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Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 27, 2009 12:16 am

Un camino tan calmo como un lugar cualquiera, se preguntaba si la gente sabía la diferencia entre un lugar maldito y uno abandonado. Se debatía entre comenzar a gritar para conseguir a alguien en las cercanías o permanecer en silencio como la mayor parte del camino.

- Bueno, estamos a punto de averiguarlo. Quizá dentro de poco estemos en el pueblo. – ¿Hace cuánto rato atrás habría dicho aquello Allen? ¿Más de una hora? Entonces por que seguían sin ver ni rastros del pueblo, no lo sabía… mas, el eterno verde paisaje de los alrededores la estaba aburriendo de sobre manera y como era típico, el mal humos de la colorina se sentían en el aire…

-¡Por favor…! Esto es un chiste de mal gusto, ¿verdad? –Se quejó notablemente molesta, frunciendo en entre cejo y mirando hacia los lados aguardando que de la nada el pueblo apareciera en el horizonte y como si ambos pensaran igual un encubierto albino que desganado consultaba a su Golem amigo si en verdad faltaba poco para llegar a Madonna Della Capella, el pequeño amiguito asintió con la cabeza y una vez más Allen rezongó debido al cansancio, acompañado de un pesado suspiro exhalado por los labios de la colorina.


Otra hora más caminando y todavía el pueblo brillaba por su ausencia, comenzaba a pensar en subirse a un árbol para ver desde la altura que era lo que les aguardaba más adelante, pero unos 15 minutos más tarde la naturaleza comenzó a tomar tonalidades cada vez más grises, un olor pútrido proveniente de los frutos de los ya no tan frondosos árboles circulaba por el aire tornándolo pesado y desagradable al inhalar, y de la fauna ni hablar, se había desaparecido de sus vistas en cuanto el poblado finalmente se observaba a lo lejos, el camino se había vuelto dificultoso al andar y los vivos y hermosos colores abandonaban el entorno a cada paso que se acercaban al poblado maldito, al parecer los rumores no eran tan equívocos como hasta ese momento pensaba; Peor era nada.

A unos varios metros del pueblo, a un lado del camino, un banco de madera putrefacta y en pésimo estado mantenía sobre sí a lo que parecía ser una anciana envuelta en harapos y tan inmóvil que parecía estatua…


-¿Van a alguna parte…jóvenes? – La mujer tenía una voz chillona que a la colorina molestó un poco.

-Ah, disculpe señora, pero ¿usted vive aquí? -Consultaba Allen- Es que verá, me preguntaba si hace poco vinieron hasta acá un grupo de hombres vestidos con túnicas blancas y enormes aparatos montados en sus espaldas. Los estamos buscando y… -Pero en ese instante en que el albino se disponía a continuar, con un gesto de su huesuda mano la anciana señaló hacia el pueblo.

-Así que van a entrar al pueblo –sonrió mostrando los dientes en mal estado que poseía- Van a entrar al pueblo. Ustedes van a entrar al pueblo. Entrarán, entrarán, entrarán…- Repetía una y otra vez, su cuerpo temblaba en el acto, haciendo preocupar a Allen y a la misma colorina quien se acercó unos pasos…

-Van a entrar…entrarán al…pueblo. Oh van a entrar.

-Señora ¿Se encuentra bien?

-¿Qué esperan? ¡¡ENTREN!! –Y en ese mismo momento, la enloquecida mujer se fue sobre Cheza, logrando tirarla al suelo sin separarse de ella, haciéndola caer de espaldas sobre lodo y piedrecillas. Se dispuso con sus manos a presionar su cuello con fuerza descomunal, haciendo difícil el paso del aire desde los pulmones hacia su garganta debido al apretón, sorprendida por semejante fuerza tan poco común, Cheza tomó las muñecas de la maniática anciana ejerciendo fuerza sobre éstas, pero no era suficiente. Sentía la necesidad de gritar y pedirle auxilio a su compañero, pero las palabras no salían, cada vez sentía más fuerte el apretón y la harapienta mujer cada vez recitaba más fuerte las mismas palabras

-Nhg...

-Van a entrar…entrarán al…pueblo. Oh van a entrar… Entren, ¡ENTREN YA, ENTREN YA, ENTREN YA, ENTREN YA!...

Sintiendo como le zumbaban los oídos y que ya no estaba respirando, hizo en intento de mover ambas piernas hasta alcanzar en abdomen de su atacante hasta golpearlo con la rodilla, repitiendo el acto unas 3 veces cada vez más fuerte pero cansada, presionando y torciendo la piel de las manos que la asfixiaban en un intento por zafarse del agarre, hasta que finalmente logró hacer con sus piernas una especie de catapulta que lanzó a unos 5 metros de distancia a aquella mujer, liberándose al fin. Comenzó a toser una vez fue libre y se acarició el cuello en lo que inspiraba y exhalaba aire para volver a oxigenar sus pulmones.

-Mal…Maldita vieja… -Las palabras salían dificultosas de su boca, aún no estaba bien, su piel azulina comenzaba a recuperar el color natural en lo que su sistema respiratorio comenzaba a funcionar a plenitud, aún en el suelo y con medio cuerpo de lado, Cheza miró hacia donde debía haber caído la mujer mas, ella ya no estaba, solo había en sus lugar vestigios de su andrajosa ropa. Miró atónita a su alrededor como si rastreara el lugar buscando lo que debía ser un cuerpo, pero no había nada, a aquella maniática se la había tragado la tierra. En el instante en que débilmente se ponía de pie, la risa macabra que habrían escuchado anteriormente de esa persona se oía cual eco, alejándose cada vez más.

