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Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 09, 2010 11:24 am

Illya tras llegar frente de quienes serían sus enemigos, los mortales y cotidianos Akumas para un exorcista, les dirigió una fugaz mirada de contemplación, y luego arremetió contra ellos con sus armas sin ninguna vacilación. Sabía cómo hacerlo, y en realidad, no es que le tuviese mucho estima a los Akumas, sino todo lo contrario… los detestaba, fuesen apenas un esqueleto base, o hasta un imponente de nivel tercero. Preferiría mirarlos como en ese momento, siendo acabados y explotando bajo el poder de Albtraum. Ahorraban mejor el espacio en todo el planeta de esa forma.

Iba de aquí para allá, sin perder jamás la elegancia en sus movimientos, semejantes a los de un felino en plena cacería, saltando, corriendo, girando, esquivando, pero siempre disparando hacia ellos como si estuviese jugando “tiro al plato”. Y algo bueno sacaba de aquello, le servía para mejorar su puntería.

De pronto una sombra se materializó detrás de ella, luego de haber acabado con la vida de varios niveles uno a la vez. Illya se volvió rápidamente e instintivamente rodó hacia su derecha, dejando solo su rastro polvoriento como única víctima de la mala emboscada de aquel otro Akuma de rango básico.

Por un momento había olvidado…

La jovencita, incorporada ya, aprovechó el momento abierto para descargarle unas cuantas Lacrime directamente al Akuma. Se clavaron como pequeños arpones granate, y sin mucha espera, acabaron explotando similares más bien a misiles de carácter volátil. La Inocencia arrasó consigo al nivel uno, como una víctima encerrada dentro de una pésima obra de teatro.

…que eran algo lentos de entendimiento

Luego volvió a saltar, quedando encima de otro más de ellos. Desesperado, el Akuma comenzó a disparar hacia todos los lados que podía, nunca dándole al blanco que quería, y que si pusiera un poquito más de concentración (algo realmente difícil en la mente de aquellos básicos), sabría que no se encontraba realmente en su campo de visión. Illya pegó ambos cañones de sus rifles a la piel metálica y lisa de la esfera. Con una sonrisa entre compasiva y burlona, susurró:

Plato.

¡Pum!

Dieciséis y otro más.

La joven salió despedida en el aire hacia otra dirección. Mientras su cuerpo se encontraba suspendido y envuelto en la atmósfera, casi en cámara lenta, ella rodó los ojos hacia el entorno destructivo en el que se había convertido la bahía de Copenhague, buscando.

¿Se puede saber a dónde te has ido, Indigo? Es como si ya supieras que algo así iba a suceder…

¿Acaso te escondes?, ¿eran ellos tu verdadera compañía?

Error. Índigo tenía colores, y los Akuma jamás poseían algo como eso. Estaban muertos al fin y al cabo; de modo que el apuesto inglés era llanamente una persona… con un aura, pesada a muerte y destrucción despedida en el aire como un anhelo, pero eran colores al fin y al cabo. Fríos, oscuros y rígidos, no obstante mostraban que aún vivía.

Frunció el ceño, ahora distante de la lucha aunque se encontrase parada en medio de ella, disparando sin compasión contra los Akumas que cedían al cabo de segundos. Luego de aquella pequeña carnicería, tendría algo muy importante qué hacer. La relación entre la fantasmal aparición del joven, y la posterior vanguardia de los nivel uno era demasiada coincidencia como para solo ser eso.

¡Señorita, si pudiera acompañarnos en nuestro naufragio sería un honor!

La repentina voz del detective la sacó de sus cavilaciones en seco. Illya volteó rápidamente hacia donde provenía el grito y estuvo a tiempo de mirar cómo él y Marianno, todavía en la línea de fuego, se montaban dentro de un pequeño barco de vapor para…

¡¿Zarpar?!

Los sucesos que se desataron a continuación, fueron prácticamente hechos con una rapidez indudablemente apoteósica. La exorcista los miró, luego miró a los Akumas, se volteó hacia ellos, disparó a los que restaban por acabar sin dudar en ningún momento, y luego se dirigió hasta donde estaba Christian junto a Marianno, que la miraba entre preocupado y ansioso, tan rápido como se lo permitieron sus ágiles pies, subiéndose al bote a tiempo antes de que se marchara con velocidad lejos de lo que antes había sido el muelle y el extremo del puerto en general…

Cuando se sentó y quedó quieta, comenzaron los jadeos por todo el esfuerzo en general. Illya desactivó su Inocencia y se la guardó donde antes y siempre reposaban: las fundas atadas lado a lado de su cinturón. Luego se frotó las manos sin alguna razón lógica de por medio y observó a Christian increíblemente sin estar irritada, sólo resignada.

¿No le dije que se pusiera a salvo, detective?

¡Se ha vuelto loco, Illya-dono! —exclamó Marianno sin contenerse— ¡Ha dicho algo sobre determinar cómo podría terminar esto, y de pronto se ha buscado este barco para marchar a Dios-sabe-dónde!

Illya observó a Marianno con un gesto elocuente.

No querido, él ya estaba loco desde un inicio

Y luego se volteó hacia el detective, pasó de su fisonomía y se fijó en la dirección a la cual los llevaba. Illya dio un respingo al notar que se trataba del mismo lugar señalado en el informe, al cual ellos debían ir desde un inicio, donde se sospechaba que estaba la Inocencia. La jovencita ocultó con una mano, educadamente, la sonrisilla pícara que se le estaba formando en los labios.

Loco, pero también eficiente

Sopesó sus posibilidades, y volvió el cuerpo hacia la bahía, que ahora dejaban atrás. Con la mirada, parecía estar buscando algo… o a alguien.

¿Nos estás observando?, ¿esperabas un momento como éste?, ¿o no te das por satisfecho tras la emboscada?

¿Cuál será su siguiente movimiento, señor? —murmuró, mientras un escalofrío le recorría el cuello gracias al aire helado que pasaba por allí. Había perdido la bufanda en medio del frenesí de los Akumas.

Pero no era por eso en realidad. Estaba recordando el rostro de aquel sujeto, y la clara señal de la anciana Señora Muerte reflejado en el trasluz de los ojos de él. La Devoradora de Corazones.

Instintivamente la exorcista hizo cuernos con una mano, el dedo índice y el meñique solos y extendidos…

¡Fuera!, ¡fuera! ¡Lárgate!

…para ahuyentar el cambio del viento, adornándose con un aroma rancio a muerte.

Él también es de cuidado
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Mar Feb 09, 2010 3:27 pm

Dibrael solo había avanzado unos metros lejos de la confusión, caminaba calmo como si cada paso que diese fuera detenido por el tiempo, todo transcurría casi como si se háyase en alguna otra dimensión, una gota se deslizo por un mechón de su pelo oscuro y cayó al suelo justo cuando un Akuma que se había ocultado (acción extraña pero cierta) salió de entre las sombras de una callejuela y arremetió contra un pequeño grupo de personas que habían decidido ocultarse tras algunos escombros, corrieron desesperadamente pero las balas y el veneno Akuma los infectaron limpiamente, los cuerpos se desintegraron cual polvo y el único vestigio de su existencia como lo eran aquellas ropas, quedo momentáneamente suspendido en el aire, solo sobrevivió un sujeto que corría con desesperación ante el final inminente, Índigo lo miró por un instante, cargaba algo entre sus brazos, era la niña que esa misma mañana le había despertado, el Akuma disparó y el cuerpo de aquel sujeto cayó lentamente y con un gesto de dolor indescriptible, el Burleigh dio un paso y se impulso con tal fuerza que intercepto en el aire a la pequeña que seguía inconsciente, dio una pirueta y tras de sí el Akuma había estallado, era obvio que Índigo le había dado muerte y ahora contemplaba con quietud la frágil vida que tenía entre sus brazos, aunque estaba inconsciente su cuerpo reaccionaba al frio producido por la humedad que el agua vertida sobre ella le provocaba

