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¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Vie Jul 02, 2010 11:36 am

Las palabras de aquella misteriosa chica hizo que una sonrisa un tanto perversa se dibujara en mi rostro. Había decidido ayudarme, lo que me tranquilizaba al igual que emocionaba. Dentro de poco tendría mi venganza, aunque antes era necesario observar al tercero en discordia y por ese motivo debía de darme prisa antes de que descubriera quien éramos y fastidiara todos mis planes.

Baje por las escaleras hasta llegar a la planta baja. Allí rodeado por unos cuatro hombres se encontraba mi padre, el cual parecía estar diciéndoles donde deberían de colocarse cuando el enemigo atacara. Al verles pensé que podría salir por la puerta principal sin ser visto, pero me equivoque, ya que nada más dar dos pasos por el reluciente suelo, mi padre ya había puesto sus ojos en mi. Rápidamente termino de dar instrucciones a esos hombres para acercarse hasta donde me encontraba.

-Will, es preferible que permanezcáis arriba, no quiero que estés estorbando en medio de la batalla- dijo con un tono de seriedad, -aun no estás preparado para verte envuelto en esto-

-Tú eras el que quería que ella me lo explicara todo y eso es lo que va ha hacer, pero tranquilo que solamente iré al jardín para respirar un poco de aire, cuando vea aparecer a mi hermano volveré a entrar- dije mientras continuaba mi avance hacia la puerta.

No podía ver la cara de mi padre ya que le acababa de dar la espalda, sin embargo sabía que mi decisión no le había gustado, cosa que tampoco me sorprendía. A pesar de mis palabras sabia que diría algo para que permaneciera allí dentro, y para evitar eso abrí la puerta y salí al jardín principal con cierta prisa reflejada en mis movimientos.

Había un pequeño camino hecho de piedras que conducía desde las rejas de la entrada, hasta la puerta de la casa. El resto del amplio jardín estaba ocupado por un verde césped, el cual era cuidado todos los días, y sobre el lado izquierdo del manto vegetal, había una pequeña fuente de piedra. Aun recordaba cuando de pequeño antes de que la actitud familiar cambiara, me pasaba las horas correteando alrededor de ella, pasando las horas de la manera más feliz posible, pero eso era algo que nunca volvería a pasar. Nunca recuperaría esa alegría y diversión, ahora mi destino era otro más tenebroso.

Camine varios pasos hasta llegar a la mitad del camino, fue entonces cuando comencé a dar pequeños saltitos al mismo tiempo que hacia crujir mi cuello con leves movimientos. Estando allí fuera sentía una sensación de libertad que me era arrebatada en el interior de la mansión, por lo que esa era la mejor forma de desentumecer los músculos y liberal la tensión que tenia acumulada. Tras ese breve instante alce la vista para contemplar una columna de humo que se elevaba en el horizonte.

-Por lo visto se le ha prendido fuego a algo- dije con cierta alegría, -supongo que deberemos ir hacia allí y si no te importa preferiría ir corriendo por los tejados ya que la manera más rápida de dar con el cabeza hueca de mi hermano- dije iniciando el trote para salir de la propiedad familiar, -ahora que lo pienso tu sabes mi nombre pero yo desconozco el tuyo ¿debería de llamarte de algún modo en especial?- pregunte medio riendo.

Mientras iniciaba el trayecto hacia el ya mencionado humo, un pequeño grupo de cinco esferas se acercaba a la columna, las cuales habían sido enviadas por mi hermano sin que nadie a excepción de él lo supiera ¿Cuáles eran sus intenciones? Era de suponer que el terminar con su objetivo antes de que este le delatara.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Jul 04, 2010 2:32 pm

La idea de ir saltando de tejado en tejado no es que me hiciera precisamente ilusión, la pereza podía conmigo, sin embargo luego de encogerme de hombros y llevarme a la boca un nuevo caramelo para luego poner rumbo hacía la columna de humo. Escuché la voz del chico, la cual se oía ahogada, como si estuviera muy lejos de mí, aunque la distancia entre nosotros no fuera tanta.

Haré una excepción contigo. –Respondí sonriendo levemente, no me solía gustar que la gente me llamara por mi nombre, para los políticos era la consejera Arádottir, para el servicio y los akuma era simplemente Savne. – Puedes llamarme Elaine si te ves con la necesidad de dirigirte a mí por algún nombre.

Seguí corriendo por los tejados de la ciudad, para cuando ya nos habíamos acercado lo suficiente el humo se había disipado en casi en su totalidad, lo que restaba de lo que antes había sido una enorme columna, dando la apariencia de una pequeña nebulosa, con retazos de polvo, trozos de lo que antes habían sido akuma, una explosión producida ante la reacción de la inocencia con la materia oscura. Lo había visto antes, o al menos me recordaba a aquella vez en el que esa misma reacción había hecho estallar el cuerpo de un buscador maldito.

Es la estela de la pequeña chica maravilla, al menos lo parece.

Un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo, obligándome a sonreír de oreja a oreja. Si la inocencia que había provocado tal explosión pertenecía a la exorcista que había conocido en México las cosas se iban a poner mucho más emocionantes de lo que había esperado. Incluso debería agradecer que la buena de Coralie hubiera estado ocupada para cumplir con esa misión.

Me detuve a una distancia que creí era la correcta para mantenernos aún al margen. Desde donde nos encontrábamos se podía entrever a la perfección los movimientos torpes y sinuosos de cinco máquinas mortíferas de primer nivel, intentando acercarse por los puntos ciegos del exorcista que se enfrentaba cara a cara con un nivel 2 de anatomía curiosa.

Ja-ja-ja-ja~

Intenté amortiguar la risa que ahora me sobrevenía al haber reconocido a la exorcista de cabellos castaños, era increíble la coincidencia de estar otra vez las dos compartiendo el mismo cielo. Esta vez tendría que jugar de una manera diferente con ella si quería mis planes a largo plazo se cumplieran. Aunque por ahora, no podía dejar verme, aún no.

Me odiarás ¿Verdad?

Di media vuelta, buscando con la mirada al niño había cosas que debíamos hacer, para empezar llegaba ya la hora de que el primero de su familia muriera. El hermano, quien pecaba por esa extraña dependencia de sus padres que le obligaba o impulsaba a acatar todas las ordenes que estos le dieran sin siquiera cuestionárselo, sin pensar en si estaba bien o si es lo que quería. En el mundo en el que nos había tocado vivir no había lugar para aquellos que solo vivían en la completa rutina de seguir ordenes, para eso estaban los autómatas de algunos akuma. Un verdadero aliado del conde, o un verdadero exorcista, debía seguir sus instintos para hacer mejor su trabajo, los que no lo hicieran eran un estorbo, y como molestia que eran, nuestro deber era deshacernos de ellos.

Puedes observar sus movimientos, creo que dentro de poco tendremos nuestra oportunidad, tu hermano estará demasiado ocupado escondiéndose de la chica maravilla, así que solo hace falta acercarnos a él por donde menos espera. –Añadí alegremente, mientras que liberaba la sombrilla de su agarre, y lo abrí de par en par. – Lo haremos más divertido, quien llegue primero a él y sin ser descubierto puede tener el derecho de matarle~
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Jul 04, 2010 10:28 pm

Saltaba demasiado, me movía demasiado, inmediatamente desaparecía de un lugar hasta otro en demasía, mi velocidad era demasiada, así como mis intentos de contraataque también eran, cómo no, demasiado poderosos. Era eso lo que podía leer en el brillo de la mirada de la Reina Abeja, que ya comenzaba incluso a tomar precauciones en cada movimiento que hacía, como si de pronto me hubiese convertido en un verdadero enemigo formidable y tuviese que cuidarse de no cometer ningún error, ningún paso en falso.

Yo por el contrario estaba de maravilla, a pesar de que el dolor en mi cabeza fuese constante debido a aquel imprudente golpe que me llevé durante la lucha con la almeja gigante, y tuviese alguno que otro golpe que podría llegar a resentirse más de la cuenta. Pensaba que no era nada grave, y mientras para mí fuese así, sería de tal forma.

Por el contrario, las edificaciones de por sí viejas y derruidas de aquel barrio abandonado empezaban a ceder ante el poder de cada uno de nosotros. Un disparo que no llegaba a nadie conseguía destruir una viga, y con ella se iba el peso de una casa encima, como si fuese la base del precario equilibrio que estuviese manteniendo. La esencia de un alma hueca pendiendo en un hilo.

A nuestro paso no había más que el estremecimiento de las edificaciones, despidiendo un polvillo que poco a poco se iba convirtiendo en niebla. Casi le perdía el rastro al nivel dos, y ella también a mí.

Cielos, qué oportuno, bufé en mi fuero interno mientras mi mirada aseriada se movía de una dirección a otra, en busca de alguna señal que pudiese anticiparme a los movimientos de mi ruidoso contrincante.

Niña bonita, ¿a dónde te has metido? —canturreó de pronto la Reina Abeja, mientras el zumbido de sus alas moviéndose se aproximaba hasta donde me encontraba.—Yo ya me estoy cansando de este tonto juego, ¿por qué no sales y acabamos de una buena vez con esto? No dejaré que te pases de lista.

Al escucharla no pude evitar sonreír.

Cuando vi la sombra de su silueta a través de la cortina de humo, inmediatamente alcé en silencio mis dos rifles y la apunté, mordiéndome ligeramente la lengua mientras afinaba la puntería, a pocos segundos de dispararle y ponerle fin a aquel juego que si, se estaba poniendo aburrido…

Boom!

…para que entonces aparecieran desde arriba y repentinamente varios nivel uno agrupados como bandada, disparando al azar como si con ello lograsen darme directamente, sin tomar en cuenta la propia presencia de su compañera nivel dos. Cuando una de las balas pareció caerle cerca, fue que se dio cuenta de ello e incluso enojó.

¡Imbéciles! ¿Qué se supone que están haciendo? —chilló histérica.

Al momento todos se quedaron inmóviles, como si hubiesen reconocido contra quién se encaraban en ese instante.

