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Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 31, 2010 4:03 am



----------------------------------------------------------Rol------------------

La capital de Dinamarca nunca había sido un lugar del todo ruidoso, ni ajetreado o divertido. Como todo lugar invernal, la gente prefería permanecer en el calor de sus casas, saliendo solo cuando era indispensable, sea para trabajar, estudiar o comprar alimentos. Parecidos eran los días de Christian Anders, el detective principal de las oficinas de Seguridad de la Policía en Copenhague. Esta vez, claro, era la excepción.

Al llegar a su Oficina, Christian se encontró con su alarmada y paranoica asistente -causa de su estado podría ser la actitud de su arrogante jefe- quién le informó que unos policías le estaban esperando en el muelle. Christian tomó su abrigo del perchero de nuevo y se dispuso a salir, no sin antes arreglar su cola de caballo y asegurarse de dejar bien en claro como quería las cosas a su regreso. Después de dejar a todos con un mal sabor de boca y sintiéndose miserables es que pudo salir de ahí, sonriendo.

-Y bien oficial, ¿que es lo que no pueden resolver que necesite de mi ayuda? -habló al fin el alto hombre, llegando hacia donde el muelle de concreto se partía a la mitad y luego seguía hacia el horizonte. Extraño.

Aquel día hacia frío y los primeros copos de nieve comenzaban a caer. Inesperado, mas no inusual. A pesar de que las estaciones climáticas estaban bien marcadas en el país y que no había climas extremos, estaba nevando mas de lo normal.

-B-buenos días señor Anders. -el hombre se volteó al instante junto con el grupo de policías que lo acompañaba- Ocurre que los pescadores reportaron que hoy en la madrugada al querer salir de pesca se encontraron con que todos sus barcos estaban en alta mar y el muelle quedó en este estado. Botes de la marina ya han encontrado los barcos a 12 km. de la costa pero nadie sabe quien los movió.

Christian suspiró. Había estado atento a la explicación del Sargento de Policia hasta ahora pero el simple hecho le pareció ridículo. Con un leve vistazo notó una mancha en el cuello de la camisa del hombre y eso pareció molestarle.

-Sargento, si bien tuvo tiempo para tomarse un largo desayuno en su casa y salir mas tarde de lo usual en vez entrevistar a los pescadores, también debería de tomarse un tiempo en notar como todos ellos mienten. Los barcos pudieron simplemente ser movidos por ellos, una recompensa por vandalismo e indemnización por parte de el sistema de seguridad seguro no les vendría mal. -de nuevo desvió la mirada, eran varios oficiales y pescadores los que se reunían a ver el espectáculo matutino- Si me disculpa, tengo una cita con Zaratustra y una taza de café en mi oficina.

-Alto ahí Christian -dijo un tercero. El nombre de aquel regordete y bigotón era George Svensson, el jefe de jefes en el departamento de policía. El único que parecía saber como tratar y además someter al joven detective.- Los barcos han sido revisados, al terminar la pesca de ayer todos fueron regresados a sus lugares y se les dió mantenimiento como al final de cada mes. Los barcos siguen como nuevos, como si no hubiesen recorrido aquellos doce kilómetros.

El intelecto inquieto del danés no pudo resistirse. Al cabo de un poco se dio media vuelta y arrebató los papeles del caso a uno de los despistados y desvelados detectives de por ahí.

-No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar. -se dijo a si mismo admirando el panorama. Esta vez no se trataba de hombres matando hombres, hombres robando a hombres, hombres engañando a hombres, esta vez era sobre la naturaleza haciendo mal su trabajo.


Última edición por Hnos. Von der Beck. el Jue Feb 04, 2010 12:50 am, editado 3 veces
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 03, 2010 9:32 pm

Unos cuantos metros más lejos de la escena del crimen, el viento golpeaba todo lo que se encontraba a su paso con rotunda violencia. Había papeles y ramas secas moviéndose de un lado a otro, como si tuviesen vida propia. Se escuchaba el silbido producido por la embravecida corriente de aire, mientras las capas de nieve más superficiales se levantaban y unían con la nueva que descendía lenta y graciosamente, como pequeñas motas de algodón cristalizado.

En el interior de un callejón sin aparente salida, un pequeño montoncito de ropas se sacudía violentamente y rodaba de un muro hasta el otro contrario. Las telas más pesadas, correspondiente a los pantalones, se agitaban en el mismo sitio bajo el peso de los zapatos que seguramente instantes atrás, habían sido usados por alguien necesitado de calor y protección.

Tan repentino como todo, una sombra se proyectó sobre los harapos abandonados e inclinó hacia ellos con lentitud.

Akumas —susurró el suave tono de voz de una chica, mientras su aliento se materializaba a su frente como una helada vaharada.

Reinaba tal silencio, que los pasos que se acercaban por detrás de ella, tanto como sus palabras musitadas por lo bajo, eran completamente audibles, e incluso, se antojaban crueles enajenadores de la calma y quietud por aquel lado. Era una paz fría y monótona que en nada agradó a los dos extranjeros.

¿Han aparecido por estos lados, Illya-dono? —preguntó el buscador que la acompañaba. Su voz amortiguada por la bufanda que le cubría hasta la nariz.

Calculo que entre dos de ellos lograron rematar el trabajo. Y si, es evidente que se dieron un pequeño paseo por aquí. Probablemente ahora estén dispersos por toda la ciudad —respondió la jovencita mientras se incorporaba y volteaba a mirar a su socio. Brillaba la suspicacia en sus dulces y acarameladas pupilas.

Su compañero asintió con la cabeza con gesto solemne, mientras miraba con pena el rincón donde se imaginaba que antes habían estado varias personas luchando por sobrevivir. O simplemente siendo escogidas como la presa del día sin contemplación o miramientos. De cualquier forma, era objeto del pasado, así lo indicaban las cenizas que levitaban desde el suelo hasta perderse en la inmensidad del nublado cielo de apariencia gris y triste que se cernía sobre sus cabezas.

Illya Van Kindlmüller, exorcista al servicio de la Orden Oscura, recientemente rehabilitada para el trabajo en aquellos momentos, caminó hasta salir del callejón mientras el buscador le seguía los pasos sin cuestionarla. El traje de exorcista, bien parecido a una gabardina de ostentoso corte, la cubría desde el cuello hasta las pantorrillas, y le calentaba igual que un abrigo cualquiera. No conforme, sin embargo, con ello, cubría su cuello y barbilla con una bufanda color granate. Se había descubierto la boca, y frente al panorama inmaculado, que eran los suelos de Copenhague, se confundía con facilidad su piel, aún más empalidecida por aquellos lugares donde no había rayo de sol que la bañara en oro. Resaltaba su traje, oscuro por exigencia, así como las hebras de su largo, liso y suave cabello castaño, por encima de todo. Se había hecho un moño alto en la cabeza, enmarcando su rostro sin percatarse y facilitando la vista hacia sus finas facciones propias de una señorita.

¿Dónde has dicho que todo parecía empezar, Marianno? —indagó sin mirar a su compañero que se retrasaba de su lado por algunos pasos.

La costa, Illya-dono. En un lugar más alejado de allá, donde se encuentra la herrumbre y toda la chatarra que ahora ya no se puede considerar como naves o barcos antiguos.

Bien. Vamos hacia allá entonces —detuvo sus pasos y lo esperó. Cuando Marianno regresó a su lado, le sonrió con simpatía, con un gesto que dejaba en claro el trato que le daba, de igual a igual— Adelante. Eres mi guía en esto, así que te seguiré hasta donde digas que es el sitio.

El buscador adoptó un aire caballeroso, inspirado en la educada cordialidad demostrada por ella.