-Señor… tengo frío- Constance abría lentamente los ojos, se sentía débil y desconcertada pero se tranquilizo al saber que aun seguía con el amable señor que había encontrado en el parque, Dibrael no dijo palabra alguna simplemente tocó el rostro de la pequeña deslizando lentamente sus dedos, como si de magia se tratase el agua que mantenía húmeda y fría a la pequeña se desvaneció de su piel como pequeñas gotas flotantes y se incorporaron chispeantes al Burleigh que se mantenía hincado y contemplándola, la niña lo miró maravillada, el rostro de aquel hombre parecía mármol blanco y brillante, pero a pesar de ello en su mirada mantenía un gesto nostálgico

-No este triste…- dijo mientras con sus pequeñas manos acariciaba la mejillas del aliado, la infante había identificado aquel sentimiento y ahora intentaba aliviarlo como su madre le había enseñado: con una caricia

-Me llamo Dibrael…pero no debes decírselo a nadie - la voz que surgió del morocho era pasiva y susurrante con aire confidencial y cómplice, quizás esperaba decir algo más pero un ruido lo distrajo, miró como a la lejanía una embarcación discreta y rápida se alejaba deslizándose por el agua, enseguida supo que la exorcista se había ido cuando miró el área sin Akuma alguno, bajo con delicadeza a la pequeña y antes de que pudiera continuar con su trayecto el impacto de un pequeño cuerpo hizo que se detuviera en seco, Constance se aferraba a sus ropas

-¿Por qué te vas Dibrael?...no me dejes sola– la castaña se sujetaba con fuerza, un recuerdo de su padre yéndose se atoraba en su memoria crudamente, en aquella ocasión no había podido detenerle, pero ahora era diferente por ningún motivo dejaría ir a ese hombre triste, porque al igual que ella se sentía solo, si ella pudiese lograr que se quedara entonces nunca se volverían a sentir a si y ambos jugarían con Munch, fue entonces que supo que algo había pasado, resonó en su memoria que una enorme ola se había volcado sobre ellos y que justamente Dibrael la había salvado

-Usted me salvo- sus ojos estaba abiertos como platos y esta vez sollozaba con crudeza,mucho menos dejaría que se fuera pensó, ya había hecho un espacio para el de mirada azulina en su corazón

-Tengo que irme pero volveré- el Ingles volcaba su atención nuevamente en la chiquilla y removía sus cabellos aunque lo único que obtuvo de Constance que movía de un lado a otro a su cabeza, fue la negativa inminente

-Entonces vamos- concluyó el Burleigh mientras le daba la mano, una luz en los ojos de la niña y un gritito alegre y contenido hizo que ambos caminarán por las calles lúgubres hacia una pequeña embarcación que había sobrevivido a la gran ola, no tardaron en emprender el viaje en busca de la exorcista…
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 10, 2010 3:31 am

Todo iba de acuerdo a los inusuales métodos del detective... como siempre.

Una sonrisa triunfante no se lograba ocultar de su rosto, estaba sereno y seguro de que esta situación tan fuera de su control ahora seguía su ritmo. ¿Había olvidado a caso de que seguía vivo gracias a la exorcista y a nadie mas? Si, probablemente. Aun que no despreciara su trabajo, en estos momentos la aglomeración de pensamientos en su cabeza no le dejaban ver. Aquel sentido grandioso de su propia importancia no lo dejaban en paz, todo producto a la admiración que sentía. Por si mismo.

Como murmureos sin sentidos escuchó paciente la discusión del frustrado buscador con la recién integrada exorcista. Entendió perfectamente el por que de cada palabra, muchas personas lo considerarían un loco si no fuera por su increíble sentido de la lógica y deducción. Claro, sus acciones eran de lo mas anormales.

-¿Cuál será su siguiente movimiento, señor? -Christian mantuvo un rumbo fijo y se dio el lujo de voltear y verlos a los rostros, estimaba dos o tres minutos más para llegar a su destino.

Se giró completamente para no darles la espalda, primero: miró a la joven exorcista, recuperando su aliento, sus cabellos despeinados, un tono rojizo invadiendo todo su rostro por el esfuerzo físico recién realizado: bellísima. ¡Los pensamientos le alarmaron! Estaba esperando más bien burlarse con algún comentario sarcástico debido al escepticismo de Christian conforme a 'los demonios', pero... ¿que se podía hacer? Era una niña adolescente peleando con monstruos de aspecto lúgubre en una ciudad desconocida. La curiosidad del detective -esperaba él- era lo que lo mantenía interesado en Illya.

-Bien... no tengo idea. -sonrió con cinismo, esperando a ver la reacción descontrolada del buscador.

-¿¡Como que no tiene idea?! -acertó. Juraría que en cualquier momento el buscador se daría por vencido conforme a sus pensamientos y se resignaría. Pero un hombre que había visto tanta acción sin sentido podría tener mucha mas paciencia.

-Si mis conjeturas son ciertas... -Aquí va. Con todo y la adrenalina de por medio, Anders no dejó de deducir.- ...el hombre de hace rato esta directamente involucrado con el ataque al muelle. Una personalidad tan bien oculta es difícil de interpreta, la gente miente, es un hecho... aún así no fue del todo difícil deducir que sus motivos ahí eran más que casuales.

-¿Por que? -preguntó el otro hombre, inmerso en la narración-

-Bueno, parecido a ustedes, llevaba ropajes arrugados y la expresión inconsistente de sus ojos y la reacción a la luz me hizo saber que había estado dormido o descansando en la plaza. Así que aparecer ahí con una niña y un perro nos dice que recién los conoció; lo del muelle no fue mera coincidencia. Los perros se sienten atraídos de alguna forma a los lugares donde ocurrirá alguna catástrofe, casi lo descarto por el hecho de que mi pelota le llamó la atención. -El detective se sacudió un poco el cabello de la frente para mover su cuerpo, hacía bastante frío y el no llevaba ninguna clase de abrigo- Por otro lado, ¿por que el muelle? Esa es la pregunta, ¿por que aquí, en alta-mar? Pues es precisamente esta una zona abandonada, donde cada mes la Marina deja barcos en desuso, eso y la destrucción del muelle significan que los monstruos ya habían rondado por aquí. Muy cerca. -al fin se volteó, eso le pareció útil, nada explicaba mejor un hecho que contárselo a los demás.

-¿Como es que hace todo esto? ¿Usted solo esta exponiéndose por resolver un caso?

-...lo único que hice fue seguir un razonamiento analizando todas las pistas- habló tras un breve silencio, evadió completamente la segunda pregunta. Los motivos del detective en hacer lo que hacía iban mas halla del dinero y la fama, había algo. Ese algo nada podía descubrirlo aún, no sin el grado de confianza que Chrsitian Anders nunca antes ha otorgado.

Tras un viaje apresurado llegaron al final, donde una formación rocosa en medio del mar albergaba el lugar de abandono de un montón de barcos oxidados, eso, en conjunto con el cielo nublado, daban una sensación fantasmal. En el centro, y aún mas notable, yacía un vórtice resplandeciente con destellos verduscos que emitía el océano y salpicaban agua de vez en cuando hacia la superficia. Algo había ahí abajo. ¿Como es que los Akumas no lo habían visto...?

-Eso es... -murmuró- Señorita, ¿hay alguna posibilidad que algo dentro de su extraño mundo de armas y monstruos pueda causar alteraciones en las máquinas, los barcos específicamente? -el danés ya estaba despojándose de sus zapatos, esperando por una respuesta para pasar a la acción.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 10, 2010 10:28 pm

Marianno parecía ofuscado con cada ocurrencia del detective. A pesar de saber perfectamente que él les hacía un favor, llevándoles al lugar donde se presumía que iniciaban los fenómenos, no podía evitar alarmarse con cada sorpresa por parte del peculiar “intruso”. Bravo por él, que prácticamente estaba resolviendo el misterio de cabo a rabo por sus propios métodos y, como solía decir “deducciones”. Al fin y al cabo, ellos terminarían obteniendo la Inocencia, para así culminar su corta estancia en Dinamarca, así como con Christian (lo que era más especial aún).

Por otro lado, mientras discutía con el danés (aunque en realidad la situación se resumiese así: él escuchando cada palabra del hombre y replicando lacónicamente de forma ocasional), Illya observaba el mar con expresión distraída. Con el mismo gesto ausente, se peinaba sus suaves cabellos con las manos enguantadas mientras su mirada se perdía en el color turbio del océano. Se entretenía deslizando los dedos por cortos mechones suavemente, sin ningún momento verse interrumpido el recorrido por algún nudo, fuese chico o grande. Así de cuidado estaba su cabello.

