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Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 14, 2010 3:12 pm

Inesperado fue el momento cuando Dibrael la aprisionó contra un árbol del cual ni la propia Illya había sido consciente de su presencia. Un movimiento fugaz, casi insensible, que no percató hasta que estuvo en la nueva posición, acorralada. Allí estaba, o mejor dicho, allí estaban, y la exorcista pudo ser cada vez más consciente de cuántos cambios habían sucedido hasta llegar allí, a ese momento. Illya tenía los ojos fijos, la mirada atenta, pero quieta, con el aliento oculto dentro de su pecho, arremolinándose con molestia, pugnando por salir. Escuchaba a Dibrael, y a la vez lo sentía; y definir la sensación que ello provocaba era imposible, al menos durante aquel instante. No había repulsión, pero tampoco deleite, ¿qué era entonces?

Quizá nada

Entonces se dio cuenta de que él, tal como ella horas atrás, estaba tratando de leerla. Tratando, porque aunque sus palabras sonasen convincentes, era la mitad de las cosas o nada en absoluto parecido a la realidad en Illya. En su fuero interno, estuvo retrocediendo varias veces, sintiendo gestos de interrogación, ante algunas afirmaciones a las cuales les faltaban bases, y otras que sencillamente no eran las adecuadas. Una en especial removió aquella pequeña parte, traviesa, socarrona y burlona, que le susurró al oído milésimas de segundos después de que Dibrael lo hubiese dicho, palabras contradictorias. Eso, y un pequeño impulso que se agitaba y necesitaba hablar. Una conciencia que estaba allí, agazapada, expectante, y que hasta ahora no se hacía notar porque nada lo valía.

Pero Anders también estaba allí, y sus palabras hacían más chistosa la situación. Sin poder evitarlo imaginó a ambos como un diablo y un angelito, situados a lados contrarios de ella, diciendo cosas, debatiendo, no compaginando. Cada uno contradiciendo al otro, con la certeza de que su punto de vista, su modo de ver las cosas era el ideal, y que el de al lado bocón se callara la boca. ¿Pero quién era el ángel, y quién el diablo? Era difícil saberlo, sobretodo en la primera posición. Ambos hombres eran todo menos celestial, de modo que los dos quedaban perfectos para el papel de señor oscuro.

El comentario del acoso le hizo gracia, aunque supiera realmente que era eso lo que sucedía a su frente; alguien que invadía su espacio personal, obligándola a poner su atención únicamente en él. ¿No era eso egoísta? Al ver el Akuma salir de allí, contra Christian, la idea se restableció. Más que egoísta, oportunista. O las dos. Egoísta y oportunista.

Oh, entonces serían un diablo rojo y otro… ¿azul?

Ach, ¿sabes que son estas ideas sumamente infantiles? Justamente cuando todo es serio.


Pero era… inevitable, llegados hasta ese punto. Había sido como si su percepción hubiese cambiado, dado un giro de ciento ochenta grados y ahora lo miraba desde un ángulo menos angustioso, más… la sensación era inexplicable, sin lugar a dudas. No podía definirlo.

Ya había que ponerle un final a eso. En esa cuestión Dibrael tenía razón. No podía darle vueltas al asunto eternamente. Illya lo sabía. Y si había que terminar, pues entonces sería con todos los honores, ¿no era así como debía ser siempre, después de todo?

¿Necesito a alguien que me proteja? —se sonrió. Una sonrisa antinatural en sus facciones: perspicaz, osada, traviesa y socarrona—, ¿a estas alturas? No, no, no. En eso estás equivocado, y no sabes cuánto.

Alargó la mano libre hasta la mejilla de Dibrael entonces con suavidad, la posó allí. La otra estaba atrapada bajo la palma del mayor, y podía sentir el cálido contacto de ambas pieles, no sólo en esa parte, sino también en su pecho. No era una cercanía lejana, la ironía contrastada. Podía sentir el calor del cuerpo del otro como una suave radiación, sencilla y simple, ¿cómo él decía que era? Tal vez. Illya acarició esa porción de piel blanca con las yemas de los dedos, un recorrido cosquilleante, sutil, y la sonrisa en su rostro era imborrable. La exaltación de algo que se libera de forma sublime después de tanta expectación, y sólo por unos pocos instantes. Inesperadamente, ahora todo eso le parecía divertido.

Y era esa la palabra mágica para que volviera a ser ella.

¿Decías que querías que te diera un motivo? Entonces escúchame bien, claramente, es algo simple y sencillo —canturreó, dejó la palma quieta sobre la mejilla de nuevo y lo miró a los ojos, no a regañadientes, sino porque todavía y después de todo podía darse el lujo de hacerlo si quería— Puede que pierdas el derecho a ver lo que esperas. Puede que al final, no resulte nada satisfactorio de todo esto. Puede… puede que todo acabe como siempre. Si no te detienes será así. Porque hoy solamente soy la exorcista, Dibrael, hoy el guión que se me ha dado se limita a ello, y no habrá hasta que termine la función algo distinto, algo que lo altere —se encogió de hombros con inocente sencillez— Como sabrás, así son las cosas, ¿qué se le puede hacer?

Por el rabillo del ojo percibió a Christian, y también al Akuma que arremetía contra el detective. Era un poco admirable, ese hombre, ¡no parecía tener miedo! Illya decidió pensar que entonces luchar contra algo inexplicable como la muerte le era a Anders de algún modo interesante y divertido. E incluso durante aquel pilla-pilla, se acordaba de ellos muy benévolamente.

Nada resulta más confuso que un hecho evidente~ El hombre no juega, pero si existe algún motivo honesto, es el que no se menciona.

Escuchar las palabras del hombre le hizo ensanchar imperceptiblemente la sonrisa llena de diversión y ternura incluso, ¡era el diablillo rojo después de todo! Sin parar en su faena por desahuciar cualquier palabrería que soltara el azul, haciéndole frente. ¿Hasta dónde se alargaría la guerra, de seguir así, entre esos dos polos opuestos? No era el momento, desgraciadamente, de saberlo. La sombra de la muerte cernida tras Anders era notable, e incluso varios metros más alta que él. Tenía pasos pesados y movimientos metálicos, pero era de todas formas la muerte, en aquella obra, para el detective.

Hoy otra persona me necesita, y no voy a sacrificar su vida sólo para romper las hojas donde están escritas línea por línea las palabras que he de musitar, y las acciones que me toca manifestar —ella acercó aún más, si eso era posible, el rostro de Dibrael hacia sí, y durante una mínima fracción de segundo sus labios rozaron los de él, no porque esa fuera la intención principal, sino porque ya no había cabida para la nada desde esa nula distancia. El suave aliento de la joven dama chocaba sublime contra la piel del inglés— Hay una manera, y sólo una para que pueda prometerte verme. Debes de saber a cuál condición me refiero.

El Akuma se perdía de su vista, y no había más tiempo para dejar que se alejara, con Christian de por medio. Llevó ambas manos al pecho de Dibrael, librando una del agarre casi de forma seca, y lo empujaron fuertemente varios pasos. Illya se hizo un espacio y se escurrió, casi literalmente, del contacto con el aliado y su intensa aura llena de emoción. Aún el efecto de aquello inexplicable en ella, un trozo de lo que era, que volvía a salir a la luz como una reliquia desenterrada, seguía dentro de su mirada, reluciente y osada, con la sonrisa traviesa y burlona. Desde una distancia que podría tacharse de prudente, miró al inglés, ladeando la cabeza e inspirando ternura. Luego, radicalmente lo apuntó con sus rifles y le disparó. Un brote de estacas carmesí precipitándose como una lluvia horizontal.