Lo sé muy bien, señorita exorcista. Sígame, será un honor guiarla hasta su destino, y acompañarla en la misión hasta que finalice.

La sonrisa de la castaña se hizo más tierna. Illyana asintió y comenzó a seguir los pasos del hombre, en cuanto éste volvió a ponerse en marcha.



Off: bueno, esta es la primera vez que comparto un rol junto contigo. Llevémonos bien y divirtámonos x3~
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2010 12:11 am

La madrugada estaba a punto de termina y daba lugar a la mañana, el Sol asomándose por el Oriente ponía fin a los reconfortantes sueños de tantas personas y daba la pauta para que escarbaran entre sus enormes mantas y salieran a trabajar. Sin embargo; ninguno de ellos se esperaba el tener un aparcamiento policial al salir de sus hogares. Algunos curiosos se atrevían a echar un vistazo más ninguno se acercaba al perímetro, a la vista de alguno de los agentes. No querían parecer sospechosos.

Anders ya estaba trabajando en el caso y los demás detectives simplemente se encargaban de traer lo que fuera necesario para que el hombre cumpliera su deber. ¿Cuantos detectives se necesitaban para traerle el desayuno a un joven arrogante de 22 años? Al parecer 3.

-Aquí esta lo que nos pidió, señor. -llegaron al lugar tres hombre de diferentes alturas pero iguales a los ojos desconocidos. Este sostenía una taza con café, el otro un plato cubierto por una bandeja de aluminio y un tercero cargaba una bola de béisbol y un libro.

El danés se volteó un poco, lo suficiente para asegurarse de que todos traían lo que debían pero no tanto como para tener que responder. Llevaba ya su cigarro en la boca, se pudo ver asomándose desde su boca en un gesto de desdén y perdiéndose su humo entre el viento matutino.

-Si puedo preguntar, ¿para que quiere estas cosas? -habló el tercero de ellos.

-Es que tengo hambre -su voz se perdió debido al cigarro moviéndose con cada palabra que pronunció. Era como si masticara algo. Tras el silencio de sus tres colegas comprendió. -¡Oh claro!, te refieres a la pelota y el libro- habló en un tono infantil, intencionalmente inocente- Resulta que Zaratustra esta por atravesar el mar, no pude esperar hasta llegar a mi oficina..

El grupo confundido dejó las cosas sobre una improvisada mesilla y se dispersó como la mayoría de los presentes habían comenzado a hacer hace pocos minutos.

-El sabía que nos referíamos a la pelota, ¿cierto? -habló por fin uno de ellos. El novato, el pobre e inocente novato.

-Claro que lo sabía, se estaba burlando de nosotros. Así es siempre, es un explotador. -Y es que sin contar el evidente resentimiento de este hombre hacia su superior debido a tantos comentarios degradantes: Probablemente así era.- Se aprovecha de los demás para conseguir sus propios fines, a veces pensamos que solo hace esto por probarse a si mismo que lo puede resolver todo.- Así era.

Tras un último anuncio por parte del Sargento, Christian y dos policías se quedaron en el muelle, mientras, los uniformados recorrían las zonas circundantes y mantenían obligatoriamente un ojo en el detective el otro se dedicó a sentarse y tomar su desayuno.

Parecía una escena de comedia: El hombre estaba ahí, en la punta del muelle antes de la grieta en la enorme estructura, sentado sobre una silla de madera, comiendo su desayuno frente aquella improvisada mesa de cajas vacías y barriles y viendo al cielo mientras tarareaba algo de jazz improvisado. Todo fuera de tono con los ruidos de una ciudad pesquera que comenzaba a tomar su ritmo de trabajo.

El bullicio era normal, la gente murmurando también. Todo eso le molestaba pero era soportable, ¿que faltaba? Estaba en medio de un muelle con barcos siendo remolcados de regreso, en completa paz -si omitía esos factores-. ¿Que era?

Una sonrisa victoriosa se asomó desde la bufanda que cubría su mentón.

-Bingo.

[Off: phew! Será un honor, espero soporte este presumido humilde dibujante y su pésima gramática. Hagamos esto divertido~]
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2010 9:17 pm

A medida que se iban acercando hasta el muelle, Illya notó el despertar perezoso de la ciudad con el paso de los minutos y la salida de un sol lejos de ser incandescente, tenuemente luminoso y atractivo. La exorcista detuvo sus pasos durante un pequeño instante, para ser partícipe y admirar el entero amanecer. La ascendencia del reconfortante astro mayor, magnífico e imponente. Sus rayos cálidos bañando las casas, lo alto de la ciudad como un milagro, tanto como su propia piel, que era acariciada cada vez con más insistencia al pasar el tiempo, por chorros de luz dorada sobre su rostro blanco y fino, expuesto.

Ya en su cúspide la estrella rey, pasado el tiempo, también estaban ambos miembros de la Orden en frente del muelle. Los pescadores parecían haber simultáneamente puesto en marcha su tradicional trabajo, y se veían hombres con botas altas y guantes sobre sus manos, caminar angustiosamente de aquí para allá. Los botes eran revisados, con extraña ansiedad y desconfianza, y la zona del muelle, peculiarmente, se encontraba cerrada al paso peatonal. Illya jaló de una manga a Marianno para llamar su atención mientras señalaba con evidente extrañeza la peculiar escena.

Mira eso, ¿qué crees que haya sucedido? Se ha desplegado un cuerpo policial y parece que han bandeado la zona.

Quizá se cometió un crimen allí y ahora se esté resolviendo, señorita exorcista.

La muchacha frunció levemente el ceño mientras seguía mirando con insistencia. Entre el grupo de policías, más allá, le pareció observar algo más extraño aún, un panorama que desentonaba totalmente con el que ella se había esperado.

No estoy tan segura de eso —replicó.

Tomó entonces con más fuerza de las ropas del buscador, como si no quisiera perderlo ni de vista ni de contacto, y se encaminó hasta quedar mucho más cerca. Todavía fuera de la línea policial, Illya observó con asombro cómo lo que antes había sido el muelle de Copenhague era ahora una plataforma rota por la mitad e inservible para su fin común. La exorcista compartió una mirada sorprendida con el buscador, que además, mostraba claramente cuánto se encontraban ahora rumiando entre el suceso, buscándole una explicación que ellos pudiesen entender…

¿Cree que se trate de la Inocencia, Illya-dono? —la voz de Marianno era apenas un murmullo, muy cerca del oído de la joven.

Ella sopesó la posibilidad. Aunque estaba establecido en la información que tenían, que los cambios eran más que todos climáticos, no había nada que mencionara que se viera excluido otro tipo de manifestación quizá más… agresivo.

¿Por qué no? —Preguntó retóricamente la joven— pudo haber sido un huracán el que hizo trizas el muelle, o sencillamente otro fenómeno aún más terrible. Hemos llegado aquí apenas, no podemos dar por sentado que entendemos perfectamente la situación solamente porque tenemos una idea precisa del por qué de la cuestión —la joven dama alzó un dedo en frente del rostro del buscador, que la miraba con atención— por eso, es que tenemos que investigar y preguntar cualquier detalle que nos ayude. Esto es extraño, a claras luces, así que podría ser una pista también lúcida sobre el paradero de la Inocencia, si es que en verdad hay una por aquí cerca.

Marianno asintió con la cabeza.

Tiene toda la razón en eso, Illya-dono.

Así pues bien —prosiguió la muchacha sonriéndole— Vamos a preguntarles a estos amables policías qué ha sucedido exactamente.

Oh, déjeme eso a mí, señorita —Marianno le devolvió el gesto con una mueca que podía traducirse como un “yo también formo parte de la misión” con marcada humildad y se dirigió hasta donde estaban algunos oficiales charlando y mirando de reojo hacia el interior del muelle.

