Conectarse

Recuperar mi contraseña

últimos temas
Últimos temas
» [MS] Rescate en Rapa Nui
Sáb Dic 03, 2016 9:02 pm por Kala

» Project Fear.less [Afiliación Élite]
Vie Dic 02, 2016 5:11 pm por Komurin

» Uso de Dados
Mar Nov 29, 2016 12:15 am por Komurin

» Atrapados en la tormenta
Jue Nov 24, 2016 3:04 pm por Kala

» Juego (Rol) || ¿Qué le harías al personaje de arriba?
Mar Nov 22, 2016 2:28 pm por Archie Chrono

» New World Shinobi [Afiliación Élite]
Vie Nov 18, 2016 8:24 pm por Proxy

» AOZORA KŌKŌ [ AFILIACIÓN ÉLITE ]
Vie Nov 18, 2016 8:16 pm por Proxy

» Project Fear.less [Afiliación Normal]
Vie Nov 18, 2016 8:11 pm por Proxy

» Seven Capital Sins - Élite // Cambio de botón
Vie Nov 18, 2016 8:11 pm por Proxy

» Terminando la carrera sin suicidarme
Miér Nov 16, 2016 5:25 am por MadalyneFriar

» Juego || ¿Qué estás escuchando?
Jue Nov 10, 2016 2:02 am por Erina Schliemann

» La Ciudad Sin Nadie [MN]
Miér Nov 09, 2016 3:47 am por Constantine Gelassen

» Juego || Comenta tu estado de ánimo con una imagen o gif
Dom Nov 06, 2016 1:47 pm por Erina Schliemann

» Salvando la beca, parte 2
Dom Nov 06, 2016 1:28 pm por Erina Schliemann

» Seven Capital Sins - Élite
Sáb Nov 05, 2016 1:35 pm por Invitado

» Fate/Ultima Frontline ─ Afiliación Elite
Sáb Nov 05, 2016 1:14 am por Invitado

» Resumen de Halloween
Vie Nov 04, 2016 1:43 am por Proxy

» Actividad Halloween 2016
Miér Nov 02, 2016 12:40 am por Proxy

» Censo de Octubre
Miér Nov 02, 2016 12:33 am por Proxy

» Holi!
Lun Oct 31, 2016 3:33 pm por Proxy

Vota
Shiki Topsite!
+ Activos
Los posteadores más activos de la semana

Staff
Proxy
MP | Perfil
Alice
MP | Perfil
Coralie Monich
MP | Perfil
Faith E. Wippler
MP | Perfil
Wallace Campbell
MP | Perfil
Sigma-chan
MP | Perfil
Créditos
Skin realizado gracias a los tutoriales y recursos de: sourcecode, savage-themes, Nymphea y thecaptainknowsbest. Crédito y reconocimiento por su ayuda a la hora de elaborar el skin. Especial agradecimiento a Neeve (por la caja de perfil y las estadisticas) y Tony (por los widgets utilizados aquí).

Las imágenes utilizadas en el skin no son de nuestra propiedad, todas pertenecen a sus respectivos autores y son usadas sin animo de lucro. Sólo la edición y arreglo de estas pertenecen al foro.

Todo el material que se publique dentro del foro es y será propiedad de su creador a menos que se indique lo contrario.


Hermanos
Afiliados Élite
Determination (Undertale)Crear foroCrear foroUnderworld warHeroes Of OverwatchFate/Insane EclipseBálderook University photo untitled45.pngLost SoulSeven Capital Sins | +18, Yuri, Hetero, Yaoi, Razas Mágicas 39/40
Directorio

¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Página 4 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Mar Ago 24, 2010 2:10 pm

Emily sintió los retortijones dentro de su espina dorsal, con el cuerpo moribundo, mientras la sangre le inundaba los pulmones cerrándole la respiración. Gritó una y otra vez, hasta que dificultosamente intentó voltearse para mirar qué era ese aguijón que le torturaba desde atrás y se clavaba más y más dentro suyo. Al principio lo observó todo borroso. Una suerte de mancha alargada y negra que no tenía forma definida ni le era conocida. Un monstruo quizás. De esas cosas que les encargaba el Conde criar y reproducir a lo largo del país y que ellos sin problemas hacían. O tal vez algo peor, ¿su verdugo personal? Aquella zorra, que había matado una y otra vez estaba hecha polvo en el suelo sin bonito rostro con el cual hacer guiños. Si ella ya estaba eliminada, su enemiga más acérrima, entonces, ¿quién se encontraba detrás suyo?

¿Cielo?

Will había estado a su lado un rato. Le había señalado a su esposo que se encontraba en el suelo agonizando por las llamas que le tenían el cuerpo carbonizado hasta niveles mortales.

Se moría. Su esposo se moría. Lo tenía entre sus brazos y por un momento le había descuidado.

¡Cariño! ―chilló escupiendo sangre por la boca inconscientemente― ¡John, no! ¡No, no, no, no!

Sin importarle la presencia de su hijo que le apuñalaba por la espalda aferró el cuerpo del hombre en sus brazos. John Marto tenía un solo ojo sano en ese momento y con él observó a Emily. La miró, con un brillo que al principio fue de reconocimiento y después, gris muerto. Una película blanca que le opacaba la pupila mientras estaba quieto… muy quieto. Y de pronto frío también.

¡¡¡NO!!! ¡¡A mi esposo no malditos!! ―bramó sacudiendo la cabeza frenéticamente mientras sollozaba y se ahogaba en su agonía.

Ella lo había dado todo por esa persona. Prácticamente era la razón por la que se hallaba allí de pie, viviendo. Durante todo el tiempo que habían vivido como pareja, jamás había querido decepcionarlo. Defraudarlo. Quería ser suficiente para él.

Una vez la había abandonado. No directamente, pero ella si notó que el tiempo a su lado era menos que antes. Salía temprano y llegaba tarde, con la excusa de un trabajo que en relidad se había resuelto seis horas atrás. Ella lo sabía pero callaba. No quería pensar en lo peor, aunque fuese justamente eso lo que sucedía.

Descubrió a su sustituta de casualidad. Una carta sobre el buró que su marido había olvidado desaparecer donde estaba su firma, la dirección de su casa y nombre. Angie, abreviado. Con cariño. Emily descubrió que Angelina estaba metida en su camino desde hace un año atrás, y todavía no se cansaba de su esposo.

Luego llegó la miseria, y el nombre de aquella mujer fue olvidado para siempre. Su esposo estaba humillado tras ser engañado a su vez. Una simple tipa que había querido aprovecharse de sus riquezas y disfrutar fugazmente de los placeres que él aún podía ofrecer. Abatido y defraudado por todas las desgracias, ella notó que por el contrario, volvía a alejarse cada vez más. No habían comidas en familia, con John siempre en su despacho desesperado.

Allí fue cuando todo cambió. Él regresó exultante de alegría mientras le hablaba de su nuevo negocio. Convencional, muy extraño pero con ganancias extremas. Quería que Emily le acompañara, y ella gustosamente aceptó, viendo de nuevo la esperanza de volver a serle útil, poder estar con él para seguir siendo la esposa auténtica y única para él. No le importó que muchas vidas allí tuvieran que cobrarse, porque con John a su lado de nuevo, lo demás era superfluo. Meras herramientas para fojar cada vez más su unión.

Mató a Angie en un viaje de negocios donde la encontró, nuevamente por casualidad. En un callejón a media noche le disparó con el arma que se le había dado en su nuevo trabajo dejando su cuerpo abatido, completamente deforme y para nada atractivo. No volvería a seducir a nadie nunca más. Había querido asegurarse de que se cortaran completamente los lazos entre su marido y aquella… pasajera.

Ese era su pecado. Y el miedo a que otra volviera, a que dejara de nuevo de ser la necesaria, era lo único que le hacía pasar noches en vela mientras respiraba al lado de su marido durmiente. Sumida en la oscuridad, que era la única que guardaba su oscuro secreto.

Su escabroso triunfo.

Y ahora, todo había terminado. Ella ignoraba por qué.

¿Will?, ¿por qué le haces esto a tu madre, querido?

La mujer apretó entre sus brazos a su esposo ya muerto mientras volteaba a mirar a su hijo con los ojos abiertos de par en par y la carne alrededor de un blanco enfermo. Como una calavera recubierta de pellejo. Por un momento apretó su mano contra su muslo también flácido y con la misma lentitud sacó su arma apuntando a su hijo en la frente.

¿Qué no ves que tu padre se está muriendo y me necesita, bebé?

Con las pocas fuerzas que tenía, la poca vida que le sobraba, disparó.

Estaba loca y no sentía nada. Sólo un hondo vacío.








Un remolino. Había creado un remolino especialmente para mí. El detalle en otro momento me hubiese conmovido (quizá), pero ahora solo conseguía que me exasperara un poco. Traté de apartarme, pero mis piernas estaban tan… torpes que conseguí apenas trastabillar un poco alejándome lo suficiente como si estuviera en medio de una borrachera. Y aún así el violento aire me cortó más la carne del torso y el brazo expuesto. El uniforme de exorcista se me estaba haciendo harapos.

Las heridas abiertas a carne viva me dolían un montón. Quizá eso era lo que me mantenía un poco más cuerda que antes, a pesar de que mi mente buscara cualquier oportunidad para irse volando hacia parajes que no tenían inicio ni fin. Me aferré como una masoquista a la sensación porque necesitaba pisar tierra firme. De ello dependía mi vida ahora.

Podría, pero ¿qué te parece si nos turnamos para eso? Primero te mueres tú, y luego voy yo ―contesté en el suelo, luego de rodar. La cabeza me daba vueltas. Traté de estabilizarme y ponerme de pie pero fue en vano. De todas formas seguía hablando tranquilamente― Aunque claro, no hay garantías que te aseguren que te acompañe de verdad. Tendrás que arriesgarte.

