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Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 14, 2010 1:06 pm

Spoiler:
[off: siento el retraso, XP tenia que estudiar para un examen]

Por unos segundos sentí algo de lástima por el buscador. Hasta ahora me había acostumbrado a los gritos agónicos y a las suplicas de los Akuma a los que el maestro torturaba, si embargo escuchar a alguien aparentemente inofensivo e inocente no era tan divertido, en realidad era molesto. Sentía algo parecido a una ira que poco podía expresar al ver a aquel tipo con esa mueca de desesperado en pleno ataque de pánico, no estaba seguro si lo que quería era ayudarle o directamente matarle para que parara de comportarse de esa manera, sin duda comenzaba a sospechar que las semanas que había pasado junto al general tenían efectos adversos, al menos para el resto de las personas que pudieran ser en un futuro compañeros míos.

-Ven aquí, bueno para nada. -Le espeté al buscador, a la vez que le cogía del cuello de lo que fuera la ropa que llevara y lo arrastraba a un par de pasos por detrás de mí. -Si portas bien y no te mueves quizás no te corte a pedacitos.

Noté como él balbuceaba algo y asentía sin embargo no le prestaba atención. Ya había sacado el alabarda del lugar donde la guardaba, no quería estropearle la diversión al general, dado que eso era unos simples animales influidos quizás por la inocencia, algo de lo que podía encargarse sin problemas, y era el maestro quien tenía más sed de sangre, por lo que me limité a matar a todos los animales que se acercaban por otro flanco, donde los animalitos pasaban de largo al general.

-Espero que las cosas no vayan a limitarse solo a esto... -Murmuré a la vez que le asestaba la punta de la alabarda a algo parecido a un lobo, en la cabeza.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 14, 2010 3:07 pm

Spoiler:
off: Ok, espero que lo hayas aprovado

Me lance hacia los animales, controlado por mi impulso asesino. No me importaba que no fuesen ellos mismos, ya que eran enemigos a los que podría destrozar sin contemplaciones, algo que me causaba una gran alegría y bienestar.

En la escena que se estaba llevando a cabo, era difícil quien era el animal, si aquel que estaba mutilando o los que realmente lo eran. Los cuerpos desmembrados caían por todo el suelo y su sangre adornaba con diversas formas, la tierra que había bajo mis pies.

Cuando pasaron varios minutos, casi todos los animales que habían asomado su cabeza por la zona, habían sido descuartizados de la manera más salvaje posible. Los últimos que quedaban, se fueron del lugar sin quitar de su rostro la cara de rabia.

Camine lentamente hacia la puerta ya cerrada, que mantenía el poblado a salvo de los animales del lugar. Mientras lo hacía, pasaba mi mano izquierda sobre las distintas manchas de sangre que habían llegado a mi rostro. Las ganas de matar habían disminuido en intensidad, lo que me dejaba tiempo para reflexionar sobre lo que ocurría allí.

-Ey los de dentro ¿abrís o abro yo?- dije colocando mi arma sobre mi hombro derecho.

El hombre que vestía de rojo no parecía tener miedo a los animales, debido a su forma de actuar se podía decir que no les preocupaban. Eso me decía que debía de saber algo al respecto de lo que ocurría allí.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 16, 2010 9:59 am

Había estado esperando un determinado tiempo a que llegasen los exorcistas. Los ví dirigírse al poblado, por lo que les seguí en silencio. Al llegar, el general se dirigió a la puerta para que le abriesen.

No puede evitarlo, algo en mi hizo que saliese de entre los arbustos.

-Disculpen...¿les importaría que entre con ustedes?-pregunté, haciendome la inocente-Un amigo me comentó el camino de este pueblo...soy una cazadora, estoy buscando donde dormir, y...Alzey es el pueblo más cercano. Mi nombre es Rachel- dije casi sonriendo. Stephen salió despues de mi, y se colocó a mi lado.

-Yo soy su compañero, Jules- dijo el Akuma de nivel 3.

-Es que...no hemos perdido, por eso no hemos llegado a tiempo al cierre de la puerta- dije como en modo de disculpa.

Esperé a que se creyeran mi mentira.

[off: perdon la demora, es q staba castigada y no pude posteat ^^U]
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 17, 2010 9:48 am

Por alguna absurda razón cuando terminamos con todos los animales, la mayoría de ellos muertos por la mano del general, tuve la sensación de que hasta que alguien no matara al buscador iba a resultar una carga más que una ayuda para la misión. Tiré de él, pues aún seguía lamentándose por su hombro herido, y lo arrastré hacia donde se dirigía el maestro.