En ese momento, Illya volvió a agudizar la mirada hasta allá, y entonces notó algo de lo que antes ni se había percatado, en medio de la escena, como un elemento más en el ambiente, que ya de por sí era bastante excéntrico.

¿Es esa una persona la que está allá sentada? Si es así, pues vaya manera de trabajar la de los daneses en estos tiempos.

Comentó para sí misma atrapando en el fondo de su garganta una pequeña risilla. La escena se le antojaba bastante graciosa y curiosa, aunque en realidad también estuviese incluyendo eso como otro factor extraño que quizá sería de utilidad para la misión en adelante.

Disculpen caballeros, acabo de llegar hasta este sitio y me ha llamado bastante la atención lo que ha sucedido en el muelle, ¿podrían decirme qué produjo eso? —interrogó el buscador a ambos agentes, ¿su vestimenta parecía extraña? Confiaba que en aquel lugar, con tal tiempo helado, no.




Off: bueno, si tú lo dices. No te preocupes por eso (?)


Última edición por Elipthi Khanon el Vie Feb 05, 2010 12:13 pm, editado 1 vez
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Jue Feb 04, 2010 11:31 pm

Después del descubrimiento haciendo aparición tan repentinamente desde la mente de Christian, este no se precipitó en gritarlo al mundo, mas bien se dispuso a serenarse y terminar su desayuno al cual le había encontrado 4 fallas gastronómicas con solo olerla. Exigente hasta la médula.

Al haber terminado de comer colocó los cubiertos sobre el plato, se bebió el café tan caliente como su boca se lo permitió, dejando los restos sobre una de las cajas. Pasaron segundos antes de que se moviera de nuevo pues estaba pensando en si debería de leer ahora o dejarlo para luego, ¿es que tenía trabajo, no? Y el trabajo era primero, ¿cierto?.

El problema de ser Christian Anders era que nada ni nadie le parecía lo suficientemente bueno. Tal vez por eso no había hecho ningún amigo en la ciudad y todas sus citas terminaban con una mujer sintiéndose miserable, que tal vez por eso cada día buscaba un caso que le retara, que lo sacará de la tortuosa habilidad de poder resolverlo todo. Con todo y su interés profundo en los detalles, había perdido la habilidad de apreciar la belleza natural de la Tierra, pues era la misma siempre.

Ya siquiera se podía poner a investigar, al llegar pudo saber que ocurría y los sucesos acontecidos en la noche anterior, dando solo un vistazo. A pesar de que todos los policías se habían ido y solo quedaban dos de sus asistentes, el perímetro permanecía cerrado para todos los que no fueran pescadores. Y aún así pasos no tan atareados se escucharon cerca. Luego voces nuevas que implicaban gente nueva, gente que no debería estar cerca.

-¡Williams, Robertson! -gritó Anders a la vez en la que echaba su cabeza para atrás con cierta pereza y dirgió sus ojos hacia arriba, como intentando ver lo que estaba en el cielo detrás de él, esta posición le permitió ver hacia sus espaldas, ahí estaba a lo lejos una mujer de estatura normal, completamente vestida de negro. No era ningún uniforme que el pudiera identificar.

-¿Esta consiente de que esos no son nuestros apellidos, cierto? -interrumpió el hombre que se había precipitado hacia él lo más rápido posible. El danés giró también su vista y a lo lejos vio a otro hombre extraño quien se quedó hablando con el segundo de sus subordinados.

-Claro, pero eso solo lo haría aburrido. -sonrió y se enderezó al fin, poniéndose de pie en una sola acción. -Me estaba preguntando, tu eres bueno haciendo cálculos, ¿cierto?

-Mejor que usted, seguro. -Christian seguramente no se había ganado el amor de sus colegas.- Así es, aun que Felt es mejor que yo.-el detective abrió sus ojos con incredulidad y dejó caer su cabeza hacia un costado- ...El otro hombre de haya.

-Haga que venga, que venga al muelle. -agobiado por los nombres irrelevantes comenzó a jugar lanzando de arriba a abajo la pelota de béisbol. Era su forma de manifestar como esto no le importaba.

"¡Felt! Ven por favor." Se escuchó a la distancia, el grito atenuado casi se pierde pero no lo suficiente para no llamar la atención del segundo hombre.

-...me estan llamando. Pero le aseguro que no le puedo proporcionar más información, si lo desea puede ir a las oficinas pero a menos que sea de la prensa local dudo le dejen pasar. -sin mas evasivas que proporcionar se dio media vuelta y dejó al buscador tan confundido como cuando comenzó a hacerle preguntas.

Si realmente querían información no les quedaba mas que insistir como moscas o resignarse y esperar a que el asunto se resolviera y leer las buenas nuevas en el periódico nacional.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Vie Feb 05, 2010 4:52 pm

El Buleigh se movió con pereza, sus dedos entumidos se estiraron lentamente casi como si dolieran y es que se había quedado dormido en una banca con la barbilla recargada en aquella mano, cuando la luz se coló por sus ojos, involuntariamente hizo un gesto extraño, uno que no cuadraba en ni con su personalidad ni su estilo, cuando las formas y colores tomaron sentido una cara pequeña tierna y pecosa lo miraba curiosa, la niña tenía el pelo rizado castaño los ojos avellana y un curioso vestido azul

-señor ¿está bien? - habló la pequeña intrusa que ahora lo tomaba de sus ropas moviéndolo suavemente, índigo no estaba molesto, había tenido una siesta agradable y nada podía perturbarlo o por lo menos eso creyó antes de que el enorme perro que estaba enfrente le ladró, estuvo a punto de patearlo muy fuerte pero se contuvo cuando la pequeña lo acarició mientras repetía un nombre al cual no presto atención

- ¿que hace una pequeña tan bonita a estas horas de la mañana?- dijo inclinándose para verla luego desvió una mirada asesina al animal que solo chilló espantado, por lo menos había entendido su mensaje y supuso que no volvería a ladrarle

-saqué a pasear a Munch, yo vivo aquí cerca, señor - la niñita que ahora estaba sonrojada señalo una pequeña construcción a lo lejos, Dibrael la siguió con la mirada y con una dulce sonrisa acaricio la cabellera de la pequeña

- una señorita no debe estar andar sola por las calles - sentenció mientras con uno de sus largos dedos acaricio la respingada nariz de la niñita, enseguida se levantó dispuesto a seguir con su camino, en realidad no tenia uno pero no deseaba continuar ahí, sobre todo ahora que su sueño había sido perturbado

-¿se va?- al de mirada azulina le sorprendió lo fácil que los niños podían llegar a confiar, aunque de alguna forma le agradaba aquello, por lo menos no eran tan miserables e incoherentes como los adultos. Apunto estaba de contestar cuando el San Bernardo emprendió la huida con tal desesperación que la niña enseguida rompió en llanto, el morocho miró al horizonte por un momento antes de tomar la siguiente decisión, su típica ausencia se asomó por sus ojos y minutos después tomo a la niña en sus brazos en un gesto paternal

-no llores iremos por tu perro - un cambio a su rutina no le vendría mal al Burleigh y la niña pareció alegrarse, aunque ahora sollozaba aferrada a sus ropas, emprendió entonces su camino tras el perro, anduvieron varias calles y se preguntó a donde iría el animal, no había prestado atención y mucho menos tenía idea de que camino había tomado también recordó que tenía hambre, todo aquello fue interrumpido por la brisa marina que lo golpeo ansiosa, de un momento a otro Dibrael se hallaba ahí, sin movimiento alguno parado en medio de la calle con el rostro neutro y los ojos cerrados, parecía una roca a la que el mar golpeaba de pronto, el cabello azabache se elevó delicadamente siguiendo aquel ritmo inexistente, habían llegado a un muelle.