-Allen… -Llamó a su amigo y se apoyó en el aún algo resentida por el ataque, su rostro aún denotaba algo de malestar, pero ya se veía mucho mejor – Sigamos…
En cuanto dijo su última palabra, ambos exorcistas caminaron hasta lograr alcanzar la entrada del pueblo.


... Al disponerse a entrar se oyeron pasos que no eran los de ellos y unos cuantos metros más adentro, huellas plasmadas en el fangoso suelo eran clara pista de que luego de aquella mujer ellos no eran los únicos presentes en el lugar…
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 27, 2009 4:35 pm

Su compañera estaba en peligro, su amiga estaba peligro. Desde el momento en el que la mujer se abalanzó contra la exorcista, Allen supo inmediatamente que tenía que socorrerla. No sabía por qué, pero de repente se le antojo que había sabido desde un principio que esa mujer les iba a atacar e intentar matar.

¡Tengo que ayudar a Cheza! Maldición, ¡muévete!

Sin embargo, por más dispuesto que estaba, por más rápida que fue su reacción mental, su cuerpo extrañamente no respondía a lo que su cerebro le ordenaba. No se movía. Era como si se hubiese quedado tan tieso como la anciana momentos antes. No lo comprendía.

¿Por qué no puedo…? ¿Por qué no puedo mover ni un solo dedo?

De repente el pánico le cerró la garganta, como si a él también le estuviesen ahorcando. A su frente, una de sus amigas estaba siendo agredida por alguien, alguien que intentaba matarla, y él no podía hacer nada. Se sentía como en una de esas obras de teatro donde incluso el espectador formaba parte de ella, sólo que de una manera retorcida e impotente. De repente también sintió que el aire le helaba los pulmones, y que todo se volvía más oscuro; el lugar se silenció, y los gritos y risas de la vieja, así como las blasfemias de Cheza intentando librarse de sus garras, dejaron de escucharse.

Una sombra caminó hasta el frente de los tres personajes, ignorando la riña, y Allen sintió que fijaba sus ojos en él. Una larga y negra túnica le cubría todo el cuerpo, y sólo podía ver la mitad de su rostro desde la nariz hasta la barbilla. En un parpadeo desapareció.

¿Eh?

Niño, así que también estás maldito.

Una voz infantil le sorprendió detrás de él, pero Allen seguía sin poder moverse. La carne se le puso de gallina, cuando sintió un aliento frío acariciarle la nuca.

Bienvenidos, exorcistas. Pasen adelante y diviértanse.

Sin saber por qué, supo que aquella cosa que le hablaba, había sonreído. Una sonrisa cruel y demencial, como la de aquella vieja.

-Allen… -de golpe la voz de Cheza lo trajo de vuelta. Cuando se dio cuenta, la anciana había desaparecido, dejando sólo sus ropas. Sus terribles carcajadas seguían resonando en el eco, como si continuase allí y estuviera por irse. Su amiga buscó el apoyo en él, y el peliblanco, sintiendo de nuevo el control en su cuerpo, se lo ofreció como lo único que podía hacer.

-Cheza ¿estás b-..?

-Sigamos – le cortó, quizá inconscientemente, debido a que aún no se recomponía del todo tras el ataque. A Allen se le encogió el corazón por la culpa, al mirar las marcas en el cuello de ella todavía recientes. Sin duda aquello no había sido una alucinación.

Cuando cruzaron el primer paso dentro del pueblo, el aire gélido que momentos antes el pequeño exorcista había sentido, se hizo presente en el ambiente. Sintió miedo. No esa clase de temor racional, sino uno instintivo. Algo dentro de él le gritaba que se diese la vuelta y se llevase a su compañera y a él de allí. Lejos. Sin embargo continuó. La idea de dejar en un posible peligro a cinco hombres que sacrificaban su vida diariamente por el bien del mundo era un impedimento suficiente como para dejarse llevar por impulsos.

Escuchó pasos ajenos a los suyos y a los de Cheza, y más adelante en el camino, la tierra fangosa se hundía levemente bajo huellas dibujadas por un pie invisible.

-¿Qué… qué es éste lugar? –murmuró pensando en voz alta. De alguna manera tenía que sacudirse el temor de sí mismo. Y avanzó.- ¿Quién está allí? –se atrevió a decir, y como respuesta, el sonido de las mismas carcajadas demenciales se escucharon como si estuviesen lejos. Sin embargo, Allen las sintió cercanas.

Con la sangre a duras penas fría, avanzó hasta un establecimiento desvencijado y se colocó cerca de una de las paredes de este.

-Será mejor que descanses un momento –Allen se arrodilló, para así ayudar a que Cheza se pudiese apoyar y sentar.- L-lamento no poder haberte ayudado en ese momento. Fue extraño, pero de pronto sentí que no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo –de pronto sintió un calor sofocante en las mejillas, más que todo por la vergüenza. Aquella explicación, aunque cierta, sonaba como una mal excusa.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 27, 2009 6:11 pm

El aire una vez más circulaba sin interrupciones por su cuerpo, se sentía bien, se sentía mejor, pero aún así no se recuperaba plenamente, afortunadamente Allen estaba allí ayudándola a andar por el lugar.

Pudo notar del chico una actitud de completo arrepentimiento debido a que no la pudo ayudar, pero hasta ese momento en que lo pensaba ¿qué había pasado con él? Cuando su voz llegó al albino, pudo ver como lo sacaba de lo ensimismado que estaba en sus pensamientos ¿habrá pasado algo con él? No lo sabía, pero luego le haría todas las preguntas que la aquejaban.