Observé como el hombre de rojo estaba hablando ahora con Socalo, hasta que apareció una mujer que se me hizo sospechosa, mientras hablaba pareciera que estuviera divagando, y lo peor de todo es que con la llegada de ambos extraños, el hombre de rojo pareció acobardarse con lo que fuera que quería contarle al general.

-¿Por qué no entra y ya está? –Le solté a la mujer, mientras me cruzaba de brazos, habiendo guardado ya la alabarda. –No creo que necesite ir con nosotros para poder entrar. –Me giré hacia el general, esperando a alguna instrucción suya. No es que yo tuviera una gran percepción, pero esta vez simplemente me pareció muy oportuna su aparición. –Cazadores, eh? No tienen pinta de serlo, al menos no de los convencionales.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Dom Ene 17, 2010 3:41 pm

Mire a la susodicha cazadora y a su compañero, para observar las vestimentas que llevaban, de esta forma aclaraba que realmente no podían ser cazadores y menos sin verles ningún instrumento para cazar.

-Lo primero es que me importa una mierda quien seáis o lo que hacíais, ¿no pensaras que me voy a preocupar por dos muertos de hambre?- dije lanzándoles una mirada de frialdad,-supongo que necesitáis que os abran las puertas para pasar y por eso habéis decidido entrar con nosotros- dije entre cerrando los ojos, -vaya, me apetecía destrozar esa puerta, pero me tendré que conformar con esquivarla, es más divertido veros aquí muertos de miedo y siendo devorados por los animales- dije entre risas.

En ese momento me acerque hasta mi aprendiz y tras coger por el cuello de la túnica, al buscador, lo lance por encima de la puerta, sin importarme como aterrizara. Después de ese movimiento le hice un gesto al novato, para que hiciera lo mismo y entrara en el poblado.

La puerta mediría cerca de los tres metros de altura, siendo un poco más elevada que la empalizaba que rodeaba el poblado. Me eche mi espada sobre mi hombro derecho y di un salto para caer en la otra parte del muro de madera, tras eso me limite a observar las caras asustadas de los pueblerinos, lo que provoco que riera de forma estridente.

-Quien abra esa puerta hasta nuevo aviso mío, le despedazare sin contemplaciones- dije mostrando mis afilados dientes de tiburón.

Era hora de saber quién era el tipo de rojo y más aun que podía decirnos del comportamiento de los animales. Si había una inocencia cerca, sería interesante encontrarla al mismo tiempo que masacraba más akumas.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 19, 2010 11:45 am

Miré al general, intentando no sonreír demasiado al escuchar como se dirigía a los recién llegados, mis pensamientos quedaron cortados cuando vi al buscador volando por encima de la puerta dejando escapar un grito ahogado. Imité a mi maestro, y me dispuse a pasar por encima de la puerta, no sin antes dirigir una última mirada a los cazadores que dejábamos atrás.

Aterricé de cuclillas, junto al buscador que aún seguía tirado en el suelo, por alguna razón pensé que aquel tipo desearía haberse convertido en alpiste para el halcón, teoría que quedó aprobada cuando él murmuró algo parecido antes de ponerse de pie algo tambaleante.

-No te quejes, podría haberte dejado atrás, o algo peor. Como arrancarte el brazo que tienes herido para usarlo de carnaza.–Le espeté con una sonrisa de oreja a oreja, antes de seguir al maestro, pasando por alto las miradas de miedo que algunos le dedicaban. Como siempre mi presencia quedaba relegada a un plano subterrestre, algo que agradecía. Era una manera en la que pasar desapercibido para la mayoría de pueblerinos normales dado que estarían demasiado ocupados en asustarse por la presencia del general.

Aparentemente buscábamos al hombre de rojo, que había llamado la atención a mi maestro, intentaba observar todo lo que había a nuestro alrededor. El pueblo parecía muerto, las pocas personas que había fuera ahora se escondían en sus casas temerosas de lo que pudiera pasar. Se libraban de los animales que no podían saltar los muros, pero las aves seguían causando algunos estragos, al parecer.

Sin darme cuenta me había separado del General Socalo, en un intento para aplacar las ganas que tenía de golpear al buscador cada vez que le recorría un temblor involuntario provocando extrañas convulsiones en su cuerpo. Al cabo de unos minutos de andar por el pueblo algo perdido, hice el amago de subirme a una de las casas para ver donde se encontraba mi maestro pero, me detuve antes de realizar esa acción cuando mis ojos captaron la figura de un niño pequeño, junto a unos metros de mí.