Cuando abrió los ojos la pequeña lo miraba con tal sorpresa que el Burleigh solo atino alzar una ceja, se quedaron así un largo tiempo hasta que el sonido de un ladrido lo sacó de su letargo, el enorme perro que estaban buscando le ladraba con violencia a un sujeto de cabello largo y marrón, había otros hombres con él pero eso no pareció importarle al animal que intentaba alcanzar una pelota que el sujeto llevaba en mano, la niña tiró de Dibrael indicándole que fueran por la mascota "animal estúpido, mira que molestar a policías" la zona estaba bandeada y lo primero que le cruzó por la mente era que aquellos tipos eran eso, policías, ladeo el rostro con desinterés aunque su sorpresa fue mayor cuando investigando con la mirada se topó ni más ni menos con una exorcista, el juego acababa de comenzar…
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 05, 2010 9:32 pm

Illyana frunció los labios mientras escuchaba las palabras del buscador (sus finos labios presionados hasta mostrar blancura donde antes había algo de color), que en realidad, no parecían proporcionar una información mayor a la que ambos ya sabían. El por qué o cómo del atentado, seguía siendo un misterio hasta para incluso la fuerza policial que se desplegaba por la ciudad danés. Marianno también parecía decepcionado. Sin embargo, la jovencita sabía perfectamente que ellos por lo menos, tenían registrado en cualquier parte detalles sobre lo ocurrido. Algo que, aunque insignificante, les sería de mucha ayuda.

¿Qué haremos ahora, Illya-dono?, ¿tiene algo más en mente? —preguntó el buscador con ingenuidad.

Ella continuó observando hacia el muelle en dirección al lugar donde ahora habían dos agentes, acompañando al mismo excéntrico sujeto que se había puesto de pie y se concentraba en charlar con ellos, al parecer. Daba a entender que los miraba atentamente, y era justamente lo que hacía la hermosa dama, aunque con otra perspectiva, quizá, más aguda. Pasados unos escasos minutos, sus acaramelados ojos relampaguearon fugazmente victoriosos…
¡Lo tengo!
…y en menos de un parpadeo, alrededor de todos aquellos curiosos personajes, revoloteaban miles de soplidos coloridos que se movían casi como hilos de humo ascendiendo hasta solo un poco más después de las cabezas de sus dueños. Eran sus colores, y ahora la exorcista estaba en contacto con ellas, y podía mirarlas. Una pequeña sonrisa de plena satisfacción asomó a sus labios inconscientemente, y Marianno no pudo evitar mirarla con algo de sorpresa y extrañez.

¿Señorita?

Empero, Illyana no lo escuchaba ya. Se concentraba en el cúmulo de diversos colores bailando al son de las emociones de aquellas personas. Desde esa distancia, las distinguía a duras penas, pero al menos sabía (y con mucho orgullo) que no había perdido la práctica o al menos, algo de lo que antes era su primitiva clarividencia.

Los dos agentes tenían casi las mismas tonalidades de colores, grises, tensos e incómodos, y de alguna manera también hastiados. Muy diferentes del ocurrente personaje que restaba. Se trataban de colores eléctricos, que reflejaban alguna clase de júbilo contenido. Chillaban muchas emociones, la mayoría derivadas del alto ego, e Illya se preguntó si se trataba de alguna clase de persona o muy segura de sí misma, o bastante altiva.

Creo que todavía no hemos terminado por aquí, Marianno. Me gustaría charlar un poco con el señor que está allá en medio de los dos agentes.

El buscador volvió a rodar los ojos hasta el grupo mencionado, justo en el mismo instante en el cual un enorme perro parecía trotar hasta ellos, gruñendo y ladrando, con los ojos fijos en la pelota que tenía en mano a quién Illya se había referido.

¿El detective?

Así es, el mismo —asintió la muchacha mientras se agachaba y gateaba hasta traspasar la banda con descaro, igual que el animal. Al levantarse, dentro de la zona, se volvió hasta su compañero y sonrió tan dulcemente como siempre —Espérame aquí, seguramente no tarde mucho.

El buscador la miró alarmado mientras avanzaba, pero nada dijo. Según tenía entendido, los exorcistas sabían apañárselas perfectamente a la hora de enfrentarse a la policía. Tenían derechos. Secretos, y muy reservados, pero eran derechos al fin y al cabo.

¿Es usted Christian Anders, herr? —indagó Illya tras quedar al frente de los dos agentes y el aludido. Tuvo la oportunidad de mirar al perro que les hacía compañía, así como de acariciarlo mientras hablaba despreocupadamente. El animal cedió al cariño y gimió un poco, con gratitud. Sin esperar respuesta por parte del detective, ella sonrió con fingida reticencia y agregó: —Ése es el nombre al cual se ha referido este amable señor al hablar con mi compañero instantes atrás. —Con una mirada rápida señaló al agente y regresó hasta el rostro del “detective” — ¿Tiene alguna idea de lo que ha pasado aquí? Algo me dice que si —soltó repentinamente y luego desvió— Necesitamos saber un poco acerca de este interesante incidente. Si no es mucha molestia, ¿puedo yo también escuchar lo que le ronda por la cabeza u opina acerca de lo acontecido?

Los dos policías miraron atónitos a la jovencita, temiendo que fuese despachada de forma hiriente por su jefe, dado su carácter natural. Ella pareció haber captado algo de eso en sus expresiones por el rabillo del ojo, puesto que se giró a mirarlos con una sonrisa sumamente encantadora en los labios que enseguida los deslumbró y aquietó. El animal también cayó víctima, y frotó suavemente su cabeza contra la mano de la chica que antes le había estado acariciando.

Lo siento mucho, es una descortesía de mi parte el no presentarme —ella retrocedió dos pasos del grupo e hizo una respetuosa reverencia— Mi nombre es Illya Van Kindlmüller. ¿Podría ya hablarnos a todos y aclararme algunas cosas, herr Christian?
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 06, 2010 3:30 am

El joven danés se vio sacado de sus pensamientos con la algarabía creada tan espontáneamente, en menos de un minuto tanto como sus dos asistentes, los dos indiscretos y un perro se habían acercado, todos a ladrarle -de una u otra forma-. De por si el hombre odiaba a la gente, ahora tenerles tan cerca de él y exigiendo atención le abrumó; no obstante no manifestó ningún disgusto en su rostro pero tampoco se molestó en fingir interés. Si algo bueno podría sacarse del hombre era lo cruelmente honesto que podría llegar a ser.

-Oigan, les dije que no podían estar aquí. -El nerviosismo del policía era evidente, estaba casi aterrorizado por la presencia de aquellos sujetos en una zona prohibida para civiles.

Con todo lo acontecido, el perro ladrando, la mujer interfiriendo en sus asuntos, sus dos subordinados haciendo trabajar a su cerebro lo más lento posible y el buscador entrometiéndose también en la escena del crimen para formar parte, en la mente de Anders simplemente se amontonaban emociones de una tremenda satisfacción que nadie mas podría entender. Él pertenecía al cuerpo policíaco de la Seguridad danesa y aún así detestaba todos los estándares de orden, podría siempre encontrar métodos poco convencionales e ilícitos para resolver un caso y que fueran de una índole tan grave no le interesaba.

-Esta bien, Johnson, déjelos. Seguramente no querrán tomar su tren de regreso con las manos vacías, su supervisor podría enfadarse. La señorita Illya aquí...

-Espere un momento -habló desconcertado el recién integrado buscador, estaba un poco abatido por la situación- ¿Como sabe usted que viajamos? ¿Alguien le dijo que veníamos?

