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¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Lun Jul 19, 2010 2:17 pm

Inteligente, astuta, amable y en especial confiada, esos fueron los pensamientos referentes a la chica cuando termino de hablar. Por lo visto no me consideraba una amenaza o al menos una de la que tuviera que preocuparse en un futuro inmediato, sino que me trataba como si solamente fuera alguien despistado que no sabía dónde estaba, cosa que en parte era cierta.

-Eres mi supuesta enemiga, no me veo otra forma de dirigirme a ti que no sea llamándote “esa”- una leve sonrisa se me escapo sin que me diera cuenta.

Ante mi acababa de ser revelada los motivos del otro bando de la guerra, aquellos que Elaine había descrito como los salvadores de inocentes, los que se encargaban de salvar, mientras que nosotros éramos los destructores.

Hacía años deseaba volver a la vida alegre y divertida que tuve en mi infancia, sin embargo ahora sabia que eso nunca pasaría. Esta era la vida que me había tocado vivir, la cual debería de seguir me gustara o no.

¿Es que quieres matar a personas inocentes y ser como tu familia quiere?

Eso nunca.

Pero es lo que vas a hacer, serás su títere por el resto de tu vida.

Me niego, pero no hay futuro para alguien que se ha criado como asesino.

¿Qué pasa? ¿No ibas a ser tu quien decidiera tu destino?

Sí, yo lo decidiré, yo seré lo que yo quiera, aunque para eso debo cortar las cadenas que me atan a esta miserable vida.

Entonces limítate a matar a aquellos que te retienen, aquellos que mal te han tratado.


-Maldita conciencia- dije finalmente después de varios segundos sin decir palabra.

Me levante del frio suelo y lentamente camine hacia donde se encontraban mis dagas. Parecía que la exorcista me daba cierto margen, algo de lo que era probable de que se arrepintiera en un futuro.

-¿Mi historia?- la ira que se había aplacado momentáneamente dentro de mí, comenzaba a emerger de nuevo, -Esos de allí arriba, esas tres ratas me criaron para matar, para asesinar, me mostraron los muchos defectos que poseen los humanos- dije contemplando ambas armas. -¿Cómo puedes proteger a todas esas personas? El ser humano es egoísta por naturaleza, todos y cada uno de los seres de este planeta solo hacen aquello que le reporta algún beneficio y tú no eres menos-

Enfunde nuevamente mis armas para comenzar a hacer una evaluación de la pelirroja, evaluación que más tarde usaría para quitarla del medio.

-Por la complexión física diría que su punto fuerte es su velocidad y agilidad, en eso es como yo aunque he de suponer que su experiencia ha hecho que sus habilidades sean mayores. Sus armas se basan en disparos, lo que es bueno a largo alcance, pero algo insuficiente al corto. Si logro mantenerme cerca de ella lo suficiente para lanzarle una ráfaga continuada de cortes, podre ponerla en dificultades, y más si logro eliminar su vista en la que debe confiar su puntería, eso me daría la oportunidad de alejar su arma y rematarla. Mmmm a eso debo sumarle el cansancio y heridas producidas durante su pelea. Ya tengo la forma de eliminarla cuando los otros hayan caído-

En ese momento se pudieron escuchar voces que provenían del jardín, las cuales apuntaban a que tanto mi familia como sus sirvientes habían comenzado mi búsqueda, eso me decía que no tardarían en encontrarnos.

-Quiero eliminarles, quiero ganar mi libertad y ser lo que yo quiera y no lo que los demás quieran, para eso debo acabar con todos y eso me llevara a luchar contra ti-

¿Había escogido ya mi camino? No aun no, únicamente la forma en que llegaría a él. Pronto debería decidir qué es lo que iba a hacer con mi vida, aunque ni siquiera sabía si lograría salir vivo de esa carnicería.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Jue Jul 22, 2010 3:43 pm

-¡Santo cielo! ¡Son granadas!

¡¡Boom!!

Con una sonrisa de oreja a oreja me dediqué a observar como todos se lanzaban en plancha al suelo para esquivar aquella granada, mientras abría de par en par la sombrilla para cubrirme levemente ante aquella explosión. Al estar en el interior de la casa el impacto no pudo dañarme, lo que quizás podría haber sido peligroso fue la honda expansiva que rompió todos los ventanales que se encontraban a lo largo del Hall de entrada, sin embargo ninguno de ellos llegó a entrar en contacto conmigo al tener la habilidad Gnist activada que prácticamente volatilizaba cualquier trozo de vidrio que entrara en contacto con la pequeña capa protectora de la cual ahora hacía uso.

Nana, absorbe el fuego antes de que esos bobos se ahoguen con el humo. –Dije escuetamente, dejando que la akuma de nivel 2 volviera a deslizarse hasta el suelo para absorber todos los estragos ocasionados por las granadas. Entre el humo aún no disipado y algunas llamas que seguían bailando en el sector dañado pude entrever una figura que se escabullía, y poco más pues mi rango de visión era realmente nulo.

Observé a Derain el cual parecía demasiado concentrado en algo como para prestar atención a lo que estaba ocurriendo fuera, carraspeé antes de darle un fuerte empujón para hacerme paso hasta donde se encontraban los akumas de la familia Marto, maldita panda de animales ¿Cómo se les había ocurrido quedarse ahí en medio todos de golpe, aquella exorcista hubiera podido acabar con mi diversión, y era algo que no podía tolerar.

¿Se puede saber que hacéis aún en el suelo? –Pregunté con remarcada ironía, mientras me paseaba por el cráter que había dejado como marca personal la bendita granada, percatándome casi al instante de que el humo se hubiera dispersado de la falta del pequeño, intenté no relamerme los labios de manera descarada, sin embargo aquella acción por parte de la chica maravilla era simplemente admirable y curiosa. – Ah, ah, ah~ –Canturreé, cortando las primeras silabas del cabeza de familia de los Marto, el cual iba a responderme. – Ay, papá malo, si me interrumpes otra vez te cortaré la lengua y se la daré de comer a mi Nana querida. Tu hijo menor no está, y por la entrada principal nadie ha entrado, usad la neurona que el Dios benevolente os ha dado y proceded con lógica, tengo cosas más importantes que hacer. –Añadí, golpeando la cabeza de Thomas con la sombrilla en el momento en que este intentaba ponerse de pie, seguí caminando a pesar de escuchar varias voces que se hacían ahora chillonas y ahogadas por la cantidad de humo tragado, sonreí con malicia, ya había avisado que no me gustaba tratar con los malditos nobles, demasiado superficiales para apreciar lo bello que tenían las cosas más pequeñas.

¿Qué tienes para mi? –Pregunté mientras caminaba al encuentro de Derain, quien ya había comenzado a caminar hacia el sector donde se encontraba la cocina (era lo bueno de tener akumas inteligentes, que estudiaran el campo de juego), el akuma no respondió, se limitó a seguir andando y a pararse cuando decidí sentarme en una silla que había en la habitación, tomando una manzana de un bol lleno de frutas que se encontraba en el centro de la mesa de madera. – ¿Y bien?

Hace como diez minutos el plan que me ha encomendado Savne para entretener la jornada se ha llevado a cabo, uno de los akuma ha impregnado de esporas toda la casa y alrededores de la mansión Marto. –Anunció Derain, en ese momento no fui capaz de comprender aquella sonrisa retorcida que ahora me dedicaba, su cara pareció ensombrecerse por un aura de pura maldad que hasta ahora yo había ignorado olímpicamente.

¿Qué va a hacer, convertir esto en una selva tropical? –Bromeé mientras le daba otra mordida a la manzana, y escuchaba entretenida como los Marto organizaban la búsqueda del pequeño centrando el cerco en la zona donde se encontraba la entrada del sótano, otra vez me encontraba tan ensimismada en las conversaciones de los que se encontraban fuera que no presté la atención debida a aquella carcajada siniestra que el akuma soltó como respuesta.

Cansada de su silencio me puse en pie para dirigirme a la salida y ayudarles a hacer algo útil (y matar a alguno de ellos si tenía oportunidad, comenzaban a exasperarme) sentí un extraño cosquilleo que recorrió por completo mi cuerpo, intenté no darle importancia sin embargo aquella sensación vino acompañada por otra un poco más “desinhibida”, vi con algo de sorpresa como mi mano atravesaba el picaporte de la puerta que daba a la parte trasera de la casa.

