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Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 18, 2010 3:39 am

-Despache a la mayor cantidad de policías, no los necesitamos de verdad. -anunció el detective mientras continuaba platicando con Svensson.

Había conseguido un cigarrillo y calmado sus nervios con respecto a su adición. Alguien ya le había proporcionado un abrigo azul marino, parte del uniforme del sargento con el que hablaba, el cual meramente se había colocado sobre los hombros para cubrirse del frío. Esta sería de las pocas veces en las que Christian se interesaba en su trabajo y en cumplirlo correctamente, protocolos, normas, '...modales'. Era todo un policía.

-Que la gente se repliegue y regresen a sus casas, dejaremos paralizada a la ciudad cuanto antes. Será un impacto a la economía pero no deben de morir mas inocentes. -con tres trazos rápidos y ágiles firmó una hoja que le solicitaba otro de los policías.

-Anders...

El joven danés parecía concentrado en lo que hacia, pero realmente su mente estaba ocupada en otros asuntos sin resolver. Volteó a ver a las dos jovenes que se encontraban a pocos metros de donde él, envió a un hombre a atenderles, asegurándose de que estuviesen saludables tanto como el buscador.

-El hospital debe de mantenerse atento, que no se queden holgazaneando nada mas...

-¡Anders! -gritó el sargento, causando un leve sobresalto en el chico - ¿Ya me vas a decir que ocurrió?- Se había dado cuenta de lo obvio que el detective estaba siendo conforme a rehuir todo el asunto de los akumas y exorcistas. Pero claro, ¿que razón tendría para querer hablar de un tema que no estaba del todo seguro? "Sólo comprendemos aquellas preguntas que podemos responder." Tal vez solo estaba planteándose mal la pregunta.

Entonces hubo muerte. De nuevo.

No había pasado siquiera una hora desde que habían regresado al puerto para cuando ya tenía a un par de sus compañeros de trabajo muriendo frente a sus ojos. ¡Sangre, sangre y mas sangre! Sangre por todos lados. A pesar del corazón frío y calculador de Christian, este seguía tan acostumbrado a las masacres como al ser cortés con la gente.

Una leve risa se escuchó. Era una leve risa proveniente del detective, en un ambiente donde reinaba el silencio y se dictaba la muerte.

-La crueldad... -se incorporó de repente a la escena, con un tono de lo mas calmado daba lentos pasos hacia la Exorcista sin perder de vista al joven, ¿para protegerle? ¿O para protegerse a si mismo?- ...es uno de los placeres más antiguos de la humanidad.

Rayos. ¿Enserio estaba sonriendo? Christopher Anders, no estaba acostumbrado a hacer su mente funcionar como el resto de las otras, en vez de huir por su vida, parecía insistir en meterse cada vez mas en la zona de riesgo, confiando en salir victorioso. O vivo.

-'Indigo' -pronunció sin quitarle la mirada de encima al inglés. Es que si sabia los nombres, es que no le había sido pertinente nombrarlo.- ¿Te ha sido divertido mutilar a mi personal?- se llevó de nuevo su cigarro a la boca y metió su mano libre en el pantalón. Tan solo pensando en que tipo de humano podría hacer semejantes acciones sin motivaciones sentimentales. Si no era diversión ni venganza, ¿que sería?

La conciencia de humano estaría descartado hasta ahora, pero Anders nunca descartaba, eso echaba a perder todo lo demás.

-Ya me he quedado con lo que viniste a buscar... -señaló lo obvio. Sea lo que sea.- ¿Has perdido tu propósito, te dedicas simplemente a acosar a esta joven? Por que si es así, pemiteme señalar tu buen gusto.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 18, 2010 11:00 pm

Demasiado abrupto y desesperado, Dibrael.

La escena sangrienta se desplegó frente a los ojos de la castaña, como si se tratase en realidad de una representación a cámara lenta. Todo, incluso lo sucedido con Constance frente al inglés, no fueron motivos suficientemente fuertes como para lograr que la exorcista se inquietara, o por lo menos, diese alguna señal de verse realmente sorprendida u horrorizada. Más bien se encontraba algo cansada y resignada, casi con la noción de que todo ello estaba escrito en alguna clase de libreto invisible y volvía a repetirse como un círculo vicioso. Cansino y abrumador. De todas formas, alguien tenía que pararlo. Cuando Illya comprendió eso se levantó casi impulsada por un resorte, aunque el gesto de su rostro continuara siendo impasible.

Lo que si de verdad le hizo comprender que alguien tenía que hacer algo en ese preciso instante, fue Christian con su entrada. La risa que había salido de su boca, frente a una escena que tenía todo, menos gracia, hizo que ella sintiese la piel de gallina y los nervios nuevamente revitalizados y alertas, como si una descarga eléctrica le recorriera en ese momento el cuerpo entero.

Mein Gott, podría estar empezando a cruzar esa pequeña pero peligrosa línea…

Ya me he quedado con lo que viniste a buscar... —mencionó entonces y a Illya le entraron ganas de sacudirlo por lo imprudente— ¿Has perdido tu propósito, te dedicas simplemente a acosar a esta joven? Porque si es así, permíteme señalar tu buen gusto.

¡Christian! ¡Busque su muerte natural!, o algo parecido transmitió la mirada de la alemana fija en el detective durante unos instantes.

Luego las explosiones cercanas la alertaron. Illya se veía obligada a tener que actuar de inmediato, pero el dilema era justamente qué hacer. No podía dejar a ambos hombres (sus particulares problemas en ese momento, curiosamente juntos) solos. La vida de Christian estaba peligrando con Dibrael cerca, quién parecía dejarse de tonterías y volver a su papel (y maldito el momento en el que decidió hacerlo, pensó Illya con cierta ironía). De modo que estaba totalmente descartado abandonar a Christian a su suerte, no con tanta responsabilidad como la que cargaba en esos momentos sobre sus hombros.

¿El apuesto inglés quería verla actuar? Bueno, eso dependía desde qué perspectiva se consideraba la idea como tal.

Carnero/Virgine, susurró en su mente mientras con sigilo, y ahora que la atención estaba volcada sobre el detective, sacaba ambos rifles de sus fundas, nunca lejos de las manos de la exorcista.

Lo demás fue cuestión de cálculo. Jalar de improviso al detective brutalmente para que retrocediera junto con ella a la carrera, un disparo más otro hacia arriba que provocó el derrumbe de varios toldos metálicos hacia el suelo con violencia (del edificio más cercano, lo que implicaba un verdadero retroceso de la escena), dejando sus antiguas protegidas ventanas descubiertas ahora y una nube picosa de polvo y concreto flotando en el aire por el estrépito, seguir avanzando con el hombre a cuestas durante interminables minutos (Illya no quería considerar la posibilidad de golpearlo para que se moviese más rápido~) con la vista fija hacia adelante, donde se sucedía el ataque, bien lejos del inglés…

De verdad a veces no logro seguirlo, Christiano no quiero seguirlo, mejor dichopero si en realidad quería matarme de un ataque de pánico auténtico, casi lo consigue con su osadía —musitó Illya mientras lo soltaba y ponía ambas manos sobre su cintura adoptando un gesto acusador.

Seguido de eso se escuchó un derrumbe cercano a ellos. Un edificio que cedía bajo el peso de las balas de sangre demoníacas. Aparentemente, nadie salió herido, puesto que no hubo algún grito de pánico, dolor, o pérdida. Ella se distrajo durante esos instantes, volviendo la mirada hasta allá, de donde solo pudo divisar una nube de polvo en lo más alto, y volvió a mirar al detective.