El niño en cuestión no aparentaba superar los 6 años, era rubio y por el único ojo que se podía ver entre los vendajes que cubrían su orbe izquierda podía entreverse una mezcla de miedo y curiosidad. Sentí un extraño nudo en el estomago al ver a una cosa tan pequeña herida de tal manera…

-¿No deberías estar descansando enano? –Pregunté, poniéndome de cuclillas, para poder mirarle mejor. El niño simplemente asintió y no dijo nada más, fue entonces cuando me percaté que tenía un corte en el cuello, era increíble que algo tan pequeño me hiciera sentirme con la responsabilidad de al menos cerciorarme de que llegara a casa sano. Me encogí de hombros con aspecto molesto, mientras tomaba a niño en brazos. -¿Dónde está tu casa?

El enano rubio me fue guiando a base de señalarme el camino señalándome con el dedo las calles que debía tomar, hasta que llegamos a una casona con aspecto humilde, no terminamos de entrar cuando una señora histérica se lanzó sobre el enano mientras sollozaba y me soltaba algo que pretendían ser palabras de agradecimiento.

-Ya, señora, señora… escúcheme por favor. –Dije mientras intentaba abofetearla para que dejara de armar tanto ruido además no entendía ese idioma tan violento que era el alemán. -¿Por causalidad no sabrá usted donde se encuentra el hombre de la túnica roja?

-Están en la Iglesia. –Me respondió antes de tomar al enano en sus brazos y empezaba a entrar en la casa. Su acento era pésimo y parecía que iba a escupirme si habla por más tiempo, más que acento alemán se me antojaba algo más ruso.–Los encontrará en la iglesia. –Volvió a decir a la vez que cerraba la puerta con seguro… que mujer más extraña, me pregunté porque habría pluralizado, pero no quise darle más importancia de la que merecía en ese momento, ya pensaría sobre ello más adelante.

Sin embargo su respuesta ya me era más que suficiente, ahora solo tenía que encontrar al maestro y al buscador bobo, está vez si terminé por subirme sobre el tejado de una de las casas que parecía más alta, intentando que no se me viera demasiado, puesto que prefería evitar que alguien me viera haciendo el ganso. Sonreí al reconocer el uniforme del general, agradeciendo que fuera tan vistoso.

Bajé del tejado y corrí hacía la dirección donde les había visto, en poco tiempo conseguí darles alcance, situándome justo donde había estado antes de separarme, detrás de ambos, quedándome en la retaguardia.

-El hombre de rojo parece que está en la iglesia. –Dije mientras ladeaba levemente la cabeza, para poder mirar por encima del hombro, creía haber captado un movimiento, quizás no… Seguía sin fiarme mucho de mis instintos.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 20, 2010 7:51 am

-¿Dónde está el de rojo?- pregunte al grupo de hombres que custodiaban la puerta.

Por lo visto aquel hombre había aprovechado que se había cerrado la puerta, para salir corriendo del lugar. Había captado de manera casi instantánea, el interés que tenía en el, lo que le habría llevado a esconderse en algún lugar, pero ese era el hecho que no me cuadraba en todo el asunto ¿el hombre no tenía miedo de los animales salvajes y si de mí? Era algo difícil de entender, aunque también cabía la posibilidad de que se asustara al verme descuartizar al grupo que estaba preparado para atacar el pueblo.

Ninguno de los allí presentes contestaron a mi pregunta, simplemente se encogieron de hombros, al mismo tiempo que hacían un gesto de negación con la cabeza. Estaba claro que esos inútiles no tenían ni idea de donde se encontraría el otro tipo, y yo no estaba por la labor de perder más tiempo con ellos.

Le hice un gesto al buscador para que empezara a moverse, el cual acato como si de una orden se tratara. Estaba claro que el asustadizo hombre había captado de manera casi inmediata que yo no era del tipo de personas comprensibles por el dolor ajeno, y si él no quería recibir ningún golpe más, debería seguir mis instrucciones al pie de la letra.

Recorrí parte del poblado sin éxito, no había rastro del tipo de rojo y nadie tenía la intención de ayudarnos a encontrarlo, todas las personas de aquel lugar tenían demasiado miedo como para fiarse de alguien con mi aspecto y más cuando portaba una espada de ese tamaño, sobre el hombro derecho. Ya iba a tirar una a una todas las puertas de las casas, cuando mi aprendiz, al que no eche en falta durante todo ese tiempo, apareció con la localización del tipo.

-El hombre de rojo parece que está en la iglesia- dijo mi aprendiz desde atrás.

Eleve mi vista para divisar la torre con la típica cruz, que tanto caracterizaba a las iglesias. Si el tipo estaba allí dentro, le haría salir arrastras y obligarle a decirme todo lo que sabía. Me puse a correr de manera casi inesperada, plantándome a las puertas grandes puertas del refugio de aquel a que tanto buscaba.