La Reina Abeja aleteó hasta llegar a donde estaban. Sus siluetas todavía eran apenas manchas oscuras y esbeltas entre la niebla improvisada con tanto polvo alzado en el aire.

No podían verme.

¿Los ha enviado ese humano acaso? ¡Como si conmigo no fuera suficiente para acabar con esa exorcista!

Nuevamente me sonreí. Esta vez no iba a fallar. El repentino ataque histérico de la nivel dos iba a ser su perdición. La de ella, y la de sus atrasados compañeros.

Búsquenla por los alrededores, no debe estar muy lejos. Si llegan a desobedecer alguna de mis órdenes estarán literalmen-….

De la nada cuatro estacas se clavaron secamente en ella. El chirrido del metal golpeado sonó hueco las mismas veces en que las Lacrime se precipitaron, cortando las palabras de la Akuma sin consideración, y luego elevando un aullido de dolor atónito por parte de la misma abejita. Cuando se extinguió su voz mortificada, ya no parecía un grito, sino más bien el rugido de una bestia.

Se volteó frenéticamente a sus lados, buscando a alguien que no aparecería más nunca a su vista.

¡¿DÓNDE?! ¿¡DÓNDE ESTÁS!? ¡¡EXORCISTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!

Nuevamente se cumplía la ley de la polaridad. La materia oscura se topaba de lleno con la Inocencia y entonces, ocurría la reacción.

Una explosión que derrumbó otra casa cercana y despidió una onda de viento que agitó incluso a los nivel uno, quienes confundidos se dispersaron inmediatamente sin saber qué hacer o a quién atacar.

Volví a aferrar el dedo en el gatillo con un chasquido seco.

Je.

La cortina de polvo se deshizo por fin. Casi al mismo tiempo cinco detonaciones se sucedieron una tras otra, y después, más explosiones que duplicaron la cuenta de estruendos durante aquella movida.

Cuando todo quedó en silencio me permití soltar un suspiro prolongado que salió lentamente de mi boca igualándose a un silbido. Después, casi como si me derrumbara, me senté de rodillas en el suelo mientras observaba lo que a mí alrededor no eran más que casas derrumbadas y muelles rotos.

Con eso debe bastar para llamar su atención —dije en un suspiro cerrando los ojos— si sucede lo contrario, y nada pasa, entonces una de mis suposiciones habrá sido la correcta. Sólo sería cuestión de… ¿esperar?

No fue mucho el tiempo que tuve que aguardar, en realidad. Casi al instante de haber pronunciado esas palabras algo dentro de mis ropas comenzó a sacudirse e intentar salir. Di un respingo, puesto que aquel repentino movimiento me asustó, y después ayudé a la pequeña criatura a liberarse de mis vestimentas. Cuando emergió por una de mis mangas, el pequeño Golem cíclope me miró con un ojo de vidrio artificial y después activó el altavoz. Tenía una llamada a varios kilómetros del lugar donde estaba esperándome.

La voz de Armand comenzó a salir de la bocina de la maquinita con un estertor metálico que logró sacarme una mueca cuando primero fue un zumbido desafinado que me penetró los tímpanos.

¿Illya-dono? Ya hemos terminado nuestra parte en este mismo instante. Confirmamos que uno de los miembros de la familia Marto salió inmediatamente después de que usted lograra llamar la atención de la mansión, e incluso con él estuvieron a su lado un numeroso séquito de personas que pensamos que eran Akumas y le acompañaron hasta salir del lugar, más avanzados que todos los nivel uno que consiguió atrapar, ¿se encuentra bien?

¿Un miembro de la familia que vino hasta acá directamente? Es imposible… yo no he visto a nadie que…

En ese momento todo fue más claro. Como había activado el espejo humeante antes de comenzar la procesión, al tener ya una pista de lo que estaba sucediendo me ayudó a aclarar aquella situación. De pronto sentía la presencia de, si bien no sólo una, varios individuos que se encontraban también en el sitio, a lo mejor escondidos estratégicamente.

Sin decir nada me levanté del suelo, sacudí mis ropas y tomé con una de mis enguantadas manos al pequeño Golem que paró de aletear.

Ya no tienen de qué preocuparse más. A partir de aquí me haré cargo yo misma de la situación. Les comunicaré mis resultados más tarde. Corto.

¡Espere, Illya-do-…!

Surgió un último chasquido cuando desactivé el intercomunicador con un solo movimiento. Me guardé el Golem en uno de los bolsillos del abrigo, di media vuelta y comencé a mirar todo mi alrededor con expresión hermética.

Ahora veamos, ¿dónde podrán estar?

Aunque intentó ser lo más sigilosa posible, una sombra se deslizó desde un rincón y desapareció con la misma velocidad. Me volví hacia esa dirección, aunque no vi nada, y supe en ese instante que lo que tenía entre manos no era exactamente el asesinarme allí mismo.

¿Para qué arriesgarse, siendo tan pocos miembros los que se encontraban allí de esa familia, hipotéticamente hablando?

Tuve una buena intuición de aquello, por más loco que sonase, e incluso sonreí al sentir lo fuerte que era esa sensación de ventaja.

Está bien. Acepto la invitación.

Rápidamente comencé a seguir a aquella silueta, que por más que lo hubiese intentado, no había conseguido confundirme de su ubicación.

Me subestimaban.


Última edición por Elipthi Khanon el Sáb Jul 10, 2010 10:13 pm, editado 1 vez
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Lun Jul 05, 2010 7:48 am

El juego acababa de comenzar y tenía unas reglas muy fáciles de entender, el primero que llegue hasta la meta conseguía su premio, el único inconveniente era que una tercera jugadora se había sumado a la caza. La exorcista había acabado con esas maquinas sin demasiados problemas, a pesar de que no había logrado ver todos sus movimientos por culpa del intenso humo, si me había percatado de la destreza que tenia. Esto cada vez se ponía más interesante.

Mi hermano acababa de mover ficha, tal y como le dijo mi padre había observado con detenimiento a la exorcista, mientras permanecía escondido entre los edificios, al igual que estábamos haciendo nosotros, lo próximo seria correr a informar al cabeza de familia de los puntos fuertes y débiles que poseía su temible enemigo. Desde pequeños nos habían enseñado a observar con detenimiento a nuestros rivales, para así saber de qué forma debíamos atacarles y en este caso sabía perfectamente cómo debía de atacar a mi hermano. Siempre confiaba demasiado en su destreza, algo que podía ser beneficioso para mí, como en este caso, en el que si le perseguía con cuidado no lograría darse cuenta de que estaba allí.

-Que comience la cacería- pensé al mismo tiempo que desenfundaba las dagas.

Agarre con fuerza la empuñadura de las dagas, manteniendo la hoja de estas apuntando hacia los antebrazos, después me limite a observar los movimientos de ambos. Thomas clara mente se dirigía hacia la mansión, mientras su perseguidora trataba de seguirle el ritmo.

-Si sigue así la conducirá hasta el nido familiar, hay que ser tonto- pensé dando un pequeño salto hacia un callejón que había a mis espaldas.

Una vez averiguado su destino, sería fácil adelantarme a él, únicamente debía llevar cuidado de que no me viera y para eso no había mejor forma que correr por la calle lateral a la suya. Con ese pensamiento rondándome la cabeza, comencé a correr por la amplia calle, esquivando las personas que se cruzaban en mí camino adelantando más metros que lo hacían perseguido y perseguidora. Si bien era cierto que en campo abierto podían superar mi velocidad por la falta de experiencia, también lo era que el correr por los tejados al mismo tiempo que se escondía hacia que su velocidad fuera menor.

Mientras la carrera continuaba, algo de lo que nadie se había percatado estaba comenzando. En el interior de la bolsa de joyas que portaba en la cintura, una tenue luz verdosa comenzaba a emitirse, la cual pasaba desapercibida debido a que el cuero del que estaba compuesto la bolsita, evitaba que la luz se filtrara al exterior.
La carrera continúo su curso y ya nos encontrábamos muy cerca de la casa familiar. Era el momento de intervenir y el mejor lugar en donde asaltarle era en el que abandonaría los tejados. El plan era fácil, ahora que me había puesto por delante suya, esperaría en la fachada de una de sal casas que miran hacia en patio principal de la mansión, esperando a que Thomas diera un salto para bajar de los edificios y atravesar las rejas que daban paso al jardín. Todo estaba calculado, solo faltaba llevarlo a cabo por lo que me apresure a cruzar por un pequeño callejón y llegar a donde tenía pensado. Solo quedaba esperar a que la asustada liebre pasara por allí y entonces asestarle un golpe mortal.

Mientras todo esto ocurría en el jardín de la mansión se habían desplegado veinte personas, las cuales permanecían paradas, a la espera de que alguien que amenazara a sus amos entrara en su territorio, y detrás de ellos, en la entrada de la casa, permanecían de pie tanto mis padres como mi tan querido instructor, ese al que tanto aprecio tenia.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 10, 2010 3:57 pm

Me dejé caer con gracilidad del tejado donde nos encontrábamos para supuestamente comenzar con nuestra versión personalizada del juego del gato y el ratón, la lástima era que el ratón nos había salido poco inteligente. El hermano mayor del niño al verse en peligro había decidido al parecer replegarse al único lugar seguro que él creía que tenía y que no era otro que su propia casa. Había que ser o muy tonto o muy ingenuo para tomar esa decisión.

Al contrario que el niño, yo me decanté por seguir los pasos de la exorcista de cabellos castaños, a quien llamaba chica maravilla. Era obviamente más inteligente, y al tener los sentidos por igual o más desarrollados que aquel que en un principio tenía la intención de cazar sería divertido si era capaz de volverlos en su contra, y por qué no, eso también quizás pudiera funcionar con el mayor de los hermanos Marto.

En vez de correr, me dedicaba a ir de salto en salto por la calle, ignorando cualquier posible mirada indiscreta por parte de algún inocente civil. Cubriéndome de los rayos del sol con la sombrilla, mordiendo con fuerza el último caramelo que me había llevado a la boca.