Tengo que acabar lo más pronto posible con ellos, o sino la ciudad estará verdaderamente en peligro —murmuró en parte para ella misma, en parte hacia Christian— ¿usted qué va a hacer? Preferiría que se quedara al margen, pero sé que no lo hará. Además, ya no puedo exigirle que no intervenga porque ahora tiene todo el derecho para hacerlo —siseó quedito lo último y luego le dio la espalda— Todavía tengo algo de lo que hablar con usted, muy importante. Es acerca de su collar, y lo que le sucedió frente a la Inocencia. Ahora estamos de igual a igual, Christian. Es usted un exorcista como yo.

Illya huyó por la derecha, antes siquiera de dejar que el detective analizara las últimas palabras pronunciadas. Con un olímpico salto, se encaró frente a varios Akumas, y antes de recibir sus balas, ella ya les había disparado con ambos cañones, y por ende, exterminado. Las explosiones de ambas víctimas se llevaron a cabo al unísono. Luego retrocedió, volvió a saltar, y evitó la embestida de otra esfera, para así repetir el procedimiento con ella, y con los que hiciera falta.

De todas formas, no había quedado muy lejos de la posición del danés, sin querer aún perderlo de vista. Consideraba posible el quedar separada de él enormemente, solo si la situación lo ameritaba o se veía obligada.

Y hasta ahora los Akumas no parecían dar verdadera batalla, donde valiera la pena avanzar del sitio. Como moscas, se dirigían hacia ella, atraídos por el deseo de asesinar a un apóstol de Dios tal y como dictaba su instinto como esbirros del Conde.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Vie Feb 19, 2010 12:06 am

[Off: OMG! escrito abstracto...suerte! e.e]


Algo llamo la atención de Dibrael, las palabras del sujeto al que había estado ignorando tajantemente le asecharon de forma similar a un zumbido

-¿Divertirme? ¿Mutilar? ¿Tu personal?-y entonces si lo miró, lo miró como no lo había hecho, y la sangre que estaba esparcida por todos lados se congeló ¿desde cuándo la gente le pertenecía? y lo peor y más patético del caso: ni siquiera les consideraba, lo había demostrado desde el principio, los trataba como inferiores, simples perros y aun así pretendía que fuera su personal

-Lo que acabas de provocarme podría definirlo como “incomodidad” ¿Por qué insistes en medirme con tu regla? ¿Te das cuenta lo limitado que eres?- alcanzó a decirle y luego centro su atención en la expresión de la mujer de cabellos rojizos que miraba aquella escena sin un sentimiento claro


Tristeza
Resignación
Ira



Dibrael alzo una ceja ¿sería acaso lo que él buscaba?

Humanoide


No, no era eso, lo supo inmediatamente cuando la exorcista realizó algunas maniobras y salió velozmente lejos de su vista tomando con fuerza al tipo de cabello marron, disparó, saltó y corrió pero Dibrael parecía sumido en su pensamiento, cuando el edificio colapso él ya había empezado a caminar nuevamente y sin fijarse mucho en sus acciones llevaba entre sus brazos a la pequeña inconsciente

Una sorpresa


No, no era una sorpresa, le faltaba para ello, todo lo que había era común (en cierto grado) aunque claro le había llamado la atención con aquellas palabras, tal vez si…

La caída


Sí, eso necesitaba, si quería verla, si lograba que saliera, si tan solo pudiera…

Resurrección


Necesitaba la resurrección, que dichoso era aquel sujeto de gallardo porte ante aquel pensamiento, una energía revitalizadora le lleno las entrañas, el cielo pareció abrirse nuevamente, las posibilidades eran infinitas, mientras caminaba por ahí los hilos delgados y filosos flotaban cual plumas a su alrededor, de pronto se extendían el resultado: un muerto

1
2
3
19

Mataba a todo aquel que se ocultaba o que no, mataba al que gritaba, al que corría, estaba acabando con todas las personas y el vestigio de ello eran los cadáveres, lo Akuma no dejaban cadáveres, dichosos ellos

-Muéstrame lo que eres- concluyó al aire cuando sus pasos lo situaron cerca de la acción; la pequeña que llevaba en brazos despertó lentamente

Y la sombra se volvió cabello
Y la luz se volvió piel
Y el cielo se volvió ojos
Solo ama como lo hacen los dioses
No te dejes invadir por el dolor mundano


Y no supo describir que era lo que la sostenía, se sintió tan sola e indefensa, el hombre en el que alguna vez confió ya no existía

-Nunca existió

-¿Le había mentido?

-No, simplemente ella no había podido verlo
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 19, 2010 3:38 am

[Off: Rayos!! Hasta me hacen poner atención en los post para entenderles. Haha.]

Limitado. Las palabras pronunciadas por el inglés le siguieron durante todo el recorrido lejos de ahí. A Anders ya se le estaba haciendo costumbre el ser arrastrado lejos por alguien, Mariano, Illya, en cualquier momento Constance tendría que sacarlo de un apuro. Sería algo interesante de ver.

Alto, esta divagando. De vuelta a lo que había sucedido hace tiempo. Si, el danés había provocado al sujeto británico a propósito, eso solo le haría saber más sobre los motivos del sujeto. Si, había conseguido la información que necesitaba con la simple y escasamente disimulada atención del otro hombre. No, no comprendía las palabras con las que se referían a él.

Inteligente, brillante, astuto, ingenioso. Valla que se tenía a si mismo un pedestal muy alto. ¡Eh ahí su problema -uno de los tantos con respecto a tener tan remarcado trastorno narcisista-! 'Christian, la mayoría de las veces- se hacia creer a si mismo que era "especial" y único, y que solo podía ser comprendido por personas que son especiales o de alto estatus' Eso no le daba la oportunidad de entender lo mal que los otros le percibían. Pero de algo estuvo seguro: Limitado no era. Para ser alguien tan brillante no se podía dar el lujo de limitarse, claro que en cuanto cuestiones sentimentales, seguía en el periodo prehistórico.

-Vaya... -musitó con un gesto de satisfacción dibujado cinicamente en sus labios. Un tanto por haber alterado tanto a la pobre jovencita, por otro, alterar la percepción del aliado; pero claro, había sido parte del plan.

-De verdad a veces no logro seguirlo, Christian- el sonido de la voz femenina le despertó, estaban ahora en la avenida Rosenborg, lo supo por el distintivo olor a galletas de su panadería preferida- pero si en realidad quería matarme de un ataque de pánico auténtico, casi lo consigue con su osadía.

-'Bueno, no estaba planeado, pero salio bastante bien' -pensó. Según su filosofía, tendríamos que amarnos y odiarnos al mismo tiempo. El superhombre jamás llegaría a ver la luz en la Tierra sin un poco de desprecio hacia nosotros mismos. Desprecio que Christian se voluntareaba para ofrecer a los demás, aunque no lo quisieran. ¡Oh, que divertido era ver las reacciones humanas!

Tengo que acabar lo más pronto posible con ellos, o sino la ciudad estará verdaderamente en peligro ¿Usted qué va a hacer? Preferiría que se quedara al margen, pero sé que no lo hará. Además, ya no puedo exigirle que no intervenga porque ahora tiene todo el derecho para hacerlo. Todavía tengo algo de lo que hablar con usted, muy importante. Es acerca de su collar, y lo que le sucedió frente a la Inocencia. Ahora estamos de igual a igual, Christian. Es usted un exorcista como yo.

