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Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Jue Jun 03, 2010 9:04 pm

Off: regalo para Lili~, con todo mi amor x3! (??)


En su interior, dos partes suyas parecían estarse debatiendo, estirándose como un lazo de goma en direcciones contrarias aprisionándolo a él en el medio. Tirando y tirando igual a un muñeco de trapo.

Esa sensación tan angustiante había tenido su inicio estando apenas a una cuadra de distancia hacia el destino que Timcanpy marcaba como el verdadero paradero de Alice en ese momento, ¿por qué? Allen no lo sabía.

El corazón se le aceleraba no exactamente por haber estado corriendo durante todo el trayecto, sino por algo más… interno. La marea de sensaciones que había tenido la primera vez que se dio cuenta de cuánto quería a Alice, ahora se intensificaban hasta lograr ganarse un puesto entre lo sofocante para él. Le hacía sudar, provocándole un ronroneo constante en el estómago que lo inquietaba cada vez más. Difícilmente lograba mantener la atención en lo que ahora realmente debería importarle: la misión, la seguridad de su compañera y encontrar la Inocencia; puesto que su mente, esa parte que se estiraba hasta recónditos sitios que él jamás había osado pisar en el interior de su propio ser, su propio corazón, caía en picada deliberadamente hacia allá justamente.

¿Qué haré?, ¿qué haré?

En su mente veía el rostro de Alice, y entonces su cuerpo trabajaba en un impulso irracional por querer tenerla contra sí. Besarla, abrazarla, adorarla.

Instantes como esos obligaban a su parte más sensata a cortar el hilo de pensamientos bruscamente, aunque cada vez con más esfuerzo.

La misión. Debo centrarme en la misión. No puedo seguir pensando ese tipo de cosas sobre Alice mientras ella puede estarse encontrando en peligro o en alguna otra situación riesgosa.

Y con eso se calmaba. Aunque no durante mucho tiempo.

Cuando llegó al frente de la chocolatería, las partes seguían jalando, aún con más insistencia. El malestar empeoraba.

N-ngh! ¿Un-una industria chocolatera?, ¿qué hace Alice en un lugar como ese? ¿e-eh?

Ruido. Un estruendo estrepitoso que provenía del interior, y aún así, Allen logró escucharlo tan claramente como si se hubiese precipitado a su frente. Ello le sobresaltó, y la parte que no pensaba en sandeces, constató que sí, debía tratarse de su compañera, siendo esa bulla probablemente un producto de su situación. Cuando su maldición se activó, supo además de que se encontraba en peligro, con tantos Akumas merodeando por allí. Peligro. Hora de apartar todo pensamiento inmoral de la cabeza y actuar. Alice estaba en peligro.

¡Es el joven Allen! —de pronto la voz de Marylin dio paso a la presencia de la misma que lo tomó de los hombros cuando corriendo, se acercó hasta a él jadeando.— ¡Joven Allen, debe ayudar a la señorita Alice que se encuentra allí dentro! ¡Rápido! —imploró la joven mientras Julian le cuidaba las espaldas.

Allen la miró perplejo, notándola manchada de exquisito chocolate de pies a cabeza, y tardó un rato en asimilar la situación y lo que la francesa trataba de decirle. El aroma dulce e incitador de aquella mezcla de cacao y azúcar prácticamente le tenía hechizado.

¿Alice está…? —balbuceó, y luego se sacudió la cabeza con fuerza al por fin caer en la cuenta de lo que venía a hacer en ese sitio— ¿Alice está adentro?

Antes de darle la oportunidad a Marylin de contestar, corrió y se internó en aquel lugar, con Tim siguiéndole los pasos a vuelo desenfrenado. Allen corría, y sus piernas le llevaban velozmente por los pasillos achocolatados de aquella estancia.

Hasta que llegó a la cocina y se encontró con la escena que menos quería ver en ese momento.

Un Akuma de nivel tres tomaba rudamente a su amiga del cuello, y parecía asfixiarla con el mero gesto mientras reía socarrón en su regocijo. Por primera vez en aquel instante, las dos partes aflojaron la presión y se convirtieron en una sola. Un único pensamiento con su propio impulso iracundo.

¡¡Suéltala en este mismo instante!!

En un parpadeo estaba ya disparándole con el poder de su Inocencia, un brazo izquierdo que aunque nadie pudiese explicarse cómo sorpresivamente se había activado de la nada, estaba allí arrojando una lluvia de exterminadores contra la bestia del nivel tres.

Éste mismo tuvo que verse en la necesidad de, primero, arrojar a Alice hacia donde la suerte y su mano apuntasen, de manera que en su segundo movimiento, tuvo la ventaja de desaparecer a prisa antes de que la precipitación entera se hubiese arremetido contra él. Logró salvarse del potencial, pero unas cuantas habían conseguido abollarle y golpearle salvajemente.

Antes de que Alice tocara el suelo con la misma bestialidad con que el nivel tres la azotó, Allen la tomó entre sus brazos casi en un suspiro de alivio al comprobar que seguía con vida, y aún así, mostrándose preocupado.

¡Alice!, ¿estás bien?

Una línea cruzó su mente, como un choque que de repente le hizo tensarse, un dolor mental que le habría cegado el cerebro momentáneamente, ¿qué sucedía? A su alrededor olía chocolate, veía del manjar, y además, sentía un lunático pero verdadero (al menos para Allen, realmente lo podía percibir) palpitar de todo lo que bañaba en calor el suelo, las paredes. De alguna manera ejercían poder en él, como delicados lazos invisibles que le ataban de pies a cabeza. Nuevamente, esas dos partes en su interior comenzaron a jalar con opresión. En esta ocasión, aquella parte irracional, teniendo a la propia Alice cerca, sintiendo su piel cálida entre sus manos, se mostró feroz, y con un chasquido terminó por ganarse el dominio entero.

Allen, antes con la mirada repentinamente desenfocada, apretó contra su cuerpo el propio de Alice. Ambos parecían los personajes principales de una novela de amor, angustia, con los vestuarios que llevaban puestos igual a sus papeles en perfecta posición, en ese momento.

Alice yo… —murmuró sofocado. ¿Podía sentir ella el desembocado latido de su propio corazón martillearle el pecho?, ¿o acaso su respiración entrecortada?

Él no lo sabía. Él no lo pensaba. En ese momento, de hecho, su mente quedó completamente en blanco, a merced del aroma circundante, mezclado con el de la propia exorcista que lo hacía todo aún más enloquecedor.

Decidió dejar de hablar -puesto que sus propias palabras lo arruinarían todo-, en el mismo instante en que la inclinó hacia él, con la fuerza de sus brazos, reteniéndola con firmeza y buscó sus labios. Allen soltó un silencioso suspiro al encontrarlos tal como había pensado y soñado: dulces, suaves y tentadores. Eso le provocó el ímpetu que reaccionó en él cuando afianzó aquella íntima unión profundizando el beso.

Nada le importó. Su alrededor no era más que un vasto espacio con cosas insignificantes que nada lo valían como para parar ese momento. importaba su aliento entremezclado con el de Alice, sus labios posados sobre los de ella, y acaso su juguetón ademán, sutil, delicioso, cuando ligeramente atrapó dentro de su boca el labio inferior de su pareja, jalándolo igual de imperceptible como una caricia que retenía desbocada pasión de seda.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Vie Jun 11, 2010 6:43 pm

Off: no te lo quería decir antes (para hacer surfrir a tu ego(?)) pero...
Spoiler:
me encanto el regalo >__< X3 Allen is so sexy~ XD Lastima que Alice no piense lo mismo e.eUu.... por mi hago mas eterno el beso *-* XDDD. Ahora si contribuí a a la polución e.eU
______________________________________________________________________

Había sido arrojada sin ninguna contemplación hacia algún rincón del lugar, al mismo tiempo que daba una gran bocanada, por fin sus pulmones se podían llenarse de aire. Se sintió aliviada, pero el cuello le dolía en ese momento, demasiado, tanto que comenzó a toser, mientras escuchaba la voz de Allen. A pesar de que el chico estuviera cerca, ella le escuchaba lejana, estaba más ocupada en atender a su cuerpo, el cual le pedía a gritos oxigeno, por lo que ella trataba de dárselo casi desesperada y usando casi todas sus fuerzas.

- Es-estoy bien…- respondió mientras la tos comenzaba a menguar lentamente, fue entonces cuando cayó en cuenta que se encontraba junto a Allen y este le había salvado de un duro golpe contra el piso.- Esto… ¿Allen?- llamo ella nerviosa al notar que su compañero parecía estar perdido en sus pensamientos. Fue cuando sintió que el agarre de Allen se hacía mucho mas firme que antes, recordó lo del chocolate fugazmente y fue cuando reacciono, aunque demasiado tarde , ya que los labios del peliblanco estaban sobre los suyos.