La iglesia no tenía mayor tamaño que cualquiera de las casas del lugar, sin embargo si poseía las típicas vidrieras de colores, haciendo que una imagen de arcoíris, se reflejara en el interior de la construcción. También tenía en la parte delantera, un campanario que sobresalía del resto de las edificaciones. La puerta de manera mediría cerca de los dos metros de altura, y tenía grabados diversos adornos con formas de ángeles.

Coloque una sonrisa siniestra en mi rostro, al mismo tiempo que alce tanto el brazo derecho, como la dorada espada, que tenia agarrada. Entonces aseste un golpe directamente contra la puerta, lo que hizo que esta fuera partida por la mitad y cayera al interior de la iglesia, levantando una nube de polvo.

Entonces mire hacia el interior de la construcción, pero lejos de lo que esperaba, allí no había nadie. Al contemplar el interior vacio, me entraron unas terribles ganas de sacudir al idiota que tenía como aprendiz.

-Mas vale que estén escondidos o sino…- apreté con fuerza mi puño izquierdo cuando interrumpí la frase.


Última edición por Metron el Jue Ene 21, 2010 8:43 am, editado 1 vez
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 20, 2010 1:17 pm

Tras la contestación de ambos, me dejaron sola junto al Akuma sin entrar. Sonreí...ese había sido un graaaan error. Miré a Stephen:

-Amigo mío...si no podemos entrar por la puerta...entraremos por el aire- dije riendome. Stephen supo a que me refería. Sabia que necesitaríamos más akumas, pero los que había enviado al general y al chaval no eran los únicos-Ve al pueblo anterior, y busca todos los akumas que puedas....entraremos por las malas...- me reí, y al irse el akuma, me dispuse a esperar.

Al rato, llego con un buen grupo de akumas. Me dirigí a ellos.

-Los de nivel 1, que se adelanten- unos 25 dieron un paso en mi dirección-Bien, iros para atras...Ahora los de nivel 2- esta vez, fueron unos 10-Y ahora, los de nivel 3- 5 akumas se adelantaron, siendo 6 con Stephen. Sonreí-Bien, ahora escuchadme...Dentro de este pueblo, hay dos exorcistas y una inocencia....solo teneis una orden....matad a todos- sonreí sadicamente.

Todos se transforanron en akumas, y yo, desembainé mi katana, y me monte en un akuma de nivel 2 que tenia forma de dragón.

-Recordad que yo tambien quiero divertirme...así que dejad personas para mi...- dije, mientras el akuma alzaba el vuelo.

Los exorcistas sabrían quien soy yo...
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 21, 2010 8:06 am

Si bien, las amenazas de mi maestro eran de tomar en cuenta, cada vez que las había usado o puesto en práctica durante el tiempo que había estado siguiéndole menos miedo tenía ya al castigo que producía dolor físico, algo que también servía de mucho como entrenamiento, al menos así se iba mejorando la resistencia. Observé el interior vacío de la iglesia, en el fondo de la edificación había dos puertas laterales, mis ojos se pusieron en el general sin poder refrenar una mueca irónica antes sus palabras, pues claro que se habrían escondido, yo también lo hubiera hecho si supiera que alguien con las pintas de un asesino psicópata me buscaba.

-Iré a buscarle entonces. –Le dije con un tono un tanto divertido por la situación, mientras recorría fugazmente el pasillo que creaban las hileras de aquellos bancos de madera del cual la iglesia estaba repleto, los cirios hacía poco que se habían encendido puesto que no había ni rastro de cera aún en ningún lado, entre por la puerta de la derecha, intentando no hacer ruido aunque suponía que ya nos habían visto llegar, porque si no, la entrada tan especial del general no les hubiera dado tiempo a esconderse.

Por el final del estrecho pasillo que llevaba a unas escaleras que daban a una parte de arriba de la iglesia, pude percibir un ligero movimiento, y un crujido de madera me indicó que estaba subiendo las escaleras. Me apresuré, aligerando el paso para terminar corriendo detrás del tipo de la capa roja, algo me decía que no era el mismo que habíamos visto en la iglesia, por su corta estatura, más que nada. Cuando estaba a punto de alcanzarle, caperucita roja en versión masculina decidió tirarse por una de las vidrieras, en un movimiento preciso y rápido, logré sujetarlo por las muñecas. En ese momento sentí algo parecido al agradecimiento por el entrenamiento al cual me había sometido el maestro.

-Ah, no te muevas, me cortaré y eso me molestaría. –Le solté al encapuchado que tenía sujeto, aún sin hacer amago de subirle. Tenía planeado dejarle sostenido en el aire todo el tiempo que pudiera mientras intentaba sacarle información, pero algo me llamó la atención.