-Cheza ¿estás b-..? –Alcanzó a oír antes de cortarle sin intención, sonrió tenuemente y asintió con la cabeza, esperaba que él la hubiese visto, no quería preocuparlo demás.

Cuando ingresaron al poblado a los dos primeros pasos, un aire helado llenaba el lugar, era tan poco típico que nuevamente las alarmas instintivas podían dejarse sentir, mas pasando de largo ése incómodo pensamiento, ambos caminaron hasta llegar a un lugar donde las huellas seguían plasmándose en el suelo, fue entonces que Cheza gracias a la cercanía que mantenía con Allen al estarse apoyando en él, escuchó un susurro del chico…


-¿Qué… qué es éste lugar? ¿Quién está allí?

Pero la única respuesta recibida fueron más carcajadas como las anteriores, con la misma voz demencial de la anciana, éstas llenaron el lugar alejándose poco a poco y desapareciendo finalmente por unos momentos.
Siendo guiada por el muchacho, ambos avanzaron hasta un descuidado local en el que apoyándose de la pared y con la incondicional ayuda de Allen, la colorina logró agacharse y sentarse sobre el mismo suelo.

-Será mejor que descanses un momento –Le decía el albino- L-lamento no poder haberte ayudado en ese momento. Fue extraño, pero de pronto sentí que no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo –Y si, aún estaba avergonzado, de la nada sus mejillas se tornaron rojizas gracias al rubor, hecho que a ella la hizo sonreír apenada debido a la incomodidad que sentía al preocuparlo.

Con el dedo índice de la mano derecha, la colorina pinchó levemente sobre el pómulo de Allen, haciendo que por un momento dicho lugar se volviese blanco y en cuanto retiró el dedo éste se nuevamente tomó una tonalidad rojiza.

-Tranquilo, ya pasó y estoy mejor… -dijo entre leves carcajadas -5 minutos más y empezamos a buscar.-Pensó unos instantes, buscando las palabras mientras respiraba -Dime algo, mientras la mujer me atacaba ¿qué pasaba contigo? Te noté muy extraño en cuanto te llamé -Manteniendo la vista fija en él, interesada en poder leer las expresiones del chico, queriendo de ellas descifrar lo ocurrido, pero limitandose a aguardar por una respuesta.

Durante los minutos que pasaron en aquel lugar, el viento comenzó a aumentar su velocidad gradualmente hasta llegar a llenar el silencio existente con sus silbidos, el aire descendió por lo menos unos 2 grados.
Aquello, solo fue el acompañamiento de una serie de desprendimientos del techo. Trozos de material cayeron alrededor de los exorcistas, uno tras otro en perfecta sincronía. Más compuesta y sentada en su lugar, Cheza solo pudo ahogar un grito de susto en cuanto el primer trozo de madera cayó a pocos centímetros de su cuerpo, sentía como el corazón se le aceleraba gracias a la repentina caída de aquel fragmento. Con ojos vidriosos y respirar entrecortado se apartó del lugar, hasta ubicarse más cerca del albino e incluso llegar a tomarle de la mano, inconscientemente buscando apoyo una vez más en él.

-Dios… -Tragó pesado volviendo la mirada hasta alcanzar los ojos de Allen sin siquiera querer volverse a mover del lugar.

El viento amenazaba con seguir en su ataque descontrolado, ahora dirigiéndose directamente hacia los exorcistas y cambiando una y otra vez su rumbo lejos de ellos.

Las fuertes brizas lograban mecer los árboles secos y carentes de vida, arrastraba con sus ráfagas huracanadas parte de los techos de las casas, como tejas y simple madera. A los ojos de los exorcistas el viento causaba tantos estragos como le era posible, incluso llegando a tirar árboles de gruesos troncos y romper ventanas.

Y así como si nada, el viento desapareció, como llegó, se esfumó dejando un escenario impecable dentro del desastre que estaba hecho aquel pueblo, ya no habían árboles en el suelo, ni casas sin techo… Era como si nunca hubiese pasado por ahí.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 28, 2009 12:50 am

Allen cerró el ojo del mismo lado donde Cheza le pinchó con un dedo su mejilla simultáneamente, luego intentó devolverle el gesto con una sonrisa que a medio camino pareció rota todavía por la vergüenza.

-Es que como te dije, en el momento en el que esa anciana te atacó, de pronto sentí que no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo, y lo que es más, de pronto vi que una persona se acercaba. No pude verle el rostro puesto que estaba encapuchada…-el repentino agitar del viento interrumpió la explicación dubitativa del albino. En cuanto Allen alzó los ojos para ver qué sucedía, justo en ese momento empezaron a caerse trozos de madera y tejados por la fuerza que empezaba a tener el aire que pasaba por allí.

Instintivamente retrocedió unos pasos hasta que la superficie dura de la pared donde Cheza yacía apoyada le detuvo, mientras todo a su alrededor empezaba a desmoronarse ante la repentina y violenta tormenta. El corazón casi se le sale de la garganta cuando uno de los trozos de madera cayó demasiado cerca de su compañera, y por ende, de él. El segundo susto fue cuando ella sin avisar tomó de su mano y se acercó más a él, teniendo Allen la atención impuesta en su frente, donde se desataba todo el desastre.

-Dios…-dijo Cheza de repente, y su mirada se volvió al pequeño exorcista que no pudo hacer otra cosa más que devolvérsela con un brillo parecido al que reflejaban sus ojos en aquel momento: duda, miedo e incertidumbre.

Allen opinaba lo mismo. Sí, Dios~

Mientras todo se derrumbaba a su alrededor, y la catástrofe avanzaba a mayores derribando árboles cercanos, un remolino de tamaño considerable se materializó al frente de los dos exorcistas, y permaneció allí hasta que todo cesó de repente. Podría haberse jurado que en medio de aquel torbellino, unos ojos amenazadores lucían y acechaban con atención a los dos seres vivos que ahora invadían el pueblo.

