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Misión a Alemania [Reclutamiento]

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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Índigo el Miér Mayo 26, 2010 8:58 pm

Caminaron por los pasillos, de un lado al otro dando vueltas en las esquinas y Aizar solo esperaba no perderse, aunque la actitud confiada y segura que desprendía en una especie de aura tranquilizadora su recién adquirida compañera le rondaba como un sentimiento satisfactorio

-Ya casi llegamos- expresó Darlenee cosa que tomó de sorpresa a la castaña ¿estaban por llegar? Todo el viaje y la confusión de un inicio parecían dispersarse como nubarrón ante la declaración, Aizar iba a decir algo cuando tras algunas palabras más, la chica de cabellos morados la tomó de la muñeca y emprendió una aparente huida, no tardaron en toparse con una explosión, la muchacha se había resguardado lo suficiente

-No puede ser- exclamó con un tono extraño la delgada exorcista y es que no le gustaba para nada tener que pelear con un Akuma en una zona tan reducida

-Darlenee aléjate lo más…- alcanzó a decir pero fue interrumpida por el Akuma que inmediatamente la lanzó uno metros, Aizar que impacto con una de las paredes hizo un hoyo y se perdió en los cascajos

-Eso me pasa por descuidada- se reprochó mientras sus botas apenas sobresalían entre los tabiques, activo su inocencia y de un salto pequeño se libro de los escombros y se dirigió con velocidad descomunal al causante que apenas había aparecido

-¡Exorcista!- le gritó con violencia la máquina preparándose para el golpe pero sobre todo para responder el ataque…
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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Oviseth el Miér Jun 16, 2010 9:42 pm

- Pero...¿Qué se supone que hacen aquí? o más bien ¿qué hay aquí que los atrae tanto?-Pensó Darlenee incorporándose un poco, sentía un dolor que le punzaba junto con algo tibio que le escurría por la frente, pero no se detuvo a averiguar qué era eso, pues en ese momento era más importante aún ayudar a Aizar y salir de ahí. Sin embargo, todo eso era complicado de hacer, pues no lograba localizar a Aizar además debía moverse con cautela para que el akuma no la viera.

Después de avanzar unos pocos pasos escondiendose entre los escombros que habían quedado de los muros del laberinto logró ver al Akuma que las había atacado, parecía muy ansioso por comenzar a destruir todo lo que estuviera a su paso, y eso le dió más coraje a Darlenee, pues no podía creer que se atreviera a destruir uno de sus lugares favoritos, no obstante el coraje se desapareció cuando notó que por que lo intentaba no encontraba a Aizar. Seguía buscando con la vista a su compañera exorcista, pues no quería arriesgarse a meterla en más problemas (como la última vez) si se acercaba demasiado.

-¡Exorcista!-gritó el akuma preparándose para el ataque. Y fue en ese momento que Darlenee logró divisar a Aizar saliendo de los escombros y lista para la batalla. Eso la hizo sentir más aliviada, por lo menos sabía q estaba bien.

Mientras observaba, Darlenee se preguntaba ¿qué sería lo que estaría provocando el fenómeno de las desapariciones? y ¿por qué atrae tanto a los akumas y exorcistas?, esos fueron puntos muy importantes que Darlenee olvidó preguntar a su compañera cuando ésta le explicaba la fascinante historia de los Akumas y el Conde del milenio. De pronto, un escalofrío muy familiar le recorrió el cuerpo, fuera lo que fuera que hubiera en el laberinto estaba esperando a ser descubierto y, quizás sólo quizás esa era su forma de hacerselo saber. Podría ser peligroso pero alguien debía seguir y averiguar quién o qué era el causante del fenómeno aquel que tanto debían conseguir. Aizar estaba ocupada peleando con aquel akuma y Darlenee no podía ayudarle en eso puesto que podría darle más problemas de los que tenía ahora. Así que si quería ser útil sólo había una opción...seguir adelante. Darlenee comenzó a avanzar de entre los escombros con cuidado hasta abrirse paso a un nuevo corredor casi intacto, hechó una última mirada a su compañera -Ten cuidado...amiga-susurró y siguió el camino hasta el centro del laberinto.

Tras haberse ubicado, cosa que no había sido fácil, pues perdió la noción de su posición cuando el akuma las atacó, comenzó a avanzar lo más rápido que pudo pues aún sentía las punzadas causadas por la herida en la cabeza, aunque por lo menos este dolor no le permitía distraerse con las rojizas llamas de las antorchas que, sorprendentemente, seguían encendidas
-Punto a mi favor- pensó, agradeciendo al dolor de cabeza -Por lo menos así me hes más fácil concentrarme en el objetivo-masculló.

Primero giró hacia la izquierda y se encontró con un pasillo sin salida, frustrada regresó por donde había llegado y tomó otra dirección, siguió avanzando tan rápido como su cabeza se lo permitía, el ruido de la batalla de Aizar aún se podían escuchar con facilidad, lo que le ayudaba a armarse de valor y continuar. Después de varios cambios de dirección, por fin Darlenee sabía bien dónde estaba y por dónde debía seguir. El ambiente se hacía cada vez más pesado, lo cual significaba una cosa... estaba cerca, y por lo tanto, debía ser más cautelosa, pues no podía imaginar siquiera lo que le esperaba.

El pasillo siguiente sería el último que tendría que cruzar para llegar a su objetivo, y por esa razón no lo tomó a la ligera, ya que le preocupaba el no haberse topado con algún integrante del "bando enemigo" hasta ahora, no creía que esto fuera tan fácil.