-Monstruos. –Dijo el encapuchado en el cual por su voz parecía ser algo más mayor que yo.

Observé que en efecto, el hombre tenía razón, el pueblo estaba siendo invadido por akumas, el que me llamó más la atención, era la máquina con forma de dragón que ahora sobrevolaba el lugar, me fije que portaba a alguien sobre su lomo, una visión que me hizo chasquear la lengua con molestia… ¿De dónde habían salido, de un cuento épico? Odiaba a las personas con afán de protagonismo.

Con algo de esfuerzo subí al tipo de rojo y lo metí de nuevo dentro de la iglesia, haciendo un movimiento que le indicaba que se dirigiera hacia la entrada del recinto, orden que aceptó puesto que salió corriendo escaleras abajo, seguramente para buscar otro lugar donde mal esconderse, no le dejé alejarse demasiado de mi, dado que lo tenía cogido por uno de los crucifijos que tenía colgado de un lado del cinto.

-General. –Llamé al maestro con un tono algo más elevado del que usaba normalmente. –Hay akumas atacando la ciudad! –Grité está vez, para hacerme escuchar, sin duda la presencia de esos seres podría alegrar algo al maestro, dado que tendría otra excusa para la que descuartizar cosas. –Creo que hay una mujer subida encima de un akuma con alas. La misma cazadora que intentaba entrar con nosotros. –Murmuré, el color de pelo de esa mujer que no le gustaban las negativas, al parecer, era bastante original como para que hubiera dos personas con la misma tonalidad. Me encogí de hombros, ignorando la mirada rara con la que caperucita me observaba, suponiendo que muy a mi pesar tocaba cazar todos los akumas desperdigados por el pueblo.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Vie Ene 22, 2010 8:26 pm

Me apoye contra el marco de la puerta destrozada, mientras esperaba que el inútil de mi aprendiz trajera al misterioso hombre. Estando allí parado, me debatía si debía de derrumbar parte del edificio o ir personalmente a sacar de su escondrijo al hombre de rojo.

En esos minutos que pasaron entre mi debate interior, un grito me hizo salir de mis pensamientos. Se trataba de mi aprendiz, el cual aseguraba que había akumas en el pueblo y que eran dirigidos por la mujer que vimos hacia no demasiado tiempo. Eso me hizo reír de forma macabra, ya que hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a ningún aliado del conde o a ningún noah. No sabía realmente quien era, pero lo averiguaría de la forma más sádica y creer posible.

En ese momento la puerta de la derecha se abrió y de ella apareció un muchacho vestido de rojo. Eso hizo que pusiera una cara de extrañez, habría jurado que la persona que había visto con anterioridad, resultaba ser un hombre y no un simple niñato.

-Oye trozo de carne con inocencia- le grite a mi aprendiz, -sácale toda la información a ese tipo y usa los métodos que hagan falta, no importa el grado de crueldad ni de ensañamiento- dije entre risas, -yo me ocupare de nuestros invitados- dije separándome del marco de la puerta.

Salí al centro de la calle en la que se encontraba la iglesia y di un salto vertical hacia las nubes, para aterrizar sobre el tejado de una de las casas cercanas. Fue entonces cuando pude ver claramente la cantidad tan maravillosa de akumas que venían hacia mi banquete. No podía controlar los impulsos asesinos por más tiempo, por lo que sin perder un instante más, me lance a la carrera.

En ese momento solo pensaba en asesinar, mutilar y descuartizar. Me olvide completamente del asustadizo buscador que se quedo en la entrada de la iglesia. También me olvide del novato y su débil presa. Solo me importaba darme un buen festín.

En poco tiempo me plante en primera línea de combate. Podía ver como todos los ciudadanos corrían despavoridos, seguramente debido al miedo. En ese momento clave mi vista en el akuma con forma de dragón que llevaba a la chica sobre su piel metálica.

Di un salto directamente hacia el akuma-dragón, mientras surcaba el cielo no podía evitar destruir cuanto akuma se interponía en mi camino, fuese del nivel que fuese. Las explosiones se sucedían a mi paso, hasta que clave mi dorada arma sobre lo que parecía ser el estomago del segundo nivel con forma de dragón.

-Dime ¿Qué parte de tu cuerpo quieres que te arranque primero?- le pregunte a la chica entre risas.