El deseo incontrolable por destrozar regresaba irremediablemente hasta mi cabeza. Me tensaba los músculos como si tuviese algo entre las manos y pudiese hacerlo trizas. Si miraba a Thomas, entonces la sensación se dirigía hasta él, de modo que trataba en todo lo posible por observar el suelo, mi reflejo deforme en la capa oscura que era mi propio abismo, mientras a la vez trataba de esquivar los ataques que él me hacía.

No sabía por cuanto tiempo iba a controlarme. Tenía la tentación de apretar el gatillo de Albtraum y con eso hacer de coladores a todos los que estaban a mi alrededor hasta que me cansara; reír como desquiciada. Pero no podía. Aquí la exorcista era yo, y quería, o mejor dicho, debía mantener el control para que todo esto no se fuera al completo desastre.

Y aún así me faltaba tan poco…

En un momento me aventuré a intentar controlar mis movimientos. Salté, le disparé a los costados a Thomas para intentar inmovilizarle. Después busqué perderme entre los arbustos para no ser vista.

Aún me preguntaba si de verdad estábamos en el jardín.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Ago 25, 2010 8:30 am

Un disparo, una daga cayendo al suelo, un liquido tiñendo la superficie de rojo carmesí. El disparo de la loca mujer, había tenido una serie de repercusiones, las cuales no le importaban lo mas mínimo, después de todo ella continuaba riendo, utilizando para ello el poco aliento que le quedaba.

El disparo me había alcanzado de lleno, de tal manera que pensaba claramente que me encontraba recorriendo el mismo camino que segundos antes se encontraba haciendo mi padre.

Al ver las intenciones de la mujer, rápidamente eche mi cuerpo hacia la derecha, esquivando que el disparo me acertara en la cabeza, sin embargo no había logrado esquivarlo del todo, ya que el proyectil entro por el hombro izquierdo, con tanta fuerza que llego a salir por la parte posterior de mi cuerpo. Por lo visto mi tan querida madre había utilizado una de sus balas perforantes, las cuales se limitaban a atravesar al objetivo. Lo normal era que usara unas que tenían la función de explotar en el interior del cuerpo humano, pero con aquellos que quería que sufrieran mas disparándoles una y otra vez, usaba ese tipo de balas para ver después como se retorcían de dolor.

Una cantidad considerable de sangre emergía del agujero de bala, junto a ese liquido también salía una sensación de gran calor y dolor que me recubría la parte afectada de tal forma que me obligo a soltar la daga que poseía en mi mano izquierda.

Caí al suelo de rodillas, maldiciendo por aquel impacto con el que no contaba, mientras que de fondo oía reír a mi doble al mismo tiempo que repetía continuamente el “ya te lo dije” algo que me estaba irritando a niveles muy altos.

-¿Por qué? Ya es hora de que pagáis por vuestros pecados- en ese instante lance la daga que aun portaba en la diestra, directamente al corazón de la angustiada y loca madre.





Un par de impactos chocaron contra el costado derecho de Thomas, haciendo que este se doblara de dolor y se tambaleara de un lado a otro. El dolor que sentía en ese preciso instante le hizo poder de vista a la que era su enemiga, algo que le podría costar muy caro si no lograba localizarla con rapidez.

La exorcista podía alcanzarle desde una distancia segura, el también pero si no veía de donde provenían los ataques, no sería capaz de evitarlos o de protegerse de ellos. En ese momento de desesperación, en el que notaba como la sangre goteaba de su herida, fue cuando comenzó a girar la lanza sobre su cabeza, levantando un fuerte viento a su alrededor el cual se volvía cada vez más violento. Acto seguido se limito a clavar con fuerza la hoja de la lanza al suelo, haciendo que el viento que se había rodeado su malherido cuerpo, saliera disparando en forma de múltiples cuchillas, las cuales se limitaron a cortar todo lo que había cerca suya.

-Yo soy el más fuerte, es por eso que te matare- dijo en voz alta el mayor, -no volveré a tener miedo, se acabo el esconderse ante cualquier cosa, ahora tengo el poder suficiente como para hacer frente a lo que sea- susurro al mismo tiempo que recordaba lentamente fragmentos de su pasado, pasado en el que había estado huyendo de aquello que le atemorizaba, refugiándose en los brazos de su padre siempre que podía.





El nivel 2 se encontraba observando toda la escena, disfrutando de cómo aquellos que estaban bajo su influencia se mataban los unos a los otros, aunque no sabía lo que el destino le tenía reservado.

De entre las sombras alguien se acerco por detrás a la maquina que se ocultaba entre los matorrales que recubrían el jardín. Cuando en nivel 2 se percato de su presencia, el recién aparecido ya le había atravesado con su brazo izquierdo lo que se suponía que era el pecho de la maquina. Al girar la cabeza el akuma logro ver fugazmente a aquel que lo iba a asesinar y fue fugazmente porque su atacante le atravesó los ojos con sus dedos.

-¡Maldito! ¿Por qué no te afecto mi habilidad?- dijo entre gritos el nivel 2.

-Es fácil, un simple nivel 2 no es rival para uno del 3-

-Aun si me matas el efecto alcanzo el nivel 2, por lo tanto aun seguirán en ese estado durante un tiempo- esas fueron las últimas palabras del nivel 2, ya que justo después su atacante le había soltado un gran mordisco en la cabeza, con el que le arranco la mitad de esta, para después devorarlo poco a poco, con una serie de interminables mordiscos metálicos.

Finalmente el instructor había dado con el origen del extraño fenómeno que estaba afectando a sus amos, por ese motivo se limito a eliminar al causante, mientras en su mente trataba de razonar él quien podía haber enviado a un akuma contra los que era aliados del conde, fue en ese momento en el que la imagen de la aliada que había llegado ese mismo día, le cruzo por la cabeza.

El atacante había sido eliminado, pero lo que aun no sabía, era que en ese momento, a pocos metros suya, uno de los miembros de la familia había caído muerto y que otro estaba a punto de correr la misma suerte a manos de un traidor que el había entrenado.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Lun Sep 06, 2010 5:54 pm

Fue desconcertante observar la sangre de Thomas salpicar el suelo; tales gotas rojas atravesando el aire perezosamente hasta caer sobre la tierra oscura y perderse en la misma como el efímero encuentro de dos extraños. Después de todo, se trataba de su sangre. La sangre de una persona. Una persona normal, no un Akuma. Ver que las causantes de aquel derramamiento provenían de mi, de mi mano, de mis propios actos, desató dentro de mi cabeza algo peor que el remolino que el mayor de los Marto se encontraba encausando en contra de su ahora más terrible enemigo: yo misma.

No, ¡Espera!, eso solo era una distracción… ¡Yo… Yo no quería! ―me farfullé, atónita, a mi misma.

Apreté los párpados, allí donde me encontraba, donde no podía ser vista, mientras inevitablemente me llevaba las manos a la cabeza revolviendo alocadamente mis cabellos. Algo comenzaba a sacarme de quicio; me atravesaba de lado a lado el rostro como una daga ardiente.

La contradicción. La locura interna. En vez de menguar arreciaba con furia ahora que un instinto tan primitivo como el temor a lo que era en ese momento se apoderaba de mi interior y rompía la base del pedestal donde se encontraba clavada firmemente mi propia resolución.

En ese momento las miles de cuchillas de viento que había lanzado Thomas aparecieron. Me había quedado quieta donde estaba, adolorida a pesar de que no tenía ninguna herida letal en la cabeza, de modo que no tardé mucho tiempo en sentir, como el corte del metal afilado, varios de aquellos agresivos soplos de aire contra mi cuerpo, rasgando esta vez algo más que tela y epidermis.

¡N-Ngh!

Caí de rodillas en el suelo terroso, rodeándome el torso en torno a mis brazos con la cabeza gacha mientras jadeaba. Cerca de mi la sangre también volvió a parecer una lluvia pausada que se extinguió en menos de un parpadeo y me robó un grito de terror. Pensé que esa no era mi sangre, y la idea conseguía enloquecerme más. ¿A quién?, ¿a quién más le había hecho eso?

Yo soy el más fuerte, es por eso que te mataré.

Click

Como una serpiente que repta sigilosamente por el suelo, entre la maleza, ese algo dentro de mi cabeza hizo callar todo el ruido, la algarabía entera que se había desatado como el escenario de un terrible desastre a gran escala. Hubo un silencio seco, que no tenía absolutamente nada. Furtivamente me asomé entre los arbustos como un animal acechando, sólo para observar la silueta de Thomas, que se había atrevido a decir tales palabras.

Silencio. No habían pensamientos idóneos, ni derroches violentos. Sólo la lividez gélida similar a la que poseían los despiadados reptiles a la hora de cazar.

Con la misma sensación liviana alcé la muñeca y disparé sonriendo. Una, dos, tres, cuatro. Todas aquellas estacas dirigidas especialmente a las extremidades de Thomas; no para dejarle morir desangrado como un pobre criminal, sino para tenerlo al alcance de mi mano. Atraparlo de la misma forma que se le cierra el paso a un gusano con la suela del zapato.

Observaba atentamente al mayor de los hermanos Marto, a pesar de que Will pudiese estar tan cerca, y a su alrededor también notaba sus colores. El chispazo que habían proferido antes con ardor, cuando enarboló aquel desafío con sus palabras, tampoco había pasado desapercibido frente a mis ojos.

Oh, oh, oh. Estás enojado, estás enojado, ¿cierto? ―canturreé mientras me acercaba lentamente hasta donde le había dejado clavado, todavía con la sonrisa en mis labios.

En el reflejo de sus pupilas miré mi rostro.

No podía haber estado mejor nunca.

¿Sabes? Yo también lo estoy. Aunque no haya ninguna razón para eso.



