco metros de altura.

-Kikikiki, que un nivel 2 tiene semejante confianza es algo, algo- una siniestra risa comenzó a surgir desde mi interior -algo estúpido-

Antes siquiera de que aquella cosa pudiera alzar una de sus patas, Madness ya había seccionado tres de ellas, para después pedir a gritos más sangre de su interior. Clave la dorada hoja en lo que se podía denominar la noca de la maquina, todo para arrastrarla hacia la parte donde terminaba el cuello y comenzaba el cuerpo. El combate había comenzado con una risa y finalizado con una explosión, todo en poco más de cinco segundos.

Salpicado por la sangre de la última víctima, me encamine con paso tranquilo por la apertura en la que habían decidido correr todos aquellos asustadizos, deseando de seguir encontrando nuevos enemigos a los que poder seguir masacrando.





La muerte de varios de los suyos no detendría los instintos asesinos del resto, los cuales ya se dirigían hacia donde se encontraba el grupo de humanos. Todo estaba cuidadosamente calculado, por lo que solo tendrían que esperar a que sus víctimas llegasen al lugar idóneo y así podrían continuar con su cacería. Una sangrienta cacería.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Mar Jul 19, 2011 4:47 am

Caminé hacia donde mis sentidos me decían que provenían los temblores, notando que mientras más me acercaba “mejor” se sentían, observando cuidadosamente a mi alrededor como buen minero. El camino por el que iba podía catalogarse como peligroso, puesto que las paredes de los túneles tenían rastros de enormes arañazos; como si en vez de usar herramientas hubieran usado las uñas para hacerlo (unas enormes para hacer un túnel, diría yo). Pero no me detuve, sino que seguí caminando hasta que una sombra dentro de la poca visibilidad de donde estaba se movió, llamando mi atención.

¿Qué es eso? —murmuré en voz baja, deteniéndome y achicando los ojos intentando ver más allá.

Un disparo resonó tan cerca, que la reverberación me causó dolor en el oído que terminó en dolor de cabeza, que no era precisamente débil por el golpe que me causé horas atrás en la frente. Me apoyé en mi pico y me sostuve la cabeza quejándome por lo bajo del dolor, pero otro sonido igual me espabiló y repentinamente me hallé corriendo en dirección opuesta a la que iba.

Era uno de esos monstruos que el hombre de oro destruía con su magia. Por la sombra que vi, creo que era de los redondos que aparecieron afuera la primera vez. No me quedé a averiguarlo y ya estaba corriendo por mi vida cuando me tropecé con una de las tantas piedras del camino y caí al suelo sobre mi hombro. Mientras caía solté a mi fiel compañera, escuchando el sonido del metal de la cabeza del pico chocando fuertemente contra el suelo y rebotando un par de veces antes de detenerse por completo.

Ignorando el dolor, me encogí quedando en posición fetal y cubriéndome la cabeza con el brazo sobre el que no había caído y esperé el disparo.

Voy a morir fue lo último que pensé (patético pensamiento, ¿no creen?) antes de vislumbrar contra mis ojos cerrados una sombra verde brillante y escuchar un ruido más fuerte que el de los disparos, como un gruñido o un muy extraño y gutural rugido, seguido por una explosión que fue tan cerca de mí que sentí como mi cuerpo era arrastrado por la onda expansiva (no mucho eso sí, un par de metros a lo mucho) que me transmitió su calor y me lastimó de nueva cuenta la audición. Me quedé quieto por unos minutos antes de abrir los ojos y levantarme con cuidado, quedando sentado y viendo a mi alrededor.

¿Qué… qué pasó? —no me escuchaba a mí mismo hablar por el pitido que se instauró en mis oídos por la explosión, pero sí sentía como respiraba agitado por el miedo y cómo mi cuerpo rehusaba a dejar de temblar levemente. Un sonidito muy bajo, pero que provenía de algún lugar cerca de mí, me llamó la atención una vez que el molesto sonido del pitido amainó— ¿Qué es eso que se oye? Apenas lo escucho, pero…

A tientas, ya que aún había mucho polvo suspendido tras la explosión, gateé hasta que pude ver algo. Era algo pequeño y que no parecía amenazante; emitía débiles quejidos como si le doliera algo. Estiré la mano y sentía algo como acolchonado, por lo que me quité rápidamente el guante y pude sentir contra mi palma un pelaje que aunque estaba áspero por la tierra que traía encima, pude distinguir algo de tierna suavidad.