Tras esas palabras y manteniendo mi arma aun clavada, hice un corte vertical al nivel 2. Eso hizo que el akuma explotara después de gritar desesperadamente. Al mismo tiempo que caía hacia una de las edificaciones, iba recordando la cantidad de akumas que había eliminado en un momento. Diez de primer nivel, tres (contando al dragón) de segundo nivel y uno del tercero. Esas fueron mis cuentas y aun eran números demasiado pobres para lo que tenía en mente.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 23, 2010 9:02 am

Sabía que el general atacaría nada más verme. Decidí ser sarcástica con él:

-La verdad…ninguna general…me gusta tal y como estoy- dije sin poder reprimir una pequeña risa-Pero no voy a tener descortesía, permítame que me presente…Soy una Aliada de mi señor Conde…y se ve claro para que he venido…así que…usted diviértase con este banquete de Akumas que le he traído…haga lo que quiera, descuartícelos, destrúyalos…son todos suyos…Yo ahora le dejo solo…- dije. Con un gesto de la mano, ordené a dos de los niveles 3 que fuesen a por el general.

Hecho eso, salté hasta un tejado cercano, y de allí, al suelo, donde me dirigí al lugar donde estaba el otro exorcista.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Lun Ene 25, 2010 9:34 am

No me había dado tiempo a asentir cuando mi maestro ya se había lanzado sobre los akumas con la intención de aniquilarles a todos, a veces me daba envidia la energía que tenía. Me giré lentamente hacia Caperucita Roja, el cual se parecía asustado, pues hizo ademán de irse corriendo, por mi parte le cogí del brazo que se había herido con los vidrios del rosetón que había atravesado intentando escapar, y hundí los dedos en la herida hasta que con quedo gemido de dolor se arrodilló como si las fuerzas fueran abandonándole por aquel corte profundo.

-¿Dónde está el otro?-Pregunté con una semi-sonrisa dibujada en mi cara, Caperucita me miraba a los ojos con un gesto que denotaba suplica, en un intento desesperado y patético de que dejara su brazo en paz. –El hombre mayor que usa la misma capa que tu y guiaba a los viajeros, de ese te estoy hablando.

Hubo un largo, al menos para mi gusto, silencio solo roto por la respiración algo híper ventilada del chico el cual parecía que en cualquier momento se pondría a llorar como un niñato, por Dios, solo era un corte de nada, de peores había tenido yo en esas últimas semanas y hubiera sido un suplicio tener que aguantarme a mi lloriqueando por cada uno.

Antes de que pudiera seguir haciendo nada, por una de las vidrieras de la entrada principal a la iglesia fue atravesada por varios akumas de nivel 1, genial. Ahora no habría manera de sonsacarle al bobo aquella información que el general necesitaba. Solté a caperucita y saqué el alabarda del tubo que colgaba de mi espalda con la mano que hasta ahora había tenido libre, mientras que lamía uno de los dedos que se habían manchado de la sangre de aquel chico encapuchado. Los niveles 1 ya no tenían demasiada dificultad para mi a esas alturas, por lo que me deshice de los 4 que había entrado por el ventanal con rapidez, usando varios ataques de perforación, pues era la manera más fácil, al menos para mi, de matarles.

-Bien, ¿Me dirás quien es el hombre de rojo? –pregunté de nuevo a Caperucita, el cual me volvió a mirar un par de segundos antes de agarrarse a una de mis piernas. Dios… ¿Es que en ese lugar solo había retrasados?

-El maestro usa uno de los pasadizos de la Iglesia para llegar a su refugio. –Explicó finalmente, haciendo caso omiso del tirón que le dí con la esperanza de que me soltara la pierna. –El nos dijo que se encargaría de que no nos pasara nada a nosotros, usa a los animales para tener controlados a la gente del pueblo… ¿Vamos a morir?

-Hoy no. –Murmuré, encogiéndome de hombros, y llevando una mano a la parte posterior de la cabeza, dios, iba a ser una misión un tanto exasperante… ¿Desde cuando los Alemanes eran tan de contacto? Odiaba que me tocaran, al menos desde hacia unas semanas. –Levántate, necesito que me lleves hasta ahí. –Le dije mientras le tomaba de un brazo y le obligaba a ponerse una vez más en pie.

-Exorcista Basil… -Llamó el buscador, el cual entraba corriendo ahora a la iglesia y se ponía detrás de mí… Si al principio me había sorprendido porque se supiera mi nombre, pues no recordaba habérselo dicho ahora sentía que tenía ganas de romperle algo. –La mujer aquella viene en nuestra dirección.

Genial, yo un exorcista novato y dos retrasados poco íbamos a hacer contra un aliado con un poco de suerte podía hacerles llorar con tal intensidad que le produjera dolor de cabeza pero a parte de eso no tenían ninguna otra utilidad que pudiera ser cualificada como interesante.