-Es obvio, ¿no lo crees... amigo policía? –desvió un poco su vista para dirigirse al hombre a su izquierda.

A los detectives aún no les parecía gracioso el hecho de que su jefe jamás aprendería sus apellidos. Pero lo comprendían, llamaros por sus nombres a él no le serviría para nada y lo descartó como una cuestión relevante.

-N-no, no del todo señor. ¿Los conoce?

-Podría decirse, la señorita y el hombre que la acompaña obviamente no son parientes pues para comenzar la joven, aunque tenga un pésimo y casi olvidado acento, es alemana y el otro sujeto es de... ¿un lugar cerca de los balcanes? ¿Rumania, Serbia? -el hombre encapuchado simplemente asintió, expectante.

Convivir con Anders podría ser fastidioso por sus terribles modales e inquietantes métodos, aún así, llegaba a ser bastante interesante pues relacionarse con él suponía revivir los relatos de Sherlock Holmes, tal y como el propio Conan Doyle lo hubiese imaginado y por si fuera poco, en la vida real.

-Serán mas que compañeros de trabajo o un asunto de blastolagnia, optaré por la primera. Sus ropas se encuentran arrugadas de la parte posterior y rodillas, viajaron un largo trayecto hasta aquí en un asunto planeado pues vienen bien preparados para el frio, y el cabello de la joven no es común en este clima, tampoco el humo de carbón como tratamiento capilar. Algo que me tiene consternado es la procedencia de sus atuendos, no es de ninguna asociación que conozca. ¿Trabajan para el Vaticano? Por que si los rumores son ciertos, entonces vinieron a ver si algo ocurría aquí, de otra manera no se hubieran anticipado a los hechos ocurridos anoche.

Emoción. Con todo y la rutina de estas muestras de deducción por parte de Christian a diario, sus colegas seguían maravillándose por la capacidad del hombre, si tan solo fuera menos cínico, ¡sería el héroe de la ciudad! Observar y razonar era mas que un requerimiento para su trabajo, eran dos constantes en su vida que no podía dejar de aplicar, hasta cuando no eran del todo necesarias.

-Espere... ¿a que desea llegar con todo esto? Bastaba con preguntarnos que...

-No me malentiendan, soy un hombre pragmático, solo les digo esto por que espero ganar su confianza. Créanlo o no -ustedes me serán útiles- podrían apoyarme.

Asimismo, Christian tenía que admitirlo, aun que no lo dijera hacia nadie mas. Aquella pequeña era bastante linda, si tan solo no fuera tan joven... Hacía tiempo que no conocía a una mujer tan desinteresada en si misma y a pesar de la docena de defectos en su personalidad que tan rápido encontraba en todos los que conocía, ya se sentía fascinado. No lo podía evitar, era un hombre después de todo.

-¿Les molestaría que fuéramos a mi oficina? -así es, el detective ya había notado la mirada curiosa de un tercero, a lo lejos, detrás de la línea acordonada. Lanzó la pelota hacia este personaje y esta se alejó junto con el perro que ladraba con entusiamo.- Hombres, ya vi lo que tenía que ver aquí. ¿Que tal si ahora me consiguen un barco por un día? Muy amables.

Sin posibilidad de réplica Anders cortó comunicación, dejando a sus compañeros detectives con ninguna otra opción más que hacer lo que les pedía en realidad, irse.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Sáb Feb 06, 2010 4:13 pm

El pequeño objeto reboto hasta la posición del elegante hombre, no es que su ropa indicará aquello, pues vestía de forma cómoda: una camisa blanca muy simple, un pantalón negro muy simple, unas botas y una gabardina del mismo color todo insisto…muy simple, se tenía que ser muy pericas para notar las finas telas que portaba y por supuesto que todo ello solo tenía un único fin…practicidad.

No tardo mucho en bajar a la niñita que enseguida fue a recibir al enorme perro, ciertamente el animal seguía a la pelota pero se detuvo en seco a unos metros del aliado, lo miraba temeroso, casi podría jurar que sufría estando tan cerca de aquel hombre, cuando el objeto redondo llego impulsado por la inercia a los pies de Dibrael este ni siquiera lo miró, por un momentoalgo se alojo su la mirada azulina

- así que es de "esos"– su voz se torno seria, el que el sujeto de cabello largo le hubiese lanzado ese objeto de tal modo había despertado el interés en Índigo

-un humano con ego- afirmó, la niña que ahora tiraba del animal le miró de reojo implorando su ayuda, el Burleigh dio un paso y el San Bernardo nuevamente corrió despavorido en dirección a la exorcista, eso no detuvo al morocho que volvió a tomar a la niña entre sus brazos dirigiéndose justo a esa dirección, cuando ambos estuvieron con el grupo, dígase la exorcista, el buscador y el otro tipo; decidió que usaría una nueva mascara: la de hombre amable, porque en realidad no alojaba en su interior sentimiento alguno

-Buenos días lamento tanto interrumpir, pero como verán Munch es muy activo - continuó mientras la niña que llevaba en brazos saludaba a todos con una sonrisa y el movimiento de su pequeña mano, el de mirada azulina ahora acariciaba al perro que sorprendentemente en esta ocasión respondía con un gesto cariñoso

-nos lo llevaremos ahora... a no ser que se quiera quedar con esta hermosa dama- una sonrisa agradable y una reverencia ligera denotaban el carácter refinado y gallardo de Ingles, la pequeña hizo una mueca ante tal declaración y se aferro al cuello de su acompañante al contrario del perro que movía ansioso su cola y de vez en cuando miraba a la pelirroja como si deseara recibir sus cariños. ¿Cómo había hecho que de pronto el animal dejara de temerle? si en algo era hábil el Prodigio Burleigh era en controlar las emociones, a tal grado que de ninguna forma se podían deducir sus verdaderas intenciones, porque él no engañaba,todo lo que surgía de sus labios era cierto…

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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 07, 2010 1:31 pm

Illya al cabo de lo sucedido, parte por parte, solo se mantuvo callada y atenta a las palabras que surgían de la boca de Christian, tanto como las interrupciones hechas por Marianno (ella no tenía idea de por qué se había acercado, ¿preocupación?, ¿inquietud?) y los policías. Ante tanta exactitud, salvo en algunos detalles para variar, por el detective, no pudo hacer más que mostrar en el exterior una expresión de asombro y completa sorpresa, aunque en su interior se anidaran detalles más extravagantes acerca del peculiar personajillo que ahora terminaba por adivinarles casi todo, hasta llegar a su lugar de procedencia, donde se extraviaba por completo.

¿Y qué pensaría nuestro pragmático y lógico amigo, de saber verdaderamente el por qué de nuestra presencia en este lugar?

¡Qué persona tan interesante y fascinante a la vez! Illya sintió la curiosa sensación de estar reviviendo las aventuras que tan bien transmitía Arthur Conan Doyle, como cuando era pequeña, con el ávido Sherlock mientras desentrañaba lo que parecía desentrañable y dejaba sin aliento al lector ante tanta… ¡Genialidad!

Aún maravillada, no había quitado la vista de encima del detective. Mientras hablaba, y descargaba todo lo que en su mente parecía haber estado bullendo desde que les vio y detalló, la jovencita notó el brillo de sus colores, lanzando chillonas centellas como chispas a punto de encender algún fuego, y apaciguándose a medida que avanzaba, tal cual un cohete de fuegos artificiales enfriándose en medio del cielo y el viento gélido de las noches festivas.

Los policías se retiraron, ante una inesperada demanda de su jefe, que tenían que conseguir abonar durante un día. Se alejaron con pasos algo pesados, pero con el profesionalismo hipócrita que todo especialista sabe agregarle a su carrera en el momento que más cree conveniente. Illya sintió algo de pena por ellos, al ver sus colores aún más lúgubres que antes, y luego volvió a observar a Christian.

