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Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 22, 2010 1:17 pm

Coloqué con dulzura uno de los lazos que tenía prendidos al vestido en una de las esquinas de la mesa central. Eran unos lazos marrones oscuros, con bordes beis, que combinaban bastante bien con el mantel naranja salmón. La estancia estaba preciosa, por lo menos desde mi punto de vista, que según Marcus era expléndido. Normalmente no decoraba yo misma, pero esta era un ocasión especial y quería que estubiese todo perfecto y sin ningún fallo.

Lo único que quizás fallaba en ese momento era no tener a Alice. Ella siempre me reprendía por cargar el ambiente con demasiados colores y aromas y de mis combinaciones a veces no muy acertadas.

Un mayordomo de Marcus se presentó ante la puerta y petó un par de veces. Lo miré con los ojos abiertos. Era un hombre bastante mayor, de unos 50 años aproximadamente, alto, robusto... y demasiado perfecto, lo que comunmente conocido como ¨aburrido¨ Me quedé esperando dos minutos para que se dirigiese a mi por el asunto que lo llevaba hasta allí, pero después de estar esos dos minutos estática y mirandole con una sonrisa estúpida llegué a la conclusión de que, o le decía algo o era capaz de quedarse allí todo el miserable día.

- Caballero, ¿Qué desea? - Pregunté algo irritada, aunque con mi sonrisa en la cara.

El hombre carraspeó, se colocó la chaqueta con disimulo y se acercó a mi con la parsimonia digna de un caracol. El hombre parecía estar provocándome para que lo mandase derechito al primer foso con cocodrilos que encontrase.

- Señorita, verá, el señor me ha mandado para que pueda realizar otras actividades lucrativas. - Dijo el hombre con tranquilidad.

Me despredí de los lazos que llevaba en el vestido y los dejé en la mesa con algo de furia contenida, me coloqué el vestido y me sacudí el pelo, colocándolo de una manera en el que no me molestaría. Entonces miré a aquel hombre a los ojos, los cuales brillaban por la cercanía.

- Y dígame... ¿Cuales son esas actividades? - Pregunté algo sarcástica y cariñosa a la vez.

- Las típicas de las señoritas como usted milady, como comprar o pasear. Me lo dijo el señor para poder entretenerla. - Dijo el hombre con una expresión muy cercana a la lujuria. El hombre ya había caído en mired, ahora solo tenía que jugar con él.

- Verá... Conozco a Marcus desde que éramos unos jovencitos y sabe de sobra que mi afición es tiro con carabina... y comprar también, pero no es un hobby, sino una necesidad. - En ese momento activé la materia oscura que me consumía poco a poco y que tanto me entretenía. - Dígame quien es señor, Marcus no le gusta la gente mayor, le recuerda a su padre. Dígamelo ahora o sufrirá las consecuencias milord.

El hombre parecía, por la expresión de la cara, intentar no decirme quien era, pero al ser un simple humano sin poderes no podía hacer nada contra mi poder. Se hallaba confuso por mi poder y angustiado. Era muy divertido ver como se debatía por luchar contra mi, pero obviamente no pudo.

- Es usted preciosa milady, pero una auténtica bruja, lo que hace es darle un poco de morbo al asunto. - El hombre parecía haberse olvidado de sus modales y ahora me trataba como una aspirante a ser amante.- Mi señorita está profundamente irritada con su aparición y siente que le va a robar al imbécil del señor Marcus. No se como puede fijarse en ese desvergonzado teniendo un caballero como yo a su lado, pobre de mi señorita. - Dijo algo angustiado.- Es más, me siento atraído por usted milady y no se porque y además, estoy comportándome como un libertino... y no me siento mal.

- Gracias por la información milord, estaré pendiente de su señora, ahora suélteme y valla a su hogar, allí olvidará esa escena y le contará a su señora que soy la prometida del señor. Ahora.- Dije con una gran sonrisa en los labios.

El señor me soltó, y al hacerlo, los ojos perdieron el brillo característico, dejándolo en una especie de somnolencia durante el tiempo que tardase en regresar. Debía estar muy enamorado de aquella mujer, ya que normalmente activando mis ojos ya caían a mis pies como manzanas maduras. Sería divertido el hecho de que la mujer se cabrease por aquella pequeña mentira, pero si quería saber el origen o como funcionaba aquella inocencia debía ver las diferencias entre una situación provocada por celos, y otra, por la inocencia.

El reloj sonó, ya era hora de la merienda...




Alice suspiró tras escuchar la explosión de aquel traidor y miró para la persona que la había salvado, llevándose la desagradable sorpresa de que el exorcista que se hallaba ante ella no era más ni menos que el susodicho personaje que había estado con Steph muy acarameladamente en Londres. Tan pelirrojo y agradable a la vista como siempre, Near estaba delante de ella preguntándole si estaba bien. Y como no, Alice, recordando su papel respondió con una voz ligeramente masculina que si, que estaba perfectamente. Alice agachó algo la cabeza avergonzada, si no hubiese sido por el pelirrojo a estas alturas ya estaría muerta, y a pesar de que no le gustara el chico le debía la vida.


- Umm... gracias, me has salvado la vida. Me llamo Michael, ¿y tú? - Peguntó Alice algo más calmada.- Qué era esa cosa que me atacó?

Alice debía ser discreta y con su físico solopodía aparentar ser un joven con pinta demasiado afeminada, así que dedujo que lo mejor sería aparentar ser un pobre chico maltratado y triste.

- Tengo hambre. - Dijo Alice mientras se agarraba la barriga. Al parecer se le había olvidado coger algo de comida en casa antes de irse.- Lo que me faltaba...
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 23, 2010 8:42 pm

Así que se llamaba Michael, el chico de los pelos dorados y una piel blanca muy bien cuidada. -¿yo? Pues me llamo Near Salamanca, mucho gusto- entonces él me miro un poco mas tranquilo -¿Qué era esa cosa que me atacó?- entonces yo pensé y con una gota en mi cabeza dije –Pues se llaman akumas, y son bastantes peligrosos como te puedes dar cuenta-

Bueno, yo también creo que tengo hambre- cerrando los ojos sin dejar esa sonrisa –si gustas te invito a comer- abriendo mis ojos mientras que con mi mano cerrada y dejando solo el pulgar, señalaba a hacia donde había venido–Creo que por hay he visto un buen restaurante, yo invito- Y de repente el rubio acepto sin ninguna contradicción.

Así que nos fuimos caminando los dos hacia la dirección de la torre Eiffel; y, al ver esa torre de metal, me vino los recuerdos de lo que paso en Londres, aquellas, que estaban una pelirroja y su ayudante de cabellos celestes, aquella que le dio un beso a los mismos labios que yo le había saboreado. Suspire. ¿Qué habré hecho para fíjame de una mujer de esa edad y peor sin saber que era de esa clase de mujeres? Solo queda olvidarme de ella, sobretodo el hecho que es una aliada del milenario.

Pero también pensé en ese mismo hecho que quizás la vuelva a ver. Sonreí de repente. Sin darme cuenta eso era una espada de doble filo, me encantaba la idea de volverla a ver, aun sabiendo que eso era malo y pero el hecho que si lo hacíamos quizás ella no me trate como “su amorío”. Pero al menos era un consuelo que me aferraba; uno, que al final de cuentas iba a traer consecuencias.

Sin darme cuenta había dejado un silencio que termino siendo incomodo y se me vino la mente el pensar que este haciendo algún daño por invitarle a comer y el que quizás tenga alguna familia que le este esperando para la cena –Y dime ¿Dónde están tus padres?- con una mirada curiosa.