Y todo parecía haber sido una alucinación. Aquella idea le pareció estúpida al albino, tomando en cuenta que ambos muchachos habían parecido vivir la misma experiencia de miedo. Lo cierto era que en cuanto el viento dejó de silbar con acritud, todo el alrededor volvió a estar igual a como había permanecido momentos atrás. Ni ramas sueltas, ni tejados, ni trozos de madera descompuesta, desparramados en el suelo. Allen sintió de nuevo cómo el pánico empezaba a apoderarse lentamente de su cuerpo, empezando por el estómago.

-¿C-cheza? ¿Q-qué está pasando realmente en este sitio? –era tonto que se lo preguntase a su amiga, puesto que seguramente ella estaba en las mismas que él, pero igualmente lo hizo. Allen quería explicaciones. Quería una razón coherente…

De pronto del techo comenzó a tambalearse algo, que luego empezó a descender dando tumbos en el con un estrépito y ruido metálico que nada agradó al albino. Aquella cosa que cayó al frente de los exorcistas, en el mismo sitio donde había estado el pequeño huracán, era nada más ni nada menos que uno de los pesados teléfonos que cargaban consigo los buscadores de la Orden. Un poco destartalado y abollado por los golpes, pero seguía reconocible.

-¡Eso es…! –sin poder evitarlo, el exorcista peliblanco se acercó casi corriendo hacia donde estaba aquel objeto, separándose de su compañera y su contacto, para examinarlo y asegurarse de que esta vez no se trataba de una alucinación.- Es uno de los teléfonos que siempre cargan consigo en sus espaldas los buscadores –constató, sin saber si aquello era bueno, o malo.

Ahora empezaba a dudarlo.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 29, 2009 6:13 pm

“Después de la tormenta viene la calma” ¿acaso ese lugar emulaba aquel dicho en esos momentos? O solo eran bromas de alguien, ya no entendía nada, ya no cabía en sí aquella duda de no saber a dónde habían ido a parar, lo que verdaderamente quería era dejar de oír en su fuero interno aquella señal de alarma que le gritaba “¡Sal de aquí ahora, mientras puedas!”.

Pero no había nada, ya no quedaban indicios de que un vendaval había amenazado con llevarse consigo aquel lugar y a ellos. Solo estaban Allen y ella ahí asustados como dos infantes temiendo por la oscuridad, desconcertados absolutamente y ya no sabiendo que hacer.


-¿C-Cheza? ¿Q-qué está pasando realmente en este sitio? –dudoso y de seguro queriendo alguna razón le consultó, pero ella tampoco lo sabía.

Tragó pesado – ¿Crees que si lo supiese estaría tan asustada? Ahora entiendo porque todos nos decían que éste lugar estaba maldito, empiezo a creer como los aldeanos de Nostra Signora Salome…

Pero a diferencia de ello, el pueblo se encargaría de enseñarles poco a poco todas las respuestas a sus dudas y no de una manera amable. Partiendo por sonidos provenientes del techo sobre sus cabezas y que de un momento a otro se vino abajo con estrepitoso y metálico ruido que ensordeció por instantes a ambos exorcistas, dando tumbos y cayendo de sopetón frente a unos sorprendidos y asustados exorcistas.

El aparato había resultado ser nada más y nada menos que uno de los teléfonos que en sus espaldas solían llevar los buscadores.

El armatoste estaba en pésimas condiciones, abollado y maltratado, pero se veía desde lejos que era uno de sus equipos. En ese momento, Allen casi a la carrera se acercó al lugar donde había caído el teléfono y lo examinó, Cheza, imitándolo, solo que a paso más calmo llegó al lugar y se agacho frente a él.

-¡Eso es…! Es uno de los teléfonos que siempre cargan consigo en sus espaldas los buscadores –Constató el albino sorprendido, ella no tenía respuesta alguna, ni motivo imaginable por el cual el aparato había ido a dar ahí.

-Esto… esto no es nada bueno ¿y si los buscadores están heridos o… ó peor? – Su ceño fruncido y sus ojos dudosos contemplaban fijamente el objeto -Hay que hacer algo más, ¡empecemos a buscar!-sentía que no podía despegar la vista del teléfono y se hundía en pensamientos nada gratos de lo que podría haber ocurrido con el dueño del armatoste. En ese momento se sacudió la cabeza para alejar aquellas ideas.

Un silencio profundo se formó en el lugar, nadie se movía y nadie decía nada, pero para el instante en que Cheza levantó su cabeza dos gotas rojas cayeron sobre sus manos apoyadas en el suelo, levantó una de éstas y miró con detenimiento de que se trataba, hasta incluso llegar a olerlo… el aroma a óxido y sal que de aquellas gotitas provenía… no… no podía ser.

De la nada y una vez más, de modo constante y casi rítmico comenzaron a descender alrededor de los chicos nuevas gotas de líquido carmesí e incluso varias de ellas se deslizaron sobre el cabello y frente del peli blanco, recorriendo su frente, mejillas, hasta tocar sus labios y como si alguien arrojase con baldes aquel líquido, éste cayó sobre las cabezas de ambos exorcistas, casi bañándolos completamente de sangre.

-Sa… san… ¡sangre…! –No podía gritar, la había pillado con la guardia baja y de la sorpresa solo pudo susurrar ahogadamente lo que en esos momentos suponía Allen ya había descubierto.