-Exorcista... 'No, espere, espere...!! Rayos. -gritó por primera vez Anders. Estaba hecho trizas, le acababan de dar una responsabilidad que no había solicitado. Es hasta ahora que se había dado cuenta del lio en el que estaba. Pero fue demasiado tarde, la exorcista se había ido.- ¿Yo, involucrado en todo este asunto espiritual?

Christian era un hombre de razón, solía burlarse de la gente cerca de las iglesias con frases como: 'Y al viejo Dios se le ocurre una última decisión: "el hombre se ha vuelto científico, no queda otro remedio, ¡hay que ahogarlo!" '

¡Dios era un error del hombre! No viceversa.

-Yo creería mas en un Dios que supiera bailar, no en uno que me haga matar monstruos con esto -dijo a si mismo mientras se quejaba entre la nube de escombros que se combinaban tenebrosamente con la neblina de la capital danesa.

¿Usted que va a hacer? ¿Que ibas a hacer Christian? Podría salir como un estúpido héroe e intentar ayudar, o quedarte sentado, esperando que una adolescente resolviera todo el asunto. Ambas opciones eran estúpidas. Totalmente salido de así el detective caminó por un callejón y se recargó de espaldas a una de las paredes, cerca de ahí se escuchaban explosiones y gritos, incluso podía ver pasar gente corriendo y Akumas dándose a la persecución. Se dejó caer, su espalda rasgó la pared y el abrigo se desplomó en el suelo, en estos momentos el joven solo se preocupaba en averiguar que podría hacer con su 'nuevo collar' y estar atento a la eminente amenaza del sujeto inglés.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 19, 2010 11:10 am

Off: Es la inspiración, Von-kun, es la inspiración x3~ y lo lamento un poco por Dibrael, pero lograría ver “eso” cuando Illya tenga un nivel más fuerte (y por ende más difícil de llevar) –todo fríamente calculado-. De todas formas, veamos qué sale de este interesante experimento...






Casi me lo esperaba Christian… le falta un poco menos de comprensión para poder actuar

Por el rabillo del ojo Illya había notado cómo el detective doblaba hacia otro lado por donde terminó perdiéndose de su vista. La alemana sólo le dedicó un único suspiro y regresó a donde la acción la llamaba. En efecto, su teoría “rastreadora” había dado el éxito esperado. Los Akumas, más pendientes de la exorcista que cualquier otro humano fácil de matar, se acercaban hasta donde estaba ella y prácticamente se servían en la paila obedientemente. Illya, muy agradecida, cómo no, les disparaba certeramente y daba descanso final a las bestias, sin saber todavía bien si ellos poseían un alma en pena que buscaba desesperadamente la paz o algo parecido. Era mera intuición la que siempre le obligaba a ser ella la que los destruyese.

Sin embargo, no todo parecía ser miel sobre hojuelas. Cuando empezaban a multiplicarse en número, la situación era de cuidado, y tenía que asegurarse bien de saltar y correr en el momento indicado antes de que interminables lluvias de balas la abatieran en el acto. Era algo de lo que de alguna extraña manera estaba habituada, considerando que apenas retornaba a su labor después de tomarse —como solía decir ella sarcásticamente— “un ejemplar año sabático”.

La adrenalina empezaba a bullir dentro de sus venas, y con cada salto, pirueta o disparo, empezaba a correr libre dentro de su sistema. Illya desconocía hasta cuando le duraría la sensación, y deseaba que se esfumara luego de haber acabado con la tanda de monstruos todavía faltantes. Sería bastante malo si se quedaba sin energías, o estática, en el instante en que la escena llegaba a la cúspide final.

Entonces lo vio, allí, de pie, con la pequeña Constance acomodada en sus brazos, y con una mirada que parecía estar buscando algo en el lugar, o en peores circunstancias, en ella. Illya extrañamente sintió tensarse, como si algo en su interior, instintivamente, se estuviera poniendo en guardia, similar a un animal salvaje que se coloca en posición defensiva ante un ataque de algún intruso no tan débil como cualquier herbívoro. Era extraño, pero sucedía. ¿Por qué? Era una buena pregunta. Tan interesante que en realidad, rechazaba la respuesta. Nuevamente el instinto.

Qué inquietante, pensó sin nada mejor qué decir, o definir lo que ahora se abrumaba dentro de su interior.

¿Qué esperaba de ella? Había pensado que en realidad Dibrael se había cansado de tanto melodrama, pero ahora demostraba todo lo contrario, así pues ¿qué quería?, ¿qué deseaba realmente?

No busques la respuesta Illya, no aún… no es el mejor momento para eso. Para ti no. Te hará mal.

Esas palabras… sin haberlas calculado en su mente, habían conseguido desatar un montón de flashes dentro de su cabeza. Imágenes salteadas, mezcladas. Unas que reconoció como suyas, desordenadas como siempre se mostraban cada vez que huían de ella (un pasado que se le escapaba frustradamente de las manos, que la hacía sentir impotente), y otras parecidas a las que había logrado observar a través de la mirada del inglés.

¿Odio esta percepción? Algo parecido le hubiese apetecido gritar a la exorcista, pero los Akuma que faltaban no le dieron tiempo, y tuvo nuevamente que centrarse en ellos con verdadera concentración.

Y Christian… ¿a dónde se supone que ha ido?, ¿es tan fácil para usted haciéndolo de esa forma? ¿Huír, escapar de las cosas cuando no van al mismo ritmo suyo?

Si no fuera porque de alguna manera lo comprendía, y además, no le desagradaba (Illya se entendía solita), habría corrido justamente en ese momento a su encuentro, y le hubiese golpeado como no había podido haber hecho atrás, en el estómago con su arma, pero esta vez no para que acelerara el paso, ni mucho menos, sino para que espabilara.

Oh bueno, de todas formas ella no es que le hubiese ayudado mucho. Más que aclararle la situación, lo que había hecho era dejarlo aún más consternado y dudoso con tan escasas pero significativas palabras. Hacía falta una mejor explicación. Aquel pensamiento razonable relajó ínfimamente a la castaña, quién en el exterior continuaba acuciando a los Akumas hasta su destrucción, ¿Cuántos llevaba muertos en total?

¿Y qué vas a hacer contigo misma?, ¿no vas a dudar, verdad?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Vie Feb 19, 2010 5:49 pm

Solo ama como los dioses

Las calles estaban desiertas, el viento surcaba libre a través de ellas y jugueteaba con el Burleigh, le tomaba los cabellos y las ropas, lo obligaba a sentirlo y lo único que podía hacer era amarlo, lo amaba como cada árbol, porque ellos eran sus hermanos, que dichoso era entre sus manos

-¿Dibrael?- la pequeña apenas entendía lo que sucedía, miraba a los monstruos atacar a la señorita Illya y luego miraba a su protector con un gesto embelesado, era tan puro, tan calmo; aun con ello tenía miedo, porque de pronto no tenia calidez, sus brazos que la sostenían fuerte no le transmitían aquel sentimiento agradable

-No quieres que te dejen sola ¿cierto?- aquellas palabras retumbaron en la conciencia infantil de Constace, ella había evitado a toda costa ese sentimiento

La soledad es algo que no se puede soportar


-No, por favor ya no quiero estar sola- suplicó aun con el temor que la envergaba, creyó que en cualquier instante flotaría en la nada, como en aquella ocasión que papá había partido

-Acompáñame entonces por la eternidad- y el rostro de la pequeña se ilumino, estarían juntos por siempre y para siempre como en aquellas historias que mamá solía contarle, caminarían por veredas y montañas y Dibrael estaría allí para protegerle, sería como el príncipe que se había imaginado

-¡Sí!- murmuró conteniendo su alegría, había tantas cosas que ver y ellos tenían la eternidad para hacerlo, después miró a la pelirroja que seguía peleando con fervor

-¿La señorita Illya puede venir?- preguntó tímidamente, Constance no acababa de comprender lo que pasaba: las armas, los Akuma, la destrucción era algo que no pertenecían a su mundo, Dibrael de alguna forma había hecho que la pequeña pensará que aquello era un cuento, que todo lo que sucedía era una fantasía

-Todo depende de ti- contestó el Burleigh y la dejo en suelo firme con cuidado, la pequeña lo miró un momento con complicidad y echo a correr en dirección a la pelirroja irían todos juntos a divertirse y todo dependía de ella.