Casualmente llegamos al restaurante que había planeado, era un gran lugar en donde los mozos servían la comida en bandeja de plata, las mesas y las sillas eran la decoración al mismo tiempo. Me fui con el hacia adentro para pedir de una vez y tomar un almuerzo. Nos sentamos y llamamos al mozo, este, me dio una “carta”. Yo solo vi y le entregue al chico –Creo que es mejor que pidas tu- dije alegremente
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Lun Ene 25, 2010 12:03 am

La expresión de Allen y el aura extraña que emitía, le hizo desconfiar seriamente de sus palabras, tal vez había subestimado al peliblanco, no le creyó su gran mentira. Una gota, mas bien miles de gotas salieron a relucir por detrás de su cabeza al ver completamente descubierta.- eh… no.- respondió dudosa Alice, mientras se reprendía mentalmente por su poco control anterior. Si hubiese sido un poco más rápida y menos torpe Allen no hubiera sospechado, lo bueno es que era un problema pequeño y que no afectaría tanto.

Pero me estaba preguntando de dónde los habías sacado, ¿acaso los compraste en alguna tienda de paso?

- Digamos que los obtuve por casualidad…- fue lo que le contesto la chica de cabellos largos, mientras rascaba su mejilla con su dedo índice. No le iba a contar con detalle que había chocado con un tipo, ambos habían dejado caer sus pertenencias por el golpe y en su apuro por tomarlas y buscarlos a ellos, había tomado algo equivocado y ese algo era el chocolate que ahora sostenían en su mano. Aquella caja que parecía tener en su interior el tesoro más preciado para Alice, quería probarlos como no, pero algo iba a salir mal en sus planes, hoy realmente no era su día.

El sonido del estomago de Allen llamo su atención enseguida, poniendo una expresión de “¡No puede ser!” sabía lo que significaba y lo que vendría a continuación.—Su-supongo que tomaré uno, para calmar mi estómago al menos - Con esas palabras dicto la sentencia de los pobres chocolates, que pasaban de la propiedad de Alice a manos del chico de cabellos blancos. No solo fue una barra, para sorpresa de los presentes, si no toda la caja. Sacaba uno tras otro ¿Es que se comería todo? Se preguntaba la exorcista, quien al final se quedo solo con la caja vacía, respondiendo automáticamente su respuesta.

Gracias por la comida- Fueron las palabras de Allen cuando término y limpiaba su boca con un pañuelo ¿Acaso siempre venía preparado, por si debía devorar algún tipo de comida? Solo le faltaba sacar cubiertos de su traje de exorcista. Alice apretó la caja con fuerza, al verla vacía, destruyendo aquella forma tan presentable que tenía, mientras mataba a Allen con la mirada. Pero la cambio enseguida al notar que este la observaba, Alice ladeo la cabeza al sentir la mirada de Allen puesta sobre ella.

¡Es verdad! Near todavía no está aquí - so saco de sus pensamientos a la exorcista y sobre todo le asusto un poco, ya que estaba olvidándolo completamente.

- ¡Es cierto!- grito Alice, guardando la caja vacía en su maletín como solo un recuerdo, eso lo hizo por inercia, no estaba pensando porque se hallaba preocupada. Mientras Allen hablaba con Marylin, en un instante su ojo maldito se activo. Alice sabía lo que significaba, ya antes le había visto, los akumas estaban cerca, y Allen confirmo sus pensamientos al gritarlo.

-¡Vamos Alice, creo que Near está luchando contra un Akuma!

- ¡Ah! ¡Espérame!- Alice se quedaba atrás, se despidió rápidamente de Marylin, diciéndole que se cuide y se ocultara, la mujer había quedado con la palabra en la boca.

Enseguida corrió tras su compañero, alcanzándolo en minutos. Debía seguirlo, Allen tenía un mapa de akumas en su cabeza, así le gustaba pensar a ella. Corrieron por las calles de París, siendo seguidos por el golem dorado y el golem negro que antes había estado allí.

Demoraron como unos 10 minutos en llegar, el camino había sido largo y las calles, las cuales parecía laberinto, no ayudaban en nada, sobre todo con gente por allí haciendo sus labores y caminando al ritmo que les convenía, puesto que tenían mucho tiempo. Mas el lugar indicado al parecer no era ese, no había nadie, pero si había algo extraño, una huella de explosión.

- ¿Near, lo habrá matado?- luego de que Alice recuperara el aliento por haber corrido con todo lo que le daban sus piernas se aventuro a preguntarle a su compañero de misión. Si eso paso, donde estaba él ¿Había muerto junto con el akuma? No creía que fuera tan fácil de matarlo, además Near tenía experiencia en acabar akumas, si había sido un de primer nivel de seguro le había derrotado. Pero él no estaba en la escena.

Escucho gente murmurando en una tienda de víveres, le dijo a Allen que esperara aquí, solo se alejo de él un momento y fue hacia donde estaba el grupo de personas.

- Disculpe ¿Me puede decir que paso aquí?- pregunto la chica con toda la cordialidad posible.

- Tenía que haberlo visto, jovencita.- comento un hombre ya de edad, quien al parecer era el dueño de aquel lugar.- Un pelirrojo acabo con un monstruo salvando a un chico.- le decía a ella.

- Estábamos dentro del local cuando ocurrió.- la mujer, ya entrada en edad, que le acompañaba parecía todavía nerviosa, tenía un pañuelo en mano, al parecer había llorado por la impresión.- … me alegro que nadie haya resultado herido.

- Y ¿sabe a dónde se fueron?- les siguió interrogando.

- No lo sabemos jovencita, pero parecían tomar la dirección que lleva a la torre.- miro hacia arriba, donde podía notar la punta de aquella mencionada Torre.

- Interesante…- dejo escapar Alice, mientras ambos personajes comentaban sobre lo ocurrido, como si fuera un chisme, especialmente la señora que allí estaba presente ya que minutos después salía de allí comentado que debía contarle de esto a sus amigas.

Alice se alejo sin decir más para ir donde Allen.- Dicen que vieron a un pelirrojo destruyendo a un mosntruo… tendría que ser un akuma… y que luego se fueron por…- miro los caminos que había allí, ya que había como tres bifurcaciones, enseguida apunto con su dedo índice el camino donde podían ver la torre Eiffel de frente y casi en toda su extensión.- … Allí…

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 26, 2010 11:29 am

Cuando Alice regresó de su expedición en busca de respuestas, Allen seguía allí, aguardándola, aunque mirándose de vez en cuando los zapatos y las mangas como si fueran las cosas más interesantes del mundo. Lucía un poco inquieto o nervioso, y hasta él se preguntaba la razón de ello.

¿"Se fueron"? —preguntó el peliblanco, haciendo énfasis en el plural con la cara llena de sorpresa luego de haber escuchado las palabras de su amiga. — ¿estaba acompañado por alguien más?

Justo en ese momento, el taconeo constante y rápido de unos pasos acercándose le llamó la atención, y para más impresiones, el albino descubrió a Marylin pisándole los talones a ambos a pesar de que él le había dicho que les esperara quieta en otro sitio.

¿Marylin-san?, ¿Qué hace aquí? Le dije que se quedara…

Lo sé, lo sé, pero no pude aguantar la curiosidad y quise saber qué es lo que estaba sucediendo. Escuché en boca de algunos ciudadanos que hubo explosiones y monstruos por aquí, ¿qué quisieron decir con eso?, ¿pueden explicármelo? —la mujer se había cruzado de brazos y los miraba con aquella expresión demoledora de quién busca respuestas claras y sin tapujos.

Allen suspiró un poco y adelantó un paso hacia ella.

Espere un momento, ¿qué tal si le explicamos eso después de que hayamos encontrado a nuestro compañero? Estamos preocupados por él y de verdad necesitamos estar todos juntos de nuevo. Cuando nos encontremos completos, entre todos le explicaremos lo que pasa ¿le parece bien? —Marylin asintió con la cabeza lentamente, sin dejar de mirar a Allen con atención. El albino le sonrió y la contagió de hacer lo mismo— Perfecto. Alice, ¿por dónde habías dicho que se fue Near?