No está mal, me agrada —pensó mientras esbozaba una sonrisa— pero es de cuidado. Quizá incluso se vuelva muy divertido

Notó las presencias del otro lado en cuanto el detective lanzó la pelota en esa dirección, apartando al perro del pequeño grupo que ahora ellos conformaban en medio del destrozado muelle. Al principio, no les prestó verdadera atención, puesto que había otras cosas que ocupaban en esos momentos su mente.

¿Su oficina? no creo que nos moleste en absoluto, realmente —contestó la muchacha al cabo de unos segundos, observando al buscador que asintió casi con cautela.

Repentinamente el perro se regresó casi trotando hasta ella, gimiendo de miedo. Illya casi era atropellada por el peso demoledor del San Bernardo, sino fuera porque el buscador la sostuvo y pudo estabilizarse a tiempo.

¡Vaya! ¿Qué pasa bonito?, ¿te ha asustado algo? No tengas miedo, nada malo te pasará —consolaba con dulzura la exorcista, mientras acariciaba tiernamente al animal y le sonreía amigablemente.

El perro pareció calmarse ante el suave torrente de palabras que para él eran el sonido más agradable que hubiese escuchado jamás.

Buenos días lamento tanto interrumpir, pero como verán Munch es muy activo.

La persona que Illya reconoció como aquel que se encontraba al otro lado de la banda con la misma niña que ahora iba tomada de su mano con confianza, les hablaba en ese momento y se disculpaba por la actitud de su mascota. La joven lo observó con curiosidad inocente unos instantes, en silencio y todavía con una mano puesta sobre las orejas del perro aún cuando su “dueño” lo estuviera mimando también espontáneamente. Notó una pequeña sombra, pero lo atribuyó a la posición del sol incidiendo sobre los cuerpos de los recién llegados.

Nos lo llevaremos ahora... a no ser que se quiera quedar con esta hermosa dama.

Illyana se sonrojó un poco, sus mejillas tintadas de un divino color granate, y desvió la mirada del sujeto, al escuchar tales halagos por su parte. No pudo evitarlo, puesto que había sido algo totalmente repentino, y ella había estado expuesta.

Guapo, educado, amable… ¿será de éste lugar? Tiene más bien un carácter refinado propio de Inglaterra

No se preocupe, señor, su perro no nos ha molestado en absoluto, al contrario, es bastante amigable y tierno —repuso ella sonriendo mientras miraba al animal. El San Bernardo le devolvió el gesto sacando la lengua y moviendo la cola animadamente.

Munch es mío, el señor solo estaba ayudándome a buscarlo —terció de repente la pequeña niña que estaba junto con el hombre, viendo a Illya con cierto recelo.

¿Ah sí? —la castaña la miró con amabilidad a los ojos, y supo que no era ni mala hija, ni tampoco mala persona, a pesar de su corta edad— ¿Y es tu mejor amigo?, ¿lo quieres mucho?

¡Sí! —contestó inmediatamente la infante.

Qué bueno —el buscador observó como la señorita exorcista se acercaba a la pequeña sin dejar de mirarla fijamente— los amigos son algo muy importante, ¿lo sabías? Porque entre todos se apoyan mutuamente y sostienen para nunca caer y seguir adelante —le susurró confidencialmente— Tengo algo para que lo compartas entre tú y tu perrito —agregó en voz más alta y en frente de los ojos de la niña, casi como por arte de magia, sacó de la manga de su gabardina de exorcista una barra de chocolate.

La jovencita miró con maravilla aquello y abrió la boca en una perfecta O de sorpresa y admiración. Tal como Illya momentos atrás, luego de escuchar la perspicacia aguda de Christian. La reticencia que le tenía antes, ahora se había esfumado de un plumazo.

¡Guau!, ¿cómo lo hizo?, ¡es increíble! ¿Vio eso señor? ¡Ha sido un acto de magia! —exclamó inocentemente mientras la alemana sonreía y rebuscaba en su mano algo que no parecía salir. Cerró su puño y al abrirlo de nuevo, apareció sobre su palma una tierna florecilla de Sauquillo que luego acomodó entre los cabellos de la chiquilla. El color blanco combinaba con lo rojizo de su pelo y lo resaltaba aún más. — ¡Es increíble! ¡Gracias!

No hay de qué. Si la cuidas bien, vivirá tanto como quieras, pero eso dependerá de tu voluntad por mantenerla con vida, ¿cuál es tu nombre?

¡Constance!

Bien, Connie, yo soy Illya, cuida a Munch y quiérelo mucho. El chocolate es para ambos, por ser buenos amigos.

Sí, ¡gracias, señorita Illya!

En ese momento, la bella dama se volvió hacia el sujeto que acompañaba a la pelirroja y le hizo una pequeña reverencia, luego de sonreírle con encanto.

Su perro está bien. No quiero ser grosera, pero estos dos caballeros y yo tenemos cosas qué hacer, así que si no es mucha molestia señor…

Ahora que lo recordaba, no sabía su nombre, de modo que dejó la frase al aire, quizá esperando a que él la completara autonombrándose.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 07, 2010 11:37 pm

-Dibrael- dentro de la mente del danés esto resonó sin siquiera quererlo, ¿será que ya lo había visto? Debería ser alguien ligeramente relevante, de no ser así no recordaría su nombre. Su mirada se agudizó de momento, podría haber atravesado al hombre en dos si aquel dicho tan famoso de uno de sus filósofos favoritos fuera verdad, afortunadamente 'las miradas no matan'.

Luego se encontró en su situación real: ¡Mas personas!, el momento de emoción de Christian había sido interrumpido de nuevo por el perro que tanto le importunaba, estaba pensando seriamente en arrojarlo al mar cuando llegaron su pequeña dueña y otro hombre, al mismo que pudo haber noqueado con la pelota hace tiempo. Definitivamente por un momento apreció la posibilidad en bloquear su mente y esperar a que los recién llegados terminaran sus asuntos y con su superficial e insigne conversación; sencillamente le fue imposible, no podría calmar ese cerebro inquieto suyo.

Antes de que el trío se incorporara a ellos ya había descifrado la procedencia de sus miembros, la pequeña era una joven del lugar, de clase media alta que acostumbraba pasear a su perro en el parque por lo cual seguramente acababa de conocer al hombre que la acompañaba. Segundo, el joven era una persona que casi asegura haber visto en un lugar hace mucho tiempo, quizá en alguno de sus tantos escapes de la oficina hacia la Europa Occidental, no, mas al norte, cruzando el Atlántico, Gran Bretaña. El acento lo delató en un santiamén. El hombre compartía una sonrisa cordial que contrastaba con su esencia misteriosa de hace pocos segundos, un hombre falso con intenciones negativas. Desde su perspectiva -un amo de la mentira, y uno muy bueno- el peor enemigo de un detective tan brillante como Anders.

De reojo miró a la joven Illya, aparte de su sonrojo improvisado pudo notar una pequeña arruga en el arco de su nariz, estaba deduciendo lo mismo que él. Christian no contuvo una risa cínica, tal vez tras su discurso había influenciado a esta chica. "Claro, era inevitable".

Luego su sonrisa se desvaneció. Un truco de Magia. ¡NO! Todo el interés en su joven acompañante casi se esfuma de golpe, hasta ahora había denotado cierto grado de interés en la castaña, eso fue antes de verla actuar de una forma tan condescendiente hacia la pequeña. Para la sociedad entera eso era digno de exclamar un gran y cursi ' D~aww ' pero para Christian eso no era más que tonto.