Off: The true madness is here now~
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Mar Sep 07, 2010 4:30 pm

La mujer cayo de espalda contra el suelo, tiñéndolo de un rojo que me resultaba agradable y que incluso me transmitía cierto calor, no sabía si era obra de la alegría que me recorría todo el cuerpo o simplemente un efecto más de la locura que estaba viviendo, pero la verdad es que era una sensación tan agradable que hizo dibujar una sonrisa un tanto tétrica en el rostro.

Gire la cabeza al escuchar una serie de disparos, pudiendo ver claramente como el cuerpo de Thomas era ensartado por los proyectiles de la exorcista. En ese instante lejos de sentir ira o pena por la pronta perdida de mi último familiar con vida, una gran tranquilidad me obligaba a relajarme y observar como aquella chica remataria el trabajo.

-Por fin, todo está a punto de terminar- dije en tono bajo.

-Sí, pero terminara para ti-

Una voz me saco del trance en el que me encontraba, haciendo que mirara a mí alrededor en busca del causante de esas palabras. En un principio no logre ver a nadie cerca a excepción de mi doble, el cual se encontraba mirándome, esperando a que algo ocurriera, o que alguien apareciera. De pronto algo golpeo el suelo, y fue cuando lo vi, en el instante que volví a dirigir la mirada hacia el cuerpo inerte de mi madre, a su lado con una rodilla hincada en el oscuro suelo, se encontraba el leal hombre que tantas palizas me dio desde mi infancia.

-Sigues vivo-

-Para tu desgracia maldito traidor- las palabras sonaban con un tono de rabia y odio como no había escuchado nunca.

Me levante tras coger con la diestra la daga que había caído al suelo, clavando una fría mirada de desprecio en aquel hombre. Deseaba cortarle el cuello, deseaba despedazarle, qué diablos deseaba arrancarle los órganos uno a uno por todo lo que me había hecho sufrir, pero quien me iba a decir que en verdad su fuerza superaba ampliamente la mía.

Sin tener tan siquiera tiempo de reaccionar, recibí un golpe en la boca del estomago y antes siquiera de que notara que me había cortado la respiración, uno nuevo en el mentón me hizo elevar varios metros en el aire. Una expresión de incredibilidad se reflejaba en mi rostro, con la boca semi abierta y los ojos abiertos como platos, de forma que se podía ver claramente lo sorprendido que estaba ante tan abrumador poder y velocidad. Tras unos segundos en el aire, los cuales me parecieron eternos, la figura del hombre se elevo por encima de mí y me asesto un fuerte plantillazo en el pecho, clavándome de espaldas contra el suelo, mientras un hilo de sangre se escapaba de mi boca.

-Solo eres una rata inservible, al igual que esa de allí-

De pronto lo que hasta ese instante había sido un hombre, comenzó a transformarse en un ser que no había visto ni en mi retorcida imaginación. A simple vista parecía un ser no muy diferente a un humano, a excepción de la altura y la armadura que recorría todo su cuerpo. Otra de las cosas que me habían llamado la atención es que los antebrazos eran algo más anchos y desde mi perspectiva podía ver unos pequeños agujeros a los que no le encontraba ningún propósito útil, claro que en general nada de lo que estaba viendo me parecía demasiado coherente.

El ser levanto sus brazos apuntando hacia la exorcista y lanzo varios objetos que no pude distinguir dado la velocidad con la que fueron disparados, lo único que capte fueron unos destellos salir desde los agujeros. Lo que mi limitada visión no pudo ver fue que desde los agujeros, salieron varias agujas finas que tienen la facultad de adormecer la parte del cuerpo en la que se clavan, y una ráfaga fue lanzada hacia la chica, sin que pudiera advertirla.

-Vosotros inútiles dejar de disparar a la nada y centrar el fuego en esa zona-

Ahora el extraño ser le estaba dando órdenes a las esferas que creía que eran parte de mi imaginación, pero por lo visto o estaba totalmente loco, o en realidad existían. En ese momento note como la cabeza me daba vueltas a causa de los golpes recibidos, y como poco a poco perdía el último hilo de conciencia que me quedaba.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Mar Sep 07, 2010 6:59 pm

Off: Juuu! ¡Siento la emoción!, Hell yeah!


La delgada barrera que existe entre la vida y la muerte muchas veces resulta fascinante. Es imprevisible, repentina, y sobretodo absoluta; una vez que el velo negro de la desdicha te cubre, es imposible de que lo puedas quitar y seguir mirando el paisaje con los mismos ojos soñadores. A veces te toca de la mejor forma, con cuidado y aceptación. A veces acude como el grito de una guerra jamás declarada pero que existe. A veces sencillamente aparece y te arrastra.

Creo que Thomas no lo comprende, pero a él esta vez le ha tocado como una saeta en llamas que apunta su cabeza.

Verlo intentar retorcerse en el suelo me produce gracia. ¡Como un gusano que queda aplastado a medias sobre una roca e intenta zafarse del peso que le hace trizas el cuerpo! Es inútil, por supuesto. Apenas puede mover el torso libre, ya que sus extremidades yacen inamovibles por las Lacrime que le dediqué especialmente. Ellas solo obedecieron y como clavos encajaron sobre su piel hasta atravesar el suelo y encerrarlo.

Su desesperación también es absurda, pero no deja de ser divertida. Grita, intenta moverse, agita la cabeza como si en el cielo lejano que hay sobre nuestras cabezas pudiese encontrar la salvación de la tortura que le espera. He visto sus ojos y él los míos, a través de nuestros reflejos. Estoy segura de que ha leído mi interior, en el que no hay nada más que yo ahora y la espesa niebla perversa que se burla de él y su patético porte de gusano atrapado.

Estoy enojada porque has dicho que entre todos nosotros eres el más fuerte. Naturalmente, eso es algo imposible, Thomas. El miedo se huele más en ti que en cualquiera de los que estamos aquí, a pesar de que intentes disfrazarlo con esa lanza que… ¡Oh, vaya! ¿Todavía puedes sostenerla?

Me impresionó que aunque tuviese los tendones destrozados por el filo de la estaca, todavía apretara como si la vida se le fuera en ello la lanza que tan agraciadamente el Conde le había dejado. En ella encontré su sagradísimo Tótem. El símbolo al cual se aferraba y en el que seguramente pensaba que todo estaría bien.

¿Si sigues sosteniéndola hay esperanzas, puedes salvarte?, ¿es eso lo que estás pensando? ¡Qué ridiculez! ―me carcajeé inclinando la cabeza hacia atrás, recalcando mi burla.

Puse mi mano alrededor de la Lacrime que tenía fijo ese brazo y comencé a moverla lentamente, sin intención de sacarla de allí, sino sencillamente para hacer aquel agujero más y más grande. Thomas gritó de dolor mientras arqueaba la espalda dificultosamente, con la mandíbula abierta de par en par salpicada de sangre.

¡¡¡¡AAAAAAAGH!!!! ¡¡Para, para!!, ¡Detente, te lo suplico! ¡Por favor! ―gritaba mientras que sus rodillas intentaban doblarse, como si de un momento a otro fuese a liberarse de las estacas solamente para patalear por el dolor.

Técnicamente atendí a sus peticiones, pero solamente me molesté en escucharle. Ladeé la cabeza insatisfecha y continué moviendo de forma circular la estaca. Cada vez se abría más y más camino por la carne, esculpiendo un agujero que ahora duplicaba la circunferencia de la propia Lacrime.

Duele… duele… por favor detente, exorcista… exorcista ―farfullaba cada vez con una voz más baja, ¿se estaba desmayando?

Vi la sangre que nos inundaba bajo el suelo y supe que provenía de su brazo. La extremidad ahora se conectaba a su cuerpo a duras penas por unas hilachas de carne, habiendo aquel estampado en forma de bala de cañón, creado por mi propia mano, consumido el resto de tendones y músculos. El primer impacto que tuvo con la estaca había pulverizado el hueso de esa zona.

Lo observé con indiferencia, y luego, como el clarín de mi victoria, su mano dejó de contraerse y soltó con pesadez la lanza hasta quedar inerte.

¿Tienes miedo? ―le susurré haciendo una sonrisa burlona en mis labios, aunque a mis ojos no se reflejara la intención― ¿lo sientes?

Siempre ―admitió ahogándose en sollozos― Yo quería dejar de temer… que mi padre dejara de mirarme como un chiquillo cobarde. Quería ser el verdadero hermano mayor, no una escoria que se escondía detrás de los demás sólo por salvar su pellejo. Yo sólo

Lo dejé hablar todo lo que quiso a pesar de que la voz se le cortaba a veces por el llanto. Su actitud era comprensible, ahora que la marca de su pasado estaba expuesta. El sentimiento de inutilidad que había tenido de pequeño al no llenar las expectativas de sus familiares le había dejado profundamente herido, y como podía, a pesar de que le era imposible superarlo, trataba de dejar atrás aquello y convertirse en algo más que lo que le podría haber correspondido de haber nacido distinto.

Cuando terminó de hablar yo estaba sentada encima de él, sosteniendo entre mis manos la Lacrime con que le había dejado sin brazo apuntándolo hacia su garganta. Si me inclinaba, podría ser capaz de enterrársela. Quizá sabía que todo lo que estaba confesando iban a ser sus últimas palabras.

Thomas, historias así no son nuevas. Siempre hay familias complicadas, llenas de rencor acumulado y desprecio por su desafortunado destino. ―arrugué el ceño, ausente en mis pensamientos― La basura de siempre. Ha sido una mala suerte que te haya tocado, siendo quién eres, una de ese tipo.

Apreté la estaca entre mis manos mientras le dedicaba una última mirada, igual de indiferente y fría.

¿Mala suerte? ―balbuceó entrecerrando los ojos. Se veía cansado, muy cansado. Dejarle tener una última siesta era demasiada piedad― yo no… lo creo, no. Yo los quiero… ellos son… ellos son mi familia.

