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Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 23, 2010 9:27 pm

Mis ojos centellearon de emoción tras la mascara que me ocultaba. ¿A mi suma disposición? Estaba claro que el pelirrojo no me reconocía en absoluto y que, a nadie que se le ocurriese tras conocerme, me dejaría tenerle como juguete-sirviente durante aquella noche, o cualquier otra.

Near me saludó cortesmente con el típico besamanos francés. Al contrario que en la misión de Londres, Near parecía más atento y educado, tal vez por la clara posición que guardaba en ese momento. Sonreí satisfecha ante su actitud, correspondiéndole con una leve reverencia y una caricia cariñosa, quizás algo fraternal, en la mejilla.

- Me es satisfactorio el que me ayudes a buscar a aquel jovencito. Eres muy atento.- Dije con una gran sonrisa.

Al mirarlo de nuevo a los ojos, pude sentir un ligero cosquilleo en el estómago. Me sorprendí ligeramente, eso era un claro síntoma del enamoramiento... ¿Enamoramiento? ¿Pero en qué demonios estaba pensando? Era el pelirrojo, un juguete más en la colección.

Y entonces me vino a la mente los extraños sucesos que habían asolado París un par de días atrás. ¿Ese era el poder de la inocencia? ¿Enamoramientos por qué si? Una inocencia peligrosa y traicionera, difícil de evitar, incluso para una persona de mi calaña.

La voz de Near provocó que volviera en si. El joven señalaba la zona de las escaleras, concretamente el piso superior. Una presencia asolaba aquella estancia. ¿Un akuma o solo era Alice controlando de nuevo al pelirrojo?

-De acuerdo, empecemos a buscar por allí. Espero que no se haya metido en alguna habitación, he hospedado a varias parejas y no me gustaría que el pobre chico se metiese en un lío sin tener culpa aguna.- Dije mientras cogía de la mano al pelirrojo y lo atraía hacia mi.- Será mejor que no te separes, no creo que te agrade perderte.... ¿En serio te mandé poner ese disfraz? Parece muy incómodo. Quítate la armadura, no creo que te vaya a ver nadie con la ropa de debajo.- Dije con una expresión serena.

De nuevo sentí la misma presencia que antes y ahora estaba segura de que era Alice. Reconocería esas escabullidas hasta en el fin del mundo.


-Ñiiiiii- Un ruido, parecido al chirriar de una puerta, cubrió todo el pasillo ¿Quién había abierto esa puerta?



La pequeña Alice, ahora convertida en un joven disfrazado de arlequín, había seguido a su ama para comprobar de que el pelirrojo no se pasaba de listo. Alice estaba celosa, muy celosa. No quería compartir a Stephanie con nadie, ni siquiera con su amigo de la infancia o mismo Samantha, que parecía estar muy entretenida con sus preciados recados.

Tal fue la rabia de Alice al observar el comportamiento de su querida con el joven, que se desvaneció de entre las sombras, para llegar a una habitación con los juguetes de nivel uno. No se acercó a ellos, simplemente les abrió la puerta. Y salió corriendo, ocultándose en las sombras de nuevo.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 27, 2010 7:27 am

Tan solo ella tomo mi mano, me sonroje al ver tal acción de la enmascarada -Será mejor que no te separes, no creo que te agrade perderte....- dijo ella como escusa de su acto -¿En serio te mandé poner ese disfraz? Parece muy incómodo. Quítate la armadura, no creo que te vaya a ver nadie con la ropa de debajo- me sorprendió al escuchar eso –heee? Bueno, ni tanto- mirándome mi brazo libre, mientras caminábamos hacia los pasadizos de las habitaciones –Solo por que usted me lo dice, me quitare mi armadura- sonriendo, es eso me saco los brazos de la utilería primero –creo que dejare por ahora así- dejando descubierto mis guantes negros puestos; en eso, el chillido de una puerta interrumpe mi conversación con mi raptora -¿Qué demonios?- mire fijamente el lugar donde había procedido el sonido.

Era una puerta, vieja de hay que sonaba, de una de las habitaciones; aunque el lugar estaba oscuro, ya mis ojos se estaban acostumbrando a la baja luz. –Un rato, quédate atrás por favor- soltando de nuevo las tiernas manos de ella para acercarme en solitario.

¿Por qué? Porque era lógico que ya que mi sospecha corría por mis venas el que el lugar podría ser una trampa, así que no me fiaba del lugar. Así que al abrir, claramente vi unos cañones apuntándome, reaccione primero con una gota en la nuca, apunte mi mano había ellos y lance un cuchillo destruyéndolos en el acto. Pensé primero que la explosión habría hecho escuchar a mis compañeros y los demás invitados para que salieran de hay, es demasiado sospechoso que varios akumas estén acá.

Sin embargo quise asegurarme y me dirigí hacia mi acompañante –Discúlpenme, pero debemos irnos, acá es demasiado peligroso para usted, my lady- mirándola a los ojos por aquellas aperturas que se podían ver. Desvié mi mirada, tomándola de la mano y corriendo sin que me importe lo que ella me dijese o reaccionara. Pero, me sorprendí que nadie hubiera escuchado las explosiones, las chicas “cazadoras” aun estaban de lo más normal, tanto así que estaban peleándose un pobre chico jalándole uno de sus brazos una y la otra el otro.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Lun Mar 29, 2010 8:49 pm

Aquella respuesta no dejo del todo convencía a la exorcista, Allen se veía tan extraño, demasiado feliz, diría ella. Solo le sonrió, pareciendo complacida y ya despreocupada al escuchar a su compañero. Supuso que no importaba, tal vez era algo menor o simplemente ideas suyas, y Allen estaba perfectamente bien.

Siguieron bailando en la pista, los músicos no parecían detenerse y Alice deseaba que se detuvieran. No era una de sus ideas bailar, especialmente con sus compañeros de misión ¿Quién iba a imaginar que terminarían en una fiesta? Con Near perdido quien sabe donde y todavía un extraño caso sin resolver afectando a la ciudad parisina.

En ese instante sintió un aroma peculiar, el aroma a cacao, mezclado con dulce, era chocolate sin lugar a dudas. A pocos metros de ellos una mujer llevaba un pedazo de ellos a su boca y lo degustaba con lentitud, a su lado un hombre de su edad tenía entre sus manos la caja, al parecer un regalo. Eso le recordó que no había probado ningún bocado de chocolate en lo que llevaba del viaje, y una de las razones es que su acompañante le había robado una caja completa de ello y con todo lo que paso luego, apenas si pudo comer algo de ello en la cena que tuvieron.

Agradeció, a quien sea que estaba arriba, que los músicos hacían un pequeño alto, de seguro para cambiar a otra música, así no tenía que seguir bailando.- Allen, podemos tomar un descanso ¿si?- lo pidió de una manera tan encantadora y dulce como para que no se negara, en verdad no quería herirlo ya que parecía disfrutar el bailar, pero ella ya estaba un poco cansada y quería detenerse aunque sea unos segundos, para no decir que comenzaba a aburrirse.- Solo quiero descansar unos segundos ¿vale?- así que enseguida separo sus manos de las de Allen.

Muchas parejas fueron a sentarse, tal vez también cansadas o quizás queriendo probar algún bocadillo o un coctel, para saciar su hambre u sed. Pero la gran mayoría aún se quedo en la pista, esperando por la siguiente música de baile y seguir danzando. Habría pasado solo un minuto, cuando tocaron otra pieza de baile, las parejas ya listas comenzaron a bailar nuevamente, añadiéndose a estas parejas nuevas que no habían bailado aún.

Se quedo pensando un momento antes de hablar.- Iré al tocador, no tardo.- fue lo que le dijo a Allen y nada más, obviamente era cosa de chicas. Camino entre la gente, haciendo que su corto vestido se moviera al compas de sus pasos, y su pequeña figura se perdió entre las personas y sus hermosos y extravagantes disfraces. Rápidamente le pregunto a un camarero donde podía encontrar el tocador, antes de que se perdiera por ese inmenso hotel, este muy amablemente le indico la dirección, no estaba muy lejos de aquella exuberante reunión.

Al final de un largo pasillo, al doblar a la izquierda, y justo con los letreros en las puertas para indicar lo que eran. Enseguida entro y se observo al espejo, para luego poner sus manos sobre el lavamanos y dejar escapar un bufido de impaciencia e incomprensión. Aún no entendía la razón por lo que se dejo poner aquel traje, Marylin le había obligado y no quería hacerla enfadar o ella misma enfadarse con ella por algo tan absurdo y quedar mal con su actitud.