¡Una manifestación de amor, cómo no!

Illya se rió ante aquel pensamiento irónico y descarado, mientras se alejaba, siguiéndole los pasos al otro dúo que se internaba en las profundidades de lo que no era Copenhague. Les siguió, como un animal furtivo, y estuvo a tiempo para saltar y quedar encima del nivel dos, interrumpiendo su campo de visión, y luego dispararle en el pecho directamente. Como de costumbre, a ese nivel, no era suficiente, pero de todos modos tuvo la oportunidad de escuchar plácidamente un gemido de dolor, y luego otro de rabia.

¡Quítate de encima!

La exorcista obedeció, a tiempo. Un segundo tardío más y hubiese sido atravesada por la garra de la bestia. Desconociendo cuánto tiempo habrían tenido Christian y el Akuma para conocerse debidamente (lo que bien podía considerarse una batalla parcial entre ambos, si es que el detective lograba dominar medianamente el funcionamiento de su Inocencia), ella se unió al lado de Anders, sonriendo, pero con la mirada ya enfriada. No sabía si ya lo había dicho antes pero, detestaba a los Akumas como un perro callejero odiaría a un gato.

Siento mucho haberlos dejado solos por tanto tiempo —dijo casi con pena, de forma irónica hacia el recién nivel dos, con sinceridad para el detective— No quiero que piense mal de mí, Christian. He tenido en cuenta desde el inicio que no puedo, y no quiero abandonarlo a su suerte. Ahora menos que es un exorcista como yo.

El pulso le temblaba, restableciéndose la exorcista, resguardándose de nuevo en su interior aquella otra esencia suya. No era bipolar, no tenía doble personalidad, ni mucho menos.

Es sólo que era una parte de mí que no había recordado hasta ahora. Sólo eso
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Lun Mar 15, 2010 6:15 pm

Adúlalos, búscalos, dales tu atención. Después no podrán con el ego, no se contendrán
Es tan fácil
Tan sencillo
Y son tuyos aunque ellos no se den cuenta, sus almas te pertenecerán, incluso los veras revolcarse negando la realidad, porque su gran virtud y su mayor debilidad es su orgullo.

Sus labios le rosaron y el Índigo de su mirada se unió al verde que se desprendía del árbol, luego cuando lo empujo se dejo ir como una hoja, sin fuerza, no se opuso, como si el tiempo lo consumiera sus cabellos se elevaron lentamente, incluso el calor del cuerpo de la joven se alejaba de la misma forma, todo parecía tranquilo, la luz que se colaba por las copas de los arboles le golpeaba, lo bombardeaba ¿ya había visto esa escena?

-Hermano- murmuró negándose a desprenderse de aquel ser mudo, calculo que tendría 80 años, en eso estaba cuando le dispararon ¿Illya? Era muy hermosa ¿porque era muy humana? O ¿simplemente lucia muy bien? Si utilizara sus ojos de bestia ¿Qué vería? ¿Valdría la pena?

-Los humanos- se recordó mientras las luces carmesí le atravesaban y se iban de largo, se había vuelto niebla e instantáneamente se restableció de tal modo que solo se podía percibir que el ataque fracasó. Por lo menos le había disparado, le causo gracia porque había optado por “matarlo” ¿que pensaría aquella joven en ese momento? ¿matar para proteger? O es que ¿suponía que no moriría? Y si no tuviera aquella habilidad en verdad estaría muerto ¿cargaría entonces con su muerte?

Hay una manera, y sólo una para que pueda prometerte verme. Debes de saber a cuál condición me refiero.

-Señorita Illya- hablo aunque ya no le escuchará, estaba haciendo lluvia de ideas y hablar en voz alta le ayudaba. La silueta de la mujer pronto se alejo lo suficiente

-Al final no pudo detenerme- concluyó mirando al Akuma que luchaba a la distancia con la pelirroja, luego se dio la vuelta y continuo con su camino una sensación lo invadía, ¿como es que teniendo tanto potencial terminaba en aquel estado? incluso creyó que podría resistir la transformación, la caída, el resurgimiento ¡ser un Humanoide! Hacia años que no encontraba a uno de ellos:

Los cazadores de almas, aquellos que controlan el mundo en silencio, los que se mueven en la oscuridad con sus ojos poderosos, porque ellos no necesitan de la luz para ver… Despojados de la humanidad que estanca.
Ellos poseen el todo y el amor de la tierra, son hijos del amanecer, de la sangre y de la sombras. Devoran por el equilibrio. Devoran para el equilibrio.


-¡Hasta siempre Illya!- dio un grito girándose lentamente ¿regresando al vacio? Definitivamente, otra vez se iba sin experiencia alguna y con una decepción que olvidaría al dar el siguiente paso. Un paso. Olvidada.

Dibrael se había alejado lo suficiente rumbo a la gente, encontró a los más retrasados, algunos enfermos, ancianos, niños y madres. Un policía que montaba a caballo le vio venir y enseguida le indico que se uniera al grupo. Mala idea. Los masacro a todos instantáneamente y tomo al caballo moteado que en cuanto le vio le recibió tranquilamente

-¿Qué tal amigo?- le hablo mientras acariciaba su cabeza y le quitaba la brida, no la necesitaba, ni el caballo, ni el aliado.

Luego lo monto y esquivando magistralmente los pedazos mutilados emprendieron la cabalgata. No tardaron en hallar un grupo mas que sufrió la misma suerte que el anterior, con la diferencia de que esta vez ni siquiera se detuvo, paso como una brisa brutal y afilada.

"No les hagas daño, ellos apenas pueden mirarnos, nuestra labor es guiarlos"


[Cambio de escena]


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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 18, 2010 5:26 am

Los metros recorridos por el nivel 2 tras del detective fueron suficientes para desaparecer de la vista de los otros dos extranjeros, suficiente para no tener la curiosidad de involucrarse, reírse o preocu... no, entrometerse. En estos momentos Christian agradecía el arduo entrenamiento físico que su padre le impuso desde que entro a la escuela de medicina y sus constantes pruebas físicas en el cuerpo de policía, gracias, gracias o desde aquella mañana estaría muerto.

-¡Deja de correr humano! -primero lo engañaban y ahora huían de él, el Akuma que no suponía tener sentimientos, estaba manifestando más emociones de lo esperado. Eso era bueno, pues le daría al hombre una oportunidad de predecirlo.

Anders obedeció. Se detuvo en seco, tanto que la suela de sus zapatos causó fricción con la tierra bajo sus pies, dispersando un poco de grava. ¿Por que haría caso? ¡Para jugar!

Apenas segundos después de que se hubiese detenido, el danés tuvo que reaccionar rápido y echarse de pecho al suelo para evadir un letal golpe por parte del alargado brazo de su oponente. Una extremidad tan grande suponía un problema grande, sería mucho más difícil acercarse. Aun que... ¿para que? En estos momentos, aquel pequeño robot que pudo salvar su vida se encontraba destrozado y su inocencia inutilizada. ¡Estaban en medio de la naturaleza! Sin maquinas, sin metal, sin arma anti-akuma.