En ese instante, fue el mismísimo Golem negro del pelirrojo menor el que tomó la iniciativa y buscó la misma ruta que había señalado la chica exorcista momentos atrás. Sin avisarle a nadie, comenzó a volar en esa dirección, y Timcanpy, como quien juega a un juego, le siguió. Allen los miró a ambos con extrañeza, pero luego pareció entender qué les sucedía.

Parece que Blacky ha encontrado el rastro de Near.

Él miró primero a Marylin y luego a Alice. Repentinamente ésta última lucía más encantadora y preciosa que antes, él no supo si se debía a los rayos del sol, o al propio ambiente parisino, que le iba de maravilla; nunca antes lo había notado, pero el color de sus ojos, tanto como el de sus cabellos era hermoso. Y su piel, tan blanca y delicada. Y su carácter. Oh si, fuerte y decidido, aunque algunas veces inocente y encantador... sobre todo cuando sonreía alegremente, que se le iluminaba el rostro completamente lleno de dulzura...

Una luz roja se encendió en la mente del albino con un pestañeo fugaz.

¿qu-qu-qué rayos?

Como si él mismo se hubiese sorprendido cometiendo una travesura, sacudió la cabeza violentamente. ¿Qué había sido eso? Aquel pensamiento tan espontáneo acerca de Alice, con un matiz que se iba claramente por fuera de los parámetros de la amistad… ¿qué significaba? No lo entendía, y de alguna manera, también temía hacerlo.

¿Joven Allen? —Marylin le pasó una mano en frente de sus ojos con preocupación— ¿se encuentra bien? Repentinamente enmudeció.

¿Eh? ¿yo? Ammm… ¡Si! Estoy perfectamente. No se preocupe —y sonrió como un ángel, con la intención de tapar el propio bochorno que sentía en su pecho. — ¿Vamos a seguir a Blacky y encontrar a Near? ¿Sí?

Marylin volvió a mirarlo con extrañez, ¿se estaba auto interrogando? Compartió una mirada confundida con Alice, que probablemente se preguntaba lo mismo y luego asintió quedamente.

De acuerdo. Adelante. Pero no crean que me quedaré tranquila hasta haber escuchado lo que tengan que decirme.

Bien, perfecto.

Y sin replicar nada más, el muchacho se giró rápidamente y comenzó a caminar, poniendo la mirada fija en el Golem negro, tanto como en Tim. Trataba de no pensar. No, no, no. Podía ser fatal.

Algo extraño le estaba sucediendo, y aquello, aunque no quisiera, comenzaba a tragárselo con una facilidad que le abrumó.


Última edición por Elipthi Khanon el Mar Ene 26, 2010 11:25 pm, editado 1 vez
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 26, 2010 9:35 pm

[off:allenxalice?...culebrón *w*. Ejem...^^U]


Unos pasos, rápidos y contundentes, me sacaron repentinamente del sopor en el que me hallaba. Tenía cierta manía a quedarme dormida después de la merienda en cualquier sitio, así que debido a que me quedé dormida en la silla, ahora tenía un dolor de espalda algo molesto. Los pasos fueron aumentando hasta que frenaron a la altura de la puerta. Ahí, apoyado en el marco de la puerta, se hallaba Marcus, que a pesar de tener la cara cubierta con una ligera capa de sudor, sequía igual de golfo seductor como antaño. Pero ahora estaba algo distinto en comparación con esos años. Estaba más alto y fornido, con las facciones más marcadas pero gracias a Dios seguía teniendo las mismas expresiones... y eso me divertía considerablemente, pocas veces se le puede ver a un hombre hecho y derecho con cara de travieso crónico. Con una risita muy conocida se me acercó como un niño que va a robar una tarta recién horneada. No pude evitar reírme ante tal escena.

-Jeje sigues siendo la misma de siempre Steph, te quedas dormida después de acabarte las natillas.- Dijo mientras se agachaba y quedaba casi a mi altura.- Que pena que no hallas tenido hijos, habría sido muy divertido ver unas copias en miniatura por toda la casa.

-¿Y por qué no los tienes tú?- Pregunté mientras me reía ante tal comentario- No quiero hijos por que creo que con mi ejército de sirvientas tengo suficiente familia ¿no crees?

-Habría sido divertido tener ¨sobrinos¨ seguro que si salieran con tu belleza tendría que competir contra ellos para que no me quitasen a las mujeres.

Le agarré la mejilla y le di un fuerte tirón, provocando que este se cayese hacia atrás y me pusiese una cara de corderito.

-Anda, deja de decir tonterías y vete a bañarte, que pronto empezará la fiesta... Además tengo que hacer algo pendiente, así que si me disculpas...- Dije dándole un beso en la mejilla salí del salón y me dirigí a mi habitación, donde Samantha me esperaba.

Al posar la mano sobre el pomo ya noté una pequeña descarga de poder, así que algo más entretenida, entré a la habitación. Aquella escena me dejó algo... anonadada diría yo. Samantha tenía una de las sirvientas de Marcus, una mujer algo más joven que yo, con el pelo largo y liso, de un dulce color caoba. La tenía agarrada con uno de sus brazos y... bueno, la escena fue algo violenta para mi, ya que Samantha estaba satisfaciendo su apetito sexual. Quizás no habría sido tan violento para mi sino la hubiera matado al final, haciéndola desaparecer del mapa, ni tampoco lo hubiera sido si Samantha no hubiese sido un akuma.

Samantha tardó pocos segundos en notar mi presencia. Con parsimonia, muy normal en ella, se alzó en sus más de dos metros de altura y sonrió con su macabra sonrisa. Al igual que Mike, Samantha era un nivel 3, y al igual que él, era especial, por llamarla de alguna manera. De un color muy semejante a la cal, Samantha iba decorada con una mariposa negra en el pelo, la cual resaltaba.

-Vaya... ¿Qué desea milady~?- Dijo con una voz altamente femenina.

-Mmmm... no opinaré sobre lo anterior así que iré al grano. Como debes saber, he mandado a Alice disfrazada de chico. Como no me fío mucho de mis propias ideas me gustaría que fueses a echar un vistazo... pero sin llamar la atención. De ninguna de las maneras quiero que noten tu presencia, te necesitaré en la fiesta. No me falles~

Samantha asintió con un gruñido y se dirigió a la ventana, desde la que saltó con agilidad.

-Y ahora, ha disfrazarse~





Alice ya conocía a Near, pero a pesar de eso, asintió y saludó con gusto ¨fingido¨al pelirrojo.

Se sorprendió ligeramente al ver que también tenía hambre, y más, cuando el pelirrojo le dijo que la invitaba. Alice tenía cada día más claro que los hombres eran tontos, y en especial este, que se estaba luciendo por todos los ángulos existentes.

Near la llevó por unas calles para llegar a un conocido restaurante de la zona. No parecía muy caro a comparación con los que Stephanie frecuentaba, pero seguramente si que lo sería para un exorcista como Near, sobretodo siendo tan joven. Pero ella no dijo nada, no le haría mal comer y ya de paso divertirse un poco con su compañía.

-Y dime ¿Dónde están tus padres?

La pregunta no la pilló muy de sorpresa. Mientras se dirigía hacia su destino, que en este caso era el pelirrojo, desarrolló una historia lo suficietemente convincente y además que fuera algo creíble.