-Su perro está bien. No quiero ser grosera, pero estos dos caballeros y yo tenemos cosas qué hacer, así que si no es mucha molestia señor…

-¡Al fin! -exclamó el detective en una forma teatral, dando directamente a entender lo risible que todo el asunto se había tornado. Christian era un poco brusco, hasta ahora se estaba conteniendo por el hecho de tener a dos féminas en la escena.-Ahora, por aquí, mi oficina no está tan lejos. -Anders comenzó a caminar rumbo al centro de la ciudad por sobre los caminos empedrados, esperando dejar atrás a los tres 'intrusos' y ser seguido por los otros dos.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Índigo el Lun Feb 08, 2010 12:42 am

-Me llaman Índigo, un gusto señorita Illya, sin embargo temo decirle que el chocolate es sumamente dañino para los perros- el gesto cariñoso y amable que había hecho la exorcista estuvo a punto de provocarle una risotada descontrolada pero no porque le pareciera ridículo, más bien había sido inocente de su parte proponerle a la niñita (que recién sabia se llamaba Constance) compartir dicho alimento, al final el Burleigh se contuvo y atinó a lanzar una vez más una encantadora sonrisa. No pasó un segundo cuando el tipo, exasperado se fue de la zona con un drama que el aliado califico de innecesario y visceral al fin y al cabo era un humano no podía esperar mucho de él

-Tendrá algún problema- fue su único comentario que podría traducirse como: "le cuesta trabajo adaptarse a su propio mundo” enseguida se despidió de la exorcista mientras delicadamente tomaba su mano y le besaba

-Cuídese mucho este lugar podría desaparecer - murmuró de forma que solo la exorcista lo escuchase y enseguida se retiró con sus dulces e inocentes a acompañantes, que tras un ladrido y un adiós alcanzaron al de mirada azulina.

Justo antes de alejarse por completo sus pasos lo guiaron cerca del extraño sujeto, aun sin detenerse y como en una especie de mensaje movió sus labios sin que de él sugiera palabra alguna, si Dibrael tenía razón el tipo entendería claramente la idea

Voy a matarlos a todos

Y sin prestarle más atención una enorme ola se estrello en el muelle de tal magnitud que había arrastrado con ella toda clase de escombros y personas que transitaban tranquilamente por la zona, los gritos de la desesperada gente no se hicieron esperar ¿Cómo es que de pronto algo así había ocurrido?, cuando el agua regresó también regresó el cuerpo inerte del San Bernardo, Índigo solo había tomado a la niña que ahora se hallaba inconsciente entre sus brazos y al igual que él estaba empapada, se preguntó si aquel sujeto altivo seguiría vivo

-¿Qué vas hacer exorcista?- habló al aire mientras se perdía entre las personas que se arremolinaban en área para ayudar a los heridos, acción sorprendentemente favorable para otro ataque, dejó a la niña en los brazos de un ajeno que transitaba por ahí y continuo su camino, buscaría un mejor lugar para observar el próximo acto.

Un grupo de akumas de nivel 1 salieron del agua y arremetieron contra la gente que se hallaba ahí, lo que hacía un momento era una cuidad pacifica en ese instante se convertía en una zona de guerra.

“No es que disfrute asesinando, más bien me gusta contemplar lo que sucede con los vivos ”
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 08, 2010 8:38 pm

¡Al fin! —soltó de repente el detective cortando la escena en dos prácticamente con aquella exclamación impertinente. A claras luces parecía exasperarse ante lo lento de la escena, en donde claramente él no era el protagonista, y mucho menos el centro de atención. Sin contenerse, agregó:—Ahora, por aquí, mi oficina no está tan lejos.

Y luego de arrancar de cuajo el ambiente a duras penas “amigable” que había allí, él mismo empezó a caminar, quizá dispuesto a obligarles tanto a Illya como al buscador a seguirle sin réplicas de ninguna índole.

La exorcista no pudo hacer otra cosa más que sudar una gota tras la cabeza, ante la actitud de Christian, entre entrometida y engreída, mientras lo miraba marcharse sin ella mover un solo cabello en su búsqueda. Al contrario, se giró a mirar con una mueca de disculpa y vergüenza al inglés, que justamente en ese momento se dio a conocer como Índigo.

¿Te suelen llamar?, bastante peculiar… esconder una identidad ante “inofensivos extraños”

Tendrá algún problema— soltó de repente el joven mientras observaba al detective.

Illya no podía estar más de acuerdo con Índigo.

Marianno había ido tras Christian, para no perderle de vista, y mientras corría lejos de Illya, la miraba con un gesto insistente en plan “no podemos perder más tiempo en meras formalidades, señorita”.

La misión es lo primero, ya lo sé, ya lo sé, le contestó ella con una mirada un poco irritada.

Cuídese mucho, este lugar podría desaparecer.

De golpe aquellas palabras hicieron que la joven exorcista se volteara a mirar a Índigo nuevamente, esta vez con una expresión entre sorprendida e incrédula. Los colores de él, que antes había confundido con sombras, por lo inerte que eran (y eso hizo que se le helaran las venas aún más), repentinamente relampaguearon por algún macabro sentimiento que ella no pudo o sencillamente no quiso identificar.

Este hombre arrastra consigo el símbolo de la Vieja Muerte, como en los clásicos cuentos de terror

Esta vez, Illya no se sonrojó ni inquietó por la educada despedida de Índigo, que le había tomado una mano y sellado con un beso que ella interpretó sin alguna razón lógica como un “hasta pronto”.

No le preguntó el significado de sus palabras, ni tampoco evocó algún ademán que pudiese detenerlo a él y a la niña en su camino. El San Bernardo les seguía obedientemente, tan ajeno como su dueña a la tensión que había provocado el “amable señor” que le acompañaba.

Un nudo se le formó en la garganta a la exorcista, e instintivamente palpó su Inocencia oculta bajo los pliegues de su gabardina como un certificado de que podía al menos hacer algo… en caso de que sucediera de verdad alguna calamidad.

Inmediatamente tras ella darle la espalda al muelle e intentar alcanzar tanto a Marianno como a Anders, el buscador la miró con los ojos desorbitados en la distancia, y empezó a hacerle señas desesperadas.

¡¡Illya-dono!! ¡¡CUIDADO!!

Marianno no supo si había gritado a tiempo, o sencillamente todo había terminado. Lo cierto es que una repentina e inmensa ola, aquella que había visto acercarse como una enorme bestia de desmesuradas fauces, azotó completamente la bahía, llevándose consigo prácticamente todo. El muelle terminó por hacerse trizas, y todos los botes, junto con las personas que los montaban, fueron volcados violentamente y destrozados sin piedad.

¿Se encuentra bien, detective? —sin dejar de mirar preocupado el lugar donde antes había estado la exorcista, y que ahora era removido por las aguas que comenzaban a escurrirse, habló el buscador con voz trémula.

Como se habían alejado lo suficiente al menos, la estabilidad para la barrera contra Akumas que él cargaba pudo ser entera, y los protegió de los vestigios que había lanzado aquel mar embravecido (tablas sueltas, trozos de concreto, piedras puntiagudas…). La pequeña pero potente máquina emitía largos haces de luz en su dirección, posada en el suelo y protegida bajo el abrigo del enorme teléfono que antes se encontraba sobre las espaldas del buscador.

Justo en ese momento, donde parecía volver a exhalarse la paz pasado el desastre, emergieron de las profundidades del mar, cual monstruos al acecho, aquellos que significaban los peores enemigos de los exorcistas, y de los buscadores en particular.

Los Akumas de nivel uno empezaron a disparar a diestra y siniestra contra la gente. Marianno tomó bruscamente del brazo del detective y empezó a correr con él, cargando la máquina en la mano libre y dejando a su suerte el aparato de comunicación que lo unía débilmente con la Orden.