¿Pero qué….? –Dí media vuelta, en busca del akuma de nivel 3 de ojos azules, esperando al fin una respuesta, pero lo único que encontré fue una versión distorsionada de la cocina, alargada como si midiera 4 metros más de alto que anteriormente, dando el falso aspecto de que se estuviera estrechando cada vez más. – ¿Derain?

Las esporas que ahora deben de estar haciendo efecto en todos tienen efectos alucinógenos, Savne. –Respondió el akuma desde la nada. – Todos respiran y por eso no hay nadie que no haya caído en la ilusión, a excepción claro del akuma que ha provocado esto y yo, mucha suerte Elaine, te esperaré fuera, si es que eres capaz de encontrar la salida.

Ladeé la cabeza, con aspecto molesto al no ser capaz de comprender o distinguir que era lo real y que era solo un producto de mi trastornada mente bajo los efectos de los alucinógenos de un akuma demente.

Los gritos y explosiones que se escucharon fuera me hicieron soltar la manzana (la cual era ahora un cúmulo de gusanos) por la sorpresa, la siguiente explosión redujo a cenizas una de las paredes de la cocina, me dejé golpear por la gravilla antes de salir corriendo para esquivar otros posibles ataques, aquello era una completa locura.

Ja-ja-ja-ja~ Que curioso… ¿Quién conseguirá sobrevivir sin mancharse las manos de sangre para salvarse? –Comenté con voz risueña, mientras escuchaba varios sonidos detrás de mi espalda, como me imaginaba, ahora también iban a por mí. – Panda de locos.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Vie Jul 23, 2010 8:54 pm

Will tenía carácter. De eso no cabía duda. A pesar de haber pasado por tantas cosas en su infancia, que en realidad era bastante oscura y escabrosa, seguía teniendo un control casi rebelde sobre sí mismo que lo hacía naturalmente desencajar en el ambiente “familiar” que ahora seguramente tenía en su casa. Constaté sin mucho esfuerzo que el mote de “oveja negra” que le había puesto le iba al dedillo.

En absoluto estaba de acuerdo con la decisión radical que había tomado para conseguir su ansiada libertad, pero sí admiré su espíritu de dedicación y resolución. Si se iba por un sendero que no fuese errático, estaba segura de que podría llegar a hacer muchísimas cosas importantes en el mundo. O bueno, allá a donde fuera. Se me daba bien reconocer a las personas tanto buenas como malas, y Will para mí se encontraba en medio de ambos colores.

Luego de escuchar su historia, corta pero concisa, decidí dejarle hablar y quizá exprimir fuera parte de esa rabia que tenía contenida. Viendo que apenas iniciaba su plan de erradicación no me fue difícil adivinar que llevaba toda una vida fingiendo, esperando ese momento que ahora parecía pender de un hilo con respecto a los resultados que estaba teniendo.

Quizá el hilo era yo. O por lo menos parte de las hebras que lo componían. Los dos teníamos claramente la certidumbre de que mi presencia en ese lugar podía cambiar muchas cosas, para bien o para mal.

Lo cierto es que no estaba del todo segura ahora de cómo quería que acabara todo.

Era la consecuencia tras haber actuado sin pensar adecuadamente en qué hacer. Pero la corazonada seguía allí, latiendo, presente, como si detrás de todo ese nido de problemas hubiese algo de vital importancia que debía atender.

No se me ocurría nada que pudiese significar tal cosa hasta los momentos.

Estaba dudosa de si odiar o amar también mi hipersensibilidad con el tipo de casos paranormales como aquel. Muchas veces me producían dolores de cabeza enormes.

¿Cómo puedes proteger a todas esas personas? El ser humano es egoísta por naturaleza, todos y cada uno de los seres de este planeta solo hacen aquello que le reporta algún beneficio y tú no eres menos.

Su pregunta me llamó la atención. Incluso me hizo fruncir el ceño casi con disgusto su afirmación también. Algo que además me daba dolores de cabeza era la gente que tendía a juzgar lo demás sin piedad, aún cuando apenas sabían poca cosa de lo mismo.

Lo hago porque quiero, por supuesto, y no es que reciba beneficios a cambio. Algo que anularía completamente tu teoría acerca del egoísmo humano. —repliqué tranquilamente sin dejar de sonreír, escondiendo la pequeña llamarada de molestia. De pronto me estaba sintiendo ligeramente mareada; con eso, pocas ganas tenía de armar pelea justamente ahora.

Su mirada me interesó aún más, que aunque disimulada, sabía perfectamente el camino que se encontraba labrando en esos momentos con sus pensamientos. Era la misma que yo ponía cuando tenía a un Akuma prometedor al frente, o tal vez incluso a un enemigo humano cualquiera. La determinación de averiguar sus puntos flancos valiéndose de la observación únicamente.

Interesada, me pregunté qué clase de aspectos estaba sacando justamente en ese momento el joven Marto. Qué había encontrado mientras recorría de cabo a rabo mi cuerpo con la vista. Cómo pensaba derrotarme ahora que tenía una idea mental acerca de mis condiciones.

No pude evitar reír ligeramente mientras me incorporaba de la silla ajustando las fundas de Albtraum que yacían a mi lado. Por un lado por lo que estaba pasando adentro, y por el otro, porque se nos había acabado indudablemente el tiempo y ya empezaban a buscarnos. La hora del recreo daba fin.

Quiero eliminarles, quiero ganar mi libertad y ser lo que yo quiera y no lo que los demás quieran, para eso debo acabar con todos y eso me llevara a luchar contra ti.

De modo que sea lo que sea que decidas, siempre estaré en medio de tu camino hacia la libertad, right? —contesté en un suspiro perezoso, el ruido de mis tacones anunciando los lentos pasos que daba hacia la puerta del sótano.—Arregla tus asuntos familiares como desees, en ese tipo de cosas no voy a inmiscuirme. De todas formas ten en cuenta que sea lo que sea que haga con tu ‘familia’ no será porque quiera ayudarte en tu empresa. Sólo cumplo con mi trabajo.

Cuando abrí la puerta del sótano empecé a escuchar con mayor claridad por los pasillos cercanos las voces alarmadas de los “Akuma/Guardaespaldas” buscando a Will e instándome a salir. Suspiré un poco mientras tomaba con la mano diestra uno de mis rifles casi sin darme cuenta. La claridad era mayor allí, así que automáticamente entorné los ojos frunciendo ligeramente el ceño.

La última mirada que le dediqué a Will fue de soslayo, así como una sonrisa enigmática, que no revelaba nada de lo que pensaba en ese instante.

Ten por seguro que volveré a verte más tarde. Supongo que será interesante ver cómo intentas arrastrarme también al infierno junto a ellos.

Me di la vuelta y le dejé a su suerte. Me molestaba aún la idea de que sangre humana se fuera a derramar pronto allí, pero tampoco quería meterme en ese asunto. Mientras caminaba alejándome del sótano y volviendo a la planta baja hice una mueca apretando los párpados con fuerza hasta que vi puntitos de colores bailotear entre la oscuridad.

Por una parte te entiendo perfectamente, chico, pero mi ética me impide aceptar algo como esto tan fácilmente. Aún así dejaré correr la suerte en tus manos.

De pronto perdí el equilibrio y caí. No había tropezado con nada, ni mucho menos se me perdió la fuerza. Fue repentino, como si estuviese tan mareada como un borracho en su mejor momento de embriaguez.

A propósito, ¿Era idea mía, o el suelo se estaba inclinando más de lo físicamente posible ahora?
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 24, 2010 1:44 pm

Ante la respuesta de la chica sonreí levemente, mirando cómo se alejaba para retomar su trabajo. Yo debería volver a salir y más cuando mis buscadores comenzaban a hacer demasiado ruido allí arriba.

-No todos los beneficios son materiales- susurre dándole la espalda hacia la puerta que había tomado ella.

Agarre con fuerza una de las dagas y tras concentrarme lo suficiente, la lance hacia la puerta que conducía al jardín. Cuando el arma blanca se hubo clavado, provoco una explosión que arranco la puerta por completo.

