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Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

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Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 09, 2010 7:10 am

Komui escribió:En el corazón de Francia, Paris. Se ha desarrollado un fenómeno bastante extraño que está afectando la vida de gran parte de la población.

Según los informes enviados por un buscador que estuvo en contacto cercano con el hecho, luego de haber pasado la víspera de San Valentín, y justamente durante y después de esa fecha, empezaron a verse múltiples disturbios entre la población bajo un motivo peculiar y de alguna manera inesperado: el amor y la pasión. Masivamente se han visto separaciones y posteriores uniones entre las parejas, tanto así como dramas amorosos que han conllevado a peleas en plena zona pública, tanto como suicidios y asesinatos pasionales. Esto no se supo hasta pasado un tiempo, puesto que el extraño hechose inició poco a poco, de modo que el verdadero origen es todavía un misterio.

Se inician de repente incluso, a estas alturas, y ya la histeria se está t agando inexorablemente a la capital, sin remedio alguno.
Deben investigar qué es lo que ocasiona esto y verificar si se trata de Inocencia.


París, que está situado en el centro-norte de Francia, al norte de la gran curva del río Sena, existe un pequeño tren en donde se comienza a detener poco a poco al haber llegado a su destino. Este, colmado de pasajeros en busca de alguna aventura amorosa o los mejores perfumes para algún familiar, o quizás también, los más glamorosos vestidos de aquella época. Solo vasta al ver los ojos de los pasajeros en pleno tren para mirar fijamente sus
deseos de esas cosas.

Yo, por el contrario, junto con mis compañeros, íbamos para una ocasión un tanto especial por así llamarlo. Desesperado, Salí del tren prácticamente en paso ligero por que estaba emocionado de haber llegado a Francia. Claramente lo primero que vi fue sus mas fascinantes edificaciones y los mas trajes elegantes de las personas que residían hay. Pero lo que mas me llamaba la atención desde la vista general de la estación era una torre de metal que se visualizaba desde lo lejos. Además, una gran colina que estaba tan solo el lado opuesto de
la torre anteriormente dicha. Y así, miraba, como si fuese un niño pequeño,  alrededor las cosas que había hay.

Entusiasmado, comencé a gritar a mis compañeros –Alice, Allen; vengan y miren-
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Lun Ene 11, 2010 1:13 am

Fue un viaje cansadísimo y porque no decirlo monótono, el ruido del tren, la cabina súper lujosa solo para ellos tres, se notaba que eran exorcistas y que todo esto era pagado por la orden. No se estaba quejando tampoco, le agradaba de cierta manera la comodidad que podía obtener de este ¿Trabajo? No, no podía denominar a esto trabajo. Pero de todas formas el viaje fue agotador, solo estaba feliz por que durante el viaje había pasado vendiendo unos dulces que Alice gustosamente compró y además compartió con sus compañeros exorcistas y con Timcanpy.

Al llegar Near fue el primero en bajar, pero Alice no se quedo atrás, también estaba emocionada por llegar a este lugar, o al menos eso aparentaba. Ya antes había venido, cuando viajaba sin rumbo y todavía no era una exorcista. Pero de todas formas era sorprendente ver de nuevo el mismo lugar otra vez.

Alice, Allen; vengan y miren

La exorcista se acerco hasta Near.- Apresúrate Allen…- le llamo ella a su amigo alvino, alzando una mano, ya que la otra estaba ocupada por su pequeño maletín donde traía sus cosas personales. Allí al frente se extendía un maravilloso paisaje.- La torre Eiffel…- dejo escapar de sus labios.- Había leído algo sobre ella…- comento luego de unos segundos.- Es fantástico verla, pero me gustaría poder observarla más de cerca.- comento haciendo un casi puchero, sabía muy bien que este viaje era para hacer turismo, tenían una misión que cumplir en ese lugar.

Lo pensó por un breve momento, una idea que paso fugazmente por su mente, pero era mejor dejarla de lado e ignorarla. En ese instante el lugar donde estaban comenzaba a llenarse de gente, muchas personas comenzaban a salir del tren, pero también había otras que esperaban para entrar, esto comenzaba a ser un caos.

- Creo que será mejor que nos movamos.- comento Alice, quien fue empujada por una persona levemente hacia un lado, luego por otra. Esto era un poco molesto y estresante.- Vamos chicos.- con esas palabras fue la primera en moverse del lugar y alejarse un poco, tratando de caminar entre las personas que iban y venían por la estación.- ¿chicos?- cuando volteo la figura de Near y Allen se habían perdido, miles de gotitas corrieron por su cabeza. Para segundos mas tarde tener una expresión de: ¡¿Qué hago Ahora?!

Respiro profundamente, para concentrarse cosa que ni pudo empezar, alguien le empujo al otro extremo de la estación, más bien: un grupo le había empujado sin querer ¿En qué momento se había reunido tanta gente? Lentamente se dio cuenta que estaba lejos del lugar donde se encontraba minutos antes.- ¡Allen, Near!- grito ella, para que pudieran oírla y ubicarla, tal vez sus amigos también habían separado.

Otra vez se vio empujada, pudo escucharlo un “lo siento” de parte de la persona que le empujo ya que había tirado sus cosas y con ello se abrió su maletín, dejando caer algunas cosas al piso. Ni hablar de la persona con quien había chocado, también había tirado sus cosas. Rápidamente Alice metió sus cosas a su maletín, al igual que la otra persona, quien se disculpo nuevamente. Sin saber que alguien había perdido algo, que no era muy importante, y la otra le tenía.

Una vez lista, abrazo el pequeño maletín contra su pecho, así no se le caía nuevamente. Comenzó a caminar entre las personas, las cuales habían aminorado su número y busco a sus compañeros.



deja vu~

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 11, 2010 10:40 am

Por suerte, él pudo dormir casi todo el trayecto entero del tren hasta París. Suerte porque así no tuvo por qué quejarse mentalmente de lo aburrido que podía llegar a ser lo mismo de siempre antes de empezar una misión, ni mirar sin realmente mirar el mismo paisaje abrumador de furtiva vegetación a los lados, aderezado con alguno que otro túnel oscuro adicional; así como tampoco sentir la sensación frenética y enajenadora de querer hacer algo pronto, cuando en realidad, no había mucho que hacer entre las cuatro angostas paredes de aquel camerino. Cuando el tren se detuvo con una pequeña sacudida, despertó. A tiempo, fue lo que le pasó por la cabeza mientras se desperezaba, estirándose y bostezando, con una leve sonrisa de satisfacción tras haber pasado tal difícil prueba sin problema alguno.

Como no todo podía ser perfecto, Allen sintió los efectos de dormir en una mala postura, tanto como en un lugar poco cómodo. La sensación de haber estado metido en una lata de sardinas, con todos los músculos tiesos y la de momificación tanto en el rostro como el estómago. Nada agradable. Aún así, medio somnoliento, se apresuró en alcanzar a sus compañeros, que en todo aquel tiempo se habían retirado de la cabina y bajado del tren. Cuando se percató de que las personas que ahora estaban allí, eran las que iniciaban el viaje de regreso, literalmente voló hasta la salida. En su mente estaba fuera toda posibilidad de quedarse en el tren por accidente y por ellos retrasar la misión.

Me he entretenido demasiado. Será mejor que encuentre a Alice y a Near pronto antes de que…

Oh, oh.

Al salir de la unidad, la visión de París no fue lo primero que le sobresaltó, y lejos estuvo de embelesarlo con su atractivo. Cuando por fin tocó tierra, lo que hizo que sus ojos se abrieran de par en par por la sorpresa fue nada más ni nada menos que la enorme conglomeración de personas que se habían formado en toda la estación. ¡Era increíble! ¡Avalancha humana! Casi parecía imposible abrirse paso entre aquel océano de cuerpos trajeados. Timcanpy, que se había quedado un poco atrás, se ocultó casi instantáneamente dentro del abrigo de Allen al mirar aquella nueva selva salvaje de cemento y civilización. El albino se entretuvo un rato mirándolo y compadeciéndolo, hasta que volvió a abrirse paso la realidad del asunto.

¿Alice? ¿Near?... ¿amigos?

Nada. Ni una cabeza pelirroja, y mucho menos la silueta de Alice, que de por sí era bajita. Quedó ahí parado, pensando en qué hacer, un tanto embotado por la temeridad que suponía enfrentarse a aquella estampida diplomática. Los pies de plomo. Al notar que su compañero no se movía, Tim asomó su pequeña cabecita por el cuello del abrigo de exorcista de Allen y ladeó la cabeza, asemejando una actitud interrogante. Él lo miró y sonrió con pesar.

Tienes razón Tim, si no hacemos algo, no podremos encontrarlos jamás —suspiró profundamente y miró directamente a su frente— Aquí voy.

Y se adentró a la jungla. Enseguida de estar en contacto con sus primeros obstáculos en el camino, Allen sintió que la presión constante se apoderaba de él, igual a como había hecho perversamente con todas aquellas personas. Para evitar ser arrastrado por la corriente, anteponía los brazos a su frente, con el maletín fuertemente aferrado en su puño izquierdo, y se impulsaba hacia adelante, mirando atentamente.