Se puso de pie con tanta rapidez como su humano cuerpo le permitió, entorpecida mente se apartó del sitio en el que la sangre descendía cual cascada y contempló su cabeza y torso impregnados en sangre, y mirando posteriormente el agujero por el cual emanaba el líquido, pestañeando lentamente en lo que sus ojos ascendían.

Pero, para cuando quiso mirar con más detenimiento la fuente de la que provenía su desagradable baño, no se encontró con nada más que el orificio que había creado el huracán y el teléfono de los buscadores en su caída… Un gran agujero que dejaba clara vista hacia el nublado y gris cielo que decoraba aquel poblado que comenzaba a creer maldito…

De todo, menos sangre.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 30, 2009 9:38 pm

No quiso admitirlo pero apenas entró a ese pueblo supo que era un lugar maldito. Los pelos de la nuca de la joven se erizaron mientras caminaba en ese lugar que parecía desierto. Desde un principio le había parecido raro que el arca no la haya dejado dentro. La puerta apareció al lado del pueblo, y por más que volvió a tratar el arca se negaba a abrir una coneccion con ese sitio. No tenía muchas opciones. Bajo de la puerta y empezó su caminata. Tenía una misión que cumplir, sin embargo estaba segura que no sería tan fácil como planeo.


Leara camino un poco más, no quería parmanecer más tiempo allí y si quería terminar su mision necesitaba encontrar a los exorcistas. Un viento helado logró que la capa que llevaba se moviera con violencio y la agarro con fuerza. De repente, Leara se sintio observada. Miró a todos lados, esperando encontrar un alma en ese lugar, pero estaba sola. "Estoy siendo paranóica, vamos Leara... estas en misión, no paseo" Se reprendió y camino un poco más.


Mas la sensesación seguía y se negaba a irse. Como si un par de ojos estuvieran pegados en su espalda esperando el momento justo. ¿Justo para qué? Se preguntó la joven y siguió. Pero su intinto reaccionó cuando escuchó un risa tras ella. Antes de voltear corrió calle abajo, escondiéndose tras el muro de una pequeña y destruida casa.


La risa no desapareció. -Un juguete más...- escucho como si fuera el mismo viento quien hablaba. Leara frunció el seño. ¿Que hacía escondida? Ella era una noé! Salió y siguió caminando, convencida que su imaginación le estaba jugando pasadas. Incluso rió y decidiendo olvidar empezó a cantar.


"In diese Dunkelheit, wo du da bist... Hast du deine Himmel? Oder bist du meine Puppe? Bitte, kommt dabei, ich fuhle wir mussen spielen... Kommt dabai, in diese Dunkelheit.." Era una canción que cantó su verdadera madre, años atrás. Siempre lograba calmarla. No entendía ese lugar, ni porque a pesar de estar más segura en su camino aún se sentía observada.


-En esta oscuridad, donde tu estas... Tienes el cielo? O eres mi muñeca? Ven, te puedo sentir, vamos a jugar... en esta oscuridad-


No necesitó más. Leara invocó dos sombras, juntándolas y lanzádolas con toda su fuerza hacia donde vino la voz. La casa con que había chocado se destruyó, causando un ruido terrible. Esa voz... había traducido su cancion, y la había comprendido en ambos sentidos. Permaneció de pie mientras veía la casa destruirse. Al ser antigua los cimientos cedían con facilidad. No volvió a escuchar la voz, pero un viento fuerza sopló. Trató de agarrarse de algún sitió, pero era tarde, la estaba arrastrando al otro lado del pueblo.


"Si no puedes contra la corriente... únete" recordó esas palabras y se dejó llevar, corriendo a la misma dirección y sorpresivamente funcionó, tenía más control pero no podía volver. Cuando pudo, se agarró de un arbol sin vida y permaneció allí, hasta que el viento huracanado cedió. No perdió el tiempo y caminó en itra direccion, pero antes revisó sus pertenencias y suspiró an encontrar todo a salvo. Necesitaba encontrar rápido a los exorcistas, y luego tratar de salir.


Fue allí cuando divisó dos figuras a lo lejos. Al parecer no la habían visto y cuando estuvo a pocos metros cerca, soltó un jadeo de sorpresa. Estaban bañados en sangre.

-No puede ser...- dijo mirándolos fijamente, sin pasar por alto que eran exorcistas.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 30, 2009 11:44 pm

Allen no pudo hacer otra cosa más que asentir a las palabras de su amiga. Al igual que Cheza, se encontraba de alguna manera hipnotizado ante la visión del teléfono, como si eso fuese lo más interesante del mundo y lo demás una pérdida de tiempo. Por unos instantes experimentó un sentimiento parecido a la desesperación, como aquella anterior vez, no podía mover los ojos.

Hasta que sintió algo cálido rozarle la mejilla y deslizarse hasta su barbilla. Eso cálido se multiplicó, y le recorrió entonces la frente, la nariz, las sienes, hasta rozarle los labios con una delicadeza que se le antojó fantasmal. Sabía dulce y su olor era metálico. No tuvo que pensar mucho para saber qué era.

De pronto Allen tuvo una idea macabra. No sabía de dónde había salido, pero con cada paso que se asomaba a sus labios, le parecía cada vez más cierta.

-Esta sangre le pertenece a alguien –musitó en una voz tan baja que quizá ni Cheza logró escucharle. Se sentía frío, y no se daba cuenta de eso. Al borde del shock, se le habían helado los nervios- Es la sangre de alguien…

Y después de la sangre, veremos el cadáver de uno de ellos. De los buscadores…

Pero no fue exactamente lo que siguió. El líquido se intensificó y cayó en picada contra ellos con tal afluencia que terminó empapándolos sorpresivamente. Fue allí cuando Allen empezó verdaderamente a asustarse. Cuando la cálida sustancia bañó al entero sus ropas. Entonces eso dio paso a un pequeño momento de agonía, en donde a él se le cortó el aliento, ¿Cuál era el origen de todo eso y de su inquietud?