Abrió el grifo dejando correr el agua y solo salpico unas pocas gotas sobre su rostro para refrescarse un poco, nada más. Cerro el grifo entonces, cuando se estremeció de pronto, puso su mano contra su pecho ¿había escuchado algo? Estaba un poco lejos del lugar principal para poder oír con claridad, pero le pareció que aquello fue una explosión. Observo el baño de un lado a otro, como para confirmar que estaba sola y no preguntar en vano al aire. No ganaba nada con quedarse allí, salió hacia el pasillo, asomando primero su cabeza, mirando el largo pasillo que se extendía: tanto a izquierda como a derecha. Una gota callo por detrás de su nuca, el pasillo era tan simétrico e igual, en cuanto a decoración, luz y colores, que no se acordaba cual camino había tomado para llegar hasta donde estaba. Tampoco había nadie en el pasillo como para preguntarle si había escuchado algo extraño o indicarle donde estaba el salón de la fiesta.

Lo bueno es que hoy estaba en su día de suerte, un joven que parecía un poco mayor que ella, quien parecía tararear una canción, salió de una habitación, como a tres puertas de allí. El se fijo en ella y al ver la mirada confundida de Alice no dudo en preguntarle.

- Parece perdida señorita...- comento el joven amablemente, al ver su traje tan extraño, supo que ella debía estar en la fiesta.- El salón de la fiesta es por aquí.- le indico con un dedo un pasillo.

- Gracias…- le sonrió ella, entre agradecida y muy apenada por no haber prestado atención al camino.

- No hay de que, yo también iba por este camino.- comenzaron a caminar, Alice se dio cuenta que aquel hombre llevaba una pequeña caja de chocolates en sus manos, al parecer de regalo, por aquel moño rojo que le adornaba y como no, tenía la forma de un cursi corazón. Esas fueron las palabras exactas de Alice en su cabeza, en verdad el chocolate estaba de moda en aquel lugar.

- Disculpa ¿No escuchó nada extraño minutos atrás?- el joven le quedo mirando con sus hermosos ojos esmeraldas y luego le sonrió para suspirar.

- No lo se, estaba escuchando una música en mi cuarto.- Alice solo acepto la respuesta de aquel, quien parecía estar en las nubes o algo por el estilo. Ya se asomaban por el salón, se podía escuchar el ruido, Alice se sintió tonta al perderse de esa manera ya que no había estado muy lejos. El joven se despidió de ella con una sonrisa alegre, no tenía malas intenciones como el primer tipo con que se habían encontrado primero e había intentado hacer un lado a Allen, no había porque malinterpretar nada.

Alice de igual modo le sonrió al irse, agradeciéndole por haberle ayudado. El baile seguía como tal lo había dejado, las parejas se miraban y bailaban, otras conversaban, algunas hasta se iban un rato a tomar aire libre: eso quería decir que aquello que sintió solo había sido su imaginación. Aunque unas pocas personas, la minoría, tenían unos rostros preocupados y por ahí vio a una chica llorar, tal vez otro problema amoroso. Alice bufo y busco entre las personas a Allen, no debía de estar lejos.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 30, 2010 12:29 am

Marylin empujó a Julian contra la pared que tenía ella a su frente. Él no opuso resistencia, pero sí se mostró sorprendido ante la actitud de la dama, y sus reacciones. Extrañamente el gesto en su rostro, triste, al borde del llanto, le hacía bullir una sensación extraña dentro de su pecho. Como si una aguja mínima, pero filosa, se clavase en su piel lenta y dolorosamente.

Habían estado discutiendo corto tiempo, pero el suficiente como para llegar al clímax de la situación y al resultado que se estaba gestando ya. Marylin no dudo en preguntarle qué le había sucedido, ¿Le había hecho algo ella que le disgustó?, ¿Luisa lo retenía a su lado gracias a alguna artimaña?, ¿por qué no le explicaba nada hasta ahora? El pobre Julian no respondió más que con una sinceridad que él creía legítima, pero que en realidad, provenía de algo peor a una artimaña u hechizo, hecho por cualquier bruja salido de un verdadero cuento de hadas.

Dicha “verdad”, destrozó a Marylin, y Julian comenzó a dudar… sólo un poco. Algo como “mi auténtico amor es Luisa” y ya la tenía allí, a punto de romperse como un castillo de naipes.

Tienes que entenderlo, Mary. No puedo vivir sin ella… es mi vida ―susurró él, a pesar de que el dolor se intensificara. Había una fuerza mayor que se apoderaba de sus cuerdas vocales y dejaba que todo sencillamente se deslizara hacia fuera….

Marylin inspiró hondo ruidosamente, atragantándose con un sollozo, y entonces sus piernas perdieron equilibrio, fuerzas, y se desplomó lentamente en el suelo, con las manos cubriendo su rostro, y con esto, su desolación fortuita.

¿Por qué? ―balbuceó de pronto, mostrando esa cara deprimida un poco.

Julian dio un respingo ante la pregunta, como si no se la esperase jamás.

¿Por qué? ¿Por qué, qué?

¿Por qué la amas, Julian?, ¿Qué es lo que te hace amar a Luisa?

Dentro del hombre, fue como si un espejo se hubiese roto en mil pedazos. La pregunta resonó dentro de su cabeza con fuerza, y luego se convirtió en un zumbido agudo, todo por una sola razón, ¡No conocía la respuesta! ¿Qué por qué la amaba? ¿Cuál era el motivo por el que ahora sentía eso hacia la otra mujer? ¡No la había, sencillamente! El hombre al darse cuenta de eso, se sintió desfallecer, como si el aire le abandonase. Al aspirar hondamente, se sintió distinto, o mejor, como antes.

No la amo, Marylin, ¡no la amo! Perdóname, ¡he sido un tonto, te he mentido!

El cambio repentino de Julian hizo que la francesa pareciese dubitativa. Sus bellos ojos se abrieron de par en par, sorprendida, ilusionada, con una brecha de esperanza. Aquello… ¿podía ser vedad? Tenía los carnosos labios entreabiertos, bajando sus finas y blancas manos de su rostro, mostrando paulatinamente la verdadera perplejidad en su máxima expresión. Su chico seguía conmocionado, rompiendo con esa mentira por todo lo alto.

¿Ju?

¡¿Pero por qué he sido tan despreciable contigo, mon amour?! ¡Han de clavarme diez puñales por lo imbécil que ha sido mi actitud!

Julian, Julian, está bien.

Marylin voló hasta sus brazos, dejándose caer sobre ellos. Él la sostuvo con suavidad, y la besó, sonriendo, temblándole los labios por la emoción.

Tú eres la única. Tú y nadie más…

Y justo en ese momento, cuando se daba la segunda unión, Luisa irrumpió. Sus ojos se llenaron de desagradable sorpresa al encontrarse con la escena de lleno, como un puñetazo en el plexo solar. Apretó la boca, con una mueca severa y trató de contenerse.

¡Julian! ¿Pero qué se supone que haces con esa? no tienes ni por qué sentir lástima por su situación, querido, ha de aceptar pronto la verdad del asunto.

El aludido se repuso y miró a la otra mujer, con un gesto que de lejos, era amoroso. Apartó un poco a Marylin de sí, pero no con la intención de tenerla lejos, sino para hablar, para adoptar la posición adecuada.

Te equivocas Luisa. Yo amo a Marylin, esa es la verdad.

¡¡Mentiroso!! ―chilló ella al borde de la histeria, rechinando los dientes. Pero sabía que era verdad. La mirada ardorosa del francés se la dejaba claro― Han debido de fallar esos malditos chocolates, ¡el imbécil ese me ha mentido! ―siseó entonces con rabia, sin contenerse, y le dio una patada nada elegante a un arbusto que tenía cerca. El porrón se tambaleó e hizo añicos al caer, esparciendo la tierra negra por el suelo.

¿Chocolates? ¿El imbécil ese?, ¿de qué estás hablando, Luisa? ―interrogó Mary con actitud acusadora.

Parecía que la verdad, después de todo, estaba a punto de salir a la luz.








De acuerdo, aquí te espero ―fue la respuesta de Allen antes de que Alice se marchara hasta el tocador. No había lucido triste al tener que parar en la danza. El rostro esplendoroso de la exorcista fue un motivo de peso para no sentir aquello. Al contrario, ver esa sonrisa dirigida única y exclusivamente hacia él le causó un cosquilleo en la boca del estómago placentera. Inquieta.