Y tú estás a punto de hacer que no los vea jamás.

En un momento no estaba, y al otro instante regresé a la vida. La misma mirada indiferente que lo observaba cambió de repente en el mismo instante en que su rostro
llegó verdaderamente a mi vista. Una sonrisa lastimera con la que aceptaba el final, y los ojos anegados en lágrimas. Había ignorado el sufrimiento de aquel chico tan sólo para verlo sufrir. Alguien que ya tenía suficiente con lo que cargaba en sus espaldas todos los días no merecía eso. Aunque no hiciera lo correcto, y tuviese las manos manchadas de sangre, si tenía en su interior aún algo de ese amor que salvaba vidas, historias y mundos, entonces no merecía ser vejado de una última oportunidad.

Con apenas un ojo abierto me miró débilmente, cómo vacilaba y por el contrario bajaba unos centímetros la Lacrime con la cual antes había determinado darle su fin.

Exorcista, ¿me perdonas? ―murmuró con las pocas fuerzas que tenía― Quería hacerlos felices, pero siempre que me despertaba mordiendo la almohada para no gritar en medio de la noche por culpa de las terribles pesadillas que me causaba el haber asesinado, sentía también que quizá merecía ser juzgado por ser tan egoísta. Sabía que al final de todo, no iba a morir sin sufrir antes. Es mi castigo, pero ahora estoy arrepentido. Así siga teniendo todo este dolor, ¿me perdonarías?

Alargué la mano que tenía libre y con ella enjugué las lágrimas que se le deslizaban por el rabillo de los ojos, esbozando una sonrisa débil, trémula, arrepentida, que aún así no era suficiente para expresar la culpa que sentía yo en ese mismo instante tras haber causado todo eso. Él derramaba lágrimas por mí.

Si ―susurré― Todo está bien, si. Puedes… tú puedes comenzar de nuevo. Sólo tienes que seguir adelante y hacer un nuevo camino. Ya no… ya no tienes que matarlos a todos si no quieres, Thomas.

Gracias.






Thomas se desangraba rápidamente e Illya lo sabía, aún encima de su cuerpo intentando consolarlo. Necesitaba atención médica urgentemente o sino, ella no podría reparar su pecado y él salvarse para continuar.

A ella le temblaba el pulso ligeramente, puesto que sabía cómo contenerse. Dentro de su mente había un caos, el millón de pensamientos culpables, incrédulos por lo que había hecho sin siquiera darse cuenta. Sin… recordarlo. La tortura por la que había hecho pasar al mayor de los Marto era un recuerdo lejano y borroso, pero sabía que había sido su culpa. Tenía ganas de gritar.

Con el dorso de la mano le acarició la mejilla mientras él paraba de llorar y se esforzaba por respirar.

Estarás bien. Voy a sacarte de aquí y llevarte a un hospital inmediatamente. Trata de resistir.

Fueron las últimas palabras que le dedicó.

En ese momento sintió un aguijonazo en la pantorrilla derecha, el costado herido, y posteriormente el estómago. Luego una ráfaga de viento les arrastró y lanzó contra el muro de la parte trasera de la casa por donde se entraba hacia el jardín, hundiendo el concreto y agrietando el suelo tras el impacto.

Un crujido letal había quedado sordo ante el ruido del estrépito.







Me había golpeado la cabeza. De pronto había sido lanzada con fuerza de allí, sin saber cómo, hasta estrellarme contra la dureza de un muro contra el cual impacté de lleno.

En el suelo comencé a recuperar de nuevo el sentido, no sin seguir aturdida por el golpe y lo rápida que habían cambiado las circunstancias, ¿es que había descuidado algo más entre las sombras?

Thomas ―mascullé en un quejido mientras intentaba incorporarme.

Busqué su mirada a mi lado y la encontré quieta, abierta de par en par, pero muerta. Su última expresión había sido de un miedoso asombro, con la boca ligeramente abierta en un rictus de horrorosa sorpresa.

No.

Tenía clavada en su pecho la estaca que aferraba en mis manos y se llenaba de su sangre, tibia ya. Un agujero certero que le atravesaba los omóplatos de lado a lado, y quizá se asomaba por detrás de su espalda.

Nein!

A mi frente estaba la mano con la que antes había limpiado sus lágrimas, manchada de su sangre, temblando.

Grité con todas mis fuerzas algo que no tenía ni palabra ni nombre. Sólo un lamento indescifrable. Aquel cuerpo que estaba a pocos centímetros míos no iba a volver a moverse, ni pedir perdón nunca más. No iba a resarcirse tal y como quería hacer su hermano menor porque yo lo había matado.

Los nivel uno comenzaban a hacer caso de las palabras del nivel tres. Apenas era consciente de que se reunían buscándome por el ruido que causaban al hacer mecer los arbustos, moviéndose.






Incluso ellos que disponían de poca capacidad para pensar, sabían que la exorcista, en esa posición, se estaba sirviendo en bandeja de plata. No se movía, al frente de aquel cadáver, inclinada, les impedía observar su rostro que se ocultaba tras la sombra del flequillo de su cabello. Daba igual. Una de sus piernas estaba extendida sobre el suelo como si estuviese inerte.

Saboreando una poderosa muerte movieron sus cañones en su dirección, preparándose, pero antes de que siquiera uno de ellos le pudiera disparar certeramente, ella se había levantado y volteado para darles la cara sosteniendo su arma entre las manos.

Una mirada indiferente, vacía. Albtraum rugió de forma fúnebre y se les encaró con detonaciones que se soltaron como bestias iracundas, perforándolos de lado a lado y haciéndoles estallar en una nube de llamas gimientes. Un matiz escalofriante que hizo retroceder a los que quedaban con vida.

Entre la nube que causaban las hogueras de los ahora Akumas caídos, Illya desapareció de la vista de todos ellos. Se había escondido entre los arbustos de nuevo, con más dificultad que antes ahora que la pierna derecha no le respondía y se veía en la obligación de arrastrarla para poder avanzar.

¿Lo bueno de todo aquel infierno? Ya no sentía dolor en la herida profunda que se ceñía a su costado.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Sep 08, 2010 2:38 pm

Corría y corría hacia mi padre, el cual acababa de llegar. Siempre que podía iba a recibirlo con una sonrisa en mi rostro, a la espera de que jugara conmigo y Thomas, para así poder continuar el maravilloso, pero algo no iba bien, su rostro había cambiado y ahora era más serio y deprimente que de costumbre ¿Qué pasaba? ¿Por qué de esa cara? Pronto descubriría la verdad cuando uno por uno los empleados con los que tanto disfrutaba gastándoles bromas, se marchaban de la casa y no regresaban.

De pronto me encontraba solo en medio de la oscuridad, desde la cual podía ver los desechos rostros de mi familia, los cuales ya no se reían, ni siquiera me hacían caso, ahora únicamente se centraban en salir del profundo agujero en el que nos encontrábamos. Fue entonces cuando la sombra de un hombre apareció y le tendió la mano a mi padre, el cual se agarro a ella y salió del hoyo. La siguiente fue mi madre, la cual acepto la ayuda al ver que mi padre se lo pedía. El tercero era mi hermano, el cual era arrastrado contra su voluntad hacia fuera de ese oscuro agujero, para salir a lo que parecía ser una brillante luz, a pesar de la resistencia se dejo llevar al comprobar lo bien que podía sentar el dejar ese oscuro lugar. El último era yo, trataban de sacarme de ese agujero entre la misteriosa figura y mis tres familiares, sin embargo las caras de estos últimos se habían tornado un tanto diabólicas, por lo que rechace la ayuda tratando de escapar de ellos.

Todo estaba perdido, mi destino parecía decidido, ahora me encontraba empuñando ambas armas y mis padres se encontraban felicitándome por algún motivo que aun no comprendía, sin embargo todo se aclaro cuando vi claramente las manchas de sangre en mi ropa. A pocos metros de mi, se encontraban los cuerpos inertes tanto de Elaine como de la exorcista, sus caras reflejaban el terror y la sorpresa ante lo que pudo ser un ataque a traición por sus espaldas.

Ese era mi destino el cual no quería cumplir. Yo solo quería ser libre, elegir mi propio camino y comportarme tal y como quería ser, no como los demás deseaban.

-En realidad estoy solo en este asqueroso mundo, todos únicamente quieren utilizarme, pero los exterminare a todos y por fin seré libre-

-¿Quieres escapar? Entonces úsame y libérate de las cadenas que te atan a tu familia-


Abrí los ojos tras escuchar varias explosiones, las cuales provenían de no muy lejos de donde me encontraba. Fue entonces cuando recordé el motivo por el cual me había desmayado.

A un metro de mis pies se encontraba aquella cosa, la cual se encontraba mirando fijamente la zona en la que antes se encontraban luchando la exorcista contra Thomas. En su cara se podía ver claramente un gesto de disgusto, seguramente ocasionado por algo que había hecho la chica.

No pude evitar reírme en silencio mientras comprobaba que aun estaba con vida. Observe detenidamente todas las extremidades de mi cuerpo, en busca de alguna rotura, las cuales para mi desgracia encontré. Aun me encontraba algo mareado, pero sin duda la peor parte se la había llevado el torso, ya que podía notar como si se me hubieran roto un par de costillas con el último impacto. Eso sin mencionar los múltiples dolores que me recorrían todo el cuerpo.

En mi búsqueda de posibles lesiones, pude ver claramente como la bolsa con las joyas que pensaba usar para pagar mi huida, se encontraba tirada a mi lado y que varias de las reliquias de mi madre, se encontraban esparcidas por el suelo.





-Maldita exorcista- dijo la maquina llena de rabia.

De pronto comenzó a dar órdenes a los akumas supervivientes de que se dividieran en dos grupos y que trataran de rodearla, cosa que hicieron como si sus actos fueran totalmente controlados por ese el nivel 3.