¿Qué está pasando aquí?

De pronto los oídos empezaban a zumbarle, y el mundo poco a poco iba perdiendo más y más luz. Se desvanecía. El olor de óxido que le impregnaba totalmente no ayudaba.

Niños no busquen más, que el camino y el sendero llegan hasta aquí.
La canción de cuna se perdió,
y ninguna de las voces aclamó
que el viento llevaba la dulce canción
y de un momento a otro cambió con maquiavélica pasión.
¿Pasaran a la casa o se quedarán?
Aquí hace tierno el calor,
pero el precio al final será un corazón más su razón.
La conciencia no vive aquí,
y el amanecer no surca con sus dedos rosa algún paraje de esta nación.


La misma voz infantil de antes empezó a recitar aquellos extraños versos, que se escucharon claros y fuertes por todo el pequeño y deshabitado poblado. La letanía de su voz era de alguna manera fascinante y a la vez espeluznante. Como una máscara inocente que oculta bajo ella algo oscuro y podrido. La luz regresó a los ojos de Allen y todo a su alrededor volvió a su posición. La sangre había desaparecido como una alucinación más en aquel poblado maldito. Ahora estaba completamente seguro de que estaba maldito, y sus ropas, secas.

-¿Q-qué…qué fue eso? –farfulló el muchacho buscando lentamente los ojos de su compañera.

-¿Eso? Nada verdaderamente interesante, para variar~ -respondió la persona que se suponía que era Cheza*. Luego se giró hacia él y horrorizado, Allen vio que su rostro se reducía a carne y dos agujeros espiralados que bien podían hacer de los ojos. Al contemplar al exorcista, aquella cosa sonrió- ¿Qué sucede? ¿Tienes miedo? –Hizo una pausa, y luego soltó una risilla- Tienes miedo. Lo huelo, pequeño, el tuyo, el de tu amiga, y también el de nuestra nueva invitada, ¿y sabes una cosa? La diversión no termina aquí. Oh, no. todavía hay muchas cosas por suceder en este espléndido escenario –ella caminó unos pasos dándole la espalda, y luego se volvió en una voltereta grácil mientras su sonrisa empezaba a deformarle el horrendo rostro.- y adivina qué: ustedes son los protagonistas principales en ella… y su final será trágico, pero el público os lo agradecerá debidamente.

Allen intentó mantener la calma, aunque el miedo le aprisionase la garganta y le paralizase el cuerpo. Decidió dar su primer movimiento y hacerle frente a aquella cosa.

-¿Quién eres?

Eso rompió en una demencial carcajada.

-¡¿Que quién soy dices?! Estúpido humano –aulló, y en un parpadeo ya se encontraba cerca de él, su rostro casi rozándole la nariz.- Confórmate con saber que seré tu perdición. Tu peor pesadilla. Yo, abominable, omnipotente y omnipresente en mi territorio, seré quién acabe con tu pequeña vida y me sacie el hambre devorando tu corazón –el aliento fétido de eso olía a muerto, y le pegaba de lleno al exorcista. Por fin, la cosa enseñó los dientes en una mueca burlona- Soy el Ladrón de Almas.

Entonces se esfumó, dejando un horrendo frío en el cuerpo del muchacho, que sólo por su gallardía, mantenía el semblante firme y la barbilla tensa. La hora de temblar había terminado.


[Off: Lo que Allen está sufriendo es una alucinación ~*]
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 04, 2009 5:57 pm

Para el instante en que deseaba ponerse en marcha, la visión y con ello su cerebro le jugaron una mala pasada ya qué, al ir a dar un paso todo el lugar se había vuelto oscuro.

Tratando de mirar en todas direcciones lo único que logró mantener a la vista fue las estelas de luz que extrañamente emitía su rojo cabello ¿desde cuándo poseía lucecitas? ¿Es que aquel lugar tenía más sorpresas?

Tras momentos estáticos en su lugar, se dispuso a andar tanteando con el pie los lugares en los que iba a pisar después, las cosas comenzaban a opacarse y con ello su visión se volvía extrañamente nebulosa, sentía muy extraño todo lo que su alrededor pasaba, no había nadie más que ella en el lugar y esto ya no le agradaba desde que comenzó a creer en las palabras de los aldeanos.

-Si no fuese porque debemos hallar a los buscadores en éste mismo momento me largo… - habló entre dientes ya incómoda con el asuntito del pueblo maldito, de la nada y en cuanto su pie derecho fue a tocar el piso –o lo que demonios hubiese bajo la suela de sus botas- un objetó impactó contra su cabeza con tanta brusquedad que la desestabilizó haciéndola ir a dar de bruces al piso, aunque claro, antes de darse en la boca puso las manos como protección, recibiendo el golpe en estas nada más.


-¿Qué demo…?- Cuando miró hacia un lado, vio una pelota de color rojo oscuro rodar por su lado, extrañada de que un objeto así apareciese en ese lugar, lo tomó entre ambas manos. Al mirar detenidamente los colores se habían vuelto a escala de blancos y negros, exceptuando aquel balón y su propio cabello, como si el rojo fuese lo único resaltante, ni piel, ni ropas tenían ya su color.

-¡Hermana! ¡Hermana, dame el valón! –esa voz le parecía familiar, era la de un niño pequeño, pero seguía creyendo que era demasiado familiar.