-- Claramente Alice no podía hablar, estaba sorprendida que su cerebro pareciera que se hubiera apagado y no le permitía mover su cuerpo. Reacciono solo cuando el beso comenzaba a tomar otra intensidad, en ese momento supo que esto se estaba saliendo de control y recién su cara comenzaba a ganarse de in intenso color rojo, el cual se iba expandiendo desde sus mejillas. Sin mencionar que comenzaba a moverse entre los brazos de Allen, quien parecía haber olvidado donde estaban en ese momento y la situación en la que deberían estar enfocándose ahora.

Soltó un gemido de protesta, primero no le dejaba respirar el akuma, casi matándola al amenazar con estrangularla, y ahora Allen, haciendo… lo que qué estaba haciendo, ni siquiera quería pensarlo más. Fue cuando logró separarse, en un movimiento rápido, sus manos se posaron sobre el pecho del otro exorcista y le empujo con todas con sus fuerzas alejándolo. Para luego, y sin contemplaciones, lanzar un puñetazo a su cara, que de seguro le dejaría un ojo morado, el cual esperaba que no fuera el ojo donde llevaba aquel tatuaje. Pero ese golpe no vino solo, además de todo le acompañaba una linda frase –nótese la ironía- que le grito Alice.

- ¡Moyashi Pervertido!- cuyas palabras, debido a como estaba construido el lugar, hicieron eco una y otra vez. De seguro hasta llegaron a la salida de la fabrica aquella; donde Marylin estaba esperando que todo saliera bien. Alice habría logrado ponerse de pie, mientras el fleco de su cabello tapaba sus ojos, pero no así el sonrojo de sus mejillas. Si, estaba furiosa, pero también muy avergonzada, ella muy bien sabía que Allen estaba actuando así por el chocolate, pero su primera reacción fue golpearlo por su atrevimiento, a pesar que no era él mismo y actuaba bajo otras influencias.

El akuma que había huido en cuanto el peliblanco había hecho esos disparos, también estuvo muy atento a cuando Allen le robo un beso a la otra chica que estaba a punto de matar. Se sintió ofendido ya que le estaban ignorando completamente, mas aprovecho aquella oportunidad para burlarse en cuanto ambos se hubieron separados bruscamente.- ¿Qué pasa con los tortolitos?- pregunto el akuma sonriendo burlescamente o eso parecía, su tono salió superficial y sin lugar a dudas simplemente quería molestarlos. Estaba resultando, al menos con Alice, quien empuñaba sus puños con tanta fuerza que sus manos y brazos temblaban.

- ¡Akuma idiota!- le grito Alice antes de lanzar su ataque, el cual parecía ser simplemente ser para sacar su enojo y vergüenza junta. Mas no midió las consecuencias, aquella materialización salió volando de su mano girando y girando, parecía una cuchilla que cortaría lo que fuera, en el piso iba dejando una línea recta. El nivel 3 al ver que era peligroso, se hizo a un lado justo a tiempo, cortando algunos de lo que podría llamarse cabellos que llevaba oculto bajo aquel casco medieval. El ataque de Alice sin embargo siguió su camino, sin percatarse que en un abrir y cerrar de ojos la gran olla que ahora se hallaba ladeada en el piso, era cortada a la mitad.

La exorcista no reacciono a tiempo, su rostro parecía negar que aquello sucedió, mientras miles de gotas recorrían su rostro. Su ataque ya se había desmaterializado por completo, una reacción tardía de parte de Alice ya que la olla se hallaba cortada por la mitad enfrente de ellos.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 22, 2010 10:59 pm

Spoiler:
Off: super-ego-on...~


¿Y qué significaba eso ahora?

Allen vio un montón de chispas parpadear frente a sus ojos cuando el puño de Alice le amedrentó. Por suerte, y gracias a sus refinados reflejos, el golpe no le llegó de lleno, sino con alguna clase de retardo que el ocasionó al echarse levemente hacia atrás cuando el instinto se lo dijo, aunque sin poder librarse del puñetazo entero.

Al menos no tenía ni un ojo magullado, y mucho menos algún vaso de la nariz roto que le hiciese sangrar. Sólo el escozor que le producía el golpe en los párpados desorientados.

Por otra parte, su cabeza era más bien algo parecido a una caja de resonancia. Las palabras de Alice, el sonido seco de su nudillo cortando el aire, así como el momento, se quedaron grabadas en su cabeza y repetían una y otra vez sin medida; como un eco, como una película rayada.

Cuando Allen reaccionó aunque aturdido todavía, se llevó una mano al rostro cubriéndose los ojos, y después parpadeó repetidas veces. Los ruidos que había producido su compañera tras ser mofada por el nivel tres, le dijeron que de verdad aquello le había enojado.

El corazón se le encogió por unos instantes, viniendo de uno de los lados que le tensaban el alma al jalar en direcciones contrarias produciéndole dolor. ¿Había sido rechazado de forma tan cruda?

P-pero Alice… —atinó a decir con cierto tonillo infantil lleno de desesperación e insistencia.

No obstante, en ese momento algo dentro de su cabeza hizo Plac!. La línea que se tensaba de una dirección y otra había cesado. El recuerdo de las palabras de la chica, sin percatarse mucho, había despertado una parte de la mente del albino que se sobrevino como una ola enorme y triunfal acabando con todo aquel encanto en un solo parpadeo. Rayos, ¿era así como se sentía la fuerza de un Déjà Vu?

Allen apenas alcanzó a rozar el pensamiento, cuando su rostro se frunció repentinamente iracundo, engrinchado igual a un gato que ha sido molestado.

¡¿A QUIÉN LE HAS LLAMADO MOYASHI?! ¿¡EHHHH!?

Las venas de su cuello se tensaron cuando gritó aquello, e incluso el nivel tres se distrajo y volvió su atención hasta el peliblanco tras escucharle, perturbado.

Después se llevó una mano, repentinamente congestionado, a la cabeza, haciendo una mueca de dolor. Las sienes le palpitaban y dentro de él la ligereza que antes se había convertido en piedra volvía con tal impacto que aún no terminaba de asimilarlo completamente.

¿Qué rayos sucedió aqu-…?

¡La Inocencia!

¡¿Eh?!

El nivel tres había alcanzado a mirar, de la olla rota, cómo sobresalía de ella el cristal divino que se hallaba incrustado en uno de los extremos seccionados por Alice.

Allen siguió su mirada cuando estuvo perplejo y entendió entonces la ansiedad y el grito cascado de aquella bestia. A la par, su faceta más seria regresaba al caudal correcto.

¡No te dejaré ir por ella! —le advirtió volviendo a convertir su brazo en el cañón anti-akuma del que se valía siempre, y entonces disparó sin dilación.

El nivel tres gruñó y se apartó, mirando con expresión arisca al exorcista. Esquivó la munición que pasó de largo e impactó contra un muro de la fábrica resquebrajando el concreto. Cuando volvió la vista, Allen no estaba donde antes le vio, sino que se encontraba cerca de la olla corriendo a por la Inocencia.

Ahora me toca decir lo mismo, exorcista.

Fue lo que atinó a decir entre gruñidos malhumorados, mientras alzaba uno de sus filosos antebrazos y después se precipitaba también en esa misma dirección como en una carrera contrarreloj.

Mientras tanto, alrededor de Alice, los nivel uno y dos empezaban a levantarse aturdidos luego de la sacudida achocolatada que tuvieron cuando ella indicó su primera maniobra. De repente la miraron con cierta irritación, y obvias ganas de despedazarla.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Sáb Jul 03, 2010 1:45 am

Casi fue como en un segundo o tal vez en menos, pero en un abrir y cerrar de ojos los akumas, que parecían dispuestos a matar a la chica, ahora estaban muertos y muy pocos hubieron huído para alejarse de ella. Aunque eso no quería decir que hubiese acabo con todos ellos, aún habían mas y mas y aún quedaba el nivel tres de antes.

Enfado. Una de las cosas que hacía que Alice perdiera el control y olvidara, solo a veces, quienes eran sus aliados y quienes no. Está bien se había tratado de controlar, sabía que no era culpa de él todo lo que había pasado y lo que había provocado, es que no lo podía evitar, no podía evitar enfadarse por lo que había pasado. En ese momento quería salir de ahí, es que en realidad nunca pensó que los chocolates hicieran tal efecto, tan profundo, en su compañero.

Podría decirse que teminaría odiando los chocolates para siempre, pero tal vez aquello le dudaría solo unos días, para luego comprarse una barra de chocolate comérsela tranquilamente, es que no podía despreciar aquel manjar del cual gustaba tanto.