En ese momento tuvo tiempo para pensar en más cosas además de su irremediable estado de enamoramiento absoluto. Por ejemplo, ¿a dónde había ido Marylin?, ¿Y Near?, Michael tampoco parecía dar señales de andar cerca, y mucho menos la otra mujer, anfitriona de la fiesta. Esa que se hacía llamar Afrodita. ¿A dónde había ido todo el mundo?

…¿Y cuándo llegaría el momento indicado para declararle su amor a Alice?

La última interrogante le dejó con la garganta repentinamente seca. Sin querer evitarlo, se sonrojó levemente, de tan solo imaginarse la escena. Temía ser rechazado tan secamente como Michael, a pesar de tener tan buenos indicios con la actitud de su compañera. Algo en su interior parecía siempre tener un pie retrasado ante la idea de confesar sus sentimientos, y no sabía por qué. Era eso lo que le detenía de gritar, soltar ese cúmulo de sensaciones hormonales y sacarse el molesto peso de encima, tanto como la presión en su pecho.

¿Por qué estoy pensando que quizá algo no está del todo bien aquí?

Quizá sus pensamientos accionaron lo que de verdad no estaba en orden. Su ojo, sin él querer, se activó. La pupila del zurdo se convirtió en un vasto negro donde solo flotaba en espiralado rojo, y a su frente, el monóculo corona de su maldición.

¡Akumas! ―susurró para sí mismo. Inmediatamente todas sus dudas se disolvieron en ese instante.

Como una flecha, el verdadero exorcista que era, se dirigió hacia arriba, siguiendo el rastro que le indicaba su mirada. Si había escuchado algo parecido a una explosión anteriormente, pero como casi todas las personas, le pareció algo nimio gracias al ruido de los músicos y su orquesta progresista.

Ahora no. Ahora no estaba dispuesto a creer dejar pasar alguna otra extraña casualidad más.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 14, 2010 6:30 pm

De repente una nueva explosión causo que me estremeciera mi cabeza y que reaccione volteando a ver donde venia, que, para mi mala suerte, descubrí que era tan al costado de la enmascarada, haciendo que vuele una puerta y parte de los ladrillos que conformaban la pared derecha. Dichos escombros hizo lanzar y que la solté por la sorpresa que me estaba dando esa escena.

-Diablos- reaccione luego de perder a la mujer para luego ver varios cañones negros saliendo del espeso humo gris -¿mas Akumas?- Era lógico mi asombro y mi desconforme por haber soltado a ella, no sabia con certeza que estaba sucediendo, pero mi conciencia me decía que era lo que estaba pensando ya hace horas.

-Inocencia, Supernova- Activando mi nivel dos de mi arma divina, mis guantes se volvieron de color plateado y mis cuchillos, que se encontraban atados a los guantes por un lanzador, se redujeron de tamaño a tal punto de solo ver las hojas de estos -Ground Lightning, adiosito- dando este con un tono mas burlón y a la vez dando un golpe con mis puños para que una de mis dos hojas atravesaran el piso y en un instante después apareciese debajo de esas bolas y atravezarlos fácilmente a todos ellos

-Alice, Allen ¿donde están?- dije en mis pensamientos, y tan solo terminar esos, aparecieron varias balas de sangre que provenían de al fondo del pasillo, para mi suerte, pude esquivarlos a todos ellos lanzándome hacia el costado. -ufff... Esto estuvo muy cerca- un poco sorprendido sacando varias gotas en la nuca.

Pero no pararon hay, los demonios seguían disparando sin parar, así que reaccione lo mas que pude y lace un simple ataque a esos y así quitármelos encina. Pensé que había acabado con ellos, así que voltee para mirar a los que festejaban la fiesta y vi algo insólito -¿Como es posible que esas mujeres aun peleen por ese muchacho y no escuchar la batalla que se arma acá XD?-

Pero mi pelea aun no había terminado, dos akumas de nivel parecidos a los que me encontré en Londres semanas atrás [Off: meses XD] unas muñecas de que ponían en las vitrinas de París para exhibir sus vestidos mas clamorosos, hicieron aparecer frente de mi. -¿que hacen...?- rápidamente interrumpida la del color amarillo -Chico, vamos si quieres a uno de estos habitaciones, que la pasaras como no tienes idea- yo, sorprendo lo que decían y con mis ojos bien abiertos, lo golpee en el rostro -ni loco que estuviese-

Quizás no me di mi fuerza, ya que, recién me di cuenta que lo lance metros atrás, el otro, de color dorado, retrocedía un poco -Ya veras- comenzó a correr, pero no lo iba a dejar escapar claro esta, así que apunte con mi mano derecha y con la izquierda sosteniéndola, para lanzar un ataque normal y así que venga y que pruebe mi shadow. Y así fue, lance mi hoja en dirección de él, pero de repente...

-Chico, al parecer tienes algo mas que unos lindos guantes- apareció una misteriosa figura bípeda, aunque solo salia su sombra en el humo, debía ser lo suficiente para haber detenido mi ataque con una sola mano. ¿un ACM, un akuma o que cosa podría ser?
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Dom Abr 18, 2010 1:09 am

Entonces notó que Allen no estaba en aquel lugar y todo parecía tan normal ¡¿Se había perdido de nuevo?! Eso era demasiado estúpido, no podía perderse en ese tipo de habitación, tal vez Allen estaba entre la gente y no se podía ver por esas razones. Se quedo pensando solo unos segundos, hasta decidir salir de ese lugar y ponerse su traje de exorcista, la fiesta para ella había terminado.

Avanzo unos cuantos pasos, mientras se llevaba la mirada de los ojos curiosos de las demás personas, quienes murmuraban por lo bajo, sobre aquella pequeña figura femenina que parecía irse de la fiesta. Sus pasos se detuvieron abruptamente, como si hubiera chocado contra una pared invisible, sintió otro remezón ¿Otra explosión? Volteo tan bruscamente, observo el lugar ¿Acaso nadie más le había sentido? La mayoría de las personas de allí parecían tener su mente en sus propios asuntos, en este caso con la compañía que estaban.

No supo como o por que, pero sus piernas ya la llevaban rápidamente, escaleras arriba. Mientras su corto vestido se movía al compas de su trote. No pudo imaginar que hubiera podido pasar, porque al terminar las escaleras, solo había un pasillo desierto, cuya alfombra se extendía largamente, candelabros alumbraban el pasillo. Observo con tranquilidad ¿Sería su imaginación? Seguramente estaba siendo exagerada, pero ¿Dónde estaba Allen?

- Lo golpeare…- murmuro Alice, por alguna razón se sintió molesta al ver que no habían obedecido su orden. Aunque en realidad ocultaba sus preocupaciones con aquellos pensamientos. Allen se hallaba perdido por allí y que más se podría agregar, recordándolo mejor hasta, Near se había perdido. Dejo escapar un suspiro, así que empezó a caminar, no quería seguir parada allí sin hacer nada.

Hasta que por fin, luego de alejarse de la música de la fiesta, risas y conversaciones, pudo escuchar sonidos de una batalla. Esta vez corrió sin miramientos, ni pensaba detenerse hasta encontrar el origen de todo ese ruido. Sin embargo algo le detuvo, de una habitación próxima alguien tomo a Alice de su brazo, deteniéndola en el acto. Ella se quejo ante aquello, además la persona que le había jalado así apretaba bruscamente su mano.

- Una señorita no debería estar corriendo así.- era un tipo o eso suponía ella, por su ropas parecía que no había asistido a la fiesta, ni se había molestado en bajar. Llevaba unos pantalones negros y camisa blanca, su cabello era castaño y sus ojos tan oscuros como la misma oscuridad. Pero este no era un simple tipo, sus ojos eran diferentes al de una persona, no parecían tener pupila

- ¡Suélteme! ¡Tengo prisa!- intento desasirse del agarre, pero no podía. Ahora mismo que recordaba, ni siquiera había activado su inocencia. Cuando volteo a verle sus ojos estaban completamente negros, parecían dos agujeros en medio de su rostro.

Demonios, un akuma.

Tan rápido como el pensamiento de salvarse vino a su mente, activo su inocencia. No necesito decir más, porque dio un grito tan fuerte que mando a volar al tipo-akuma y de paso romper el cristal de aquella habitación. No espero a ver que estuviera muerto completamente, este comenzó a gritar ¡Exorcistas! ¡Exorcistas! Una y otra vez, hasta que por fin su vida había terminado en ese mundo y su alma podía descansar en paz. Para ese entonces Alice se había alejado de aquella habitación y corría por los pasillos.