-Regla número 3: Se cautelosa.

Una vez más sus libros de misterio podrían tener la razón, se asomó cuidadosamente por la esquina del pasillo que había terminado de recorrer en busca de algo anormal...el corredor, como los anteriores, tenía las antorchas encendidas y no parecía peligroso a simple vista, alcanzaba a divisar muy bien la salida ya que estaba en el centro de aquel corredor a tan sólo de unos cuantos pasos más, estaba a punto de seguir cuando...

-Aaaah!!- se escuchó un bramido y, de aquella salida retrocedió un sujeto tomándose uno de sus brazos, parecía herido...
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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Índigo el Jue Jul 01, 2010 4:39 pm

El Akuma tenía una forma humanoide, sus partes mecánicas crujían con cada movimiento en un compás sin ritmo, la máscara que cubría su rostro era el lamento contenido del pecado. Los miedos se originan por reacciones, por la imaginación: el filtro magnánimo de los ojos humanos que se desborda ante ideas, ese Akuma que ahora peleaba con desesperación era la muestra, Aizar lo sabía, porque ella había dejado de ver

-¡¿Por qué no te mueres?!- replicaba con furia mientras intentaba asestar un impacto, la castaña había esquivado cada ataque desde el inicio del duelo a pesar incluso del pequeño espacio que daba el laberinto, la experiencia y la fuerza que había obtenido por la guerrilla e incluso por la inocencia le hacían capaz de aquello y de muchas cosas

“¡Aizar!”

-¡Porque no es el momento! - contestó tardíamente a la cuestión del Akuma y con ello le impacto el pecho con una fuerte patada que hizo retroceder al adversario, la inocencia al contacto con la máquina le causo una herida bastante grave

-¡Duele! - se lamento con pesar el extraño ser mientras intentaba recuperar el equilibrio, sus largos brazos le proporcionaron estabilidad intentaba reponerse para atacar nuevamente a la exorcista

-La mayoría de las cosas lastiman- reflexionó mientras se quitaba los gogles y avanzaba a encararlo, lo remataria ahora que estaba débil, así eran las cosas, el ya estaba muerto después de todo

“Nimitztlazohtla”

-Te odio- habló de pronto y disparó numerosas balas llenas de veneno, la castaña en un movimiento bastante rápido se deshizo de ellas con patadas consecutivas aunque no pudo evitar que una se desviara y fuera en dirección en donde Aizar suponía se encontraba Darlenee…



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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Oviseth el Jue Jul 22, 2010 7:11 pm

-Aaaah!!- se escuchó un bramido de dolor y sorpresa, como de quien no espera que lo que se encuentra al frente es un enemigo. Aturdido por lo que acababa de pasar, se echó para atrás y camino lentamente, alejándose de la pequeña edificación de piedra parecida a una capilla que yacìa en el centro del laberinto. Siempre alerta, cn la mirada fija en ella y lo que parecía haber adentro. Continuó hasta toparse con el murao del pasillo anterior y se dejó caer.

Atónita lo obsevarba Darlenee, pues no esperaba que hubiera alguien más en aquel lugar a parte de ella, Aizar y el Akuma que le estaba dando lucha a ésta última y menos que fuera una persona. Era extraño, según los rumores, desde que comenzaron las desapariciones de personas en el laberinto, como turistas, uno que otro residente del lugar, entre estos uno de los clientes más frecuentes de la juguetería de sus tíos, un tal señor Persel quien solía comprar juguetes para su pequeño hijo, sin embargo dejó de ir e incluso de salir de su casa cuando su hijo y su esposa murieron en un accidente.y algunos policías que habían sido enviados a investigar estos casos, nadie se atrevía a acercarse ahí y, mucho menos a entrar y pasearse por ahí. Entonces, no había muchos motivos para que alguien anduviera en ese lugar, es decir, Darlenee estaba ahí porq no estaba sola, tenía a la exorcista Aizar con ella, quien ya hasta se había molestado en explicarle la base principal de todo este fenómeno. En cambio esa persona parecía sola.

Darlenee lo observó de nuevo, esta vez con más atención y notó que el sujeto en cuestión traía un uniforme de oficial, eso le hizo recordar que era el mismo oficial que había visto hacía ya un rato en el muelle, aunque en ese momento el uniforme ya n estaba en tan buenas estado, su cara (delgada, de tez blanca y con algunas arrugas) ahora tenía un aspecto sombrío, mientras que a su brazo izquierdo lo recorría un líquido oscuro que salía de unas grandes y extrañas heridas... -Sangre- murmuró Darlenee. Aunque no sabía que había pasado en la capilla ni las razones de aquel oficial para estar ahí algo era seguro, ese hombre estaba herido y, aunque vacilaba, Darlenee sentía la obligación de ayudarlo a salir de ahí antes de que éste terminara desaparenciendo como las otras víctimas y peor aún...frente a ella.

Finalmente se decidió a dejar el sigilo y corrió hasta llegar a un lado de aquel oficial -Pero, ¿qué le pasó? Se ve muy mal, ¿qué hace aquí?- Preguntó Darlenee alarmada al verle las heridas.
El oficial no respondió, sino que se le quedó viendo incrédulo.
-Debe irse cuanto antes, es muy peligroso, venga conmigo lo ayudaré- decía Darlenee sin prestarle mucha atención a las miradas del hombre e intentando levantarlo.
-No necestio de tu ayuda mocosa ingenua- El hombre se levantó de manera brusca y empujó a Darlenee con fuerza hacia la entrada del centro del laberinto, quien cayó al suelo lastimandose aún más la herida de la cabeza que se había hecho antes-Más bien tú eres la que necesita ayuda, jaja- se burló con una gruesa voz que no quedaba mucho con su aspecto -Pero bueno, ya que insistes en ayudarme te diré que debes hacer- dijo transformando su brazo derecho en un enorme pico color rojo - Si no quieres que te mate, entra a la casucha esa y traeme la inocencia- amenazó acercándose cada vez a la chica.