Volviendo a la pelea en sí, los akumas parecían haber quedado bastante enfadados cuando fueron cubiertos por chocolates, sentir que tragaron aquel liquido que comían los humanos les hizo ponerse aún peor. A pesar de que ella estuviera rodeada, que su apariencia menuda, delicada y pequeña dijera que sería aplastada cruelmente por la cantidad de akumas que venían hacia ella, rodeándole completamente. En realidad no era, ni sería así, Alice estaba preparada, solo les lanzo un mirada asesina y cruel a los akumas que venían hacia ella…

Explosiones.

Fue eso lo que ocurrió en unos segundos, de una manera tan rápida, que era imposible saber lo que había ocurrido, en el sector donde se encontraba la exorcista. Pero aquello fue simplemente la voz de Alice, cuyas ondas que provenían del poder cristalizado de Dios, eran capaces de salvar las almas de aquellos akumas que estaban a punto de matarla. Las explosiones sucedieron una tras otra, haciendo que la voz de Alice se opacara y al mismo tiempo se mezclara con las explosiones que sucedían una y otra vez.

Hasta el nivel tres, parecía verse afectado por la voz de la exorcista, no le había hecho con mucha claridad, pero aquellas ondas llegaron fácilmente a su cuerpo, sorteando todo el camino hasta él. Sin embargo, no lo suficiente como para matarlo o dejarlo débil.

- ¡Niña insolente!- gritaron los akumas niveles dos que habían sobrevivido y que inteligentemente se había alejado de ella, ahora su número, eran mucho menos de la mitad.- ¡Disfrutare haciéndote puré!- un akuma nivel dos salió desde detrás de ella. Alice volteo justo a tiempo para esquivar lo que hubiese sido un golpe mortal, una cuchilla había caído y se había incrustado ahora, en el lugar donde estaba antes. Mas no se había fijado que detrás de ella había otro akuma nivel dos, este apareció luego de que su ataque hubiera concluido, y a diferencia del otro akuma, era mas corpulento y grande. Se podía notar ya que sus grandes manos fueron las que le tomaron por sus hombros, casi apretándolos y alzándola en el aire.

- Veamos como sales de esta exorcista…- su tono de voz salió acido, como si estuviera diciendo una palabra asquerosa para su especie. Levanto la cuchilla que tenía por brazo derecho, alzándola para poder cortar a Alice a la mitad.

Que divertido, piensa matarme…

Su ataque no llego a concluirse, tal vez sus brazos estaban siendo sostenidos fuertemente contra su cuerpo, mas no sus piernas. A pesar de que el vestido era corto, levanto una de ellas rápidamente para darle una patada en lo que era su mentón, el akuma salió volando unos pocos metros hacia atrás. Cayendo pesadamente sobre el suelo, como quien hubiese arrojado un costal lleno de basura.

- Tú, mas vale que me sueltes.- exclamo ella, aún con la inocencia activada, provocando que el akuma le soltara sin proponérselo. La voz de Alice era en verdad era molesta para ellos. Se sentía como miles de agujas penetrando cada fibra de sus pobres cuerpos hecho de materia oscura, tan doloroso era a veces que sentían la imperiosa necesidad de arrancarse la piel poco a poco, claramente eso le sucedía a todos los akumas que se enfrentan a ella.

Al verse libre, cayó al suelo de pie y volteo a mirar al akuma. Por lo menos ya se sentía un poco mas tranquila, aunque sintió que todo el estrés y cansancio se le vino encima, como si alguien le hubiese dado una enorme roca que llevar por un largo camino, era molesto. Parecía una lucha de miradas, entre el enorme y corpulento akuma, con la pequeña y delicada figura de Alice, pelea de miradas que acabo, ya que el otro akuma se lanzo en contra de ella para poder atravesarle con su arma. Pero no contaba con que Alice se hiciera a un lado y el arma atravesara al otro akuma, rápidamente Alice esta vez canto para ellos, haciendo que sus almas pudieran descansar como debían hacerlo hecho luego de haber muerto.

Su mirada entonces se dirigió hacia los akumas que aún quedaban y que al parecer eran tan tercos como para no huir de ella y seguir peleando en contra suya. Eso le estaba cansando, no solo sicológicamente, sino que también físicamente. Esperaba estar en igualdad de condiciones, ya que aún quedaba un nivel tres por acabar, aunque esperaba que su compañero pudiera hacer ese trabajito por ella, al mismo tiempo esperaba que el lugar resistiera la pelea. Ya podía ver las paredes desquebrajadas, el piso sucio, algunos metales doblados por allí, basura por acá, todo hecho un completo caos.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 09, 2010 8:42 pm

Está tan enojada… y todo por mi culpa

¿Uno de los defectos de Allen? Recriminarse injustificadamente hasta el cansancio cuando se encontraba involucrado en un suceso que de alguna forma afectaba a sus allegados, por no decir amigos, así como inmediatamente echarse la culpa sin tomar en cuenta el verdadero sentido del momento.

Esta vez no era la excepción. El grito de Alice, la fuerza que irradiaba cada onda sonora y hacía caer a los Akumas, se notaba obviamente alterado, y él no dudaba de que fuese por la irritación. Más cuando en un momento pudo observar por el rabillo del ojo la mueca que ésta llevaba. Su actitud. Y bueno. Un punto menos a su autoestima que estaba de por si por el suelo en esos instantes, aunque muy guardado en su interior.

La carrera le había servido para despejarse. La adrenalina sustituyó la pesadez, como no, ante el momento de actuar rápidamente en un instinto de reflejo que debía poseer a fuerza cualquier exorcista en misión, de modo que ahora todo lo veía más claro, y por si fuera poco, también recordaba con una viveza que no hacía más que dejarle con un nudo en la garganta que le impedía hablar o siquiera pensar adecuadamente para poder contrarrestar el bochorno, y ahora la desolación de lo que estaba causando su actuar tonto e imprudente.

Quizá Kanda no se equivocaba del todo cuando me llamó débil… realmente puede que en realidad lo sea.

Maldición.


El nivel tres no le estaba siguiendo con el ritmo amenazador con el que comenzó la afrenta. ¿Por qué? No dudo en saber la razón de ello, y es que los gritos, la voz de Alice llegaba hasta ese sitio donde estaba. No tenía la menor confusión de que ahora estuviese lidiando también con los retazos de ese poder que aún así no iba dirigido hacia él, era malintencionado cuando se le atravesaba en el camino de forma inoportuna. El exorcista no podía dejar escapar una oportunidad como aquella.

Así que en vez de quedarse parado como un imbécil a esperar a que su adversario se recompusiera, hizo todo lo contrario, ¿y quién no?

Aceleró el paso, una carrera que se convirtió ahora en enormes y veloces zancadas, que sin tardar mucho le dejaron pronto de frente con la Inocencia. Se detuvo, jadeando, y unos segundos le bastaron para después arrodillarse y tomar entre sus manos el cristal expuesto, que antes se había fundido con aquella enorme olla, quizá esperando a un acomodador que nunca apareció para poder convertirse en un arma contra los Akumas y el Conde. La ocultó de la vista de los demás entre sus ropas, incorporándose.

Oe, oe, oe, no pensarás quedarte con ella sin antes pelearla, ¿cierto?

De pronto allí estaba el nivel tres, descendiendo lentamente, para quedar cara a cara con el albino. Se sostenía con una mano la cabeza, todavía adolorido por la voz de Alice, y lucía una sonrisa irritada mientras rechinaba los dientes enojado.

Exorcista~

Y en ese momento Allen volvió a observar su alma adolorida y sufrida, retorciéndose dentro de aquella alineación de metal, maldad y oscuridad. La mirada se le afiló, olvidándose de sopetón, como si nunca hubiese existido, la vergüenza sucedida momentos atrás, tanto como cualquier mortificación que ello le trajo igual a una sandez juvenil.

Sí, ese justamente soy yo —se dijo para sí mismo, a pesar de que hubiese replicado las palabras del nivel tres.

Alzó su Inocencia, apuntó a su adversario y disparó. El otro podía esquivarle no obstante, con una fluidez que le advirtió el rango de dificultad que iba a traer el encuentro. Después de todo era un nivel alto el del Akuma. Allen chistó y comenzó a correr sin dejar de disparar en su dirección, para que así no pudiese acercarse hasta él más de lo necesario.

Luego convirtió su Inocencia en la enorme garra, variando la estrategia. Lanzó un zarpazo, la mímica de querer atenazarlo entre su mano logrando con ello sorprenderlo y hacerle un rasguño. No estaba mal.

El nivel tres bufó.