¡Alice! ¡Near! ¿Dónde están? —Empezó a gritar a pleno pulmón, sin detenerse, y mirando de lado a lado sin querer pasar por alto la presencia de alguno de sus amigos extraviados, por si lograba encontrarlos.— ¡Alice! ¡Near!

Pero era imposible. El océano estaba vivo y también tenía un centenar de voces, que unidas en un coro desentonado, evitaban que la sola vocecita de Allen se escuchara claramente en las inmediaciones de aquel lugar.

Y sin darse cuenta, había salido de la estación de trenes, e iba más allá. La marea no se detenía, frenética.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 12, 2010 4:16 am

En cuando varias personas salieron del tren y que me interrumpieran con, no con uno, si no, con varios golpes a la espalda y varias partes del cuerpo solo por que los pasajeros estaban apurados. Era Paris, el país de las compras compulsivas, y parece que de los apurados también.

Tanto fue la cantidad de personas que me arrastraban con todas mis cosas. Además, escuchaba a mis compañeros prácticamente estando en la misma situación por que a cada rato repetían mi nombre y la de mis compañeros entre si, uno en un extremo que el otro, parecía ser el único que los escuchaba a ellos.

La gente me llevaba prácticamente y yo tenía que seguirle el ritmo o si no, podría tener problemas o acabar aplastado, las dos finales no me gustaban, así que seguí. Sin darme cuenta estaba fuera de la estación y para empeorar las cosas comenzaba a ver las calles de la ciudad y prácticamente yéndome a una plaza. La multitud no parecía detenerse.

Pasaron varios minutos así, hasta que una mano agarro mi el cuello de mi chamarra y me arrastro fuera de ese mar de gente, pero tanta fue la fuerza que me derrumbo al salir de hay. Estaba en el piso, un poco adolorido, y con la mano en el cuello con la curiosidad de quien me pudo sacar de hay, aun, cuando tenia los ojos cerrados; pero no paso mucho tiempo para que levantara mi cabeza y me fijase quien hubiera sido.

Era una chica con un traje de camarera que me había visto pasar, la mire con extrañes. –Aaah… gracias- le dije sonriendo pero ha la vez un poco apenado –Hola- me dijo la señorita –Hola, y gracias de nuevo- seguí mientras me levantaba –aaah… bueno, me voy- sonriendo mientras volteaba para irme, pero veía claramente que la multitud aun salía y pensé: “¿tantos han entrado en ese tren?”. Eche un vistazo hacia la estación que estaba a dos o tres cuadras mas atrás y vi que no era el único tren, si no diez trenes que habían llegado.

-Creo que me quedare en…- no me había fijado que era un restauran; un restaurant francés, esos que mis amigos de Londres y salamanca me había contado con exactitud. Tenía pocos clientes al parecer por las mesas casi todas vacías. Entonces, mire a la chica y le pregunte: -esto… ¿para que me empujaste aquí?- Ella solo me miro, se sonrojo, sonrió y se fue corriendo; yo me quede atónito con la reacción de la chica, no me había dicho nada y solo se fue; vaya día.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Jue Ene 14, 2010 12:01 am

Esto era increíble, en realidad no tanto, ya de por sí había tenido problemas como estos antes, el tener una mala orientación era algo que solamente a ella le podía pasar. Dejo escapar un largo suspiro, y se apoyo contra una pared, observo la calle donde estaba y rememoro lo que había pasado hace solo unos minutos…

Había estado con sus dos compañeros, para que luego una marea de gente apurada, algunas en salir y otras en entrar a los trenes, les separara. Y terminara perdiéndose por allí. Cuando salió de la marea de gente y esta hubo disminuido se encontró sola, Near no estaba y Allen tampoco, y ellos si que resaltarían por el color de cabello que tenían, agregando además que los uniformes de exorcistas sí que llamaban la atención. Lamentablemente ni aquellas características les hacia encontrarlos ¿Se habían alejado con la gente? ¿Estarían tan perdida como ella? ¿Allen y Near tenían buen sentido de la orientación? De Allen lo dudaba seriamente, hasta negó con la cabeza.

Segundos después tomo un camino, el cual era empedrado, se le hacía familiar, se pregunto mentalmente si había pasado por aquí en sus viajes antes de ser exorcista. Lamentablemente el lugar había cambiado, claro habían pasado muchos años y cuando vino a ese lugar solo fue por un día o menos. Asi que, todavía abrazando su pequeño maletín contra su pecho, camino por aquella estrecha calle, los edificios se alzaban más altos que ella. Hasta que se detuvo y dejo escapar ese largo suspiro.

Ahora se encontraba allí, perdida y maldiciendo con la idea de alejarse de la estación de trenes. Entonces recordó mágicamente, como si le hubiesen dado un golpe en la cabeza, en su maletín había traído algo que le ayudaría: Un mapa y una brújula. Recordaba perfectamente que había empacado eso, apenas supo que París era el lugar de la misión ¿y la brújula? Pues había sido un milagro que se acordara traerla. Se arrodillo en el suelo, abrió su maleta y saco su mapa de París, le costaría un poco leer el mapa, pero con la brújula sí que lo lograría. Pero la suerte no estaba tan de su parte, al parecer la brújula había sufrido ciertos desperfectos cuando choco en la estación.

- No puede ser.- dejo escapar ella con una cara de consternación total.- Con lo que me costó conseguirla y además ni le había usado.- decía apenada y triste, observando la brújula que ya no cumplía su función, decidió devolverla a su maletín y tratar de ver el mapa por si sola. Mas algo llamado su atención en ese momento, en su maletín había algo que no era de ella, que ella no había puesto ahí: Una barra de chocolate.- ¿De dónde salió esto?- se pregunto ella, pensó que se le había caído con aquel que choco y lo había tomado en su apuro por buscar a sus compañeros, sonrió.

- Bueno si me da hambre me lo comeré luego.- comento alegre guardándolo sonriente en su pequeño maletín, si encontraba a su compañeros no les diría que tenía ese chocolate que obviamente debía ser de París y por lo tanto caro y dulce. Se levanto, en una mano llevaba su maletín y en la otra el mapa. Busco en donde estaba situada y empezó a caminar sin notar por donde iba o si llegaba a chocar con alguien.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 14, 2010 5:08 pm

Off: advertencia, biblia-post-on.



Justamente Alice no se equivocaba al pensar que su amigo peliblanco carecía de sentido de la orientación, quizá hasta más que ella misma. Simultáneamente a la realmente extraña aparición de la chiquilla de sonrisa embobada frente a Near, tanto como los intentos de la exorcista mujer por encontrar un camino familiar por el cual guiarse, Allen se encontraba caminando sin rumbo por la ciudad, como un alma vagabunda. Claro, eso sí podías llamar a alguien con un vestuario de tela fina, cara y ornamentos de plata encima, vagabundo. La gente lo miraba al pasar con curiosidad, ora por lo extraño de su cabello, tan blanco como la nieve en una cabeza realmente joven, ora por su propio uniforme de exorcista que además de lanzar una sensación sofocante a quién posaba sus ojos en él, era realmente peculiar a comparación de los vestuarios habituales en la bella París. En fin, de esto ni enterado estaba aquel que era el centro de la atención en esos momentos por la calle principal de la ciudad, la que llevaba al centro de la misma. Concentrado estaba en pensamientos orientados a desentrañar la diatriba en la que se encontraba ahora mismo: perdido, solo, y, quizá más tarde con el pasar del tiempo, desamparado.

Miraba de aquí para allá, pero sus ojos no encontraban dibujadas en ninguno de sus lados, las siluetas de sus amigos también exorcistas. Realmente, desconocía qué tan perdidos estaban ellos también. Y para rematar el día, habían pasado varios minutos, más de la cuenta, desde que Tim lo abandonó sobrevolando la ciudad parisina, en pos a ayudar el encuentro de los tres muchachos nuevamente. Allen fue consciente de esto cuando pasó cerca de una torre que posaba en lo más alto de su estructura, un reloj que anunciaba la hora.

No puede ser Timcanpy, ¿también te habrás perdido? Pero eso es imposible –habló para sí mismo—Él tiene más ventaja que todos nosotros. Podría vernos desde lo alto ¿no es así? —en vano miró al cielo, donde sólo se veían las claras nubes relucientes en un cielo azul esplendoroso. Un hermoso día para tal catástrofe. Ni rastro de alguna esfera dorada con larga cola del mismo color, deslizándose sobre el viento como un ave más de la naturaleza.—¡Timcanpy! ¿Dónde te has metido? ¡Tim!