Conforme me acercaba hacia los restos que había dejado la explosión para recoger mi arma, comenzaba a notar como todo aquello que me rodeaba se estaba moviendo ligeramente. El fenómeno aumento cuando recogí la daga y al hacerlo, vi como los guantes se estaban derritiendo. Rápidamente enfunde el arma y me quite ambos guantes, lo extraño fue que al hacerlo pude ver como mis manos estaban intactas, no sufrían daño alguno, sin embargo los guantes parecían caerse a trozos.

Al no comprender muy bien lo que ocurría, decidí tirarlos al suelo y salir al jardín lo antes posible. Necesitaba algo de aire fresco ya que por lo visto el estar encerrado en semejante lugar había nublado mi juicio, o al menos eso pensaba hasta que vi como varios engendros con cañones flotaban por el cielo disparando a los alrededores.

-¿Qué es esto?-

La pregunta no recibiera respuesta, al menos de momento, ya que todos los que se encontraban cerca mía, corrían de un lado a otro, como si trataran de llegar a algún que no lograban alcanzar. Entre tantos sirvientes pude distinguí a mi madre o al menos a la que yo pensaba que lo era, ya que pese a que reconocí su pistola entre sus manos, la persona que yo veía era totalmente deforme.

-Otra estrategia es atacar primero a su mente para debilitar a tu contrincante-

Quien le diría a mi padre que sus palabras estaban funcionando esta vez para envolverle tanto a él como al resto de la mansión, en una completa locura. Y eso era todo aquello, una simple locura de la cual no podía escapar. Debajo mía el césped había crecido hasta llegarme por la cadera, y entre tanta hierba, varias plantas que parecían poseer boca, crecían mientras trataban de devorar todo lo que había a su alrededor.

Eleve la vista hacia el cielo tratando de que la luz del sol me sacara de semejante estado, pero fue inútil. De la parte alta de la casa parecían salir numerosas, las cuales trataban de coger a alguna de las esferas metálicas que sobrevolaban nuestras cabezas.

-Parece que llegue al infierno antes de lo que pensaba- dije al mismo tiempo que soltaban una risa un tanto tenebrosa.

Debía moverme, debía lograr mi objetivo, debía sobreponerme a semejantes desvaríos, pero la cuestión era si lograría distinguir lo real de lo ficticio, ya que hasta ese momento ninguno de mi familia había logrado tal objetivo.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Mar Jul 27, 2010 5:16 pm

La situación había empeorado, por lo que podía deducir todos en esa mansión nos encontrábamos bajo los efectos de la habilidad de aquel akuma, sin ser capaces de reconocer a los enemigos y aliados, y si bien en otras circunstancias no me hubiera importado, ahora iba a ser difícil. El por qué era simple, no podía dejar que dañaran al pequeño o a la chica maravilla, no estaba dentro de mis planes.

Por otra parte yo no me encontraba en una situación mejor, la sensación de vértigo se había agravado y era perseguida por algo que no lograba reconocer. El primer pensamiento fue con un par de akumas aturdidos, los cuales habían decidido atacar a todo lo que se moviera. Podía asegurar que me había deshecho de uno de ellos, sin embargo rodeada por aquella luz purpúrea en el que estaba sumido el alargado y deformado pasillo por el que me encontraba conseguía que no fuera capaz de asegurarme.

Las voces se podían escuchar de por todos lados, y quizás era eso lo que lograba que mi paranoia se encontrara en uno de sus más altos niveles. Di media vuelta dejando escapar un largo rayo que recorrió todo el pasillo, haciendo saltar por los aires todo aquello que estaba en un rango cercano a él, chocando finalmente contra una de las figuras que me habían seguido hasta el segundo piso, y seguí corriendo, de algún modo, las cosas vistas de ese modo lograban que consiguiera preocuparme.

Mi idea era alcanzar de nuevo la planta baja y ubicar a esos dos niños antes de que hicieran alguna estupidez, pero era imposible encontrar las escaleras que me llevarían al lugar que estaba buscando, al torcer la esquina me detuve, apoyando mi espalda contra la pared.

No llores, no llores, o te oirá… –No podía ver a quien pertenecía aquella voz llorosa e infantil que se colaba por todo el pasillo. Sus sollozos parecían salir de las propias paredes, y se hacía incluso escalofriante, lo suficiente como para decidirme a cubrir la mitad de mi rostro con la mano para amortiguar el ruido que pudiera estar haciendo al respirar.

Fue un par de alargadas cuchillas que parecieron salir de la pared donde estaba recostada lo que me hizo caer al suelo, moví la materia oscura, activándola de nuevo y descargando otro rayo contra la pared, antes de intentar ponerme en pie. El impacto abrió un agujero en la pared, ofreciendo un primer plano de una habitación sumida en la oscuridad, parecía un dormitorio, por lo que podía distinguir a duras penas.

Que ganas tengo de regresar a casa. –Pensé cuando en el segundo intento de ponerme en pie volví a caerme, me era imposible, al parecer, mantener el equilibrio, probablemente porque me guiaba por la falsa visión que mis ojos captaban. –¿Has muerto ya, seas quien seas? –Pregunté, consiguiendo finalmente erguirme, usando la sombrilla como apoyo, podía sentir como mi humor iba cambiando aleatoriamente, y es que como a cualquier otra persona no me gustaba que la situación se me escapara de las manos.

Me adentré en la habitación para apreciarla mejor, era como el resto de la casa ostentosa y demasiado cargada, los adornos ocres parecían retorcerse con la oscuridad de la habitación, los cuadros que colgaban de las paredes se derretían cayendo gota a gota en el piso.

¿Hay alguien aquí? –Pregunté con cierta incertidumbre, me estaba agachando para tocar la pintura que había goteado del suelo cuando una larga estaca surgió del cuadro derretido enganchando parte de mi atuendo con aquella cosa que me hizo golpear contra el techo (aparentemente) para luego dejarme caer.

Os mataré. –Susurré, una vez me encontré en el suelo de nuevo. Iba a matar a Derain y a ese akuma de las ilusiones cuando me los encontrara. Desde luego mi humor no iba a permitirme que me divirtiera con aquel bizarro juego.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Jul 28, 2010 5:14 pm


Off: y comienza la locura x3~ Hell yeah!


Cuando creí que estaba viendo el piso, estaba mirando el techo. Intenté saltar, un acto que se dio por sí solo, y con ello la visión que tenía al frente dio una vuelta en espiral, como si girara sobre una ruleta a gran velocidad. Me mareé de tanto observarlo. Sin darme cuenta me fallaron las piernas.

Hacía bastante tiempo que dejé de pensar en lo que sucedía. En qué terrible cosa había pasado como para haber terminado en dicha situación. Después de varios minutos arrastrándome en el suelo perdí la noción de todo. Lo que hacía o pasaba tenía para mí una bizarra lógica que encontraba entretenida. Divertida. Como estar en el mundo al que siempre pertenecí.

Desde luego, no tenía ni idea de cuándo me paraba, o cuando avanzaba de rodillas por los laberínticos pasillos que se encogían, ensanchaban, y luego estiraban como una enorme y larga serpiente juguetona. A veces sentía que bajo mis pies el suelo se elevaba ligeramente, y luego descendía. La misma sensación de tocar el bulto que transcurre a lo largo de un reptil por su cuerpo entero, hasta que el muñón se desintegra lentamente, deteniéndose.

No me acordaba de qué hacía en ese lugar, o qué era en realidad. Pensaba… ¿qué pensaba? Mi mente era pura niebla y oscuridad. No cabían palabras, ni voces, sólo de susurros y siseos sin sentido, como si cantaran alguna clase de canción que aunque fuese totalmente discordante, poseía un significado solemne, casi exquisito para mi pobre afiebrada cabeza.

Con la mirada oculta entre los flequillos de mi cabello, que de pronto se me antojaban más largos y pesados, sonreía.

Había un murmullo molesto, oculto entre tantas tinieblas dentro de mi mente. Igual al de las estaciones de radio sin transmisión. Constante, sórdido e inextinguible. Me llevé las manos a ambos oídos haciendo una mueca. Trataba de decirme algo, y yo instintivamente lo rechazaba. ¿Era la dolorosa voz de la razón? Como una cura dolía dejarse llevar por ella. Enseguida comencé a resistirme.