-Bueno, en realidad solo tengo padre y seguramente ahora estará sumergido en su estúpido trabajo para no variar. Llevo un día y medio sin pisar la casa, pero él ni se ha inmutado... Hasta que ese...¿akuma? intentó destruírme me dirigía a la plaza de los Colocci, una familia italiana residente en esta zona. Son empresarios muy importantes y parece ser que por motivo de una visita importante, el señor Marcus ha decidido celebrar una fiesta de disfraces.- Dijo mientras sonreía picaramente.- Quería asistir pero como mi ama de llaves no me dejaba me escabullí vestido algo más normal.- Dijo mientras señalaba sus ropas algo pobres.- No se, se me hizo algo divertido asistir así y como llevo invitación no tendré ningún problema.- Mostrando una invitación similar a la que Stephanie había mandado entregar al pelirrojo.

Podría haber relatado una historia dramática pero Alice sabía perfectamente que con su aspecto no podría pasar por un pobre chico desvalido.

Near llamó al mozo y después de darle un repaso a la carta se la entregó a Alice.

-Creo que es mejor que pidas tu.

-¿Estás seguro?... Allá tú.- Dijo mientras se dirigía al joven.- Por favor, de primero tráiganos una ración de caracoles con la salsa de la casa(mantequilla y orégano), de segundo unos camarones a la diabla y de tercero...una fondêe de chocolate con frutas de la temporada por favor.

El joven apuntó todo y asintió con una sonrisa.

-Espero que te guste lo que he pedido. Son platos bastante tradicionales y relativamente económicos para estar en esta zona. Espero que te guste lo picante, porque los camarones llevan chile jiji.- Alice tuvo que contener la risa para no dar sospechas.- Muchas gracias por invitarte...¿vas a ir a la fiesta tú también?He oído que es para los turistas también.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 27, 2010 12:33 am

Cada vez lo pensaba, mas me convencía que era demasiado afeminado el chico, sencillamente su forma de expresar y hablar no eran propias las de un chico cualquiera ¿Acaso así son los muchachos de ese país? -Muchas gracias por invitarte... ¿vas a ir a la fiesta tú también? He oído que es para los turistas también- pregunto, yo lo mire a los ojos y sencillamente pensé “¿debo ir?”

En otras palabras, si es correcto que ir a una fiesta cuando este en una misión que esa afectando a todos a la ciudad y quien sabe que me pueda afectar a mi. Solo el pensar que pronto podría ser afectado me causaba miedo, aun quería a Steph y si esa cosa hacia efecto en mi, cavia la posibilidad de querer otra mujer y eso no era parte de mi.

-Bueno, quizás- solo respondí con una gota en el rostro mientras pensaba todo lo que había pedido y lo que faltaba para que llegue. Estaba nervioso ¿caracoles? Era algo que podía usar hasta en expresión. Suspire. -¿tu iras?- pregunte con curiosidad.

En el acto, nos sirvieron lo que había pedido él, agarre con el tenedor, por primera vez con miedo, y se puso a comer temeroso de lo que iba a saber. No iba a reprochar una comida francesa y mucho menos local, además de ser de mala educación y que iba a pagar la cuenta, estaba el y no quería dejarle mala impresión. Con una sonrisa, que quizás iba mas para fingida que sincera, comía los caracoles. Sin embargo comenzaba gustarme –Esto sabe a pollo- dije riendo.

Así que, de una cena rara paso a ser una comida rápida. Al terminar de comer los dos, levante mi mano para que me trajeran la cuenta. Felizmente llevaba puesto mi traje de exorcista y mi cruz que señalaba mi profesión así que el señor me enseño su dedo pulgar con los demás cerrados en señal de “no hay problema” mientras me giñaba el ojo. Me levante y me puse mi capa negra nueva, la amarre a mi traje y mire al chico -¿vámonos?-
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Vie Ene 29, 2010 9:17 pm

La mujer había llegado hasta ellos para buscar respuestas, o estaba preocupaba o en verdad quería saber el chisme. Alice solo miraba la escena con una gota de sudor tras su cabeza. Mas le pareció extraña la actuación de Allen, tal vez algo iba mal con él ¿Con su arma acaso? ¿Había sentido akumas venir? Aunque si hubiese sido es último su ojo se hubiese transformado enseguida y Alice al verlo se hubiera preparado. Al final se pusieron en marcha, el golem oscuro les guió por la calle, era como seguir un sabueso, uno que era muy bueno buscando a Near.

- Espero que encontremos pronto a su compañero.- comentaba la mujer, parecía tan preocupada como ellos.

- De seguro estará muy cerca.- comento Alice mirando alrededor, había muchas tiendas, entre restoranes, de ropas, y por ahí mientras caminaban vio una tienda de chocolates, recordándole que Allen se había comido una de sus cajas, toda la caja de chocolates. Le fulmino con la mirada un momento, fueron solo unos segundos ya que minutos después vio que le llamo la atención una cabeza de color rojo.

Se lo pensó un poco antes de hablar, ya que no le veía bien y al parecer el golem oscuro se había detenido, también le había visto.- ¡Es Near!- grito Alice apuntando de una manera no muy educada al restorant que tenían en frente. Así que se asomo para ver si en verdad era su compañero, podría estar confundiéndole, pero el golem también le había visto allí.

Una sola palabra paso por su mente, en cuanto le vio: “suertudo”, el estaba comiendo muy bien, mientras ella había sido “asaltada” por Allen, quien no le dejo ningún chocolate.

Le llamo la atención que no estaba solo, había un chico ¿chico? Ladeo la cabeza al ver la figura que se encontraba ahí. Mas dejo sus teorías a un lado, y al ver que se levantaban para irse le hizo señales con su mano, mientras el golem oscuro iba directo hacia Near con una rapidez que su silueta parecía una línea negra en el aire.

- Near, por fin te encontramos.- comento ella en cuanto hubieron entrado al lugar donde comían. Después de todo se había perdido en cuanto bajaron del tren y pisaron tierra parisina, algo muy vergonzoso, ya que ni al empezar la misión tenían un problema como ese. Agradeció que Near dejara una pista, que fue el lugar donde destruyo a ese akuma que había aparecido. Entonces recién reparo en la presencia del chico.

- ¿Quién es el que te acompaña? ¿Un conocido tuyo?- pregunto en cuando observo al muchacho quien estaba acompañando a Near.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2010 2:07 pm

Durante todo el trayecto Allen estuvo callado y unos pasos por detrás de las dos mujeres. Se encontraba entretenido con un asunto de vida y muerte, con el que trataba de luchar arduamente y no dejarse vencer. Marylin y Alice comentaban pocas palabras, acerca de sus deseos por encontrarse reunidos con Near lo más pronto posible, y a lo que Allen respectaba, no podía dejar de mirar a Alice ni por un segundo. Siempre, siempre, siempre que trataba de desviar su mirada en otra dirección, acababa sobre la silueta de su amiga, a lo que a cada momento se sacudía la cabeza e intentaba nuevamente buscar otro panorama que mirar. Lamentablemente, antes de llegar al final de la búsqueda, Allen quedó aturdido al sorprenderse más de cinco veces seguidas observando, como un ciego que el sol nunca había visto, a Alice justamente. Incluso cuando ella le fulminó con la mirada, y sus ojos se encontraron, no pudo evitar pensar que tenían el color más hermoso que habría visto en su corta vida… luego regresó de golpe a la realidad, y la melodía romántica que se oía en el interior de su cabeza se enredó repentinamente.

¿Q-qué me está pasando?, ¿me he vuelto loco o qué? Alice es solo una amiga, nada más. No es posible que a estas alturas yo me haya… me haya…

Mientras Alice se reunía con Near, a quién Allen todavía ni había notado, él se detuvo unos instantes, metido muy en sus pensamientos y mirando hacia el suelo. ¿De verdad había sucedido? ¿En realidad el caso era contrario, y en vez de haber sentido sólo una apreciada amistad lo que había hecho era… era…?

Imposible, ¡No es cierto! Te estás comportando como un tonto ¡Deja de pensar en eso!

Pero era… inevitable. La fuerza de atracción que se había apoderado de él enteramente le impedía no regresar al mismo punto en sus pensamientos. Alice, Alice y más Alice.