- ¡Allen! ¡Near! ¡¿Dónde están?!- gritaba ella mientras corría, grave error. Había llamado la atención de más akumas ocultos, los cuales comenzaban a dirigirse a su posición.

En esos instantes hubo un gran movimiento por parte del edificio y afuera se podía ver a muchas personas salir del hermoso hotel que llevaba una gran fiesta ¿Algo había ocurrido abajo? Alice solo pudo sentir aquel remezón, donde casi pierde el equilibrio.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 20, 2010 11:21 am

Cross Grave!

Hubo una explosión, y con ella, todo los Akumas que antes se habían acercado a Alice fueron destruidos uno por uno, en sucesión.

Allen prácticamente se materializó al frente de la joven, con el semblante serio, la mirada entornada por la concentración, y su arma anti-akuma activada reflejando la enorme garra que acababa de fijar como blancos a todas las máquinas y posteriormente acabado. Al principio, en sus ojos, no hubo reconocimiento, sólo un fuerte hielo gélido que siempre le vedaba la puerta de su alma cuando se encontraba destruyendo a sus enemigos, pero luego, al integrarse Alice a su campo de visión, la expresión se le suavizó en un tris. El corazón volvió a desbocársele irremediablemente por el susto y la impresión. Casi se sonroja, sin él quererlo, recorriéndole la sangre ahora más rápido que por la propia adrenalina del momento.

¡Alice! ¿Te encuentras bien?, ¿no te han lastimado? —cuestionó inmediatamente al acercársele con paso inseguro.

Afuera el griterío se había desatado. La gente miraba horrorizada a los Akumas, varios de ellos rondando por el exterior del hotel, en lo alto del mismo. Por su tranquilidad panorámica, se daba a entender que buscaban especialmente a los exorcistas que estaban dentro.

Todo eso fue lo que enfocó la lente de Allen mientras él miraba por una ventana ocasional.

¿Dónde está Near?

Un estruendo más adelante le contestó esa pregunta. Allen miró a Alice significativamente, también preocupado por lo que le pudiera pasar durante la carnicería (de un momento a otro había olvidado que quizá ella tenía más experiencia que él incluso), y luego siguió hacia adelante.

Andando.





¡Espera un momento bruja!

El grito a voz en cuello de Marylin se escuchó por toda la sala. Luisa, sin querer dar más explicaciones a sus ambiguas palabras, había salido como un misil hacia la pista de baile, donde anteriormente había estado, y al ver a la multitud asustada saliendo a prisa de allí, se sumió a ella para que ni el caballero, ni la hermosa francesa que ahora volvía a tener en sus manos el corazón de quién más amaba, la vieran con el gesto contrariada y completamente derrotada. De nuevo.

Ese señor me va a escuchar, ¡esto ha sido un engaño!

Con la vista lo buscaba; veía y pasaba por el lado de duques confundidos, doncellas asustadas y otras más chillonas gritando. Luisa sacudió la cabeza enérgicamente, colérica y continuó marchando. A pesar de sus intentos por ocultarse, Marylin y Julian la seguían pasos más atrás.

¡Luisa, detente!

La aludida hizo una mueca, un grito mudo, y todos pusieron su vista en ella. Los ignoró, y con el mismo paso, siguió caminando hacia un lado donde nadie la viera, y pudiese encontrar al farsante que le había dado la clave de cómo hacer que Julian fuera suyo, no obstante, sin advertirle que a final de cuentas, se trataba de un burdo encantamiento de cuento de hadas. Igual de frágil que una ilusión.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Jue Mayo 06, 2010 2:15 am

Los akumas se acercaron a ella, Alice dio un paso atrás. Eran muchos, pero confiaba en que podía con ellos, frunció el ceño para preparase a atacar pero no contaba con que Allen apareciera allí y ayudarla con aquellos akumas. Los cuales fueron destruidos uno por uno gracias a su brazo, donde portaba la inocencia.

- ¡Allen!- grito ella alegre de verlo, que bueno que había encontrado a uno de sus compañeros, no quería perderse en ese gran lugar que ni conocía.

¡Alice! ¿Te encuentras bien?, ¿no te han lastimado?

- Estoy bien… no te preocupes.- respondió ante las atropelladas preguntas de su compañero, casi insegura y de una manera tranquila, parecía preocupado de una manera exagerada por ella o al menos eso pensó Alice. Ya que muy bien ella se pudo haber encargado de esos akumas que le estaban siguiendo.

Una explosión llamo la atención de ambos, ahí debía estar Near. Ignorante de lo que sucedía, ella no tenía aquel poder como Allen, pero se podía imaginar que los akumas estaban haciendo todo aquel alboroto. Creía también, que su compañero pelirrojo estaba peleando con los akumas en ese momento y Allen no dudo en ponerse en marcha. Alice asintió y le siguió, él sabía el camino mejor que ella, después de todo su ojo le ayudaba encontrar akumas.

Corrieron por el pasillo hasta llegar a una enorme habitación.- ¡Near!- grito ella apenas entrar, el akuma que había aparecido, cuya figura no podía verse por el humo desapareció en cuanto ellos habían entrado. Pero Alice sintió su presencia, sus pasos y que en aquella habitación hacia otra cosa moviéndose. Allen seguro sabía que era y específicamente donde estaba, pero no le iba a preguntar.

Corrió enseguida hasta el centro de la habitación, con el motivo de buscar aquella figura que sus ojos habían visto tan fugazmente. Lentamente la habitación iba quedándose sin el humo, ya todo era más claro ahora. El lugar donde estaba era un lugar del gran hotel, cuyos bordes, detalles, pintura, adornos, muebles: se hallaban en las peores condiciones, debido a la pelea que se había vivido allí.

Faltaba una pequeña parte de la pared, las cortinas estaban quemadas. Un completo campo de batalla se podía apreciar en el lugar, en comparación con la habitación en la que estaban bailando. No parecía haber akumas o eso creía ella, tal vez habían escapado cuando llegaron. Observo a Allen para ver alguna reacción o información que pudiera brindarle a ellos. Aunque ella creía que era mejor salir de allí e ir afuera, la gente le necesitaba.

Sin saberlo, la figura bípeda, que había visto Near antes, se preparaba para saltar sobre uno de ellos, haciendo un ataque sorpresa, parecía contar hacía atrás esperando el momento justo.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 07, 2010 8:40 pm

¡Near! —había exclamado Allen sorpresivamente al unísono con la voz de Alice. El chico la miró turbado y pareció sonrojarse por alguna extraña razón que ocultó centrándose en el rostro de su pelirrojo amigo— ¿Dónde te habías metido? ¿Estás bien?

Ciertamente, tal como lo había hecho su amiga, también notó la presencia de ese otro Akuma que intentó ocultarse de ellos aprovechando la humarada del momento. Su silueta estaba inmersa en la oscuridad, y la delineación de su cuerpo era casi nula, fusionada con la negrura. No obstante, eso no significaba nada para la maldición del Destructor del Tiempo. Fácilmente en el lente de su monóculo fantasmagórico se coloreó la misma textura de las almas torturadas que correspondían a los de avanzado nivel. Tres. Un capullo marchito en posición fetal más degradado que los demás. Eso inquietó a Allen.

Debemos tener cuidado… el Akuma que se encuentra aquí dentro parece ser de un avanzado nivel —advirtió a sus compañeros.

De pronto, en un instante, ya no estaba ahí, esfumado como si literalmente se hubiese desvanecido. Allen abrió los ojos como plato y pareció entender del todo lo que sucedía cuando en realidad, era demasiado tarde.

¡Se está…! ¡Alice!

Como un rayo Allen abrazó a Alice y la empujó hacia el suelo, en el mismo momento en que el Akuma se abalanzaba contra ellos como una flecha. El peliblanco cerró los ojos fuertemente, encima de su amiga y con las manos apoyadas en el duro piso de madera pulida, mientras a su alrededor escuchaba un estruendo, el ruido seco de algo golpeándose contra la pared, y una risa macabra seguida.

De pronto el sonido hueco de aquel pesado cuerpo desplomándose en el suelo le alertó aún más, y preocupó con intensidad.

¿N-near?

¿Le hablas a ésta basura, exorcista?

Todavía en la posición pseudo-protectora, se volvió a mirar al Akuma, que sostenía con una de sus manos el cuerpo de su amigo, tomado por los cabellos rudamente. Allen sintió una punzada de anticipación y le asustó la idea de pensar que en cualquier momento, ese Near que parecía haber quedado inconsciente por el golpe, podría quedar reducido a un amasijo de carne bajo la fuerza del nivel tres. Arrugó el ceño, colérico y desesperado.