-¡Cheezi, hermanita!- ¿Cheezi? La única persona que la llamaba así era… no, no podía ser. Levantó la cabeza con tanta rapidez que sintió como se mareaba, lo que había frente a sus ojos era un pequeño pelirrojo de no más de 11 años, que inmediatamente reconoció como a su hermano menor.

-Demian… - susurró incrédula aún –Esto es una broma de mal gusto.


-¿Qué dices hermanita? Soy yo, mírame ¿No reconoces a tu propio hermano? –No, no lo creía, daba por hecho que su expresión así lo dejaba ver.

-Qué hermana tan cruel, no reconoce a su propio hermano menor… -escuchó una voz infantil tras de sí e inmediatamente volteó, pero no logro ver a nadie.

–Sí, sí, muy cruel. –la voz ahora provenía de donde estaba su hermano, dirigió sus ojos hasta él y frente a ella comenzó aquel cuerpo a caerse a pedazos, la piel gangrenosa y pútrida caía en trozos que tras tocar el suelo se desangraban derramando sangre a borbotones.

Un ojo, la nariz, otro ojo, un trozo de frente, los brazos; Todo caía y se separaba de aquel cuerpecito, Cheza inmediatamente corrió hasta alcanzarle, alarmada puso las manos sobre los hombros de aquel cuerpo, como si tratara con ello de sujetar lo que iba quedando de él, a sus pies, la sangre fluía cual río sin detenerse.

-Demian ¿qué pasa? –Lo abrazó, apegándolo a su propio cuerpo queriendo lograr que no se desmoronara.


-Hermanita no me quieres… -Dijo ahogadamente aquella voz que ya no reconocía como la de su pequeño hermano, y de la nada el cuerpo se volvió cenizas, dejando solo la cabeza del infante entre los brazos de la exorcista. Una risa macabra, frívola e irónica llenó el silencio del lugar. Cheza, contempló con ojos llorosos aquella cabeza que no podía soltar, era como si sus manos estuviesen pegadas a ella y por más que la quisiese liberar no podía.

-Exorcista –liberó una risilla-Tu también serás mi juguete en éste lugar, tú amigo y la nueva muñeca que tendré ¿no es divertido? –Y de repente, la cabeza abrió sus ojos desorbitados y comenzó a reír tan maniáticamente que la colorina la arrojó lejos de sí con suma libertad, al caer, aquel ser seguía riendo sin césar, cada vez más fuerte.

...In front your eyes, stare into the night
power beyond containing
Are you going to remain a slave for the rest of your life...


-El juego dará inicio… Onee-chan- Y luego, de terminar sus palabras la cabeza se deshizo ante los ojos de la mujer que ya no lloraba, de la pena había pasado a la rabia e ira de haberse sentido manipulada por las visiones del lugar, pero no quitaba el sentimiento de susto que había experimentado cuando vio que ese alguien que les asechaba usaba la anatomía de su pariente más amado.

Tras un breve pestañeo, al momento de abrir los ojos, nuevamente se vio ante ella el escenario en el que estaba el teléfono destruido y su compañero quien se encontraba de pie y con un semblante serio.
Desde ahora ya no se permitiría volver a expresar su miedo, ahora iba a darle la cara a aquel ente que estaba jugando con ellos... y de paso, se las iba a pagar.


Última edición por Cheza el Miér Ago 05, 2009 1:54 pm, editado 1 vez
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 05, 2009 1:52 am

La temperatura pareció descender varios grados. Leara sin darse cuenta se abrazó a si misma, y sus labios se secaron. Mucho frío, le recordaba a esos duros inviernos en las montañas que había pasado. No se sorprendió cuando la sangre que parecía rodear a los exorcistas se empezó a congelar. Las gotas que aún estaban en ellos esperaban a chocar el piso para transformarse en estado sólido. Sus pisadas la llevaron cerca a los exorcistas y soltó un grito cuando vi los ojos de ambos. Estaban vacíos…. Sin vida, sin movimiento. Trató de llamarlos, y sacarlos del trance pero no pudo. Estaban allí pero su voz no los podía alcanzar.


Pronto su mirada se fijo en el teléfono. Frunció el ceño. ¿No era eso un artículo de los Buscadores? De repente lo asoció con la sangre y tuvo más sentido. Leara quiso agacharse a agarrarlo pero el frío empezó a ser tan intenso que dudó poder moverse. Al mirar a los exorcistas vio que ellos estaban como ella. No volvió a llamarlos porque sabía que sería inútil. No se movió porque no confiaba en sus actos. No quiso reaccionar porque dudaba en sus acciones. Más su cuerpo reaccionó antes que pudiera detenerlo y una idea poco usual en un Noé apareció. La chica corrió hasta ellos, midiendo su temperatura y alarmándose de lo baja que estaba. Los movió con fuerza esperando alguna reacción que no ocurrió. “¡Vamos! ¿Por qué no se mueven?” Incluso trató de volver a llamar a una puerta del arca, para sacar a esos dos de allí. Pero como era de esperarse, la puerta no apareció.


Leara lo entendió, o por lo menos su subconsciente lo hizo: La puerta no iba a aparecer. No en un lugar donde dios no existe. Maldijo entre dientes dándose cuenta que si quería sacarlos de allí tendría que arrastrarlos hasta la salida, o eso creyó. Pero así como este impulso poco característico de sus genes apareció, otro la invadió. “¿Qué estoy haciendo?” se preguntó mirando sorprendida a ambos exorcistas. ¿Los estaba ayudando? ¿Desde cuando un Noé, discípulo de Dios ayudaba a sus enemigos, y a los del conde? ¡El conde! Su mente no olvidaría jamás cuando el conde le contó la traición de uno de los suyos. No muchos lo sabían, era un tema difícil para la familia pero el conde se lo contó uno de esos días. No mencionó nada más, ni siquiera el nombre pero ella sabía que nada terminó bien para ese Noé. Sin embargo, no podía sacarse de la mente que había algo interesante en algunos humanos y eso los salvaba. Más no con estos exorcistas… Leara suspiró, aún sin saber que hacer.