Rápido, tenemos que salir de aquí cuanto antes —apuró.

Uno de los monstruos vislumbró al par, y acto seguido les apuntó con sus cañones. Cerca de ellos, corrían dos hombres, uno demasiado barrigón para tal esfuerzo y otro aún más joven. El Akuma falló en dispararles tanto a Christian como a Marianno, pero sin embargo, logró darles al otro dúo dispar. Ambos se volvieron cenizas con desgarradores gritos unísonos, tras la estela de sus pieles manchadas en un negro pútrido que los corroyó al principio como inocentes pentágonos oscuros. Cuando el nivel uno volvió a apuntar al buscador y al detective, falló de nuevo, pero esta vez por motivos de muerte.

Una sombra se había materializado sobre él desde el aire, y de sus manos surgieron varias estacas rojo carmesí que lo atravesaron, y posteriormente, le hicieron explotar.

Carnero/Virgine.

Illya aterrizó al frente de los dos hombres, su gabardina ondeando grácilmente, con una rodilla hincada en el suelo y la otra flexionada para amortiguar el alto salto olímpico que tuvo que realizar.

¿Se encuentran bien ambos? —el buscador asintió rápidamente.— Bien, váyanse de aquí ahora mismo y busquen un lugar seguro donde esconderse. Volveré en cuanto haya terminado con ellos~ —casi canturreó, y luego se abalanzó contra los demás Akumas que amenazaban la bahía.

El buscador no sabía que Illya era así, de modo que no pudo evitar sentir los pelos ponérsele de punta. La mirada de la castaña había cambiado radicalmente a una enteramente gélida e impenetrable, mirando a aquellos monstruos, como vería un verdadero depredador a sus presas, fuertes, pero insignificantes ante el peso de su propio poder.

Sacudió la cabeza y miró a Anders, recordando qué debía hacer en casos como aquel, cual buscador experto en su trabajo.

Ya escuchó a la señorita. Vámonos hasta que pase el peligro.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 09, 2010 2:43 am

El planeado viaje de Anders hacia su oficina se vio interrumpido. Primero, por la mueca que hizo el inglés. No le fue necesario leer sus labios, a pesar de que sabía hacerlo gracias a su profesión, la simple mirada y lenguaje corporal lo dijeron todo: Maldad. Segunda, un estruendo del agua rompiendo contra la superficie del muelle que trajo junto consigo gritos de terror agudos, graves y una carga densa en el clima de por si invernal.

A medida en la que el detective era arrastrado a trotes y jalones por el buscador, medianamente más débil y bajo que él, pudo visualizar la caótica escena. Esferas monstruosas con caras de agonía pura al frente surgían de la superficie marítima y arrasaban con todo lo que estuviese a su paso, los desafortunados pescadores que habían decidido retrasar su salida a alta-mar estarían remordiéndose en la tumba.

La expresión del detective no tenía precio. Cualquiera de sus colegas hubiera pagado su salario anual bruto para verlo aquel día. Sus ojos estaban abiertos como platos y su boca aún seguía medianamente abierta tras el grito ahogado que emitió al ver a dos hombres esfumarse junto con el viento, en forma de cenizas. Era ilógico, no tenía precedentes, era un diamante en bruto para el razonamiento deductivo.

¿Se encuentran bien ambos? -Christian no se inmutó, estaba paralizado. Afortunadamente el buscador respondió por ellos- Bien, váyanse de aquí ahora mismo y busquen un lugar seguro donde esconderse. Volveré en cuanto haya terminado con ellos

¿Que le ocurría al detective? Dentro de su mente los acontecimientos previos chocaban unos contra otros en búsqueda de la verdad pero sin conocimiento previo no podría hacer nada. ¡El estaba acostumbrado a saberlo todo! o si no, a deducirlo todo.

¡Que catástrofe tan apropiada! De un segundo a otro el insípido par de jóvenes le parecieron héroes. Personas que le salvarían el pellejo; por que si Anders no era valiente era solo por que no se consideraba 'lo suficientemente estúpido para arriesgar su vida por alguien más'. La muerte prematura definitivamente no era un opción para este ateo.

-Ya escuchó a la señorita. Vámonos hasta que pase el peligro. -Ambos corrieron a refugiarse momentáneamente dentro de uno de los edificios, una taberna con vista al mar. Un lujo no tan codiciado justo ahora.

-Yo tenía razón... -dijo al fin.- Ese sujeto no era normal, tenía malas intenciones- El buscador volteó a verle desconcertado, ¿¡Estaba loco?! ¿Enserio estaba sonriendo solo por haber acertado en eso? ¿Ahora?

-Señor, tenemos que salir de aquí. La joven Illya no podrá protegernos si nos quedamos en el rango de fuego.-luego suspiró- Según parece el hombre ya ha de estar lejos, el planeó todo esto.

Anders volteó a verle con una sonrisa incrédula. ¿Estaba el hombre siguiendo un burdo razonamiento deductivo? Sin duda alguna, era algo contagioso. ¿Ahora todos harían brillantes deducciones? No, no todos se habían educado de una manera tan nihilista, pero si lo intentarían para no sentirse rezagados.

-Tomaremos un bote -dijo de repente, se levantó, tenía un brillo en los ojos que solo su tutor podría reconocer. Estaba emocionado. ¡Hacia mucho que el detective no se enfrentaba a tal reto! ¿Loco? Si, tal vez, ¿pero que es la genialidad sin un poco de locura egoísta?

El buscador descartó la posibilidad de golpe.

-¿Esta loco? -dijo al fin, la cordialidad no era necesaria en aquella caótica situación- Nos matarán antes de llegar a la costa.

-Tomaremos un barco de vapor, son rápidos. -tanteando el terreno sujetó una botella pequeña de ron y se la guardó en el abrigo, luego se dispuso a mirar por la puerta, dispuesto y determinado en salir. Al buscador no le quedaba más remedio que seguirlo. -¿Conoce usted el método de Interpolación?

Siquiera se molestó en voltear a verlo, sabía de ante mano la respuesta. No.

-Poniéndolo simple... -Christian rodó fuera y corrió a esconderse detrás de una pila de barriles, sin quitar la vista en su objetivo. Su emoción siquiera le hizo notar que la venda en su nariz se había desprendido hacia tiempo, dejando ver una cicatriz que atravesaba su nariz horizontalmente, de dudosa procedencia para el mundo entero.- ...determinaremos como terminará esto.

Una vez afuera, el danés de despojó de su abrigo y envolvió con él un barril mediano para luego bañarlo con el ron que había 'tomado prestado'. Un escalofrío le recorrió la espalda, tal vez por el aterrador momento o simplemente por que la negra camiseta de manga larga que se ajustaba a su cuerpo no era lo suficientemente cálida para las calles danesas. La emoción lo mantendría caliente. Tras voltear el barril de costado y empujarlo hacia el centro de la 'acción' este llamó la atención de los akumas, bien podría ser una persona, estas bestias no eran inteligentes según Anders dedujo. En un instante sacó su revolver y tras 3 tiros fallidos acertó e hizo volar el barril, causando aún mas caos que aprovecharon para escabullirse hasta el muelle.

-¡Señorita, si pudiera acompañarnos en nuestro naufragio sería un honor! -gritó mientras corría hacia el barco más rápido que encontró, uno pequeño, de vapor.

Christian tenía su vista puesta en lo que parecía un ciclón submarino que daba hacia donde habían cientos de barcos viejos hundidos, un panteón submarino. Este resplandecía con colores verdes brillantes, ¿como es que esto pasó? No lo había visto hasta después del ataque.
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Re: Reclutamiento de Christian Anders [Copenhague, Dinamarca]

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