Tenía seguramente a los tres pequeños por delante, todos demasiado concentrados en lo que llamaría su presa que quizás si ocurriera algo por una inocente casualidad durante un par de segundos lograrían desconcertarse.

Podría funcionar…

Sería una manera además, pudiendo resultar directa o indirecta para llamar la atención de aquella pequeña exorcista, con un poco de suerte podría reconocer a la matera oscura de la cual era poseedora.

Savne… Me estoy aburriendo –Soltó Nana entre extraños gorgoteos y gruñidos, si la akuma de nivel 2 tuviera forma corpórea hubiera protagonizado un berrinche digno del crío más malcriado del planeta.

Chitón Nana, o serás la comida de Leblanc. –Atajé en silencio mientras cerraba de nuevo la sombrilla y me disponía a subir de nuevo a uno de los tejados más bajos, para llegar de un modo más cómodo y rápido hasta la posición donde se encontraba el dúo de cazadoras y su presa.

-Savne… Leblanc está muerto. ¿Recuerdas?

El miedo en la voz del akuma fue más que evidente, su voz temblorosa anunció el terror que le daba tener que recordarme pequeños detalles que últimamente olvidaba con tanta facilidad.

Cállate

Con un chasquido de lengua abrí la sombrilla para lanzarla con fuerza al aire, susurrando la palabra “Descharge”, en aquel instante la materia oscura giró sobre sí misma con celeridad dejando escapar siete rayos hacia ningún lugar en concreto, estallando contra lo primero que encontraran, mientras que otros tres impactaron contra pequeños edificios que se encontraban a unos 25 metros lejos de mí.

La-la-la-la-la~ Ahora iremos a visitar a los de la casa, no hay tiempo que perder Nana. –Exclamé felizmente, esta vez apresurándome para alejarme de la zona donde se encontraban ellos para llegar de las primeras a la mansión de aquella adorable familia. –Es hora de hacer el juego más divertido. –Murmuré esbozando una sonrisa torcida, estremeciéndome por la idea que acababa de tener, sentí como mi pelo se mecía a causa de un viento inexistente que no era más que los temblores de Nana… cobarde.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 10, 2010 8:51 pm

Creo que aquel chico al que perseguía comenzó a ponerse más nervioso e inquieto cuando no solamente empecé a marcarle las huellas, sino también al adelantármele siguiéndole los pasos tal cual por donde pisaba, hasta estar separada de él a pocos metros en lejanía.

Desde esa distancia se me era fácil verlo. Era joven, larguirucho, y de buena constitución física, tanto como cualquier atleta, explorador, luchador, e incluso asesino. Llevaba tras la espalda un objeto alargado que le superaba en tamaño, algo que bien podría ser cualquier cosa: un tubo de metal, una lanza, una espada larga, ¿hasta incluso una flauta? Cuando pensabas en cosas como Conde del Milenio, Aliados del Conde y exorcistas, podían ocurrírsete un millón de ideas al ver algo que estuviese relacionado. Así de imaginativos éramos todos en la Guerra Santa. Yay.

¿Por cuánto tiempo más piensas escapar? —me pregunté quizá un poco hastiada de seguir corriendo kilómetros y kilómetros sin saber a dónde ir realmente.

Cuando de pronto mis palabras parecieron ser, de alguna manera, escuchadas por el cielo, o algo parecido, puesto que de pronto los edificios que estaban a nuestro frente, esos que en una ocasión más ‘normal’ hubiésemos pasado de largo sin darles mucha importancia, comenzaron a derrumbarse a causa de un golpe, impacto o cualquier cosa, que vino de la nada y hacia allá mismo desapareció. No pude ver exactamente qué era, por lo que la causa o el culpable de ello se escapaba de mi imaginación.

Lo bueno tras eso fue que mi –antes- ‘acosador’ se vio en la obligación de detener su camino, al verlo bloqueado por los enormes escombros de concreto armado. No podía exponerse al peligro de ser abordado por un derrumbe más si seguía, a causa del desequilibrio que pudiese haber en las demás estructuras con lo sucedido. Con algo que me pareció, un gesto de rabia y frustración, se volvió hacia mí por fin dándome la cara.

Bastante buena para llamar la atención, señorita exorcista. Debo felicitarla —fueron las primeras palabras que me dirigió mientras sin pensarlo mucho sacó de su espalda esa cosa alargada que llevaba cargando, despojándola del forro que antes hacía su constitución identificable.

Así que una lanza, ni más ni menos.

Suspiré y sonreí con desgana, encogiéndome de hombros como cualquiera a quién le hubiesen culpado de algo que siquiera sabe.

Ten presente que no he sido yo la que causó todo este alboroto. Si justamente te iba a decir que la próxima vez que trataras de desorientarme de esa forma, precisaras mejor dónde lanzar tus ataques, porque si no resulta lo que ahora está pasando —contesté con un aire aleccionador fingido, cerrando los ojos como si estuviese concentrada; cuando los abrí, volví a toparme con su cara seria y acechante— Vamos, la señorita exorcista no tiene ninguna intención de luchar contigo sin alguna razón justificable, así que relájate… ¿Chico desconocido?

Thomas —replicó tajante, mientras con un solo movimiento colocaba la lanza a su frente, señalándome con ella.

El momento me pareció interesante. Estaba cara a cara con “uno de ellos”, después de todo.

¿Marto? —aventuré con una sonrisa perspicaz.

A pesar de que intentó fingirse desentendido con aquella punta, el fugaz brillo inquieto en su mirada me lo confirmó, y él lo supo, por lo que bufó al ya no verse en la obligación de seguir actuando.

Bastante buena —me midió con una mirada que viajó de arriba hacia abajo, ¿trataba de intimidarme? —Ahora me doy cuenta de que todas esas maniobras ‘descabelladas’ no las hiciste al azar, sino con una razón clara en cada uno de tus movimientos, ¿no es así?, ¿planeabas desenmascararnos tal como ahora, exorcista?

Illya suena menos rígido, Thomas. De seguir llamándome así podría confundirte con un Akuma cualquiera.

El aludido soltó una corta carcajada algo carente de humor.

Eso solo demostraría que no son tus capacidades las suficientes como para diferenciar a una persona de un asqueroso Akuma cuando te habla —contestó ladeando una sonrisa que pareció de cierta forma maquiavélica— Pero no, no creo que seas de ese tipo de rivales. Eres bastante fuerte, de eso me he dado cuenta. Mis observaciones nunca fallan.

¿Fuerte? Ah, si, esa era mi mayor aspiración. Pero comparado con los poderes devastadores tanto de los Generales como los Punto Crítico, yo estaba por debajo de los más destacados en la Orden, ¿así que hasta allí llegaban los límites de esa familia?

Chico, no te enteras de nada.

Empecé, paso a paso a acercarme hasta él, que de pronto se puso de nuevo en guardia, con la mirada acechadora. Mis pasos resonaban gracias a los tacones de mis nuevas botas. Toc, toc, toc. La cadena de Albtraum se mecía apaciblemente con cada movimiento de mis pies.

Ya que hemos quedado claros en que tú eres un vil Aliado del Conde, y yo una humilde exorcista, supongo que podemos avanzar de nivel y tratar por fin el punto de interés aquí —dije tranquilamente esbozando una sonrisa heroica que también era fingida.

Si, no se me daba bien bromear con los Akumas, pero con las demás personas era distinto. Incluso con enemigos de carne y hueso. Me gustaba que la vena sagaz e ingeniosa de mi lengua se estuviese descongelando poco a poco, con el paso de las misiones. Hoy veía sus frutos.

Thomas lanzó otra carcajada de mejor humor.

No me hagas reír, ¿humilde? Al final son la misma calaña que nosotros a fin de cuentas, ¿no? Unos dispensables peones que pueden ser sustituidos en cualquier momento, cuando sean realmente inservibles.

Al menos no somos lo suficientemente estúpidos y osados como para querer intervenir en un asunto que no nos compete por voluntad propia, tal es el caso de ustedes, ¿no?—Lo arremedé—Si a ver vamos, los más utilizados en esta guerra y con gusto, son justamente la clase de personas como tú y tu familia.

Lo dije con voz cortante, gélida. Ciertamente no me gusta mucho indagar en la idiosincrasia de la Guerra Santa como tal y su fin, pero tampoco disfrutaba realmente que aquellos que aceptaban destruir voluntariamente se adjudicaran un nivel superior al de nosotros que no nos quedaba de otra más que luchar por el mundo entero, sin pedir nada a cambio.

El haber mencionado a su familia hizo que la expresión de Thomas se irisara aún más. No me importó. Solté un bufido molesto.

Son situaciones muy distintas. Dado que estás justamente de ese lado, jamás podrías llegar a comprender la otra cara de la moneda —lo fulminé con la mirada, y otra pequeña sonrisa se formó en mis labios, moldeándome la expresión a una más burlona sin siquiera darme cuenta— me pregunto, si te hiciera ver esa parte que tú sencillamente ignoras, ¿tirarías la toalla y te apartarías de un camino que a fin de cuentas desde un principio jamás te llamó? Dudo que eso pudiese suceder hasta que lo sintieses en carne propia, por supuesto.

En un punto de mi lenta procesión me detuve, quedando cara a cara con él. Desde esa distancia podía verlo mejor. Tenía unos ojos azules claros que en otro momento pudieron haber sido benignos, pero que ahora asemejaban al hielo más limpio y seco que pudiese existir en el mundo. Era una mirada vedada. Casi me entraban arcadas al ver lo podridos que estaban sus colores, y lo realmente estúpidos que parecían ser sus ideales.

Thomas retrocedió un poco. Se veía que esas no eran las condiciones que se esperaba para encontrarse conmigo.

¿O quizá lo he asustado?, luego de pensarlo me pareció estúpido. Por lo que yo sabía, no era capaz de atemorizar siquiera a una mosca. Bueno, quizá sí, ¡Pero los Akuma que me había cargado todo este tiempo no contaban!