Es un… ¿qué eres? —pregunté al darme cuenta que era un animal de pelaje oscuro y que sólo podía distinguir sus patas y hocico rosado. Nada que haya visto antes o de lo que supiera— ¡Estás herido! Por eso lloras… —exclamé en un tono de voz medio, notando como en su lomo tenía un tajo que, aunque no se veía muy serio, sí parecía estar causándole dolor— Haber, espera un poco.

Lo tomé con cuidado con mis manos y lo cargué usando sólo una. Con la otra me impulsé para levantarme –recién ahora me doy cuenta de cómo me duele el hombro sobre el que caí, aunque estoy seguro que en un rato más se me pasa– y caminé hasta donde estaba mi pico para llevármelo. Aquí no podía ver bien, por lo que caminé en sentido contrario todo lo que había andado hasta que me topé con una de esas pequeñas ventilas en el techo que dejaban pasar un mínimo de luz. Desde que pasamos la gran galería sólo había visto dos, pero esta que encontré me bastaba para lo que quería.

Dejé con cuidado a la criatura en el suelo y con el filo de la punta del pico hice un pequeño agujero en el extremo inferior de mi vieja capa. La rajé hasta que saqué un buen pedazo que sirviera de venda y cuidando de no tocar la herida, le coloqué el trozo de tela de modo que quedara cubierta. No era gran ayuda, pero así no le entraría tierra y evitaría el roce del aire, que seguramente era lo que le causaba más dolor.

Listo… ¿mejor? —le pregunté al animal sin siquiera darme cuenta que estaba sonriendo. Me deshabitué tanto a hacerlo que ahora era… raro— Y ahora… ¿qué haré? —entre tanto y tanto, me había desorientado y ya no sabía ni por dónde había venido en un principio.

Sin embargo, no tuve que caminar, porque el grito de alguien llamándome me indicó que ya no estaba solo.

¡Seth! —fue Issa, pero al verme, se cubrió la boca con ambas manos y me miró como si hubiera cometido un pecado. Quizás pensó que al pronunciar mi nombre se había contagiado de alguna maldición o algo así…

¿Dónde está el hombre dorado? —me atreví a preguntar, recibiendo un incómodo silencio de respuesta. Finalmente, el hombre color crema decidió responder a mi interrogante, pero sin verme en ningún momento.

Se quedó en la galería, pero ya viene —decía Asad paseando la vista por el túnel en el que estábamos. Casi sin querer, sus ojos terminaron posados en la criaturita peluda que tenía en mis brazos, alzando una ceja al verlo bien— ¿De dónde sacaste ese topo?

¿Topo? ¿Qué es eso?

Es… bueno, eso que tienes ahí. Un animal subterráneo, pero no es nativo de estas tierras. ¿Cómo llegó hasta acá?

Fue el turno de Gali para responder, tal vez recordando alguna conversación que tuvo con Ndongo en el pasado. Después de todo, aunque él era un débil se relacionaba con los de más poderío de la mina.

Quizás lo trajeron de contrabando —habló a Asad— He escuchado que los ricos de estas tierras les gusta comprar animales exóticos.

No me importó que Gali hablara para Asad y me ignorara por completo. Yo estaba absorto en el topo que estaba en mis brazos, el cual parecía más tranquilo pero de vez en vez volvía a emitir ese débil llanto que no sabía si interpretar como un “gracias por ayudarme” o un “me duele”.

Mi vista, que estaba pegada en el animalito, pronto se dirigió hacia el frente al escuchar los pasos de alguien acercarse. Debía ser ese hombre de oro, como dijo Asad, ¿no?

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Jue Jul 21, 2011 11:48 am

El camuflaje, un gran poder para alguien que vive para matar, o más bien que su único objetivo es matar. Esperar entre las sombras, contemplar como sus presas se mueven hacia donde él desea, esperar a que llegue y después comenzar su plan maestro.