Por un lado estaba atenta a la conversación de ambos hombres, sin poder evitar que en un rincón de su mente siguiera impresionándose por la increíble capacidad analítica del detective, que prácticamente se encontraba a pocos pasos de llegar a la meta del asunto en sí. El otro hemisferio de su cerebro se contentaba con seguir absorto en aquel inesperado letargo. La causa directa era simple: todo medio de transporte, de una manera u otra, tendía a adormecerla aunque fuese un poco. El movimiento del barco acompañado de su suave ronroneo ocasional mientras estaba en marcha, no era la excepción.

De repente comenzó a canturrear quedito, su voz suave como una caricia, similar a las pequeñas olas que se rompían contra el bote donde estaba, y que observaba y no observaba a la vez.

After a while the coroner’s calling me, lolling me, waving goodbye. I’m out here alone, oh God can you save me now? ...♪

El mar se mecía a sí mismo. Aquel azul oscuro, tétrico, parecía inacabable, imperturbable. Ella lo miraba, los acaramelados ojos desenfocados, buscando quizá una nueva dirección hacia donde llevarla quizá más profunda. Un espejo de plata corrupta.

Sinking my heart turns to stone…♪

No obstante, de repente pareció cambiar. Fue un pequeño chispazo, un fugaz destello, pero estuvo segura de haber visto algo, una imagen en el interior de su mente ausente. Algo que no le pertenecía, pero que le sobrevenía con violencia, como si reclamara su atención.

Señorita, ¿hay alguna posibilidad que algo dentro de su extraño mundo de armas y monstruos pueda causar alteraciones en las máquinas, los barcos específicamente?

Illya parpadeó, repentinamente consciente de que se dirigían a ella, y su letargo dio fin de forma abrupta. Se descubrió con la respiración reducida a un suave resuello forzoso, acariciándose con una mano sus propios cabellos, y una quietud perturbadora. Lentamente se volvió a mirar a Christian, imaginándose la expresión de su propio rostro quizá ingenuamente sorprendida y entreabrió los labios antes incluso de terminar de desentrañar lo que él antes le había preguntado.

Inocencia —musitó al cabo de algunos segundos— Es lo que estamos buscando aquí, lo que creemos que está ocasionando los fenómenos climáticos —agregó rápidamente mientras se obligaba en el interior de su mente a prestar tanta atención como antes.

Marianno la miró mientras contestaba y asintió. Al final, cuando terminó por zarandearse a sí misma dentro de su cabeza y volver a ser la misma de siempre, se incorporó de su sitio y alargó el cuerpo un poco para mirar mejor lo que tenían a su frente. Era efectivamente el cementerio de chatarra, como amigablemente lo había decidido llamar la exorcista. Y vaya que parecía eso. Los barcos, que quizá en un mejor tiempo habrían sido los más esplendorosos y formidables, estaban reducidos a láminas de metal oxidado, dibujando casi en vano la silueta de lo que antes habían llegado a ser. La herrumbre, como se había referido Marianno, cubría con un color cobrizo moteado cada lado de los más antiguos, casi hundidos en las profundidades por el tiempo. Otros ya habían caído, y sobresalían algunas de sus partes fuera de la marea como enormes picos desgastados. Illya sintió otro soplido frío bajo su cuello y se estremeció ligeramente. Instintivamente cruzó los brazos sobre su pecho, buscando su propio calor.

En ese momento notó lo que Christian había captado antes que ella. El resplandor verde esperanza que emanaba de las profundidades del agua era demasiado obvio como para ignorarlo. Eso, y el augurio que sentía la joven estando cerca, le dejaron en claro que estaban llegando al final del misterio. O eso pensaba (¿Quizá esperaba?) ella, como toda persona ansiosa y precipitada.

Está allá abajo. Estoy segura —susurró.

Inmediatamente el buscador también se puso de pie y desde su lado buscó mirar en la misma dirección que la exorcista para comprobar sus palabras. Tras una exhalación de sorpresa y alegría, comenzó a quitarse el abrigo y todo lo que significaría peso demás, preparado para todo lo que viniese en adelante.

Illya pensó en hacer lo mismo. Incluso despegó las manos del borde del bote y dejó de apoyarse de ahí. Hasta que miró con más atención al detective, y notó que se había despojado de sus zapatos, en una actitud parecida a la del buscador como si fuese a…

Un momento, detective —espetó mientras lo miraba ahora con el ceño levemente fruncido— Usted no pensará en hacer nada precipitado, ¿cierto?, ¿no sabía usted que estábamos en este lugar por algo? Ese algo es la Inocencia de allá abajo —señaló el lado de donde resplandecía el poder divino cristalizado y luego agregó:—Puede que lo ignore, pero la situación es más peligrosa de lo que parece. Si intenta ir allí y se ve interceptado por un Akuma, será hombre muerto. Lo que vio en la bahía debió de dejárselo más que claro, ¿no? Después de todo usted es bastante inteligente y sabe muy bien las consecuencias que podría traer cualquier acto irracional de su parte.

Por un momento el caramelo que coloreaba sus orbes se había trastornado y aparentado casi de color barro. Ora por la poca iluminación en aquel sitio, ora por el sentimiento que enervó desde la boca del estómago a la exorcista al mirar a Christian más que dispuesto a nadar. Luego suspiró, y su rostro volvió a ablandarse sutilmente.

No me gustaría verlo en peligro, ¿sabe?

Miró a Marianno, que también la observaba con gesto atento, y asintió, respondiendo a una pregunta invisible. Con soltura empezó a deshacerse de sus botas, el abrigo, y las fundas de sus armas, las cuales ahora sostenía en ambas manos con firmeza. Debajo del traje de exorcista, Illya vestía una sencilla pero elegante camisa manga larga semi-abombada en la zona de los antebrazos, con el cuello en forma de V, quedando expuesto su angle of Louis y todo lo que iba hacia arriba a partir de allí. Sus pantalones eran largos y negros, ceñidos bajo un cinturón con una hebilla de forma curiosamente similar a la de dos alas desplegadas. El frío por un momento la sobrecogió.

Marianno se quedará con usted, ambos protegidos por la barrera anti-Akuma que lleva consigo —mientras hablaba, se había acercado hasta la punta del bote y miraba el mar con decisión— No haga nada que no sea prudente detective —rogó casi en un susurro— lo digo por su seguridad.

Acto seguido, se lanzó en picada hacia el agua y empezó a descender, pataleando con fuerza mientras ponía ambas armas a su frente, las manos extendidas.

El buscador colocó en el suelo, cerca de ellos, el chisme al cual Illya se había referido como barrera, y lo accionó. Un arco multicolor los envolvió a ambos hasta formar una cúpula perfecta. Marianno exhaló un suspiro.

Vuelva pronto, Illya-dono.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Jue Feb 11, 2010 12:18 am

Constace se hallaba adormecida en un rincón de la pequeña embarcación envuelta en la gabardina negra de Índigo que la mantenía protegida hasta la cabeza, solo sobresalía el pequeño rostro que reflejaba tranquilidad y comodidad, de vez en cuando se movía un poco como resultado del golpeteo constante de las olas.

Todo el mar inmenso e imponente mantenía a Dibrael en una quietud armoniosa, manejaba la embarcación con facilidad, la velocidad hacia que su pelo volara libre entre el viento y la camisa blanca y fina se le ajustase al cuerpo, se encontraba tan extasiado en medio de tanta agua, que de un momento a otro su esencia brotaba por sus poros de tal forma que parecía fusionarse con el ambiente, era una roca, un coral, la luz cruzando el agua, de pronto era todo lo que existía, aunque mantenía los ojos entrecerrados el azul de su miraba explotaba como el agua rebotando contra la madera del transporte.