No creo que seas capaz de cumplir con tu palabra, Illya —dijo por fin con una mueca burlona en el rostro— De este día no pasarás, después de todo. Déjame decirte que te has metido en la boca del lobo. Y tú solita.

Lo sé, lo sé, siempre me han regañado por hacer lo mismo, ¿sabes? ¡Pero es que no puedo evitarlo! —me reí un poco, alzando las manos para enfatizar mi última frase con humor… uno que se extinguió cuando de pronto le mostré mi perfil más serio y también apesadrumbradoNo puedo evitar tratar de intentar por lo menos una sola vez por misión el salvar a las almas que se ven más hundidas dentro de este infernal abismo —susurré; en el reflejo de los ojos de Thomas vi los míos propios destilando algo parecido a la tristeza. Sonreí con esfuerzo— No te estoy pidiendo que me entiendas.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Jul 11, 2010 10:58 am

Una serie de estruendos resonaron en las calles cercanas de la ciudad. En una de esas calles era donde me encontraba yo, por lo que pude escuchar claramente todo el jaleo que se había formado. No sabía lo que lo había ocasionado, pero si sabía que mi hermano debía estar involucrado.

Di un salto hacia el tejado de una casa más pequeña, y después di otro para llegar a otro edificio con más altura. Desde esa posición podía ver claramente un derrumbe, el cual había bloqueado el camino por el que supuestamente debía venir mi presa. Al ver el desastre tenía claro que se había producido o bien por qué Elaine llego hasta el antes que yo, o por el contrario había sido la exorcista la que llego antes. Cualquiera de las dos opciones era mala para mí, ya que significaba que mis posibilidades de matar al primogénito de la familia eran menores.

Molesto ante la idea de no poder ser yo quien le cortara la garganta, apreté con fuerza las empuñaduras de las dagas y comencé a correr hacia el derrumbe. El lugar del desastre no estaba lejos de la mansión y por lo tanto no muy lejos de mi posición, por lo que no tardaría demasiado en llegar y evitar así que otro me robara lo que por derecho me pertenecía, venganza.

Al llegar hasta el montón de escombros, me apresure a subir por el hasta la parte alta, mientras lo hacía podía escuchar la voz de una chica, la cual no se trataba de Elaine. Mis sospechas se hicieron ciertas cuando al llegar hasta arriba vi como enfrente de Thomas se encontraba la exorcista. El inútil de mi hermano había sacado su lanza, pero a pesar de eso se veía reacio a utilizarla, como si algo en el le hiciera dudar de si debía o no de utilizarla.

Era la ocasión perfecta para dar un salto y aterrizar sobre él sin que se diera cuenta de lo que pasaba hasta que notara como su cuerpo era atravesado por la hoja de un arma. Para mi desgracia cuando me preparaba para dar el salto, mi hermano giro levemente la cabeza hacia los escombros, como buscando el lugar mas rápido por el que escapar, y fue entonces cuando me vio con el cuerpo inclinado hacia delante, a punto de dar un salto.

-Will me alegra verte aquí, ahora tendrás la ocasión de matar a tu primera víctima- dijo medio riendo el mayor.

-Maldito- un pensamiento de frustración recorrió mi mente en ese instante, -dime Thomas ¿eres tan estúpido como dejarte ver por esa, luego llamarme por mi nombre y para colmo ir conduciéndola hacia nuestra casa?- mis palabras hicieron que mi hermanos girara la cabeza hacia mí, con un gesto de duda ante mi reacción, -tantos años de entrenamiento para nada, en verdad eres patético- dije mostrando una fina risa en mi rostro.

-¿Pero de que hablas? Sabes que mi misión no era el de enfrentarla…-

-Es cierto, pero tu misión tampoco era la de atraerla hacia la mansión- aunque fuera sutilmente decidí dejarle caer algunas pistas a aquella joven. Tenía la esperanza de que la temida exorcista acabara cogiendo mis indirectas y supiera a donde debía dirigirse, al lugar en donde esperaba que todo el mundo acabara muerto. –Tu misión era la de ver sus capacidades e informar, cosa que por lo visto no has hecho-

-Cuida tu lengua Will, aquí el mayor soy yo y se me haces enfadar te ensartare- finalmente mi táctica para hacerle enfadar había dado sus frutos.

Desde pequeños se nos había enseñado a evaluar al enemigo antes de atacarle, a dar con sus puntos fuertes y débiles, cosa que era lo que pensaba hacer. Había seguido durante años los movimientos de mi familia y sabía que mi hermano a pesar de que obedecía a mis padres ciegamente, en algunas ocasiones dudaba al atacar a aquellos que no sabía si podía derrotar. También sabía que cuando se enfadaba era capaz de olvidar lo aprendido, mostrando varios fallos en su técnica de ataque.

-Vete a la casa que yo te cubro idiota- dije levantando la daga derecha.

La hoja del arma comenzó a desprender un aura de color negro, la cual claramente significaba un desprendimiento del poder que aun desconocía en esas armas. Rápidamente clave la hoja en la pila de escombros sobre la que me encontraba, haciendo que esta comenzara a tambalearse. Al ver lo que pensaba hacer, mi hermano trepo por la pila y continúo su camino, mientras que yo me limite a dirigir una amplia sonrisa a la joven con traje negro.

-Vamos exorcista ven a nuestra casa, si sigues por este camino llegaras directa. Ven y únete al juego que tengo pensado, después de todo te necesito de cebo para cazar a las ratas como la que acaba de escapar- se me escapo una pequeña risa con la última palabra.

En ese instante lo que antes era una tenue luz en el interior de la bolsa de las joyas, ahora era una intensa luz la cual iluminaba la el cuero que la cubría. Sin percatarme de lo que ocurría saque la hoja de los escombros en donde la había clavado produciendo una explosión de energía, la cual hizo que toda aquella cantidad de piedras se derrumbara. Mientras una nube de polvo se elevaba y las diferentes piedras y rocas caían por la zona, yo había dado un salto hacia atrás para comenzar a correr en dirección a la mansión, a la cual no tardaría en llegar. Al mismo tiempo que corría la luz comenzó a menguar para acabar apagándose nuevamente.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Jul 14, 2010 8:38 am

No me había detenido a ver que era lo que había sucedido luego de que lanzará aquel ataque sin más ánimos que los de causar un poco de confusión en los pequeños, había continuado ahora con la carrera hasta la mansión.

Al entrar en el territorio de la familia Marto me detuve, observando a los primeros autómatas que iban colocándose en sus puestos, del modo más estratégico que su por ahora… señor le había parecido más apropiado.

A mi parecer había recargado demasiado la zona delantera de la mansión, descuidado un poco sus alrededores… De algún modo me pareció un acto arrogante y estúpido, sin embargo su seguridad no me importaba lo más mínimo, iban a morir quisieran o no, a manos de uno o de otro.

¿Qué es lo que haremos ahora, Savne? –Escuché decir a Nana con una pizca de emoción en su voz, sus orbes rojas las cuales seguían colgando de mis lóbulos se mecían histéricos, intentando captar cualquier cosa que hubiera pasado por alto.

Lamenté la ausencia de algunos de mis akumas, pues en ese momento me hubieran servido de mucha utilidad, la monotonía volvía a hacerse presente en ese juego de cazadores y cazados, y aunque era divertido ver como aquella familia de aliados del Conde se movía de un lado para otro presos del pánico, de nuevo la visión de su trabajo malhecho me impedía relajarme.

Nana, tendrás que ir a buscar a Derain. –Dije en un susurro, caminando hacia unos setos que estaban custodiados por uno de los veinte akuma que había repartidos por toda la zona principal del exterior de la mansión. – Dile que necesitamos algo que pueda aporte un aire… especial a este juego tan aburrido.

La masa negra que conformaba la extraña anatomía de la akuma de nivel dos se deslizó con cuidado por mi espalda y pierna izquierda hasta que pareció fundirse con la proyección de mi sombra contra aquel empedrado camino, lo único que se veía de extraño ahora era el reflejo escarlata en forma de ojos que poseía mi silueta estampada contra el suelo.

A tus ordenes Savne. –Fue lo único que dijo antes de desaparecer, definitivamente. Sonreí tranquilamente, si había algo capaz de recorrer grandes distancias en poco tiempo era Nana, no tardaría en encontrar a su compañero akuma, y con lo eficiente que era Derain pronto tendría en mis manos aquello que había pedido.

Seguí caminando en dirección a los setos, atravesado con la punta de la materia oscura la cara del akuma que vigilaba desde ahí. Tras la pequeña explosión que provocó luego de un par de gorgoteos al atragantarse con su sangre, me senté como si nada hubiera ocurrido.

Algunos pequeños bucles de mis cabellos rubios (de nuevo) cayeron perezosamente por encima de mis hombros cuando me dejé caer sobre el césped, aprovechando la sombra de los setos para resguardarme del calor que hacía en la ciudad.

All alone he turns to stone,
While holding his breath half to death


Entorné mis ojos cuando un movimiento brusco me llamó la atención. Ubiqué a un ratón con complejo de asesino o pseudo-aliado del Conde, el cual por su expresión era más que evidente que no le había salido nada bien lo que fuera que hubiera planeado y ahora buscaba un lugar donde tuviera todo a su favor para así tener una ligera ventaja sobre el enemigo…. pobre

Terrified of whats inside,
To save his life he crawls,
Crawls like a worm from a bird~


Mi voz pareció alertarle de mi presencia, al fin, pero lejos de hacer algo simplemente me lanzó una mirada con ligero desdén, seguramente se había encontrado con el pequeño, que se suponía que debía estar bajo mi atento cuidado, ja… inocentes.

Tienes cosas más importantes que hacer, pronto llegará. Morirás antes de llegar siquiera hasta tu querido padre. –Comenté cerrando los ojos con expresión distraída, no presté especial atención en la reacción del niño malcriado, me limité a escuchar como sus pasos se alejaban acompañados de una sarta de susurros mal sonantes.