¡No es verdad! No pude haberme enamorado de ella.

Murmuró para sus adentros, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor e ignorando el hecho de que Marylin le escuchaba y miraba atentamente con una sonrisa pícara en los labios.

Así que le gusta la señorita Alice, joven Allen.

El muchacho dio un respingo al oír la voz de la francesa a un lado suyo y luego sonrió con una mueca nerviosa en el rostro. Repentinamente se le había ido el color de la cara y lucía como a quién encuentran robando un objeto de importante valor.

¿Y-yo? No sé de qué está hablando, Marylin-san, a lo mejor escuchó mal… creo que será mejor que nos… ¡integremos al grupo! —completó con una vehemencia innecesaria mientras huía por la derecha y se reunía con sus amigos que entablaban conversación.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2010 8:55 pm

-¡Señorita por favor, conténgase!- Gritaba una voz femenina algo preocupada.- ¡Deje de revolver y déjeme buscar a mi, pero por favor, no siga o acabará destruyendo el armario!

La mujer tiraba de mis brazos con fuerza, pero no la suficiente para acatar mi furia interna. ¡No encontraba los complementos del disfraz!Oh dios mío ¿Qué podría hacer? Sin complementos no había disfraz y sin disfraz no habría diversión y juegos por mi parte... y eso molestaría a cualquier mujer que se precie.

-No puede ser, yo los tuve que poner en alguna parte. Espero que nadie los haya cogido por que si no los destriparé y haré un cocido con sus restos. Amanda busca, busca como si te fuese la vida en ellos.- Dije con una mirada fría y divertida.- O serás tú mi diversión~ ¿está claro?

Amanda me miró aterrada. Me conocía desde hacía años y sabía mis diversas formas de borrar a alguien del panorama, fuera del status que fuera. La pobre asintió y, literalmente, corrió hacia armarios y muebles, buscando mis prendas perdidas y divinas para aquella fiesta.

Me senté todavía alterada y llevé mi mano hacia la mesita, donde reposaba un chocolate con nata. Me gustaban los dulces, pero no solía merendar un chocolate y sobretodo no lo solía tomar con nata.

Al cabo de unos minutos y una agotada Amanda, mis cosas habían aparecido. Debieron haber caído debajo del armario al colocarse el resto de las cosas, pero ya aquí ya estaba lista para acabar de vestirme.

Al contrario que en muchas fiestas donde me solía disfrazar de vampiresa o de ladrona de alto status, está vez iba, como decirlo, ¿muy virginal?

El vestido era largo y vaporoso, con un escote muy parecido a los que solía llevar, pero en vez de ir ajustado en el abdomen, este caía hasta abajo, dejando ver unos zapatos color marfil. Me había recogido el pelo con un par de pinzas y bandas de rejilla llenas de pelas, pero dejando el flequillo y varios mechones sueltos rizados, dando un aspecto algo informal. Al tener el resto de complementos pude acabar el extraño conjunto. Colocando unos grandes guantes de encaje blancos, una máscara de medio rastro y unas alas de hada en la espalda solo me quedó coger una varita, dorada y con flecos en los extremos.

-Que linda se ve señorita, ¿seguro que va ir a la fiesta así?¿Qué pasa si la raptan?- Dijo Amanda con preocupación y a la vez con devoción.

-Uy querida, pobrecitos los que me rapten, soy un hada divina, pero con el mal carácter de un ogro jiji~- Dije divertida ante tal comentario.

Me dirigí hacia la ventana y deslicé una de las cortinas. Ya había oscurecido y la gente empezaba a venir por grupitos, cada cual vestido de una forma diferente, más grotesca o más sosa, pero disfrazados igualmente. Un golpe en la puerta me sacó de mis anotaciones mentales.

En el marco de la puerta se encontraba Marcus, con un elegante traje de mosquetero, que le sentaba a las mil maravillas. Y el muy travieso me estaba mirando con aquella expresión que recordaba perfectamente, lo malo es que ahora éramos adultos y ya no podíamos jugando a aquellas chiquilladas ¿o si~?

De la boca de Marcus salió un ¨guau¨ perfectamente pronunciado. Amanda quedó algo perpleja al escuchar eso de un hombre adulto, pero al escuchar un ¨miau¨de mi boca solo pudo reír y salir del área de juego, quedando sentada en la esquina de la habitación. Y como dos chiquillos empezamos a jugar a aquel juego, intentando morderlos y arañarnos. El juego, en si, no era peligroso para alguien que lo controlaba, pero siendo ya mayores los reflejos no eran tan buenos como los de antes, o por lo menos los de él, ya que al final del juego había acabado con varios arañazos en el brazo y la marca de un beso al cogerle la mejilla. En cambio yo solo tenía un pequeño mordisco en el hombro, lo malo es que se notaba más que sus daños.

- Je, al final te marqué y bien marcada Steph.- Dijo Marcus entre risas.

-Oye, oye, que yo no soy ganado ¿eh? Tú has acabado peor, lo que pasa es que soy una mujer tan sumamente delicada~ se me nota más los maltratos por parte de tu ira masculina.- Dije mientras hacía un poco de melodrama para rematar el juego.

La cara de Marcus era un poema. Mis dramatismos siempre le habían metido en problemas y ese era mi juego favorito, aunque en este lugar no funcionaba mucho.

-Anda que tú... venga vámonos a pasear po la alfombra de la entrada y a saludar a esos aburridos.- Dijo con una gran sonrisa mientras me cogía del brazo.

Al final iba a ser divertido y todo...




Alice intentó durante toda la velada no cruzar las piernas. Ya parecía demasiado afeminado como para que sospechase más todavía. Ante la pregunta del exorcista asintió con la cabeza. Cada vez Alice pensaba que él exorcista se volvía más tonto por momentos, pero por lo menos esa ingenuidad resultaba algo divertida, con lo que Alice sonrió satisfecha.

-Esto sabe a pollo.- Dijo riendo mientras se comía los caracoles con temor a algo. Era la típica reacción hacia esos bichos que al final resultaban ser deliciosos.

Todo transcurrió muy deprisa, casi sin tiempo para saborear la comida, pero Alice debía apremiar, la fiesta debía de empezar a la media hora y todavía tenía que hacer un par de cosas.

-Dígame Near, ¿Va a ir disfrazado usted también?- Dijo con una picardía disimulada.- Yo voy a ir disfrazado de arlequín, así si aparece alguien conocido no podrán ir con el chisme por ahí.

Pero algo llamó la atención de Alice. Una chica había llegado en ese momento y lo miraba confusa, como intentando adivinar el sexo de Alice. Alice bajó la cabeza simulando vergüenza. Las mujeres eran muy avispadas, y descubriría que era una chica en cuestión de segundos, pero ella también era una chica y sabía como evitar aquella sospecha...

-Near, por fin te encontramos. ¿Quién es el que te acompaña? ¿Un conocido tuyo?- Dijo la chica con algo de interés.

Alice se acercó rapidamente a ella y con una voz grave, parecida a la de antes, y un gran aire de seductor nato, le agarró la mano y se la besó.

-Yo me llamo Michael bella señorita y desgraciadamente no conozco a su compañero por que si no no habría olvidado su belleza.- Dijo Alice mientras concluía con un perfecto guiño.

Alice sabía muy bien como seducir a mujeres, de hecho, mejor que a los hombres. A pesar de su apariencia tan femenina, Alice tenía aquel encanto masculino que a las mujeres tanto les atraía con lo que, ese fue uno de los motivos por los que Steph la había aceptado en su hogar.

-Y dígame señorita ¿Desearía ir al baile de la fiesta de disfraces conmigo? Le aseguro que no se arrepentirá.- Dijo mirándola a los ojos con una mezcla entre picardía, pasión, inocencia y seriedad.