Porque las olas de la locura eran más suaves. Mecían con piadosa delicadeza, arrastrándome más y más hacia las sombras.

Me extrañó ver que encontraba en ellas cierta sensación de nostalgia. ¿Nos habíamos visto en algún otro lado?

Si. Ya te había visto antes. En mis sueños. Cuando volvía la oscuridad silenciosa… entonces acudías.

Exorcista, ¿eres tú?

¿Quién venía delante de mí hablando como si temiera pronunciar palabra?. Aquella sombra caminaba a zancadas, cubierta por un aura totalmente oscura que incluso se le escurría de todas partes, sin jamás acabarse. El rostro era igual. Una máscara incipiente con cavidades huecas, oscuras, y una sonrisa pronunciada que le iba de oreja a oreja. Su voz era distorsionada. Grave, a veces aguda, ¿qué era?

No entiendo… qué está pasando. ¡¿Me oyes?! ¡¿De verdad eres tú?!

¿Ahora era suplicante? Lo hubiese sido, de no ser porque dentro de mi cabeza escuché después una carcajada deliberante que me erizó los vellos de la nuca sin darme cuenta. El piso que tocaban mis dedos era frío, rígido, pero a veces me producía cosquillas, igual a si estuviese acariciando la marcha de un millón de hormigas.

Traté de ponerme de pie y sostenerme. Reconocí en ese momento la silueta.

Entonces tú acudías —susurré sin darme cuenta, cerrando los ojos con cansancio. El sonido ininterrumpido transcurría maliciosamente, aunque cada vez con menor intensidad.

Cuando los abrí me encontré no con la sombra, sino con Thomas. Eso me hizo dar un pequeño respingo. Parpadeé varias veces sin entender qué hacía allí. ¿No era este un mundo distinto?

Me produjo gracia su rostro, crispado de miedo, paranoico quizá. Quise decirle que era tonto que se pusiera así. Que en el lugar donde estábamos nada malo podía pasar. Nada malo existía, porque todo lo que había era bueno. Que había diversión.

Todo está bien… pequeño Thomas.

Con una mano le acaricié la mejilla, usando mi mejor voz conciliadora. Él pareció sumiso por unos momentos, a punto de creerme... Luego la barbilla comenzó a temblarle violentamente y se apartó de mí con los ojos desorbitados por el pánico. Tomó su lanza entre ambas manos y me señaló con ella de forma desafiante. Se estremecía de pies a cabeza queriéndose hacer el héroe.

Me di cuenta de que aún si le dijera que todo estaba bien, no me comprendería. No pertenecía a este lugar. Los susurros que había dentro de mi cabeza se traspasaron al exterior. Ahora los escuchaba a través de mis oídos. El ruido de la transmisión hacia la cordura se deshacía en retazos de vocales que apenas conseguía distinguir de los otros sonidos huecos.

¿Dónde están? Mi padre, mi madre y Will… ¿¡Dónde!? —gritó mientras la lanza vibraba con cada movimiento que hacía sin darse cuenta.

¿Por qué crees que yo lo sé? Hace rato deje de verles… o quizá nunca aparecieron. No lo recuerdo —contesté suspirando pesadamente, aún con el atisbo de una sonrisa divertida en la comisura de uno de mis labios. Me encogí de hombros— ¿Por qué crees que están en este sitio? No sé cómo llegaste hasta aquí. El cielo oscuro no da paso, ¿sabes? A veces abre un agujero bla~nco parecido a una estrella… pero no es suficiente.

Él agitó la cabeza, ¿no me comprendía? Yo no sabía lo que decía. Sólo tenía la certeza de que eran las palabras exactas para describir a qué me refería.

Ladeé el rostro. Seguía sin entenderme.

Todos se están volviendo locos… —musitó aferrando contra su pecho el arma que cargaba encima.

¿Lunáticos? ¡Pero si no hay luna! —exclamé.

Abrí completamente los brazos mirando hacia el cielo. Una vorágine negra donde no había puertas blancas. Todavía no podríamos salir. ¿Y qué importaban nuestras posibilidades? Se podía vivir de la espera. Yo lo sabía.

¿Lo ves? La inmensidad está completamente oscura.

“Oscura”. Esa palabra pareció haber hecho click dentro de la mente del pobre Thomas. De pronto tenía los ojos desorbitados, y yo lo creí loco. Con la boca completamente abierta, como si profiriese un grito sordo de terror o lucha, se abalanzó contra mí.

Thomas, Thomas, Thomas, ¿no lo sabías? Luchar es inútil. Si te resistes a las fuerzas de la vorágine oscura estarás perdido. Thomas, estás desorientado.

En ese momento pensé que era mi deber guiarle. De la mano, quizá, si se dejaba. O si le quedaba aún cuando acabase de darle la primera lección.

Rodé dando vueltas sobre mí misma varios metros que me alejaron de él y su embestida. La lanza rasgó el aire, y eso fue lo único que atenazó en su filo. Solté una pequeña risilla a distancia de Thomas, mirándole con una expresión inquisitiva, curiosa, pero sonriente.

Quizá estaba listo para la primera clase. No perdió un segundo más antes de volver a lanzar varios cortes contra mí, que en el viento, se convirtieron en afiladas cuchillas que me rozaron las mejillas y se desviaron hacia otro ángulo.

No se controlaba.

Vas a perder de seguir así, Thomas. Lo estás retando, y cuando eso sucede todo se pone en tu contra.

Me manejé con facilidad cuando saqué de las fundas a Albtraum, y comencé a disparar.

Lo último que escuché que decía antes de huir a través de la alargada serpiente lisa, fue que no podía creer cómo estando loca pudiese tener aún así una endemoniada puntería.

Solté una carcajada triunfal y empecé a seguirle.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Jue Jul 29, 2010 2:19 pm

Off: un paseo por la retorcida mente de Will, seguirme que hay sitio para todos.

Paso a paso, me acercaba hacia donde se encontraba la masa deforme que portaba el arma de mi madre. Lo que al principio era una masa grotesca y sin ningún parecido humano, pronto tomo la figura de aquella odiosa mujer, pero a pesar del cambio que estaba experimentando, aun no lograba ver del todo su verdadera imagen.

Me encontraba cerca, solo a unos veinte miserables metros suya, con ambas dagas sujetas fuertemente en mis manos, cuando de repente una voz que resonaba en el fondo de mi alma me llamaba con demasiada fuerza para ser ignorada. A pesar de los fuertes gritos y la sensación de que algo que se encontraba cerca mía me estaba llamando, no pude escuchar claramente lo que me decían esas palabras confusas y sin sentido, ya que otra voz apareció junto a la primera, pero esta se hacía bastante más clara.

Podía notar como ambas voces luchaba por ser la que escuchara primero, eso me obligo a detener mi avance, posponiendo una vez más mis planes. Después de muchos susurros y desvaríos, finalmente una de las llamadas se impuso a la otra, aunque algo me decía que la otra hubiera sido más agradable.

-Tú, si tú, ahora me escuchas, ahora harás lo que en el fondo deseas-

-¿Desear? ¿Qué es lo que deseo?-

-Matar, asesinar, vamos no seas más estúpido que la sangre te está llamando-

-¿Ese es mi verdadero deseo? ¿Eso es lo que en verdad quiero? ¿Ese es el camino que debo elegir?-

Mis rodillas se hincaron en el suelo mientras notaba como lo poco que me quedaba de razón se me escapaba de las manos sin que pudiera hacer algo para evitarlo.

-No, tu destino es salvar, aunque en el proceso tengas que eliminar a seres como los que son de tu propia sangre-

Finalmente la primera voz logro ser escuchada, tratando de que tomara otro camino totalmente distinto del que me sugería la anterior, pero ¿Cuál de ambas tenía razón?

-Solo los fuertes sobreviven-

-¿Pero el ser fuerte no implica ser malvado?-

-Los que son buenos son débiles-

-¡Basta!-

Un grito hizo que ambas callaran de una vez, pero al levantar la vista me di cuenta de que había una figura delante mía, una que veía día si y día también. Un Will idéntico a mí, una figura que fácilmente podía ser una ilusión creada por mi perturbada mente o tal vez era un verdadero Will.