¡Déjalo!

Su antagonista rió con una voz cortante.

No tienes ni qué pedirlo. De nada me vale cargar con este saco de huesos inerte y por demás inútil.

Contestó igual de frío y lanzó al pelirrojo hacia una esquina, donde cayó pesadamente. Por un momento Allen temió que dentro de ese cuerpo no hubiera vida, pero entonces notó el sube y baja casi imperceptible en el diafragma de Near y se sintió completamente aliviado.

En ese mismo instante de distracción, el Akuma volvió a esfumarse, pero esta vez fuera de la habitación. Cuando Allen volteó a mirarlo, ya no estaba, y todo el sitio se encontraba en un oscuro y tétrico silencio.

Se ha… marchado —atinó a decir aturdido por la rapidez de cómo sucedía todo.

Luego por fin, notó el cuerpo de Alice todavía bajo el suyo, aunque separado por varios centímetros en contacto, y se sonrojó al tiempo en que daba un respingo y luego un saltito hacia atrás sin pensarlo mucho, resbalándose y cayendo de espaldas contra el suelo. Allen soltó un quejido tras haberse golpeado la cabeza tan brutalmente.

Duele…—murmuró para sí lastimeramente mientras se sobaba la parte afectada con un ojo cerrado en inercia.—L-lo siento, ¿fui muy rudo?, ¿te hice daño, Alice? —agregó después mirando con ansiedad el rostro de la pelinegra.







¡Es usted un imbécil bueno para nada!

Luisa le cruzó la cara con una bofetada nada delicada al hombre a quién le hacía la afrenta mientras sus ojos destellaban casi literalmente lengüetas de fuego intenso. Su rostro estaba crispado pro la rabia, un gesto horrendo que le hacía ver aún más bruja de lo que ya era conocida.

La silueta más alta que ella y mayor se llevó con paciencia la mano hacia la mejilla herida y no pareció responder a las palabras hirientes de la descorazonada francesa. No satisfecha por ello, le agarró entonces por el cuello de la camisa con rudeza y le agitó varias veces.

¡Me había prometido que tendría efecto! ¡Que Julian estaría a mi lado por el resto de nuestras vidas! —siseó como una bestia contenida, pero no por eso menos agresiva— Usted y yo teníamos un trato, ¡¿cómo es posible que ahora haya faltado a su palabra!? ¿Qué ya no le importa nada que tenga que ver con su hija?

Dame un segundo para contestarte, Luisa —intervino por fin con su voz grave el hombre mayor— Yo estoy tan sorprendido como tú por todo lo que me has contado; de verdad pensaba que usando eso lograría apartar a ese sucio mono de Marylin.

Bueno, ¿y alguna idea de por qué no fue así? —farfulló la mujer cruzándose de brazos con mala cara.

En absoluto. Digamos que no estaba del todo enterado de lo que pudieran causar esos…

¡Papá!

Marylin y Julian observaban atónitos el encuentro de ambos personajes, ¿Cuánto habían escuchado? Parecía que bastante, dadas las expresiones en sus rostros que eran tan sorprendidos como contrariados.

Mary…

¡¿Cómo pudiste ser capaz de planear algo semejante?! ¡Eres un monstruo, te detesto!

De pronto el adulto francés pareció horrorizado por las palabras de su hija. Enseguida intentó acercársele pero fue rechazada por ésta que le retrocedió los mismos pasos.

¡No! ¡No te acerques!

Marylin, hija, escúchame…

¡No escucharé nada! Tú has intentado separarme de Julian y eso es todo, ¡eres incluso peor que Luisa!

¡Cierra tu boca, niña mimada! —intervino cortante la aludida.

¡No te atrevas a mandar a callar a Marylin, Luisa! —defendió por su parte Julian.

Disculpen, caballeros y damas, pero necesito que todos guarden silencio y alcen las manos —el sujeto dueño de esa voz era más menudo que todos ellos, pero sonreía una mueca siniestra mientras les apuntaba a los presentes con una pistola— esto es un secuestro.

Las dos mujeres, y los dos hombres, alejados de la multitud asustada por lo sucedido en el salón de fiestas, se quedaron repentinamente helados y quietos, como si de su inmovilidad dependiesen sus efímeras vidas.



Off: dada la ausencia de Near indefinida, tuve que sacarle de juego realísticamente~
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Lun Mayo 10, 2010 8:28 pm

El empujón había sido tan repentino, apenas si había volteado a ver a Allen cuando este le llamo, cuando todo se volvió oscuro, una sombra se había lanzado contra ella, rodeándole protectoramente. Cayo al piso sin ninguna delicadeza, cerró los ojos al sentir el impacto contra el frio suelo, mientras su cabello se esparcía sobre el suelo en forma de abanico. El golpe había sido algo fuerte que le dejo medio desorientada por unos segundos.

Segundos en que Allen entablaba una conversación con el akuma aquel que había sido capaz de noquear a Near completamente, quien yacía inconsciente en una esquina de la habitación, dado que el akuma le había lanzado sin ninguna contemplación a ese rincón.

Pudo escuchar palabras como “¡Déjalo!” Un ruido sordo y otras palabras que llegaron confusas a sus oídos. De por si no se entero que Allen seguía sobre ella, claramente con unos pocos centímetros separándolos. Poco a poco recobro su poco sentido.

L-lo siento, ¿fui muy rudo?, ¿te hice daño, Alice?

- ¿ah?- todavía aturdida, las preguntas de Allen llegaron, pero no fueron entendidas al completo, si no hasta minutos después, cuando ya se había semi levantado quedando sentada en el suelo.- Si estoy bien…- decía aún confundida por el golp, se le notaba en su rostro que no estaba bien. Aunque esa expresión cambio súbitamente, abrió los ojos comprendiendo la situación en la que estaban, fue como si hubiese tenido un pequeño periodo de amnesia.

Lo primero que vio fue el cabello blanco de Allen, quien le miraba preocupado u con ¿ansiedad? , se hallaba sentado en el suelo, tal como ella en ese instante.- ¡Near!- exclamo repentinamente frente a Allen. Sus ojos azul cielo como la noche buscaron la figura de su compañero. Este se hallaba tirado en una esquina de la habitación, Alice no dudo en levantarse y correr hasta donde estaba su compañero para arrodillarse a su lado.

- ¿Qué paso Allen?- pregunto Alice segundos después, estaba algo aliviada de ver a su compañero vivo, pero estaba inconsciente. Hasta se le paso por la cabeza golpear a Near para despertarlo, pero era un idea muy mala, ya que ni sabía como había quedado así.

- Hay que moverlo de aquí- su miraba busco un lugar donde dejar el cuerpo de Near, debían moverse pronto, había akumas rodeando el lugar todavía. No sabían que tan seguros estaba la gente que antes disfrutaba la fiesta o la realidad que vivían los parisinos fuera de aquel hotel. Solo esperaba que no hubiera nada que no pudieran controlar cuando salieran.

- Allen deja a Near en un lugar seguro.- comento de repente levantándose.- No podemos llevarlo con nosotros en estas condiciones. -Se observo sus manos como si tuviera algo interesante en ellas.- Iré a ver que sucede, luego me alcanzas.- se dio la vuelta para comenzar a irse.

- ¡No te preocupes por mí, se lo que hago!- aunque eso era medio cierto, muy pocas veces sabía lo que estaba haciendo o si aquello que hacía era bueno o peligroso, tanto que atentara contra su propia vida. Le dedico un sonrisa antes de que su figura se perdiera tras la puerta que llevaba al largo pasillo por el cual ambos habían llegado. Apenas corrió unos metros, cuando un akuma, cuyos cañones apuntaron amenazadoramente hacia ella, apareció y disparo. La exorcista tuvo que retroceder, dando un salto hacia atrás y cayendo delicadamente sobre el piso.

En unos instantes un grito de Alice termino con él, dejando en nada al akuma que había intentado atacarla. Aunque luego de ese venían mas y mas , seguramente hubo acabado con unos 5 cinco akumas niveles uno, tal vez los pocos que quedaban por el pasillo, una vez llegado a la escalera no encontró más. Bajo rápidamente, de tres en tres escalones casi o mas, casi tropieza de una de esas pero logro equilibrarse antes de que tuviera un feo accidentes. Cuando estuvo abajo, coloco sus manos sobre sus rodillas, con la cabeza gacha y cuerpo un poco inclinado, respiro agitada y profundamente.