He crawls like a worm from a bird…


Última edición por Mad_Hatter el Sáb Jul 17, 2010 8:40 am, editado 1 vez
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Miér Jul 14, 2010 3:02 pm

El segundo había aparecido.

Thomas parecía receloso ante mis últimas palabras, buscando con la mirada el mejor sitio por el cual escabullirse, y lo encontró a punto de dar un salto hacia nosotros. O por lo menos hacia él. Yo ya lo había notado, y por ello entorné los ojos. La posición que adoptó antes de ser descubierto no era exactamente… normal para una situación como esta. Claro, si es que puedes llamar algo normal en un mundo tan loco como en el que yo me había metido.

Resultaba que se llamaba Will, y era hermano del otro muchacho. Se notaba a leguas que era el menor, y no sólo por la diferencia de altura. Sus facciones eran más recogidas y juveniles, casi parecidas a las mías. También estaba en buena forma, como si formara parte del legado asesino, que de hecho, parecía ser así. Miré las dagas que sostenía en sus manos con recelo, atenta a todas las palabras que se decían los dos “fraternales” que en realidad no “fraternizaban” mucho en ese momento.

Apenas levanté la vista y fruncí el ceño, haciendo un ligero mohín cuando en una de las tantas palabras que se dirigían hacían referencia hacia mí, de una manera que no me agradó en absoluto.

¿¡Eh!? ¿Me ha llamado “esa”? ¡Esa! ¡Ni siquiera exorcista, chica o señorita, sino esa! ¿Pero quién se ha creído que es?

Con obstinación me quedé mirando al tal “Will”, de brazos cruzados mientras la charla familiar empezaba a acabar. Ah, por fin me volvían a tomar en cuenta. Thomas antes de marcharse me dirigió otra mirada cauta y luego desapareció cuando su “hermanito” tomaba el mango de la sartén. Me quedé igual, allí de pie con los brazos cruzados mientras arqueaba una ceja mostrándome temeraria. No, no le tenía miedo a lo que era capaz de hacer.

Sin embargo, sus palabras me dejaron perpleja.

Vamos exorcista ven a nuestra casa, si sigues por este camino llegaras directa. Ven y únete al juego que tengo pensado, después de todo te necesito de cebo para cazar a las ratas como la que acaba de escapar.

Se rió, y luego, usando las dagas que parecía que eran su arma como Aliado del Conde, comenzó a derrumbar lo que ya estaba derrumbado aún más, creando una cortina de polvo y escombro. Eso me obligó a retroceder, tosiendo, con los párpados apretados, aferrando a Albtraum por precaución. Con los sentidos agudizados me di cuenta de que él había usado esa treta más bien para escapar. Alcé la vista cuidadosamente, cuando la nube de polvo empezó a remitir, y me encontré de nuevo sola.

Lancé un suspiro si bien no irritado, algo cansado. Volví a sentarme en el suelo en posición de loto, mirando fijamente el camino por el cual se había ido ese chico.

¿Acaso está loco? Prácticamente me lanzó a la cara que se encontraban más que listos para recibirme con las mejores… armas que podrían tener. Esa mansión debe estar llena de Akumas, y… aliados. Que digo, toda la familia.

Volví a suspirar meneando la cabeza. Llegada a este punto, ¿qué se supone que debía de hacer? Por supuesto, lo correcto. No necesitaba a Komui para recordar mis deberes primordiales. Pero en este caso, ¿qué exactamente era lo correcto? ¿Llegar allá con cargadas ínfulas de heroína para ponerle un alto a todos los villanos en Sídney y librarnos de una molestia más en la guerra, que ciertamente para mí, sobraba? ¿Apartarme del supuesto campo de batalla para negociar el asunto con los superiores de la Orden? ¿Buscar refuerzos para enfrentar lo que podríamos tener por delante?

Todo me parecía peligroso desde cierto punto de vista. Para mí y para todas las personas de la ciudad. Si yo fallaba en tratar de detenerlos, los buscadores que habían venido conmigo estarían en grave peligro, y no sólo ellos, sino también Albert y el pequeño Jeremy que habían tomado parte en todo esto. Pero si no hacía nada y esperaba, lo más probable era que más gente aún muriese en los próximos días o semanas.

Odiaba pensar en las probabilidades cuando ninguna era favorable. Estaba a punto de recriminarme que pensaba demasiado las cosas cuando en realidad debía actuar, cuando de nuevo el Golem salió de su escondrijo y me alertó sobre una llamada en línea.

Resoplé un poco mientras abría el canal.

¿No les había dicho que no me llamaran más?

Pero qué mal carácter es este con el que me has recibido, querida Illya. Repentinamente me he sentido… mortalmente herido por tus agrias palabras.

Era Albert; con una voz lastimera y teatral, pero él al fin. Parpadeé confusa luego de dar un respingo por la sorpresa; luego me acerqué más a la criatura para escuchar mejor su voz.

¿Qué estás-…?

Naturalmente, tus queridos amigos buscadores se negaron durante mucho rato el poder dejarme hablar contigo. Que estabas ocupada, habían dicho —musitó con entonación cantarina y me lo imaginé haciendo florituras con una pluma— pero como escucho ahora veo que no es así, ¿ya diste con el problema acaso?

Digamos que sí, pero también digamos que no es tan fácil…

Me imagino. Toparte con una familia llena de ACM debe ser de alguna manera impactante; en tu lugar yo estaría dando brincos por los nervios sin saber nada qué hacer con tremendo problema.

¿ACM?

Aliados del Conde Milenario. Nuestro mote cariñoso hacia ellos.

Vaya, de modo que ahora sí estás convencido de que lo son —bufé con acento recriminador. Luego suspiré largamente mientras me tiraba de espaldas hacia el suelo mirando el cielo con los ojos entornados. Los rayos del sol eran finitos entre espesas nubes, y aún así se revelaban con intensidad— No negaré que estoy en una encrucijada, porque lo estoy —solté de golpe con frustración— de hecho, en este mismo momento me siento un poco tonta e inútil. Desconfío de mis propias capacidades incluso para poder lidiar con todos ellos. Sumando a los Akumas que puede haber allá y las estratagemas sorpresa, por supuesto.

No te exijas mucho, querida Illya. Sé perfectamente cómo te debes estar sintiendo y lo que piensas. Por eso quiero que te relajes un poco, ¿vale? Respira hondo y relájate.

Me imaginé a Albert reclinándose en su asiento mientras le daba vueltas con un dedo al cable del teléfono. Sonreí de soslayo entendiendo que lo que quería era levantarme el ánimo, e hice lo que él me indicaba. Me sentó bien, por supuesto, pero el problema seguía allí, al acecho.

Mis dudas continuaron mortificándome desde el interior de mi cabeza, hasta que escuché las siguientes palabras de él que frenaron todo eso de golpe.

También mírale el lado bueno, aunque no sea mucho: si estuvieses en la obligación de ir, al menos no tendrías que enfrentarte con la familia entera, sino solamente con apenas tres de ellos.

Se me abrieron los ojos completamente. También mi cuerpo con el mismo shock se incorporó volviendo a sentarme en el suelo.

Espera, ¿qué? —jadeé haciendo cálculos. Los mismos que no cuadraban con sus palabras— ¿Sólo tres?, ¿Es que la madre no se cuenta como Aliada en este caso?

Oh, al contrario —Albert rió como si nada mientras continuaba hablando tranquilamente— siempre sospeché de lo que era esa familia, por eso los tenía vigilados gracias a mis contactos. Los más involucrados en los asesinatos de políticos siempre han sido el señor y la señora Marto, si mal no me equivoco. El hijo mayor, Thomas, es el que ha ido a la caza de los buscadores, como bien debes de saber. Son esos tres nada más. Y todo el batallón de Akumas que quieran tener, claro.

¿Y el hijo menor? —Aferré entre mis dedos al Golem que gimió por la fuerza que ponía en ellos— El más joven, ¿no está involucrado en todo este complot?

¿Will? —un escalofrío me recorrió la espalda mientras escuchaba— según mis estudios, y ahora hipótesis confirmada mi teoría, él no se encuentra ‘preparado’ para llevar también ese trabajo. Lo que supe de él fue que de hecho, lo estaban entrenando en la misma faena, pero aún sin cederle el título como portador de la materia oscura del Conde —chasqueó la lengua— no, en ningún caso se le ha visto involucrado. Él está exento de culpa en este mismo instante.

Solté el Golem de sopetón, que de no tener alas y saber cuándo volar, se hubiese estrellado contra el suelo en un pitido agudo. Tenía los ojos abiertos aún como platos, la luz del sol me encandilaba, pero yo no le prestaba atención.

Había un remolino de inquietudes en mi interior.

Vamos exorcista ven a nuestra casa —la voz de aquel chico resonó en mis oídos claramente, mientras me mordía un dedo con ansiedad— después de todo te necesito de cebo para cazar a las ratas como la que acaba de escapar.

En ese momento recordé que algo en él me había llamado la atención. Justo cuando decidí mirarlo con fijeza luego de haberme calificado como “esa”. Tenía un aire distinto. De hecho, la manera en que caminaba, actuaba, así como sus gestos, tenían un estilo completamente diferente al de su hermano. Como si ni siquiera estuvieran unidos por lazos de sangre.

Como si realmente jamás hubiese formado parte de esa familia.

El silencio se prolongó, y con ello Albert empezó a preocuparse. El Golem aleteaba a un lado mío, apuntándome con su único ojo inerte.

¿Señorita Illya?

Eran sus colores —susurré desentrañando ese gran descubrimiento que había pasado antes desapercibido— no eran iguales a los de su hermano, sino completamente diferentes. Cuando se dirigió a él incluso estaban… extraños, como si no hablara con alguien de su familia, sino más bien con un desconocido. Con alguien a quién despreciara desde lo más profundo de su ser…

Si sigues por este camino llegaras directa. Ven y únete al juego que tengo pensado

...Oh, oh, oh…


Me incorporé con resolución. Mis pies rasgando la tierra chillaron en la bocina del Golem y Albert se alertó.