-¿In...Inocencia?- repitió tartamudeando, al fin lo entendió, ese líquido que brotaba del brazo del oficial no era precisamente sangre y ese sujeto no era precisamente humano...


Última edición por Oviseth el Jue Ene 13, 2011 10:57 pm, editado 1 vez
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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Índigo el Vie Ago 20, 2010 3:16 pm

Stand up straight...

Una mescla espesa irremediable y conocida se deslizo por su cara y acabo molestándole cuando interrumpió la visión de su ojo derecho, se quito los gogles de golpe y limpiándose la sangre de la frente con violencia decidió que era el momento de terminar, no solo porque aquel pedazo de chatarra le hubiese embestido causándole aquella herida, si no porque había notado que algo sucedía en donde Darlenee se encontraba, se alegro de que la bala desviada solo se estrellara contra un muro causando un enorme agujero, aun con ello dejar sola a la muchacha le inquietaba

-¡Maldito!- gritó el Akuma que desesperadamente clamaba la atención de la exorcista y que también demostraba el dolor causado por los numerosos golpes de la inocencia, su cuerpo férreo empezaba a fallar y si aquello continuaba como hasta ese momento seguramente perecería

Stand up straight...

-No pudiste soportar el dolor de la muerte y huiste a refugiarte en ese cuerpo de metal, condenaste tu alma solo por el miedo… tú ya no puedes vivir, el privilegio lo perdiste el día que tomaste esa decisión– declaró con solemnidad mientras activaba la inocencia de sus muñecas, un gesto tétrico abordo el rostro de la exorcista, la expresión de la ira reflejada en aquellos ojos vacios, el Akuma se tambaleo por un momento ¿Qué significaba todo aquello?

-Es la hora de concluir tu travesía humano pútrido y deshonrado- concluyó con la voz grave, aquella declaración resulto tan poderosa que las palabras retumbaron entre ambos contrincantes durante unos minutos causando que el Akuma de momento no supiese reaccionar, Aizar continuo su trayectoria con paso firme y de un movimiento rápido salto sobre el cuerpo de la maquina y le estrello el puño en la cara, una ráfaga causada por la explosión del Akuma elevo con brutalidad los cabellos de la exorcista, al final ella se alejo con naturalidad antes de que la explosión le dañara de más.

Inmediatamente continuo su camino para el encuentro con Darlenee lo que no esperaba es que ella no estaba sola y por supuesto que el cansancio de la batalla empezara a mermar su estado físico...
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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Oviseth el Miér Sep 08, 2010 12:36 am