-Es por esto que odio la naturaleza- se dijo Anders a si mismo, a pesar de no ser materialista, tampoco disfrutaba de las cosas que el hombre no había creado. El potencial humano era uno de sus principales intereses, no 'la obra de Dios'

La batalla que acontecía en la mente del danés no se comparaba con el disparejo juego del gato y el ratón que se desarrollaba ya en un tiempo prolongado. Hasta hace poco Christian había escuchado un disparo cuya procedencia y razón se atrevió a adivinar. ¡Aun que estuviera siendo atacado constantemente por un Akuma! El sonido apenas si llegó a donde él estaba osease que fue de cerca y no hubo represarías pues fue un único disparo. Luego pasos. La señorita se acercaba.

-'En hora buena'- el desplante de movimientos gráciles por parte de su acompañante contrastaban con la terrible coordinación del enemigo. Ahí estaba Illya, luciéndose como una dama y una peleadora al mismo tiempo.

-'Siento haberte dejado solo tanto tiempo'

-Siento mucho haberlos dejado solos por tanto tiempo... No quiero que piense mal de mí, Christian.

-'Mira nada más lo que le has hecho al perro, no puedo abandonarte a tu suerte, ¿cierto?'

-He tenido en cuenta desde el inicio que no puedo, y no quiero abandonarlo a su suerte. Ahora menos que es un exorcista como yo.

-'¿Que le has dado esta vez, Chris?'

Las palabras de la exorcista trajeron de vuelta las únicas memorias que el hombre apreciaba, los momentos vividos con su maestro, el hombre -no mas culto pero- mas inteligente que conocía. Prácticamente Anders era su viva imagen, solo que con menos sentimientos, una pésima habilidad social... y tampoco sabía matemáticas. Que tiempos aquellos. Aquellos.

No era ese el tiempo para desvariar, eso podría hacerlo en medio de cualquier conferencia forzada o en un viaje a tren. No ahora, en el campo de batalla. La señorita colocándose a su lado le hizo despertar, tenía un nuevo brillo en sus ojos, miraba con más vigor que antes y esbozaba esa sonrisa retadora que a Anders tanto le llamaba la atención, más en una mujer. Otro recuerdo.

-'Christian Anders, regresa tu mente a este mundo. Las paradojas de la humanidad pueden esperar, los reportes de tu investigación NO.'

Que esta vez reprimió a tiempo.

-Es un gusto que se nos una. -probablemente solo estaba siendo sarcástico o burlesco, también existía la remota posibilidad de que fuera real, o aún de que Anders se lo tomara enserio. ¿Pero como saberlo? Con su cínica sonrisa de siempre, era difícil saber.

-¡¡Traguen esto Exorcistas!! -rugió el Akuma. Su voz había cambiado desde tan letal disparo acertado en su pecho, pobre, sacaba humo y no precisamente por el enfado.

En menos de lo que tardó el danés en recuperarse de tal disturbio auditivo, el akuma arremetió contra el recién reunido par, con su garra de frente, lista para despedazar al pobre que no se moviese a tiempo. Como Anders. De nuevo lo vio y escucho venir pero sus piernas estaban ya muy cansadas de tantos minutos jugando a las escondidas con un ser que no parecía tener cansancio. Su cabeza salió bien librada y entera pero su pecho no corrió con la misma suerte, una herida superficial proveniente de las garras del monstruo sobrepasó su suéter y se escabulló hacia su piel. Por si fuera poco, el monstruo si alcanzó a reaccionar y volvió a darle un manotazo al detective, dejándolo sobre el suelo por tercera vez. Eso sería un knock-out.

-Tardaré un poco mas en acostumbrarme. -se quejó el danés tendido sobre el suelo, tanteando con sus largos dedos el borde de la herida sobre él. Ardía como los mil demonios, pero no dolía del todo. Era el mero escozor, afortunadamente no era veneno. Al elevar su cabeza observó como a la distancia el Akuma corría de nuevo hacía él. Instintivamente sacó su revolver y disparó las balas que le quedaban. Era cosa de profesión, un gatillo alegre.

-...soy un idiota. -el monstruo llegó hacia el hombre y estando a punto de abalanzarse sobre el danés, Christian alzó sus piernas y lo bloqueó con ellas, haciéndole dar un viaje hacia el suelo de 180º. Antes de que cualquier otro percance ocurriera se levantó de golpe y alejó, con su collar brillando.

Un nuevo robot había aparecido, ¡hasta que se acordó del arma que llevaba!. Un extraño y pequeño ser, tan aparentemente inofensivo como su predecesor. En vez de piernas largas y delgadas parecería desplazarse cual tanque de guerra, usando el tanque del revolver como 'rueda', un cañon y varios otros artefactos procediendo de él. Interesante.

-Veamos el lado positivo, la buena memoria es un obstáculo para el buen pensamiento.-siempre tratando de ayudarse a si mismo y a su de por si elevada estima. Sonrió, con el ánimo recuperado, un arma funcionando y una herida sangrante.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 18, 2010 10:03 pm

Illya se había apartado a tiempo cuando el Akuma se les abalanzó. Estaba en plena forma, y evadir algo así le resultó un juego de niños. Sin embargo, no contó con que Christian estuviese más dificultado ante tal afrenta; fue por eso que no pudo ir a auxiliarlo, ya se había alejado algunos metros cuando cayó en la cuenta de que el danés había sido herido por el nivel dos. Abrió los ojos sorprendida y quizá asustada.

¡Christian! ¿Se encuentra bien? —exclamó hasta el hombre. Quería ir hacia allá, pero sin nada planeado para reducir al Akuma, no era factible hacerlo.

Supo de todas formas que no estaba grave ni mucho menos, cuando sacó su arma y disparó al Akuma, aunque resultara infructuosa la intención. Las dos detonaciones ensordecieron momentáneamente a Illya, que no estaba lo suficientemente lejos como para considerarlo un ruido medio. Casi por inercia había cerrado los ojos de golpe ante cada estruendo. Era irónico, desde un lado, ¿no usaba ella también armas de fuego? De todas formas, quizá, por la preocupación, todo eso la tomó desprevenida.

...soy un idiota.

No lo creo… al menos no tanto, la exorcista no pudo evitar sentirse aliviada y sonreír al ver que por lo menos todavía tenía fuerzas para bromear sobre su situación. El Akuma seguía deseoso por matar particularmente al detective, y eso Illya no podía permitirlo. No estaba en los parámetros del juego, que ella supiera. De modo que dejó que todo transcurriese mientras se preparaba para cambiar las reglas.

En frente de la máquina asesina apareció un nuevo cachivache, esta vez más extraño que el anterio. El nivel dos ladeó la cabeza algo confundido, ¿de dónde salían?

¿Qué diablos son esas cosas? —al menos tenía neuronas para expresar la interrogante evidente. El cómo lo observaba era chistoso: con una mueca estúpidamente curiosa. Parecía uno de esos monstruos de teatro que aparentan ser aterradores pero que en realidad son unos completos imbéciles— Me da igual, lo aplastaré de todas formas. A ese y todos los que vengan —dijo entonces alzando una de sus descomunales piernas (¿o patas?) hacia el nuevo y peculiar artefacto.

Sin embargo, no pudo siquiera aterrizar dicha extremidad en el suelo, puesto que salió la misma despedida por los aires del modo más literal posible. Un fugaz disparo de resplandor enceguecedoramente blanco había logrado la faena. La saeta inmaculada voló atravesando al nivel dos en su pierna, llevándosela además por el medio. Un rugido desgarrador entonces arremetió contra la quietud de la naturaleza circundante.

¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?! —chilló y el tono de su voz sonó peculiarmente parecido al de un niño que ha sido golpeado por una piedra desde atrás.