Su llamado fue interrumpido por el grito agudo de una mujer. Todo el mundo se volteó a mirar de dónde procedía aquel ruido, y rápidamente, comenzó a agruparse un numeroso gentío alrededor de un edificio. Constaba de seis pisos, y era de un color azul oscuro monótono. En la azotea, balanceándose como un equilibrista ebrio en el extremo más próximo a la nada, se encontraba una mujer en tacones y vestido rojo glamoroso, llorando mares de lágrimas y profiriendo pequeños alaridos de tristeza y dolor e hipando como una desdichada. Quién había gritado había sido otra chica que se encontraba mirándola desde abajo, al frente del edificio, acompañada de un muchacho de traje elegante con la preocupación marcándole las facciones de su rostro, tanto, que varias arrugas le saltaban en el entrecejo. El chico tenía un brazo sobre los hombros de la muchacha, aún mirando consternado hacia arriba, y daba la impresión de que instantes atrás, habían recreado la imagen de una pareja feliz que simplemente daba un paseo romántico por la ciudad como excusa de su único deseo de estar juntos.

Por dios, ¡Marilyn! ¿Qué rayos estás haciendo? Baja de allí ahora mismo, ¡podrías matarte!

Al escuchar la voz del hombre, la interpelada cesó de golpe el infantil lloriqueo y lo miró. Una sonrisa boba acudió a sus labios y le iluminó el rostro patéticamente.

¡Julian! ¡Cariño mío, has venido por mí! —exclamó llena de júbilo, pero el rostro se le nubló de sorpresa y desdicha nuevamente al mirar quién se encontraba a su lado, con demasiada cercaníaAy Dios mío, esto no puede estar pasando. No, no, no… ¡Dime que no es verdad, Ju! No es cierto que esa estúpida de Luisa esté a tu lado, en el lugar en el que yo debería estar, ¿verdad? ¡Dime que no es cierto!

La voz de la tal Marilyn se escuchaba demasiado fuerte como para no llamar la atención de aún más personas. Ahora era un verdadero batallón el que estaba apostado detrás de la “pareja feliz”. Allen presintiendo algo verdaderamente malo en todo ello, comenzó a hacerse paso entre la multitud para quedar en primera fila. Su estatura no le ayudó mucho para hacerse notar, de modo que tuvo que empezar a avanzar dando leves codazos a su alrededor.

Escúchame Marilyn. Baja primero de allí y luego hablemos como personas civilizadas ¿de acuerdo? Pero por favor, quítate de ese lugar. Si te falla un paso podrías acabar muerta ¿Qué no lo entiendes? La altura te mataría enseguida. Baja, te lo suplico.

Marilyn no pareció escucharle. Miraba con desprecio a la otra chica.

¡Maldita zorra! ¿Crees que puedes interponerte entre mi queridísimo Julian y yo de esa manera tan descarada? ¿Tú? ¿Una simplona como tú? ¡Aléjate inmediatamente del lado de mi prometido! ¡Aléjate o no respondo!

La multitud expresó una exclamación de asombro, cuando la mujer casi se balanceaba definitivamente hasta el vacío. Afortunadamente mantuvo el equilibrio, pero el hecho de que su vida hubiese estado a punto de terminar con aquel sencillo paso no pareció asustarla ni afectarle en absoluto. Seguía mirando con odio profundo a la que respondía por Luisa, y las lágrimas todavía seguían brotándole de los ojos silenciosas, y le daban un aspecto lamentable.

Algo más sorprendente sucedió aún. La “simplona” adelantó un paso y miró con sorna a Marilyn. Una sonrisa petulante alumbró su rostro, pero fueron las palabras que le espetó a la desdichada lo que dejó completamente alucinados a todos los demás, incluyendo al propio Allen.

Ah, Marilyn querida. Es una verdadera lástima tu estado, ¿o es que no te has mirado en un espejo, bombón? Pareces una arrugada bruja, y esa mirada lo único que te luce es el aspecto de una verdadera amargada —con énfasis, regresó al lado de Julian, aferrándolo fuertemente del brazo aún sosteniéndole la mirada a su rival con descaro— Verás querida, Julian ahora está conmigo ¿comprendes? Ya no eres nada para él, nada más que su pasado, algo que irremediablemente, jamás volverá. Eres una escoria Marilyn, y él ya se ha dado cuenta de eso y por eso me eligió a mí, su ver-da-de-ro-a-mor —silabó extendiendo la sonrisa socarrona.

Marilyn emitió un chillido de exasperación y volvió a gimotear infeliz. Miró a su amado con los ojos anegados en gruesas lágrimas negras por el rímel corrido y le sonrió débilmente, con esperanzas.

Ju, amor, dime que no es verdad. Esa Luisa sólo lo ha dicho para separarme de tu lado, ¿verdad? Tú me amas a mí, no a ella ¿cierto? Díselo y ponla en su sitio amor —suplicó con un hilo de voz de quién se agarra a un clavo ardiendo. Las comisuras de sus labios temblaban y Allen sintió verdadera pena por aquella infeliz mujer.

Pero algo más inadecuado pasó. Julian sonrió con dulzura ciega y se la dedicó a Luisa, casi encantado de mirarla, e ignorando prácticamente la presencia de Marilyn. Todos pensaron que se había olvidado de ella completamente, hasta que sin dejar de mirar a la muchacha a su lado con verdadera pasión, le dirigió la palabra a la pobre desamparada.

Lo siento Marylin, pero realmente estoy enamorado de Luisa. La amo más que a mi vida, y por supuesto, a ti ya no. Fue muy bonito lo que pasamos juntos, pero mi nuevo amor tiene razón: es pasado y solamente eso.

A partir de allí, todo sucedió con verdadera rapidez. La cara de Marilyn se desmoronó por el dolor y la tristeza. Su llanto arreció con más fuerza que antes y sin pensarlo siquiera un poco, se lanzó al aire, donde le esperaban varios pisos invisibles hasta llegar al duro suelo. La gente empezó a gritar conmocionada, ¡Dios mío, se estaba suicidando en frente de todos ellos! Marilyn chilló no de miedo, sino de frustración y esperó a que todo terminara y la buscara su amiga oscuridad. Aquella que la había estado acompañando desde que Julian empezó a evitarla con regularidad. Sin embargo, nada de eso sucedió. El viento dejó de azotarla, por supuesto. Pero la muerte no le saludó. Al contrario, sintió que su curso cambiaba de sentido, como si derrapara hacia un lado violentamente y después el silencio. Todo se había detenido.

Cuando abrió los ojos, Marilyn vio cómo un muchacho la sostenía con un brazo fuertemente. Se encontraban varios metros lejos del punto donde debía de haber caído verdaderamente, al frente de los dos tortolos traidores. El chico había desviado su trayectoia para evitar el duro impacto contra el suelo, y la había protegido con su cuerpo antes de chocar contra un muro. No había escuchado el fuerte golpe que se había seguramente dado, y eso le extrañó, pero entonces comprobó para su sorpresa, que había evitado aquel choque con solamente su brazo izquierdo. La mujer lo miró con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa, y Allen le dirigió el gesto con una sonrisa tan cálida y tranquilizadora, que por un momento le deslumbró la amabilidad que emanaba de aquella persona.

¿Se encuentra bien, señorita Marilyn?

La aludia parpadeó aturdida y confusa.

A…y-yo s-si —tartamudeó con la voz quebrada por el llanto pasado. Ya no parecía triste, solamente conmocionada.

La sonrisa de Allen se ensanchó de satisfacción y alivio.

Qué bueno —suspiró como si de verdad le importara.

A Marilyn aquello la descolocó ¿quién era aquella extraña personita que le había salvado la vida y además, parecía realmente preocupada por su condición? De pronto había dejado de pensar en Julian y su reciente intento de suicidio. Repentinamente, la gente alrededor que miraba todo absorta había desaparecido para Marilyn, tanto como la parejita de tortolos que tanto le habían hecho sufrir segundos atrás.

P-perdona que te lo pregunte, muchacho p-pero, ¿te conozco de algún lado?

Su salvador la miró y parpadeó, y aún así le siguió sonriendo con confianza.

No realmente —respondió llanamente mientras la sentaba en el suelo con delicadeza y se incorporaba. Tardó pocos segundos en sacudirse el polvo de su pantalón y volver a mirarla— Me llamo Allen Walker, y es un placer conocerla, señorita.

Marilyn intentó sonreírle a aquel muchacho que más bien parecía un ángel y le tendió una suave y delicada mano enguantada en seda blanca.

Yo soy Marilyn D’Vall, joven Allen. El placer es mío.


Última edición por Elipthi Khanon el Lun Mar 22, 2010 7:22 pm, editado 2 veces
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 14, 2010 9:00 pm

Respiré profundamente el dulce olor a dulce que desprendía aquella cafetería. Como me gustaban los dulces, sobretodo a las horas que eran.

No podía pedir más: una agradable y elegante cafetería, un buen café, unos croasants deliciosos y la compañía de mis queridas niñas.

Esta vez me había traído dos chicas más, François y Anabel, las cuales se les notaba entusiasmada con visitar la ciudad del amor. La más pequeña era Anabel, una niña de 12 años que había rescatado de un desastroso orfanato, y luego François, una mujer casi de mi edad con un gran carácter pero con el toque infantil de una niña de tres años. Junto a ellas estaba Alice, que al parecer seguía molesta conmigo por el último viaje.