Cuando se hubo cerca en medio de la batalla, los Akuma se alejaron misteriosamente, se hicieron a un lado permitiéndole el pasó a la niña que gritaba el nombre de la exorcista con felicidad

-Señorita Illya ¿no quiere venir?- lo único que faltaba es que ella les acompañara, levantó sus pequeños brazos insinuando con ello que la envolviera cariñosamente en un abrazo

Aleja el dolor mundano
Vacio
Vuelve a sus brazos
A los brazos tiernos del amanecer

Y lo que paso nunca sucede en los cuentos para niños: Constante acababa de ser empalada brutalmente por una estaca de hielo, no sintió dolor, ni siquiera pena, no, aquello era simple, su cuerpo se apagaba lentamente, sus funciones eran interrumpidas y la frágil pequeña cayó lentamente

¿Acaso era el sol lo que se alzaba en lo alto?
¿Acaso llegaba la noche?
¿Dónde estaba papá?
Cierto, papá se había ido, pero ahora podría pasar la eternidad con Dibrael y la señorita Illya.

La eternidad.


- Hoy se despiertan los inmortales y la pared lleva su nombre- él estaba ahí con el rostro ausente y al igual que la exorcista lleno de la sangre de Constance, deslizó sus dedos por el cabello undulado de ella y luego se quedo ahí frente a frente con el silencio como acompañante y el mar como testigo

“Hoy se despiertan los inmortales y la pared lleva su nombre”
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 21, 2010 1:19 am

-Para muchos, lo abstracto es fuente de fastidio; para mi, en los buenos días, una intoxicación y una fiesta.

¿El agente estaba delirando? Estaba recordando viejas frases que su maestro alemán solía mencionar. ¿Había explotado tanto a su cerebro con todo este asunto místico y emocional tan por sobre su nivel? Pobre ateo insensible.

Todo era tan contrastante ahora si lo comparábamos al pasado: el joven hombre parecía estar consiente de todo a su alrededor cada vez que se despertaba, podría saber que había hecho un hombre desde hace unos minutos hasta el día anterior, llegaba a develar misterios que nadie podía, usaba la acción especulativa como ninguno otro en 'este lado del charco'… Pero lo comprendió, todo el asunto era sobre sentimientos que no tendrían resolución hasta que acabara. No había nada que develar.

En aquel instante hubo silencio. Mucho silencio. Tanto que el detective podía escuchar su propia respiración. ¿Que había sucedido? ¿Que ocurrió con las terribles explosiones de hace unos momentos? Se temió lo peor.

-Que comience el acto número 2 -se dijo Christian a si mismo con una apurada simpatía. Había comprendido que pensar tanto no podría ser conveniente ahora, era momento trabajar. Actúa ahora, no mañana, actúa ahora o no habrá un mañana.

Como una descarga de energía se puso de pie, se dio la vuelta y se precipitó a la plaza central donde la masacre principal tomaba lugar. No vio muchos akumas y los que pudo encontrar eran afectados por la primera ley de Newton. Inercia. ¡Pobre detective que se vio afectado también!

La escena no era para nada sublime y aún así el detective siguió corriendo hasta estar a pocos metros detrás de la exorcista. Entonces se detuvo, poco a poco como sus pies le permitieron, estaba desvanecido. El aliado acababa de matar... no... asesinar a una joven a sangre fría, -redundante e irónicamente- de la manera mas gélida posible. Pero claro, esto no le sorprendió, era obvio que el hombre frente a ellos no tenía sentimientos. Siquiera podría saber si tendría una personalidad pura. Amable, galante, pensador, ingenuo, sencillo, complicado, refinado, casual, benevolente, cruel. ¿'Que' exactamente era el inglés?

-Hay derechos que nos permite tomar la vida de un hombre; no hay ninguno que nos permita tomar su muerte; es pura crueldad.- habló Anders entre dientes, entre otras cosas, para hacer entender que estaba ahí (aun que siquiera supiera que era todo el asunto de ‘el siendo un exorcista’). Tomaba el asunto en sus manos, hasta donde pudiera abarcar y apretar.

¿Sobre la muerte? A Anders le aterraba la muerte, SU muerte. Pero apatía que sentía era justificada, podría saber lo que era la muerte pero nunca sabría que era morirse. Desde su perspectiva: el hombre ama la vida, no porque este acostumbrados a ella, sino porque esta acostumbrados al amor.

Christian no lo estaba.

Además, ‘el remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.’ De nada le servían o afectaban los muertos.

Hubo un silencio funeral, era enorme la indignación del hombre, no por sus compañeros muertos en el muelle, no por la niña, no por la gente que había muerto el día de hoy en Copenhague; era por que el seguía siento tan vulnerable como ellos.

-Se debe morir orgullosamente cuando ya no es posible vivir con orgullo- le dijo a la joven exorcista en un tono condescendiente. Probablemente por que estaba seguro de que todo el asunto a ella si la destrozaría.- La pequeña ya estaba ‘hechizada’ por el hombre desde que los vimos en el muelle.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 21, 2010 10:03 pm

Todo lo vio en una tortuosa y dolorosa cámara lenta. Todo, una percepción entera del momento, un don que a veces Illya detestaba con todas sus fuerzas, tal como en esta ocasión. A sus ojos, los Akuma se dispersaban, alejaban, como si supieran aquello que para ella era desconocido, instintivamente, con anhelo incluso. Parecían los espectros del momento, fantasmas oscuros y silenciosos, espectadores de una tragedia. La tragedia que se iba a desatar en medio de aquella solitaria calle.

Y luego Constance. Mientras corría en dirección a ella, muy cerca, Illya sintió como si algo le oprimiese las costillas con crueldad. Ese rostro alegre, ilusionado, risueño… se veía demasiado satisfecho y feliz como para encajar con el momento. No. No era adecuado. No podía ser así. En sus colores exultantes por el éxtasi, solo había una suerte de aura negra que avisaba lo inevitable, pero no perteneciente a la niña, sino a la vieja Parca que se materializaba sobre su cuerpo, a punto de reclamar un último aliento de vida, la oxidada y sigilosa guadaña en sus manos semejantes a las garras de la Desgracia. La Vieja Muerte. Himmel!, se acercaba a Connie.

No te acerques Constance, ¡no vengas! —quería gritar, pero el resultado fue un susurro, el simple movimiento de sus finos y bellos labios en un rictus semejante al temor hacia la chica. Temor por lo que podría e iba a pasar.