Divine Bianca —respondió Illya, que lo apuntaba con ambos rifles juntos. De la boca de ambos cañones expelía un levísimo humo blanco, y la exorcista parecía más concentrada de lo habitual. Desde luego, hacer de nuevo dicha técnica le había llevado más tiempo de carga; nunca lo había repetido más de una vez, y ahora podía comprobar cuánto podía costar algo como eso. Energía y tiempo.

El Akuma por fin pareció reparar verdaderamente en la exorcista como otro peligro del cual cuidarse.

—siseó con rabia. Increíblemente podía mantenerse en equilibrio, valiéndose de una sola pierna. Lástima, ahora sería mucho más lento— Ambos están acabados.

En eso te equivocas, müll —terció la joven, mostrando una sonrisa ladina que lució desinteresada— Perderás ahora algo más que una pierna… y que quede claro que te ha pasado por subestimarnos.

Algo le irritó al nivel dos de Illya. A pesar de que lo miraba, y le hablaba, parecía mostrarle que en realidad, no sentía nada significativo tras tenerlo a su frente: no había miedo, furia, decisión... Sólo hastío, y eso un Akuma incluso a su nivel, con tan bajo índice intelectual, lo consideraba como algo inaceptable. De modo que se abalanzó contra ella entonces, saltando largos metros con la única pierna que tenía, con fuerza. El problema era ese ahora; su velocidad estaba considerablemente reducida. Illya corrió en otra dirección y le disparó, conservando su misma agilidad de siempre. Ahora que se encontraba en desventaja, el Akuma parecía más y más furioso. Como un animal agonizante intentando escapar de un destino inevitable.



Off:
Müll: basura.
Tan linda Illya x3~
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 20, 2010 11:12 pm

El enfurecido Akuma en su intento de aplastar al recién creado 'artefacto' del detective terminó perdiendo su pierna. Vaya ironía.

Anders pareció estar cada vez mas interesado. Ignorando la situación en la que se encontraba y el repugnante olor a sangre saliendo de su pecho. Se concentró en su acompañante y su notable cambio de humor. Ya de por si la consideraba independiente, ahora pasaba de ser solamente eso a una etapa mucho más... 'juguetona'. Tal como al detective, todo este asunto le parecía un reto de palabras divertido. Claro que no tenían los mismos motivos, pero si la misma disposición ante las aberraciones de la naturaleza, akumas.

¿Por qué? ¿Por qué ahora? 'Esa mujer'

-'Claro, me iré un tiempo, esta ciudad se ha quedado sin personas a quienes estafar y ganó un irritante detective que terminará descubriéndome, hasta luego Chris.'

Los recuerdos de esa índole le daban dolor de cabeza.

Por otro lado, no estaba del todo cómodo. Se estaba quedando rezagado, dando pequeños golpecitos mientras la exorcista abollaba con fuerza. ¡Una mujer le estaba pateando el trasero al nivel 2 mientras él apenas se preocupaba por salir vivo, corriendo por ahí. ¿Machismo? No, un golpe certero a su orgullo y auto-proclamada superioridad. Pero tendría que superarlo.

-En eso te equivocas, müll- 'müll', Christian recordaba vagamente haber escuchado esa palabra de su profesor alemán, ergo el comentario le causo la gracia que debería. Sonrió para sus adentros y se incorporó a la escena.

-… y que quede claro que te ha pasado por subestimarnos.

Eso lo incluye. Eso lo mete forzosamente en la batalla, tal como lo tenía predispuesto. Así emprendió su carrera hacia el monstruo que se alejaba en dirección a Illya, ahora el sería el gato. Esperando no ser comido.

-'El monstruo es más lento, el monstruo esta cegado por la furia y no escuchará razones... -mucho menos pasos- ...mi arma es mas lenta, tendré que correr por ella' -habló para si mismo mientras tomaba entre sus manos su recién creado amigo robot- 'Es pequeño, si entra' -se detuvo a pocos metros del Akuma, peligrosamente cerca, y se barrió, pasando justo debajo de su pierna, con el impulso arrojó al artefacto dentro de una abertura que el ataque de Illya había dejado y terminó recostado, con el impulso perdido...

-...Y justo a lado de la joven alemana- sonrió. Esperando que sus pensamientos no se filtraran más haya ni se cuestionara sus métodos.

Tal como planeado. El monstruo siquiera tuvo tiempo de interpretar lo que había pasado, tenía inocencia pura haciendo desmanes dentro de sus entrañas... o lo que fuera que tuvieran. Cualquiera de los casos resultaría dolorosa, es como si un humano tomase ácido puro, puro, sin posibilidad de vomitar.

-¡Que me has hecho! ¡Humano desgraciado! -los guturales gritos eran apenas descifrables, se estaba muriendo desde dentro y estaría así por quien sabe cuanto, tal vez hasta que Anders le dijera a su máquina que parase.

-Blitzkrieg- con esa mirada indiferente tan característica de él menciono -con un burdo acento- una de las tantos fragmentos de la historia, heredadas de su tutor. Según sabía, su compañera entendería el concepto. En otras palabras, 'dale fin'.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 21, 2010 12:34 am

Ja, einverstanden~ —asintió la chica dando un paso adelante, hacia el nivel dos.

Del interior del monstruo emanaba humo y fugaces minúsculos relámpagos, como si estuviese sufriendo un corto circuito lento y tortuoso. Era una de las tantas veces en las cuales Illya contemplaba cómo la Inocencia podía poner a sufrir a la materia oscura, y con ella, a los Akumas resultantes de la misma.

Sin embargo, haciendo alusión a una verdadera bestia agonizante, que saca sus últimas fuerzas para no morir en vano, la máquina se abalanzó en medio de un grito desgarrador, con una rapidez imposible hasta ambos. Nuevamente todo se desataba con increíble velocidad, cosa que a veces, como en ese momento, aturdía a Illya. Lo que pudo alcanzar a hacer la exorcista fue empujar a Christian con fuerza y apartarlo, puesto que no estuvo a tiempo de quitarse ella misma. Recibió de lleno en pleno plexo solar un golpe por parte del monstruo. Arremetida que le quitó el aire en una exhalación que la dejó con los ojos caramelo abiertos de par en par, y la lanzó varios metros hacia atrás hasta que cayó al suelo tosiendo.

¡Yo…no…voy… A MORIR! ¡PRIMERO LOS ACABARÉ A USTEDES! ¡¡¡¡ARG!!!!

La Inocencia tomó relevo. Tras el esfuerzo que hizo, algo chirrió dentro, y una de sus extremidades explotó. De la zona donde debería haber una clavícula, escupió una bocanada de vapor viciado al mismo tiempo en que el brazo derecho del nivel dos salió disparado casi hecho añicos. Illya, mientras se incorporaba con mucho esfuerzo, comprendió que tanto daño le hacía aquella Inocencia de baja sincronización, gracias a la fuerza que había estado perdiendo durante su batalla con ella el nivel dos, y además, el poder de sus Lacrime ante la Divine Bianca.

Ach, silencio —resolló casi con dolor la exorcista frunciendo el ceño.

Tuvo la delicadeza de mandar a callar al Akuma disparándole en la cabeza varias descargas con uno de sus rifles. Se había dado cuenta que manejar a ambos ahora resultaba algo trabajoso y cansado, quizá por sus anteriores ataques concentrados y complejos. Sostenía en su mano el derecho, mientras el opuesto colgaba de la cadena, oscilando casi a ras del suelo levemente.