No sabía exactamente donde miraba, pero parecía maravillada por algo, quizás por la majestuosidad de la torre eifel o quizás por algo más sencillo como un ramo de flores.

-Bueno señoritas.- Dije mirando a François y a Anabel.- Espero que les guste esta ciudad, obviamente venimos a pasarlo bien pero también vengo a arreglar un par de asuntos, así que espero vuestra colaboración~

Las dos chicas posaron suavemente el café en la mesa y asintieron con energía. En cambio Alice observaba todo desde una perspectiva un tanto indiferente, y era algo que realmente me estaba empezando a molestar, pero como siempre no le dije nada... simplemente la dejaría que se torturara ella misma y al final se derrumbaría y vendría a hablar conmigo para solucionar las cosas.

Me levanté con tranquilidad, provocando un débil ¨frú frú¨del vestido que llevaba en ese momento. Normalmente llevaba ropa más ligera pero tenía ciertos planos en mente que provocaba que tuviese que llevar una ropa tan refinada como esa.

Las chicas, incluida Alice, se levantaron y me siguieron como lo que eran, mis sirvientas. No es que fuera un término que me halagara mucho, ya que eran como de mi familia, pero en esta sociedad esas eran las reglas.

- Vamos a ir un momento a la estación niñas, ha quedado algo de equipaje y me temo que necesitaré toda la ropa...- Dije mientras llamaba a un cochero.

Al subir pude percibir la mezcla de sensaciones que acumulábamos... François con firmeza, Anabel con nerviosismo, Alice con indiferencia y yo... supongo que con algo de hastío, y quizás molestia. El caso era que tanto como François y Anabel apenas sabían nada, a excepción de que no podían hablar y de la existencia de Samantha.

A los pocos minutos llegamos a la estación y pude observar con asombro la multitud que se hallaba allí. Había muchísima gente en un espacio tan minúsculo.

-Stephanie... allí.- Dijo Alice secamente.

Me acerqué donde estaba ella y no pude evitar una carcajada por mi parte... de todos los exorcistas con los que podía encontrarme tuvo que tocarme ese precisamente.

-Vaya vaya, parece que Near me ha echado de menos, aunque Kento no está Alice~parece que no te podrás tomar la revancha.- Dije sonriendo de oreja a oreja.

-Oye oye, de revancha nada, yo le gané... casi... fue culpa tuya me paraste.- Dijo Alice algo ofendida.

Quizás me sorprendió gratamente el hecho de que Near estuviese allí, pero sabía perfectamente que ellos nunca venían solos por lo que debía haber más de ellos.

-Bueno chicas, es hora de actuar. Anabel, ¿ves ese chico pelirrojo de allí? Bueno quiero que le sigas y le entregues esto- Dije mientras le entregaba una carta.- Asegúrate de metérsela en la cazadora... y se discreta ¿vale?

La pequeña asintió y salió del coche de un breve salto. Si todo iba bien y no había fallos quizás me pudiese divertir un poco.

-Señorita ¿Quiere que le ayude yo también?- Dijo François con seriedad.

-Claro... mmmm... ya se. Tienes que encontrarme a una mujer u hombre con el mismo uniforme que el pelirrojo, después intenta llevarte bien con él o ella y localiza donde se hospedan. No, mejor llévalos al hotel Cassandra, el que está cerca de la plaza central, si lo lográs te daré un mes de descanso.

Fue tal la sorpresa de François que apenas me dio tiempo siquiera de decirle un simple adiós.

-Steph, ¿Qué planeas? A mi no me engañes que te conozco como si te hubiera parido.- Dijo Alice con suficiencia.

- No seas mal hablada Alice, o te lavaré la boca con jabón.- Dije riéndome.- El caso es que esta inocencia tiene que ver con impulsos emocionales, ha habido una gran cantidad de crímenes y suicidios por lo que he averiguado... y se me ocurrió actuar en una fiesta de disfraces. Como comprenderás, en la alta sociedad me muevo muy bien, y con Near aquí no puedo pasar tan desapercibida, así que tendré que disfrazarme para acercarme a ellos.

-Buen plan Steph.- Dijo Alice estirándose.- Y dime ¿Qué pinto en medio de todo esto? Near también me conoce...

-Ya lo sabrás cuando corresponda pequeña... ahora solo relájate hasta la casa del barón...

Conocía al barón desde hacía ya muchos años, y sabía que sentía cierta debilidad por mi persona, por lo que sería fácil manejarlo a mi antojo. Solo esperaba que mis chicas lo hicieran como debían.

Cuando llegamos pude recordar mis noches de cuentos y astrología con él de jóvenes. Seguía teniendo esa mansión, lujosa y sencilla a la vez, con esos enormes jardines y la inocencia que nos habían guardado desde jóvenes. Recordar esos momentos me ponía nostálgica... quizás fuera por que allí fue donde encontré a algo parecido a un hermano.

-¿Stephanie? Dios mío, no puede ser.- Dijo una voz grave un tanto familar.- Cuanto ha crecido la pequeña...

De un pequeño jardín salió Marcus, que ha pesar de estar en la treintena todavía poseía su cara de niño. Con alegría me cogió en bolandas, provocando algunas pequeñas quejas por mi parte.

-Ehhh, bájame anda, que ya estamos algo mayores para esto querido~- Dije pegándole un manotazo cariñoso en la espalda.

-Vale vale princesita. Lo que la dama mande.- Dijo mientras hacía un saludo un tanto absurdo.- ¿A qué debo el honor de tu visita?

-Bueno, ¿te acuerdas de las fiestas de disfraces que hacíamos? Me gustaría hacer una Marcus... si ya se que es muy repentino, pero aproveché ya que estoy de paso.

Realmente no fue muy difícil convencerle. Como siempre había logrado mis objetivos, o por lo menos ese era uno de ellos. Ahora el resto estaba en manos de François y Anabel...


Anabel, con una fuerza un tanto inusual para su tamaño, fue introduciéndose poco a poco entre la multitud hasta llegar a aquel joven que su señorita le había indicado. Con fuerza lo agarró del pescuezo de la chaqueta y lo arrastró hacia una especie de cafetería, en el que aprovechando la confusión le colocó la nota en la que se señalaba la fiesta de disfraces, el día y el requisito pricipal que era llevar un disfraz.

El chico, algo confundido por la situación solo se pudo presentar, robando un hola de la joven Anabel.

-Creo que me quedare en… esto… ¿para que me empujaste aquí?

Anabel no contestó, solo salió corriendo para evitar preguntas de las que no podía ofrecer respuesta.



Por otra parte estaba François, que después de mucho buscar halló una joven con un uniforme parecido. Parecía desorientada y algo confusa, con lo que aprovechó esa situación para acercarse a ella.

-Jovencita ¿Está usted perdida?- Dijo François con tono fraternal.- No es muy seguro rondar sola por las calles de parís. Sus callejuelas son estrechas y algo difíciles. Si me permite creo que será mejor que la lleve a un hotel cerca de aquí, por lo menos allí podré ayudarla y sino los recepcionistas del hotel¿Está de acuerdo o he sido entrometida?
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 15, 2010 1:15 am

Comencé a caminar hacia adentro del restaurante y al mismo tiempo mirar todo lo que había alrededor de mí. Vi muchas masetas colgando en los rincones del restaurante y unas mesas elegantes con pequeñas estatuillas en el centro de estas. Además, una pequeña fuente en la cual brotaba agua en un extremo del lugar. Un señor que estaba limpiando un vaso con un trapo me miro y me pregunto: -¿Qué quieres y que haces en este lugar?- me decía mirándome seriamente, yo voltee para mirarlo hacia el –Estoy buscando a la chica que me había recogido de la multitud, ¿la ha visto?- con un tono un tanto serio, el viejo dejo de limpiar y puso el vaso en la mesa en forma boca abajo. Lanzo su trapo para limpiar hacia su izquierda y me dio la espalda para que rebuscara algunas cosas –no, así que, piensa en pedir algo o te largas- en ello, volteó y saco un arma de fuego y me apunto directamente, yo me quede sorprendido.

-Bam Bam- decía el señor moviendo su revolver de una forma que parecía estuviera disparando, se rio y tiro el arma hacia su derecha –Perdón chico, pero quise hacer esa broma desde hace mucho tiempo-. Lo mire seriamente y los ojos un tanto de furia al puro estilo de kanda –maldito, ¿Qué trataba de hacer, matarme del susto?- el otro se rio y se acerco –mira chico, no te lo tomes a pecho todo lo que hacemos, mira que la chica salió- subí mis cejas en expresión de sorpresa -¿Qué tratas de decir?- en eso el señor señalo y vio que la chica estaba corriendo entre la multitud, una gran gota salió y de alguna manera quise reírme.

Parecía dirigirse a un extremo del lugar, no veía muy bien por lo lejos que estaba y menos cuando comenzó a entrar a un carro a caballo. Sin embargo vi claramente vi que las que estaban en ese carro eran dos personas mas, pero no lo suficiente para que reconocieran sus rostros y menos cuando estaban en la sombra. Sencillamente vi que una era pelirroja y la otra estaba dudando entre azul o celestre, no estaba muy seguro.