Señorita Illya ¿no quiere venir?

¡Fuera!, ¡fuera! ¡Lárgate!

¿Pero era suficiente hacer cuernos con las manos para alejar a la gran infortuna, rapaz, como un buitre hambriento?

No era suficiente. Sucedió. La oscuridad la engulló.

Cuando el pequeño, frágil y delicado cuerpo de Constance empezó a caer, tal como su alma lo hacía en aquellos instantes hacia el abismo, Illya escuchó un pequeño “crash” en su interior, y luego vio como aquella agraciada criatura se desplomaba sin vida sobre el suelo. La exorcista no era consciente de que su blanco y puro rostro, enmarcado por el shock, se hallaba también entintado por la sangre de la pequeña, semejante al carmesí líquido sobre la nieve gélida en una pintura de paisaje.

Y sin darse cuenta de un momento a otro estaba sobre ella, tomándola en brazos, ignorando a Dibrael, y a Christian que se acercaba. Sujetándola, una fuerza tardía le invadió. Inconsciente, murmuraba palabras que se rompían antes de salir enteras de su boca.

¿Constance?, ¿constance? Por favor Constance… por favor, esto no… no puede.

No estaba. No estaría jamás. La niña se había ido, ido para siempre. Allá a donde quiera que se fueran las almas bondadosas de hermosas pequeñas.

Poco a poco, mientras terminaba de comprenderlo en silencio, su mirar se fue ensombreciendo levemente, con un deje de tristeza y otro sentimiento indescriptible que empezaba a asomarse como un animal que se despierta de su largo letargo, dentro de alguna oscura caverna, húmeda y fantasmal.

¿Ahora tocaba llorar?, ¿era el momento en donde Illya se echaba desconsolada a llorar con amargura la pérdida de aquella estrella? Si era así, pues entonces la alemana era pésima siguiendo el guión. Ni una lágrima se asomó a sus dulces ojos ahora dilatados. El sufrimiento estaba allí, en su mirada, pero quizá por lo frío que estaba todo, lo helada que estaba su alma, no podía salir ni una sola salada gota de sí.

Se debe morir orgullosamente cuando ya no es posible vivir con orgullo. La pequeña ya estaba ‘hechizada’ por el hombre desde que los vimos en el muelle.

¿Era esa una muestra de pesar? Illya lo escuchó, pero como si se tratara de una voz lejana, tal como todo, aunque no sin darle la razón. Imágenes vistas a través de un espejo empañado. ¡Hechizada! ¡Por Dibrael!, ¿tenía razón?

A ella le gustaba estar contigo —murmuró de repente como un soplido tenue de viento cálido creando sutiles vaharadas blancas, espectrales— A puesto a que deseaba estar junto a ti, porque no había nadie más allí que le sonriera y le diera calor. No en su vida. Nos quería, a unos simples extraños que se aparecían de repente en su mundo sin una verdadera razón que los justificase; era una pequeña inocente. Todo era un sueño para ella, uno que parecía por fin llevarla a la felicidad, eso pensaba, ¿ahora estará en un mejor lugar, lejos del sufrimiento que proporciona esta vida?, ¿no llorará más? Pero tampoco sonreirá. No podremos verla. La has despedido.

¿Quieres saber lo que vi?, ¿qué había dentro?

Nada. Una gorda y grande nada. Eso es lo que vi. Nada.


¿Por qué? No entiendo, ¡no lo entiendo! —concluyó por fin en un susurro que casi sonaba desesperado.

¿Era el shock?, ¿era el vacío?, ¿la desesperanza?...

O quizá…

¿Era la nada?


Señorita Illya ¿no quiere venir?

¡No! ¡No quiero! Menos si la muerte va en tu búsqueda. Menos si te arriesgas de esa forma.

Si vas a perecer por eso, entonces ¡no quiero!
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Dom Feb 21, 2010 11:14 pm

Ladeo el rostro, como una máquina o un modelo anatómico para los dibujantes, ¿estaba muerto? No, simplemente estaba parado mirando con los ojos como estacas, porque lo que reflejaban era algo que no existía

Algo que no vislumbrarían

Porque ese sentimiento no tenia nombre, ni siquiera era imaginado por las persona ahí presentes, ese sentimiento no se hallaba en el mundo de los humanos, habría que ser algo más para comprenderlo y ellos no eran algo más

-Tienes razón no lo entiendes, solo quiero saber una cosa-

Una única cosa

-¿Quieres comprenderlo?-

Era una pregunta sencilla, simple como lo era el Burleigh, si la contestación era la correcta entonces él dejaría de asesinar

"Porque para su depredación el único factor determinante era que los humanos distinguieran cuáles eran sus reglas...cualquiera que las entendiera podría detenerlo"

Cerro lentamente los ojos como si escuchase una voz tan frágil que debía enfocar sus sentidos, lo único es que no había voces, no necesitaba de voces, lo único que necesitaba era el vacio

-Yo se que tu puedes hacerlo, que si te lo digo, podrás comprenderlo- se inclinó lentamente de tal forma que parecía una masa de huesos, músculos y piel moviéndose por puro instinto, era aterrador porque aun estaba vivo, tan vivo como cualquiera ¿Cuál era la diferencia? ¿Qué estaba en el bando de los malos? Quien pensará eso, era un idiota

-Porque tú al igual que yo puedes ser un depredador– ahora se encontraba junto a Illya susurrándole, hablándole solo a ella

-No niegues lo que sientes, tu interior clama por respuestas y sabes bien que puedo dártelas– el Burleigh fundía su rostro en los cabellos rojizos de la chica

-El mal solo es algo que te dijeron para que temieras por las noches– ahora con sus manos atrapaba los dedos teñidos de sangre, largos y delicados de Illya

-¿Porque ya no lloras? no es fortaleza, es debilidad… te han lastimado demasiado para volver hacerlo– Dibrael estaba ahí envolviéndola con su cuerpo, casi sin tocarla, sin acosarla, ni molestarla, sus movimientos asemejaban al viento, sutiles, predecibles y calmos, una brisa gélida que le susurraba y la rodeaba solo a ella

-Ama como los dioses, sin reservas y sin dolor-

-Es la única forma de volver tu alma libre-

Lo que pasaba en la mente del aliado era un sinfín de paisajes, del sol ocultándose mil veces y resurgiendo otras mil más, de aves volando en parvadas, los ojos de los animales en la oscuridad, lo árboles, la tierra bajo sus pies descalzos, el fuego bailando ante sus pupilas, el agua golpeando las rocas, el viento revolviendo un vestido azul

Se levantó desnudo y nuevo

-El miedo es algo que consume, no permitas que lo haga- luego en un movimiento brusco alzó el rostro y colocó la mano de la exorcista sobre él

-¿Cual es la diferencia?- el palpitar de su corazón dentro de su pecho golpeaba con violencia, era claro que quería escapar de allí, parecía ansioso de que la mujer que tenía enfrente lo tomará y lo estrujara, Dibrael de un momento a otro albergaba algo similar a la pasión, estaba esperando con codicia la repuesta, quería saber que le diría.