-Te mostrare que tengo razón- dijo el doble de manera confiada, -usare la fuerza que deberías de usar tú, con la cual te dañare, y posteriormente te levantaras y harás lo mismo con todos los humanos de este estúpido planeta-

-Entonces al final todo se limita a acabar contigo ¿o es conmigo? Jeje ya no sé ni quien soy- dije poniéndome de pie.

Ladee ligeramente la cabeza, enseñando una sonrisa que mostraba la propia locura. Por desgracia no sabía en que acabaría todo eso, aunque si sabía que el resultado sería muy divertido.




Última edición por Metron el Dom Ago 08, 2010 10:20 am, editado 1 vez
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 31, 2010 9:43 am

Había logrado salir a rastras de la habitación, ponerme en pie aumentaba la sensación de vértigo que me acompañaba desde el momento en que los efectos ilusorios de aquel akuma habían hecho mella en mí, arrastrándome como una vulgar serpiente había cruzado todo el largo de un pasillo que no lograba reconocer, manchándome las manos con el líquido aquel que pretendía ser las pinturas derretidas.

Esto es insoportable, pensé al dejar escapar un suspiro quejumbroso, quedando tendida en el nacimiento de unas escaleras que me llevarían al tercer piso, si mal no recordaba.

Ese tipo de juegos mentales de ese tipo me dejaban agotada, nunca se me había dado bien aguantar las ilusiones, y era un hecho que relacionaba con la inestabilidad mental con la que debía convivir día a día.

Dí media vuelta, pegando mi espalda contra la larga alfombra manchada por los cuadros que había colgado de las paredes y por la cual me había arrastrado, fijando mis ojos en las imágenes que se plasmaban en el techo, las lámparas ahora ofrecían colores brillantes y abstractos como los caleidoscopios.

Por alguna razón de la cual no vería lo lógico en ella durante un buen tiempo, la idea de tumbarme a morir, ahí en medio, no me disgustó para nada, estaba tan cansada y asqueada de las mismas historias…

Deja de holgazanear, y haz algo útil para variar.

Al escuchar la inconfundible voz de Cheshire, no pude hacer nada más que ponerme de pie, de un salto. Me recordé momentáneamente que lo que estaba a punto de seguir era a alguien que estaba muerto, yo misma le había visto morir, en mis brazos y la verdad, era que no me importaba.

Subí las escaleras rápidamente, apoyándome en la sombrilla de tanto en cuando, en los momentos en que la sensación de vértigo aumentaba y lograba marearme, a lo lejos, podía escuchar también pisadas, sin duda alguien estaba delante de mí, alguien real.

¡¡Maldita sea!!

Me llevé una mano a la boca para evitar que se escuchara aquella carcajada que había dejado escapar al reconocer la voz de el papá aliado con el Conde. Al menos, tendría la oportunidad de eliminar a uno de esos y limpiarle el camino a otros. Al considerarme consecuente, e inteligente, podía sentir que aquellos dos niños aún tenían mucho que hacer, y por eso, no podían morir en aquella mansión, pero… al menos aprenderían, eso estaba claro, lo lejos que podía llegar el ser humano, cuando ya no le queda mucha cordura que rescatar.

No hay nada que puedas hacer para salvarte~ –Canturreé felizmente mientras usaba la técnica projektil en dirección escaleras arriba, la exclamación que se pudo escuchar, me provocó otra carcajada, había olvidado, lo divertido que era jugar con aquellos humanos que tenían el sentido de la superioridad muy elevado.

La facilidad con la que ahora andaba era relativamente a causa de que no lograba sentir mi cuerpo, si bien era consciente de todos los movimientos que hacía, mi peso era ahora el equivalente a un par de plumas y con cada salto que daba para correr con más rapidez por los pasillos del que quizás era el cuarto piso, tenía la sensación de estar tirándome al vacío.

¿Qué vacío?
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Mar Ago 03, 2010 9:22 pm

De pronto el oscuro espacio de la vorágine estaba impregnado por un olor terriblemente nauseabundo. La bofetada que me dio aquel nuevo aire rancio en plena cara cuando crucé por otro pasillo lateral en busca de Thomas, sin tener mucha consideración por la alargada serpiente que pisaba en ese momento, me provocó arcadas, y más que eso, le permitió al sonido intermitente de lo sano y cuerdo abordarme con mayor fuerza que antes. Los dos choques me obligaron a caerme de rodillas contra el suelo, mientras soltaba a Albtraum para llevarme ambas manos al cuello.

Dentro de mi cabeza se había comenzado a desatar una lucha campal por el verdadero sentido que debería tener el canal de mis pensamientos en ese instante. Por supuesto, aquel mundo fantasmagórico y ligero, como el vapor más soporífero y dulce, tenía todas las posibilidades de ganar. Aún así, lo poco de cordura que me quedaba continuaba intentando imponerse, o evitar quedar enterrado bajo la tierra oscura y pútrida de lo insondable.

Una cortina de aire me empujó violentamente contra una de las paredes, sacándome el oxígeno de los pulmones cuando mi espalda chocó con rotundidad sobre ella. La bocanada se extinguió cuando toqué el suelo, y en uno de mis brazos empezó a gotear sangre. El corte de aquella filosa ventisca era tan ardiente como el de un cuchillo. Miré la herida que de pronto había aparecido sobre mi cuerpo, parecía una enorme equis, demasiado desproporcional como para incluso caberme en el antebrazo. La sangre rezumaba como la grosella, y despedía el mismo olor nauseabundo que me había sorprendido antes.

Ugh.

Estaba mareada y quería vomitar. Me invadió un acceso de tos.

Ya no pareces tan valiente, ¿eh, exorcista?

Thomas estaba de nuevo en frente mío, aferrando la lanza con una fuerza desmedida mientras sonreía de oreja a oreja. En el reflejo de sus ojos percibí algo que se me hizo extremadamente familiar.

Le devolví la sonrisa ligeramente, mientras presionaba la equis sanguinolenta y pútrida para que dejara de gotear esa horrenda espesura roja.

Y tú… ya lo has entendido, ¿no es así?

Hizo un asentimiento de la cabeza que se me antojó grotesco, como todo lo que había ahora a mi alrededor, lleno de ese aroma a muerte. Estaba tan loco como yo y eso podía ser bastante malo para mí. La diversión de burlarme del incomprendido había llegado a su fin.

Me levanté como pude mientras rodaba la mirada tentativamente para encontrar a Albtraum, que estaba a varios metros lejos de mí. La acción no le pasó desapercibida a Thomas, que emitió una carcajada hueca mientras echaba hacia atrás su cabeza con ganas.

Ahora estás indefensa, niña.

Antes de que lograra atravesarme con ese viento asesino, conseguí dar un salto al azar que me alejó de él lo suficiente, aunque también de mis dos rifles. La batalla entre los dos sentidos de la locura y cordura me ponía en desventaja, porque significaba debatirme en aceptar el terreno o juzgarlo. Me tambaleaba ligeramente mientras ahora las paredes se doblaban como goma en forma de ce, cambiando los colores a otros más chillones y siniestros.

Creo que ahora es el mejor momento para decirlo. Bienvenida al mundo de los verdaderamente locos, Illya.

Cuando me di cuenta de mis propias palabras, supe que entonces, caer de nuevo hasta la vorágine oscura se me iba a hacer mucho más difícil.

Algo dentro de mí me obligaba a resistirme.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Ago 08, 2010 10:53 am

Mi primer movimiento fue descargar una lluvia de cortes hacia el recién aparecido Will, el cual se limitaba a esquivar sin demasiada dificultad. Al ver molesto como lograba evitar todos y cada uno de los ataques, decidí no solo lanzarlos desde un único punto, es por eso que comencé a saltar de un lado a otro, enviando cortes desde varios lugares a la mayor velocidad que podía, pero por desgracia ninguno de ellos lograba impactar contra el objetivo.

La rabia fluía a través de mi, la sensación de impotencia ante un rival que no lograba golpear por más que me esforzara, sumado a la incesante burla que hacia mediante una estridente risa. Todo eso me estaba hartando.