Los humanos se habían reunido en un punto en concreto, al menos los que quedaban con vida ya que iris había continuado su particular caza y había eliminado a los que se había separado del resto, y ahora se mantenía a la espera de que le dieran nuevas órdenes. Ordenes, las estaba siguiendo, y de esa forma había ideado un plan para separar al general del resto de humanos, un plan que seguramente le costaría la vida a los dos que había ordenado que lo distrajeran, bueno a ellos y a los niveles 1 que los acompañarían, pero con poco de suerte podrían lastimar o atrapar de forma seria a aquel hombre, todo para que él pudiera rematarlo y mantener contento a su amo.

Sus pasos resonaban en el túnel en el que se encontraba, lo cual era fácilmente apreciable en la zona donde se encontraban los mineros, después de todo cada vez se encontraba más cerca de ella. Con paso tranquilo, pausado, manteniendo su forma humana de hombre joven, con una edad rondando los veintiséis años, un hombre que mostraba su ropa sucia, rasgada, algo que seguramente era producido por el lugar en el que había estado viviendo los últimos meses. Aquella asquerosa mina.

-Ah, vaya, si todavía hay gente con vida en esta zona- el tono de voz reflejaba una falsa sorpresa, -como he visto a varios de vuestros compañeros muertos por los demás túneles pensaba que ya no encontraría a nadie con vida- ya solo unos pocos metros le separaban del resto, -mi nombre es Flet, y estoy buscando una salida, hace tiempo que me perdí aquí dentro y aun no la he encontrado- tras esas palabras el oculto nivel 3 agacho la cabeza, ocultando una breve sonrisa que reflejaba la crueldad que había en su interior.





El túnel parecía ser recto, sin bifurcaciones o demás problemas que lograsen retrasar mi avance, o al menos eso era lo que parecía en un principio. No había tiempo que perder por lo que comencé a correr por ese pasillo formado por rocas y minerales, yendo en busca del grupo de asustadizos, deseando encontrarme con un festín de maquinas atraídas por el olor de su sangre, sin embargo el festín pareció encontrarme a mí.

De pronto una de las paredes cedió ante una fuerte explosión generando una gran abertura a mi diestra, a pocos metros por delante de mí. Un segundo más tarde ocurrió lo mismo por detrás, también desde la derecha. Una gran nube de polvo se elevo en poco tiempo, los cascotes de piedra eran repartidos por el suelo, lo que llegaba a limitar tanto mi visión como mi oído durante varios segundos.

No tardaron en aparecer desde las aperturas varios niveles 1, los cuales empezaron a disparar una vez entraron en el corredor, tratando de que acabara por convertirme en una más de las muchas manchas de polvo que surgían al entrar en contacto con las balas envenenadas de los akumas.

Tuve que actuar con rapidez, y de esa forma fue como aun con la Madness entre las manos, aseste un fuerte golpe al trozo de pared que había justo a mi derecha, creando yo mismo una abertura por la que pude pasar a la zona desde la que habían salido las maquinas, la cual para mi sorpresa era un corredor que parecía oculto a los mineros, como si hubiera sido cavado por alguna otra persona. Quien sabía, lo importante ahora era la continuación de la masacre.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Dom Jul 24, 2011 11:59 pm

Los pasos se acercaban cada vez más y más, pero si uno lo pensaba bien, no podían ser del hombre dorado. Las ropas que usaban causaban un tañido metálico cuando caminaba.

De las sombras, un hombre joven con las ropas raídas y sucias como las nuestras apareció. Lucía delgado y algo cansado, pero extrañamente tranquilo a diferencia de nosotros. Cuando habló, faltándole algunos metros para llegar con nosotros, un extraño tono sólo atribuible a la sorpresa inundó su voz— Ah, vaya, si todavía hay gente con vida en esta zona —dijo al vernos, sin parar de caminar.

Nos comentó que había encontrado los cadáveres de los otros mineros en otros túneles y que creía que esos eran todos, por eso la sorpresa al hablar— Mi nombre es Flet, y estoy buscando una salida, hace tiempo que me perdí aquí dentro y aun no la he encontrado —agregó agachando el rostro en un gesto que entendí como de cansancio y pesar.

Todos nos miramos entre nosotros, evidentemente paranoicos por lo vivido en estas últimas horas. ¿Cómo creerle? Su llegada era más que sospechosa y a mí no me convencían sus palabras ni su voz.