Nuevamente eleve sus dos brazos hacia la zona en la que se encontraba la chica y al no poder ver claramente en qué lugar exacto se encontraba, se limito a lanzar varias ráfagas de agujas en varias direcciones, a la espera de que eso la hiciera salir de su escondite y que sus marionetas pudieran eliminarla.

Off: lo que esta en cursiva es un sueño un tanto traumatico que tuvo.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Jue Sep 09, 2010 10:44 pm

Off: Hora de jugar artísticamente con la narrativa ;D





Se estaba abrazando a sí misma. Arrodillada en el suelo con la pierna derecha inútil, sentía que podía hacerse tan pequeña en ese momento hasta desaparecer, con tan solo apretar los párpados. ¿El deseo de convertirse en nada? Quizá le sobrevenía el shock, yéndose y volviendo repetidas veces al igual que una pelota de pin-pon.

Sin darse cuenta, su posición era fetal, con su cuerpo meciéndose parsimoniosamente de adelante hacia atrás casi imperceptiblemente. Los ojos dilatados bajo el remolino de su propio remordimiento.

Se había llevado la vida de alguien. De la mano, y después arrojado al infierno prácticamente. Si repetía seguidas veces el momento, no conseguía encontrar la parte en que aquella estaca se clavaba en el pecho de Thomas, y se desesperaba. Le entraban arcadas, una sensación de querer soltar algo que dentro de su cuerpo se agitaba inquietamente. Un nudo en la garganta. Una lluvia de fuego dentro de su espíritu.

Y Albtraum que sobre su cintura, rugía sin ser escuchado como nunca lo había hecho antes.

Quería ser el verdadero hermano mayor, no una escoria que se escondía detrás de los demás sólo por salvar su pellejo.

Lo siento.


Por fin pudo devolver, sobre la tierra oscura del suelo que a sus ojos era algo peor que un espejo oscuro. El reflejo de su pecado. Illya tosió varias veces, con el sabor roñoso de la bilis sobre sus labios, y por el rabillo del ojo observó aquella inmensidad negra donde su reflejo era peor que un monstruo desenfocado. Porque de pronto, como la prisa del dibujo de una escena por formarse, se retrató sobre aquel espejo ese momento, especialmente para mortificarla. Con los mismos ojos de horror, y la pupila rasgada, lo contempló todo, y se hizo aún más daño.

¿Mala suerte? yo no… lo creo, no. Yo los quiero… ellos son…ellos son mi familia.

El grito de miedo al ver su propia mano sosteniendo el arma del delito quedó opacado en cuanto las ráfagas del nivel tres llegaron hasta donde estaba ella, y le pasaron por los costados casi como un milagro, apenas rasgando los harapos en que se habían convertido sus vestiduras. Por debajo de la tela de la camisa cubierta por el abrigo de exorcista, llevaba vendas ceñidas desde su pecho hasta la cintura, como las antiguas guerreras solían colocarse antes de vestir las pesadas armaduras. Todo por precaución. No había piel a la vista ahora que prácticamente la ropa superior estaba completamente deshecha, sino la firmeza de la segunda piel que llevaba encima la exorcista.

Lo siento tanto.

El estómago estaba completamente insensible, pero la sangre que se escurría de él le llegaba a las piernas y entonces podía percibir el calor que emanaba. Malherida, tanto interna como externamente.

He sido completamente patética.








Me mordí el labio mientras hacía esfuerzos por levantarme. Los Akumas me rodeaban en pares, y parecían estar a punto de encontrarme. No me importaba realmente. No me importaba si disparaban todos a la vez hasta contentarse con hacerme cenizas. No me importaba salvarme o morir. No distinguía la clase de pena que debía de sufrir un asesino, pero estaba completamente segura de que tenía que tratarse de una muerte lenta y dolorosa por sus pecados. Desgraciada yo, que llevaba la misma cruz en esos momentos.

No me digas que soy también como ellos, por favor.

Cuando por fin conseguí ponerme de pie, había tomado una decisión. Ahora, justo cuando parecía venirse el infierno encima de mí, no pensaría absolutamente nada. Si había algo que debía moverme en esos instantes…

Tienes que ser tú, Albtraum. ―susurré apretando la empuñadura de mis rifles― Me dejo en tus manos, querido amigo.

Desde un principio había sentido las vibraciones de mi Inocencia queriéndose imponer. Era la parte más fuerte que podía tener en mi interior: la obediencia a la misión a la cual me había entregado en el mismo instante en que acepté unirme a la Orden. Eso, nada que pudiese tener conmigo misma u otra cosa podía impedirle cumplir con su cometido. Pero jamás lo había sentido con tanta intensidad. Quizá mi propia debilidad me hacía vulnerable a ello, y fue por eso que decidí dejarle que me usara como su herramienta, como siempre había sido desde el inicio.

Con una sola vibración mi arma anti-akuma se activó y empezó la carnicería. A pesar de que no podía mover el pie derecho perfectamente, tenía la habilidad suficiente como para esquivar las balas de los nivel uno rodando de un lado a otro y luego devolviéndoles el favor. El nuevo poder que recorría en los rifles era desconcertantemente nuevo. Sentía la llegada de algo que nunca antes habría visto o percibido. Estaba cerca, y yo no sabía si estaba lista para recibirlo o no.

Estaba corriendo como podía, persiguiendo a los últimos Akumas rezagados cuando comencé a hablarle a Will sin pensarlo.

¡Will, Will! ¿recuerdas cuando dije que solamente era una pistolera?, ¿Qué había una clara diferencia entre eso y un asesino? Hubiese querido que en ese momento me escucharas durante un rato más, porque en realidad no quería que una persona como tú acabara manchándose las manos con sangre de su sangre. ―apreté el gatillo contra uno de mis blanco que cayó en explosión ruidosa― Ni con una desconocida incluso. ―proseguí― Todo esto es horrible, ¿sabes? Creo que nos hemos convertido en algo terrible.

Esbocé una sonrisa que podía pedir disculpas. La persona que estaba corriendo en esos instantes disparándole a todas esas máquinas asesinas tendría que haber sido la última en arruinar las cosas.

Sólo quieres escoger lo que harás por ti mismo, y eso nadie podía impedírtelo desde el inicio. Lo he estado pensando por tan solo un segundo, y también creo que tú yo hemos hecho exactamente lo que odiabas desde un principio: ninguno de nosotros tenía el derecho de decidir la muerte de estas personas. ―salté, rodé en el suelo varios metros, y con eso salí del rango de fuego del último nivel uno que quedaba en pie. Me dio la oportunidad todavía acostada de dispararle y acabar así con él― Es tal y como ellos hicieron contigo… tomamos una decisión que no nos incumbía a nosotros.

Cuando mis antiguos enemigos quedaron reducidos a escombros humeantes, me levanté de nuevo marchando con un paso inestable. Mi mirada fija estaba sobre el nivel tres, midiéndole, contando las oportunidades que tenía de salir viva tras el enfrentamiento que me esperaba con él.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Vie Sep 10, 2010 3:39 pm

Desde lo más profundo de mi mente una voz volvía a llamarme con fuerza, pero en esta ocasión me limite a dejarla a un lado y centrarme en lo que ocurría a mi alrededor, ya que mientras la exorcista me hablaba, podía notar como alguien se acercaba a paso lento.

Aun me encontraba tirado en el suelo, buscando la manera de cómo tumbar a aquella criatura, la cual me había derribado sin ninguna dificultad. En ese instante vi como unos pies se plantaron al lado de mi cabeza y al fijarme mejor, pude distinguir la figura de ese maldito doble, el cual ahora me miraba con una expresión seria.

-Sabes una cosa exorcista, no tienes ni idea de cómo eran en realidad, ni el infierno que me habían hecho pasar, se merecían la muerte- dije de manera tajante, -¿Tú no matarías a alguien que pensaba matar a un gran número de inocentes? Yo pienso que si y es por eso que en el fondo de tu ser estas disfrutando con todo esto- dije medio riendo, -¿has acabado ya con Thomas?- pregunte suponiendo la respuesta, -en el fondo todos los seres humanos somos unos asesinos-

-Tú calla basura- el ser que ahora me contemplaba de manera fija, acababa de poner la planta de su pie sobre mi muslo izquierdo y comenzó a ejercer una gran presión sobre él. –Has traicionado a aquellos que te criaron, los cuales a su vez eran a los que yo debía proteger. Te matare, pero primero quiero que veas como cae esa rata-

Dando un amplio salto hacia delante, la maquina se lanzo al ataque contra la exorcista, dejándome para el final. Eso me daba cierto tiempo para encontrar la forma en la que matarle. Si es que eso era posible.

-Debo derrotarle, sea como sea, solo necesito el poder necesario para hacerlo- me repetía mientras me incorporaba lentamente, -es el último obstáculo que me queda y le eliminare cueste lo que cueste-

Nuevamente la incesante voz volvió a resonar en mi cabeza, pasando de un leve susurro a una fuerte llamada. En esa marea de gritos, únicamente se repetía una sola palabra, Will. De pronto dos de las joyas de mi madre comenzaron a brillar con gran intensidad, en ese instante el doble que había permanecido de pie todo ese tiempo, desapareció como si nunca hubiera existido.

Rápidamente reconocí las dos joyas, las cuales se trataban de un par de pendientes, los cuales llevaban un par de trozos de lo que una vez fue un diamante de unos cuatro centímetros. En ese momento recordé como mi madre entro en una joyería, y al verlos decidió comprárselos de manera casi inmediata, aun recuerdo como el vendedor le dijo que provenían de la mismísima china y que fueron hechos a partir de un único diamante, el cual fue partido y dividido en ese par de fragmentos.