-¿Ves como no puedes tocarme?- las palabras hacían que me esforzara mas en tratar de degollarle, -ahora veras lo fácil que me resulta a mi-

Al escuchar esa última frase, vi como un corte a gran velocidad, era lanzado hacia mi hombro izquierdo. No me llego a dar tiempo a esquivar el ataque, sin embargo algo extraño paso. Sentí un gran dolor en la zona en la que supuestamente había sido golpeado, y digo supuestamente porque no había ninguna marca que demostrara que me había alcanzado. Por el dolor supuse que debía tener una profunda raja, sin embargo allí no había nada, ni raja, ni sangre, era como si nunca me hubieran golpeado, pero el dolor me decía lo contrario.

Permanecí varios segundos allí parado, tratando de descifrar lo que estaba ocurriendo, y aprovechando esa circunstancia, el ya mencionado doble malvado, continuo su ataque con dos nuevos cortes dirigidos a mis costillas. Nuevamente no había marcas, pero el dolor seguía siendo muy real, tan real que me obligo a caer de rodillas al suelo.

-¿No lo entiendes verdad? Permíteme que te lo explique- esa copia barata se agacho levemente, dejando su odiosa sonrisa enfrente de mi cara. –Veras, la razón por la que no me das y no puedes ver los cortes es porque no existen realmente, nada de lo que ves aquí es real, todo está en tu loca cabecita, y desde ella puedo hacer que sientas dolor aunque no lo veas físicamente. Siempre es más divertido destrozar lo poco de cordura que te queda-

Si antes ya estaba cabreado, ahora lo estaba aun mas, pero ¿Cómo golpear algo que solo existe en tu mente? Era algo que no podía hacer, lo único que me quedaba era tratar de ignorarlo y lanzarme hacia mi objetivo, el cual parecía estar disparando a la nada, tal vez a algún enemigo que solo ella podía ver, cosa que me resultaba demasiado familiar.

De pronto una fuerte explosión provino del interior de la mansión. Una gran llamarada inundó los dos pisos superiores, haciendo que una gran llamarada de fuego saliera por las ventanas de las dos plantas afectadas. Cuando el fuego se hubo disipado, logre ver la figura de mi padre, precipitando de al suelo desde la cuarta planta. En ese momento comprendí que había mantenido una autentica lucha contra alguien en el interior de la casa familiar, y más al ver las numerosas heridas que le recorrían todo el cuerpo.

El cuerpo moribundo del cabeza de familia, se encontraba tirado en medio del jardín. Aun se movía levemente, incluso hacia el esfuerzo de levantarse, aunque las heridas por todo su extenso cuerpo se lo impedían.

No lograba divisar ninguna herida de bala o proyectil, lo que me hacía pensar que la causante no era la exorcista, sino mi nueva aliada. Elaine acababa de cobrarse su propia víctima, ya que aunque mi padre aun seguía con un hilo de vida, las heridas infligidas en su cuerpo harían que eso cambiase muy pronto. Solo me quedaba saber que había sido de muchacha, ya que semejante llamarada había devastado dos plantas de la mansión y estaba convencido que ella se encontraría en alguno de esos pisos peleando con su rival. Solo esperaba que se encontrara en buenas condiciones, aun faltaban enemigos a los que derrotar.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Ago 11, 2010 8:18 pm

Off: asdasdasd, coso sin sentido xD. Lamento la tardanza!


Había perdido de vista por los momentos a Thomas. Gracias a la enorme explosión sorda (o a mi me pareció así) que extrañamente estremeció los cimientos de arriba repentinamente, nos habíamos separado en caminos distintos. Fue una oportunidad que aproveché para tomar apenas a Albtraum conmigo y darme la media vuelta hasta perderme por uno de esos pasillos curveados a toda la velocidad que podía. Tras mi espalda escuché el aullido furioso del mayor de los hermanos Marto, pero de su presencia siguiéndome los talones nada.

Habrá visto algo más interesante que yo, seguramente —murmuré.

La herida en el hombro me seguía ardiendo, pero ahora con menos intensidad. La sangre espesa había parado de deslizarse hasta el suelo. Percibí una mejora en ello. Incluso me sonreí débilmente. Tenía los mechones más cercanos a mi rostro pegados a la piel por el sudor; la sensación de calor que no había notado hasta ahora.

Corriendo por los pasillos sin un lugar aparentemente premeditado al cual llegar, comencé a jadear. Sin darme cuenta estaba repitiendo una y otra vez cosas sin sentido que a su manera, tenían un lugar en la razón.

Es la fiebre… la fiebre…

A mis espaldas cayó un trozo de escombro ardiente que me obligó a trastabillar en el momento en que la tierra tembló bajo su peso. Me sostuve con ambas manos antes de tocar el suelo y de un salto regresé a estar de pie.

Me reí con ligereza volteándome a mirar el montón de madera y cemento incendiado.

Demasiado calor… las cosas se caen con los ladridos de las llamas.

Me pareció lógica la idea de que el lugar estuviese de pronto lleno de perros en llamas, como los Cancerberos. Ellos correteando traviesamente por todas partes, inundando del temido fuego del infierno todo lo que podía serles útil para encender el hogar de aquella maldita familia. Seguramente se habían divertido bastante allá arriba, con una última exclamación triunfal antes de mandar al demonio todas las plantas altas en un chasquido.

No era consciente del cuerpo que había sido escupido por las ventanas y ahora se retorcía agonizante en el jardín, a excepción de Will, con quién no tenía idea de que me toparía en menos de un segundo. A la vuelta de la esquina, literalmente hablando.

¿Oh?

Me quedé parada allí en cuanto lo vi, moviéndose y dándole golpes a la nada como si el aire significase su peor y más temido enemigo. Durante unos instantes no entendí bien por qué hacía eso. Le observé durante un rato largo mientras ladeaba la cabeza a la espera. Como no notaba mi presencia me encogí de hombros, y más tarde me percaté de lo que sucedía.

Yaaa~ pensaba yo que los únicos que estábamos locos éramos Thomas y yo. Qué tonto —cacareé con tono jovial, dándome una palmada en la cabeza.

Al otro lado estaba otra mujer que no había visto antes. Así como sucedía con Will, ella también atacaba a la nada lanzando alaridos espantosos como si también le estuviera haciendo frente a su peor pesadilla. Arqueé ligeramente la ceja al ver la escena; ambas personas haciendo mímicas extrañas que en otra ocasión me hubiesen preocupado. Como estaba tan zafada como ellos me reí, por el contrario.

Bien, perfecto, ¡sigan así! —exclamé sarcásticamente mientras con unos cortos pasos me acercaba hasta donde estaba Will.

Pero antes siquiera de tocarle un hombro para ver si todavía seguía en este mundo, escuché una voz que me dejó helada por unos instantes.

Ellos quieren que saques lo peor que hay en ti. Como están ahora, hacen lo mismo. No tardará mucho tiempo para que empieces a imitarlos. Podría ser demasiado tarde.

¿Era esa la voz de la razón? Se me hacía ligeramente… familiar. Sacudí la cabeza, como si me produjera dolor dentro de ella y después volví a observar a Will. Casi me daba un codazo con sus excéntricos movimientos de batalla. Fruncí el ceño ligeramente y entonces le golpeé levemente en las costillas con Albtraum, para detenerle.

Hey chico, ¿sigues cuerdo? —cuestioné en un susurro cómplice y después sacudí la cabeza con energía— ¿pero qué estoy diciendo? ¡Por supuesto que no!

La mujer soltó un grito por su otro lado de victoria, y luego se rió con una carcajada desafinada mientras seguía disparándole al suelo fijamente. No me di cuenta de que se trataba de materia oscura lo que llevaba esa arma, puesto que solo me limité a observarla durante apenas unos segundos.

¡Yo soy la única, ¿Me oyes?! ¡¡LA UNICA!! —Bramaba con exagerada fuerza.

Ello me había provocado una irracional necesidad por destrozar cualquier cosa que pudiese llegar a mis manos, irritándome, que incluso una parte en mi interior se encogió abrumado. Aferré con fuerza a Albtraum evitando mirar a Will como una presa. No me caía tan mal después de todo como para descargar mi propia locura en él…
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Jue Ago 12, 2010 2:28 pm

Un nuevo golpe hizo que me doblara, pero este nuevo impacto tenía algo diferente al resto. En esta ocasión pude sentir de forma más clara un objeto golpearme en las costillas, lo que me hizo suponer que se trataba de alguna otra persona que había llegado hasta donde me encontraba.