Vaya, así que ahora te has puesto serio de verdad conmigo, ¿eh? Supongo que yo debería hacer lo mismo, llegados a esto.

En un parpadeo ya no estaba. Allen abrió los ojos como platos sabiendo lo que significaba ello. Estaba expuesto a cualquier ataque sorpresa. Empezó a buscarlo violentamente con la mirada, girando su cuerpo con la misma rudeza.

¿¡Dónde-…!?

Justamente aquí.

Detrás suyo. Muy cerca. Sintió sus movimientos a merced del aire en la piel y se tensó. El ataque no se hizo esperar. Un “crash” que levantó una cortina de humo por el concreto apabullado, haciendo además una brecha entre los muros de la fábrica.

En un momento, ya no estaba ni exorcista ni Akuma dentro del recinto.

Ahora la luz de la luna les recibía.

Allen se pasó el dorso de la mano normal por el labio, escurriéndose la sangre que le salía por las pálidas comisuras. Una mirada aún más seria y centrada.

El Akuma le hizo una seña para que se le acercara de forma socarrona.

El exorcista saltó y se fue directamente contra él, esta vez enarbolando una delgada y fluorescente espada en el brazo izquierdo con una estocada pendiente a punto de salir de allí.


Última edición por Elipthi Khanon el Jue Sep 30, 2010 8:57 pm, editado 1 vez
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Lun Jul 26, 2010 11:47 pm

Creo que con esos últimos akumas ya había sacado toda su ira, como se iba imaginar que los akumas serían una opción para quitar toda el enojo que sentía en ese momento. Inconscientemente, tal vez, no quería hacer pasar a Allen por su feo temperamento, ya mucho había hecho dándole ese golpe y aquel rechazo de parte de ella. En verdad comenzaría a odiar los chocolates… Bueno, tal vez no.

Siguió acabando con los akumas que restaban en ese lugar ¿Cuántos había traído ese nivel tres? Además de quitar todo su enojo con ellos, también estaba gastando parte de su energía. Ya se le podía ver agitada, respirando pesadamente, esperando que otro akuma viniera a por ella. Mientras una gota de sudor surcaba por su mejilla, hasta caer al suelo. Concéntrate, Alice. De reojo observo a donde supuestamente Allen y el nivel tres estaban, pero al parecer había cambiado de ubicación.

Pudo percibir una risa burlesca, detrás suyo. Se equivocaba venía de distintas partes , una de su derecha, otra de su izquierda, una al norte, otra al sur. Observo hacia un lado y vio a un akuma nivel dos, cuyas extremidades le permitían aferrarse a la pared, tal como si tuviera pegamento. De sus ojos salían lágrimas negras, tal vez por resistirse al poder d ela inocencia de Alice, cuyo caso no podría hacerlo otra vez.

Los ojos azules de Alice fueron hacia otra dirección, observo hacia atrás, otro akuma del mismo nivel y del estilo, tal vez de otro color u otra forma, pero ambos pegados a la pared como moscas. Entonces pudo notarlo, estaban cerca de los pilares del edificio y al parecer ya estaban destruidos al completo, todo el lugar estaba en pie solo gracias a que un par de pilares estaban completo, solo por milagro no se había venido abajo sobre los que estaban adentro. Sin embargo, ese milagro duraría muy poco, y los akumas que apenas estaban vivos, se encargarían de aquello.

- ¡Muere exorcista!- fue el grito de uno de los akumas el cual destruyo por completo uno de los pilares, mientras otro hacia lo mismo con él último quedaba. Solo fue en cuestión de minutos que el concreto, no solo debido a que sus cimientos y pilares estaban destrozados, sino también por toda la batalla que había ocurrido en su interior. Cada golpe que había recibido el lugar, ahora comenzaba a recaer en la pobre construcción, los akumas más próximos a la salida pudieron escapar, si bien eran unos pocos. Los otros que aún estaban dentro sufrieron el ataque de Alice, cuando esta de un momento a otro grito.

- ¡Allen, el edificio se derrumbara!- cuya voz hizo eco en el lugar, solo esperaba que el chico le escuchara, hace rato no le veía. No solo le avisaba para que se protegiera, si no también, para la gente que estuviera cerca del edificio, curiosa por saber porque que producía tanto escándalo. La curiosidad humana a veces era algo muy peligroso y ella lo sabía muy bien. Iba a salir de allí, no había nada que se lo impidiera –los akumas que quedaban ahora ya no existían- cuando un pedazo de concreto callo desde el techo, imposibilitándole el escape, agradeció que no hubiese caído sobre ella. Por fuera se podía ver el edificio balancearse de un lado a otro, a punto de caer hacia el suelo gracias a la gravedad y eso ocurrió en un instante. Tal inestabilidad, hizo que cediera completamente, cayendo al piso estrepitosamente, levantando una gran humareda de humo, debido a los escombros que salieron del lugar. La figura de Alice se había perdido de la vista de cualquiera.

……

¿Cuántos segundos pasaron? ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cómo estaría Allen? No creía que hubiera pasado tanto tiempo, por lo que sabía un edificio no tomaba mucho tiempo en llegar al piso y caer estrepitosamente, lo que duraría seguramente el sonido de había producido o la cortina de humo que había levantado en el suceso. Esta vez había sobrevivido gracias a su inocencia, que bueno que tenía esa haz bajo la manga. Alrededor de su propio cuello, se había materializado un bufanda de seda, que creció y le envolvió formando una esfera. A pesar de que le había invocado un poco tarde, ya que un escombro había caído pesadamente sobre su pie, ni hablar de los rasguños que había recibido en el instante de querer sacar su pie debajo de aquella roca de concreto.

Ahora mismo se encontraba bien, acostada sobre los escombros pensando y observando lo poco que veía del cielo. Tomo una piedra y la lanzo contra una pequeña pared que seguía de pie, como si se estuviera desquitando contra el edificio por haberse caído y justo cuando ella estaba adentro. Se levanto enseguida, no podía darse el lujo de dormir, aún quedaba ver como estaba Allen, las demás personas y acabar con los últimos akumas que quedaban, para llevar la inocencia a salvo a la orden.

- au…- se quejo ella débilmente, al pararse sobre sus dos pies, uno de ellos no parecía querer soportar su peso, su pie temblaba por el esfuerzo que realizaba Alice para caminar y salir de la zona de desastre. Camino lo mas rápido que su pie se lo permitía, claramente cojeaba al hacerlo y de seguro terminaría mucho mas lastimada mas tarde. Ya veía la hinchazón que tendría en el tobillo por el hematoma, dolía pero trataba de aguantarse el dolor.

Por fin se podía vislumbrar la figura de Alice, además la cortina de humo menguaba lentamente, dejando ver los retazos que quedaban de aquel lugar. Solo quedaba en la mente de Alice, el akuma nivel tres con el cual Allen estaba peleando.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 30, 2010 9:22 pm

Si, es cierto que por un momento había pensado erradamente que la balanza en fuerzas estaba desequilibrada peligrosamente en su contra, pero ahora era distinto. Quizá era por el aire puro, la sensación de libertad allá afuera, o los rayos de la luna que apenas iluminaban las calles junto a las farolas, que le inspiraban. Fuese como fuese, ahora no se sentía tan intimidado a la hora de analizar sus ventajas. Como un gato que caza de noche sintiéndose en su territorio, Allen se permitió confiar más en sus habilidades dándose cuenta de que podía dar aún más.

Y sin embargo, el nivel tres no.

Lo ocultaba con una maestría digna de admirar, pero a ojos del exorcista, no podía ser tan buen mentiroso. En el brillo de aquellos plateados ojos, perfilados como los rayos de la luna entre penumbras, estaba la certeza de que en algún momento cedería, y con ello, la libertad de la pobre alma sufrida estaría garantizada.

Este mocoso… me mira como si fuera alguna clase de piñata a punto de partirse ―masculló para sí mismo a instancias de un golpe que les había alejado por la presión el uno del otro. Ahora, ambos admiraban cada uno desde una subjetividad única el derrumbamiento de la chocolatería.

Allen con ojos aterrados, el nivel tres indiferente. Después de todo, la Inocencia ya no estaba allí, sino a su frente.

Alice ―masculló el albino entornando los ojos, bajo un murmullo en su garganta de preocupación―. Por favor, que no esté…

No quería dudar de las capacidades de su amiga por salir de allí ilesa. En ese momento no era lo más conveniente. Se sacudió la cabeza antes de darle la espalda a lo que quedaba de la antigua fábrica y encarar nuevamente al nivel tres. Se terminaría aquí, ahora.

¿Qué pasa?, ¿no vas a ir por tu novia? ―se mofó su adversario.