“Se levantó con los pies heridos y camino entre los arboles como un hermano que vuelve de la guerra”


Calculó que pronto llegarían, el lugar al que supuso irían en realidad no estaba lejos, deslizó lentamente una de sus manos hasta tener contacto con el agua, cuando alzó la vista, en el horizonte se vislumbraron los restos de chatarra que el mar parecía haber recluido, redujo la velocidad y mientras aquello ocurría se quito los zapatos

-que paisaje más cierto - habló y en sus ojos se alojó algún sentimiento, la embarcación llego justo en el momento en que el buscador había alzado una barrera brillante y llamativa, cuando ambos transportes chocaron ligeramente por la cercanía y el movimiento del agua, Dibrael dio unos cuantos pasos y enseguida salto de un transporte a otro, el buscador que inmediatamente lo reconoció reaccionó asustado, aunque aquella "mágica" barrera los separará

-que simpático objeto - dijo mientras colocaba una mano en la liza superficie, la cúpula comprendía gran parte de la embarcación dejando a Dibreal en una orilla, aun con ello y sin dificultad el morocho mantenía el equilibrio a pesar del reducido espacio y del constante movimiento, sus movimientos agiles y seguros denotaban que había recibido un duro entrenamiento en las artes de la batalla

-lástima que no sirva de mucho- el Burleigh dio un pequeño salto y cayó de pie en donde se supondría que debería hundirse: el mar, caminaba sobre el agua naturalmente, el buscador que observaba atónito la escena, contuvo un grito, quizás de la impresión o del miedo, tal vez de lo sorpresivo que resultaba, el caso es que su rostro estaba desfigurado, sobre todo porque el aliado lo miraba de un modo tan vacio que seguramente presentía lo que acontecería


“Sintió la tierra y está lo tomó en sus brazos reclamándolo como un hijo”


-así es- el morocho acababa de contestar a una pregunta que nadie había formulado por lo menos no en voz alta, el buscador ahora temblaba, la embarcación que contenía a aquellos humanos, se tambaleo por un instante unas finas y largas estalagmitas de hielo surgieron del suelo del transporte como agujas que empalaron al buscador, inmediatamente y como consecuencia el escudo se desactivo, otro salto del Burleigh y ahora estaba ahí, atrapando el cuerpo herido del hombre al que acababa de dañar. El agua empezó a colarse por los diminutos agujeros, por lo menos la embarcación tardaría en hundirse, el buscador lo miraba sin comprender ¿Por qué no estaba muerto?

-ese es el resultado de su propia banalidad egoísta ¿Qué opinas sobre eso humano?- Índigo ignoró por completo al sujeto que estaba en sus brazos muy herido y sangrante de casi todas partes, por esta vez solo se enfocó en los barcos chatarras que tenía enfrente, después volcó su atención en el otro sujeto de cabello marrón al que desde el principio había ignorado a tal grado que el ataque solo lo había dirigido al acompañante de la exorcista

-tú, que no puedes vivir con ellos ¿Qué opinas sobre esto? - Dibrael se sentó y con un brillo nostálgico en sus ojos siguió observando aquellos barcos, estaba de frente al sujeto y de espaldas a su transporte y aun mantenía cerca a Marianno que estaba a punto de perder la conciencia…

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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 13, 2010 8:05 pm

[Off: Lamento la tardanza! Estuve en el hospital y a falta del Lap Top no pude hace muchi. Igual sinceras disculpas por el post de baja calidad pero bueno...]

Anders no tenía muchas opciones, si las tenía hace poco, estas se habían reducido a dos: Una, esperar por la exorcista mientras entretenía al misterioso hombre; dos, saltar al agua. La segunda no era una opción tan fiable pues si el hombre bien pudo hacer un exhibición de sus poderes al caminar sobre el agua, bien podría alcanzarlo en su terreno mientras Anders 'nadaba por su vida'.

-Siempre lo supe- habló por fin, el hecho de que estubiera haciendo tiempo el inglés no lo podría adivinar. -No eres un humano común y corriente, yo tampoco, pero estamos a niveles muy diferentes, ¿cierto?

El joven danés hechó un disimulado vistazo hacia el agonizante buscador y lo analizó en pocos segundos. Los 4 años en la escuela de medicina estaban pagando, si, Christian Anders tendría todos los conocimientos de un médico, todo menos el interés en la carrera. Aún así, fue lo suficiente para saber que Marianno no sobreviviría si no recibía atención médica inmediata.

¿El 'superhombre' estaría aquí? Este concepto tan acuñado por su filósofo preferido, Friedrich Nietszche estaba dislumbrando a los ojos del detective. ¿Como es que había podido hacer tal cosa? No, el superhombre dennotava cierto grado de desprecio hacia si mismo. El mismo que Ander, secretamente, se tenía. Para este hombre, odiar cada aspecto de si, le ayudaría a mejorar en cada aspecto de si.

-Tengo la idea de que los hechos no se deben de ajustar a las teorías, si no todo lo contrario. Adaptaré mi teoría a los hechos. Ustedes dos, la exorcista y usted, estan relacionados, de una forma antagónica. A como puedo ver, usted es 'el malo' -sonrió, el detective no podía ni quería ocultar como la anarquía intencional recorría sus venas.- Y esta buscando lo mismo que mi compañera, Inocencia? Eso mencionó la mujer.

Hacía poco, con la llegada de Christian, el tintineo y brillo en el agua se había hecho mas intenso. ¿Estaría respondiendo a Illya, al recien llegado o al detective?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 14, 2010 3:58 pm

Off: no te preocupes, que de todas formas podríamos haberte esperado un poco más, ya que con solo mencionar un hospital, bueno... Si quieres mejorar el post, adelante x3 pero no vayas a cambiar la idea principal porque ya he puesto mi turno~




Sorprendentemente el agua estaba tibia. Una tibieza que más que milagrosa, era reconfortante, o al menos así lo percibió la exorcista. Primero se había sentido sorprendida y sobrecogida, pero luego, como si estuviera en su propia naturaleza, aceptó la obra causada por la Inocencia (no la de ella, sino aquella fugitiva) y supo entonces que era bienvenida ¿Y cómo iba a ser de otra manera? Cuando recibías a alguien de tu mismo bando no intentabas ni matarle, ni ahogarle, sino todo lo contrario.

Pero hay algo extraño. Puedo sentirlo

¿Aquella señal de cordialidad incluía el fuerte resplandor que ahora emanaba la Inocencia? No era una que hubiese visto en anteriores misiones (de lo poco que podía sustraer de su cabecita, apenas llena de uno que otro recuerdo furtivo), y mucho menos cuando ésta se encontraba sola, creando cualquier tipo de fenómeno, tuviese la razón que tuviese.

Se ve más bien como si reaccionara a algo…

Error. Suyo. La verdad se asomó como un fogonazo dentro de su mente, mientras seguía nadando hasta la profundidad donde albergaba la Inocencia.

O a alguien…

Illya pareció desconcertada durante unos momentos, y casi abría la boca de la sorpresa. Como no quería ni ahogarse, ni tragar agua, se contuvo, pero aún así, sintió su interior vibrar por la emoción. A medida que el resplandor aumentaba (ella desconocía lo que estaba pasando más arriba, en el bote), el calor también, pero no hasta una temperatura infernal, sino más bien, agradable.

Cuando tomó el cristal divino con una mano (la otra sostenía ambos rifles con firmeza), lo sintió vibrar, como si en cualquier momento estuviese a punto de despegar hacia el firmamento. Instintivamente ella apretó el puño y lo contuvo. Era cálido. La sensación le recordó la primera vez que había sostenido al núcleo de Albtraum, arrebatándoselo de las manos a la General Klaud, como un niño pequeño que quiere sentir bajo su propia piel la textura de alguna clase de juguete nuevo recién comprado. Un juguete que le pertenecía.

Por unos momentos se quedó inmóvil, ignorando el hecho de que continuaba bajo el agua y que la temperatura empezaba a descender abruptamente estando la Inocencia retirada, tal como habría debido ser desde el principio. Estaba pensando. Miraba la Inocencia y pensaba, como si de alguna forma pudiese comunicarle sus inquietudes.

¿A quién has elegido? Allá arriba hay dos personas, ¿cuál de ellas es tu acomodador, Inocencia?, ¿Cuál de esos dos será el nuevo apóstol de Dios?

Luego escuchó su propia voz, con un tono que ella no recordaba haber usado nunca. Severa, apremiante, casi espeluznante.

Muévete y nada, si es que quieres saberlo por ti misma, y más que eso, evitar quedar congelada bajo las aguas, ¡muévete!

Obedeció sin chistar, abrumada por el peso de aquella orden. Pataleó con más fuerza que antes, y su cuerpo se impulsó hacia arriba en línea recta como un proyectil.