Un vestido caía al suelo manchado por el polvo. Unas garras rascaban la pared. Los gritos de un hombre cubrían el callejón... al igual que su sangre derramada. Pasos fuertes hacían eco sobre esas paredes, viejas y mohosas.

Samantha tenía hambre. Sus bocanadas de aire no llenaban sus supuestos pulmones, daba igual... ella era una simple máquina. Pero también tenía sus caprichos, y su nueva dueña podía cumplírselos y por muy apetitosa que estuviera tenía que aguantarse las ganas de meterle un mordisco y probar su sangre.

En la esquina, Samantha se apoyó y observó la luna. Una luna que anunciaba sangre.

-Tendré que ir a ver como está la criaducha esa. Seguro que sabe mejor que la anterior.- Musitó Samantha con crueldad.- Pero primero he de investigar a esos tentempiés...

Y Samantha saltó de nuevo hacia los tejados, recorriendo las viejas calles de París donde se levantaba un ambiente de amor prohibido...
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2010 11:44 pm

-¡Alice!- dije sorprendido al verla toda emocionada por encontrarme. Pero, no había venido sola si no también a Blacky y a Allen que estaba hay con un comportamiento un poco irregular, pero, no me importo en absoluto con el hecho que parecía tener compañía y quizás eso no le permitía venir. El negro goleen comenzó a moverse alrededor mío junto con Tim. Subí la cabeza para mirar lo mareado que podía ser ver a dos golen, pero volví a ver al chico rápidamente –no lo se, como te dije, no planeaba ir a ninguna fiesta- sonreí.

El señor que nos estaba entendiendo me miro y moviendo algunos ojos de una forma que parecía estar diciéndome si mis nuevos invitados iban a comer también, pero escuche las pisadas de alguien que venia. Era Allen y su acompañante que estaban a punto de venir, así que creí que es mejor que coman. Quizás los hubiera esperado.

Antes de saludar al peliblanco me dirigí a camarero a pedir una gran variedad de carne, pollo y cerdo que podían pedir y unas 2 barras de chocolate de la mejor calidad que podrían conseguir para ellos; sabia que ellos dos iban a comer hasta no mas poder y hasta un poco mas. Volví con mis compañeros y salude con un abrazo a Allen –No se pierdan de nuevo- como si el que se hubieran perdido fueran ellos y no yo. –¿Vámonos a comer Alice?- con una sonrisa mientras dejaba al chico –Supongo que ustedes dos deben tener hambre y mira- señale al cielo que estaba un poco anaranjado –parece que ya va anochecer y supongo que no han comido nada-
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Dom Ene 31, 2010 12:05 pm

A Alice le apareció una gotita se sudor tras su cabeza, al ver la repentina presentación del chico, el cual se llamaba Michael, solo río nerviosamente ante ello, le había tomado por sorpresa.

-Y dígame señorita ¿Desearía ir al baile de la fiesta de disfraces conmigo? Le aseguro que no se arrepentirá.

- Fiestas de… ¿disfraces?- repitió ella confusa y parpadeando a la vez, no entendía de lo que habla, después de todo no estaba enterada de aquello. Observo a Near pidiendo una respuesta, debía estar enterado si estaba en compañía de ese ¿muchacho? A pesar de su comportamiento tan de caballero, todavía tenía algunas, pero eran pocas comparadas cuando le había visto a primera instancia.

Sin embargo la mención de comida por parte de Near, ignorando el primer comentario sobre que se habían perdido ellos solamente, hizo que olvidara la tan mencionada Fiesta de disfraces y la petición del muchacho llamado Michael. En verdad tenía hambre y su compañero pelirrojo había ordenado ya por ellos por lo que comerían y luego irían a terminar su misión.

Parece que ya va anochecer y supongo que no han comido nada

- Supones bien.- le contesto a su compañero, aunque eso era medio cierto, ya que uno de ellos había comido un aperitivo antes. Así que sin más se sentó en la mesa e invito a Allen y a Marylin a que los acompañara. A pesar de que, esta última, no estaba muy a gusto en acompañarlos, accedió gracias a la insistencia de la exorcista, quien se veía muy animada por comer.

Cuando estuvieron todos sentados Alice se aventuro a preguntar, ya que por fin le había recordado.- ¿A qué fiesta se refieren?- pregunto curiosa, aunque no tan interesada, tenían asuntos pendientes y no creía que una fiesta fuera parte de su itinerario. Aunque a ella le hubiese gustado mucho divertirse en París en vez de hacer un trabajo tan tedioso como este, sabía a conciencia que no podía ser así.

Minutos después la comida llegaba a servirse, el camarero traía un pequeño carrito con en donde traía la comida. Los plato se veían exquisitos, el juego y olor de la carne inundo los sentidos en ese momento. Además de todo la decoración y la presentación de los platos, los hacía verse aún mucho más apetitoso. Qué bueno que la orden oscura pagaba todo estos gastos, de seguro no salía nada barato. También noto que en la mesa habían unos pedazos de quesos y unas barras de chocolate que había dejado el camarero, al parecer por fin podría comer algo de chocolate, luego de que Allen se comiera hasta la caja.

Mas dejo el chocolate para el final, lo saborearía luego de comer los platos principales, los cuales se veían demasiado apetitosos como para ser ignorados por una simple barra de chocolate, de la cual podía disfrutar en cualquier momento. Después de todo ¿Dónde no habían tiendas de chocolate aquí en París? Se podía comprar otra barra en cualquier momento y la pondría a la cuenta de la Orden.

- ¡Bueno a comer!- anunció ella felizmente, tomando los cubiertos para comenzar a cortar la carne y así poder disfrutarla.


[off: lo que paso con Alice no fue con esa intención xD (como se nota en el post de Eli <.<) Ella hablo sin pensar u.ù .... De todas formas lo dejo así para que Acid lo interprete como mas le guste]


Última edición por Lilium el Dom Ene 31, 2010 6:12 pm, editado 2 veces

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 31, 2010 1:18 pm

Una llamarada de fuego comenzó a serpentear dentro del estómago del albino, hasta la garganta donde se quedó atorado como un perfecto nudo ardiente que urgía por salir de cualquier manera y manifestación. Sin embargo el muchacho lo retuvo entre aturdido e influenciado por la sensación. En el exterior se podía ver el rostro de Allen ligeramente sorprendido mientras observaba como aquel “chico” le tomaba de la mano con tanta confianza a su Alice (y dioses, si se hubiese dado cuenta en ese momento del término posesivo utilizado, se hubiera puesto tan rojo como un tomate o bien, podría haberse auto golpeado a fin de que nadie podía hacerle el favor de espabilarle; afortunadamente, la situación retenía su completa atención y no era consciente de nada). ¡Y qué descarado! ¿Cómo se atrevía a decir tantas cosas con tanta confianza y osadía frente a alguien que apenas acababa de conocer? Él personalmente le hubiese arrancado la cabeza, por metido, impertinente y por….por…

Marylin notó la mirada furibunda del albino, puesta sobre aquel chico llamado “Michael” y se acercó aún más a él como una buena confidente.

Yo que usted, no permitiría que ese pequeñín siguiera lanzando tantas zalamerías en frente de Alice, joven Allen. Aunque no lo crea, son buenas tácticas de flirteo que aquí en Francia son muy conocidas.

El albino se volvió, mirando con perplejidad a Marylin y una pequeña preocupación asomada al brillo de sus ojos.

Pero, ¿yo que puedo hacer? No sé nada de… eso.

La dama colocó elegantemente una mano sobre su boca a fin de ocultar la sonrisilla que se le escapaba irremediablemente de los labios. Ahora ya había aceptado su situación, tan tranquilamente… como un niño. Eso la divirtió y conmovió a la vez. En realidad, y aunque no se diese cuenta el mismo Allen, podía resultar un verdadero encanto.