Recogí cada uno con una mano, observándolos con atención. El brillo tenía un tono verdoso, el cual no sabía porque me causaba una gran tranquilidad. De repente los diamantes se separaron del resto de la joya, y comencé a sentir como mis manos se calentaban cada vez más. Moví las manos tratando de hacer caer los pendientes, pero únicamente la parte compuesta por el metal se desprendió y aterrizo en el suelo, los diamantes comenzaron a introducirse en mi piel sin que pudiera hacer nada. Al ver lo que sucedía me había olvidado del dolor producido por los golpes de mi último rival, ahora lo que me preocupaba era el tratar de que eso se apoderara de mi o lo que fuera que estaba haciendo.

Me levante y comencé a agitar las manos rápidamente, mientras maldecía a todo ser viviente sobre el planeta. De repente el calor desapareció y se podía ver claramente un par de centímetros de los diamantes sobresaliendo en las palmas de mis manos.





El nivel 3 se abalanzo hacia la exorcista, lanzándole una serie de numerosos puñetazos hacia sus costados. Después de varios golpes, dio un salto en el aire y lanzo una nueva ráfaga de agujas usando su habilidad.

El akuma en ese instante estaba rebosante de ira y rabia contra la exorcista. Ella había traído todo eso con su presencia, por lo que debía de ser eliminara fuera como fuera, después ya tendría tiempo de ocuparse de un mocoso que no tenia nivel y mucho menos inocencia con la que poder dañarle, pero su pensamiento cambio en cuestión de un par de segundos.

La llamativa luz que producía los diamantes hizo que el akuma llevara su vista hacia las joyas y más concretamente hacia las manos en las que se estaban introduciendo. Eso complicaba aun más las cosas, por lo que debía de acabar con la nueva amenaza antes de que fuera capaz de controlar su poder. Con ese pensamiento se lanzo con rapidez al afectado por la nueva inocencia.

Off: y finalmente la inocencia hizo su aparición
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Vie Sep 10, 2010 5:42 pm

Tengo que reconocerlo. En ese momento me enfurecí como nunca. Toda la maraña de emociones que tenía por dentro de pronto se tensaron y convirtieron en una sola: la rabia absoluta ante la persona que me había refutado con tales palabras hirientes que ahora no me provocaban más que la necesidad de lanzarle una patada y alejarle de mi vista para siempre.

Pero no podía hacer eso con Will. Al menos no justamente en tal situación peligrosa. Primero debía encargarme del Akuma nivel tres, y después podría despacharlo hasta la luna si le apetecía irse hasta allá. Todo en orden. Me recordé mentalmente que mi deber allí estaba casi a punto de terminar, pero no por eso debía aflojar la cuerda.

Sólo eres un resentido y egoísta, que pensaba nada más en sí mismo y lo que le sucedía sin siquiera molestarse en querer saber si podía ayudar a los demás o no para cambiar su situación. ―fue lo único que me limité a responderle igual de tajante que él, antes de cortar la atención que le tenía de cuajo y volver a centrarme en el nivel tres (que por cierto, me parecía que tenía más honor en ese momento que el propio Will con lo que decía).

Mismo que en ese instante se abalanzó contra mí, de nuevo a la lucha. Cuando comenzó a lanzarme una inagotable cantidad de ganchos intenté trastabillar hacia atrás para detenerlos, saltándome unos, pero también llevándome otros. No estaba en las mejores condiciones como para regresar a mis olímpicos saltos de acróbata y así hacer maniobras evasivas. Me alcanzó en el costado insensible, así que el golpe no dolió, pero si me impulsó lo suficiente hacia atrás. Observando a duras penas que trataba de inmovilizarme de nuevo con aquellas extrañas punzadas, agudicé la intensidad de la inercia que llevaba en mi cuerpo lanzándome hacia atrás y así evité que me diese de lleno, aunque a costa de dejar un tobillo expuesto.

Agh, Scheissen! ―maldije por lo bajo sosteniéndome sobre los codos, intentando volver a incorporarme.

Y justo allí fue cuando sucedió algo más increíble, aunque no para mí maravilloso.

Porque después de todo, el resplandor que llevaba en las manos Will no era normal. No supe de qué se trataba, pero sí que había llamado la atención del nivel tres que de pronto cambió de parecer y se fue hasta él. Maldije de nuevo internamente porque se me agotaban las posibilidades de evitar más muertes. Comencé a arrastrarme hasta allá con una desventaja en velocidad notable, frustrándome aún más.

Vamos, ¡Muévete! Tampoco quiero llevar en la conciencia la muerte de éste tonto. ―me dije a mí misma con rudeza golpeando con la culata de mi arma la pantorrilla inerte.

Por un momento sentí el calor ardiente que emanaba Albtraum sobre la piel y lo retiré inmediatamente de allí, observándolo atónita. Comenzaba a notar cuán distinto actuaba ahora, casi rugiendo, vibrando con violencia y calentándose desde la punta de su cañón hasta las cadenas.

Pero también lo entendí. Mis emociones eran las de él, creía en eso absurdamente, y si yo estaba tan enojada por todo, entonces él se encontraba igual, o quizá el doble de molesto.

Nosotros sólo queremos salir de aquí y tomar una buena ducha caliente, seguido de un helado de chocolate con fresa sobre la cama, nein?

Me sonreí con tales palabras ligeramente. Albtraum no podría haber estado más que de acuerdo. Esa energía que sentía llegar desde la lejanía ahora era más cercana, y ya no me daba miedo hacerle frente para recibirla.

Acabemos con esta desastrosa fiesta entonces.





A partir de allí todo comenzó a suceder con una fluidez que no guardaba espacio ni para las dudas, ni preguntas. Me levanté sin intentar dar un paso más, con el Akuma a varios metros lejos de mí y más cerca de Will. Mi Inocencia se tomaba su tiempo para desvelar su avance, bañándose en una luz discreta arcoíris y después comenzando a cambiar. Su nueva apariencia apareció en un parpadeo, cuando le agité al frente con el cañón apuntando al nivel tres contundentemente.

Albtraum change, segundo nivel.

Eran los mismos rifles, pero negros, encogidos, con un cañón más preciso y la ligereza del pétalo de una flor. Su poder me parecía tan abrumador que por un momento titubeé, pero más emocionada incluso, decidí que aceptar tal responsabilidad había sido de una manera u otra el camino que había elegido desde tiempo atrás. Era perverso, esta nueva evolución, pero quién mandaba aquí era yo.

Dragón/Fúnebre.

Y fue así como se completó.

Con un grito de guerra corrí, momentáneamente favorecida por la adrenalina que me recorría en las venas, y apreté repetidas veces los gatillos, logrando detonaciones aún más mortales y fascinantes que cualquiera de las anteriores a lo largo de mi re-inicio. Las Lacrime volaban como saetas veloces, más alargadas que antes, y silbando en el aire que estaba a su paso.

Antes de que el nivel tres pudiera llegar hasta donde estaba Will, le habían impactado, explotando con un ruido sordo aún más intenso, denotando el nivel de poder que adquirían ahora.

Cómete esa, grandullón. Ni un paso más darás mientras esté yo aquí ―anuncié con una sonrisa retadora sobre los labios.

Di un paso adelante, sintiendo un poco más de estabilidad en el pie derecho, erguida.

Eran los últimos que quedaban para terminar el baile.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Sep 12, 2010 8:48 am

El extraño ser se había lanzado hacia mí con la intención de eliminarme de una vez. Su cambio de objetivo tal vez era debido a la llamativa luz que recubrió mis mano, la cual aun no comprendía de que se trataba, por lo visto era algo que no le gustaba.

Al ver como se acercaba me coloque en posición a la espera de recibir uno de sus golpes, sin embargo algo impidió que lograra alcanzarme. Una serie de explosiones contra su cuerpo, le obligaron detener su marcha, y volver nuevamente la cabeza hacia la exorcista.

-Maldita, como diablos has podido dañarme de esta forma- las palabras de la cosa reflejaban el dolor y odio que sentía en ese momento.

Fue entonces cuando pude ver como de su antebrazo salía un fino hilo de sangre, el cual recorría su metálica piel hasta caer al suelo. Era la oportunidad perfecta, la cosa estaba más atenta de su herida y de la chica que de mí, lo que podía aprovechar para recoger mis armas y apuñalarle por detrás, aunque parecía que mis manos no estaban del todo de acuerdo con ese plan.

Apreté con fuerza los puños debido a la rabia que sentía, y con el único pensamiento de acabar con la existencia de ese ser recorriendo mi mente, fue en ese instante cuando una nueva luz surgió de mis manos, más concretamente de los dos fragmentos de diamantes alojados en mi cuerpo, de pronto una capa de diamantes cubrió por completo mis manos hasta la altura de las muñecas. Ese hecho hizo que realmente me preguntara si lo que ocurría era ocasionado por la locura que aun me invadía, o si por el contrario era tan real como lo era yo, la única manera de saberlo era probando mis nuevas manos con el amasijo metálico.

Lleno de rabia comencé a correr hacia mi objetivo y aprovechando que sus pies se encontraban casi a ras de suelo, di un salto ágil y le lance un puñetazo con la diestra directamente a la cara. Como era de esperar no logre golpearlo, sino que con su mano izquierda me cogió por la muñeca y me lanzo con gran fuerza en la dirección que se encontraba la exorcista.

-Encima de traidor compatible, eso es lo que me faltaba- dijo la maquina mientras me lanzaba.

Pase volando por encima de la cabeza de la chica, yendo a parar directamente contra el muro del fondo que recorría el jardín. Tras el impacto caí entre los matorrales con el cuerpo dolorido, pero aun con la ira fluyendo por todas mis extremidades.