Al girarme vi la figura de la exorcista, la cual reflejaba en su cara la propia locura que todos estábamos viviendo. A pesar de la aparición de la chica, la otra imagen que imaginaba que era el único que podía ver, seguía en el mismo sitio diciendo las mismas palabras que trataba de ignorar.

-Sí, estoy tan loco como tú, y ahora ve a pasear tu locura por otro lado- conteste ante las palabras que me había dirigido.

En ese instante vi claramente como agarraba con fuerza el rifle. Con ese gesto era evidente que por su cabeza pasaba el dispararme a mí o tal vez a la arpía de mi madre, la cual seguía armando un gran escándalo. Al ver los instintos de matar en esa joven y más aun cuando imagine como se sentía en ese instante, me vi en la obligación de enfundar la daga que sujetaba con la mano izquierda, para después agarrar el cañón de su arma y dirigirlo hacia mi hombro izquierdo, apretándolo con fuerza.

Tras la imprudente acción que acababa de cometer, simplemente me limite a acercar mi rostro al suyo de tal forma que queda mejilla con mejilla. Tal vez la locura iba en aumento, de tal forma que lo poco racionar que me quedaba se estaba había ido sin que me percatara.

-Esa de allí es mía, tu ve a divertirte con otro- dije en un susurro, -aunque si lo que quieres es mi cabeza y no puedes esperar a que termine todo esto, entonces dispara- una sonrisa un tanto tétrica se dibujo en mi cara, -aunque recuerda que yo no me estaré quieto- mientras decía esas últimas palabras, acerque la daga que sujetaba con la diestra, hasta el costado de la joven.

Tras esos breves instantes, me separe de ella para darme media vuelta, y quedar mirando justo en la dirección en la que se encontraba la irritante bruja, sin olvidar de mi odioso doble. Saque el arma que hacía poco había guardado para así lanzarme directamente a por mi objetivo, atravesando al Will que solo existía para mí. Nada me impediría lograr mi objetivo e iba a alcanzarlo costara lo que costara.

En eso una de las ventanas del segundo piso se rompió cuando algo las atravesó a gran velocidad. Eso algo o más bien alguien se trataba de Thomas, el cual reflejaba el odio en su rostro, como si estuviera cabreado por algo que se le había escapado.

Mientras acortaba metros hacia donde se encontraba mi madre, decidí dejar de observar a mi hermano, el cual al visualizar a la exorcista comenzó a lanzar numerosos cortes de viento hacia ella. Por su parte mi padre observaba todo lo que ocurría desde el suelo, resistiéndose a la muerte que pronto de abordaría.

Las explosiones se sucedían a mi alrededor, los esferas continuaban sus incesantes descargas de fuego contra el verde suelo que pisábamos, tratando de cazar alguna presa que solo ellas podían ver, claro que para mi únicamente eran otras alucinaciones mas. La gran mansión comenzaba a resquebrajarse, desperdigando numerosos pedazos de piedras y madera por toda la zona, lo que anunciaba que muy pronto lo que hasta hacia unas horas era un gran edificio lleno de joyas u obras de arte, en cuestión de segundos se convertiría en polvo.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Vie Ago 13, 2010 12:33 am

Oh, ¿así que estábamos en el jardín? No terminé de darme cuenta de eso hasta que por unos momentos percibí el olor a pasto alrededor. Para mí el suelo no era verde, ni mucho menos irregular por las plantas que podrían existir debajo de mis pies. Al contrario. Lo que pisaba en esos momentos era para mí un espejo negro, liso y resbaladizo, que daba mi propio reflejo distorsionado así como ennegrecido por alguna clase de luz salpicada en un vinotinto horrendo. Un mundo distorsionado de mi “realidad”. El rostro que se supone, era el mismo que debía de cargar yo en ese momento, sonreía con una expresión hueca que iba de oreja a oreja, y los ojos hechos sendos agujeros negros de donde no habían ningún brillo. Mareada, al ver por el rabillo del ojo tal cosa, me llevé una mano al rostro, y luego hacia los párpados. Todo iba en orden en mi cara. Lo que estaba mal era aquella versión anómala.

Esa de allí es mía, tu ve a divertirte con otro. Aunque si lo que quieres es mi cabeza y no puedes esperar a que termine todo esto, entonces dispara.

Con lentitud giré mi vista desviada hasta donde venía la voz de Will. Cuando me percaté, tenía sostenido el cañón de mi arma contra su cuerpo despreocupadamente mientras hablaba. Por la cercanía que había impuesto percibí su aliento rozarme fugazmente el pabellón de mi oreja y entonces ladeé la cabeza. Quizá mi cara reflejaba neutralidad en ese momento, como si sus palabras o intenciones no provocaran ninguna emoción dentro de mi cuerpo. Lo cierto es que al contrario, muchas cosas comenzaban a agitarse con esa fracción de segundos tan extrañamente lógica.

Parpadeé inmóvil mientras él seguía hablando, dedicándome sus últimas palabras con su daga apuntándome, antes de apartarse e ir a por la extraña mujer que no dejaba de balbucear miles de cosas.

La sonrisa que esbozó provocó una pequeña vibración en mis pupilas atentas. Pero solamente eso.

Aunque recuerda que yo no me estaré quieto.

Todavía estaba de pie, siguiendo con la mirada sus pasos. La imagen no me traía nada familiar. En absoluto. Sólo la estela de alguien que se marcha embarcado hacia una misión peligrosa. Una misión personal.

No entiendo… ¿todo esto se trata nada más que de eso?, ¿asesinar o ser asesinado? —cuestioné a nadie en especial con un tono de voz monocorde, entrecerrando la mirada desinteresada que iba dirigida a mis pistolas— y después… ¿el final?, ¿es todo?

Entonces apareció Thomas de nuevo, furibundo como mostraba en su rostro, buscándome. Su entrada fue estrepitosa. Por el ruido fue que me percaté de que había llegado, atrayendo mi atención ligeramente. Sin darme cuenta, de un estado de delirio comenzaba a retraerme.

Oh, pero si es mi compañero de juegos, ¿vienes a seguir intentando ganar? —exclamé retadoramente antes de que él comenzara a desplegar sus furiosas ráfagas contra mí.

No me escuchó. Es más, ni siquiera se molestó en fingir que lo había hecho. Todavía no dominaba bien mis pasos, así que entre trastabillar, saltar como un animal cojeando, y luego rodar, me las arreglé para que al menos las ráfagas de viento no me dieran de lleno. Lo que sí no pude evitar fuese que la ropa se me rasgara y además, quedara con muchos rasguños en cualquier parte de mi cuerpo, sangrando. Me ardían los antebrazos. Como no estaba del todo cuerda, en vez de quejarme por tal cosa lo que hice fue reír. Reír a pleno pulmón mientras me levantaba con dificultad, igual a alguien que ha escuchado el mejor chiste de su vida.

La manga entera de mi abrigo de exorcista colgaba a duras penas de precarias hilachas de tela. Se me había abierto la parte superior, que cubría mi estómago, dejando al descubierto parte de mi piel expuesta, entre el marfil blanco y el carmín intenso de la sangre que se deslizaba por allí. Que me riera a pleno pulmón no ayudaba mucho a mitigar el dolor. Pero no podía evitarlo.

Cuando comencé a toser en vez de carcajearme y me callé con la garganta seca, apenas lanzando una que otra risita contenida, me miré en el reflejo oscuro del suelo observando mi estado deplorable, ¿pero cómo era posible si estábamos en el jardín?. Bueno, ¿de verdad lo estábamos, o no? Quizá lo que estaba mirando no fuese el suelo. Ya ni sabía a qué dirección me dirigía en esos instantes. Pletórico.

Ach, mira lo que has hecho, desgraciado Thomas. ¡Está casi destruido! —agité aniñadamente el trozo de manga que colgaba de la ropa precariamente. En un movimiento brusco acabé por despegarla del todo e hice una mueca más reprochante— Ya ni sé qué pensar… ¿eres tú el único pervertido o todos los de tu familia tienen tendencias a hacer esta clase de cosas también? Ach —chasqueé la lengua meneando la cabeza de un lado a otro con reprobación.