Ahora sí que se había metido en un lío, tratar de ayudar a un extraño incluso si esta mal herido no siempre es una buena idea...Eso me pasa por ignorar una de las reglas más importantes en un caso de misterio y peligro: "No confíes en nadie"
Darlenee intentaba mover sus temblorosas piernas pero no daba resultado, parecían estar pegadas al piso, y su desesperación por tratar de huir aumentaba cada vez que el enemigo daba un paso más adelante hacia ella, con ese semblante tan amenazador.
Justo cuando aquel sujeto estaba a dos pasos, se escuchó un estruendo justo a espaldas del que, según especulaciones de Darlenee, sería un akuma. El estruendo sacó al amenazante akuma de sus bases y rápidamente una nube de polvo y escombros se levantó golpeando todo a su paso, incluido el akuma y Darlenee.
Darlenee se cubrió el rostro con sus brazos al ver lo que venía en seguida y varias pequeñas piedras le golpearon las piernas y brazos causándole algunas pequeñas heridas y dolores que no tardarían en hacerse moretones pero gracias a eso recuperó la movilidad de sus piernas, misma que había perdido por la gran impresión que se llevó al verse amenazada.
El akuma había sido golpeado también por esas pequeñas piedras y escombros y quedó cubierto de polvo, otra distracción más grande no pudo pedir, Darlenee aprovechó ese instante para adentrarse a donde se suponía estaba la inocencia... esperando.
Entró a la capilla y volteó a todas partes en busca de algo fuera de lugar, algo sobrenatural pero todo en el interior de la capilla de piedra lucía exactamente como lo recordaba, con sus muros de piedra, sus pequeños dibujos perfectamente pintados a lo largo de todas las paredes, las antorchas ¿encendidas?... Esto ya no era normal o por lo menos no para esa temporada en la que la gente había dejado de ir a visitarlo. Sabía que las antorchas del lugar permanecían encendidas, pues era el trabajo de los veladores del lugar mantenerlas así, pero desde las misteriosas desapariciones ya nadie visitaba el lugar ni siquiera los veladores y si ese era el caso, entonces, porqué permanecían encendidas, ¿no debieron haberse extinguido después de tanto tiempo? y no sólo las de los muros sino también la que estaba al pie de aquella pared de cristal situada en el centro del lugar, con sus detalles y la figura que, desde niña, Darlenee asociaba con un bufón bailando, si lo veías de cabeza claro. La llama que se encontraba en ese lugar era aún más intensa que las pequeñas de las antorchas, tenía un color naranja y tonos amarillos tan intensos que se le figuraba a Darlenee que podría lastimar la vista si la miraba por un tiempo prolongado, pero no le importaba tanto, sólo quería seguir observándola, la tenía hipnotizada, tanto que por un segundo olvidó a qué había ido a ese lugar. Poco a poco caminó hacia ese lugar y notó que la llama se movía cada vez más, parecía inquieta...-¿Inquieta? sí, como si las llamas tuvieran vida- se burló Darlenee de sí misma y sin más, al dar otro paso tropezó, algo le había estorbado el paso, al mirar hacia abajo notó que había un fino hilo muy tenso, ¿qué hacía ahí? ¿era una trampa?. Se arrodilló y lo siguió con la mirada. El hilo iba al ras del piso, era discreto así que costaba trabajo seguirlo, hasta llegar al muro que tenía Darlenee a espaldas luego subía por este en forma vertical y llegaba hasta la antorcha. Desde el punto del que partió Darlenee siguió el hilo ahora por el lado contrario y descubrió que éste salía precisamente desde la llama central, aquella que había captado su atención. Al ver esto se levantó tan rápido como su cuerpo se lo permitió y avanzó hacia la llama central, ahí encontró que no era un sólo hilo el que salía sino varios y todos hacia diferentes direcciones pero tenían algo en común, todos llegaban a cada una de las ocho antorchas que alumbraban el lugar. - ¿Podría significar algo?- se preguntaba a sí misma recorriendo con su mirada la trayectoria de los hilos- definitivamente esto no es tan común-pensó, hasta que su mirada captó algo nuevo de lo cual no se habia percatado antes, en el piso y cerca de los muros había marcas negras como de polvora, aquellas que suelen quedar cuando algo se calcina y no sólo era una o dos sino varias, trataba de hallar una explicación lógica pero no se le ocurría nada, de pronto un escalofrío recorrió su cuerpo haciendo que fijara su vista una vez más en la llama que tenía a sólo un paso detrás de ella y justo en ese momento aparecieron dos formas similares a ojos azules de entre las llamas, esto hizo que Darlenee se asustará, no esperaba que algo así ocurriera se supone que el fuego es un objeto inanimado y, sin embargo, ahí estaban esos ojos puntiagudos mirándola. -Tú ... acaso tú eres...- trataba de decir pero titubeaba demasiado por el miedo.
-¡Tú!-gritó una voz desgraciadamente muy familiar desde la entrada y al voltear, Darlenee corroboró de quién se trataba-¡Traeme la inocencia ahora!-ordenó el akuma apuntándola con su gran aguijón rojo.
Entonces la cosa que se encontraba en frente de ella era realmente la inocencia, si era así, entonces no podía entregarsela, debía darsela a Aizar para que todo ese asunto de las desapariciones terminara pero aún así, ¿cómo se suponía que la tomaría? ¿acaso el miserable del akuma no se daba cuenta que había una enorme llama ahí? aún con sus ropas sucias y el aspecto deplorable que Darlenee tenía en esos momentos, seguía siendo una simple humana ¿qué no se daba cuenta?, además, si la quería tanto, ¿por qué no iba por ella él mismo?...-A menos que él no pueda tomarla, ¡claro! por esa razón no entra, tal vez la herida que trae en su supuesto brazo fue hecha por la inocencia- Logró concluir Darlenee, si así era, tal vez podría demorarse un poco para darle a Aizar tiempo para llegar. Sólo había un problema, y ¿si no era así? y ¿si la inocencia terminaba atacándola primero? Aún sentía que la miraba y eso la asustaba, ya no sabía a quién tenerle más miedo al akuma o a la inocencia. No había opción, tendría que jugarsela...
-Si...- pasó saliba para tomar valor- si tanto la quieres...¿por qué no vienes tú mismo por ella?- Terminó de decir lo más segura posible y mirándolo de forma retadora.
-¡No estoy jugando! ¡traemela de una vez o te aniquilaré!-Amenazó el akuma.
Esto casi hace que Darlenee flaqueara, pero respiró profundo para calmar sus nervios-¡No quiero!- contestó.
Perfecto, lo había logrado, ahora el akuma estaba más que enfurecido, su cara irradiaba ira pura, y sin pleno avisó disparó su aguijón a unos metros delante de Darlenee haciendo que esta retrocediera y cayera dentro de la hoguera.
Darlenee cerraba los ojos esperando lo peor, sin embargo no le había pasado nada salvo el golpe que se dió con la piedra dura al caer, por lo demás estaba bien. Se armó de valor, y abrió los ojos y lo que vió la impactó, no se estaba quemando, podía ver perfectamente los destellos naranjas y amarillos característicos de aquella llama que tanto le había fascinado, y danzando alrededor de su cuerpo sin lastimarla.
Aunque era algo raro, estaba feliz de que la inocencia no la hubiera atacado, tal vez porque la inocencia no ataca a humanos.
Volteó a su alrededor y observó que en el centro se encontraba un muñeco de peluche extrañamente familiar, un pequeño peluche en forma de fantasma con una expresión burlona en su cara, una pequeña túnica en color azul y morado y, por último, lo que más le gustaba un sombrero de bufón con tres grandes picos con motas, las cuales parecían tensas como si estuvieran sosteniendo algo. Un sentimiento inquietante se apoderó de Darlenee al recordar que esto ya le había sucedido una vez hacía ya un tiempo atrás...