Otra vez la imágenes le golpeaban la mente, ahora la lluvia le envolvía en una tarde de verano y a su lado alguien corría ¿Quién era? el rostro estaba oculto bajo de un mechón castaño, esa persona le murmuró algo

“No importa que no puedan amarnos porque siempre estaremos juntos”
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2010 2:11 am

[Off: G'eez Aizar, creo que dejó a mi personaje un poco totalmente fuera de la historia. Post de poca calidad por irrelevante. Ya no supe si interferir o no en todo ese asunto pues mi personaje AUN no le explican nada :I ]

"Cuando se tienen muchas cosas que meter en él, el día tiene cien bolsillos" ¡Este día, sin embargo, tenía millones! Cada minuto que transcurría, Anders era desplazado más y mas lejos de la escena. Obvio. Era mas que obvia la remarcada insistencia del Inglés de sacar al danés de su camino, ¿despecho?, ¿desprecio?. ¿Como? Si siquiera lo conocía. 'Envida, incomprensión, superficialidad.' ¡Pobre Anders, seguía con ese pensamiento superior!

-Porque tú al igual que yo puedes ser un depredador... ¿Quieres comprenderlo?- todo indicaba que la escena no estaba hecha para un trío. Dibrael acaparaba la atención de la exorcista con cierta insistencia, estaba pidiendo a gritos algo de comprensión. Pobre hombre, estaba vacío. En parte, tendría cierto parecido con el detective, era de pensamientos bastos y andantes, pero sencillo al fin.

Y aún así, Christian se tomaba la libertad de hacer sus deducciones y conjeturas, después de todo, toda representación del mundo es una representación que se hace un sujeto. La imagen de este asunto de los Exorcistas era para Anders un manicomio en la vida real, una intoxicación por opio y una parte retorcida de una mente decadente. Después de todo: El irracionalismo es una cara de la razón y la razón es un instrumento de la vida. Ahogó una risa. Quería seguir escuchando lo que el consideraba 'artimañas comunistas'. ¿Por que el hombre frente a él divagaba tanto? No, no divagaba, pero decía cosas que Christian ya sabía.

Continuó usando su talento para leer los labios del Aliado hasta donde pudo. El punto en el que esto se volvía un dueto. Entonces viró, los Akumas continuaban orbitando alrededor de ellos -¿la curiosidad rondaría en aquellos adefesios de la genética tanto como en el detective?-, había una docena. No. Había mas. Si, hacia minutos que habían seguido llegando, pero se tachó como algo relevante, de momento el joven solo esperaba a que terminara la palabrería sentimental y comenzara la acción o el final.

-¿Cual es la diferencia?- Éxtasis. Lo supo por el drástico cambio en los movimientos del hombre ante una aterrada señorita. Un cuerpo no puede permanecer inerte al 100%, el cambio significaba que pensaba en algo. Bajo cada pensamiento se oculta una pasión.

-'No eres mas que otro sujeto sin amor. Necesidad de pertenencia, necesidad de definirse a si mismo. Eres basura brillante, eres un tesoro sucio.' - ¿A quien le estaba hablando? ¿Al inglés? ¿A si mismo? Anders tenía esa manía. Raramente miraba a los ojos, los ojos eran las puertas del alma y él no creía en el alma ni nada relacionado. Polvo eres y en polvo te convertirás. Una bolsa de órganos eres y en una masa putrefacta te convertirás.

Un fiasco es un desastre de proporciones míticas. ¿Por fin estaría Christian Anders condenado? Condenado a fundir su cerebro y rebajarlo a una conversación de proporciones para nada retadoras a su intelecto. No, por eso decidió cerrar el pico.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 26, 2010 8:27 pm

El choque de sus emociones contra los ojos de Illya fueron abrumadores. No se trataba de una percepción tenue, como el viento que pasa con lentitud sobre los árboles, sino de una verdadera ráfaga, un golpe directo a su lado más sensible, a aquella parte que desde niña, alimentaba y hacía surgir seguida de las instrucciones de su madre, una pobre desdichada que desesperaba buscada transmitir sus sabios y divinos conocimientos a la pequeña que nunca pudo mirar directamente a la cara con dulzura y amor, como habría deseado.

Las palabras de Dibrael acentuaban la sensación, le daban forma, hacían que cobrara vida cada vez más lo que quería sobrevenirse hasta la mente de la exorcista, hasta el interior de Illya. Era la misma que había padecido cuando estaban en el bote, una visión, un mensaje oculto. Los fuertes sentimientos, el aura intangible y profunda, más intensa y fuerte que cualquier otra que hubiese visto antes. Un fenómeno. La probabilidad del uno en un millón.

Yo se que tú puedes hacerlo, que si te lo digo, podrás comprenderlo.

Pero no lo dices. Más que hablarlo, me lo estás enseñando.

Las palabras se fundían en su mente, resonando, abriéndole paso a lo que venía. Al montón de colores y formas que empezaban a desplegarse dentro de su mente, como un abanico de impresiones, sentimientos, olores, visiones y sonidos.

Allí estaba.

Dibrael lo pensaba, lo evocaba, pero ahora Illya podía verlo. La imagen era más clara que la anterior, pero eso no significaba que estuviese definida del todo. Bajo el canal subjetivo, cualquier cosa podía ser distinta.

Una mujer estaba con él y se sentía el calor que mostraba cuán importante significaba para el inglés. ¿Un pasado cálido, mejor que le presente? El lugar era un misterio. Solo se veían a los dos, allí, juntos. Eso, y el movimiento de ambos labios, emitiendo palabras que para la alemana no eran más que murmullos ininteligibles. Sonaban ardidos, sentimentales, la fuerza, el sentir de aquel pensamiento era potente, fácil de desenvolver con tan sólo mirar.

El nombre de ella se le hizo familiar, extrañamente. Evocó a Komui inconscientemente, hablándole y hablándole para que no se durmiera demasiado pronto, luego de haber despertado pasado tanto tiempo. Era el miedo a que cayera de nuevo al abismo. Contaba historias sobre las misiones en la Orden, los sucesos, tantas cosas que ella se había perdido, y entonces estaba ese nombre. Estaba, pero no se definía, no tenía letras, era sólo un sonido no del todo percibido, pero extrañamente familiar.

Quizá esté ahora con nosotros… ella…

Illya miró el rostro de Dibrael, de vuelta a la realidad. Cerca del suyo. Estaba tocando la piel del aliado, la mejilla. Su mano puesta sobre él, sin darse cuenta, inmóvil, tanto como se encontraba el hombre ahora. Sus colores salpicaban sinfines de explosiones, ansiosos, tensos, desesperados e inquietos.

Me gustaría comprenderlo —susurró mientras con un levísimo movimiento le acarició la mejilla suavemente.

En sus labios se dibujó una pequeña sonrisa, enigmática, dulce, reticente, titubeante al desconocer lo que pasaría de ahora en adelante luego de decir lo que ahora se desprendería de sus labios. Repentinamente cambió el sentido de sus palabras. Su interior se lo exigía, revolviéndose frenéticamente, como algo que tenía que expulsar para conseguir la tranquilidad nuevamente. Ese tipo de cosas que se sabían, pero no debían guardarse.

Quiero preguntarte, Dibrael —la imagen regresó, pero ahora la mujer parecía triste. Una mirada blanca desoladora que contagió el sentimiento a la exorcista— ¿Qué hay en ti ahora, que ella pueda amar?

¿Era eso acuchillar la herida y abrirla más? Illya no lo sabía, pero ahí estaba. Lentamente se levantó y retrocedió unos cuantos pasos. Dejó al hombre allí y se llevó consigo el cuerpo de Constance sobre sus brazos, sin vida, abrumadoramente triste. Sus pasos se detuvieron hasta que estuvo cerca de Christian, a quién no había perdido de vista en ningún momento. Habían más Akumas que antes, y temía por la seguridad del detective. Nunca dejaba de ser considerada.