-Iremos por el pasadizo que Caperucita ha dicho, iremos a ver a tu maestro. –Solté mientras le hacia una señal para que empezara a guiarnos, el encapuchado no dijo nada, si no más bien parecía bastante decidido a mostrarnos el camino, dado que nos guió hasta al altar, donde abrió una estrecha puerta que se encontraba dentro del mismo gigantesco crucifijo que ocupaba tres cuartos de pared, esa puerta algo extraña daba a un pequeño túnel que se sumergía en las entrañas de la tierra.

Antes de que pudiera hacer nada, el buscador soltó unas pequeñas esferas que no supe muy bien como identificar, pero que al caer al suelo luego de pocos segundos, explotaron haciendo una gran humareda.

-Tu solo entra, y corre. –Le dije al buscador, me sentía responsable de esos dos bobos que por alguna razón inexplicable habían pensado que quizás yo podría hacer algo… en fin pobres, iban a morir como nos alcanzaran. Escuché el ruido de los akumas, y lo único que se me ocurrió hacer fue golpear con varios ataques las vigas de la iglesia para que se partieran, para luego meterme en el túnel y ocultar nuevamente con una losa el agujero que quedaba dentro de la cruz, para que así se disimulara un poco más.

Sin embargo entre los ataques de los akumas y las vigas rotas, la iglesia tardaría poco en derrumbarse, sin dejar pistas del hacia donde habíamos ido. Al entrar por el túnel, ambos inútiles empezaron a correr por el estrecho y pequeño pasadizo por el cual dudaba que hubiera podido caber el general, dado que ya era algo difícil incluso para mí, que hacía la mitad de él. Con un poco de suerte, el general se habría librado de los akumas que le habían separado de la aliada y se estaría encargando de ella, dejándome la oportunidad de que pudiera seguir con la investigación sin tener que permanecer durante semanas con todo el cuerpo vendado.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 28, 2010 8:02 pm

Caí sobre uno de los tejados de las casas y al hacerlo parte de la zona sobre la que aterrice, se derrumbo. Tras eso escuche las palabras de la aliada del conde y mire a mí alrededor para contemplar los akumas que aun quedaban con vida.

Quede un poco contrariado por la actitud que aquella enemiga acababa de tener conmigo. No se molesto en lanzar algún ataque o ideal alguna estrategia. Simplemente se limito a mandar a dos niveles 3 contra mí, como si esos dos fueran capaces de hacerme algo.

Reí de forma macabra cuando vi el inútil intento que hicieron al interponerse entre yo y la chica. Solo necesite de un par de segundos, para partir los cuerpos de esos dos akumas, por la mitad. Al hacerlo me encontraba en la situación de seguir aniquilando a mas de aquellas maquinas o por el contrario, ir a perseguir a la joven. No me fue difícil decidir que debía de atacar a aquella que mas placer me daría cuando cayera muerta.

Los akumas se desplegaron a lo largo de todo el poblado, disparando a cuanto ser humano se cruzaba en su camino, sin importarles la edad o el sexo, algo que era muy común en ellos. Por otra parte, los aldeanos trataban de huir de allí como podían. Se escondían en sus casas o simplemente trataban de salir del poblado, por la ahora abierta puerta de madera.

Emprendí la persecución de la aliada del conde por los tejados de las casas, de los cuales se desprendían las tejas que los recubrían, y no tarde en visualizar a mi presa correteando por una de las calles más anchas del pueblo. La dirección que llevaba era la de la iglesia, en la que había dejado a ese trió de ineptos, y pese a que la tentación de dejarles sufrir a manos de la joven eran altas, decidí hacer aquello que mis impulsos me dictaban. Debía matarla de la forma más horrible conocida y si era sangrienta mejor que mejor, debía de satisfacer mis incesantes ganas de asesinar.

Cuando estaba a la poca distancia de ella, di un salto vertical y lance mi arma contra el suelo, a varios metros de la joven. El impacto produjo que el suelo de alrededor se levantara, al mismo tiempo que una pequeña onda expansiva, salía desde el lugar del impacto.

Caí al lado de mi arma, la cual saque del suelo, y pude escuchar como un fuerte estruendo provenía desde la iglesia. Sin mirar hacia el edificio, supuse que parte de este, se había derrumbado a causa de algún akuma o por obra de mi torpe aprendiz.

-Parece que no me explique bien la primera vez, probemos otra vez, ¿quieres que empiece por los brazos o por los pies?- dije en un tono sádico, -Que diablos, empezare por los brazos- dije preparándome para el ataque.