-Mira chico, hay veces en las que uno debe saber que es los que nos deja el destino- mientras con su gran mano, lo posaba en mi hombro –hay veces que no- mientras el movía su cabeza de derecha a izquierda, pero lo mire un poco riendo -¿Cómo?- mirándolo fijamente –pero esta no es una de esas ocasiones, así que…- Saca una nota de mi bolsillo – eres demasiado ingenuo muchacho- siguiendo hablando mientras me la entregaba.

-aaaaah…. Gracias… supongo- sin más mención, mire la nota para saber que decía sobre una fiesta de disfraces, una, en la cual parecía estar invitado y que marcaba la hora exacta en la cual parecía empezar esta. Me ríe al terminar de leer la nota ya que tenia un corazoncito en la parte extrema izquierda de la hoja. ¿Quién podía enviarme esta nota?

Solo la chica era la respuesta, dudaba que el señor haya simulado sacar algo que ya tenia en sus manos; así que pensé seriamente si ir o no. Con una sonrisa picante dije –Es hora de divertirme un rato- sin embargo, mi conciencia me acechaba por haberme perdido.
Es hora de encontrar un lugar en donde quedarme los días que estaré aquí, así que sencillamente encontrar mis compas ahora es lo que debía hacer, además, la fiesta podía esperar (ya que era mañana en la noche)

-¡Blackyyyyyy!!!!- con euforia llame a mí goleen, y eso paso: una bola negra con una cruz dorada en el centro salió repentinamente de mi chaqueta. El negruzco me miro y me dio un cabezazo –Auch… ¿Qué te pasa blacky?- con el ojo, que estaba mas cerca al lugar del impacto, cerrado y con una mano posada en mi cabeza para tratar de reducir el dolor. El goleen señalo con sus alas el lugar donde estábamos y con unas expresiones eufóricas trataba de decirme que: lo había aplastado a la hora de la caída.

-Aaaaah?... perdón, fue sin querer- sin darme cuenta el señor me estaba viendo desde ya hace un buen rato, y señalando a Blacky con una cara que decía: “¿Qué es esto?”. Sin embargo yo no le hacia mucho caso y sencillamente trataba de hablar con mi mascota voladora.

-Bueno blacky, te tengo una misión para ti- El animoso volador puso una ala en su frente como si solado fuese –volaras.......- con una expresión seria y concentrada pero el goleen no me dio seriedad y otra gota salió de él –......y buscaras a Alice, Allen y su goleen de oro, creo que se conoces… ¿o no?- el me respondió con sus muecas diciendo que no –vaya, entonces esta dicho, iras a buscar al único goleen que existe en esta ciudad; Ahora- y esa bola se fue aleteando sus dos alas hacia afuera. -¿y que le dirá, a tus amigos, cuando aquella cosa los encuentre?- Me quede petrificado al escuchar eso –bueno, el sabrá que hacer- sonrisa irónica que puse.

Comencé a sentarme y ver como el goleen buscaba por aquí y por allá hasta que le perdí de vista.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Sáb Ene 16, 2010 6:30 pm

Las calles de París eran largas, llenas de colores de personas que iban y venían, muchas de esas personas con vestidos exuberantes y de seguro costosos. Las tiendas a esa hora estaban abiertas, todo parecía normal, todos sabían lo que hacían, excepto Alice.- “no es que este perdida…”- pensó ella mirando el mapa y dan su mejor esfuerzo para encontrar donde estaba. También comenzaba a pensar en volver sobre sus pasos hasta la estación y empezar de ahí a buscar a sus compañeros perdidos.

Los murmullos de las personas le desconcentraban ¿Es que acaso nunca había visto a una chica con un mapa en mano? Bueno si habían visto muchas, pero no una que estuviera vestida de esa manera y eso era lo que resaltaba de Alice. No era su largo cabello tan oscuro como el propio carbón, ni el mapa que le hacía verse curiosa en sus manos, si no aquel uniforme de exorcista con adornos de plata. Algo que seguramente aquellas personas nunca habían visto en todo su tiempo viviendo en parís, además las chicas del lugar no solían vestirse así. La ropa de las jovencitas siempre eran largos vestidos, llenos de adornos, con encintados y hermosos sombreros que hacían juego.

La exorcista estaba harta, tanto que lanzo una mirada asesina al grupo más cercano y enseguida estos se echaron hacia atrás, haciendo cualquier cosa: uno barriendo la calle, otro conversando con su compañero sobre el agradable clima. La chica siguió posando su mirada sobre el trió que estaba allí, estos se fueron alejando, más y más hasta que estuvieron fuera de vista, termino por suspirar y volvió su mirada al mapa, por ahora parecía tener una idea vaga de donde estaba.

-Jovencita ¿Está usted perdida?- Su tono era fraternal, era una mujer mucho mayor que ella, además de muy habladora.- No es muy seguro rondar sola por las calles de parís. Sus callejuelas son estrechas y algo difíciles. Si me permite creo que será mejor que la lleve a un hotel cerca de aquí, por lo menos allí podré ayudarla y sino los recepcionistas del hotel¿Está de acuerdo o he sido entrometida?- Una mirada de desconfianza fugaz se poso en su semblante mientras esta seguía hablando. Era extraño, todos los demás habían mantenido una distancia prudente de ella, debido a su extraña vestimenta, y esa señora le hablaba como si nada. Sus compañeros no estaban, pero no era bueno actuar de manera descortés aunque no estuvieran.

Por otro lado le hizo recordar cierta misión en la que había pasado algo parecido, pero al final aquella persona no resulto ser un buen amigo. La mujer que le hablaba si bien podría ser como la anterior, o simplemente no lo era, en todo caso no estaba en la naturaleza de ella fraternizar mucho. Especialmente sabiendo que estaban en una misión, donde podría haber una inocencia, y eso significaría akumas y peligros para todos, hasta para las personas que intentaban ayudarlos, como aquella mujer.

- No, no está siendo para nada impertinente, señora.- le sonrió dulcemente Alice como si de una pequeña se tratase y si, había resaltado la palabra “señora”, en realidad la hizo denotar mucho.- Pero no se preocupe si necesito preguntar alguna dirección puedo hacerlo yo misma.- completo ella de manera encantadora, y como no, llena de convicción. En realidad no le gustaba que la gente, sobre todo desconocida, hablara por ella, además podía protegerse muy bien sola.

Por ahora debía buscar a sus compañeros, después de todo la misión estaba de por medio, aunque se viera muy tentadora la idea de pasear y disfrutar de la ciudad.

Justo a su lado paso una señorita, corría mientras las lágrimas salían de sus ojos, y se había percatado porque casi choca con ella. Detrás venía otro grupo de chicas que parecían querer consolarla, palabras como: tranquila, no quiso decir eso, ya lo superarás. Eran lo que pudo escuchar de aquel grupo, el cual se perdió entre la gente. Se pregunto si a esto se refería la misión, ahora que lo pensaba y que se fijaba bien, la mayoría de las personas iban en pareja, de la mano y sonriéndose tontamente.

- Bueno será mejor que continúe mi camino.- exclamo de repente, al darse cuenta que se había quedado meditando cerca de aquella mujer.- Un gusto en conocerla Señora, agradezco sus intenciones.- exclamo haciendo una pequeña inclinación, antes de darse la vuelta y alejarse de ella. Una vez llego a una intersección de una calle, creyó ver algo dorado en el cielo, dejo el mapa dentro de su maletín y llevo su mano a su ojo por si estaba viendo mal. Cuando volvió a fijarse allí miso sobrevolaba Timcanpy, su color dorado no pasaba desapercibido. Parecía volar en círculos

- ¡Timcanpy, Timcanpy!- grito corriendo hacia donde estaba él, sin importar que la gente de allí le quedara mirando raro. Si Tim estaba allí, de seguro Allen estaba cerca, volteo a mirar por las calles por donde pasaba corriendo, tratando de buscar aquel cabello blanco que sobresalía.- ¡Allen!- llamo ella en voz alta deteniéndose. Tim parecía que se dio cuenta de su presencia por que se acerco un poco.- Tim ¿Dónde está Allen?- pregunto la chica, algo agitada por tanto correr, en eso Tim vuelve a volar entrando por una calle, Alice le sigue enseguida, de seguro el golem sabía donde estaba, eso esperaba.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2010 10:22 pm

Ay por favor —interrumpió la voz de Luisa, que seguía aferrándose del brazo de Julian como si la vida se le fuese en ello.

Allen y Marilyn voltearon a mirar de nuevo hasta donde estaba la pareja, precedida por una multitud tan densa como minutos atrás. Nadie había movido un pie de aquel lugar, aún cuando todo el peligro se hubiese esfumado. Luisa tenía el ceño fruncido, y miraba con una actitud reprobatoria a Marilyn tan sarcástica como el veneno que había escupido antes de que la señorita se lanzara al vacío, lo que había propiciado, en realidad, aquella reacción desesperada. Luego miró a Allen, que seguía sosteniendo la mano de Marilyn con cortesía y soltó un bufido de incredulidad fingida.