¿Quién eres? ¿Cómo llegaste a esta mina? —desde que nos quedamos solo nosotros, era primera vez que oía hablar a Temba. De hecho, ahora que lo pienso bien… él nunca ha hablado mucho.

Gali, llévatelos de aquí. No me fío de este sujeto —escuché susurrar a Asad, recibiendo un mudo asentimiento por parte del negro. Miré a mi izquierda para ver a Issa y noté que temblaba. Lo admito, ya me entró compasión por este niño, aunque por dentro yo estaba igual. Esta situación era horriblemente desesperante y aterradora, la peor de mi corta vida (creo).

Responde —la voz de Temba era muy grave y autoritaria, casi al punto de ser extrañamente melódica. Quizás si él cantara sonaría bien… pero mejor no me desvío. El de ropas claras se colocó frente a él, exigiéndole la palabra.

Señor Flet, es bueno ver a alguien más con vida que nosotros en este inhóspito lugar —Gali entendió esas palabras como la señal para que nosotros escapáramos. Aprovechando la pésima visibilidad del túnel, Gali se llevó un dedo a la boca para callarnos y con su cabeza apuntó hacia atrás, diciéndonos mudamente que nos fuérmos por donde habíamos venido— Sin embargo, tengo curiosidad... ¿cómo es que usted ha podido sobrevivir? No es por ofenderlo, claro —el pequeño topo lloraba lastimeramente y lo atribuí a que estaba incómodo entre mis brazos. Lo cambié de posición mientras retrocedíamos lentamente, sin dejar de mirar al tal Flet.

Ahora que lo noto… esos gimoteos que antes eran cada tanto ahora eran continuos y si mal no lo recordaba, se volvieron seguidos desde que comenzamos a escuchar la resonancia de los pasos de Flet.

¿Coincidencia?

Corran —dijo con voz ahogada Gali de repente. Noté la urgencia en su voz y no dudé en hacerle caso.

Al mismo tiempo que nosotros dábamos inicio a nuestra carrera sin rumbo, nuevos y fuertes sonidos que a estas alturas ya reconocía como disparos resonaron por todos los túneles. La tierra se movía bajo nuestros pies y trozos de roca con polvo llovían (menos mal no eran demasiado grandes para herirnos) a medida que nosotros avanzábamos. Recorrimos varios metros hasta que el aire comenzó a sentirse sucio y tuvimos que detenernos a toser y restregarnos los ojos.

El túnel estaba inundado de polvo en el aire y se notaba que si seguíamos avanzado el material en suspensión aumentaría. Nos vimos atrapados y sin opción de salida, entre un mal augurio y un hombre misterioso que no inspiraba confianza, y lo peor es que ahora éramos sólo nosotros cuatro. Sin Asad y sin el hombre de oro.

Mierda, ¿ahora qué? —pregunté una vez terminé de toser y me fijaba en el topo, que no parecía molestarle demasiado el polvo. Sólo movía su naricita olfateando el ambiente, como buscando algo.

No lo sé —había miedo en su voz. Ahora descubría de nueva cuenta al Gali que recordaba.

F-Flet dijo… Fl-Flet dijo que e-estaban mu… muertos —decía con voz temblorosa Issa, sollozando.

Mierda. Mierda, mierda y más mierda. ¿Qué hacíamos ahora? No teníamos a quién recurrir. No teníamos idea a qué profundidad estábamos ni qué pasaría si volvíamos o si seguíamos por el túnel. Algo me decía que no encontraríamos otra cosa más que la muerte. ¿Tentador?

Mientras nos quedábamos como idiotas parados, sentí como una piedrecita caía sobre mi cabeza. Mala suerte la mía que me cayó justo donde tenía la otra herida y me hizo exclamar un “auch” que preferí haber reprimido. No obstante, al alzar la vista noté algo. Y si algo conocía yo era la tierra y esta tierra me estaba dando un indicio que, de estar correcto, podría ayudarnos ahora.

Sostenlo —no tenía idea a quién se lo había dicho, pero dejé al topo en las primera manos que encontré (las de Issa) y me acerqué a la pared derecha del túnel. Tanteé con mis manos la superficie, ignorando cualquier cosa que cualquiera del grupo me estuviese diciendo.