Maldit-

Fue lo último y casi inentendible que se escuchó del Akuma antes de que explotara. Luego todo quedó en silencio, mientras los restos de la bestia se amontonaban en una hoguera humeante de chatarra ardiente.

Uff~

Las piernas le fallaron a Illya, quién se dejó caer de rodillas mientras observaba desinteresadamente hacia donde antes había estado la bazofia del nivel dos. Cuando desactivó su Inocencia comenzó a jadear por el esfuerzo. Le dolía la cabeza enormemente, con punzadas irregulares alrededor de todo su cráneo, así como sentía palpitarle el torso entero, como si estuviese hinchándose.

Ha sido un buen trabajo en equipo, supongo —comentó sonriendo de medio labio a pesar de todo.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 21, 2010 4:59 am

-Ha sido un buen trabajo en equipo, supongo-lo último sonó como un conjunto de uñas rasgando la pizarra mental del danés.

-'¿Supone? Por supuesto que lo fue, dependía de ello'- pensó el detective tras el desplante de habilidades y la tortuosa muerte del nivel 2; pero su orgullo se quedó corto y las palabras no salieron. Se quedaron como meros pensamientos en el pozo sin fondo que eran sus ideas.

-Me parece que si, salió bastante bien. -O mas bien, 'como planeado'

El detective ya no parecía inmutarse ante el hecho de que fuera lanzado y traído tantas veces por ahí, es por eso que el empuje de la joven se quedó en un acto instintivo de protección y nada más. Habría darle el agradecimiento que merecía, o si no, simplemente no hacer ningún comentario al respecto. Obviamente se optó por la segunda.

Anders se levantó y estiró sus piernas un poco, sintiendo como la tensión se manifestaba en forma de dolor; notando como el suelo donde había caído quedaba manchado de la sangre que llevaba en el pecho

-Que inconveniente, era mi suéter favorito. -habló levemente, esperando que tal comentario no cayera en los oídos de su compañera. No uno tan banal.

Segundos después le volteó a ver, exhausta, incluso más que él. Después de todo lo ocurrido, el muelle, la ciudad, el bosque, no se podía borrar esa imagen infantil que su rostro manifestaba cada tiempo, a los ojos de Christian nunca sería más que una niña en el lugar erróneo haciendo cosas para nada acordes a su edad. Era sumamente interesante para él, pero eso no descartaba el hecho de que estuviese mal.

Paso tras paso se dirigió hacia donde la pelirroja y evadiendo su mirada al cielo le tendió la mano y ayudo a levantarse; era lo menos que podía hacer.

-Es mejor que regresemos a la ciudad... -su herida le ardió, anunciando que debía pensar sus siguientes palabras un poco- Los hospitales deben de estar saturados, mejor vayamos a mi departamento, no esta muy lejos de aquí. Tengo lo necesario para tratar nuestras heridas... y para que me platique más acerca de mi vida. Por ahora, usted sabe mas que yo al respecto.

Rascó un poco su nariz e hizo un comentario innecesario, como queriendo despistar el tono maduro de su voz. Un Anders responsable era lo último que reconocería sobre él mismo. ¡Tenía 22 años, por favor! A los oídos inexpertos, el ir a su departamento supondría que Christian desea empacar maletas y buscar tranquilidad; para quienes lo conocen, sabrían de inmediato que simplemente no quería lidiar con el caos que era la ciudad. No le interesaba, el ya había resuelto su caso.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 21, 2010 1:47 pm

Illya asintió ante las primeras palabras de Anders, todavía quieta y con la mirada perdida en algún punto del bosque. Tenía sobre su cabeza la sensación de querer desconectar por un momento y sencillamente hacer… nada. Era como tomarse el respiro necesario luego de la tempestad. Sonaba un poco absurdo e irresponsable, tomando en cuenta que aún había muchos cabos por anudar en la situación, tanto como heridas que tratar, pero la oleada de necesidad era irrefrenable y lograba mantenerla como una estatua, con los ojos fijos en la nada.

Y es que ese pequeño pedazo de naturaleza resultaba ahora reconfortante, con su silencio apacible y el rumor de las hojas contra el viento en contraste. El canto de uno que otro pajarito hacía parecer todo lo anterior irreal. Era de nuevo ese pensamiento que la hacía dudar, ¿tantas cosas habían sucedido nuevamente en cuestión de poco tiempo? Lo mismo había sucedido en México.

Aquella vez…

Instintivamente se llevó una de sus manos hasta el cuello y palpó allí con delicadeza, donde había antes terribles marcas amoratadas de cruentas manos que ahora se resumían a manchitas casi imperceptibles de un color amarillento tenue. Por las noches, no obstante, Illya a veces sentía en sueños de nuevo las manos de Xavier contra su cuello, atenazándole, y el mar de pensamientos e ilusiones que brotaban de él en cascada. El dolor palpitante entonces se hacía increíblemente físico con tal intensidad, que pensaba tener las preocupantes marcas todavía recientes; incluso le costaba respirar. Pero no era nada de eso. Komui le había dicho, como cosa rara, que todo estaba en su mente. Su imaginativa y desordenada mente.

Hay cosas que no se pueden superar tan fácilmente

Christian estuvo a tiempo de sacarla de sus pensamientos cuando le tendió la mano. Lo había captado por el rabillo del ojo, y en ese instante dio un respingo. Luego, mirando con expresión sorprendida al detective, aceptó la ayuda y se puso de pie (con algo de esfuerzo y haciendo muecas) transformando una sonrisa en sus labios.

Gracias.

Es mejor que regresemos a la ciudad... Los hospitales deben de estar saturados, mejor vayamos a mi departamento, no está muy lejos de aquí. Tengo lo necesario para tratar nuestras heridas... y para que me platique más acerca de mi vida. Por ahora, usted sabe más que yo al respecto.

Illya no se sentía ingeniosa como para decir algo locuaz sobre la idea, de modo que se limitó a asentir suavemente.

De acuerdo. Y espero que en su casa haya agua caliente; si no le molesta, me gustaría tomar una ducha para quitarme el frío de encima…

A medida que hablaba, algo parecía bombardear la mente de la exorcista, algo importante que muy dolorosamente había olvidado hasta ahora. La silueta menuda de un cuerpo sin vida asomó a su memoria y entonces todo tuvo sentido, al mismo tiempo que en su rostro se mostraba una mueca entre sorprendida y dolida.

¡Constance!

Fue más un gemido que una palabra. En ese momento Illya se olvidó de todo lo que había a la redonda, incluyendo el dolor en su pecho y la debilidad en sus piernas. Empezó a correr sin ser del todo consciente de la situación, en dirección de nuevo a la ciudad. Era un impulso eléctrico, el recuerdo se había convertido en eso, un chispazo potente que ahora la empujaba con fuerza hasta donde había dejado el cuerpo de la niña. A sus lados pasaban fugazmente la silueta de calles, personas y carretas viajeras, que iba dejando atrás sin siquiera fijarse. Solo había un pensamiento que lo llenaba todo, una única ruta, un camino que a pesar de todo, no había olvidado.