-Flashback-

Fue un día en el q la familia de Darlenee había decidido hacer una excursión al famoso laberinto de la isla. Como Darlenee quería encajar con el ambiente del laberinto se había puesto una capucha morada y con forma de un fantasmita para q los espíritus del lugar pensaran q era uno más de ellos...ya para rematar su conjunto llevaba en sus brazos su peluche favorito: Rasen-Kaji. Caminaron dentro del laberinto hasta llegar a la capilla q había en el centro.
Darlenee había quedado encantada con el lugar que se olvidó pr completo de los demás que, cuando recordó miró a su alrededor y ya no había nadie, todos habian salido de ahí para regresar al bote. Cuando se dió cuenta de esto, por un momento se asustó y quería llorar, pero se percató de que aún podía escuchar sus murmullos. Así que se apresuró a alcanzarlos, pero justo cuando comenzó a correr uno de los botones de su vestido se cayó y fue a dar justo al pie de uno de los quinques, así que cuando fue a recogerlo tiró el quinqué, el cual derramó aceite, haciendo q la pequeña llama se expandiera. Darlenee estaba tan asustada q comenzó a llorar... cuando sintió que su cuerpo era rodeado por algo cálido, abrió los ojos y vió que se encontraba dentro del fuego, más sin embargo, este no la quemaba, al contrario sólo parecía brillar de un color, en instantes naranja y en otros azul... Ese fue el día en el que comenzó su gusto por las historias de misterio, lo relacionado con el fuego y el día en que había perdido uno de sus objetos favoritos...su fantasma..-Rasen-murmuró.