¿Ya terminaste de interpretar tu supuesta escenita convincente Marilyn? Mira Ju, para mí que ésta fulana lo que estaba haciendo era puro teatro, nada más. Recuerda cuán impulsiva es nuestra Mary y lo capaz que es de hacer cualquier cosa, aunque sucia sea, para que tú le prestes atención.

La sonrisa burlona que le dedicó a la aludida hizo que Allen frunciera el ceño y le dirigiera una mirada no muy amigable. Aquella persona estaba siendo demasiado descarada y vil con la señorita D’Vall. Luisa eludió la mirada del albino y prosiguió:

Y como sabía que había perdido, no supo hacer otra cosa más que emular un suicidio para mantenerte a su lado así fuese a la fuerza ¿No es así, querida? ¿Sabes lo que es ser una buena perdedora, Mary? Porque con toda esta monta, lo único me demuestras es que no es así.

Julian miró con sorpresa e incredulidad a la muchacha. Por su gesto, el exorcista presintió otras palabras inadecuadas, y quizá, las que terminarían por herir definitivamente a la ya lastimada joven.

¿Es eso verdad, Marilyn? ¿todo esto no era más que una farsa?

No, Julian, te juro que no es así…

Julian agitó la cabeza violentamente para callarla, y la miró con verdadera decepción y enojo.

Has llegado muy lejos ¡Debería darte vergüenza! Poner en riesgo tu propia vida por algo tan absurdo es infantil e inmaduro. Ya estás grande, Mary, no puedes seguir haciendo de la niña egoísta y orgullosa —Julian se dio la vuelta abruptamente y Luisa le imitó. Antes de desaparecer, él volvió el rostro levemente hacia Marilyn y le dedicó unas últimas palabras que terminaron de rematar el trabajo:— Ahora estoy con Luisa y tú debes aceptarlo. No vuelvas a hacer algo tan ridículo, porque la próxima vez ni la palabra te dirigiré. Adiós.

Marylin vio como el amor de su vida se marchaba al lado de Luisa con los ojos nuevamente cargados de gruesas lágrimas, tan pesadas que no tardaron en deslizarse por su rostro y volverse cada vez más cuantiosas. Primero había estado sorprendida por la reacción de Julian, ¿¡cómo era posible que ni el beneficio de la duda le diese!? Le había creído todo a aquella, aquella… bruja, como si su palabra fuese la Única y Definitiva verdad. Su cuerpo se sacudió mientras chillaba de impotencia. Allen se acercó más a ella y le puso una mano en el hombro con afecto y ella lo agradeció internamente. Aunque no lo conociera hasta ahora, el apoyo que le trataba de transmitir valía demasiado en aquel momento. Pronto empezó a sollozar desconsoladamente. La gente se fue retirando de la escena poco a poco, regresando a sus quehaceres normales y dejando a la doncella tirada en el suelo, acompañada por el exorcista.

El llanto de Marilyn duró casi una hora entera, y cuando se calmó un poco, se sorprendió al comprobar que el muchacho seguía allí a su lado. Miraba el cielo como si algo buscara, pero su mano y su atención seguían con ella, sobre su hombro. Marilyn se levantó del suelo y sacudió su fino vestido rojo. Allen la miró e hizo lo mismo, sonriendo cándidamente.

¿Ya se encuentra mejor?

Si —una pausa— Muchas gracias, joven Allen. Le agradezco haberme detenido en mi irracional suicidio y además, permanecer a mi lado todo este tiempo —su voz comenzó a temblar y Allen percibió un nuevo sollozo de sus labios— no muchos harían algo así por una persona que apenas conocen. Es usted un ángel.

Allen sonrió conmovido por el elogio.

No, no es para tanto Marilyn-san. Me alegro que no haya acabado su vida de una manera tan abrupta. Muchos de sus seres queridos hubiesen acabado realmente tristes de haber sucedido —Marilyn lo miró con tristeza y Allen se apresuró en agregar:— Tal vez aquel muchacho no mucho, pero estoy seguro de que otras personas sí. Personas que de verdad la aprecian y no osarían lastimarla tanto como él lo ha hecho hoy.

Todo es culpa de mi padre —masculló repentinamente seca.

¿Perdón?

Él… él es el culpable de todo esto, de mi separación con Julian. Estoy segura.

Una luz se encendió en la mente de Allen rápidamente. De golpe recordó el motivo por el cual se encontraba allí y lo que sucedía en general en París. Sucesos que, casualmente, se asemejaban a la situación que ahora vivía Marilyn. No solamente ella era presa de la impotencia tras haber perdido a un ser amado tan abruptamente, y Luisa no era la única que conseguía la victoria de su amor con alguien que antes no le correspondía como deseaba. Así mismo, el motivo de aquel desastre, Julian, no se definía como el primer hombre en cambiar drásticamente sus sentimientos allí en Paris. En realidad, todo era un hervidero de problemas sentimentales entre las calles de la ciudad francesa. Aquel caso no era el primero ni el último.

Y justamente aquella muchacha se volvía una pista quizá importante para resolver aquel laberinto de sentimientos inexplicables. Error. No podía darlo por sentado del todo. Cualquiera podía echarle la culpa hasta a una hormiga de su desgracia, si estaba en un estado tan emocionalmente delicado como se encontraba aquella mujer.

Esa es una acusación muy seria, Marilyn-san, ¿puedo saber por qué motivos usted afirma que es su padre el culpable de eso?

Marilyn tensó los labios y miró a su frente con expresión enfurruñada. Permaneció unos instantes en silencio, y luego soltó de golpe:

Quizá no esté en realidad segura de eso, pero si sé muy bien de que él algo tiene que ver con todo esto. No aceptó nuestra relación. Nunca.

Allen suspiró. De modo que se trataba sólo de un arranque infantil tras el despecho. Luego meneó la cabeza. O quizá no.

Justo en ese momento apareció Timcanpy surcando los cielos como una flecha. Al verlo, se precipitó descendiendo hasta que chocó levemente con el pecho de Allen, que apartó las manos instintivamente mientras lo miraba perplejo.

¡Timcanpy! ¿Dónde te habías metido?

¿Qué es esa cosa? ¿Un ave? —preguntó Marilyn mirando con curiosidad al rechoncho amigo dorado de Allen.

En realidad no, Tim es…—comenzó a explicar, pero al alzar los ojos, localizó la silueta de Alice, por el mismo camino que había cruzado el Golem y se detuvo en seco— ¡Alice! ¡Qué alegría, has aparecido también!

Los encuentros se desataron en cadena. De un parpadeo a otro, el Golem de Near se encontraba al lado de Tim, que se había separado de Allen y aleteaba en el aire.

Near debe de estar cerca.—señaló con una sonrisa.

Joven Allen, ¿quién es esa muchacha?, ¿quién es Near?, ¿Qué pasa aquí? —Marilyn parpadeaba confundida. Con un pañuelo se había retirado el maquillaje corrido de la cara, y su rostro estaba más claro que antes.

Marilyn-san, hay algo que no le he dicho aún —él se puso totalmente de frente a la francesa para que pudiese mirar la insignia plateada que se encontraba en su pecho— Somos exorcistas. —Luego se giró a Alice— Ella es la señorita Marilyn D'Vall. La encontré en medio de una conmoción. Tuvo un disgusto con su novio y él la dejó por otra chica. Ella también ha sido víctima del fenómeno.




Off: solamente pido que no se tomen a pecho esta pista~ que en realidad es muy indirecta.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 17, 2010 1:00 pm

- Aahhhh me aburrooo~ ¿Steph por qué no me mandas a hacerles algo anda? - Replicaba Alice sentada en la alfombra de la habitación.

Observé a Alice con diversión. Sentada en aquella alfombra tan grande, con las piernas cruzadas y los ojos medio llorosos parecía una cría de 12 años. Alice llevaba tres horas sentada intentando entretenerse con el gato de Marcus, el cual acabó saliendo de allí por temor a la ira interna de Alice. La verdad es que yo también estaba algo aburrida. Tenía todo listo para la fiesta de disfraces y no tenía nada que hacer salvo esperar a mis chicas.

- Venga Alice, la paciencia es una virtud... - Dije quitándome las gafas.

- De la cual tú no presumes. - Me dijo interrumpiéndome.

- ¡Alice! Déjame hablar anda... Lo dicho, hay que esperar. La fiesta no es hasta la noche y todavía están preparando todo. Espero que las chicas no tarden mucho si no tendrás que ir a buscarlas.

Alice se levantó y se acercó a mi. Dejándome algo anonadada se sentó en mi colo y se recostó en mi pecho.

- Yo quería venir solo contigo.... no es justo... - Dijo con un tono de voz algo triste.

- Je, venga Alice, se que estás cansada... y yo también por eso traje a las chicas. Son leales y harán lo que les mande... - Dije acariciándole el pelo.

En ese instante alguien petó la puerta. Con un ligero ¨entren¨ unas cabezas asomaron por la puerta. Tanto Anabel como François habían vuelto de su tarea, pero solo Anabel tenía una sonrisa en su cara. François en cambio estaba cabizbaja y roja de la vergüenza.