Comencé sólo palpando, para rápidamente empezar a golpear la pared. Apoyé el oído para escuchar mejor y me di cuenta que había algo allá atrás. La reverberación me decía que el grosor de la muralla de cómo unos tres metros o más. Eso indicaba que podíamos estar frente a un biombo que separaba al túnel en el que estábamos con otro, o con una cámara o con una galería como la anterior…

Tenía que intentarlo.

Tomé mi pico para excavar, y comencé a picar la tierra con toda la fuerza que tenía. Menos mal que el dolor del hombro ya se me había pasado, porque así la tarea era más fácil. Me concentré en un punto y cuando había dado suficientes estocadas comencé a picar los puntos que rodeaban al agujerito que había hecho intentando que cediera. Escuché algunas voces a mi alrededor, pero no les presté atención. Estaba concentrado en mi tarea.

Cuando sentí la tierra ceder, la mano de alguien me detuvo de dar la última estocada. Miré con molestia a quien me había interrumpido, pero tuve que alzar la vista para enfrentarme a los aceitunados ojos de Temba.

¿Qué haces? —me preguntó.

Esto —dije sonriendo autosuficiente al dar el último golpe que terminó por derribar la sección de la pared que había trabajado durante esos pocos minutos con maestría (¿qué? yo también tengo mi orgullo de minero, ¿saben?). Una fina capa de polvo se alzó sobre nosotros, pero era muy visible el hueco que se había formado y que terminaba en un espacio abierto que aún no sabíamos qué era, pero sí podíamos usarlo como nuevo camino de escape— Si no podemos ir por ningún camino ya hecho, es cosa de hacer uno nuevo, ¿no?

Realmente me hablaba más a mí que a ellos, feliz de que mi impulso y curiosidad por conocer y estudiar por medio de la experiencia más el suelo y la tierra por fin me otorguen algún fruto. Examiné con cuidado, pero lo más veloz que pude el agujero recién hecho y noté que no era precisamente seguro ni firme, pero que si nos apurábamos lo podríamos cruzar sin que la tierra nos cayera encima, enterrándonos.

Dicho y hecho, cruzamos de a uno lo más rápido que pudimos, arrastrándonos por aquel improvisado túnel y una vez del otro lado, un nuevo temblor sacudió la tierra, cerrando la mitad de mi trabajo recién hecho. Recuperé al topo y nuevamente nos miramos, examinando nuestro alrededor.

Estábamos en otro túnel que ninguno conocía. Ni Gali ni Temba, que eran los que llevaban mucho más tiempo que Issa y yo en esta mina.

Esto es como un laberinto —cuánta razón tienes. ¿Quién diría que un simple túnel resultaría ser una intrincada red de caminos subterráneos de la cual nadie estaba enterado?

Spoiler:
{Off: Juju~ Temba habla rosado :D *feel like a 5 years old*}


Última edición por Faith E. Wippler el Lun Ago 08, 2011 8:47 pm, editado 1 vez

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Lun Ago 08, 2011 8:02 pm

Risa, eso fue lo que se escucho cuando pase al lado oculto de la mina. Una risa de la cual se pudo captar rápidamente su procedencia, la cual no era otra que la de otro hombre, uno que se asemejaba al visto con anterioridad en la galería, al menos en ropajes. Con la espalda doblada, los brazos caídos, una siniestra sonrisa en su rostro, todo mientras acompañaba la risa con un movimiento de hombros en el cual subían y bajaban constantemente.

Mi respuesta ante aquel tipo fue clara y concisa, la de lanzarme hacia él girando mi arma entre mis manos, sin embargo antes de que pudiera asestarle un único corte, un nivel 1 se interpuso en la trayectoria del arma, recibiendo el corte en lugar del extraño sujeto. El resto de maquinas no tardaron en seguir a su compañero y cruzaron nuevamente al pasadizo oculto, lo que me llevo a asestar un corte tras otro a aquellas patéticas esferas metálicas.

El silencio llego después de las continuas explosiones, una vez más, al igual que ocurriera en la galería, y al igual que entonces el sujeto comenzó a mostrar su autentica forma, sin embargo algo no era igual en el anterior encuentro. Mi arma fue arrojada con gran velocidad hacia el sujeto, todo mientras aun se encontraba en mitad de su cambio de forma, partiéndolo en dos arrebatándole la oportunidad de jactarse de lo tan poderoso que era.