-Fin del flashback-

Aizar había corrido todo lo que sus fuerzas se lo permitían, pues la batalla anterior la había dejado exhausta pero no podía quedarse a descansar, tenía que encontrar a Darlenee y la inocencia antes de que otro akuma lo hiciera. La sola idea de lo que podría ocurrir d ser hacía le daba escalofríos, así que se limitó a concetrarse en el camino...Darlenee no podía estar lejos.
Y estaba en lo correcto, la pequeña capilla qu sobresalía en el centro del laberinto estaba más cerca de lo que Aizar pensaba, se veía perfectamente los muros que gracias a la batalla habían quedado reducidos a escombros y eso falicitaba su recorrido a la capilla ya que ahora no necesitaba rodear el laberinto esperando no perderse sino que podía pasar directamente hacia su centro.
Cuando por fin llegó a lo que era antes el último muro observó angustiada que había rastros de lo que, a simple vista, parecía rastro de sangre. Rastro que seguía hasta la entrada de la capilla. Se acercó con cautela y logró escuchar las órdenes iracundas de alguien, se asomó y vió una figura cerca de la puerta; era un sujeto delgado, usaba un uniforme de policía, a simple vista lo habría considerado alguien normal, incluso le habría concedido el beneficio de la duda sino fuera porque de uno de su brazo derecho salía lo que parecía un gran aguijón rojo y de su brazo izquierdo brotaba una sustancia muy familiar, era la misma que había dejado aquel rastro...-¡Bingo! otro akuma- se dijo Aizar para sus adentros, alegrandose de que esa supuesta sangre no perteneciera a su amiga pelimorada...lo que la llevaba a ¿y la pelimorada? observó con más atención lo que rodeaba al akuma pero no pudo encontrar nada que le indicara que su amiga estaba por los alrededores, nada más que rastros de cenizas y marcas en forma de estrellas negras dispersas por todo el lugar y la cara del akuma, demacrada por la ira y lo que parecía -¿temor?- pensó Aizar...-acaso...
-Tsss, esa mocosa era mi boleto para acabar con la inocencia sin salir tan herido pero al parecer no era más que una inútil ya que la misma inocencia se encargó de desaparecerla- dijo burlándose-¿Y ahora que haré?
-¡¡¿Qué tal si desapareces?!!exclamó furiosa la exorcista de ojos blancos dándole una patada a éste en el costado, haciendo gala de la agilidad que tanto caracteriza a una exorcista como ella. El akuma se impactó con una de las paredes de la capilla.
-¿Qué... rayos...haces aquí?-preguntó el akuma enfurecido-¡deberías estar muerta exorcista!-dijo levántándose tan rapido como la máquina que tenía por cuerpo se lo permitió-esos akumas que mandé resultaron ser pura basura, igual que los que mandé hace ya algunos meses, aunque era de esperarse, si no pudieron con la pura inocencia, mucho menos iban a poder con un exorcista. ¿Acaso todo lo tengo que hacer yo?-terminó su discurso y sin previo aviso mostró su verdadera forma. Todo su cuerpo era de un rojo brillante con algunos parches de metal en algunas partes de su cuerpo, tanto de su brazo derecho como del izquierdo sobresalía un enorme aguijón, y de su espalda sobresalían una delgadas y transparentes alas, lo único que parecia no encajar era la cara, la cual tenía unas enormes arrugas y terminaba en punta. En sí su apariencia recordaba al de una enorme avispa roja. Se elevó por los aires hasta el techo del edificio y se abalanzó rápidamente tratando de embestir a la exorcista. Aizar, que ya había activado su inocencia esquivó el ataque por muy poco. Ese akuma era más rápido de lo q parecía en su disfraz de forma humana, su velocidad igualaba a la de ella - admitió Aizar- aún así, ella tenía más técnicas bajo la manga, lo que no tenía eran suficientes fuerzas como para dejar que la batalla se alargara...Si iba a vencer a ese akuma, tenía q hacerlo y pronto.
Darlenee se había quedado inmersa en sus pensamientos y en el brillo de las llamas que la rodeaban que no se había percatado de que su situación era cada vez más peligrosa, hasta que esuchó la voz de su amiga exorcista irrumpir en la escena. No podía creerlo, Aizar había llegado justo a tiempo para rescatarla. Darlenee se sentía algo aliviada, por lo menos volvía a contar con la ayuda especializada en plagas de akumas. Así que le dejaría ese trabajo a Aizar y ella se limitiría a observar la pelea desde donde estaba, podría sonar egoísta pero lo cierto es que ella era una simple humana que no podía hacer nada contra demonios como el enemigo ante el que estaban, como ya lo había demostrado varias veces a lo largo del día...Detestaba se la damicela en peligro pero no tenía otra opción más que observar. Las llamas no le permitían ver muy bien el toda la escena, pues su brillo y su constante movimiento deformaban el lugar, sin embargo, aún se podía distinguir entre la figura delgada y en apariencia débil e indefensa de Aizar y la gran figura en forma de avispa del akuma.
Al principio, Darlenee quedó asombrada pues la velocidad de ambos contrincantes parecía ser la misma, cosa que no podía creer, ya que según ella, la única capaz de tener esa velocidad era justamente la exorcista que tenía enfrente; aunque a decir verdad sabía poco sobre el mundo en el que Aizar vivía, esa realidad que a cualquier otra persona incluyendose a sí misma, no le habría parecido más que una simple fantasía, de no ser porque Darlenee lo estaba presenciando justo en ese momento.
La batalla había comenzado hacía pocos minutos, Aizar saltaba y corría de un lado a otro esquivando ataques y propinando numerosos golpes y patadas cada vez que la oportunidad se le presentaba. Sin embargo, algo andaba mal, la velocidad de Aizar comenzaba a disminuir considerablemente, mientras que la velocidad del enemigo seguía casi intacata a pesar de haber recibido algunos ataques. -Pero ¿qué esta haciendo?-preguntó Darlenee con alarmada-¿Qué no sabe que este sujeto podría matarla si se descuida?-murmuro, ahora con un tono preocupación, como si Aizar no supiera ya lo que estaba en juego-¿Podría ser que...-continuó, pensando en el día por el que estaban pasando. Aizar se la había pasado luchando con akumas lo que llevaban del día mientras que el sujeto avispa se la había pasado escabulléndose por el campo de batalla dejando que otros pelearan las batallas -Menudo cobarde-dijo con indignación. No era que Aizar no supiera las consecuencias que podrían traer la derrota, era más bien que estaba agotada. Todo tiene un límite y Aizar estaba a punto de llegar el suyo. La chica exorcista estaba en peligro, necesitaba ayuda, necesitaba a...-¡la inocencia!