En respuesta él tragó saliva algo tenso. Tampoco podía dejarse llevar por los recuerdos, puesto que en ese instante sólo pesarían como un saco de arena.

Alice es mi amiga, y confío en ella ―se limitó a replicar. Sólo eso, y después arremetió con cañonazos al bocón de Akuma que le había tocado exterminar―. Justo ahora mi misión es encargarme de ti, y eso haré.

Sonaba a juramento. Quizá, en medio del aire romántico y sublime de esa noche, podía serlo.

El Akuma no aguantaría mucho. Pronto sucumbiría a la debilidad. Allen tenía que resistir. Unos golpes más y…

Cuando vio que disparando a distancia no surtían efectos sus arremetidas, cambió radicalmente su Inocencia a la forma primitiva: una garra enorme con la que se impulsó en el suelo y voló por los aires, comiéndose el espacio que los separaba. Eso no había estado en los planes del nivel tres.

¡¿Qué?! ―exclamó retrocediendo un paso por la impresión.

Y la garra que volaba como un zarpazo perezoso pero definitivo hacia él. Allen abrió los labios y gritó mientras el viento hacía de las suyas y producía ardor en la velocidad de su acercamiento repentino.

Cross Grave!

Al azar se escuchó una explosión de choque.






¡Señorita Alice!

De la nada surgió Marylin al lado de la pelinegra. Venía acompañada de Julian y su padre, que seguía teniendo esa mirada mezcla de bochorno y preocupación por sus finanzas y el mal que había hecho con su secreto. La bella francesa ya no llevaba tacones. Estaba descalza, y por eso se permitía correr libremente por el suelo sin tener el riesgo de caer y lastimarse.

¿Se encuentra bien, señorita Alice?, ¿dónde está el joven Allen?

En ese momento se escuchó el último estruendo de la noche, casi como el aviso de que al menos, había vida donde pudiese estar el peliblanco.

Oh, Dios mío.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Dom Oct 03, 2010 11:55 pm

Había salido ilesa de entre los escombros en ese momento, solo esperaba que con esto terminara todo. Suponía que el akuma con el que estaba luchando Allen en ese momento, fuera lo último con lo que tuvieran que lidiar ese día. Además claro de tener que enfrentar a Allen tras la anterior que habían protagonizado.

La voz de Marylin le saco de sus pensamientos en esos momentos que recordaba tan vergonzoso escena, esperaba que en verdad Allen estuviera bajo el hechizo de aquellos malditos chocolates. En verdad terminaría odiándolos, aunque quizás por muy poco tiempo, después de todo, los chocolates eran un gran manjar para disfrutar.

- Si estoy bien.- contesto en unos segundos, casi instantáneamente ante la estándar pregunta que debía recibir cada cierto tiempo luego de salir de una batalla o algún altercado donde su vida corría peligro. Pudo notar como dos hombres venían con ella, uno parecía bastante abochornado por aquella situación, mas Alice no parecía preocuparse por ello, ya que la siguiente pregunta le pareció más interesante que los demás.

- ¿Dónde está el joven Allen?

Si, ni ella misma sabía dónde estaba, solo se encogió de hombros para darle una respuesta un tanto vaga, a pesar de todo, esperaba que estuviera bien. El extraño sonido que provenía desde el norte del lugar donde se ubicaban, llamo la atención de todos.

- Debe ser Allen.- murmuro ella, haciendo que Marylin se sintiera un poco aliviada, aunque al mismo tiempo preocupada por la condición del jovencito de cabellos blancos. Alice no era la excepción, se sentía culpable, por haberle dejado solo con ese akuma. Se pregunto si fue su culpa todo aquello, y si el romper aquella enorme olla en dos, había provocado que se separasen de esa manera. Pensando todo detenidamente, todo lo que había pasado hasta ese momento, se dio cuenta que nunca debió de darle ese chocolate, por lo menos se lo hubiese quitado a la fuerza.

¡El chocolate estaba “encantado”! ¡Y yo se lo dí!
Eran las frases que se gritaba a ella misma dentro de su cabeza, mientras una siniestra e imaginaría aura oscura comenzaba a cernirse sobre, volviendo el ambiente bastante tenso y deprimente. Marylin noto aquel extraño comportamiento de Alice, solo atino a observar la escena preocupada y con una gota bajando su cien.

- ¡Señorita Alice!- le grito sacándole de sus pensamientos negativos.- Hay que buscar al joven Allen.- Alice se despertó completamente en esos instantes, al notar lo que quería decir Marylin.

- ¡No! … Digo…- se detuvo un momento para explicarse.- Todavía es muy peligroso, por favor quédense aquí yo iré a ver.- exclamo deteniendo cualquier otro movimiento de la francesa. Esta estaba a punto de decir algo, sin embargo la exorcista fue más rápida.- Aquí estarán a salvo, busquen un lugar seguro, regresare enseguida…- fue lo último que dijo, de una manera rápida y preocupada, casi tropezando con sus propias palabras. Enseguida se alejo del grupo, esperaba que hicieran caso y se ocultarán, no quería inmiscuir mas a aquellas personas en esta situación, donde podían perder la vida a causa de una guerra que ellos no podrían entender, y que ni ella misma llegaba a comprender al completo.

… Todavía en un lugar desconocido, intentado comprenderlo.

Ahora lo mas importante, era encontrar a Allen con vida y si el akuma seguía vivo pues acabarlo de una vez. Nunca antes había necesitado tanto un descanso como ahora, habían pasado tantas cosas en esos momentos, además de que se encontraba muy cansada, el usar ese último ataque requería mucha concentración y energía. En ese momento recordó que no llevaba consigo el uniforme de exorcista, sino aquel disfraz, se observo un momento, mientras corría. Por alguna razón se sentía bien, a pesar de que no era una ropa ideal para andar corriendo por las calles, era un alivio no tener que usar ese uniforme.

Cuando ya estaba cerca, del lugar donde creía que había escuchado aquel estruendo, aligero sus pasos, buscando con la mirada algo que le indicara que Allen siguiera por allí, alguna señal de vida positivo. Esperaba no encontrarse con el akuma en esos instantes, no estaba en las mejores condiciones para activar su arma de nuevo.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 17, 2010 6:54 pm

Lo primero que hizo cuando la silueta del nivel tres desapareció embutido por las llamas, fue suspirar. Suspirar de alivio y cansancio. No es que hubiese hecho mucho, comparado con otras de sus misiones donde tenía que poner la vida en juego literalmente, pero vaya que habían pasado tantas cosas. Y un día no era suficiente como para asimilarlas todas.

En cuanto la noche en París volvió a ser tan silenciosa como antes para aquel rincón de la ciudad, Allen comenzó a caminar hasta una pared solo para dejar descansar las piernas. Se apoyó en el muro estirando sus pies e inclinando el cuerpo un poco, como si fuese un vagabundo sin techo propio en el cual resguardarse del frío y la maldad del cielo nocturno. En cuanto sintió relajar los músculos de su cuerpo supo que sí, en efecto, estaba bastante agotado. Abatido, de hecho. Con el paso del tiempo sintió los párpados pesados, pero se resistió a la idea de dormir allí a la deriva.

Todavía tenía que ir y asegurarse de que Alice estuviera bien, sana y salva, y no dentro de los escombros asfixiándose. Sin embargo, sin saber por qué, tenía la fuerte impresión de que en realidad se encontraba a salvo, ¿lo había comprobado por sus propios ojos sin recordarlo ahora tras ser fugaz? No lo sabía.

Alargó una mano hacia su abrigo, en el bolsillo donde había guardado la Inocencia. Tras comprobar que esta se encontraba a salvo, sobre su palma, sonrió con debilidad.

Al menos algo resultó salir bien después de todo ―se dijo con aquel brillo de esperanza en sus ojos―. A pesar de que pasaron muchas cosas en las que debo pensar luego, hemos cometido nuestro deber. Qué bien.

Ya el viento no le parecía tan frío y despiadado, sino incluso cálido. Allen sabía que no tendría cara ahora para mirar a Alice directamente a los ojos, pero ese pensamiento poco a poco se fue debilitando cuando comenzó a cerrar los párpados bajo el arrullo de su propia satisfacción. Merecía un descanso, ¿a que si? Sólo echaría un pequeño camarón y después… después se preocuparía por lo demás.

Sólo unos… minutitos.