Afortunadamente Alice se sacudió a aquel “chico” de una manera tan natural, que dejó boquiabiertos tanto a la francesa como a Allen. A éste último no solo lo sorprendió, sino también que lo asustó, ¿y si sucedía algo parecido con él y ella lo rechazaba de esa forma tan directa y seca? cuando ella les invitó a entrar a comer junto con ella, y sentarse en la mesa, Marylin agarró por los hombros a Allen y lo sentó a la fuerza al lado de Alice mientras éste prácticamente le suplicaba con los ojos evitarle aquel sufrimiento. La dama se hizo la que no veía nada y se sentó al lado del albino, ignorando sus constantes insistencias en cambiar de puesto.

Marylin-san, Marylin-san —llamaba con ansiedad— por favor, por favor, no me haga esto…

Joven Allen, aprenda a comportarse como un hombre en momentos como estos. Deje de actuar como un niño —le dijo con aplomo.

¡Pero es que no se qué hacer! Ni siquiera lo he terminado de entender del todo, ¿qué no ve? Fue demasiado… repentino. De verdad que no puedo con esto. No me fuerce a hacer algo tan abrupto, de lo cual me tenga que arrepentir después. Por favor, Marylin-san…

Pero ella ni se movió, ni le respondió, ya que en ese momento llegaron los camareros con sendos carritos, con comida a rebosar de todo tipo, ¡hasta el postre era servido en inmensas cantidades! La propia Marylin tuvo su turno de sentirse completamente sorprendida y miró a Alice y a Near con la interrogante de “¿cómo van a pagar todo eso?” en su mirada.

Peor fue cuando volteó a mirar a Allen. Parecía haberse olvidado por completo de su extraña situación romántica, mientras observaba con anhelo toda aquella comida. Su estómago rugió (¿era posible? ¡Si se había atragantado de chocolates minutos atrás!), y él no necesitó más señales para empezar a servirse y comer… o mejor dicho engullir.

¡Que aproveche! —exclamó triunfalmente mientras desplegaba un cuchillo y un tenedor en cada mano y comenzaba a cortar y devorar a una velocidad alucinante.

Por su parte, Marylin apenas probó bocado. Su apetito era de por si poco, de modo que se contentó con crepés bañados en salsa de chocolate y una barra de lo mismo. Instintivamente, y sin saber por qué, o quizá sí, miró la marca de aquellas golosinas, y al comprobar que era una de calidad más baja de la que ella conocía, le dio el primer mordisco. Nada malo le sucedería a ella ni a ellos.

Yo si he escuchado acerca de esa fiesta —comentó Marylin sin venir a cuento— Es muy repentina, hecha por el señor Marcus, pero tiene su gracia tratándose de él que es una persona muy original…—de pronto se detuvo, como si se acordara de algo importante y abrió los ojos por la sorpresa— ¡Tenemos que ir a esa fiesta! —exclamó, mirando a los exorcistas con apremio. Al ver la duda en los ojos de Allen, que se había detenido por la fuerza de su voz, completó— En ese lugar estoy segura de que estará Julian, con la estúpida de Luisa…

Marylin-san, no creo que sea bueno que usted se siga queriendo hacer daño de esa manera…

¡No lo entiendes! No solamente estarán ellos, sino también mi padre —siseó las últimas palabras con desprecio— él, ya le dije, tiene la culpa de esto, ¡estoy segura! Y si está en ese lugar, pues será allí donde me tenga que rendir cuentas acerca de esta nueva desgracia que lanza sobre mí. De modo que iremos allá como otros invitados más.

Allen miró encogiéndose de hombros tanto a Near, como a Alice (con esta última más rápido aún, puesto que evitaba mirarla más de la cuenta), en plan “¿le seguimos o la dejamos a su suerte?”.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 01, 2010 9:17 pm

La fiesta había sido todo un éxito. La sala estaba repleta de gente, y aunque de momento no divisaba a mi pequeña Alice por ningún lado pude tranquilizarme. Si le hubiera pasado algo malo ya lo habría sentido, así que de momento lo único que tenía que hacer era sonreír como una muñequita y poner morritos a cualquier bicho raro pero poderoso que encontrase.

Ya eran cerca de las diez de la noche y todavía no había anochecido del todo, cosa que me pareció curiosa ya que estando en la época en la que estábamos normalmente ya habría oscurecido del todo y solo se podrían admirar las estrellas. Adoraba este país, era tan...romántico, tan pasional... tan divertido. Los recuerdos de mi juventud regresaban a mi agridulces. Por una parte, mi primer amor, doloroso y triste, y por otro, mi amistad con Marcus. Quizás era el único que podría aguantar durante años, como un hermano diría yo, pero sabía que el no pensaba lo mismo, esa mirada era inconfundible, aunque el mismo intentase borrarla.

Una persona, mejor dicho, una mujer me sacó de mis recuerdos. Era una apuesta mujer rubia, esbelta y con rasgos muy femeninos. Me quedé absorta mirando para ella. Me sonaba de algo, pero no sabía de que era. La mujer debía ser muy popular, ya que poco a poco la gente iba apartándose a su paso y saludándola, hasta llegar a mi posición, donde enarcó una ceja y sonrió con un deje de asco.¿Cómo se atrevía?

- Vaya, vaya así que has vuelto ¿eh?- La mujer hablaba como si me conociese de antes.

-Dado que parece tener buena vista ya ve que si. Dígame mariposa ¿Quién es usted?- Pregunté con cortesía.

-Así que no me recuerdas ¿eh? Puede que un balón de pintura te haga recordar...- Dijo la mujer algo enfadada.

A escuchar lo del balón empecé a recordarla. Era la vecina de Marcus, Rose, una chica insulsa y aburrida... y enamorada de Marcus. No pude evitar reírme al recordar dicha escena.

-Cuanto tiempo Rose,¿todavía te queda algo de pintura por ahí?- Pregunté sarcásticamente.- Por lo que veo has crecido, pero sigues siendo la misma de siempre Rose~¿Estás todavía solterona?

Rose pareció sentarle mal aquel comentario, ya que algo, ligeramente furiosa se fue de aquel lugar y se dirigió a la zona de cócteles. Así que seguía enamorada de él, y seguramente el emisario del otro día había sido el mayordomo de Rose. Fuera como fuera no iba a permitir que su mal genio y sus caprichos me fastidiasen esta trampa tan bien elaborada.

Además, ya tenía a mis chicos con hambre y no creía que pudieran aguantar mucho más. Si Alice y los exorcistas tardaban más tendría que enviarles tentempiés...

Un grito captó mi atención de nuevo. Al parecer un chico llamado Julien, por lo que había oído, le había tirado sin querer una copa de vino a su pareja en los zapatos y estaba hecha una hidra.

-Será mejor que los vaya a apaciguar...



Samantha saltaba sobre los tejados parisinos en busca de aquella tienda. Al parecer Alice necesitaba un disfraz y varios más, y ella era la ¨recadera¨. La akuma parecía molesta. Siendo como era un nivel tres no le había sentado muy bien aquel estúpido trabajo.

-Maldita sea aquella pelirroja. Yo soy una máquina creada para luchar con esos malditos seres.- Rugió Samantha.- No para servir de niñera a una damisela en apuros. Maldita sea ella y sus degenerados caprichos. Espero por lo menos encontrarme a alguien a mi altura, pero eso debe esperar... ahora solo he de entregar esto... No es justo.

Samantha bajó del tejado de un gran inmueble y calló cerca de aquel restaurante señalado. Parecía caro, pero no tanto para una asignación como la de Alice. Sintiendo ultrajada su fuerza posó el paquete en la misma puerta de la cocina del restaurante y petó dos veces...al tercero ya había desaparecido, dejando un paquete con n mensaje ¨Para mi pequeño Michael de su ama de llaves preferida~¨




Alice se divertía ante la situación del chico de pelo blanco. Los celos se le podrían notar a cien millas y lo peor es que no sabía como actuar. Solo era un niño y eso en este tipo de situaciones se notaba quien era fruta madura, y quien estaba verde todavía.