¿Illya? ¿Qué es lo que está pasando?

Una sonrisa espontánea se me formó en los labios. No era maliciosa, ni traviesa, ni mucho menos calculadora. Nerviosa más bien, como si estuviese a punto de cometer una estupidez sabiendo que no había más remedio…

Gracias Albert. Muchísimas gracias por todo.

Corté la comunicación antes de que él atinara a decir algo.

Sacudí mis ropas mientras a mi frente se formaba el camino hasta la mansión, seguramente con un montón de sorpresas esperándome.

Cualquier pensamiento negativo que osaba acercarse hasta mí lo apartaba con brusquedad, y antes de que me asaltaran las dudas, empecé a correr a merced del viento.

Era una corazonada.

Estás a punto de cometer una locura, ¿estás consciente de eso?

Ya no podía detenerme.


Última edición por Elipthi Khanon el Jue Jul 15, 2010 2:01 pm, editado 1 vez
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Jue Jul 15, 2010 2:00 pm

La persecución continuaba por los tejados de los edificios. Mi hermano había logrado sacarme algo de distancia debido al entretenimiento que había tenido con la exorcista, la cual esperaba que aceptara mi invitación, aunque por el principio no había rastro de que siguiera detrás de mí.

Después de tanto correr había logrado llegar a la mansión, en la que ya se encontraba Thomas corriendo hacia nuestro padre. Di un salto para aterrizar sobre el muro y desde allí contemplar la escena que se estaba recreando en el jardín. Varias personas plantadas allí en medio, esperando a que nuestro temido enemigo diera señales de vida, lo que me causaba risa ya que ante ellos tenían a otro y no lograban verlo.

Antes de aterrizar sobre el césped, vi como detrás de unos arbustos se encontraba mi compañera de cacería, la cual para mi sorpresa se mantenía a la espera en lugar de atacar a nuestra primera presa. Seguramente debía estar esperando el mejor momento, algo que estaba a punto de llegar.

-La exorcista no tardara en llegar- le dije mirándola desde arriba, -cuando llegue creara un gran revuelo, dando paso a un ataque sorpresa bien elaborado, pero es posible que les pillemos mas desprevenidos si la sorpresa es doble- una amplia sonrisa se dibujaba en mi rostros ante esas últimas palabras, -iré a crear confusión entre ellos, después llegara esa chica y la confusión será doble, dándole poco tiempo a reaccionar mientras esa marioneta liquida a los subordinados de mi familia, ese será el momento perfecto para que te unas a la diversión y liquidemos a esas ratas. Liquidando posteriormente a la invitada de honor entre tanto caos- en mi tono de voz se podía reflejar las ganas por extender un manto rojizo sobre la verde hierba.

Dirigí la mirada hacia Thomas, el cual se encontraba en mitad del jardín caminando de forma confiada hacia el cabeza de familia. Debía evitar que llegara hasta él y arruinase mi idea, por lo tanto di un salto hacia delante, agarrando con fuerza una de las dagas y lanzándola después cerca de donde se encontraba mi tan apreciado hermano. La daga se envolvió en un aura negra justo antes de clavarse en el suelo, tras lo cual genero una fuerte explosión que lanzo al inútil de mi hermano al suelo no muy lejos de donde estallo.

Cuando la explosión retumbo en el lugar y genero una gran nube de polvo, todos los presentes giraron la cabeza hacia el origen del estallido. Mientras yo corrí para recoger mi arma ante la vista de incredibilidad de mi padre, el cual no comprendía lo que estaba ocurriendo.

-Padre tengo que decirte que ese hijo tuyo es un traidor, se limito a conducir a la exorcista hasta aquí- mientras hablaba desenfunde la otra daga.

-¿De que estas ha blando?- pregunto Thomas mientras daba un salto de rabia.

-Ahora me dirás que es mentira, si no es por mi seguirías desvelando nuestros secretos ¿o te tengo que recordar cuando os encontré?- una pequeña sonrisa se dibujaba en mi rostro lentamente.

La reacción por parte de mi hermanito no se hizo esperar, con un gesto rápido me apunto con la hoja de su lanza directamente hacia mi cara. Mi reacción fue parecía ya que cogí con fuerza mi dos afiladas armas, para después inclinar ligeramente el cuerpo, a la espera de algún movimiento por su parte.

-Ya basta, os comportáis como críos- grito mi padre conforme se acercaba, -¡Will! ¿Cómo te atreves a decir semejante cosa de tu hermano? El lleva más tiempo en esto que tu por lo que tus palabras carecen de sentido-

-Eso dímelo cuando la tengas aquí mismo- dije medio riendo.

El cabeza de familia se había detenido a pocos metros de mí, y junto a él, su fiel instructor, el cual esperaba una señal para hincharnos de golpes a uno de los dos.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 17, 2010 8:44 am

El tiempo es relativo cuando se trata de lealtad o eficacia, señor. –Dije encontrándome aún a un par de metros de distancia de ellos. Finalmente me había levantado perezosamente al escuchar la explosión, por ahora no podía hacer nada más que evitar que el niño quedara hecho papilla, tenía talento para eso, a pesar de lo impulsivo que parecía y era.

El mayor de los hermanos Marto había cambiado ligeramente el ángulo de la lanza , inclinándola levemente en mi dirección, fingí ignorar aquel detalle como si no tuviera la menor importancia, antes de que pudiera hacerme algo ya estaría muerto, aquella familia, eran simples aficionados si se les comparaba con el circulo de Aliados más cercanos al Conde.

El pequeño ahora está a mi cargo, así que no se les está permitido usar el castigo físico con él. Pueden intentarlo, pero no prometo que luego de eso vayan a morir de una forma indolora. –Sonreí con deje inocente mientras aquellas palabras que podrían ser consideradas una amenaza por ellos aunque solo fuera una simple advertencia por mi parte. – Tienen cosas más importantes por las que preocuparse, la exorcista no tardará en llegar. –Añadí mientras ladeaba la cabeza para tener una mejor visión de la sombra del padre, la cual por unos segundos había emitido un par de destellos rojizos.

Era ya evidente que Nana había cumplido con su trabajo y que mi pequeña distracción que mejoraría nuestro juego de caza estaba ya listo. Moví los dedos discretamente, haciéndole una señal a la akuma para que regresara, la nivel 2 de forma indefinida se arrastró a imperceptible velocidad, de sombra en sombra, hasta fundirse con el negro de mi pantalón, subiendo poco a poco hasta donde había sido su escondite hasta ahora, mi pelo, el cual paulatinamente volvió a teñirse de negro.

Le informo a los señores que he decidido ayudar también, les facilitaré una vía de escape si las cosas se ponen mal. Queda en su mano querer aceptarla o elegir ser quemados por la estela de aquel apóstol de Dios. –Dije finalmente mientras comenzaba a caminar hasta el interior de la mansión no sin antes acentuar mi sonrisa era evidente como iban a acabar todos. Ignoré el hecho de si alguno de ellos me habría respondido, cuando se trataba de individuos como aquellos era incapaz de mostrarme respetuosa, no era de extrañar que el pequeño quisiera matarles con sus propias manos.

Una vez me adentré en la residencia familiar de los Marto pude ubicar a Derain a un lado del Hall, sumido en un impertérrito silencio, su expresión tranquila y sus ojos cerrados que denotaban la calma que sentía en aquellos momentos hacía pensar que había tramado algo… Al final incluso iba a ser más divertido de lo que pensaba.

¿Qué tramas? –Pregunté, sacando un caramelo de color castaña de mi bolsillo izquierdo, la sonrisa que esbozó el akuma de tercer nivel no me gustó, era quizás para mi gusto demasiado turbadora. – Derain, habla.

El akuma no se movió, tardó unos segundos que me parecieron una eternidad para levantar sus parpados de nuevo y fijar su acuosa mirada en el sector donde Nana y yo no encontrábamos, volvió a sonreír.

Lo sabrás cuando la exorcista llegue aquí. –Respondió simplemente antes de volver a sumirse en su bizarro silencio.

Ya no hay tiempo.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 17, 2010 6:47 pm

A pesar de que cerca de la mansión Marto, todo estuviese lleno de tensión y ansiedad a mi espera, me tomé mi tiempo.

Es verdad que empecé a correr como una oveja descarriada que busca el camino de regreso frenéticamente, pero no sin tener un plan bajo la manga. Después de todo, mi objetivo no era exactamente en ese momento el de armar revuelo dentro de la mansión Marto y con ello destruir todo lo que podría ser de dicha familia de Aliados del Conde hasta llevarlos a la ruina más sangrienta e inescrupulosa.

Me interesaba algo más en específico.

Mis pasos se desviaron por un callejón, hacia barrios más bajos de Sídney. Incluso en tal lugar temerario había pocas personas fuera de los establecimientos. Con lo ocurrido durante el ataque de los Akumas, el temor se había instalado por fin en los rincones de la ciudad ateniendo a los pobladores de poner en riesgo sus vidas quedando expuestos. Eran razonables sus acciones; cualquiera haría lo mismo. Cualquiera que no tuviese el poder suficiente en sus manos.

Sin embargo las tiendas seguían abiertas. Eso, o por el miedo, a los comerciantes se les había olvidado girar la tablilla donde se anunciaba el estado del negocio enmarcada sobre la puerta de entrada.

Saqué de mis bolsillos la nota que me había garabateado minutos antes de salir de su residencia Albert, y releí la dirección, así como las indicaciones que estaban escritas allí. Caminé dos cuadras más, y ya por la tercera me detuve en la tienda que se supone era “de aspecto furtivo, con una escopeta esculpida en madera enmarcada arriba de la puerta de entrada, con grandes ventanas y color verde oscuro”. Para mi suerte también se encontraba abierta.