Su aparición bajo las olas fue silenciosa, justamente al lado del bote de vapor, a pocos centímetros de tocarlo. Estaba invisible por los momentos a los que se encontraban dentro del móvil, aunque no por mucho. Illya buscó con una mano asirse al borde de la embarcación (guardando tanto sus armas como la Inocencia momentos atrás) y se impulsó hacia arriba con un salto grácil. Estaba empapada de pies a cabeza, y los cabellos se le pegaban a la espalda, el cuello y mejillas, chorreando pequeños ríos de agua helada.

¿Marianno, Christian? —Anunció con la voz contenida— Lo he encon…tra…do.

Sus palabras se ralentizaron abruptamente tras mirar a ambos hombres, y al nuevo invitado que se encontraba allí tranquilamente. Ella se encontraba del lado opuesto del que había saltado instantes atrás, por ende, podía mirar la espalda de Índigo (inconfundible), que parecía sostener un cuerpo sangrante (¿¡Es ese Marianno!?), tanto como el rostro de Christian, aparentemente centrado.

—murmuró mientras apretaba un puño.

Había envuelto en un pañuelo húmedo por el agua, el cristal, sólo por precaución, y ahora sabía que había hecho bien. Sin embargo, la Inocencia seguía inquieta. Illya podía sentir su vibración dentro de una de las fundas de sus rifles, donde la había resguardado momentáneamente. El resplandor quedaba oculto, pero la calidez que emanaba, tanto como la vibración que ahora empezaba a descontrolarse era completamente notoria.

La dirección a la cual parecía querer ir no era exactamente hacia el buscador que yacía tendido, herido de gravedad.

Oh, esto no puede ser cierto

Increíble, si, pero inevitable y completamente afirmativo.

Déjelos en paz, Índigo —espetó la exorcista sin moverse de su sitio aún— ¿busca la Inocencia?, ¿es eso lo que quiere? Pues ellos no tienen nada que ver con ella. Si es usted bastante hombre como parar querer conseguirla, entonces no los involucre y venga acá, porque soy yo la que sabe dónde se encuentra realmente.

Illya-d-dono… —resolló Marianno repentinamente consciente— N-no lo h-haga… n-no importa. Lo pri-primord-dial…

No lo digas con tanta convicción, que duele

Qué colores tan tenebrosos. La joven miraba al individuo, o mejor dicho, a través de él, y lo único que conseguía era aquella combinación de tétricos óleos opacos y sin vida. Como un soplo de viento frío, similar al que le empezaba a hacer castañear los dientes.

No eres normal, ¿cierto? Tampoco un Akuma.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Dom Feb 14, 2010 7:09 pm

Índigo volvió su vista cuando el sujeto de cabello marrón empezó a hablar, cuando concluyó ladeo su cabeza y enseguida colocó su mano sobre el buscador, una fina capa de hielo cubrió las heridas del hombre con la intención de mantenerlo con vida más tiempo, aun seguía recargado cerca del Aliado

-¿Buscar inocencia? Si podría ser, pero no es mi objetivo principal - su rostro cambio de golpe, su mirada nostálgica desapareció y su gesto se volvió neutral, cualquier sentimiento que pudiese tener una persona, se había alejado, era un ser vacio de facciones finas y ojos azulados, cuando una leve brisa removió sus cabellos el aliado recobró el brillo… levanto el rostro mirando al cielo

-Como sea - con aquello había concluido su conversación con aquel hombre, insinuaba de un modo evidente que para Dibrael, en ese instante, no significaría nada, no provocaría nada y no atraería la atención del morocho y eso además de significar lo evidente, era una llave: le había dado la libertad de hacer lo que mejor sabia hacer,“consumir humanos”.

Minutos después la exorcista subió al bote, era evidente que era a quien esperaba y cuando hablo sobre haber encontrado algo, supo inmediatamente que se refería a la inocencia

—Déjelos en paz, Índigo ¿busca la Inocencia?, ¿es eso lo que quiere? Pues ellos no tienen nada que ver con ella. Si es usted bastante hombre como para querer conseguirla, entonces no los involucre y venga acá, porque soy yo la que sabe dónde se encuentra realmente-

-Le diré algo sobre mi y espero que lo entienda: no soy algo que pueda medir con sus reglas, tendrá que ser algo mejor si quiere que todo lo que protege se salve - con sus palabras había dejado entre abierta la posibilidad de algo más, Índigo seguía sentado cómodamente solo que en esta ocasión se había girado levemente para hablarle a la recién llegada

-Quiero verla Illya - el aliado se levantó y junto con esa acción cayó el cuerpo del buscador que tras decir algunas palabras a la mujer, quedo inconsciente, el bote empezaba a llenarse cada vez más de agua, la situación solo parecía favorecer a Dibrael

- Y espero no me decepcione - enseguida con un salto simple se coloco frente a ella, tenia ansias de saber que haría, como se movería, que contestaría, cualquier cosa le serviría para saberlo, para saber si aquella delicada mujer podría convertirse en algo más que una exorcista o una persona

- Por que le aseguro que si no lo logra, sufrirá y mucho - sus intenciones no eran amenazarla, ni mucho menos, de hecho su tono de voz era tranquilo, como quien habla con un viejo conocido o un gran amigo, pues la única intención que tenia era que supiera que en el caso de que no logrará pasaría lo mismo que con el sujeto de cabello marrón, dejaría de importarle y como consecuencia habría muertes, muchas muertes

-¿Dibrael? ¿Dónde estás? - una voz interrumpió la escena, Constance se había despertado y al no encontrar al de ojos azules se había asustado y había empezado a llamarle, seguía envuelta en aquel ropaje y caminaba por el bote mirando a todos lados con angustia

-Enseguida voy- el aliado dio otro salto aunque esta vez mas grande y en dirección al bote en el que había llegado, después atrapó en sus brazos a la pequeña y la elevó

-¡Dibrael! - exclamó con felicidad mientras con sus pequeñas manos apretaba las mejillas del morocho, aunque este mantenía un gesto neutral

-¿Vinimos a ver a la señorita Illya? - preguntó dulcemente pues al mirar a su alrededor había visto a la pelirroja, cuando notó que estaba empapada se volvió a Dibrael

-¡Dibrael puede ayudarla antes de que se enferma señorita Illya! - la pequeña había visto la “magia” del aliado y aquello le había parecido lo más sensato, haló de sus ropas esperando con ello fuesen haci allí, a lo que el susodicho solo atinó a avanzar…
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 15, 2010 1:27 am

Christian estaba abatido de nuevo. La resolución de este caso improvisado cada vez se hacía mas distante. Cada vez sentía que sabía menos y menos. Inocencia, exorcistas, magia. En la vida el lo hubiese imaginado, no en el estilo de vida que llevaba hasta ahora. ¿Cada cuanto se te presentaba una oportunidad así?

-Perfecto... ese 'sujeto' insiste en manifestar que no le intereso. -sujeto, si, Anders raramente se grababa nombres, no es que no pudiese, es que le valía un bledo.

-No intente nada -le había dicho el buscador, momentos antes de dirigirse a la joven exorcista. -Solo mantengase con vida-

-Si, es parte del plan

De nuevo esa sonrisa. Probablemente ni sus propios padres sabían si esa sonrisa que hacía desde pequeño denotaba cinismo, alegría o lo que fuera. Solo Christian estaba seguro, y si estaba seguro era de que estaba contento. No le interesaba si los demás le consideraban una persona egocéntrica, pero aparentemente la única manera de que el sonriera era el sentir bien consigo mismo o haber hecho a los demás dudar de si se encontraban en lo correcto.

Pasaron pocos segundos y entonces la joven de cabellos castaños hizo su aparición especial. Ahi estaba, como la unica esperanza que tenia el hombre para mantenerse con vida. Intercambiaron palabras, hubo movimiento, y Anders seguía fuera de la acción. Por mas inteligente o astuto que fuera, ¿que se podría hacer ante lo desconocido? ¡Odiaba no estar al nivel!

Entonces algo tintineó. Automáticamente, tras el salto del inglés, algo tintineó. No sabría con certeza si los demás lo escucharon o solo Anders, pero así fue. Un resplandor, algo cálido le llamaba le hacia voltear a la joven Illya. ¿Atracción? Si, pero no hacia la joven, si no hacia lo que ella había recuperado.