Mientras tanto Emily Marto para ese entonces había conseguido, luego de tardarse más segundos de lo necesario, captar la presencia de su hijo menor que se acercaba hasta ella. Había estado balbuceando maldiciones en su lenguaje natal y otros extranjeros mirando al suelo, como si allí hubiese algo realmente digno de odiar para una persona como ella.

A su vista era así. Observaba el cuerpo de una mujer tirado en el piso inerte, luego de haber recibido toda la carga de disparos que ella se había molestado en propinarle para así acabar con su vida.

Dicha silueta parecía tener alguna clase de significado especial para ella, y por ende estaba reflejada como el ícono que desataría su locura personal.

Con un chasquido metálico volvió a quitar el seguro de su arma.

¿Lo ves zorra? ¡¿Lo ves?! Has perdido… —siseó agriamente mientras su rostro se deformaba en una sonrisa cruel, malvada— una, y otra, y otra vez… siempre metiéndote en mi camino, y ahora has acabado así. La muerte no es tan mala cielo, ya deberías saberlo —susurró con un tono dulce mientras acariciaba el borde superior de su arma con adoración desmedida— no hacía falta que salieras de tu tumba para hacerme una visita. De todas formas iba a ser capaz de matarte por segunda vez, devolverte a la tierra para que te pudrieras en ella junto con los gusanos. ¡Ya no serías tan linda así! ¿A que no?

Con rabia dio un paso hacia adelante y tomó con sus manos de los cabellos de aquel cuerpo. Al levantarlo algunos centímetros por encima del suelo, quedó su rostro descubierto. La cara de alguien que antes pudo haber sido hermoso y que ahora se reducía a un amasijo incipiente de carne pegostosa, sangre y huesos deformes. Unas cavidades oscuras, huecas en lugar de ojos, porque ella se los había reventado con las balas. La primera vez, y ahora durante una segunda.

Emily acarició con sus largos y finos dedos, curvados como garras, el rostro deforme de aquel peso muerto. Susurraba con dulzura, conmovida por lo que veía y tocaba.

No, ya no significas nada. Ahora sólo eres un cadáver. Y un cadáver no habla. Un cadáver no se mueve. Un cadáver no toca, un cadáver no baila. Un cadáver no puede hacer caer en sus redes ¡Nada!

Con fuerza arrojó la cabeza de aquella contra una pared. La estampó una vez, y luego otra. No satisfecha con eso la agitó contra el suelo para patearla con sus finísimas zapatillas de tacón esparciendo la sangre que salía por el suelo, manchándose el vestido.

Duró varios minutos así, pateando, pateando, golpeando, haciendo de esa carne más mullida e irreconocible. La rabia hacia aquella persona era tremenda. Indetenible, como una sed del desierto. Tendría que haber cometido un pecado imperdonable para Emily. Algo con lo que no se debía jugar con ella.

Un pasado oculto. Una razón siniestra.

Notó a Will cerca de ella. Cuando se volvió, mostró un rostro empapado en sangre, unos ojos dilatados por la propia locura, pero dentro de todo eso, una sonrisa dulce y maternal, mientras se apartaba del cuerpo, o lo que quedaba de él.

Hijo~, ¿qué haces levantado tan tarde? —Cuestionó con el mismo tono entregado y suave, incorporándose y sacudiéndose la falda del vestido como si tuviera polvo—¿Llevas mucho tiempo esperando?, ¿necesitas que mamá te ayude en algo? No seas tímido y dime, cielo.






Ahora lo que veía uno, podía ser observado por los otros. El Akuma que había dispuesto eso se encontraba mirándolo todo desde un lugar seguro. El pillo de Derain se había largado a buscar a su desaparecida Savne, dejándole a él con todo el trabajo bajo sus hombros. No le molestaba, en realidad. Se estaba divirtiendo. Ahora, haciendo que todos miraran la representación de las locuras de los demás, lo haría todo seguramente más interesante.

Significaba la segunda fase de sus esporas. Una alucinación colectiva. De pronto el cadáver de la desafortunada que mancillaba Emily se desveló frente a los ojos de Illya, Thomas y Will, así como el alter ego del último, el piso oscuro que lo reflejaba todo en medio de la oscuridad podrida y una suerte de vapor hediondo que despedía el mismo aroma de una docena de cadáveres revueltos.

Para todos había una representación de su locura. Ahora la compartirían. Como prestar la experiencia.

El Akuma se ocultó en las sombras, todavía aguardando el mejor momento.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Ago 15, 2010 1:03 pm

Y de repente oscuridad. Un manto negro nublo mi vista y a pesar de que fue durante un breve segundo, cuando se aparto a un lado para que pudiera volver a ver claramente, todo había cambiado. Al echar un vistazo a mí alrededor, vi claramente como mi madre se encontraba al lado de un cadáver el cual no tenía ni idea de donde había salido. El suelo se había vuelto negro, un negro un tanto extraño ya que por alguna razón podía ver mi imagen reflejada, una imagen un tanto deformada.

Ante las palabras de mi madre, no sabía realmente que decir o hacer, me encontraba a un par de metros suya, pero ese cambio me había dejado un tanto descompuesto. Debía tratar de recobrarla poca cordura que aun me quedaba, sin embargo ¿Qué era lo que estaba viendo? Si incluso mi doble parecía contrariado ante ese cambio en el paisaje.

-Papa- dije señalando al cabeza de familia, -está herido y de forma muy grave- mis palabras hicieron que la mejer girara la cabeza en la dirección en la que estaba tumbado el hombre, el cual parecía estar agonizando.

-¡Querido!- grito la mujer al verle en esas condiciones.

La mujer comenzó a caminar hacia el agonizante hombre, dándome la espalda. Fue en ese instante, en esa milésima de segundo cuando actué por puro instinto. Deje que mi cuerpo se moviera solo, poniendo la mano izquierda sobre el hombro de mi tan querida madre, y acto seguido clavar la daga que aun mantenía con la diestra, en plena espalda. La hoja del arma se clavo en el cuerpo de la mujer, llegando a perforar uno de los pulmones, lo que hizo que un grito de dolor se escapara desde su interior.

Una sonrisa macabra se dibujo en mi rostro mientras retorcía el arma en el interior de la mujer, haciendo que su agonía fuese aun mayor y que mi disfrute aumentara en la misma proporción.





En el transcurro de todos esos hechos alguien andaba buscando la causa de la locura generada en la mansión o más bien buscaba al responsable de tal ataque. Se trataba de un fiel servidor de la familia, un akuma de nivel 3 al que no le había afectado ese ataque dado el nivel que poseía. Su misión siempre había sido la de proteger a la familia y lo haría aunque eso le llevara a enfrentarse con quien fuera.


Con gran rapidez había registrado cada palmo de la mansión, esquivando los ataques producidos por aquellos que peleaban en su interior, algo que le resultaba fácil ya que debido a la locura generada en sus cabezas, únicamente eran capaces de ver sus delirios y las deformidades que estos les mostraban, además de a aquellos que deseaban matar. Por esa razón el akuma prefirió no intervenir en ninguna de esas peleas y limitarse a la búsqueda del culpable, y según lo que había visto suponía que debía de estar a las órdenes de la aliada. Aunque aun no sabía el motivo, ya se encargaría de descubrirlo.

Ahora solo debía de concentrarse en los amplios jardines que rodeaban la mansión.





Al mismo tiempo Thomas se hallaba confuso por el suceso que acababa de ocurrir ante sus ojos. Todo había cambiado, todo estaba aun más loco si es que eso era posible, todo se encontraba en una espirar que conducía hacia la autodestrucción de los presentes.

Harto de esas horribles visiones, de los cambios que estaba viviendo, y en definitiva de la locura que le invadía, comenzó a girar la lanza entre sus manos, generando una fuerte ventisca. Poco a poco la ventisca paso a ser un pequeño tornado, el cual lanzo hacia la exorcista. El ataque estaba formado por numerosos cortes de vientos, los cuales forman esa masa de aire que cortaba todo aquello que se encontrara cerca de donde pasara.

-Muere maldita, muérete de una vez-
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

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