-captó Darlenee poniendo los ojos en el pequeño fantasma que tenía a un lado. Usar la inocencia podría ser la única oportunida que tendría para ayudar a su amiga, lo único que no parecía favorecerle era el relato que horas antes Aizar le había contado donde decía que los exorcistas son los únicos que pueden usar la inocencia; si ese fuera el caso, y la inocencia no funcionará con ella entonces tendría que salir de la hoguera y distraer al akuma lo suficiente como para que Aizar pudiera tomar y usar la inocencia por ella misma. Era un plan arriesgado, si es que se le podía llamar así, pero era su deber intentarlo ya se lo debía a Aizar por las veces que la había salvado, por haberla protegido y, por si fuera poco, haberla dejado acompañarla en lo que consideraba su más emocionante aventura. Además, ¿que podía perder con esto? -Mi vida y quizá también la de Aizar-pensó, las piernas comenzaban a temblarle, tomó una bocanada de aire para tranquilizarse, y se sacudió la cabeza como esperando que con eso el pensamiento que le acababa de pasar por la mente desapareciera y con él sus nervios -Estaremos bien...-se dijo a sí misma sin mucha convicción -...después de todo, los protagonistas nunca mueren- terminó de decir como si ese embrollo en el que se había metido por voluntad propia no fuera más que una historia más en su colección de libros de misterio. Levantó su mano derecha y tomó la túnica de su muñeco, al comprobar que no le había pasado nada, se animó a abrazarlo, como había hecho años atrás cuando niña...-Por favor, si tú eres la inocencia, ayúdanos...-susurro -...te necesitamos..Rasen-terminó con su petición y, en ese instante, se escuchó una risa maliciosa que apagó todas las antorchas que se encontraban en la capilla. Tanto Aizar como el akuma detuvieron la lucha. En ese instante, Aizar se percató de la gran llama que había en el centro del edificio de la cual resaltaban dos tirángulos azules que parecían unos ojos. Darlenee, po su parte, observó que los hilos que antes había visto que se conectaban en cada una de las antorchas regresaban ahora a las motas del sombrero del muñeco lo que había provocado que éstas se apagaran, no sabía si interpretar esto como una buena o mala señal pero por lo menos había causado una reacción.
-¡La inocencia!-gritó el akuma desde los aires.
-Creo que ya lo sabes, pero ese sujeto de arriba es el enemigo...¡acabemos con él!-gritó Darlenee tratando de que su voz fuera lo bastante fuerte como para que Aizar la escuchara. Los hilos que habían regresado a las motas se alargaron de nuevo sujetando al akuma desde el interior de su cuerpo, cuando esto sucedió todo el muñeco se llenó de marcas que parecían ser estrellas negras e inmediatamente después se escuchó cómo diferentes llamas se encendían de repente seguidas por sonidos parecidos al de pequeñas explosiones. Darlenee subió la vista y vió que las partes del akuma de donde se sujetaron los hilos se habían encendido provocando a éste un dolor intenso. En ese momento Aizar entendió que era su última oportunidad para acabar con el enemigo, así que activo su inocencia por última vez, se abalanzó y dió una fuerte patada justo en el centro del cuerpo del akuma, acto seguido por una explosión que sacudió el lugar provocando que parte del techo del edificio se viniera abajo. Darlenee, con el muñeco en brazos, salió de la hoguera en la que había permanecido toda la batalla; las llamas que antes los habían estado rodeando a ambos se extinguieron en cuanto Darlenee salió por completo con el muñeco. Darlenee corrió la lado de Aizar y rápidamente se alejaron del lugar lo suficiente como para estar a salvo.
-¿E...estas bien?-preguntó Aizar con dificultad, tratando de recuperar el aliento.
Darlenee observó a su amiga y luego se analizó a ella, fuera de las punzadas que le provocaba la herida que traía en la cabeza, los futuros moretones y el vestido sucio, estaba bien o por lo menos agradecía estar entera. Con un el pulgar en alto y una sonrisa asintió.
Aizar sólo suspiró aliviada -Por un segundo creí que...-pero no alcanzó a terminar la oración, Darlenee se levantó y mirándola con mucha seguridad y superioridad se limitó a decir -Los protagonistas nunca mueren-dándole el énfasis al "nunca" con su dedo índice.
Los rayos del sol se asomaban por la ventana de la habitación indicando que la mañana había llegado una vez más. La habitación aún estaba desordenada, la ropa se encontraba en el pequeño sillón morado en una de las esquinas de la habitación, justo a un lado había una pequeña mesita de noche con una pila de libros de misterio cuidadosamente seleccionados, unas botas de cintas nuevas (que le habían regalado sus padres justo el día anterior) al pie de su cama y tres maletas abiertas en el piso junto a unas hojas de periódicos leídas hacía tiempo atrás. Darlenee se encontraba tumbada en su cama, deseosa de quitarse las vendas de la frente que eran las que más le molestaban, había levantado su mano derecha lo más que pudo y la observaba con detenimiento. Sabía que ya era hora de empacar y, sin embargo, aún no comenzaba, y esque la sola idea de irse y tal vez, no volver, la deprimía un poco.
-No podemos llevar a la familia con nosotros, ¿verdad?-le preguntó a Rasen, el pequeño muñeco que había encontrado hace a penas una semana, que yacía en la almohada de su cama, inmóvil. Volteó a observarlo con detenimiento esperando una respuesta, pero al final desistió lanzando un gran suspiro. -Sí, sí, ya entendí-dijo para sí misma, como si el muñeco le hubiera dado una respuesta obvia con su silencio. Al fin, se decidió a levantarse y empacar. Guardó cuidadosamente su ropa, sus libros, uno que otro cuaderno, fotos, artículos de aseo personal, entre otras cosas con sumo cuidado. Luego de eso arregló su habitación, recogió todos los papeles que habia en el piso entre los que estaban las notas del periódico que había leído con tanto interés hace unos días. Uno de ellos era una nota de hacía meses en los que se relataban misteriosas desapariciones de turistas y algunos residentes de la ciudad seguidas por explosiones en el laberinto, aquella que parecía no tener explicación, en cuanto al otro, era una nota publicada hacía unos días sobre la casi total e inexplicable destrucción del laberinto, así como el escándolo de los habitantes de la ciudad al oír más explosiones en aquel lugar. Lo bueno era que ya no se producirían más desapariciones ni explosiones inexplicables, puesto que según le había explicado Aizar, las cenizas y las estrellas negras encontradas en el lugar no eran más que los restos de akumas que habían estado en busca de la inocencia. Al parecer, la inocencia sólo se estaba defendiendo, y todos esos supuestos turistas y residentes desaparecidos eran sólo akumas, pues no se habían encontrado restos humanos en el lugar, además de que el hecho de que la inconcencia no le hubiera hecho daño a ella era una prueba más de lo que la chica exorcista decía. El hecho de que no habría más desapariciones había calmado a Darlenee, y, por supuesto, le había emocionado haber formado parte de tales acontecimientos; sobretodo cuando se enteró de la boca de Aizar que la razón por la que pudo utilizar la inocencia tan fácilmente era que la pelimorada se había sincronizado con ésta, lo que daba a entender que ella estaba hecha para ser una exorcista.