-No me rendiré, esto no es nada comparado con el daño físico que he recibido todos estos años-

Me puse en pie con algo de esfuerzo, notando como mi cuerpo dolorido me pedía que dejara de intentar suicidarme contra el poder que tenía esa cosa, pero eso era algo que no iba a hacer. Debía de matarle, debía de terminar lo que había empezado, y ya me quedaba tan poco para terminar.

Con esa voluntad, me puse en pie y comencé a correr nuevamente hacia la maquina, con las manos emitiendo con fuerza su llamativa luz y con el pensamiento de estamparle mi puño directamente en su cara.

-Apunta a su antebrazo derecho- le dije a la chica cuando pase por su lado.

Pese a que me costara reconocerlo su poder era mayor que el mío y eso quedo demostrado con la herida que le produjo en el brazo derecho, mientras que yo únicamente había podido recibir un golpe tras otro. Resultaba tan frustrante.





-Todos estos años me he tenido que controlar para no matarte cuando era lo que te merecías, pero eso se acabo, aplastare tu cabeza con mis propias manos-

El nivel 3 se lanzo al ataque antes incluso de que yo llegara hasta donde se encontraba, cogiéndome del cuello con la diestra sin que pudiera hacer nada para impedirlo. Mientras me sostenía en el aire, una sonrisa de diversión se reflejaba en su rostro, gracias a la cual era fácil lo que estaba pensando hacerme, ni si quiera cambio su expresión cuando acabe golpeando su cabeza con mi puño derecho, únicamente se limito a asestarme un fuerte puñetazo en el estomago con la izquierda.

Tantos años que había pasado a las ordenes de esa familia, desperdiciados en un solo día por un niño rebelde y unos invitados que nunca debía de haber permitido que llegaran tan lejos. La única manera de compensar tal error era eliminarles a los dos y luego dar explicaciones al conde sobre lo que había sucedido.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Lun Sep 13, 2010 11:26 pm

¿Qué? ¿Compatible?

La noticia no llegó a mí de la mejor manera para poder asimilarla. Bueno, la realidad era que de ninguna otra forma tampoco me habría agradado en absoluto. Saber que el resplandor que había rodeado a Will, y que ahora estaba en sus manos era Inocencia me pareció sin embargo algo sorprendente. ¿Cómo había llegado hasta allí? ¿Y desde hacía cuánto tiempo? Por otro lado, lo que conllevaba a esa unión, y que ahora eran compatibles, de alguna manera me desagradó.

Oh, Inocencia, ¿por qué elegir justamente a alguien como él para formar parte de los nuestros?

Sufría una contradicción en ese instante, ante la gama de posibilidades que ahora se abrían frente al último de los Marto y que, desgraciadamente, le tocaría compartir conmigo. Yo quería acabar con todo ello. Terminar la labor tras derrotar al nivel tres y jamás regresar a ese sitio, tanto como no volver a ver a aquel muchacho descorazonado que al final, prefería mantenerlo lejos de mí.

Pensaba y pensaba, tratando de asimilar la idea, y mientras tanto, a mi frente, Will se lanzaba de lleno contra la máquina quizá un poco más valiente tras tener esa nueva ráfaga de poder. Pero con resultados infructuosos. Obviamente la diferencia entre ambas fuerzas era abrumadora, especialmente conveniente para el nivel tres. Si yo no hacía algo para acabar con él, entonces al final Will quedaría muerto, enterrado como todos los otros cuerpos que yacían alrededor de la mansión. La idea, también, pesaba sobre mis hombros casi como una cruz.

Una parte de mí quería deshacerse de todo eso.

Apunta a su antebrazo derecho ―le escuché decir mientras iba de nuevo a la carga, igual a un soldado suicida que no comprende nada sobre la balanza de poderes entre un enemigo superior y él.

No le respondí, y casi parecía que le habría ignorado, pero la verdad era que quería fijar mejor la –nueva– mira de Albtraum para comprobar bajo mi propia vista cuánto había ascendido su poder hasta ahora. Admirarlo, detallarlo, saber lo que estaba manejando en mis manos como un experto en lo que mejor sabe hacer.

Por eso mismo Will acabó en las garras del nivel tres. Vamos, ¿es que el chico siquiera podía evadir el agarre de un nivel tres?, ¿dónde estaba todo ese potencial de asesino por el que tanto se había quejado en el sótano?, ¿de eso se trataba nada más?

Entonces no es nada comparado con lo que lidiamos diariamente nosotros… ¿por qué no me sorprende?

Pretendí darme prisa para que las cosas no se agravaran más de lo que estaban. Ya le habían dejado un golpe mientras estaba expuesto, lo cual para nadie era agradable.

Además, también quería ver qué más podría hacer con Albtraum en ese nivel. Mi expresión podría ser en ese momento la misma que tendría un niño pequeño que tiene en sus manos la innovación de su juguete favorito.

Puse ambos rifles al frente, apuntando directamente al nivel tres, mientras sonreía divertida.

Formidabile Fauce.

Por un momento no ocurrió nada. Sólo el rumor dentro de las pistolas de que algo comenzaba a surgir. Casi me tomaba desprevenida cuando tempestuosamente de pronto, empezó a descargarse frenéticamente millares de disparos que iban directamente hacia el nivel tres. No sólo a su antebrazo, sino a cualquier parte de su cuerpo. Tuve que maniobrar la distancia para que ni una sola Lacrime dañara a Will.

Esto no durará para siempre. ―pensé― Tengo que sacar a ese novato de allí antes de que comiencen las explosiones.

Lo mejor que se me ocurrió fue dirigir un cañón especialmente hacia el brazo del nivel tres que lo tenía preso. Muchas de las estacas se clavaron allí, hasta hacerlo crujir y posteriormente, romperse, dejando al chico por fin libre.

Consideré que no era necesario decirle lo que debía de hacer en ese momento, que era el salir de la línea de fuego cuanto antes. Esperé a que la descarga terminara y así lo hizo, con el Akuma hundido entre miles de Lacrime hasta hacerlo casi desaparecer. Y después, la magna explosión de toda esa Inocencia contenida sobre él. El estrépito que derribó muros y rejas cercanas con tan sólo el rastro que dejaba a su paso.

Woah! Eso debe doler ―musité encogiéndome por la sorpresa de aquel fuerte ruido, con un ojo cerrado.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Sep 15, 2010 3:24 pm

Numerosos disparos ensordecieron el ambiente. Esa era la tarjeta de visita de la exorcista, la cual se había tomado si tiempo para disparar y así ensartar a aquella cosa en numerosas estacas.

En cuanto sentí como la presión que ejercía aquella cosa en mi cuello disminuía, aproveche para apoyar mis pies sobre su cuerpo y me impulse hacia atrás, cayendo varios metros lejos de él. Lo siguiente que ocurrió fueron numerosas explosiones, una tras otra de manera casi simultánea, las cuales alcanzaban tal nivel de sonido que taparon los gritos del único enemigo que aun quedaba en pie.

-Te has tomado tu tiempo- dije llevándome una de mis manos a la zona en la que me golpeo por última vez, -al menos la cosa ha salido como esperaba...- mis pensamientos fueron interrumpidos cuando note un par de pinchazos en el costado derecho.

Creía que aquel ataque habría acabado con ese maldito ser, pero por lo visto me equivocaba. Agache un segundo la vista hacia la zona en la que había notado los pinchazos, para ver como dos finas agujas se habían clavado en mi cuerpo. Al volver a levantarla, me vi la figura ensangrentada del que fue un tiempo atrás mi instructor y que ahora era únicamente era una figura metálica llena de agujeros. Aquel monstruo, acababa de levantar su puño en alto, preparándose para asestarme un nuevo puñetazo con la izquierda, el cual era el único brazo que aun se mantenía casi al completo, en su rostro reflejaba una cara sádica, con la boca abierta y un par te grandes ojos clavados en los míos.

El golpe parecía inevitable, por lo que me limite a cubrirme con mi brazo izquierdo, esperando frenar la fuerza del impacto. La idea no salió del todo mal, ya que su puño impacto directamente contra mi antebrazo, la pega fue que debido a la fuerza del choque, fui lanzado varios metros hacia atrás, sintiendo una gran presión en mi pecho, y el brazo que acababa de ser golpeado, roto debido a la fuerza que había ejercido.

Una vez más, y ya eran unas cuantas, caí al suelo de espaldas, apretando con fuerza los dientes para no soltar un grito de dolor ante la rotura del miembro izquierdo. En ese instante un sentimiento de frustración se apodero de mí, un sentimiento que poco a poco se fue convirtiendo en rabia, para acabar siendo ira.

-Maldita sea- dije observando como lo que quedaba de ser, se lanzaba ahora a por la exorcista, enviándole primeramente otra ráfaga de aguas, mientras corría directamente hacia ella.

Me incorpore como pude, para ponerme de rodillas y observar mejor todo lo que me rodeaba, mientras que el brillo en mis manos aumentaba cada vez más. Notaba como toda la ira y la impotencia, eran transmitidas hasta mis manos y que estas reaccionaban a mis sentimientos. Realmente no sabía que ocurría, pero lo principal era que lograra la muerte de ese último enemigo, y luego ya vería que hacía con mi cuerpo deshecho.

Un sabor a sangre me llenaba el paladar, lo que me obligo a escupir hacia un lado, aunque en vez de salir saliva, lo que fue expulsado era sangre. La fatiga me recorría todo el cuerpo, pero eso no era nada en comparación con la fuerte presión que sentía desde mi interior, la cual era tan alta, que llego al grado de que notaba como si mi cuerpo fuera a estallar.

-No puedo morir, al menos no hasta que todos ellos hayan desaparecido-
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Jue Sep 16, 2010 6:15 pm

No debí de haberme confiado siquiera un poco. A pesar de que sabía que la fuerza de Albtraum había aumentado en sobremanera con ese nuevo nivel más provechoso, también debía de tener en cuenta que un nivel tres, por más doméstico que fuese, no era moco de pavo. Por eso, dentro de mí, a pesar de haber ahogado un gemido de sorpresa, no me extrañé mucho de que hubiese aún permanecido con vida tras esa ráfaga tempestuosa de Lacrime.