- Jeefa~ le di la carta a aquel señorito, era muy mono por cierto. - Enseguida salió una expresión pícara de la jovencita.- ¿No habrá tenido un romance con él no?jiji.
Noté como Alice se ponía tensa en mi regazo.

- No tuvo nada con él Anabel, además... si lo tuviese la habría dejado insatisfecha. - Dijo Alice enfadada.

Tanto Anabel como yo abrimos la boca de la impresión y nos empezamos a reir a carcajada limpia. Alice sorprendía a veces con sus arrebatos celosos. A pesar del clima de jolgorio de la habitación a François no le afectaba ya que estaba sumergida en una especie de aurea de depresión.

- Ay que ver Alice... será mejor que me calle. - Dije recordando lo sucedido en Londres.- Françoissss~, amor dime que pasó.

La pobre Françoies se echó a llorar con fuerza. Fue tal la fuerza que me cojió por sorpresa dejándome algo impresionada ¿Tan mal lo había hecho? Anabel se le tiró encima y le dió un gran abrazo mientras le susurraba unas palabras.

- Señorita snif... yo lo intenté, pero la chica snif, no confió en mi y con educación se separó de mi... y además me llamó señora buaaaaaaa. - Dijo François con lágrimas en los ojos.- Pero la estuve siguiendo un rato y vi como se acercaba a otro chico de pelo blanco y un ojo rojo. Estaban con una señora con todo el maquillaje corrido.

Por la definición de François el chico podía ser aquel exorcista que el Conde tanto odiaba con lo que tendría que tener cuidado con él. Si el Conde lo tenía en el punto de mira... debía ser lo suficientemente fuerza como para no poder luchar contra él.

- Bueno, no pasa nada François, esas cosas pasan y realmente con lo que me has dicho ya me has ayudado bastante. Ahora iros a vestir, la fiesta no tardará mucho en comenzar. - Con una expresión ya algo seria me dirijí a Alice, que me miraba feliz.- Bueno Alice, es hora de trabajar. Quiero que averigues quien es esa señora que va con ellos, que rango tiene en la sociedad y todo eso. Y... intenta que no te vea Near, de momento no tiene que sospechar nada así que, por si te ve vamos a disfrazarte.

Sin escuchar las quejas de Alice sobre el disfraz me acerqué a uno de los baúles y saqué un par de piezas de ropa. A pesar de su figura y voz femeninas iba a vestirlo de chico. No tenía una razón especial para hacerlo, pero sería divertido. A los 10 minutos ya no era Alice, ahora era Michael. Un joven de aspecto afeminado, rubio y con ropas casi de vagabundo.

- Bueno Michael, te diré lo que vas a hacer. Vas a acercarte a ellos recreando el ataque de un akuma así podrás acercarte a ellos. Intenta ser discreto y ten cuidado. -Dije con una sonrisa


- No tengo remedio ¿no? Me debes una Steph~.

Ante mi apareció un caballero de unos 40 años, moreno y con bigote. Era un nivel 2, lo suficiente para llamar la atención.

Alice resopló y salió de la habitación despidiéndose de nosotras. Solo me tocaba esperar un par de horas más y esto sería más divertido...


----

Alice salió de la mansión y se dirigió al centro de París. Pensó que no debería ser tan difícil encontrar a alguien de esas carácterísticas pero al poco rato vió que si era complicado. Después de pasar varios enfrontamientos amorosos llegó a la conclusión de que no tenía la menor idea de donde podían estar aquellos exorcistas.

- Vaya señorita, parece que se ha perdido... - Dijo el akuma algo contento.

- Si, ¿Qué pasa?¿No tengo derecho o qué? - Dijo Alice enfadada.- Lo único que tengo que hacer es avistarlo y montar el numerito.

Alice escuchó una risa y un ruido bastante fuerte. Al darse la vuelta vió una especie de muñeco gordo que sonreía maleficamente.

- Verá señorita, si no me ve la jefa no tengo por que dejarme matar... parece realmente apetitosa kukuku.
Alice no podía creerlo, ese maldito akuma la había traicionado y estaba a punto de matarla. Estaba claro que de los únicos de los que se podía fiar era de Mike y de Samantha. Alice salió corriendo, si tenía que encontrar a aquel exorcista tendría que ser ahora si no estaría acabada. Mientras corría el akuma iba disparándole sin parar, alcanzando a algunos transeúntes que pasaban por allí.

- ¡De esta no salgoooo! - Gritó Alice con fuerza.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2010 2:34 am

-Bueno, de una vez por todas tengo que conseguir un lugar para dormir- mientras daba vueltas por las estrechas calles de París. Había salido ya del lugar del restaurante, y el señor me aconsejo que vaya por las afueras de la ciudad si quería encontrar un sitio barato para dormir o si tenia suficiente dinero, podría irme al mismo hotel en donde señalaba la fiesta de disfraces: Cassandra

-Bueno, la orden paga, así que lo único que puedo hacer es- deteniéndome un par de segundos para continuar de una mirada seria que miraba a dicho papel hacia una mas picara -ir a ese hotel- me comencé a reír un poco, normalmente no estaba acostumbrado a esos tipos de lujos así que era al fin el momento de hacerlo, un hotel de Francia era de por si ya lujoso, pero uno en País lo era más, y aun mucho más si era de los mejores de hay.

-Señora- le decía a una de las transeúntes -¿me puede decir donde queda el hotel Cassandra?- con un poco de vergüenza, ella me miro sorprendida y señalo hacia la torre Eiffel -¿Cómo?- entonces ella siguió –Esta al frente de la torre de metal, jovencito- con una sonrisa un poco que daba miedo, no se si lo habré hecho enojar.

Corrí lo mas rápido con mis cosas que tenia en la mano y llegue al lugar indicado. La Torre de Paris era sencillamente genial, uno de los milagros de la arquitectura europea y el puño y mano de los trabajadores del local. Era, sin duda alguna, uno de las estructuras más imponentes que pude haber visto en todos mis viajes como exorcista. Daba ganas de visitarlo pero un poco que me apenaba ir solo así que sencillamente me dirigí al hotel que casualmente estaba al frente de este.

-Buenas, dos habitaciones por favor, una doble y otra individual- le decía al recepcionista del hotel, estaba bien vestido al igual que los huéspedes del lugar, parecían políticos y algunas personas de suma importancia. -¿Exorcista?, pues creo que lo pongo al crédito de la orden, ¿verdad?- me dijo, yo sorprendido le dije que si. Subí para ver las habitaciones y deje mis cosas en la habitación doble que compartirá con Allen de seguro. Nada es mejor que la Suite doble, y si lo hay, era la individual.

Salí del Edificio para buscar a mis compañeros de una vez por todas y para que entren al hotel y no pagar por otro. Asi que di vueltas por el centro de la ciudad en donde de repente escuche unos ruidos de disparos a unas pocas cuadras, gritos, explosiones y algunos derrumbamientos de algunas paredes: Un ataque.

Sin dudar debía usar mi inocencia, aun, si no era caso de ataque akuma. –Nova- Dije gritando corriendo al lugar de los hechos. Vi claramente un señor con unos ojos claramente de un akuma apuntando a lo que debería ser un chico rubio, me acerque con valentía y sin vacilar en ningún momento lanzando una de mis cuchillas.

El akuma se dio cuenta del ataque y me miro fijamente, se lamio los labios y dijo –Genial, más presas- apunto su arma y comenzó a disparar hacia mí. Yo saque un poco de la cuerda blanca de inocencia que conectaba el cuchillo con el lanzador en mi brazo y darle vueltas para que las balas no atravesaran mi cuerpo –Creo que lo hare rápido, inocencia, nivel 2, Supernova- Mis guantes cambiaron de ser grandes a ser unos mas compactos con la tonalidad de ser metálicos -¿Qué?- dijo sorprendido el akuma –Déjame vivir por favor- decía el demonio un poco asustado -Te daré toda información que quieras, pero, por favor, no me mates- subí mi ceja en expresión de sorpresa, ¿Qué quiso decir con “te daré toda información que quiera”? sencillamente no confiaba mucho en los akumas, desde la primera vez que vi uno con personalidad y me traiciono, ya no pude confiar en ellos, sencillamente los veía como seres cobardes.

-no, gracias- me acerque mientras el trataba de dispararme pero sin éxito por la agilidad de esquive que tenia; claro, sin mencionar que el tenia los ojos cerrados de tanto miedo –ShadowPlay- con un golpe siempre más cinco ataques de cuchilla combinados pude atravesar su cuerpo y haciéndolo explotar. En pleno humo salía victorioso de la batalla.