Rápidamente di un salto hacia delante, para lanzarle varios cortes a ambos brazos, luego me moví con rapidez para colocarme a sus espaldas y lanzarle una patada directa a la columna.
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 30, 2010 3:04 pm

Al salir del pasadizo, salimos a una pequeña casa, que por el paisaje que ofrecía desde la ventana más cercana a nosotros seguíamos dentro del pueblo. Me pareció estúpido que el escondite de aquel encapuchado fuera dentro del propio pueblo. Observé lo que me rodeaba, parecía una casa normal y corriente, al menos el salón, que era por donde habíamos entrado, más concretamente por debajo de la chimenea.

-Exorcista Basil. –Murmuró el buscador, el cual me hacía señas para que le siguiera hasta una habitación, al parecer el no había perdido el tiempo y había empezado a rebuscar por la casa.

-Ah! Esa es la oficina de mi maestro, no puedes entrar. –Exclamó Caperucita, haciendo amago de tirarse sobre el buscador para impedirle que siguiera rebuscando, sin embargo sus esfuerzos se vieron frustrados cuando tiré de su caperuza, haciendo que cayera al suelo soltando un extraño sonido gutural. –Señor… exorcista, no haga eso, duele…

Dios… Sentía la necesidad de matarle ahí en medio, al escucharle con esa voz increíblemente agudizada por el miedo. Últimamente sentía un irracional deseo de golpear a todos aquellos que hablar con aquel tono de suplica, la culpa era sin duda de las semanas que había pasado con Socalo.

-¿Puedes no hablar así? –Le regañé mientras le ponía de pie bruscamente. –No me hagas hacerte gritar delante del buscador, podría quedar con secuelas, aunque no prometo que luego no quieras más~

Caperucita se llevó las manos a la boca, parecía que la ultima frase había sido suficiente como para hacerle callar de una maldita vez, le dejé sentado sobre una silla de la supuesta oficina de su maestro y observé con algo de sorpresa unas máquinas hechas de manera algo rudimentaria, las pequeñas antenas que había en el despacho empezaban a darme una ligera idea de lo que estaban haciendo esas máquinas…

-Exorcista Basil. –Me llamó el buscador, empezaba a molestarme que siempre tuviera que llamarme así, dentro de poco empezaría a golpear a cualquiera que dijera mi nombre, con exorcista era suficiente, incluso un “tú” era más soportable que el maldito Exorcista Basil. Cuando vi los papeles que zarandeaba frente a mi, el enfado se me fue.

Miré los papeles con atención, para mi desgracia estaban escritos en alemán, lo bueno es que las formulas y los planos de las máquinas eran comprensibles para alguien que no dominaba aquel idioma a la perfección. Al parecer aquel hombre había construido una maquina que usaba infrasonidos y ultrasonidos, creaba un tipo de onda en cada máquina que lograba aturdir a los animales, provocándoles a estos tal estrés por tener los sentidos atrofiados.

¿Por qué atacaban a los humanos?

La respuesta era fácil, los animales se acercaban a la ciudad fortificada guiados por el sonido de aquellas máquinas para poder detenerlo y terminaron atacando a todos los que encontraban por el camino, un efecto secundario a estar bajo la exposición de esa onda sonora dañina. Lo que faltaba ahora era el porqué alguien había querido hacer eso.

-Sería mejor que lo rompiéramos.-Le dije al buscador, a la vez que me encogía de hombros, lo primero era parar a los animales, dado que si la gente estaba huyendo de los akuma lo suyo no era que cayeran en manos de una panda de animales furiosos.

Antes de que pudiéramos hacer algo un sonido metálico, y un extraño sonido salido de la boca de caperucita hizo que me girara para encontrarme al anciano encapuchado apuntándome con una pistola.

-Creo que no puedo dejar que haga eso, joven. –Me dijo con voz potente, sin duda iba a dispararnos sin pensarlo una segunda vez.

Antes de pensar una manera deshacerme del hombre, un akuma de primer nivel atravesó la pared arrollando al anciano en mitad del trayecto, aquella situación me pareció tan estúpida que no pude evitar comenzar a reír, haciendo que caperucita y el buscador me miraran como si hubiera perdido la poca cordura que me quedaba, mientras seguía riéndome hice un movimiento con la alabarda para partir en dos al akuma, aunque al ver al hombre convertido en polvo me sentí ligeramente fastidiado.

-Vosotros dos. –Les dije con un tono molesto, a la vez que destrozaba ambas máquinas. –Escondeos y no os metáis en problemas, como tenga que hacerme cargo de vosotros os mataré yo. –Dije, mientras salía por el agujero que había hecho el akuma, era hora de cazar a esas máquinas, ahora que el misterio acerca de los animales había sido resuelto.


Última edición por Mad_Hatter el Lun Feb 01, 2010 10:11 am, editado 1 vez
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Re: Mision casual en Alzey [Socalo-Basil]

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