Pero la bestia estaba a punto de ceder. No se hallaba en sus mejores condiciones, sino que estaba al borde de la muerte. Que su deseo por vengar todo lo sucedido frente a sus narices fuese lo que le impulsaba a seguir, no quería decir que estuviese todavía en la capacidad de lidiar con nosotros por más tiempo. Lo tenía claro, pero nosotros tampoco estábamos muy de maravilla que digamos. Mi pierna todavía no reaccionaba del todo, la herida en el estómago volvía a dolerme, y quizá estuviese presentando un desangramiento que con el paso del tiempo podría volverse mi más grande pega durante lo que seguiría. Todo eso me llevó a la clara conclusión de que debía terminar absolutamente el momento de una buena vez por todas. Ahora. Ahora o nunca.

Convenientemente dejé que de entre la ráfaga de agujas que me había lanzado, una de ellas me diera en el torso, para volver a anestesiar la herida, con tan mala suerte de que también me llegó al antebrazo izquierdo. Toda esa parte dejó de ser sensitiva para mí, de modo que, para mi pesar, la fuerza con la que sostenía esa parte de Albtraum se debilitó considerablemente.

Pero lo peor venía. El nivel tres corría hacia mí con ese puño al frente, quizá dispuesto a volarme el rostro con un solo impacto. Algo que a claras luces, terminaría por empeorarlo todo si le permitía conseguirlo.

Pero no iba a hacerlo. Esta vez, me tocaba de nuevo darle su punto final y listo.

Se ha acabado, instructor de la muerte.

A varios metros lejos de mí le apunté con Albtraum y casi con solemnidad apreté el gatillo de ambos rifles, uno más bajo que el otro gracias a mi antebrazo dormido.

Pero nada sucedió. Sólo la marcha de aquella bestia que me miraba con ansiedad y ganas de matarme.

¡¿Qué?! ―exclamé. Estaba completamente atónita, y más cuando volví a accionar los gatillos una y otra vez sin recibir respuesta― ¡Pero ¿Por qué?!

Mal. Sentí el puño del nivel tres darme de lleno en el estómago herido mientras mi cuerpo se arqueaba involuntariamente ante el impacto. Sonó hueco… estridente… a todo menos algo positivo. Dentro todo lo que llevaba se hundía bajo el paso de aquel metal rígido, hasta que la inercia fue benevolente conmigo y permitió empezar el retroceso que acabó en cuestión de segundos, de nuevo en el suelo, sólo que con un charco de sangre bañando con más intensidad el suelo.

La grama. El piso volvía a ser grama. Todo volvía a tener sentido. No me había percatado, pero la algarabía de la locura había culminado quizá minutos atrás.

Estábamos en el jardín.

¿Qué decías?, ¿el qué se había acabado, pequeña mocosa? ―siseó el Akuma, chirriando cada extremidad que movía por lo magullado que estaba mientras tenía el puño en alto.― Los únicos que perecerán aquí y ahora serán tú, y ese pequeño traidor que muchos problemas ya ha causado.

Con cada paso que daba, quizá me acercaba a la muerte. No podía moverme, ya que la herida en el estómago se había agrandado gracias al puñetazo y de allí se escurría la sangre casi a chorros. Estaba en muy mala posición, y Albtraum sin querer reaccionar aún.

¿Qué sucede amigo? Vamos, tenemos que terminar el trabajo. ―le susurraba mirándolo con preocupación. ¿Era mi culpa el que hubiese quedado así?

Quizá era verdad eso de que Dios atendía al peligro de los que a veces ignoraban la muerte que les perseguía. De haber sido capaz, el nivel tres me hubiese matado con un solo golpe, ese nuevo puñetazo que iba directamente hacia mi rostro y seguramente me habría partido el cráneo. Pero lo único que consiguió fue mantenerlo suspendido milímetros de mi cara, sin tocarme. Tenía los ojos abiertos de par en par, puesto que no creía lo que veía justamente ahora.

Una barrera, puesta en el medio de ambos, nos separaba.

¡Illya-dono! ¡¿Se encuentra bien, Illya-dono?!

Era la voz de Drake, inconfundiblemente. Ya para ese entonces me estaba mareando, e incluso tratar de voltear a mirarle me pareció un esfuerzo imposible de soportar. Sentí que alguien me tomaba de los hombros, y en mi borrosa visión, apareció de pronto el rostro de Albert escrutándome con preocupación.

¡Arg! ¡Malditos humanos, sáquenme de aquí ahora mismo o lo lamentarán! ¡Lo juro! ―bramaba el instructor del mal mientras golpeaba con los nudillos la doble barrera reforzada en que le habían encerrado. Había cuatro proyectores de los que usaban siempre los buscadores en torno suyo, con Drake y Armand sujetando cada uno un par.

¿Te encuentras bien, pequeña Illya?

El Aliado de la Orden me levantó entre sus brazos mientras inspeccionaba mis heridas. En otro momento me hubiese dado escalofríos estar así en frente de ese sujeto, con el uniforme hecho hilachas de tela de la cintura hacia arriba y sólo las vendas ajustadas cubriéndome parte del torso.

Pero en ese momento no tenía fuerzas siquiera para quejarme, o más bien, se me habían ido apenas permití relajarme un poco. La adrenalina me pasaba factura, y ahora el agotamiento hacía mella en mí. Ante las palabras que me dirigía el ex–monje traté de girarme para observarlo, muy borroso en los contornos a ojos míos, y traté de esbozar una sonrisa para al menos darle a entender que no era nada… o eso quería creer yo.

No te esfuerces, vamos. Necesitas descansar y resistir. Hemos venido a ayudarte. ―me dijo mientras le daba un apretón afectuoso a la mano que comenzaba a dejar de sentir.

La barrera no durará mucho. Unos minutos, quizá. ―informó desde el otro lado Drake.

Tengo que… terminarlo pero… Al-Albtraum no quiere responder a mis órdenes. ―dije de forma queda y pausada, reuniendo aliento, haciendo esfuerzos por no caer en la inconsciencia. ¿Cuánto poder había gastado con ese nuevo nivel que tenía ahora en mis manos?

Está bien… ya encontraremos la manera. ―me alentó Albert.

¿Y ése de allá quién es? ―interrumpió Armand con una voz muy seria, y supe que se refería a Will.

Intenté volver a verlo, pero me costaba. En ese momento necesitaba calmarme para reunir las suficientes fuerzas y así acabar con el Akuma, aunque el estado de mi Inocencia no ayudaba… se había quedado inmóvil, y desde varios minutos no reaccionaba ante nada.

¿Qué es lo que tiene en las manos?

No lo sabía pero, en ese momento, todos los buscadores observaban en la misma dirección: la reluciente luz verde que cubría parte de las extremidades superiores del último de los Marto.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 18, 2010 1:48 pm

Cuando todo parecía perdido y la exorcista iba a ser ejecutada por lo que quedaba de mi antiguo instructor, una luz envolvió a la maquina impidiendo que lograra su objetivo. No me había percatado, pero unos hombres aparecieron portando unos aparatos que usaban para detener los movimientos del extraño ser metálico.

Me fije detenidamente en cada uno de los recién llegados, en especial el que portaba aquel objeto, fue entonces cuando me percate del traje color crema que llevaba, igual que los que llevaban los hombres que fueron asesinados por Thomas. Por lo visto se trataban de ayudantes o algo parecido para los exorcistas, y que su único poder era investigar o paralizar akumas, sin ninguna posibilidad de destruirlos.

-Patéticos-

Me puse en pie con dificultad y comencé a caminar de forma lenta hacia el cautivo enemigo, mientras el brillo que rodeaba mis manos disminuía lentamente. Las miradas de esos hombres, hacia que me cabreara aun mas ¿es que nunca habían visto a alguien de mi edad con al reluciente que le cubría las manos? Bueno yo tampoco pero no por eso le iba a examinar hasta que se me cayeran los ojos.

-¿Qué miráis?- dije molesto ante su mirada, -vamos exorcista, no es momento de dormir, aun hay un enemigo que debe morir y si tu no vas a hacer algo, lo hare yo-

El cansancio se había apoderado por completo de mi, hasta el punto que tras dar un paso, me detenía varios segundos jadeando por la falta de aliento, hasta que después de diez largos metros el brillo desapareció, y la extraña capa que rodeaba mis extremidades, desapareció como si nunca hubiera estado allí. Una vez mas caí de rodillas al suelo con la mirada perdida en el horizonte y sintiendo tal pesadez en el cuerpo que aumentaba la tentación de tumbarme a descansar.

Finalmente caí, caí de lado en el suelo, con la mirada fija en la presa que aun continuaba con vida, y con el deseo de tener en ese instante una de mis dagas entre mis manos, ya que con ellas podría degollar el cuello metálico de esa cosa.

-Mírales, son dos pobres inútiles agotados, los cuales no pueden ni con su alma- gritaba entre risas el nivel 3, -creo que primero me comeré el corazón de estos humanos, para que así podáis ver lo que os espera a vosotros- inmediatamente después descargo una serie de puñetazos contra la barrera que lo retenía, logrando rajarla poco a poco.

-¿Por qué? ¿Por qué me encuentro tan débil?- maldije haciendo inútiles esfuerzos por levantarme, -morirás, hoy acabara tu vida aunque muera en el intento-

Deseaba poder matarle aunque tuviera que recurrir a la ayuda de esa chica que no era capaz ni de caminar por sí sola, aunque lo que más deseaba era que Elaine estuviera allí y me ayudara a acabar con semejante ser, el cual se resistía a aceptar el final que muy pronto le esperaba.
Invitado
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 11:12 pm

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Página 4 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.