Para cuando los pasos de su amiga exorcista la llevaron hasta donde se encontraba él, yacía dormido con una pequeña sonrisa en los labios, y sus cabellos tan blancos como la nieve meciéndose al son de la débil ventisca.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Vie Oct 22, 2010 11:22 pm

No pasaba nada, no veía a nadie, comenzaba asustarse de verdad por la vida de su compañero.- ¿Al-allen?- llamo ella dudosa, casi tragando saliva al no encontrar nada, observaba cada rincón que sus ojos alcanzaban a ver. Sin fijarse donde pisaba en esos instantes, sus pasos resonaron una y otra vez, por ahora nada marchaba bien. Maldijo internamente y siguió caminando, hasta que piso algo blandito, al percatarse de que era salto hacia atrás, como si hubiese visto un fantasma, casi grita, pero menos mal y no lo hizo.

A quien había pisado había sido a Allen, quien dormía tranquilamente apoyado en una pared. Le miro con un semblante preocupado, pero al notar su acompasada, lenta y profunda respiración, se percato que solo dormía profundamente. Se levanto del suelo, ya que había caído a este ante la sorpresa de pisar algo vivo todavía. Se rasco la cabeza al verlo allí tirado, observo hacia la izquierda, no había nada, luego a la derecha, mas de lo mismo ¿Cómo se lo llevaría? No quería despertarlo, debía estar bastante cansado y dudaba mucho poder llevarlo sobre su espalda.

- “Debe pesar una tonelada…”- fueron los pensamientos de Alice, por otro lado, ella no se encontraba en su mejores condiciones para sacarlo de allí. Se tomo unos minutos para pensar, hasta que decidió algo.

Minutos después, vemos como una menuda chica de larga cabellera negra, arrastraba a un chico por el piso de la ciudad parisina, en medio de los escombros. Cada una de sus manos tenía uno de sus tobillos, cualquiera pensaría que estaba cargando con un muerto, pero en realidad estaba muy vivo. Justo en esos instantes, una carreta, bastante elegante, se acercaba a ellos.

- ¡Señorita Alice!- Al parecer Marylin no había hecho caso de lo que le dijo, hasta se había conseguido una carreta. Olvidándose completamente del estado de Allen, soltó sus piernas las cuales cayeron hacia el piso, por el obvio efecto de la gravedad. Apenas el coche estuvo cerca, claramente tirada por unos caballos, Marylin descendió de esta y comenzó a hablar antes de que Alice pudiera preguntarle algo.- No podía quedarme allí, además me pregunte ¿Cómo traería al joven Allen? Así que traje este coche.- Allí mismo de conductor, estaba el novio de Marylin, quien muy amablemente también descendió del coche para ayudar

Alice sudo una gota al escuchar las palabras de Marylin, si bien ella no había pensado en como traerlo de una manera cómoda, miro hacia otra dirección para que no viera su expresión.- Vengan a mi casa.- comento repentinamente la mujer, mientras su novio se encargaba de recoger a un Allen durmiente y llevarlo hasta el coche, Marylin miraba al joven Allen con cierta preocupación cuando se le llevo y le metió a la carroza.

- Vamos señorita Alice…- exclamo empujándole suavemente.

- Es-espera… creo que… ya te hemos dado bastantes problemas…- le dijo ella con cierta pena, mirando hacie el interesante suelo.

- No te preocupes por ello…- le dijo Marylin, como si fuera su hermana mayor.- Además gracias a ustedes esos chocolates ya no harán más daño a las personas.- coloco su mano sobre su hombro y le sonrió, para luego hacer que se subiera al coche, dándole leves empujoncitos para que se apresurara. En esos instantes Allen ocupaba gran parte de uno de los asientos del carruaje, ya que se hallaba acostado. Ambas chicas se sentaron frente a él, mientras el coche finalmente se ponía en marcha.

- Cuando lleguemos les atenderemos.- exclamo Marylin sonriente, parecía feliz de ayudar.- Además debemos arreglar tu cabello, una señorita no puede estar así.- exclamo ella con ceño levemente fruncido, Alice llevo ambas manos sobre su cabeza, pasando sus manos sobre sus largos cabellos, mientras Marylin le sonreía para luego suspirar.

- Supongo que lo de Allen, fue por efecto del chocolate.- comento la mujer, parecía desanimada por ello.- Y yo que le había insistido tanto.- Alice quedo en shock al escuchar aquello, con una expresión que decía “¿Hablas en serio?” Es que no podía tener otra expresión, parecía que a la mujer le habían arruinado una de sus fantasías. La mayor dejo caer su espalda contra el respaldo del asiento, mientras buscaba un abanico entre sus cosas, cuando encontró uno procedió a usarlo.

- Por lo menos el traje le quedo magnifico.- comento ella, pero lamentando internamente que se hubiera dañado durante tantas peleas y batallas, y todo lo que hubiera pasado y que aún no le encontraba mucho sentido. No quería abordar con preguntas a Alice en esos momentos, además sin darse cuenta, cuando volteo a mirarla, esta se había quedado dormida. Alice parecía una pequeña niña, mucho menor de su edad, al ver dormir tan profunda y tranquilamente. Sonrió, ella también tenía mucho sueño, después de todo era bastante tarde.

No tardaron en llegar al hogar de Marylin. Al amanecer ambos despertarían en un lugar diferente.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 31, 2010 3:59 pm

Hubo un momento en que la luz matutina llegó a la cúspide de su luminiscencia, y atravesó los pálidos pero sellados párpados de Allen hasta llegar a sus retinas. El fugaz destello aunque leve, le dio la sensación de molesta ceguera que sirvió como el primer empujoncito que tendría para despertarse. Ante la interrupción, evidentemente, su mente comenzó a funcionar quizá con parsimonia, pero inexorablemente hasta que la conciencia acudió a su cabeza y no le quedó de otra más que volver a sentirse parte del mundo terrenal como tantas veces en su vida.

Allen abrió los ojos lentamente y con pereza alzó la espalda hasta sentarse en la mullida cama que le había abrigado desde un tiempo que él no supo contar.

¿Eh? ―farfulló. Se apartó los cabellos de la frente con un movimiento perezoso y después parpadeó para aclararse― Uh, Tim ¿qué hora es y-…? ¡¿Qué?!

Aquella amplia y reluciente habitación le era completamente ajena, ¿dónde estaba? Por un momento, todas las alarmas de su mente se encendieron al mismo tiempo mientras intentaba ordenar sus ideas y recordar lo que había pasado antes de que él cayese en los brazos de Morfeo. En su mente recreó la batalla contra el Akuma, el asunto de los chocolates, la enorme olla hirviendo haciéndose añicos, así como el momento en que Alice estuvo tan cerca de él y su boca… todo tan desordenado. Allen sintió algo parecido a un escalofrío bochornoso recorrerle por la espalda mientras se entretenía devanándose los sesos al pensar en su amiga. ¿Acaso ella estaría…?

Ahora que lo pienso, este lugar se me hace ligeramente familiar ―se dijo para sí mismo cuando comenzó a caminar de un lado a otro por la habitación debatiéndose mentalmente en su situación, con una mano en el mentón―. ¿Pero dónde lo había visto? Puede ser que se trate de…

Recordó el lapsus de tiempo que se tomó con Marylin, más atrás en la historia, cuando apenas surgía la premisa de asistir a aquella entusiasta y ahora alucinada fiesta de disfraces. Aquel momento en que ella lo separó del grupo para darle su disfraz no muy original pero si refinado. Todo para poner en marcha aquel extraño plan que según serviría para conquistar a Alice. Mientras recapitulaba, a Allen se le enrojecieron ligeramente las mejillas sin cambiar la expresión centrada y meditabunda. Luego se detuvo y respiró hondo, antes de ser víctima de un pequeño ataque frenético en el que se revolvió el cabello para descargar toda la frustración acumulada que tenía.

Al mirarse en el espejo de la cómoda suspiró, con ambas manos apoyadas del canto de la mesa. Todavía desconociendo el lugar que le rodeaba, pensaba que allá donde estuviera Alice, no sería capaz de mirarle siquiera. ¡La vergüenza no le dejaría! Por supuesto.

Aún en esa posición durante varios minutos, con un aura densa y oscura que le rodeaba el cuerpo entero de forma deprimente, alguien llamó a la puerta y después la abrió lentamente. Allen tuvo el tiempo de salir de aquel estado lamentable y voltearse. Se encontró con la mirada de Marylin inspeccionándole y después sonriendo alegremente.

Vaya, es bueno verle levantado y con tanta energía, joven Allen ―saludó mientras cerraba la puerta detrás suyo y se quedaba quieta allí observándole―. ¿Se siente bien?, el médico que les revisó a usted y a la señorita Alice dijo que no tenía muchas heridas. Un montón de rasguños y raspones, pero nada grave que lamentar.

Estoy bien ―aseguró correspondiendo la sonrisa mientras asentía―. Por un momento había pensado que estaba en la mansión de su familia, Marylin-san. Veo que no iba tan mal encaminado.