Entré haciendo que el sonido de las campanillas de alerta avisaran mi presencia allí. En seguida, como si hubiese accionado un resorte, el hombre que estaba escondido detrás del mostrador, aparentemente inclinado, saltó mostrando su presencia con rostro expectante y asustado. Al verme, pareció relajarse un poco, aunque su inquietud no hizo más que acrecentarse.

—O-oiga, este no es un sitio para una dama como usted… señorita, ¿no ve que es peligroso andar por las calles sola…?

Sin chistar le puse al frente de sus narices la nota con la que me había estado guiando todo este tiempo. Decía más abajo otras cosas, cortesía de Albert y su diplomacia, con su firma al final garabateada con una exagerada floritura. El hombre leyó varias veces la nota, verificando su autenticidad contra la luz del sol que pegaba por las ventanas, y después suspiró con resignación.

—Con que una amiga de ese loco, ¿eh?

Conocida más bien, diría yo.

—Sí, si comprendo perfectamente. Mmm, no me tardaré ni tres minutos en buscarle lo que pide, ¿pero podrá usted sola con todo eso? Son cosas peligrosas, ¿tiene conocimientos acerca de su uso?

De nuevo la mirada recelosa e inquieta. Hice una seña para que le restara importancia al asunto, despreocupada y sonreí así igual. Recordaba quién era de nuevo y por ello pude hacerme en ese instante una clara idea de lo que pensaba aquel hombre.

Siempre parecía para los que me veían por primera vez como una pequeña joven bella y delicada. Era mi mejor disfraz, a pesar de que el traje de la Orden contrastase bastante con esa misma apariencia.

No se angustie por mí y dese prisa. Tengo trabajo que hacer, señor.

El hombre asintió en silencio y desapareció por una puerta cercana a la caja. Al cabo de dos minutos regresó con un saco no muy prominente donde chasqueaban esferillas metálicas al chocarse entre sí levemente.

—Bien, aquí está. No necesita pagar nada ya que va a la cuenta del sacerdote —cuando me entregó el saquito que tomé con precaución volvió a mirarme seriamente— ¿Se puede saber al menos qué es lo que va a hacer con esas cosas?

Le dirigí mi más sincera sonrisa mientras asentía enérgicamente.

¡Por supuesto, señor armero! —ladeé la cabeza acentuando el gesto tierno, y después entorné los ojos con una expresión perturbadoramente seria— Voy a hacer picadillo a unas cuantas escorias. Como todos los que vienen hasta acá buscando municiones~

Con ello me marché dejando el mismo tintineo de las campanillas resonando mientras me alejaba por un callejón.







¿Exorcista? ¡¿exorcista?! ¡Yo no veo a ningún exorcista! —exclamó de pronto John Marto cruzándose de brazos y mirando constreñido a sus dos hijos, y luego a la otra Aliada del Conde con exasperación.

Y es que la espera se había prolongado más minutos de los requeridos. A estas alturas la persona que se suponía que debían acabar en esa oportunidad ya debería haber estado en frente de ellos, o siquiera atacándolos por otro flanco, pero la verdad era que ni pista de ese individuo se preveía. El jefe de familia estaba tenso, y el malhumor que le provocaban sus hijos con el comportamiento que tenían no le ayudaba mucho.

Querido, ¿qué es eso? Parecen canicas —preguntó con un tono dubitativo su mujer, que miraba al frente de la entrada cómo algo comenzaba a acercarse hacia ellos con un avance lento y tímido— ¿viene hacia nosotros?

El hombre clavó la vista primero en su mujer y luego en la dirección que señalaban sus ojos, encontrándose con la misma peculiaridad ante sí.

Eran cinco esferas que podían caber en la palma de una mano, de color negro que producían un rumor metálico al marchar como si estuviesen huecas. Por supuesto, en su vida había visto algo parecido.

Cuando esas cositas estuvieron casi cerca de los pies de todos los que se encontraban allí, uno de los Akumas reaccionó, quizá encontrándole un significado a la existencia de aquel extraño y repentino grupo de objetos.

¡Santo cielo! ¡Son granadas!

PUF!

Cinco detonaciones de magnitudes alucinantes explotaron en la entrada donde estaban todos, levantando una capa de humo espesa y dejando aturdidos a los que pudieron salir vivos de aquel ataque. Se había alzado una lengüeta de fuego que incrementaba la dificultad para poder observar lo que había a su alrededor.

Akumas y Aliados estaban confundidos.

Ninguno notó como una silueta de ágiles movimientos se aproximaba sigilosamente hacia donde estaba el hijo menor de la familia.






El plan había dado resultado. Escuchaba las voces ahogadas de la familia tratando de encontrarse así como los estertores que les producían las arcadas por el humo que empezaba a ahogarlos, desde mi posición. Cuando pensé que era el momento, estando todos distraídos, comencé entonces la segunda parte, lanzándome de lleno a la cortina con una previsión exacta de dónde se encontraba mi objetivo.

Cuando estuve detrás de Will Marto, e incluso antes de que él fuese consciente de mi presencia, le propiné un golpe con las culatas de Albtraum en toda la boca del estómago para dejarlo sin aire y luego otro que siguió hacia su nuca, con la intención de dejarle inconsciente. No hubo vacilación cuando actué consecuentemente y lo arrastré sin que nadie se percatara lejos de allí, detrás de la mansión con rudeza. Creí ver entre las siluetas de todos los demás, una que me resultó conocida. Como no pude verle el rostro siquiera, no me molesté en entretenerme allí, ahora que tenía el tiempo justo, como para ponerme a detallarle y saber de quién se trataba.

Detrás encontré el acceso directo que llevaba hacia lo que podía ser el sótano de la mansión, tal como en las construcciones de origen inglés. Forcé la cerradura de aquel portal de madera con un disparo y arrojé al chico hacia allá, metiéndome después por allí con el sonido de la puertecilla cerrándose tras de mí. Estaba oscuro, olía a polvo y humedad. Tanteé en las sombras hasta encontrar el interruptor de la luz encendiendo un bombillo en el techo que se mostraba solitario. Debía ser el almacén de las cosas podridas con el tiempo o algo por el estilo. De tantos.

Con dos patadas alejé del rango del chico los puñales que cargaba en las manos. Volaron unos metros lejos hasta quedarse en el suelo, inertes. Cuando consideré que el chico podría estar ya en sí, le apunté directamente en la cabeza con uno de mis rifles sin activar. Estaba con el cuerpo agachado hacia él mientras le miraba fijamente con expresión seria y quizá… inmisericorde.

Bueno Will, estamos aquí tú y yo solos, de modo que podemos hablar con tranquilidad sin que nadie nos estorbe hasta que empiecen a notar tu ausencia allá arriba —presioné la boca del cañón de Albtraum contra su frente mientras sonreía de soslayo, a pesar de que el gesto no me llegara a los ojos ensombrecidos— Hace rato dijiste algo bastante interesante que me llamó la atención, ¿sabes? Quiero que me hables más acerca de eso. Cuéntame qué es lo que tienes planeado, heredero.

Lo miraba con fijeza. Él podría reconocer en mi mirada la poca disposición que tenía para aceptar una mala broma por si intentaba pasarse de listo. Si él se movía, en consecuencia yo también. No era el único cazador así como sus padres en este territorio. Debía estar enterado.

Todavía no estoy del todo consciente de mi papel aquí, así que agradecería tu amabilidad por ponerme al corriente.


Última edición por Elipthi Khanon el Mar Jul 20, 2010 1:05 pm, editado 1 vez
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Jul 18, 2010 4:16 pm

La situación no estaba saliendo como yo la esperaba. La exorcista no había hecho acto de presencia, lo que hizo que los demás miembros familiares se impacientasen, eso no me convenía precisamente y menos cuando acababa de soltar la idea de la traición, lo que me dejaba en una situación un tanto delicada.

-Esa maldita cobarde no ha aparecido- pensé lleno de rabia.

En ese momento algo llamo la atención de mi madre, a la cual había detectado algo que comenzaba acercándose lentamente, nadie imaginaba que ese algo se trataba de granadas. Las explosiones fueron de tal magnitud que me obligaron a caer al suelo por la onda de choque que habían producido.

Me levante algo aturdido, sin saber que había pasado, y lo peor de todo sin poder ver lo que había a mí alrededor. Una sensación de mareo recorría todo mi cuerpo, obligándome incluso a doblar levemente las rodillas para mantener el equilibrio. Embargado por esa sensación, no vi venir un golpe proveniente del atacante, el cual fue directo al estomago y me obligo a clavar las rodillas al suelo, el segundo golpe fue el peor ya que con ese directamente todo se volvió negro.

Al despertar vi como me encontraba en una especie de habitación, la cual no reconocí en un principio por el dolor de cabeza que aun sentía. No muy lejos de mi se encontraba la exorcista, la cual por lo visto me había quitado las dagas que trate de coger cuando me di cuenta en la situación en la que me encontraba.

Contemple con indiferencia como me apuntaba con su rifle directamente a la cabeza, tras lo que vinieron una serie de palabras las cuales me causaron cierta risa.

-Tan lista pero tan tonta a la vez- dije riendo, -tu trabajo es el de destruir akumas y a la gente como la de mi familia ¿no es a si? Bien pues ve allí fuera y comienza a trabajar- dije con una mirada desafiante en el rostro, -después de todo tú has venido para matarnos, pues bien la idea era que comenzaras con ellos para después liquidarte a ti y con eso tendría finalmente mi gran libertad, pero ya que has venido a por mí directamente, me veo en la obligación de acabar contigo y luego con ellos- dije apretando los puños.

En ese momento un sentimiento de rabia recorría mi cuerpo. Debía de hacer algo y rápido, pero sin embargo me encontraba en una situación un tanto delicada. Si el rifle hubiera estado a más distancia tal vez podría haber hecho algún movimiento, sin embargo en la posición en la que me encontraba y la cercanía del arma, me impedía moverme como yo quisiese. Fue entonces cuando me percate de la habitación en la que estábamos, por el olor que desprendía todo lo que me rodeaba, era de imaginar que estaría en el sótano, lugar de desperdicios, ya fueran de la comida o humanos. Si la planta superior nos estaba prohibida a todos aquellos que no tuviéramos una llave, el sótano era el lugar en donde según había oído decir a mis padres, era el lugar donde comía el servicio y por ese motivo solo ellos debían de entrar en él.