El danés aprovecho el movimiento del otro joven hacia el barco contiguo para acercársele y averiguar lo que fuera que estuviera ocurriendo. Entonces ocurrió. Un brillo se desprendió desde la exorcista e impacto de golpe al detective quien solo cayó al mar por la sorpresa.

-¡¿Que rayos?! -la conmosión del hombre era tal que lo abatió y no lo dejaba respirar. Había caido al mar y su propio peso le había hecho hundirse mas de lo deseado, las luces cambiantes tan cerca de su cara no le dejaban ver y el agua gélida filtrándose por todos lados le impedía concentrarse en averiguar que ocurría. ¿Que fue eso? ¿Por que se dirigió directo hacia su collar? ¿Que le estaba haciendo?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 15, 2010 3:27 pm

Off: post algo... ¿demente? Dejo un bello soundtrack x3 espero que lo disfruten~

http://www.youtube.com/watch?v=JKOCVnbb1MY




Se le había acabado el tiempo. Repentinamente, y sin saber cómo, había sido así.

Ella lo miró, cuando se le acercó abruptamente, quizá sin prestarle mucha atención a sus palabras. Solamente observando aquellos ojos que en realidad, parecían auténticos espejos empañados. Una vaharada los había ocultado, opacado, como… como…

Constance estaba allí, Illya solo fue medianamente consciente de eso, tanto como de la inquietud de la Inocencia que cada vez se revolvía con más insistencia. Sabía que se desprendería en cualquier momento, y tendría que prepararse entonces. Pero no. No se preocupaba por eso. Todo fue ajena a ella, los ruidos, el mar, los gritos de la pequeña niña, los colores a su alrededor, bailando al lado de cada persona presente, en diferentes tonalidades. En realidad miraba una sola aura, una sola silueta, algo que todavía no lograba entender del todo. Una percepción mayor, como un imán, ¿por qué?

Al que se llamaba Dibrael, estaba mirando.

¿Qué quieres?, ¿qué necesitas?, ¿cuál es tu precio?

Sonaban como las palabras dirigidas a las benévolas. Un favor por otro. Pero no lo entendía, aún no. Solo… dejaba que aquella sensación siguiera su curso, una corriente fuerte, pero lenta, absorbente ¿era notoria aquella ausencia?, ¿el contraluz de sus ojos, fijos, pero en realidad no?

Apenas era consciente del tintineo de la Inocencia, resguardada en una de las fundas de Albtraum. Se sacudía tan fuerte, que conseguía agitarlo de un lado a otro ¿nadie se percataba? Por unos instantes sintió la mirada de Christian sobre ella, (nuevamente de forma sutil, como si flotara en medio de una alucinación hipnopómpica) pero no se dirigía en realidad a su dirección, sino al del cristal.

Lo ha descubierto, asomó el débil pensamiento a su cabeza. Se están llamando, Inocencia y acomodador

Y aquella mirada de nuevo, fría, opaca, empañada reclamaba su atención. Ignorante de la realidad rampante ¡Era un espejo, un espejo!

Un espejo de plata, Illya. Un espejo de plata, ¿lo recuerdas?

Entonces todo empezó a precipitarse en su cabeza, como si alguien hubiese roto el muro de una enorme presa de agua. Un montón de imágenes y colores que la aturdieron.

Cosas sin sentido. Vio una noche de luna tétrica, el cuerpo de una mujer muerta, destrozada; un hombre arrodillado, diciendo algo que ella no lograba descifrar, puesto que no escuchaba, solo miraba. Y de nuevo esos ojos, cambiados, con un pequeño asomo de luz, que iba extinguiéndose irreversiblemente. Sangre, fuego, y un ineludible olor a muerte, cernida entre las vastas lengüetas.

Era el nacimiento de aquella mirada fría y empañada.


Ya está bien, ¡despierta!

Volvió a la realidad con un solo pensamiento.

¿Qué estoy haciendo?

La realidad le presentó lo que no había estado haciendo. Marianno seguía mal, a pesar de que sus heridas remitían por el frío del hielo de Índigo. El bote se hundía lentamente, la Inocencia ya no estaba junto a ella, sino en otro lado. Y peor.

Christian caía al mar.

Illya no tenía tiempo.

¡Dibrael!

Gritó, y su voz hizo eco en la inmensidad del mar. Constance la miró, preocupada aún. Estaba empapada, y el aire no le iba a hacer bien. Aún así Illya no parecía prestarle atención a eso. Continuaba mirando al joven, pero en su mirada había algo distinto. Constance, que no conocía las capacidades de las personas sensibles al espiritismo, lo tomó como algo tan sobrenatural como era el mismísimo Dibrael.

Lo estás pidiendo a gritos. Hay una pequeña parte que quiere escucharlo con todas sus fuerzas, ¿no es así?

Pero lo rechazas. Es tan fácil que tú lo haces difícil.


La exorcista no había movido los labios, era su voz espectral.


Illyana no tenía tiempo.

Tiene que ser muy triste, ¿sabes?

¿Qué?

Constance parpadeó y observó al hombre que tenía cerca.

La mirada de la exorcista, indescifrable, extraña, profunda, brillante, lo miraba fijamente. La pequeña, que no era él, sintió incomodidad. No quería que siguiera. Detente.

Tiene que ser muy triste

¿Qué cosa?, ¿qué?

Ser tú mismo.

Illya no tenía tiempo.

Tomó a Marianno y su abrigo de exorcista, y los echó al mar. Luego siguió ella, tal como momentos antes. Alcanzó al detective y con la mano libre (volvía a sostener a Marianno), trató de estabilizarlo. Podía mirar a la Inocencia, tratando de fundirse en el collar de Anders.

Tipo equipamento. No podía ser de otra forma

Sacó sus cabezas hacia la superficie. Marianno empezó a toser estrepitosamente, de vuelta a la realidad. Débilmente metió una de sus manos por entre su abrigo ancho de buscador, queriendo sacar algo de su interior.

Illya-dono, ¿q-qué s-sucedió?

Aguanta un poco más Marianno, ¿me lo prometes? Solo un poco más.

Y como por arte de magia, ingeniosamente el buscador sacó un flotador, que milagrosamente estaba intacto, por detrás de su espalda. Illya lo miró entre sorprendida y orgullosa. En la Orden no había ni un solo tonto.

Perfecto. Buen trabajo —luego se giró a Christian, ignorando si seguía en shock o cuál era su condición mental en aquel instante— Supondré que sabe nadar, detective, ¿sería tan amable de ayudarme a guiar a Marianno que estará en el flotador hasta el muelle? No se preocupe que también estaré escoltándolos con Albtraum durante el recorrido. Rápido, necesitamos que lo atiendan enseguida. Luego de eso, tenemos una conversación pendiente usted y yo.

Empujó a ambos, el buscador equilibrado en el chisme de duro plástico, para que se movieran, y ella misma comenzó a nadar, pataleando con fuerza.

¡Cuánto daría por una ducha caliente y un buen plato de comida! Era instinto, querer aquellas cosas tan básicas y nimias en una situación como aquella.

Esto no termina Dibrael, ¿no es así? No te conozco, pero sé que no te darías por vencido. Será mejor que cuides a Constance, y no le toques ni un solo cabello, o sino… sino personalmente me encargaré de hacértelo pagar

Pero sabía que no lo haría. Con la niña, no parecía ser aquel oscuro ser que antes había empalado tan cruelmente a Marianno.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Lun Feb 15, 2010 6:09 pm

Todo sucedió relativamente rápido, la mujer de cabellos rojos le estaba mirando, le miraba de una forma muy intensa y Dibrael supo que quería encontrar algo, ver más allá de aquel porte galante y el rostro inexpresivo, deseaba hurgar en sus entrañas como quien desea comprender, como quien desea…

-¡Dibrael!- Illya habló, más bien gritó de una forma que no comprendía, había pronunciado su nombre, quizás con desesperación, pero al le pareció doloroso, como si la delicada mujer que tenía enfrente, sufriera por algo pero ¿por qué?

“Si tú has dejado de llorar yo seré tus lagrimas, seré tu llanto…”

-Tiene que ser muy triste, ¿sabes?- continuo después de una pausa y la pequeña que aun seguía en sus brazos apretó su blusa y preguntó con la voz entrecortada ¿Qué?