Le dolía la cabeza, y entonces se dio cuenta por qué tantos misterios se habían desvelado a su frente. Era el espejo humeante invocado horas atrás, cuando Marianno podía moverse sano, la acompañaba hasta la entrada de Copenhague y le narraba lo sucedido en el pueblo. Cuando aquella misión había parecido algo fácil y normal, casi cotidiano en la vida de los exorcistas. Illya no sabía por qué había acudido a aquel símbolo, tan remoto y fuera de lugar para la ocasión. Sólo había seguido lo que su voz espectral había soltado repentinamente, sin alguna razón, casi por instinto. Normalmente el Espejo no le mostraría nada realmente definido: sonidos ambiguos sin sentido, imágenes traslúcidas, como flashes rápidos… nada con tanta potencia como lo que había logrado frente a Dibrael. A eso si se le podía llamar una carga de sentimientos similares a un mechero al gas, a punto de hacer implosión silenciosamente, pero con violencia; y todo porque ella creía.





Off: el espejo humeante es una referencia directa a la técnica (que desconozco al detalle) que usaban los mayas y aztecas para dar sus predicciones o sumirse en el plano astral (o algo así ._.U). Es decir, dentro de lo subjetivo y sobrenatural, existe. Aclaro.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Sáb Feb 27, 2010 2:56 am

[Off: Lo siento Von-kun es que Dibrael es muy "elitista"… e_eu]

¿Qué es eso? Es el piano. A sí. Otra vez el Piano, comienza en un sonido ligero. El golpeteo. Es ella. Otra vez es ella en la casa de mármol tocando el piano. Y la voz. A sí, su voz. Como recuerdo su voz, una voz fuerte y hermosa. Luego me sentaré a su lado y la miraré y ella me ignorará, porque ella me ignora. Le gusta hacer eso, le gusta ignorarme porque sabe que me gusta. Y entonces la acompañaré con mis dedos, a completaré la nota que falta, porque yo también toco el piano. Nos quedaremos ahí con la misma melodía. Repitiéndola una y otra vez, con el piano y su voz. Su hermosa voz.

-No te vayas- dirá con las palabras entrecortadas, porque se vuelve frágil cada vez que me voy. Yo se que le duele pero tengo que irme, porque así debe ser. Luego estrecharé sus manos, lo haré cuando nadie nos vea porque no puedo hacerlo, no cuando nos observan. La estrecharé y ella corresponderá porque estamos solos. Entonces me recargaré en sus hombros, en sus pequeños hombros y me fundiré con ella. Nacimos separados y lejanos pero nos reencontramos. Nos interrumpirá el mozo. Otra vez el mozo, ese mozo suyo pero a él no puedo decirle nada porque es él.

Ya he recordado suficiente.


-¿Qué hay en ti ahora, que ella pueda amar?- el tacto de ella contra su piel le produjo una extraña sensación, la energía que le transmitía lo remitió inmediatamente a la pequeña niña diabólica cuando lo examinaba

“En este mundo existe otro plano y aunque halla técnicas para verlo se mantendrá oculto, lo único que puedes hacer es contemplarlo”

-Esta niña, seguramente puede verlo

-Señorita Illya – habló mientras la miraba irse, lentamente le siguió deseaba que escuchará lo que sería su despedida

-Quería que conociera el infinito pero el infinito en usted no tiene cabida – continuo y se detuvo cuando se encontró de igual forma con el sujeto de cabello marrón al que le gustaba interrumpir

-Humano patético y no es insulto. Lo que te digo es una verdad absoluta- el Burleigh ahora volcaba su atención en el hombre, si lo que quería era su atención la tendría

-Las verdades absolutas existen, tú no puedes verlas. Y recurrirás a otro idiota con teorías de la vida para justificarte pero nunca estarás satisfecho porque necesitas de esos a quienes nombras inferiores… necesitas de su aceptación y su cariño– El Burleigh lo había leído como una novela y no tenía interés porque desde el principio le pareció un insulso, su extraña actitud era un fastidio: era un fastidio que proclamará el mundo humano como algo sublime, solo eran una parvada de imbéciles necesitados, desde sus escuelas, escritos, leyes y conocimientos… como si en realidad entendieran algo.

-Deja de de ser un miserable, sal de tu burbuja- continuó con los ojos bien enfocados en la mirada del tipo, el Burleigh básicamente en ese momento parecía a travesarle el cráneo y arrancarle de golpe el tallo cerebral con la mirada: era el Tigre blanco asechando a un inofensivo cervatillo, lo único que le salvaba de la muerte es que le causaba repulsión… suerte la suya

-Y no intentes medirme, no podrás, eres muy limitado- concluyó y esta vez para siempre, de por si le cansaba hablarle, seguramente con aquello el sujeto de cabello marrón se sentiría aliviado y podría gritarle al mundo que Dibrael se había dignado a hablarle.

–Cuídese mucho señorita Illya espero verla en otra ocasión - hizo una reverencia y enseguida se retiró caminado tranquilamente por las destruidas y vacías calles de Copenhague, los Akuma que hasta ese momento se habían mantenido estáticos retomaron sus labores y se dispersaron rápidamente por las calles, la orden era clara: matar, matar, matar.

Ese día había ocurrido un genocidio pues mientras ellos hablaban el Akuma líder había llevado su ola de destrucción por todas partes, en ese aspecto Dibrael no tenía nada que ver, si los exorcistas querían detener aquello tendrían que hallar al nivel 2…
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 28, 2010 4:34 pm

[Off: En mi pueblo les decimos 'selectivos'. Haha, Anders tambien lo es, pero le gana su lado hedonista/narcisista. Sobre el espejo ¡Ya lo había oído! Una amiga en la escuela es muy mística y eso, se la pasa hablando de esas cosas.]

Dios esta muerto, ¡viva el hombre que lo ha matado!

Si estuviera vivo: ¿permitiría alimañas flotantes destruir la ciudad, una chica de 16 años recitando leyendas mayas, ingleses presuntuosos con aires de salvador, recuerdos místicos con sentimientos deprimentes y a un detective orgullosos despreciando su creación mas fiel: la naturaleza? El Renacimiento lo había matado.

Verdades absolutas. ¿Es acaso que no lo entendían? ¡Christian basaba su propia filosofía de vida con bases en el Nihilismo, en los pensamientos Nietzschenianos, en el reconocimiento del capital humano como único y la razón como única herramienta! ¡Christian solo buscaba la verdad absoluta! Por eso se había hecho detective. Es imposible basar sus ideas en un solo ser, eso es estupidez. Por eso repudiaba la simple mención de 'Dios'.

-Deja de de ser un miserable, sal de tu burbuja-

Christian sonrió. Sonrió con una mueca alargada, llena de deleite y un tremendo regodeo. ¿Por que, si el Inglés lo único que estaba haciendo era intentar degradarlo? ¡Por que el inglés estaba intentando degradarlo! El hombre frente a él sentía esa necesidad ferviente desde dentro de si de decirle a Christian cosas que eran innecesarias, cuando algo innecesario es dicho evoca a un sentimiento, a una pasión negada.

-Y no intentes medirme, no podrás, eres muy limitado

De nuevo esa palabra. 'Limitado' ¿Estaba el hombre intentando dañar la autoestima de Christian? Pregúntele a su madre, eso es imposible. Con palabras hirientes quería bajarle los sumos, insistir en no reconocer lo brillante que era. ¿Por que? Será que el Burleigh estaba mas acostumbrado a gente maravillado por su galantería que a un danés grosero.