Una vez el arma había regresado a mis manos, comencé a caminar por ese nuevo túnel. Una vez más llevado por la impaciencia lo que al principio fue un paso calmado, a los dos segundos se convirtió en una carrera, acortando metros a gran velocidad, llegando incluso a alcanzar al grupo de mineros y adelantarlos sin tan siquiera esperarme a mirar cuántos de ellos continuaban con vida, después de todo lo que a mí me importaba en esos momentos era el llegar al fondo del enigma que guardaba aquella mina, y para eso debía de llegar al final de ese túnel.






El buscador había caído al suelo, pero no muerto, sino inconsciente, después de todo el nivel 3 necesitaba utilizarlo como cebo, y más aun cuando el ruido de las explosiones le había llevado con gran claridad. La gran amenaza continuaba moviéndose, y ni los niveles1 ni los dos del segundo nivel, habían podido detener su avance, era por eso que debería regresar a donde se encontraba su amo, y una vez allí y con un rehén, tratar de dar un vuelco a la situación a su favor.

Spoiler:
Off: <.< mil perdones por el retraso.
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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Faith E. Wippler el Lun Ago 08, 2011 11:55 pm

No estuvimos más de un minuto en aquel nuevo túnel cuando nuevos temblores movieron la tierra, desprendiendo piedras del techo y una densa nube de polvo que me escocieron los ojos y me irritaron la garganta. Tosí y me restregué los ojos con una mano, abrazando un poco más fuerte al topo para que no se me cayera de los brazos. Me costó mantener el equilibrio, pero lo logré al apoyar mi cuerpo contra la pared.

Cuando la calma –no era precisamente una calma, porque era una horrible tensión como del depredador acechando a la presa en la planicie, donde no había escapatoria– volvió al lugar, todos nos quedamos quietos para terminar de toser y recuperar el aire en los pulmones. Al sentirnos nuevamente “bien” (dentro de lo posible por la situación), comenzamos a movernos sin realmente saber hacia dónde íbamos. No tardamos en escuchar unos pasos, poniéndonos alerta, pero así tan rápido como se acercaron, igualmente se alejaron. Apenas un destello ínfimo de luz nos permitió reconocer al hombre de oro.

¿Qué… fue eso? ¿Había pasado corriendo al lado de nosotros, así como así?

Sigámoslo —y sin esperarnos, Temba corrió detrás del hombre.

Yo iba tras Issa y Gali, por lo que vi cómo se miraban sin saber qué hacer, y simplemente corrían tras Temba. Yo me acomodé el pico sobre el hombro y al topo contra mi pecho, y los seguí, aunque notoriamente más lento.

Varias veces tropecé casi cayendo al suelo por rocas que sobresalían y que no podía ver por la mala visibilidad, pero siempre pude mantener el equilibrio (apenas) y seguir corriendo. Sentía al animalito respirar quedamente, pero a medida que me acercaba parecía como si su respiración se agitara.

¿Pasa algo, pequeño? —le pregunté tontamente, puesto que no me respondería, pero notando como iba moviéndose inquieto a cada paso que daba.

Cuando pude finalmente alcanzarlos, todos se habían detenido en lo que parecía la entrada de una galería más o menos grande. Lo extraño era que había dos ventilas pegadas a las paredes de la galería que permitían un paso mínimo de luz que, aunque era muy pobre, mejoraba la visibilidad del lugar. Así pudimos ver que habían cosas allí, pero cuando me refiero a cosas, no eran como las nuestras: parecía una muy rústica habitación. ¿Alguien vivía aquí?

¿Ho-Hola? —habló Issa, recibiendo como respuesta un débil eco de su propia voz. Pronto, un nuevo eco resonó, pero a espaldas nuestras.

Me volteé rápidamente, encontrando sólo la oscuridad al final del túnel. No podía ver más allá de mi brazo estirado con claridad, pero estaba seguro que había escuchado algo parecido a unos pasos acercándose hacia nosotros y un “tlin” que estoy seguro que lo creó mi imaginación. Sí, ellos no pueden estar acá; ni nosotros deberíamos…

Sin embargo, otro ruido llamó nuestra atención. Esta vez venía del interior de la galería, pero no podía distinguir nada más que las vagas sombras de los objetos. ¿Habría alguien allí? El topo temblaba como si tuviera frío, por lo que lo acaricié con mi pulgar para calmarlo. No conocía a los topos, pero supongo que como todo animal le gustaba el cariño. Quizás eso lo tranquilizara.