Es lo menos que puedo hacer

Pero al llegar se encontró con algo que tampoco había esperado. Ya estaban varias personas apiñadas en el callejón, como una multitud asombrada, curiosa, observando lo que adentro había y se desataba. Del interior se escuchaba el llanto de una mujer. Sonaba desgarrador, lastimero, un chillido de agonía. Sin tardarse mucho entonces emergió la dueña de los sollozos. La que podría ser la madre de Constance sosteniendo el cadáver de su hija con fuerza, abrazándola contra sí, y tras ella el abrigo de Illya arrastrándose por el suelo, colgando del pequeño cuerpo. La exorcista volvió a sentirlo todo irreal, más aún cuando fijó su vista en los párpados cerrados de la niña.

Jamás volverían a abrirse.

El peso de esa realidad volvió a dejarla en el suelo, de rodillas, con la mirada ensombrecida bajo su flequillo. Nadie la miraba en realidad, puesto que la atención estaba puesta en la escena de la madre que encuentra a su hija muerta. Lo adjudicarían seguramente a las bestias, y el desastre acaecido en la ciudad sin son ni ton.

Allí en Copenhague, fue consciente Illya, hacía mucho más frío.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 21, 2010 7:24 pm

-'¿Agua caliente, uh? Si, debe de haber, si es que mi departamento no explotó o algo por el estilo' -El detective estaba divagando como siempre lo solía hacer.

Un hecho tan trivial le pasaría desapercibido en otra ocasión pero era este un momento en el que preocuparse por las cosas importantes implicaban preocuparse por los sentimientos de una mujer dolida; esa idea no le parecía del todo tentadora.

Ya lo había notado, en su trayecto hacia la mujer; estaba perdida en sus pensamientos -no de la forma en la que Anders lo hacía, no pensando en el porque y como de las cosas, mas bien estaba recordando-. ¿Que estaría pensando? Tenía una posición tensa y casi inmóvil, fuera lo que fuera era un recuerdo doloroso, al tenderle la mano supo que estaba a tiempo de sacarla de su letargo. Nada bueno nunca resultaría de traer a flote recuerdos dolorosos.

Christian estuvo viéndole un tiempo, con una mirada seria y penetrante, prácticamente podría atravesarle con ella.

-¡Constance!- el grito tan repentino de la joven hizo también estremecer a Anders, dió un respingo y abrió sus ojos como platos en primer lugar, luego comprendió lo sucedido y dejó que la joven regresara a la ciudad antes que él.

El mar de lágrimas en el que se habría convertido Copenhague en estos momentos no sería algo bonito.

Se tomó un tiempo para quedarse ahí parado, solo en medio del claro del bosque a las afueras del escenario de terror. Notó que su collar había vuelto a la normalidad y con desdén se llevó las manos a los bolsillos de su pantalón; aprehensión. ¿Que haría ahora? ¿Lo correcto y acompañarla en su pesar, o quedarse ahí siendo indiferente como toda la vida?


En la ciudad los ciudadanos se dividían en tres: los que habían salido ilesos, los que estaban en el hospital luchando contra la muerte y los cadáveres que hacían del lugar un ambiente lúgubre y por demás apestoso. Los vidrios de la mayoría de los edificios en la plaza central estaban rotos y se considerarían como perdida total, algunos departamentos derrumbados, escombros y más escombros por todos lados. Y luego estaba la exorcista, en un escenario tan frío su cabellera resaltaba.

Estaría destrozada, sola y con frío. Tras un tiempo el grupo de espectadores que llevaban a Constance se dispersó, dejando en el suelo unos metros adelante el abrigo de dudosa procedencia. A nadie le importaba realmente lo que había ocurrido, ni el como, solo sabían que una de tantas inocentes vidas estaba perdida. La dejaron sola en medio de las frías calles danesas.

Una frase consoladora hizo ruido antes de que el grupo desapareciese en la ciudad, una frase a la que el detective se opondría totalmente. 'Al menos ahora esta con Dios'

'Enfermos y decadentes menospreciaban el cuerpo y la tierra e inventaban las cosas celestiales y las gotas de sangre salvadora; ¡más todavía, estos dulces y aviesos venenos los extraían del cuerpo y de la tierra!'


Tras breves instantes que parecieron horas un abrigo cubrió los hombros desolados de la exorcista y ofrecieron una mano amiga que se posaba sobre su hombro. Un pésame... ¡¿Anders?! No, claro que no, esas serían tonterías.

-¿Se encuentra bien, Illya-dono?

Marianno. Estaba débil y lleno de vendajes pero lo suficientemente repuesto para ir a la ayuda de su compañera.

A sus espaldas el recién llegado Anders, viendo al dúo y las calles que le rodeaban. Que conveniente, a pocos metros del edificio donde el danés vivía. Giró su mirada hacia el edificio, sin destrozo alguno.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 21, 2010 7:51 pm

Illya alzó la vista lentamente hasta la procedencia de la voz de Marianno. Allí estaba, a su lado, resollando un poco por el esfuerzo y aún así mirándola con preocupación. La exorcista siguió evaluándolo como si en realidad no lo mirase, hasta que algunos segundos después en sus ojos asomó una pequeña chispa de vida que fue suficiente para regresarla a la realidad.

Marianno —susurró desapasionadamente, dejando escapar sin darse cuenta su inicial acento alemán para con el nombre, como la primera vez que lo había mencionado.

No intentó sonreír, porque el esfuerzo hubiese resultado patético, así que se limitó únicamente a incorporarse y acomodarse el abrigo. Estaba crujiente y frío luego de tanto tiempo a la intemperie. Tenía ligeramente el aroma de Constance impregnado, y eso le produjo una nostalgia dolorosa que aún así, Illya reprimió en su interior. No era la clase de momentos en donde debía derrumbarse. No le apetecía. Quizá más tarde si, en la Orden, en su cuarto, con los suyos. Pensó de pronto en los brazos de la General Klaud, como una madre, cálidos, y una descarga eléctrica le hizo erizar los vellos de sus antebrazos. No podía permitir que el anhelo desbordara su alma en aquel instante.

Cuando la vea quiero abrazarla… quizá me haga falta escucharle decir de su propia boca que todo está bien, maestra Klaud

No te preocupes, estoy bien —contestó al cabo de algunos segundos con un tono mejorado— Pero de todas formas, ¿qué haces levantado? Deberías estar descansando…

No pude evitar sentirme inquieto sabiendo que estaba usted y el detective en medio de tanto desastre —contestó casi inmediatamente, quizá excusando su imprudencia— Me alegra saber que ambos están enteros.—agregó sonriendo con alivio.

Gracias Marianno, pero no debiste molestarte… primero era tu bienestar —insistió la exorcista por última vez, y luego pareció desistir.

No se sorprendió al encontrar a Anders de repente cerca de ellos, casi como por arte de magia, pero si pareció algo ansiosa por moverse de allí o hacer algo que la ayudase a despejarse.

Bueno, Christian, ¿dónde había dicho que era su apartamento? —preguntó entonces mirando a los ojos al danés.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 22, 2010 1:00 am

-Bueno, Christian, ¿dónde había dicho que era su apartamento?- Illya volteó su mirada para cruzarse con la del danés, esta vez contenía más vida que hace poco tiempo pero por supuesto no era nada comparada como la primera vez que le vio.

¿Un abrazo? Era necesario, pero las muestras de afecto para Anders eran como la teoría de la Relatividad... útiles y con sentido para los conocedores pero un enigma confuso para los inexpertos.

-Por acá... -el tiempo que se había quedado en silencio se prolongó más de lo debido y aquello fue lo único que alcanzó a decir antes de darse la vuelta y adentrarse en las calles danesas.