Vi al chico que el akuma habia visto como presa y me pareció raramente femenino y conocido a la vez, pero era imposible eso ya que jamás visite parís, así que sencillamente no le di importancia a eso. –Hola, ¿como estas?- con una gran sonrisa ya desactivada mi inocencia.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Alice el Jue Ene 21, 2010 10:11 pm

Por fin había encontrado a uno de sus compañeros, el chico de cabellos blancos se hallaba ahí mismo, a unos pocos metros de ella. Una sonrisa se formo en su rostro en ese momento, no era muy bueno estar solos, podría existir cualquier loco por ahí que quisiera engañarlos, tal como esa mujer que le hablo. Si bien se veía agradable, simpática y con ganas de ayudar, pero podría haber estado actuando, como también podría estar diciendo la verdad. Muchas dudas y poco tiempo, porque al parecer aún no estaban reunidos todos.

La exorcista se dio cuenta de ello, faltaba el pelirrojo, cuando llego donde Allen no pudo encontrar su presencia y eso el que también sobresalía por su cabello del color del fuego. Allen no estaba solo, una mujer le acompañaba en ese momento y por su estado, también por el maquillaje corrido, tenía una mala apariencia y de seguro había estado llorando.

Allen se la presento enseguida, agregando además que había sido afectada por el extraño caso que ellos investigaba.- Un gusto en conocerla, seño…- claramente se iba presentar con cordialidad, pero entonces recordó enseguida en la situación en la que estaban.

-¡Espera Allen!- le grito ella de repente.- Debemos buscar a Near.- estaba preocupada, sobre todo en una ciudad como esta todo podía ocurrir, quien no decía que Near no se pudiera meter en problemas o lo problemas lo buscarían a él.

- Veo que también tienen problemas.- comento la mujer mirando preocupada al joven Allen y luego poso su mirada en Alice.

- Ni que lo diga.- contesto la de cabellos negros, todavía angustiada por lo que pasaba, aunque no tanto como antes.

- Me disculpa Joven Allen, no sabía que estuviera tan ocupado.- comento la mujer elegantemente, Alice miraba a la con cierta curiosidad ¿Acaso todas eran tan recatadas? Ella bufo y busco con la mirada al golem negro, de seguro Near, eso suponía ella ya que Allen tenía a Tim.

- Ahora que me acuerdo.- comento Alice de repente, al mismo tiempo olvidándose del desaparecido de su compañero.- Lo que me dijiste sobre ella.- giro su vista hacia la mujer y luego miro a su compañero.- ¿Qué tal si esto es obra de aquella novia que le quito a su novio? Pudiera ser que lo esté "hechizando".- por su tono de voz parecía que estuviera muy orgullosa de su deducción, sin notar que la sola mención de su novio perdido, hizo que la mujer volviera a tener una nube gris de desgracia sobre su cabeza, a la exorcista le apareció una gota tras su cabeza y se sintió culpable, había hablado sin pensar, como siempre.

- lo ¡lo siento… mucho!- camino hacia ella para darle apoyo y alegrarla, y estaba en eso cuando tropezó, pero alcanzo a sujetarse de la pared, mas su pequeño maletín se cayó abriéndose a medias, dejando ver el mapa que había traído y una caja de chocolates. Alice se aterro, conocía perfectamente a Allen y su insaciable hambre, además eran chocolates franceses, nadie podía resistirse a eso. Río nerviosamente.

- Claro, que los iba a compartir...- comento ella mirando a Allen, recogiendo su maletín y los chocolates para seguir hablando.- ...Contigo y con Near.- río ella, ya no había porque ocultarlo después de todo se notaba mucho la envoltura brillante de aquella caja de chocolate. En resumen podría dar por perdido los chocolates, no le iba a decir que no a Allen, si este los pedía, pensaría que era egoísta y de seguro tendrían una discusión si eso pasaba.

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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 22, 2010 11:24 am

Allen, que había estado aún alegre de tener por lo menos a Alice cerca, de sus compañeros exorcistas, soltó una mirada fulminante a la mencionada en cuanto se mostraron los chocolates. Pero sólo duró unas milésimas de segundo; luego una sonrisa dulce pero de alguna manera también tétrica se formó en sus labios. Su rostro reflejaba una tremenda inocencia y bondad reverendamente falsa.

No te preocupes Alice, confío plenamente en que iba a ser así —respondió con un tono acaramelado que ni él mismo se lo creía— Porque no lo has dicho para tapar lo que de verdad ibas a hacer ¿cierto? —la sonrisa sagaz se ensanchó un poco más.

Tanto Timcanpy como Marylin, que repentinamente se había recuperado de su reciente decaída en la depresión, sudaron una gota tras la cabeza. El Golem se alejó lentamente del lado del peliblanco; a veces podía dar tanto miedo como su maestro, aunque él no se diera por enterado. Pero la expresión de Allen regresó a ser la misma. Muy poco le duraba la cólera, si se trataba de algo tan nimio como un chocolate escondido, sobretodo en una situación como aquella.

En realidad no tienes por qué preocuparte Alice —reconsideró sonriendo como siempre lo hacía— Pero me estaba preguntando de dónde los habías sacado, ¿acaso los compraste en alguna tienda de paso? —preguntó.

Seguido de eso, el estómago le rugió con tanta fuerza que hasta él mismo se sorprendió y, acto seguido, sonrojó. Luego sonrió apenado, mientras miraba de nuevo a su compañera y el botín que traía encima. Ahora sí que se veían de manera increíblemente tentadora aquellos dulces.

Su-supongo que tomaré uno, para calmar mi estómago al menos —susurró mientras se acercaba a su compañera y tomaba de la caja una barra.

Puesto que ella había asegurado que los iba a compartir (aunque supiese él el trasfondo de aquella excusa), no pareció incómodo al tomar uno y desenvolverlo. Eran unas barras de tamaño mediano, y el chocolate desprendía un olor tan exquisito que Allen no estuvo mucho admirándolo cuando ya se encontraba pasándolo por su garganta con regocijo. Si la gloria tuviese un sabor, seguramente sería ése. Era chocolate puro. No era una vil cobertura de cacao para una galleta de almendras o algo parecido, no. Era legítimo, y por todos lados estaba hecho de chocolate dulce, negro y celestial…

Lo que hizo que le diera más hambre, pero del dulce en especial. Sin darse cuenta ya estaba agarrando otro y abriendo su envoltura. Timcanpy sudó una gota, y meneó la cabeza como tratando de decir “Ahí vamos de nuevo”. Allen por naturaleza no comía una sola cosa cuando se encontraba hambriento. Ni siquiera cuando se antojaba de algo por capricho.

Marylin miraba con los ojos abiertos por la sorpresa cómo aquel pequeño ser se iba devorando uno por uno cada chocolate de la caja, y como parecía inevitable que eso sucediese. Observó a Alice, que con lo dicho, no podía negarle el alimento a su compañero, y luego a la extraña esfera dorada que parecía tener vida propia. Luego regresó hasta Allen y quedó completamente atónita al comprobar que ya se los había terminado todos.

Gracias por la comida —musitó satisfecho mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo y se limpiaba las comisuras de la boca.

Luego miró a Alice fijamente por unos instantes, como si tuviera algo interesante su rostro… instantes que se alargaron en segundos, para después sacudir la cabeza repentinamente. Había recordado algo que su amiga momentos atrás mencionó.

¡Es verdad! Near todavía no está aquí —dijo como si aquello no fuese lo más obvio del mundo.

¿Otro de sus amigos, joven? —preguntó Marylin.

Así es. Quizá entre todos podamos ayudarla con su problema, Marylin-san.

A Marylin se le iluminó el rostro por la esperanza. Parecía una niña pequeña, que acaba de recibir la promesa de su padre de ir a donde ella quiera.

¿De verdad?

Allen le sonrió con confianza. A Marylin le desconcertó el hecho de que repentinamente luciera más... ¿atractivo?

Sólo espere y verá.

Y justamente en ese instante, la maldición de su ojo tomó forma. Su pupila cambió de blanco a negro y de gris plata a una espiral roja. El monóculo que había evolucionado tiempo atrás antes de él ser asesinado por Eliade se mostró sobre el globo ocular, girando sin parar. Inmediatamente Allen supo lo que vería a continuación, por lo que no se cortó al exclamar:

¡Akuma!

Cuando centró la mirada en el lado izquierdo lo localizó. Estaba un poco alejado de ellos, y parecía moverse mucho, como si huyera de algo o alguien, ¿estaría Near allá? Era probable. Desde allí no podía escuchar ni gritos ni explosiones, como si la máquina estuviera detenida en su labor principal.

¡Vamos Alice, creo que Near está luchando contra un Akuma! —apuró a su compañera, y luego miró a Marylin— Usted quédese aquí y no se mueva. Vendremos a su encuentro en cuanto hayamos terminado con esto.

Pero…

Pero Allen ya se había alejado de ella corriendo, con aquella cosa rara volando sobre su cabeza a la misma velocidad. Extrañamente se sentía ligero, como una pluma, tanto como hiperactivo y predispuesto a cualquier cosa. No tenía idea de por qué, o qué era lo que le sucedía, pero no le molestaba. Primero cumpliría con su labor de exorcista, luego ya vería qué hacer con aquel raro sentir que se iba apoderando de sus sentidos sin tregua.
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Re: Misión a París, ¿La ciudad romántica o se ha hecho en una? [Allen Walker, Alice Blenhein y Near Salamanca]

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