Pero lo que nunca pudo imaginarse Alice es que aquella chiquilla la rechazase, o más bien lo rechazase, tan limpiamente... y friamente. A Alice le quedó la expresión a cuadros. Jamás le habían fallado sus técnicas seductoras, jamás en la vida. Intentó pensar claramente en si había ocurrido algo para fallar en aquella simple situación... Un aura negativa asoló a Alice, al igual que al chico de pelo blanco, al cual observó curiosa. Tenía rasgos muy finos para ser un exorcista, casi tanto como los de aquella chica, y un cabello blanco como el de la nieve virgen antes de amanecer plenamente. Quizás se quedó algo perpleja, ya que solo logró volver a la mesa con un ¨¿A qué fiesta se refieren?¨

Alice volvió a sentarse, dispuesta a comentar lo de la fiesta, pero al ver lo que engullía aquel joven de pelo blanco no pudo decir nada.

*¿Cómo es posible que alguien así coma tanto?*

-Yo si he escuchado acerca de esa fiesta Es muy repentina, hecha por el señor Marcus, pero tiene su gracia tratándose de él que es una persona muy original… ¡Tenemos que ir a esa fiesta! En ese lugar estoy segura de que estará Julian, con la estúpida de Luisa…

Marylin-san, no creo que sea bueno que usted se siga queriendo hacer daño de esa manera…

¡No lo entiendes! No solamente estarán ellos, sino también mi padre él, ya le dije, tiene la culpa de esto, ¡estoy segura! Y si está en ese lugar, pues será allí donde me tenga que rendir cuentas acerca de esta nueva desgracia que lanza sobre mí. De modo que iremos allá como otros invitados más.

Alice escuchó y observó la conversación con algo de interés. Solo tenía nociones básicas de las acciones de la inocencia, pero quizás el problema de Marylin había sido provocado por ella. Esa situación le iba a dar algo de ventaja a Alice para poder llevarlos con ellos a la fiesta... y no la podía desaprovechar.

-Bueno, pero si van a ir tendrán que ir disfrazados supongo.- Dijo Alice, ahora Michael, con fingida inocencia.- Lo malo es que a saber donde podemos encontrar unos disfraces para ustedes a esta hora de la noche...

Un camarero apareció entonces detrás de Alice, con un paquete en mano y algo cansado debido al peso de este.

- ¿Usted es Sr.Michael no? Al parecer alguien le ha mandado este paquete.- Dijo el camarero mientras recuperaba el aire.

Alice ladeó la cabeza sorprendida ¿Un paquete? Esto solo podía ser obra de Steph y de Amanda, cuyo ojo para las tallas era imbatible.

-Vaya, mi ama de llaves es todo un misterio. Ha debido seguirme para no variar.- Les comentó Alice algo emocionada.- Parece que se ha empeñado en que intente conservar las pocas amistades que hago. Espero que no les parezca mal pero... Los ha debido analizar y le ha comprado unos disfraces. Tengo saber como lo hace, me ahorraría muchos problemas.- Dijo sonriente.

Abriendo la caja se encontraba su disfraz de arlequín y al lado varios paquetes con distintas asignaciones por el color de pelo o figura.

-Veamos... para el pelirrojo, un disfraz de caballero medieval acorde con su lindo cabello rojo... que vergüenza.- Musitó Alice al tener que decir eso en voz alta.- Para... para... jajaja... para la linda chica de cabellos blancos, un vestido de princesa.- Alice intentó contener la risa.- Para la estilizada mujer un vestido de dama medieval y para la más joven un vestido de ¿damisela en apuros? Esta mujer cada vez pierde más el rumbo.

Alice fue dándole a cada uno su respectivo disfraz. Al llegar al joven de cabellos blancos solo pudo intentar aguantarse la risa.

-Vaya, parece que a mi ama de llaves le gustastes... pero si te sirve de consuelo... lleva años disfrazándome de eso, así que te compadezco.- Dijo dándole unos pequeños golpes en el hombro.- Por cierto, perdonen mi descortesía ¿Cómo se llaman ustedes? Y otra cosa, si quieren cambiarse tienen aquellas habitaciones de allí.- Dijo mostrando una zona del restaurante.- Yo mientras iré llamando al coche si gustan...


Última edición por Acid_Caramel el Miér Feb 03, 2010 3:29 pm, editado 1 vez
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 03, 2010 2:46 pm

Empecé a sospechar la situación un poco incomoda para mí; se denotaba un aura raro en el ambiente, como si algo no estuviera bien. En primer lugar, Vi claramente como Allen se comportaba de una manera un poco rara, demasiado para lo acostumbrado; lo veía un poco incomodo y denote un ligero sonroje que a simple vista se le era invisible; quizás este imaginando, el calor lo habrá denotado, o sencillamente era yo el que estaba raro; no lo se. Lo segundo era que el chico era demasiado afeminado para mí, sus ojos, su piel, su voz, su forma de expresarse, y su forma de caminar hasta era de mujer. No dejaba de pensar en eso mientras una sonrisa pareciera escucharlos a todos y la situación de la señorita que no la escuche con mucha claridad.

En eso, pareció callarse medio mundo y Allen nos miro como diciendo “¿Qué hacemos?” entonces antes que dijera una respuesta, fui interrumpido por el rubio cuando un camarero le mando una maleta y comenzó a explicarnos algo sobre su asistente o niñera y que esta le había dado unos disfraces. Poco a poco comenzó a sacar y a entregarnos los nuestros disfraces para la fiesta. A mi me dieron un traje de caballero medieval, uno que tenia elegantes detalles en la pechera y en el espaldar. Además, tenia un casco un poco espinarte para mi gusto, pero igual se veía genial, unos guantes plateados y unas hombreras con algunos detalles de cruz alrededor de ellos.

-Bueno- dije parándome –Al ver que mi traje es el mas “normal”- mirando al vestido rosado de Allen –creo que me iré a probar primero- sonreí pero comencé a pronunciar las palabras “Inocencia, actívate” con mis labios mas no dando voz alguno. Quería estar seguro que todo este normal y para eso debía estar preparado.

Y así fue. Me dirigí al lugar en donde el rubio había señalado, era un baño del restaurante. Entre con blacky que parecía seguirme a todos lados y cerré la puerta para mayor tranquilidad mía y comencé a sacarme mi camisa. Al ya estar fuera, note algo en mi cuello, una cruz de seis puntas; no se desde cuando estaba hay, solo se que estaba y eso me daba rareza al verlo.

Al terminar de cambiarme, Salí con mi goleen perseguidor y les mostré mi traje de medieval con el casco en la mano derecha -¿y, que les parece?- un poco avergonzado por vestir así –Creo que debo conseguir una espada para que el disfraz este completo- sonreí-

Me incomodaba la parte de las manos, que estas al tener doble guante, daban mucho calor y por ende mucha incomodidad. –Vamos, ¿Quién mas?- mirando a mis dos compañeros -¿Alice?- mirando a su traje y a ella –¿o tu Allen?- y un poco riéndome de lo que iba a ponerse –Si, tu, creo que con tu traje seria muy interesante verte- comente señalando al peliblanco -¿si o no amigos?- dirigiéndome al rubio y a la señorita que trajeron.

Mi sonrisa era sincera al ver a Allen en esas condiciones tan ridículas pero dignas de ver; no era un ser burlón, solo que esta vez no me podía contener. Sin embargo, era a la vez de preocupación, estaba bastante intranquilo por ellos dos y además el hecho de que lo que estuviera sucediendo a Paris pueda afectarnos tarde o temprano ¿o quizás ya lo hizo?
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

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