“Solo déjame quedarme, no me apartes… a mi no”

-Ser tú mismo- concluyó como si recitará algo inaudible, aquello le recordaba tanto, el mar, la brisa, la calidez de la pequeña que asustada se aferraba a él, todo le recordaba a algo...

Un brillo verdusco brotó de entre las prendas de la exorcista y saltó literalmente hasta estrellarse en el sujeto de cabello marrón, como consecuencia cayó al agua y la aturdió, lo aturdió tan bien a él como quien laza una roca a un estanque, Dibrael se estremeció de la misma forma que el agua, las ondas recorrieron su cuerpo dolorosamente pues seguía usando su habilidad de forma mínima pero lo hacía y la inocencia empezaba hacerle daño, se doblo lentamente y en silencio con el gesto inamovible y las manos frías cuidadosamente colocadas en la espalda de Constance

-¿Dibrael? ¿Qué pasa?- la niña que de por sí ya estaba asustada , segundos después vio saltar a la exorcista lanzando primero a otro hombre, sin entender nada se giro rápidamente con el morocho y lo abrazo llorando, cuando vio su rostro vacio y la mirada perdida, un sentimiento penetrante la invadía

-¡Señorita Illya, algo le pasa a Dibrael…por favor… por… favor… ayúdelo! - Constance balbuceaba por la desesperación que sentía y asomada por el bote buscaba exasperadamente a la señorita Illya, las lagrimas recorrían sus mejillas y los ojos avellana estaban inundados de un miedo que solo ella comprendía

-Todo va estar bien - la voz de Dibrael hizo que enseguida la pequeña se detuviera en seco y lo mirará, lo que sucedió a continuación parecía no tener sentido: el Burleigh se lanzó al agua con ligereza y con una fuerza descomunal, (ayudado por su habilidad) lanzó a Illya y a ambos hombres al bote, donde la pequeña les miraba atónita

-Nos veremos en el puerto - fue lo único que dijo y desaparecio entre las aguas del enorme mar, dejando en shock a la pequeña que tenia la mirada perdida y el gesto descompuesto ¿Dibrael se había ido?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 16, 2010 2:35 am

Por unos segundos, el joven detective estuvo abstraído de la maraña de sentimientos que ocurrían en la superficie del bote. ¡El agua le azotaba sin piedad y el frio era el peor de los verdugos! Por otro lado, sin advertir de ello, se estaba ahogando en sus propios pensamientos. Por primera vez en su vida: se desconectó. Dejó de especular, de razonar, de teorizar, deducir. ¿Era este el caso imposible que por tanto tiempo había buscado? ¡Esperaba que no! Era muy joven aún.

Ruido. Eco.

-Tiene que ser muy triste, ¿sabes? -¿Triste? ¿Que cosa? -Ser tu mismo.

En seguida silencio. Dos cuerpos se le unieron en el agua y le salpicaron en el rostro. Luego otro. Y entonces de regreso al bote. ¿Que había sido? Ni idea, Anders seguía en su letargo auto-inducido.

Las palabras, innegablemente, no estaban dirigidas hacia Christian, tal vez tampoco hacia el inglés, tal vez la joven estaba sufriendo alguna clase de epifanía, fuera como fuera, la sintió como propia. ¿Triste? ¡¿De ser el mas grandioso detective en Europa?! No, claro que no. ¿De ser un hombre que a sus 22 años no tiene amigos? Bueno... tal vez. ¡Que tortura era el ser tan exigente! Pero el se lo había buscado. ¿Si? ¿No?

En esos momentos Christian Anders ya no era un hombre, era un campo de batalla.

En aquel momento volvió. Alguien soltó la bomba. Se había pegado en la cabeza y esto le había traído a la realidad, se le antojase o no. Y, aun que así lo había esperado, pudo analizar todo los sucesos entre la Exorcista y el Inglés. Sentimientos encontrados, problemas de la niñez, asuntos sin resolver. Pero... para entenderlo todo, tendría que haber conocido a estos sujetos un poco más.

-Eso fue bizarro... -dijo al fin. Siquiera pretendía ser escuchado, simplemente salió de su boca. Tras un leve e involuntario vistazo a los personajes a su alrededor, intentó inútilmente encender un cigarrillo, pero claro, estaban mojados. ¿En que estaba pensando?

El detective se levantó, estaban en un bote tan funcional como el otro que se estaba hundiendo a lado. Tendría la misma forma de manejarse así que fue hacia el timón y lo puso en marcha, de regreso a la costa de la capital danesa. No dijo nada, ningún comentario sarcástico, ninguna afirmación que diera parte a sus observaciones. Nada.

El viaje de regreso consistió en conservar el rumbo de regreso y mirar a la joven alemana con una mirada fulminante. ¿Alguna vez han visto una niña tan bonita como el más desamparado de los gatos del arrabal?. Si, tal vez.


Pasaron pocos minutos en los que ninguno de los presentes pronunció palabra, siquiera la pequeña y asustadiza que había sido 'abandonada' a su suerte con el trio. El joven detective se preocupaba en muchas cosas, ninguna de ellas tan importante como el resolver que le había pasado a su collar, lo sentía cálido mas no caliente, como si estuviera acompañado de alguien más. Al visualizar el puerto, Anders estacionó el barco bruscamente en el muelle, casi lo estrella contra él. De un salto bajó y aterrizo en la superficie donde ya se encontraban muchos policías investigando el caos ocurrido hacia poco.

-¡Svensson! -gritó el detective, se abria paso rapida y agilmente entre las personas- Quiero un médico de inmediato, no necesito preguntas, solo manda un grupo al muelle.

-Ustedes, vallan al barco y denles atención -el sargento respondió sin titubear y señaló a un grupo de emergencias que andaba por el lugar, 3 hombres de blanco se apresuraron hacia donde el buscador y la exorcista. -¿Que te ocurrió? Estas empapado. -Svensson no recordaba haber visto a Anders así en su vida, estaba aturdido, desesperado.

-Solo... solo hazlo. -y tras haberlo dicho se dejó caer en el suelo y hechó su cabeza hacia atrás con fatiga. Esperando que eso fuera todo. Por ahora.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 16, 2010 4:18 pm

¡Dibrael!, ¡Dibrael, vuelve por favor!

Gritaba Constance a voz en cuello hacia el lugar donde antes había estado la silueta del inglés. La pequeña, luego de varios intentos comenzó a llorar amargamente y luego se aferró a las ropas húmedas de la exorcista y empezó a descargar su desconsuelo como mejor podía hacer alguien de su corta e incomprendida edad.

Illya suspiró como si estuviese soñando y luego la atrajo hacia sí y abrazó. Constance se encaramó más hacia ella como una lapa, a pesar de estar la alemana mojada de pies a cabeza. La desagradable humedad gélida parecía importarle poco en aquellos momentos.

Comenzó a acariciarle los pelirrojos mechones, con sus manos descubiertas. Miraba de vez en vez a Marianno, que se había acostado y trataba de mantenerse dificultosamente consciente. Anders se encontraba manejando el bote al cual Dibrael les había lanzado con violencia. Nuevamente, parecía no entender del todo las acciones de aquel extraño joven, pero lo consideró como un bien a su acertijo. A su manera, les había “perdonado” la vida. Lo que no entendía era por qué se había separado de Constance ¿necesitaría un momento de soledad para poner en orden sus ideas? Era lo más lógico que se le ocurrió a la exorcista en aquel momento.

Cuando los sollozos de Connie se volvieron débiles quejidos, a punto de dormirse, Illya la apartó con suavidad y se volvió a mirar el mar, continuando aún su recorrido de vuelta a la costa. A veces podía sentir tras su nuca las miradas fugaces de Christian sobre ella, nada amigables. De todas formas parecía ignorarlo, con los codos apoyados sobre la barandilla observando el mar distraídamente, tal y como había hecho momentos atrás, cuando trataban de desentrañar el misterio de la Inocencia. No tenía el humor para enfrentarlo en aquellos momentos. Sus labios buscaron la letra perdida que había estado recreando, ¿en dónde se había quedado? Oh si…

Save me, take me home… over and over again~ save me, take me home. Wishing that this all will the end~…♪

Al llegar, permaneció todavía allí, de pie, mientras el detective bajaba de golpe y daba indicaciones a sus hombres de atenderla a ella y a Marianno. Constance despertaba de aquel breve letargo, y volvía a estar a su lado, aferrada a su ropa. Illya bajó la vista para mirarla y le revolvió amistosamente los cabellos. Una pequeña sonrisa le asomó en los labios a la niña, y eso estuvo bien.