-'Oh, y yo pense que no me estaba poniendo atención. Es claro que no carece de sentimientos, que decepción. Acéptelo o no a nadie le gusta que lo etiqueten y menos un total desconocido. Pavoneandote por ahí como un regalo del cielo, estas haciendo lo mismo que yo al intentar medirme'- la mirada correspondida en el ambiente tan tenso lo diría todo.

Illya a su lado con un cadáver entre brazos, los akumas de espectadores y el Aliado retirándose. ¿Significaría el final?

-¡Au revoir humano podrido! -gritó Anders con un francés tosco y un incierto nivel de felicidad... o burla. Hacia tiempo que Anders ya no se guardaba nada, prácticamente desde que cumplió 15 años. Algunos le dirían ser demasiado honesto, otros pensarían que es un imprudente. Depende de que tanto odio le tuviesen.

Inmaduro. Definitivamente Anders era un niño crecido; un excepcional y brillante niño crecido.

-¡Que los cadáveres de mis seres inferiores no te bloqueen el paso! Regresa al mundo de las almas, donde lo ideal es la verdad y a verdad es lo único que importa- Palabrería comunista, no eran 'sus humanos' -

Todos ahí eran solo 'Humanos', que graciosos seres. Pero... Anders aceptaba su humanidad como tal, nunca se sintió como alguien que no perteneciera, simplemente alguien en un estrato superior en el ámbito intelectual. En otros estratos podría ser inferior, era por ello que los ignoraba.

-Y bien… -aquí venía la parte incómoda. Tratar con una joven destrozada por dentro, que cargaba peso muerto sobre ella. De reojo miró a los Akumas, se estaban desplazando. Estallidos de nuevo.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 28, 2010 5:45 pm

Off: ¿en serio? tendrás que presentarme a esa amiga, Von-kun. Y tranquilo, que ahora viene mucha atención para Christian ^^U


Luego de que todo quedara en silencio, solos Christian e Illya, la segunda recargó el peso muerto de Constance sobre uno de sus hombros y con una mano sujetó el rifle derecho de Albtraum. El gemelo, unido a la cadena con medallón de Quimera, quedó colgando en el aire, moviéndose elípticamente casi a ras del suelo. No se volvió al detective, paladeando la tensión que había en él, tras saber (aunque pareciera no querer admitirlo) que su destino empezaba a cambiar hacia una vía que él muy poco manejaba o más bien, rechazaba comprender. Lo único que hizo fue mirar a su frente, donde el campo de visión que podía abarcar le mostraba el aspecto de una ciudad perfectamente acosada por monstruos que disparaban a todos lados a diestra y siniestra. No había personas, eso era raro, o le pareció a Illya. Ella no había estado presente cuando el cuerpo policial decidió evacuar a los ciudadanos, por lo que no sabía que ahora eso mismo se estaba realizando. Muy pocas eran las que caían víctimas de los Akuma, aquellas que no habían llegado a tiempo para ser rescatadas.

De todas formas, alguien debía detener ello. Un exorcista, por supuesto. Ella misma.

Venga conmigo. Trate de no quedarse atrás, o lo lamentará —anunció mientras sacudía el hombro y acomodaba el peso de la infante sobre ella; luego tomó un paso apresurado que sin esperar mucho se convirtió en un trote rápido.

Necesito un lugar seguro donde dejar a Constance hasta que todo esto acabe.

Ni siquiera en sus pensamientos era capaz de llamar ahora a esa entidad vacía con el preciso nombre de “cadáver”.

Ese lugar lo encontró, dos cuadras más adelante. El mismo callejón al que ella había acudido quizá horas atrás, antes de que la desgracia se desatara. Cuando Marianno a su lado investigaba en conjunto el ataque repentino de un Akuma gracias al rastro de las ropas de sus víctimas. Caminó hasta internarse en él y dejó que el cuerpo de Constance reposara allí, recostado de un muro. Con un movimiento seco se despojó de su abrigo de exorcista y lo puso sobre el cadáver, cubriéndolo completamente. Delgados mechones rizados del cabello pelirrojo de la risueña fallecida asomaban a duras penas.

Es la guerra de la dualidad. Los Akuma pertenecen al Conde del Milenio, el sujeto que desea acabar con la humanidad y llevarla hasta los tres días de oscuridad, que vendrían siendo coloquialmente los días en donde se desató el diluvio universal. Nosotros los exorcistas pertenecemos a la Orden Oscura, una organización del Vaticano que se encuentra en contra de los ideales del Conde e intenta acabarlo antes de que su parodia llegue al fin —Illya relató ello mientras contemplaba brevemente el bulto oscuro inerte, arrodillada en el suelo. Cuando se levantó con lentitud, le dirigió una sola mirada a Christian, demudada de sentimiento alguno y le pasó de largo haciendo un pequeño gesto para que le siguiera.

Al salir, volvió a correr, pero esta vez, mientras se desplazaba por una calle, varios Akumas empezaron a seguirla y apuntarla tanto a ella como al detective. Illya los ponía en la mira de su Inocencia y disparaba antes de que ellos hicieran lo propio. El estallido de Albtraum, y el ruido seco de las estacas clavándose dolorosamente en aquellos cuerpos metálicos, resonaban como fuertes chasquidos entre tanta soledad y quietud.

Para poder combatir la fuerza del Conde, Dios nos envió un cubo siglos atrás con una gran cantidad de fuerza. Ese Cubo fue el que se especula, logró derrotar a nuestro antagonista décadas anteriores. Ahora se halla dividido en miles de fragmentos, que son llamados Inocencia —continuó hablando mientras corría y disparaba a la vez contra sus enemigos. El tono de su voz era alto, y podía distinguirse entre los estruendos del tiroteo— La Inocencia es capaz de brindarle a su “acomodador” que es la persona con la cual es compatible, el poder de luchar contra los Akumas y derrotarles. Una persona que puede sincronizarse con un trozo de ese cristal divino es llamada exorcista.

Retrocedió pasos abruptamente. Una bala de sangre cayó estrepitosamente en el lugar donde antes había estado. Ágilmente se giró hasta el culpable de aquello y lo ejecutó. El eco de las Lacrime volvió a ser escandaloso, y la explosión, aún más.

Existen dos tipos de Inocencia: equipamento y parasitario. Tanto usted como yo somos de equipamento, lo que significa que la Inocencia que ha sincronizado con nosotros se manifiesta mediante la conexión con un objeto que nos ayude a combatir. En mi caso, es Albtraum —dijo mientras alzaba simbólicamente sus rifles—Los parasitario son aquellos que tienen la Inocencia dentro su cuerpo, y pueden usar una parte de ello en la lucha. Son los más raros. Hasta ahora sólo sé de la existencia de tres en la Orden.

De pronto un estruendo lejano se abrió paso, mientras dejaba en el cielo la estela polvorienta de miles de estructuras derribadas. Los edificios cedían con suma facilidad, y caían como una montaña de naipes por el viento. La risa descontrolada del culpable chilló un grito de triunfo. Aunque estuviera a varias cuadras, Illya podía verlo y escucharlo perfectamente.

Se volvió hacia Christian y lo miró a los ojos con seriedad, dejando claro que no iba a aceptar una negativa por respuesta.

Andando.
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