Ese hecho había emocionado tanto a Darlenee, que se olvidó por un momento del enorme castigo que le habían impuesto sus padres por haber ido a un lugar tan peligroso en compañía prácticamente de una completa extraña. Cosa a la que Darlenee no había reaccionado muy bien -¿Qué tengo? ¿cinco años?-farfulló mientras su primo Otto y sus hermanos se burlaban de ella, lo que la hizo enfurecer aún más. Por supuesto que Aizar había intercedido por ella explicándole a la familia lo que en realidad había ocurrido desde el inicio, más sin embargo, aún no se había podido quitar las burlas de su primo de encima, que eran las más insoportables. Pero ahora, ese no sería más que un recuerdo para ella, un recuerdo que la hacía sonreír.
Se entristeció al enterarse de que no podría seguir viendo ni tener ningún contacto con su familia , por lo menos hasta que la batalla con los akumas y el susodicho Conde del Milenio finalizara, todo esto con el objetivo de proteger a sus seres queridos; esto lo entendía perfectamente, pero aún así le dolía y claro que sus parientes no lo tomaron muy bien, pero ¿qué podía hacer? tenía que ayudar a la Orden Oscura para poder darle a sus seres queridos un mundo más tranquilo donde vivir, eso les había dicho, y al final ellos entendieron confiando en que algún día se volverían a ver. Sin embargo, la condición de sus padres había sido que se tenía que quedar toda una semana para que sus heridas sanaran y para que completara el castigo, a lo que Aizar y el buscador accedieron cordialmente, esto le pareció muy considerado de su parte, además lo veía como una oportunidad de tener más recuerdos sobre su vida como una persona normal; así que, toda la semana se había dedicado a disfrutar de su familia al máximo.
Y por fin había terminado el plazo, había quedado con Aizar en irse en la madrugada, pues no le gustaban las despedidas, y menos cuando de su familia se trataba, no quería arrepentirse después de la decisión que ya estaba tomada. No obstante, aunque ya había tomado una decisión seguía estando inquieta, y esque se preguntaba, ¿cómo algo que tanto había esperado podía producirle tanta alegría y tristeza a la vez? Ella siempre había querido hacer algo diferente, tener aventuras y misterios para resolver como en sus libros y ahora que tenía la oportunidad se sentía tan insegura, pero trató de pensar lo que le dijo a sus padres, su objetivo seria conseguir un mundo mejor para ellos, y eso se lo repetía constantemente para que esa mezcla de tristeza e indigestión desapareciera. -Lo hago por ellos, por el bien de todos- se repetía constantemente.
El día pasó rápido, y ya se encontraba en su cuarto observándolo por última vez mientras los demás cenaban felices en el piso de abajo.
-Así que sí t vas-dijo de pronto una voz masculina a la que conocía muy bien, y sin embargo, aún así la asustó.
-No te aparezcas tan de repente, aún no me acostumbro a esa voz de ultratumba que tienes ¡me das miedo!-replicó, con una sonrisa sarcástica. Y un escalofrío recorrió su cuerpo al ver que no era sólo Otto el que estaba en la puerta de su habitación, sinno también sus primas y sus hermanos menores.
Todos se acostaron amontonados en la pequeña cama de la habitación, se pasaron un rato así sin decir nada, disfrutando del silencio.
-¿Recuerdas que seguido nos acostabamos así cuando hacíamos pijamadas?-dijo Otto.
-¿Cómo olvidarlo? eramos unos miedosos, por eso dormíamos así-contestó Darlenee riendo al recordar como se las arreglaban para terminar teniendo miedo toda la noche.
-Te vamos a extrañar-dijo su hermano, al tiempo que todos le daban un fuerte abrazo de despedida.
-Ten...queremos que tengas esto para que nos recuerdes y que sepas que te queremos, aunque seas una chica tan rara-dijo Otto con un tono de burla para disminuir la tensión y acto seguido le entregó unos botones en forma de llamas-Sabemos lo mucho que te gusta el fuego y esas cosas-murmuró.
-Gracias-se limitó a contestar Darlenee tratando de retener las lágrimas que no tardarían en salir, no quería que la vieran triste, después de todo, sería la encargada de darle un mundo mejor.
Se quedaron así toda la noche, recordando los buenos momentos que habían pasado todos juntos, haciendo comentarios sarcásticos de vez en cuando y riéndo todo el tiempo, hasta uqe se quedaron dormidos.
En la madrugada, Darlenee se preparó para partir, salió de su habitación a hurtadillas para no despertar a nadie, cosa que no fue tan fácil con todos sus primos y hermanos ahí, recorrió la casa una última vez, dejó una carta de despedida en el comedor, abrió la puerta principal y salió. Afuera la estaban esperando Aizar y el buscador cuyo nombre no recordaba en esos momentos. Cerró la puerta con cuidado. Se recargó su frente un momento en la puerta, tratando de respirar hondo.
-Hasta pronto-murmuro Darlenee para que nadie más la escuchara.
-¿Lista?-preguntó Aizar colocándole una mano en el hombro como símbolo de apoyo, pues sabía que, aunque era una niña impulsiva, le sería duro dejar atrás a su familia.
-Sí-contestó quedamente, tratando de tomar fuerzas. Se pusó la capa en forma de fantasma que tanto le gustaba cuando era niña, se cubrió la cara con la gorra a modo de máscara para ocultar cualquier indicio de llanto y volteó a ver a sus compañeros. -Así que...¡en marcha!-exclamó a los que, a partir de ese momento, serían su segunda familia.
Cuando llegaron a las afueras de la ciudad, Darlenee hechó un vistazo. Toda la ciudad se veía tan tranquila y esperaba que así fuera de ahora en adelante, por el bien de sus seres queridos.
Ahora ya no estaba tan triste pues sabía que, aunque no volviera, jamás olvidaría esos gratos momentos, ella siempre los llevaría en su mente y en su corazón.

-Fin del reclutamiento, listo para ser evaluado-
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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

Mensaje por Alice el Sáb Ene 22, 2011 5:58 pm


Evaluación para Darlenee
Creatividad: 2 pts
Concordandia: 2 pts
Realismo: 2 pts
Razonamiento: 2 pts
Ortografía: 1 pts En algunas partes vi un "q" en ves de "que", el cual sería lo correcto. Así como otras pequeñas faltas, pero pueden ser mejoradas.

Total: 9 puntos.

Misión terminada y evaluada.

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Re: Misión a Alemania [Reclutamiento]

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