Quedaban sólo dos. Todo había sido demasiado extraño, inesperado y mortal para ellos. Incluso con sus habilidades “mágicas”, no habían podido salir impunes de todo lo ocurrido en esa mina embrujada. Pero la recompensa estaba cerca, muy cerca como para perderla.

Por eso seguían. Aunque tampoco podían dar vuelta atrás. Era todo o nada.

Spoiler:
{Off: No problem Wink Como siempre, cualquier cosa me avisas y edito}

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Re: En algún lugar de Tanzania~

Mensaje por Invitado el Miér Ago 10, 2011 7:23 am

No tarde en llegar a un nuevo lugar, bueno yo y el resto de humanos que iban en la expedición, esos mismos que había decidido ignorar en medio de mi carrera. Una habitación, o más bien una casa, eso es lo que se podría interpretar de aquel lugar, objetos decorando la estancia, sillas y mesas como si se tratara de algún lugar de reunión, algo que chocaba bastante con la personalidad destructiva de los akumas, lo que hacía pensar que ese lugar no era precisamente para ellos.

Di un par de pasos adentrándome en aquel lugar cuando una voz hizo que me detuviera casi por completo, un grito que sonaba a un mandato, el cual era claramente el de “detente” resonó en toda la galería. Fue entonces cuando tres figuras aparecieron de otro túnel que había a nuestra derecha, dos de ellas muy conocidas para mí ya que después de todo una era el buscador y la otra un nivel 3 de color verde esmeralda, la tercera se trataba de un hombre, el cual se mantenía varios metros por detrás de los otros dos (sin mencionar que Asad se encontraba en todo momento inconsciente).

-Entráis en mi mina, os ponéis a hurgar en mis túneles, matáis a mis amigos, y ahora os atrevéis a venir hasta mi hogar sin ser invitados, no merecéis otra cosa que la muerte- las palabras procedían del tipo de detrás, el cual llevaba una túnica que le tapaba casi en su totalidad, incluida la cabeza, no queriendo mostrar su imagen.

Ante aquel comentario me limite a sonreír levemente sin tan siquiera hacer un solo ruido, limitándome a observar el movimiento de los recién llegados. El nivel 3 dejo caer a Asad una vez entraron en la galería, poniendo el pie sobre la cabeza del buscador para hacer el amago de un posible aplastamiento. El otro tipo por su parte se limito a silbar, como si estuviera llamando a un perro que se escondía en las sombras.

-Y dime ¿Vas a ser tu el que nos cause esa terrible muerte?- pregunte al mismo tiempo que me quitaba la máscara. Tenía ganas de salir de aquella atadura, de poder liberar todo el sadismo que guardaba en esos dos elementos que se creían superiores al resto, tenía ganas de descuartizar sus cuerpos con la dorada hoja de mi arma.

En eso escuche un sonido a espaldas mías, lo cual me obligo de forma casi inmediata a dar un salto hacia delante, evitando lo que hubiera sido un corte fatal a la altura de la columna. Desde la tierra que pisábamos apareció un nivel 2, el cual seguramente sería responsable de las desapariciones del principio, el cual poseía la habilidad de poder atravesar la tierra que nos rodeaba. Poseía una forma raquítica, delgada, su cuerpo no media más de dos metros y era totalmente fino y alargado, con dedos afilados en las puntas, con una estructura semejante a un cuerpo humano pero sin la carne y órganos que poseíamos, una figura que seguramente le facilitaba el poder asesinar sigilosamente.

-Bien general, que te parece este trato, tu mueres y dejamos libres al resto incluido este de aquí- las palabras del nivel 3 sonaban mas a burla que a otra cosa.

El recién llegado mantenía la visión en mí mientras volvía a desaparecer bajo la tierra, esperando el momento idóneo para salir nuevamente a la luz.

Aquella situación era complicada para los humanos que me acompañaban, sin embargo para mi resultaba la mal de divertida, por fin encontraba al causante de las desapariciones y de regalo al líder de aquel escuadrón de maquinas asesinas, ¿Qué más se podía pedir?
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Re: En algún lugar de Tanzania~

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