Se escucharon unos grito que fueron ahogados rápidamente, como si todo se volviera repentinamente silencio, en el hotel. Levanto la cabeza y se recompuso rápidamente para llegar hasta donde había estado antes. Casi llegando a la salida se amontaba gran cantidad de personas, algunas estaban quietas, Alice no podía ver, su estatura se lo impedía. Poco menos tenía que saltar para poder ver.

Frunció el ceño enojada, así que se metió entre la multitud de gente empujándola, cuando por fin estuvo a unos centímetros del lugar en donde parecía ser la escena principal. La mirada de miedo de algunos, el nerviosismo la ansiedad era totalmente justiciable por aquel hombre extraño que llevaba una pistola en su mano y ahora les apuntaba. Cualquier movimiento podría costarle la vida.

- ¡Oye tú! ¡¿Qué crees que haces?! – la delgada figura de Alice salió de entre la multitud a empujones, sin saber a lo que se enfrentaba, es que simplemente no tenía sentido común. De por si, todo aquel que estaba cerca de la señorita se alejo ya que no querían arriesgar su vida.

- Se-señorita Alice.- Marylin abrió la boca solo para nombrarla, asustada y preocupada por la vida de la chica, se pregunto mentalmente donde estaría Allen. Mientras las demás personas, ya estaban por tirarse al suelo por si el tipo comenzaba a disparar.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 15, 2010 11:19 pm

¿Eh? ¿y quién eres tú, niñata? —cuestionó despectivamente el hombrecillo que seguía empuñando el arma sin sentirse mínimamente amenazado.

Sus facciones eran duras, contrastantes con su cuerpo menudo, y la mueca que había al torcer intencionalmente la boca le hacía ver aún mucho peor.

De pronto detrás de su espalda comenzaron a aparecer más personas, de alguna manera parecidas a él, y rodearon a todos los que se encontraban en el pequeño grupo, incluyendo a la propia exorcista. Todos llevaban en sus manos armas de fuego, lo que logró arrebatarle un suspiro de miedo a los presentes al mismo tiempo.

Para hacer aún más difícil y extraña la situación, aquel nivel tres que antes atacó a Near hizo presencia descendiendo lentamente hasta el lado del hombrecillo amenazador, sin hacer algún ademán hostil contra él.

Vaya, ¿son ellos? —interrogó con voz nasal.

Su cómplice asintió en silencio sin bajar el brazo con la pistola que les apuntaba a todos ellos. El nivel tres pareció sonreír satisfecho.

Muy bien, muy bien, y… ¡Oh! Pero si es la señorita que estaba con el exorcista —agregó al percatarse de Alice sin ningún ápice de miedo; parecía no reconocerla del todo como apóstol de Dios— siento mucho que haya tenido que presenciar esta escena tan… tensa, pero para variar, forma parte de nuestro trabajo —se disculpó quizá demasiado descarado sin cambiar su mordaz tono de voz— ahora, si intenta hacer algo en nuestra contra, le prometo que por lo menos más de cuatro personas morirán en el acto con tan sólo un pequeño movimiento suyo que nos indique rebelión —amenazó con total tranquilidad, y luego miró de forma interesada al hombre que parecía ser el padre de Marylin, ladeando la cabeza de forma autómata— Bueno mi señor, creo que la conversación que estaban teniendo todos ustedes era por demás interesante, ¿podría repetir sus palabras?, ¿qué?, ¿una manera de separar al novio de su hija y hacerlo caer en las redes de su peor enemiga? Me pregunto cómo lo habrá conseguido.

En un parpadeo estaba allí, al frente del no tan valiente señor D’Vall, sosteniéndole el brazo y apretándolo con una fuerza inhumana que logró sacar de la garganta del mayor un grito de puro y espontáneo dolor. Marylin hizo un ademán de acercarse a él ante la preocupación y el miedo, pero Julian la detuvo prudentemente tomándole de la muñeca y haciéndole un gesto negativo.

T-todo fue culpa de los chocolates de mi empresa... —farfulló como quién declara un secreto de alto riesgo— re-repentinamente comenzaron a causar ese efecto en las personas sin nosotros saber cómo y decidí usarlos en mi beneficio para conseguir la separación de mi hija con su pareja.

¿Estás diciendo que unos simples chocolates hicieron todo esto? —preguntó de sopetón su hija sin contenerse.

El padre le regaló una sonrisa torcida de disculpa demasiado nerviosa como para tener verdadero sentimiento. La respuesta pareció satisfacer al nivel tres que le soltó y le dio la espalda. Los supuestos hombres que le seguían empezaron a estrechar más el círculo, ignorando a la multitud silenciosa que miraba la escena con verdadero pavor.

Sin duda se trata de la Inocencia que estamos buscando. No puede ser de otra manera —le comentó al hombrecillo que daba la impresión de ser su compañero— La señorita Stephanie parece que se ha entretenido con alguna cosa, de modo que no tendremos que hacer el engorroso proceso de informarle y esperar su opinión. Actuaremos ahora mismo.

El otro volvió a asentir e hizo un solo gesto, el cual bastó para que los demás empezaran a apuntar en las espaldas a todos los presentes y empujarles.

Ahora, si no es mucha molestia señor, me gustaría que nos mostrara el camino hasta su famosa fábrica —miró a Alice, sin denotar alguna clase de angustia ante su presencia y volvió a dirigirse con el mismo gesto burlón— Por supuesto, la señorita podrá acompañarnos en silencio y sin hacer nada. De lo contrario nos veríamos en la penosa situación de tener que acribillar a estos insulsos humanos y hacerlos carne de puntería como a usted.

Todos empezaron a caminar, con el señor D’Vall a la cabeza, teniendo al lado tanto al nivel tres como al menudo hombre que seguía en silencio con el arma pegada al costado del padre de Marylin.

Antes de que algunos de los testigos pudieran hacer algo, otro nido de Akumas empezaron a armar alborotos y hacerlos preocupar por algo más sustancial que la seguridad de esos otros extraños. Las suyas propias.






Allen dejó ir a Alice, puesto que la deslumbrante sonrisa que le había dirigido antes de marchar le había cortado el aliento y sido lo suficientemente efectiva como para deshacer el hilo de pensamientos que podrían haberle impelido a detenerla, ¿de verdad estaría bien? Era prudente averiguarlo primero ocupándose de Near lo más rápido posible y después ir en su búsqueda.

Así lo hizo. En aquella estancia, más arriba, se encontraba la hilera de puertas que daban acceso a habitaciones de todo tipo. No había nadie ocupándolas, puesto que todas las personas, incluyendo a los Akumas (Allen podía escuchar el estruendo que estaban causando afuera, y su ojo de vez en cuando atisbaba una que otra presencia por las ventanas que pasaba) se encontraban afuera, muy ocupados cada uno en su papel. Unos sobreviviendo y otros cazando. No sólo debía apresurarse por Alice, sino también por todos aquellos inocentes.

Eligió un cuarto al azar, y rogándole a los cielos que no hubiese nada peligroso dentro de aquel sitio, dejó a Near descansar sobre la cama mullida con cuidado. Respiraba con normalidad, de modo que se encontraba sólo inconsciente. Le dio una palmada en el costado con la preocupación marcada en su rostro, de no querer dejarle expuesto y aún así sabiendo que era inevitable.

Volveremos enseguida por ti Near, te lo prometo —pactó antes de marcharse saltando por una de las ventanas mientras su arma anti-akuma cobraba vida en su brazo izquierdo.

Allen aterrizó en el suelo, degenerando la velocidad a la que iba con su brazo izquierdo que fue arrastrándose, rasgando el concreto de la superficie de aquella enorme mansión y provocando un chirrido que alertó a todos los Akumas, interrumpiéndolos en su matanza.

Tan pronto como llegó a tocar el piso, comenzaron a dispararle, y con movimientos ágiles logró esquivarlos a todos y contraatacar.

Alice, ¿dónde estás?

Era su constante interrogante, mientras cada vez lograba convencerse que ante sus ojos, no había ni un solo atisbo de la presencia de su tan amada amiga por ese lugar.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Sáb Mayo 22, 2010 12:53 am

¿Eh? ¿y quién eres tú, niñata?

- ¡¿Cómo que ni…?!- mas su grito fue interrumpido, cuando otras personas más entraron con el mismo objetivo que el primero, se parecían entre ellos y la presencia de aquel akuma nivel tres le añadió el toque final a aquella “fiesta”. Era el mismo akuma de antes, el cual había encontrado en aquella habitación, ella no supo si era cierto o no, ya que apenas había visto su silueta, pero eso era un detalle menor. Sus palabras eran claras y simple, no podía hacer nada o alguno de los presentes moriría irremediablemente.