¿A dónde cree que pudo ir Dibrael, señorita Illya? —preguntó al cabo de varios minutos la pequeña.

Ahora estaban fuera del bote, frente a ellas, un montón de agentes y paramédicos revoloteando de acá para allá. Se habían llevado al buscador rato atrás para atenderle en un hospital y curarle. Antes de eso, habían logrado con éxito detener las distintas zonas hemorrágicas de su cuerpo. Un buen paso para su salvación.

Como Illya estaba sana y salva, solo le dieron una manta y una gran taza de chocolate caliente para que tomara color. El frío le había dejado el rostro pálido, que aún así no parecía enfermizo. Su rostro era similar al de la reina de las nieves, en un cuento particular de magia y fantasía, blanco saludable. Constance se había acomodado a su lado, y por nada del mundo la soltaba. Cuando intentaron llevarla donde sus padres, se negó con chillidos y lloriqueos incluidos, de modo que tuvieron que desistir y esperar a que se le pasara el capricho (también le habían dado algo de chocolate, más para que dejara de gritar que por cualquier otro motivo). Illya permanecía ante todo con un rostro impasible, y un mutismo perturbador.

Connie la miró directamente a los ojos. Aquellas palabras eran las primeras que le dirigía después de haberse dormido en el trayecto.

La exorcista apartó la taza humeante de sus labios lentamente y así mismo le mostró sus bonitos ojos fijos en los de ella.

No tengo idea, Constance —respondió en un susurro— Pero estoy segura de que volveremos a verle.

Dibrael… todavía no comprendía del todo lo que había sucedido con él, y mucho menos con ella misma. Trataba de recordarlo, ponerlo todo en orden, pero como en sus intentos anteriores de reordenar su propia vida, volvía a presentarse como una tarea ardua. Sabía que había visto algo, y sin siquiera pensarlo, había soltado lo primero que le transmitió aquella visión. Nunca había estado frente a un caso como aquel, ¿se debía a su propia sensibilidad, o se había producido por ser justamente él?, ¿era capaz de transmitir algo invisible, y en esa ocasión sólo ella pudo haberlo captado? La cabeza le daba vueltas. Y luego estaba Christian. El complicado detective Anders, que ahora resultaba ser nada más ni nada menos que un acomodador de la Inocencia, un exorcista; todavía ni ella podía creérselo, ¿ahora cómo se lo diría?, ¿ahora cómo él se lo creería? consideraba que eso era un verdadero atentado contra las creencias del danés, ¿cuál sería su reacción ante ello?, ¿quería en realidad Illya saberlo?

¡Pero qué complicado es el lidiar con dos hombres al mismo tiempo!

Aquel pensamiento hizo que soltara una carcajada que al principio fue incontrolable, ante lo irónico de la situación, y lo perverso que habían sonado aquellas palabras. Luego trató de acallarla con mucho esfuerzo, ¡era la histeria de la que le había contado Komui! Intentó controlarse, recordando que quizá, si no se calmaba, acabaría desconociéndose a sí misma, tal como su madre antes de intentar asesinar a su padre. El recuerdo le secó la garganta e hizo que se callara en el acto. Constance la miraba con un leve temor.

¿Señorita Illya?

Tranquila Connie, no pasa nada —contestó ella mientras se enjugaba una lágrima— Es sólo que…

¿Es sólo que qué?, ¿es sólo que estabas al borde de la histeria?, ¿es sólo que no pudiste soportar tanta ironía junta?


¿Es usted Illya?

La voz provino de un agente que se le había acercado repentinamente. La aludida asintió mientras le daba un sorbo a su chocolate, tratando de aparentar que nada había pasado, y fijando unos inocentes, hermosos y grandes ojos en la cara del hombre.

Esto… el señor Marianno ya fue atendido correctamente. Se encuentra estable, pero debe estar reposando en el hospital durante un pequeño tiempo. Quería decírselo.

Muchas gracias, agente —suspiró Illya con satisfacción, sonriendo sinceramente después de tanto tiempo.

El hombre respondió un “no hay de qué” y volvió a su trabajo. Constance se regocijó con ella sonriendo con complicidad, compartiendo la alegría, a pesar de no conocer mucho al extraño hombre de bata color blanco hueso. Illya le acarició la mejilla inconscientemente, mientras justamente en ese momento, sus ojos se topaban con la silueta de Christian. Ah santo cielo, ¿ahora qué iba a hacer con el ahora nuevo problema?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Mar Feb 16, 2010 5:54 pm

Una silueta surgió del agua con transparencia como si se tratase del agua misma tomando forma de hombre, luego tomo color y textura, definitivamente aquello era abrumador, inquietante y místico o por lo menos eso pensó la joven que en ese instante caminaba cercana al agua, no pudo contener su exaltación cuando húmedo y brillante como una estatua de mármol de perfectas facciones caminó hacia ella, cuando abrió los ojos, la mirada azulina tan fuerte la enfocó y ella solo atino a suspirar ¿sería aquello un sueño? aquel hombre era definitivamente un sueño

-Hola - dijo sin saber muy bien que hacía, por un momento sintió que aquellos ojos la atravesaban como dagas, le temblaban las piernas de lo increíble que era que apareciera de aquella forma, pero lo que más la tenia nerviosa es que estaba desnudo ¡denudo!

-¿Qué tan cerca estamos del muelle? - cuando habló, la jovencita de cabellos largos rubios y ojos verdes solo atinó a taparse la boca ¡qué voz tan espectacular! estaba enamorada, definitivamente

-A unas calles- balbució mirando únicamente el cuello largo y fornido del desconocido, como si no hubiese nada en el mundo.

Dibrael continuo su camino ante la mirada acosadora de la mujer, sorpresivamente del cielo cayeron pedazos de tela, más bien ropa, que el Akuma nivel 2 había conseguido para su amo, el amorfo ser bajo enseguida y con cara feliz se quedo atento a cualquier orden

-Lleva a tus amigos a destruir esta cuidad yo iré al muelle- dijo sin expresión alguna mientras se colocaba el pantalón y una gabardina, luego partió descalzo.

El Akuma se elevó nuevamente y tras de sí un grupo de niveles uno empezaron a disparar a las construcciones cercanas, el humo de la explosiones se hizo presente y las muertes fueron inminentes, la jovencita que aun miraba la escena termino por desmayarse, suerte la suya porque los akuma estaban más entretenidos con los que se movían y corrían con desesperación.

Entre el caos que se hallaba un poco más lejos de la escena principal el Burleigh caminaba con tranquilidad y su típica gallardía no tardo en vislumbrar a la pequeña Constance que en cuanto distinguió su silueta se lanzó gritando el nombre de Dibrael

-¡Volviste! ¡volviste!- decía contenta mientras alaba de su gabardina, luego de pronto y sin saber muy bien porque todo se oscureció, la niña cayó desmayada, el Burleigh que ni siquiera la había mirado acababa de dejarla inconsciente de un golpe tan veloz que ni siquiera había sido doloroso

-No es bueno que veas lo que viene - dijo recogiendo el delicado cuerpo y colocándolo en un lugar más cómodo, cuando se alejo un poco, los oficiales, agentes y las personas que caminaban por ahí, fueron descuartizados, un delgado hilo de agua apenas visible y con presión muy alta había logrado aquel efecto, los fragmentos de sus cuerpos cayeron dejando charcos de sangre por todos lados

-Quiero verla señorita Illya- repitió ladeando la cabeza y caminado entre aquella escena terrorífica, no había nadie vivo excepto la exorcista, el de cabellos marrón y Constance

- Y espero no me decepcione, porque le aseguro que de lo contrario esta vez no podrá salvar a nadie - en ese instante Dibrael era Dibrael, el que no guardaba nada, al que tanto temían, con el azul de sus ojos tan cristalino y puro que no pareciera ser un asesino ¿Cómo podría serlo un hombre de ojos tan puros?


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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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