Mariano no hizo más que ayudar a la alemana a levantarse y la llevó siguiendo al detective mientras sujetaba su hombro, como si en cualquier momento se fuera a desplomar. Era una posibilidad muy a tono con el estado de muchos de los edificios en la ciudad.

Pasó por las empedradas calles, caminó un poco y giró a la derecha, todo a un paso calmado, contemplando cada detalle; descartando los cambios sufridos tras el ataque Akuma, no había modificaciones. Luego de un tiempo abrió la puerta que daba al edificio departamental, era algo viejo, de color rojizo opaco, clásica construcción de la época. Dió unos pasos y se posicionó frente él pie de las escaleras, ¿que tal lejos estaba? Dos pisos, dos pisos serían soportables para Marianoo e Illyana, incluso para su herida.

-Ya casi llegamos- hubo silencio, la mayoría de los vecinos deberían estar en la ciudad, merodeando, ayudando, o simplemente queriendo ser parte del drama. Era lo mejor, así no tendría que preocuparse por que acudieran a él en busca de respuestas.

Escalón tras escalón su rostro lució consternado, algo no estaba bien.

-¿Que ocurre?- preguntó Marianno mientras dejaba a Illya caminar por si misma, estaban ahora frente a una puerta, esta misma daba al apartamento del detective quien había estirado su mano y girado la perilla, pero así se quedó, paralizado frente a su puerta.

-No es posible... -se apresuró a sacar las llaves que llevaba en su bolsillo, agradeciendo el milagro de no haberlas perdido hasta ahora- ...tienes que estar bromeando, no ahora.

Al quitar el seguro entró al instante, con la mirada recorrió apresuradamente cada rincón del departamento. Era un lugar grande y muy lindo a pesar del desorden, estantes repletos de libros, un escritorio, varios cuadros, un fonógrafo, ropa y objetos varios tirados hasta donde la vista abarcaba. En el centro un par de sofás y uno en especial, sentada ahí: no estaba precisamente una visitante ocasional.

Una bella mujer de largo cabello pelirrojo y tez blanca se había puesto cómoda sobre el sillón individual y ahora leía con atención un manuscrito que no parecía de su propiedad, vestía un sencillo vestido victoriano color azul prusiano que se ajustaba perfectamente a su preciosa figura, usaba sombrero y guantes más los había dejado en el respaldo, era hermosa, delicada y ponía a temblar a Christian Anders.

-¿Cuál es el problema Chris, viste a un fantasma? Tales cosas no existen, cariño. -su voz igualmente era angelical, dulce y suave pero audaz.

-No les temo a los muertos, son los vivos los que me dan problemas -siquiera la veía a la cara, entró completamente y espero a que sus acompañantes se incorporaran- Además, ya te dije que no me digas 'así'... Bridgette -hubo un tono un tanto rencoroso al pronunciar su nombre.

A ella no pareció importarle, mas bien se puso de pie y dispuso a examinar la apariencia desastrosa del danés y sus acompañantes. Bridgette, la noruega frente a ellos era una versión femenina de Anders, astuta e inteligente pero con modales, dulzura y delicadeza.

-Yo solo vine a visitar a un viejo amigo.-Anders no se lo creyó y le miró con desconfianza- Esta bien, lo cierto es que mi padre murió y es aquí donde quiso ser enterrado. Tras el caos en el que me encontré vine a esconderme aquí, esperando a que estuvieras presente. ¿Contento? Es algo que tu mismo pudiste deducir con solo verme, ¿correcto?

-¿El viejo murió?-evadió el tema, ciertamente no la había examinado aún como acostumbraba con cada persona- ¿Que ocurre, es que no rezaste lo suficientemente fuerte? -una bofetada. En poco tiempo la joven cortó la distancia entre ellos dos y arremetió contra la mejilla del danés, bien merecida la tenía- 579 y contando... -suspiró mientras se llevaba una mano al rostro.

-Y bien Chris, ¿me vas a presentar a tus amigos? -pareció recuperada tras la bofetada que le propinó Anders, entonces miró a Marianno e Illya alternadamente, con especial atención en la alemana: la semejanza de ambas podría ser el motivo por el cual Christian estaba tan interesado en Illya. Lo admitiese o no, sus mejillas se habían puesto rojas con solo ver de nuevo a la noruega, gesto que intentó disimular volteando su mirada hacia otro lado, fingiendo que buscaba unos imaginarios papeles en una gaveta de por ahí.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 22, 2010 10:17 am

Y al parecer las sorpresas continuaban todavía alrededor del recién y nuevamente formado trío. Puesto que ninguno, siquiera el propio Christian, se esperaba la presencia de una inesperada visitante a su apartamento. Illya, que en realidad se hallaba cansada, y sólo tenía ganas de limpiarse y reposar aunque fuese un rato para superarlo todo, se limitó en el instante en que la nueva ocupa apareció, a mirarla y escuchar la conversación al margen con una ligera curiosidad. Si hubiese estado de mejor humor incluso la escena le habría parecido graciosa e increíble, sobre todo cuando de sopetón aquella a la que Christian llamó Bridgette le lanzó una bofetada al detective ante su “insolencia”. Marianno hacía las muecas por ella, sólo que bajo su subjetividad propia. Abrió la boca como un pez cuando vio eso y no supo si reírse o cual otra reacción tomar.

Ich möchte nur ein wenig Ruhe —susurró Illya con tono cansado y luego soltó un pequeño suspiro.

El buscador pareció captar lo que decía. Volvió al lado de la exorcista y la tomó por los hombros suavemente para ejercerle a la imagen algo de presión.

¿Quién es la señorita? —cuestionó escurridizamente hacia el detective.

En ese momento Illya dio un pequeño respingo al percatarse de por qué Christian miraba hacia otro lado, ¡estaba sonrojado! Por primera vez en varios minutos el rostro de la exorcista mostró una emoción distinta, algo de sorpresa, abriendo los ojos un poco más y ladeando la cabeza ligeramente. Una sonrisita vaga, ladeada, y después todo regresó a su cauce.

Es un placer conocerla supongo, agregó mentalmente mientras hacía una zalema en dirección a la extranjera; luego miró a Anders— ¿Podría ser tan amable de indicarme dónde queda la ducha? Y creo que Marianno necesita un buen lugar donde reposar de sus heridas.

El buscador aludido acudió inmediatamente en su defensa.

Vamos, Illya-dono, no es necesario, ya le he dicho que…

Pero la alemana lo silenció con una sola mirada, que en realidad solo reflejaba algo de inocencia y preocupación, en un instante. Ella sonrió tenuemente satisfecha al ver que Marianno terminaba por aceptar sus términos.




Off:
Ich möchte nur ein wenig Ruhe: Yo sólo quiero algo de paz~
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 22, 2010 11:29 pm

Christian salió de su auto-inducida distracción, sea lo que fuera que estuviese buscando no lo iba a encontrar en la gaveta que pensó haberla depositado. En aquel momento se volvió al ser requerido por la exorcista, con una expresión preocupada, -casi infantil- de la cual no era consiente. No tan común en un hombre con tal grado de raciocinio.

-¿Podría ser tan amable de indicarme dónde queda la ducha? Y creo que Marianno necesita un buen lugar donde reposar de sus heridas.- Anders asintió con la cabeza y trató de despejar los sentimientos que en ese momento rondaban por su mente y no lo dejaban concentrarse. ¡Era por eso que los consideraba tan infructuosos!

Prefería enfocarse en los demás, en sus conflictos internos y apariencia, era mucho más divertido que intentar resolver sus propios asuntos. Así sortearía despreciarse a si mismo y se ahorraría un regaño.