Al saber aquello, apretó los puños con fuerza, casi enterrando sus uñas en su piel, apretando los dientes con fuerza al saberse en aquellas condiciones.— Bueno mi señor, creo que la conversación que estaban teniendo todos ustedes era por demás interesante, ¿podría repetir sus palabras?, ¿qué?, ¿una manera de separar al novio de su hija y hacerlo caer en las redes de su peor enemiga? Me pregunto cómo lo habrá conseguido.- la exorcista observo confundida, primero al akuma nivel tres, quien agarraba fuertemente al pobre tipo, y luego al hombre a quien iba dirigida la pregunta ¿Qué tenía que ver este problema familiar en todo esto? Aún no comprendía bien la situación, hasta que el hombre por fin hablo y dijo todo.

T-todo fue culpa de los chocolates de mi empresa...re-repentinamente comenzaron a causar ese efecto en las personas sin nosotros saber cómo y decidí usarlos en mi beneficio para conseguir la separación de mi hija con su pareja.- Marylin enseguida reacciono ante ello, observaba enojada a quien era su padre ¿Quién no iba a estarlo al saber lo que en verdad estaba pasando?

Alice se encontraba procesando la información recién escuchada, un extraño presentimiento se empezó alojar dentro de sí. En ese momento las palabras siguientes en la conversación se volvieron lejanas, ahora que lo pensaba con claridad Allen se estaba comportando extraño, lo había presentido en toda la fiesta, mas le había dejado de lado, podría haber sido simplemente su imaginación.- mi imaginación…- Tal vez se había equivocado completamente e ignorarlo pero ¿Cómo? Se negaba a creer simplemente que “eso” hubiese pasado ¿Cuánta probabilidad había que fueran el mismo tipo de chocolate? Por la forma en que Allen se había comportado con ella, parecía que las probabilidades eran altísimas.- “Tonta, Alice, tonta…”- se reprendió ella misma.-“¿Cómo se lo diré a Allen ahora?”- fue la pregunta que paso por su mente, mientras su cabeza era todo un lió.

Por supuesto, la señorita podrá acompañarnos en silencio y sin hacer nada. De lo contrario nos veríamos en la penosa situación de tener que acribillar a estos insulsos humanos y hacerlos carne de puntería como a usted.- Alice poso sus ojos furiosos en el akuma.

Akuma impertinente. Fue la frase que paso por la mente de Alice en ese momento, no podía hacer nada, no que involucrara la vida de esas pobres personas que nada tenían que ver. Soltó un bufido, por ahora no haría nada así que camino con ellos, si la inocencia estaba involucrada, era buena idea ir a ver ese lugar, ya improvisaría un plan. Solo esperaba que Allen le siguiera, le viera o algo, le hubiese mandado una señal. Aunque pensándolo bien…

- Marylin.- llamo ella en tono bajo para que el akuma no le escuchara.- A-Allen a actuado raro ¿no?- la mujer le miro confundida, no entendía lo que se refería. Hasta que una luz vislumbro su cerebro: el extraño comportamiento de Allen, ella misma le había visto mirar a Alice de una manera que no pareciera quererla como una simple amiga. Marylin observo el rostro de Alice el cual parecía preocupado y sumamente culpable.

- Bueno si…- contesto la mujer, también preocupada y ella que había ayudado a que Allen pudiera conseguir estar con Alice, ahora se daba cuenta que esos sentimientos no eran verdaderos, esto acabaría mal para todos.

- Tendré que disculparme con Allen.- murmuro ella. En idiomas que Allen pudieran entender, le rechazaría completamente.

- ¡No hay que llegar a esos extremos!- Marylin hablo rápida y torpemente, no sabía como se lo tomaría Allen, tal vez pudiera entenderlo o quizás no, no lo conocía al completo como para deducir como reaccionaría con aquello.

- Con que este es el lugar…- habían llegado a una enorme fábrica, cuyas paredes de concreto parecían firmes y solidas de un color parecido al chocolate solo que más claro. Era sumamente alta, a pesar de que el edificio solo contaba con dos pisos. Había dos entradas la principal: una simple puerta de un feo color verde, y la otra de donde sacaban las cajas llenas de chocolate, en ese momento no había nadie más que ellos.- Bueno la señorita se quedara conmigo y esta vez en silencio.- exclamo tomando a Alice de un brazo fuertemente, haciendo que un punzante recorriera todo su brazo. Al mismo tiempo le daba una señal a los otros para que apuntaran los inocentes metidos en este embrollo.

- No se pase de lista…- fue lo que le dijo a la exorcista, mientras le arrastraba adentro bruscamente. Alice solo dejo de llevar, no podía hacer nada si aún aquellas personas, especialmente aquel señor que les guiaba –el padre de Marylin-, estaban en riesgo de morir. Por lo pronto esperaba que se le ocurriera algo ya dentro de la fabrica.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 24, 2010 11:56 am

—¡Mu-muchísimas gracias, joven!

Escuchaba casi al unísono Allen de las personas que estaban a su frente y hacían largas reverencias en agradecimiento, puesto que se habían visto inmersas en el campo de batalla y gracias a él habían salido ilesos. Él esbozó una sonrisa incómoda, pero tranquila, afirmando que todo se encontraba bien, más no los miraba a todos ellos, sino sus alrededores, para ver si entre todo ese desastre que se había convertido la zona (con tanta chatarra desparramada por doquier), lograba atisbar la presencia de su amiga.

Alice no está por ninguna parte… ¿a dónde habrá ido?

La preocupación le encogía el estómago, haciéndole un nudo en la garganta, ¿y si le había sucedido algo malo mientras él no miraba? La idea de verla sufriendo o en aprietos sin que pudiera hacer algo al respecto le llevaba a una frustración enorme, ¡sabía que no tenía que haberla dejado ir!, ¿pero quién podría resistirse a esa sonrisa tan dulce y deslumbrante que le había lanzado como un letal anzuelo? Obviamente, él, en sus condiciones, no.

Váyanse a un lugar seguro y ayuden a los heridos —indicó… ¿al aire? No, al señor que tenía al lado que le había tomado de la manga en medio de sus palabras de gratitud.

Éste abrió los ojos un poco sorprendido cuando Allen se deshizo de él y empezó a alejarse. Decidido, buscaría a Alice así fuera por toda la ciudad, y menos mal que contaba con Timcanpy, así todo se haría con mayor facilidad.

El Golem revoloteaba en el aire buscando alguna pista, desde que había comenzado la matanza. El exorcista le había indicado claramente que buscase a Alice en su lugar, y encontrara su rastro.

No la pierdas de vista, Tim.

De modo que en eso se encontraba su amiguito, que para Allen había desaparecido ya hace mucho, ¿hacia dónde lo llevó el rastro de Alice, y por qué tan lejos parecía encontrarse del lugar en que se hallaba el albino?

¿Dónde están?

Se encontraba ansioso. Miraba con insistencia el cielo, y casi estaba a punto de irse por su propia cuenta a… ¿a dónde? La pregunta siempre le detenía cuando deseaba moverse tras ese instinto irracional de hacer algo.

Hasta que después de varios minutos debatiéndose entre si moverse y seguir su instinto o esperar, un punto brillante se acerca hacia él desde el cielo. Pero no era una lucecita, ni mucho menos algún tipo de luciérnaga. Era su esperado. Allen sonrió sinceramente aliviado.

Al fin has vuelto, Timcanpy.








Dentro de la fábrica, el padre de Marylin les condujo de nuevo a todos los que se encontraban con él hasta la zona donde se procesaba el chocolate en enormes cantidades con las calderas y ollas de presión. El olor a cacao en polvo, moca negra, azúcar, canela, pimienta, y almendra era tan fuerte en ese sitio que el aire que se respiraba parecía salir suspirando de todos esos compuestos para después bendecir el oxígeno. El calor acrecentaba esa sensación, cálido por el fulgor del fuego que cocinaba el chocolate y lo hervía pacientemente, con una presión baja y constante.

Sólo había en funcionamiento una enorme caldera, y de ella desprendía tal olor mágico.

El nivel tres miró inquisitivamente al señor D’Vall, ladeando la cabeza en interrogación. Obligaron al hombre a dar más pasos adelante.

¿Y bien?