No es tan fácil de olvidar un lugar tan amplio y lujoso, ¿eh? ―apostilló riendo un poco. Al ver que Allen volvía a asentir educadamente aunque perplejo, prosiguió: ―Seguro querrás saber de tu amiga. Alice te encontró durmiendo fuera de una casa y trató de llevarte a un lugar más seguro; nosotros les ayudamos y ofrecí mi mansión para que ambos descansaran. De camino en el coche se quedó dormida, así que la trasladamos a otra habitación para que descansara.

La explicación de Marylin surtió el efecto deseado en Allen. Al instante la sonrisa en sus labios se hizo más apacible, aliviada. Suspiró, quizá como si así lograra quitarse alguna clase de peso demoledor encima mientras todo su cuerpo quedaba relajado.

¿No está hambriento? Ya hemos servido el desayuno en la mesa.

El exorcista sintió cómo su estómago cobraba vida ante esas palabras y se hacía notar con estridencia. Un murmullo de disculpa y luego el gesto apenado de su rostro fue lo que hizo para zafarse de aquel momento embarazoso.

Marylin rió de nuevo.

Venga conmigo entonces. Puede pedir todo lo que quiera. Es mi agradecimiento por lo que han hecho por nosotros.

Ella lo tomó de la muñeca, y Allen reparó en que iba vestido con las ropas que usualmente se colocaba debajo del uniforme de exorcista. Antes de que pudiera decir alguna otra cosa, fue arrastrado por la energía de Marylin fuera de la habitación hasta el comedor, que se erigió como un santuario para él en cuanto observó la cantidad de platos repletos de comida distribuidos por la larga mesa. Se le hacía agua la boca.


Off: Timcanpy está con Alice~. Fue a dar sus disculpas formales en lugar de su maestro(?) xD.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Dom Nov 07, 2010 1:29 am

La tibieza indescriptible que sentía en esos momentos, hacia que su cuerpo se reconfortara y se relajara completamente. Tanto así, que la pereza se apoderaba de ella y le impedía abrir sus parpados, es que estaba tan cómoda y tan tibia allí. Sentía un enorme alivio y también unas telas suaves que acariciaban su piel, además de cubrirla y abrigarla completamente. Se removió entre ellas, quedando acostada boca arriba, mientras una faz de tranquilidad llenaba su rostro.

Así, y lentamente, fue abriendo sus parpados, ya que no era bueno dormir tanto, sobre todo cuando ya estaba media despierta. Con mucha pereza abrió los ojos, solo para ver una luz que le impedía ver por completo donde estaba, primero todo se veía borroso, hasta que lentamente su visión fue aclarándose. Vio unas hermosas cortinas decorando la ventana que tenía a unos metros suyo, las cuales se encontraban abiertas, y estas eran de un color azulado con toques dorados, tanto en el diseño como en los bordes. Parpadeo un poco, mientras tenía una cara adormilada y sus largos cabellos se hallaban un poco revueltos, era lo malo de tener un cabello tan largo.

Fue entonces como una advertencia que vino a su mente, tal como el sonido de una explosión que a alguien siente desprevenido. Tanto así o más fue aquella sorpresa, que se incorporo bruscamente de la cama, saliendo de ella, terminando enredándose con las propias mantas que antes le cubrían y finalizando en suelo con las mantas enredadas en su cuerpo. No pudo evitar soltar un tenue gemido de dolor, cuando su cuerpo se estrello contra el alfombrado piso que le había recibido en esos instantes.

Sin notar que alguien le había estado observando en esos instantes, un extraño objeto dorado con alas, se hallaba sobre una almohada, que estaba encima de un escritorio. Allí mismo se podía notar unos papeles en blanco, tinta y pluma para escribir, y unos tres libres dispuestos ordenadamente según su tamaño y hasta el color. La esfera voladora no pudo evitar soltar una pequeña gota de sudor ante aquel despertar tan extraño que había tenido la jovencita, de seguro alguna persona se hubiese reído ante aquel incidente.

Alice por su cuenta, ignorando la presencia del golem dorado, se incorporo del suelo, una vez sentido que no estaba herida, frotándose la cabeza ante el golpe que había recibido. Ya hecho eso, y aún estando en el piso, se fijo en la enorme habitación en la que ahora estaba, tan terriblemente espaciosa y elegante. Todo la habitación alfombrada, la cama era lo bastante grande como para que pudieran dormir tres personas y ahora claramente estaba desordenada debido a la forma en que Alice había salido de la cama. Sus ojos en verdad estaban asombrados y lo estaban aún mas cuando vio a Timcanpy allí, al parecer esperando a que despertase.

- ¡Tim-Timcanpy!- hablo ella nerviosamente, claramente su nerviosismo se debía a que había visto su pequeño accidente con las mantas, y ella que había dado por sentado que estaba sola. El pequeño golem no pudo más que volar hasta donde estaba ella, para tirar las mantas que le cubrían, ya que seguía enredada. La pelinegra entonces comenzó a quitarse ella misma las mantas y las lanzo hacia la cama, dejandolo un poco mas ordenado. Si, había hecho un desastre.

Mientras estaba haciendo aquello recordó a Marylin, y su oferta de quedarse en su casa a descansar. Asi que llego a la conclusión de que estaba en la casa de aquella mujer, Timcanpy asintió ante ello. Mientras reposaba en la cama y Alice se encontraba buscando su ropa, que no tardo en encontrar. Tenía puesto en esos instantes, un vestido blanco con mangas, algo largo, obviamente un pijama, de seguro Marylin se había tomado la molestia. Su pequeña figura se perdió tras un biombo que había en ese lugar, y se dispuso a desvestirse y ponerse su ropa usual, la de exorcista. Ahora se sentía distinta con esa ropa.

Timcanpy esperaba tranquilamente, revoloteando por aquí y por allá. Alice salió de detrás del biombo mientras acomodaba sus largos cabellos negros con la mano, para que se viera por lo menos presentable, no quería que alguien entrara en ese dormitorio y le viera en ese estado. Detrás del biombo había encontrado un pequeño mueble, donde había una bandeja, un jarrón con agua y una toalla. No tardo en usar aquella agua para lavar su cara y secarse luego.

Al ver que Alice estaba lista, Timcanpy voló hasta la puerta y choco levemente contra ella, produciendo un leve sonido para llamar la atención de la chica. Alice se le quedo viendo en esos instantes ¿Quería salir? Se pregunto si estaría bien salir de un lugar que desconocía, podía terminar perdiéndose. Tanto se demoro en pensar que Timcanpy voló hasta ella y tiro de su ropa. – Esta bien, está bien…- comento Alice, entonces el pequeño golem se poso en su cabeza, y se acomodo allí.

Alice simplemente salió de la habitación, esperando no perderse, pero ni siquiera tuvo que pensar mucho que camino tomar, ya que Timcanpy le guió hasta donde estaba Allen, claro que ella no sabía a dónde irían. Confiaba en que el golem dorado supiera donde estaba y que la dirección que tomaba era la correcta. Mientras caminaba no pudo evitar sorprenderse por el bien decorado pasillo en el cual estaba, Marylin vivía con muchas comodidades.

Su camino termino cuando se hallaron frente a una puerta abierta que ella cruzo sin muchos preambulos, solo para encontrar a Maryin allí, al parecer estaban el comedor, ya que aquel aroma de comida le abrió el apetito casi inmediatamente.- Señorita Alice.- exclamo, casi gritando Marylin, se acerco a ella para ver cómo estaba rápidamente. Al mismo tiempo Timcanpy dejaba lacomoda cabeza de Alice, para ir a ver que hacia Allen, quien también se encontraba allí. Solo en ese instantes Alice se dio cuenta de su presencia y sus ojos se posaron en su compañero de misión.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 17, 2010 2:29 pm

Ittadakimasu!

A Allen no le parecía adecuado llamar aquello como desayuno, porque por lo general, la comida era más ligera y menos consistente. De todas formas le encantó ver la mesa repleta de gastronomía de casi cualquier índole, y antes de sentarse, se vio evaluando con sus ojos platillo por platillo, reconociéndolos, recordando sus sabores, y casi determinando en qué momento podría empezar a comerlos, en un orden que se materializó dentro de su cabeza de forma instintiva.

El primer destino de sus manos armadas con cuchillo y tenedor respectivamente, fue el más cercano, que consistía en un fuerte plato de paella con caracoles aderezados. Sonaba pesado, y hasta Marylin había creído ingenuamente que con solamente eso Allen quedaría satisfecho, pero fue su sorpresa, aderezada con una nota arrepentida al creerse tan ilusa, cuando de pronto, en un abrir y cerrar de ojos, la comida desaparecía y el partía hacia su próximo objetivo, que era un pavo relleno horneado.