-Claro, el baño esta en mi habitación, al fondo. –ladeó su cuello un poco en dirección a un pequeño pasillo que daba al cuarto del danés. Seguramente un lugar igual de desordenado, la única diferencia sería que tenía una cama. Luego se giró hacia el buscador, su nombre, su nombre…- puedes recostarte en el sofá.

-Esta bien, gracias- asintió Marianno y fue a recostarse junto a un sofá de por si viejo pero igualmente cómodo. Menos mal él solo requería descanso.

-¿Solo así? –se quejó la mujer, se sentía consternada pero de una manera: acostumbrada.

-¿Cómo? –Christian por otro lado, estaba por fin relajándose. Haciéndose por fin a a la idea de que la mujer estaba ahí, y ahora dudando del por que de su comentario.

-El hombre esta herido y tu también, no te puedes quedar solo así –la noruega cerró la puerta del apartamento y sacó desde debajo de un mueble lo que parecía un botiquín de primeros auxilios. Era como si conociera el lugar a la perfección. De nuevo se acercó a donde Christian y lo tumbó sobre el sofá individual a sus espaldas.

-¿Qué haces Bridgette? –la mujer le apuntó el pecho el dedo índice y lo movió, señalando que se quitara el suéter en tan mal estado, Anders accedió sin renegar, era ella la única persona a la que le haría caso incondicionalmente. – Oye mamá, después de esto podrías prepararme unas galletas. –con una broma innecesaria el hombre se desvistió, dejando su pecho delgado pero bien formado a relucir.

A pesar de estar bien constituido y marcado, tenía muchas cicatrices a lo largo del pecho y espalda. Algunas eran apenas visibles, otras bien marcadas; en especial el corte vertical que iba de un costado a otro y sangraba de a poco. Quién lo diría.

-¿A que juegas ahora, Chris?–se hincó frente a él y comenzó a limpiarle, ignorando al buscador que reposaba ahora sobre el otro sillón, evadiendo en lo posible inmiscuirse en una situación que no le correspondía.- Nunca he cuestionado tus… ‘inusuales’ métodos, pero ahora traes a casa a un hombre herido de muerte y a una joven adolescente de atuendo extraño. Se que no son clientes y que esto no te lo hiciste trabajando.

-Es complicado… -Anders se quejó, cerrando un ojo pues el alcohol le ardió- No me lo creerías.

-¿Sales de la ciudad? –atinó a decir. ¿Cómo lo hacía?-¿Regresarás?

-No lo creo –admitió con dureza, no era una realidad pero la sintió como tal. Sabía que muy probablemente nunca volvería a ver a sus conocidos. Así era siempre. Lo quisiera o no, la pelirroja frente a él formaba parte de su lista.


Pasaron momentos de absoluto silencio, Bridgette había limpiado y vendado el pecho del danés quien se dispuso a tomar una camisa blanca que se encontró sobre un perchero y se la colocó apenas para andar por ahí. Encontró debajo de la mesa una maleta y comenzó a guardar cosas que consideraba importantes. Algo de ropa, libros, un arma, discos de vinilo, etcétera. Matando el tiempo.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 23, 2010 10:42 am

Illya asintió y se marchó sin decir más hasta donde le había dicho Christian. Por suerte Marianno había traído consigo la pequeña maletita que siempre llevaba la exorcista con las cosas más importantes que solía cargar en las misiones. Entre ellas, una muda limpia de ropa. Cuando entró al cuarto del danés, sintiéndose por primera vez como una invasora (¿quién no? Si se trataba del cuarto de alguien a fin de cuentas), reparó apenas en la cama y el mismo desorden reinante en toda la casa, llevado incluso hasta tal rincón que se suponía, para alguien, debía de considerarse privado. Illya cruzó derechito hasta el baño y cerró la puerta tras sí. Se apoyó de ella, y fue deslizándose hasta el suelo lentamente mientras fijaba la mirada de nuevo en… nada.

El silencio de aquel pequeño cuartito era tentador, te dejaba tiempo y ambiente para pensar, algo que en su interior, la exorcista no quería hacer. De todas formas se quedó en el suelo sentada durante unos pequeños minutos, adivinando y pensando absolutamente nada. A lo mejor su mente, cansada, agotada, necesitaba un pequeño lapso para desconectarse y reposar, a su manera ya que todavía no venía el tiempo en donde pudiese echar una siesta. Antes de eso ella quería marcharse definitivamente de la ciudad y no volver, sencillamente (y mataría a Komui si le tocaba regresar allí de nuevo). Se hizo una primera imagen mental, un deseo anticipado: en el tren, cómoda en el camerino durmiendo. Siempre que se encontraba dentro de un móvil tendía a sentir somnolencia, quizá por el mecer del mismo o su sensibilidad. No quería que esta vez fuese la excepción. Con que tuviese un mullido asiento, cálido aire y silencio, estaría bien para descansar…

Pero si quería llegar hasta ese momento tendría que darse prisa. Sacudió la cabeza, quizá para así tratar de espabilar su mente e inmediatamente se puso en pie. Se deshizo de sus botas, el abrigo de exorcista, la blusa, el pantalón, toda la ropa y entró a la ducha. Con el agua cálida entumeciéndole los músculos, le dieron más ganas de dormir. Al menos se sentía mejor, relajada, y podía darse un respiro. Illya se dio el gusto de ronronear algunas veces, satisfecha, mientras se quitaba de encima la mugre, el polvo y por encima de todas las cosas, la sangre. No había heridas abiertas en su cuerpo, pero sí golpes, y nuevos cardenales. Una mancha irregular, parecida a una mariposa, se extendía por su abdomen hasta casi llegar a la punta de las costillas. Si presionaba allí con un dedo curioso, se hundía la carne y empalidecía de nuevo; el dolor era suficiente como para disuadirla de volver a hacerlo.

Illya salió al cabo de largos minutos, casi a regañadientes (al ya arrugársele los dedos, supo que era la hora, pero lo prolongó un tiempo extra a propósito), con los cabellos húmedos y la piel lustrosa. Por acción del calor, sus mejillas se habían enrojecido de un tierno y suave color granate; lo demás era blanco, en una piel firme y ahora suave. Se vistió, esta vez con una camisa del mismo modelo que la anterior, sólo que color crema, y un pantalón nuevo. Se dejó los cabellos sueltos, desparramados tras su espalda grácilmente, y el abrigo de exorcista lo sostuvo en un brazo, mientras que con el otro tomó de la maletita. Pronto, con un suspiro aliviado, abandonó la habitación del danés, quizá con al menos los ánimos renovados.

Cuando llegó encontró a los otros tres ocupantes en distintas acciones. Marianno fingía dormir, cuando en realidad miraba con los ojos entrecerrados desde su sofá, cómodo, la escena de los otros dos, curioso. Christian parecía empacar Dios-sabe-qué-cosas en una maleta, con la mirada de la otra dama puesta sobre sí. Illya no entendía qué clase de parentesco tenían, pero se veía especial. Más tarde le preguntaría, cuando se sintiera locuaz.

Para llamar la atención sin embargo, tuvo que carraspear sutilmente. Cuando la mirada de por lo menos Marianno estuvo sobre sí, sonrió casi tímidamente (si es que eso en Illya fuese posible).

Gracias por prestarme su baño, —anunció primeramente con una inclinación leve de su cabeza. Luego miró al detective con curiosidad— ¿Todo listo Anders?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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