Uno de los subordinados le apuntó con su arma. El hombre dio un respingo; Marylin se preocupó por él, y Julian observaba todo manteniendo la calma. Luisa esperaba casi con aire arisco a que todo ese absurdo culminara.

E-es esa olla la causante de todo —explicó sintiéndose tonto al comentar algo tan… surrealista entre tantas personas— La-la compramos hace varias semanas y desde entonces hemos creído que es la que hizo que nuestros chocolates se volviesen… especiales. A-aunque por más que la revisemos no encontramos nada, si el chocolate no se cuece allí, se vuelve tan normal como los demás.

Oh~ y ninguno de sus trabajadores dijo palabra alguna porque afectaría profundamente el negocio, ¿cierto? Podrían acusarles de haber modificado la receta con alguna sustancia… psicotrópica, o de ese estilo, y entonces todo se iría al garete, ¿no? —intervino de repente Luisa con voz altanera, con los ojos en blanco.

El nivel tres y sus subordinados se sonrieron.

Vaya, vaya. Qué interesante.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Jue Mayo 27, 2010 1:10 am

[off: tu me obligaste eli e__e]


¿Una olla? ¿Todo por una olla? ¿Qué iba hacer? Echarle la culpa a la pobre olla que estaba enfrente de ellos de los problemas ocasionados. Sonaba algo ridículo, la verdad. Sin embargo, había visto cosas peores en su corta vida. Los akumas veían interesante aquello, claramente la inocencia se encontraba en la olla. Todo a causa de la inocencia, debía admitir que era interesante ver que harían el akuma ahora.

- Bien tomaremos la olla y se la llevaremos a nuestro señor Conde.- su voz sonaba triunfante, ¿alegre? Pero parecía lleno de gozo, sus otros subordinados también le estaban. El akuma dejo a Alice a un lado, más bien le lanzo bruscamente hacia un rincón, aunque ella se pudo mantener de pie y miro al akuma desafiante. Debían escapar pero ¿Cómo? El grupito de subordinados estaban ahí, apuntando sus armas a los presentes, el otro akuma nivel tres; ni siquiera sabía de lo que era capaz de hacer. Debía encontrar una oportunidad.

Mientras el nivel tres se acercaba a la olla, sin embargo lejos de alcanzarla esta le repelió, como si un escudo mágico le rodeara. Parecía como si el akuma imitara a un mimo, tocaba algo pero nadie podía verlo, ni siquiera él. Maldijo internamente, golpeo con sus puños, hasta le dio una patada, pero ni el caldero gigante se movió. Lo repelía.- ¡Tu!- apunto al señor D`vall rápidamente.- ¡ve allí! ¡tráeme la inocencia!

- ¿La que?- ni el mismo hombre sabía a qué se refería, es que: inocencia, exorcista, akumas, conde, eran palabras nuevas para él. El simplemente ignoraba todas esas cosas, el solo se había aprovechado de un poder que no le pertenecía y que tampoco sabía que era tan codiciado. El akuma gruño, a punto de matarlo por la ineptitud de los humanos, entonces recordó que tenía a alguien mas con ellos.

Alice simplemente observaba la escena en silencio, cuando sintió la mirada del akuma sobre ella se puso a la defensiva enseguida.- Me traerás la inocencia, señorita.- ordeno este de manera arrogante.

- ¿Qué pasa si me niego?- contesto ella con el mismo tono de voz, agregándole un tono de desafió que preocupo a Marylin y a los presentes de cierta forma. Si el akuma tuviera una boca con la cual sonreír, su mueva hubiese sido el de una sonrisa arrogante, con unos planes malévolos a punto de salir a flote.

- Hazlo… o ellos pagaran.- uno de sus subordinados se preparaba para jalar el gatillo del arma en la cabeza de uno de sus tantos rehenes y no parecía tener ningún tipo de nerviosismo, todo lo contrario, su rostro demostraba muchas ganas de asesinar y divertirse. Alice apretó los puños con fuerza, todos comenzaron a murmurar y a mirarse nerviosos, lo veían perdido todo. Al final morirían, algunas sollozaban en silencio, otros miraban con enojo aquella situación, tratando de no demostrar el temor en sus rostro, pero en realidad temían.

- Bien.- contesto finalmente, haciendo que la mayoría de la tensión se fuera.- Pero debes prometer que los dejarás libre, a todos ellos.

- Lo… prometo.- su voz no sonaba de ser de mucha confianza.- Y mas te vale que no hagas nada extraño o de igual manera ellos sufrirán las consecuencias.- Alice le miro retadora, camino lentamente hasta allá. Justo cuando paso al lado de Marylin, le murmuro algo, que sorprendió a la mujer. Observo a su prometido con mucha preocupación, casi en un abrazo le murmuro el mensaje que le había dado la chica.

Alice camino hacia la gran caldera, cuya forma casi esférica, por ser una olla, era bastante grande. Primero examino con detenimiento la olla, poso su mano sobre ella como si buscara algo o mas bien imitaba hacer eso. Estaba mirando hacia los lados, observando el lugar con detenimiento, buscando algún material que le sirviera. Tanteaba la olla de un lado para otra, la encontraba tibia al tacto, al mismo tiempo sus ojos examinaban con cuidado. Se movía de izquierda a derecha, primero tanteaba un lado izquiero y luego caminaba hacia el lado opuesto.

- ¿Qué crees que haces? ¡No tenemos todo el tiempo!

- Estoy comparando los lados.- le dijo ella, a modo de ganar tiempo, el akuma estaba perdiendo la paciencia. La figura de la exorcista, ahora se había perdido, ya se encontraba detrás de la olla. Justo en ese lugar encontró algo que podía servirle.- ¡La encontré!- escucharon el grito del otro lado. El akuma parecía triunfante, aunque se la trajera o no, todos ellos morirían de igual manera.

- ¡Tráela, apresúrate!- ordenaba el akuma. Sin embargo, Alice tenía una idea muy diferente , había encontrado, una larga barra de madera, se veía resistente. También encontró un gran engrane que dejo cerca de la olla.-¡¿Qué te tarda tanto?!- grito el akuma, puso el extremo de aquella barra en la parte inferior de la olla.

- N-no puedo sacarla.- hablo ella, y ahora que tenía hecha su palanca; subió hacia el extremo que se hallaba levantado gracias a la resistencia de la olla.

- Los humanos no saben hacer nada.- declaro el akuma.

- ¡Ya está listo!- el grito de Alice detuvo al akuma y justo en ese instante ella salto sobre el extremo libre de la palanca, aplicando toda su fuerza en aquel salto. La olla que una vez estuvo puesta correctamente, ahora caía hacia los presentes. Ellos estaban lo suficientemente lejos como para no recibir algún tipo de impacto por aquel utensilio, pero no sabían que todo su contenido se liberaría como un río que se había desbordado.

El akuma observo como todo el chocolate que estaba haciendo preparado venía hacia él, se ensucio completo de aquello, pero salto enseguida al ver como este no se detenía. El demás chocolate siguió su camino, hasta las personas y los subordinados, que se confundieron ante aquel acto. Todos estaban confundidos.

- ¡A la salida!- grito Julian, sin importar que parte de su ropa ahora estaba dulce y chocolatosa. La gente entendió enseguida y los más listo ya habían salido de allí, aprovechando la confusión.

La palanca había resultado, mas aquel trozo de madera se había roto ante tal fuera, la olla era lo bastante y el peso de Alice no había sido suficiente. Pero ella reacciono rápido, corrió hacia la olla y le empujo con sus propias manos y usando toda su fuerza, para que no volviera a su posición normal. Hasta que se volcó por completo, dejando su contenido libre y recorriendo el suelo. El aroma de chocolate era intenso, estaba tentada a sacar un poco, pero se controlo ya que estaba en una misión.

- Lo logre…

- ¡Niña tonta!- el nivel tres cegado por su rabia, había olvidado su objetivo. Ahora iba a matar a Alice, justo en el momento en que iba a activar su inocencia, la mano del akuma se había colocado rápidamente sobre su cuello, apretándolo con fuerza.

- agh…- se quejo y cerró los ojos al sentir que le obstruían el paso de aire, además el akuma le elevaba como si esta fuera una muñeca. Ambas manos de Alice estaban sobre el akuma, pero aún así no podía quitárselas de encima, hacer todo aquel plan le había dejado exhausta. Además el nivel tres apretaba cada vez mas su cuello, amenazando con rompérselo.

- No solo le entregare al Conde la inocencia, si no también el cuerpo sin vida de una exorcista.- rió él para sus adentros.

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