-¿Vas a matarme ahora o prefieres un combate justo? Aunque siendo lo que eres supongo que prefieres liquidarme aquí y ahora- mientras hablaba una sensación de impotencia recorría mi cuerpo a la misma que otra de ira hacia que apretara los puños con fuerza, aunque sin saberlo esos sentimientos comenzaban a hacer una reacción tanto en mi cuerpo como en ciertas joyas que llevaba en la bolsita.
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

Mensaje por Invitado el Dom Jul 18, 2010 6:04 pm

Off: siento no esperar esta vez a Mad, pero es el momento "conversación" xDUu





Justo cuando él terminó de hablar reinó el silencio.

Durante esos segundos mudos, en donde flotaba inmensamente la tensión que había en el aire, me limité a mirarle desde mi posición con la misma expresión carente de emoción. Observaba fijamente sus ojos, y en ellos veía el reflejo de los míos.

Sus palabras resonaron dentro de mi cabeza una sola vez, que fue la misma en la que él las pronunciaba. Hasta cierto punto habían llegado hacia mí, y cuando acabé por entenderlas, pasó algo inesperado.

La expresión que mantenía cerrada de pronto se aligeró. El rostro se me relajó mientras el brillo en mis ojos comenzaba a arreciar. Quizá era el gesto de alguien perplejo, parpadeando mientras ladeaba la cabeza de la misma forma que haría alguien que no ha entendido del todo bien ciertas indicaciones. Como un turista al que se le habla en un lenguaje desconocido.

Sin dejar de apuntarle comencé a reír. Las carcajadas que sobrevenían de mi interior no eran cínicas, ni mucho menos perversas. Sino divertidas. Mi propia voz sonaba como el trino de un pájaro, con dulzura mientras los ojos se me cerraban por las lágrimas que se iban asomando al rabillo de los mismos. Estaba divertida, como si de pronto hubiese escuchado el mejor chiste del mundo.

Era igual a cuando escuchaba alguna de las ingeniosas frases de Christian mientras intentaba huir de alguna acusación o situación. Aunque en realidad mi pensamiento no se acomodara realmente a la realidad cuando todo era opuesto, la reacción era la misma.

Con la mano libre me enjugué las lágrimas mientras menguaba la risa hasta quedar en alguna que otra sutil carcajada.

¡Vaya! ¿Eso es todo? —exclamé incrédula mientras dejaba escapar otra risita— No me malinterpretes. No me estaba riendo de ti. Lo siento.

Alcé la mano libre y puse la palma a su frente, para hacer énfasis a mis disculpas. Respiré hondo y me llené los pulmones asfixiados por la presión anterior. Luego volví a abrir los ojos, más suavizados y le sonreí.

Estaba más claro. Sus palabras habían sido pocas, y en realidad, chocantes, pero el significado oculto que llevaban las mismas me había hecho entender de alguna forma la posición que ahora estaba teniendo en el tablero. No tenía por qué ser odiosa con él. No había razón.

Pero… aún después de eso, todavía tenía que hacer algo con él. Lo supe cuando vi sus colores cargados de sombras fúnebres, que no señalaban más que el gran odio que llevaba por dentro. Ver esa aura me movía a intentar dar un pasito más. Cierta persona me diría que era demasiado buena al hacer algo innecesario ahora. No había nadie, así que de todas formas, no me importó tomar en cuenta algo que me imaginé yo misma.

Reafirmé la posición de Albtraum en la frente de Will con la muñeca diestra y moví el cañón un poco más hacia su izquierda.

Escúchame bien Will. La persona que tienes al frente es una exorcista, ¿sabes lo que significa esa palabra de verdad? no somos criminales brutos, ni hacemos lo que hacemos por beneficio lucrativo. Tampoco somos asesinos, menos aún buscamos la cabeza de las demás personas por ajuste de cuentas o para mantener al gobierno en el mismo pedestal en el que siempre está y estará. No somos nada de eso.

La expresión hermética volvió por sí sola. El brillo cálido en mis ojos se hizo tenue mientras los entornaba ligeramente igual a un tigre en cacería.

Me incliné un poco más hacia él, hasta que toqué con mi frente la suya. El arma ahora le apuntaba una sien, ladeada en la misma dirección que había rodado antes. Era para que no huyera de mi mirada. Si iba a decir algo no lo haría en vano. Lo fulminé con mis ojos caramelo que en ese momento eran similares al barro.

Todavía el depósito seguía en silencio. El ruido de la entrada no llegaba aún hasta aquí.

Si causamos destrucción, es porque allá afuera hay un montón de monstruos despiadados que si que tienen ganas de cargarse a toda clase de vida que se encuentra a su frente, con un deseo irracional por la sangre, y alguien tiene que detenerlos. ¿Tienes alguna idea de quién es el creador de todas esas bestias?, ¿por qué no le preguntas a tus padres acerca de su benevolísimo jefe? la gente como ellos le viene bien siempre. Sabuesos, los llamaría yo si me preguntan. Tienen un montón de basura metida en la cabeza que no les deja espacio más que para ser unos sendos estúpidos que sólo les importa el dinero y su beneficio propio a costa de un montón de vidas que nunca pensaron que podrían estar involucradas en la ecuación. Son capaces de matar a un niño, a un anciano, o incluso a un recién nacido si con ello pueden llenarse las sucias manos o complacerse, sin ningún rastro de piedad.

El eco de mi voz desapareció en un instante. Parecía que ese sitio se tragaba las palabras también. Un buen lugar para hablar de temas escabrosos. Esas paredes no tenían oídos.

Suspiré bajando la mirada y apartándome un poco, sonriendo con cierto deje decepcionado.

Aunque claro, eso ya debes de saberlo muy bien.

La sonrisa se hizo más paciente, mientras volví a ladear la cabeza. No podía estarme quieta. De pronto alcé las dos manos dejando de apuntarlo con mi arma, gesto en son de paz.

Lo demás de la historia, por supuesto, es surrealista, difícil de creer. Así que me la guardaré junto con esta arma —hice una pausa mientras me incorporaba colocando los rifles en las fundas que colgaban de mis caderas—Con eso respondo a tu pregunta. No voy a matarte.

Me quedé todavía a su frente mirándolo ahora desde arriba con el gesto todavía de alguna manera seco. Aún estaba siendo directa.

Pero también quiero que sepas los motivos por los cuales estoy aquí de pie, y el por qué hace rato sostuve a tu frente mi pistola como si en cualquier momento fuese a volarte la tapa de los sesos.

Empecé a caminar alrededor, mirando el sitio y lo polvoriento que estaba todo lo que lo conformaba, con una expresión más tranquila. Había muebles rotos por doquier. Muchos estaban cubiertos por sábanas aún más oscuras y sucias. Las paredes eran mugrientas, y el color marrón oscuro de la madera ya no se distinguía tan fácilmente por las capas de telarañas y el tiempo.

Ya que existen esas personas, a nosotros, que intentamos detener una absurda guerra que no puede llevar al mundo más que a la destrucción total por el simple placer de un ser que le importa un comino lo que tiene a su frente, no nos queda de otra más que incluso llegar a vernos las caras con ellos. —Me encogí de hombros— eligieron una forma de vida que simple y llanamente va en contra de la nuestra, con la misma libertad que tienes cuando decides comprarte una chaqueta nueva en una tienda de rebajas que viste de paso.

Me volví a verlo de pronto aún con la mirada aguda. La inflexibilidad en mi voz retornó con cierto deje dominante. Fruncí el ceño.

Esa es nuestra posición. Ellos intervienen y, como en una guerra, se meten en medio de la línea de fuego dispuestos a arriesgar sus vidas por sus propios intereses. En eso no tenemos mucha diferencia, por supuesto.

»Pero quiero que te quede claro, chico. Mi trabajo no es matarlos, sino sencillamente la de acabar con las máquinas con las que se han hecho e intentar delicadamente hacerles cambiar de opinión. Si siguen tercos en su camino y con ello se atraviesan en el mío, entonces bien, los cruzaré sin rechistar.

Me senté en una silla de respaldar astillado, pero base lisa y sana. Desde allí Will me quedaba al frente. Coloqué un codo sobre mi pierna mientras apoyaba el mentón en la palma de esa misma mano, con la espalda arqueada de nuevo. Mi mirada volvía a ser más suave y dulce, aunque bastante inquisitiva.

Sabía perfectamente de lo que estaba hablando.

Soy una pistolera, y ante todo una exorcista. Si en realidad has hecho todo esto para poder escoger tu propio camino, y éste no se interpone en el mío entonces no te dispararé. Eso lo haría un asesino, ¿notas la diferencia de términos?

Permití que el silencio siguiera sólo un poco. Como no sabía cuánto tiempo nos quedaba para eso me recliné de nuevo cruzándome de brazos, sonriendo animadamente.

Así que por favor, deja de verme como la mala de la película ¿de acuerdo? —hice un mohín mientras se me juntaban los labios con expresión exigente, haciendo una trompita.

Después solté otra risilla risueña y volví a sonreírle.

Ahora estoy dispuesta a escuchar tu historia. Ya sabes, todo lo que he dicho no ha sido para que después te vayas tranquilamente sin antes dejarme algo a cambio —ladeé la cabeza mientras alzaba el dedo índice a un lado— no puedo decir que me simpatizas del todo, muchacho engreído. Todavía no te perdono que te hayas referido a mi como "esa" aquella vez, pero estoy segura de que eres más agradable que todos los otros miembros de la familia Marto. —le guiñé un ojo con complicidad— ¿Qué me dices, oveja negra?


Última edición por Elipthi Khanon el Mar Jul 20, 2010 1:05 pm, editado 1 vez
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Re: ¿ACM o exorcista? reclutamiento en Sidney

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