Va-vaya que tenía hambre ―comentó todavía de pie, paralizada tal vez todavía por la idea de que un ser tan pequeño y tierno como Allen fuese capaz de devorarse tantas cosas en menos de diez segundos.

Porque parecía que ni siquiera masticaba. Sólo se llevaba a la boca un bocado que luego era engullido para partir al próximo, y al próximo, y al próximo hasta… ¿hasta qué?, ¿hasta que se terminara todo?, ¿o quedaría insatisfecho aún así?

N-no vaya tan deprisa, joven Allen. La comida no se irá ―intentó decirle la mujer, aunque en vano, porque quizá él siquiera la escuchaba.

De hecho, su mirada implacable se cernía únicamente en lo que decidía tomar entre sus cubiertos para luego servirle como alimento. Allen tenía una habilidad limpia para comer, porque a pesar de que fuese apresurado, no hacía desastres en la mesa, tampoco sonidos groseros, y más bien, sus movimientos eran pulcros y seguros, casi mecánicos y perfectos. Debía de llevar mucha práctica en eso de devorar banquetes, y a la francesa no le pareció en absoluto extraño. Cuando la mujer se sorprendió de que casi la mitad de la larga mesa estaba reducida a platos vacíos donde antes rebosaba comida recién hecha, corrió a ponerle una mano en el hombro al muchacho para así detenerle.

¡Espere, joven Allen! ¡Tiene que dejarle comida a la señorita Alice también!

El albino se detuvo de golpe, abriendo los ojos como platos, bastante sorprendido al ser detenido en seco con tal exclamación que le caló en los oídos de lleno. Segundos más tarde se estaba ahogando.

¿¡Oh, se encuentra bien!?

Allen tosió varias veces golpeándose el pecho con un puño mientras de sus ojos apretados salían pequeñas lagrimillas. Marylin le extendió un vaso de agua que él bebió con avidez, hasta que la sensación en su garganta pasó. Quedó respirando por la boca jadeo tras jadeo.

E-estoy bien ―atinó a decir luego de haberse calmado, para quitar preocupaciones de encima a la francesa―. No se preocupe.

Sonrió, y con eso consiguió aliviar a la mujer. Justo en ese momento ella se volvió a mirar el umbral del comedor. Detrás de Allen, escuchó su voz exclamar el nombre de su compañera con emoción antes de alejarse hasta donde estaba ella.

Señorita Alice.

Y él por su parte se quedó todavía quieto en su silla, repentinamente paralizado e incómodo tras sentir cómo la mirada de su amiga se fijaba en él. Allen trató de aparentar que no lo había notado hasta cierto momento, en donde fingió una sonrisa llena de sorpresa y le devolvió el gesto a ella tratando de no parecer nervioso o avergonzado.

Buenos días, Alice ―saludó con el tono de voz normal, a su parecer. Eso estuvo bien, y la alegría de saber que se encontraba sana y salva fue más sincera―. ¿cómo te sientes?

Timcanpy voló hacia él, observándole con expresión curiosa, y Allen alargó una mano para acariciarle su metálica cabecita. El Golem mostró cariño antes de elevarse hacia un destino más prometedor: el plato que llevaba sin acabar el exorcista.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Vie Dic 24, 2010 1:07 am

Sabiendo de antemano que lo sucedido anteriormente, había sido obra de los chocolates, no pudo evitar sentir cierto enfado hacia Allen por lo ocurrido. Tal vez era cierta vergüenza acompañada de cierto resentimiento, pero nada que no logrará superar, y aceptar, con el tiempo. Supuso que sería natural esa clase de sentimiento ante su compañero, quien ahora parecía estar bien, la forma en que le saludo y pregunto por ella, le daba entender que el tema estaba olvido. Aún así…

- Me siento bien…- contestó de una manera un tanto vaga, casi sin expresión aún en su rostro, observando al chico en cuestión quien le había hecho aquella pregunta. Luego de eso parecía que una siniestra atmosfera se había posado en la habitación y amenaza con quedarse permanentemente si no es por la interrupción, una interrupción necesaria, de Marylin.

- Debe tener hambre.- salto ella, juntando sus manos y sonriendo, para correr y ponerse en medio del camino donde las miradas de ambos se cruzaban. Alice entonces concentro toda su atención en ella, y ante la mención de comida, no pudo sino sentir el hambre. Era claro que no había probado bocado en lo que llevaba del día, ni en la fiesta había comido, sumándole eso a que había usado su inocencia durante toda la noche. En resumen tenía mucha hambre, el solo ver la comida sobre la mesa, solo acrecentó más su apetito.

- No tenga pena y coma, es un agradecimiento de mi parte por haber ayudado.- Alice entonces se acerco a la mesa.- Además, así les compenso por haberles metido en aquella fiesta y haberles hecho usar esos disfraces, aunque se veían muy bien.- hablaba ella bastante emocionada, parecía una niña recordando algo fantastico. Era la misma actitud que tenía cuando ayudo a Allen con su disfraz o cuando le ayudo con su “supuesto” enamoramiento hacia la chica de cabellos negros.

Alice escuchaba sus palabras mientras caminaba hacia la mesa, rápidamente tomo unos cuantos platos, que milagrosamente Allen no había tocado, serían unos 6 platos en total. Una vez elegido aquellos manjares, se sentó a la mesa con total tranquilidad y sonriente de poder comer al fin. Marylin solo pudo reaccionar un tanto sorprendida y nerviosa ante la actitud de la chica, para luego posar sus ojos en el albino, no sabía en detalle lo que había pasado, pero se estaba dando una idea en su mente.

- Supongo que los acompañare.- Exclamo y se sentó en medio de ambos. La reacción de Marylin se debía a que Alice había tomado esos platos para luego sentarse a una distancia prudente de Allen. Se podía notar tres sillas que separaban a Allen y Alice, la dueña de la casa se había sentado en la silla que había quedado en medio para que no se notara esa inusual y extraña distancia. Otra vez, sin embargo, se presento aquella aura siniestra en la habitación, que Marylin nuevamente se encargo de romper.

- Ignoro lo que hicieron en la fábrica, pero todo se está solucionando con las personas que cayeron bajo el efecto de esos chocolates.- comentaba ella, mientras Alice escuchaba atentamente sin dejar de comer. Otra de las razones para sentarse lejos de Allen, era también para proteger su comida, no ignoraba para nada que su compañero amaba comer grandes cantidades de comida.- Hoy en la mañana me preguntaron qué paso con la fábrica, no supe que responderles- exclamo ella, llevando una mano a su rostro, como si se tratara de un crimen estar poco informada. Además no creía conveniente estar hablando lo que había pasado, pocos creerían- Aunque me intriga saber que paso allí adentro.- Entonces observo a Alice, ya que ella había salido última de la fábrica, esta última miraba al frente con un cubierto en la boca. No tardo en quitárselo para dejarlo en la mesa y voltear hasta la amable mujer, esbozando una deslumbrante y tierna sonrisa, parecía que un fondo radiante se dibujaba a su espalda. Era todo un efecto para ocultar su verdadero humor y desagrado ante ese tema que le recordaba lo que había pasado, en pocas palabras daba un poco de miedo.

- No quiero hablar de eso ahora ¿si?- fueron las simples y tiernas, si porque a pesar de todo sonaron tiernas, palabras que dijo Alice. Parecía que hasta Timcanpy sintió aquello, porque un escalofrió recorrió su metálico cuerpo.

- Cla-claro.- comento la mujer, cuyo sexto sentido le decía que era mejor dejar el tema hasta ahí.- Es mejor no recordar los problemas que pasaron, ni a mí me gustaría…- fue cuando noto que Alice apenas le quedaba un plato medio lleno, los demás ya estaban vacios ¿En qué momento se los había comido? No pudo evitar que una gota escurriera sobre su cien, pensando que ella debía tener mucha hambre, pero aún así esa simple justificación no quedaba del todo exacta ¡Ni que se hubiera tomado un largo tiempo en mencionar sobre el asunto anterior! Asunto que Alice no quería ni recordar.

Solo basto unos segundos para comprender que necesitarían mas comida, se levanto de la mesa no sin antes pedir permiso y anunciar que traería mas alimentos - No es necesario…- La exorcista enseguida reacciono ante ello, ella estaba muy agradecida por el trato de Marylin hacia ambos, pero tampoco quería aprovecharse de ello. Sin embargo Marylin negó con la cabeza y no acepto la negativa de la muchacha, les traería mas comida a sus invitados con mucho gusto. Así que salió de la habitación sin poder evitar lanzarle una mirada a Allen que decía: Tienes que contarme lo que paso en la fábrica.

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