-¡¿Ehh?!-una voz se quejó- ¿No vas a matarlos?-

Rápidamente Leara volteó y se sorprendió más al ver a un niño allí. Al no haber escuchado bien sus últimas palabras, la Noé sonrió. -¿Qué estas haciendo acá? No es un lugar bonito para jugar.-

El niño solo la miró unos instantes para luego reír estrepitosamente. –Estoy jugando Leara-chan… Justo ahora, me estoy divirtiendo. Te pregunte: ¿No los vas a matar?-

Leara arqueó una ceja. ¿Había escuchado bien? - ¿Perdón?-


-Si los vas a matar… Míralos, están indefensos, no sabrán ni porque murieron. Es fácil para ti ¿No? Podrías eliminarlos justo ahora.- Su sonrisa dulce contradecía sus palabras.


-No… -[/color] sus palabras murieron por un rato. Ese no podía ser un niño normal. Lo volvió a mirar y él con gusto conectó sus miradas. No, ese no era un niño. Leara sintió como la energía corría en sus venas, era como una posición de defensa. – ¿Quién eres? –Luego lo pensó mejor.-¿Qué eres?-


-Solo quiero ordenar algunas cosas… ¿No vas a matarlos? El conde te mandó para eso. Para eliminar la inocencia. Ambos llevan una. ¡Leara-chan! ¡Mátalos!-un hermoso puchero apareció en su cara y Leara sintió algo raro en ella. Era verdad… ¡Podía acabar de una vez con esta misión! Desaparecería a dos exorcistas, y el conde estaría muy feliz con su trabajo. Era culpa de ellos y de la maldita inocencia. Ellos eran los verdaderos akumas que traían desgracia al mundo. Ellos y casi todos los humanos. Los estigmas aparecieron en su frente y colocó ambas manos encima de ellos. Una en Allen y la otra en Cheza. Fácil, absorbería su energía vital. Sonrió sádicamente. –Bien Leara one-chan, cuando termines podemos jugar los dos. ¡Mátalos! ¿Qué esperas? ¡Trae más destrucción al mundo!-


Sintió como un poco de la energía de ambos entraba en ella. Si, un poco más y todo acabaría. “Casi todos los humanos” Una imagen de ella y su hermana apareció en su mente. “¿Por qué no se mueven?” Había tratado de ayudarlos. Reaccionando con rapidez los soltó y se volteó a encarar a ese niño. Sin darse cuenta actuaba como escudo entre él y los exorcistas. –Muy bien, casi caigo. ¿Querías jugar con mi mente? No volverá a pasar. No sabes con quien te estas metiendo.-

-Lera-chan….Jajaja!- El niño se empezó a reír con fuerza. -Eres muy divertida. Eres tu la que no sabe con quién esta tratando. Me presento. Soy tu destrucción, la de los exorcistas y la del conde. El ladrón de Almas.- Al ver la cara de sorpresa de la chica siguió.


Si, se cosas que te espantarían. Desde que pusieron un pie en este lugar están acabados. Ni tú, ni los exorcistas pueden conmigo. Estúpidos humanos, creen que pueden detener a las tinieblas, cuando viven en ellas. Leara-chan, bienvenida a tu pesadilla. Los tres me harán compañía por toda la eternidad… eso si no mueren primero.-

Antes de que Leara pudiera responder, la sombra se fue. El frío desapareció y Leara se encontró arrodillada al lado de los exorcistas. En ese instante supo que no podían quedarse allí. Volteó donde los otros dos y vio al chico de cabello blanco de pie, y la otra exorcistas también parecía despierta. “El ladrón de Almas…”
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 05, 2009 2:02 pm

Allen cerró las manos en dos fuertes puños, todavía con el semblante serio, e inmerso en sus pensamientos. La sola posibilidad de que aquel tal “Ladrón de Almas” le hubiese echo algo a los buscadores que ahora ellos buscaban comenzaba a enojarle. Ellos también eran parte de su familia. Pertenecían a la Orden, y sacrificaban sus vidas tan seguidamente como los Apóstoles de Dios sin pedir nada a cambio.

-No. No permitiré que les hagas daño –susurró para sí mismo mientras cerraba los ojos por unos momentos. No quería pensar en que tal vez ya era demasiado tarde.

Las sienes todavía le palpitaban gracias a un miedo del cual ahora sentía vergüenza, ¡era un exorcista! cosas como lo que acababa de vivir eran su pan de cada día...

Entonces se dio cuenta de que estaba equivocado. No. su vida cotidiana como exorcista involucraba Akumas, Noés e Inocencia, y ninguno de esos tres se había presentado en aquella ocasión. No era una misión normal, definitivamente. Era algo más macabro… allí, justamente en ese pueblo algo raro se cocía desde quién sabe cuantos años atrás. Y él no sabía qué hacer.

Así es como se siente la impotencia

Una nueva silueta en la cual no había reparado antes le sacó de sus pensamientos. Era una chica. Sus cabellos eran de un castaño oscuro, su piel blanca, y sus ojos de un marrón vivo.*

¿Qué hacía allí, en un pueblo como aquel? Parecía ser una persona normal, entonces ¿Por qué? ¿Qué la había traído hasta allí?

De pronto una idea que de conciliadora no tenía nada, sacudió el interior del exorcista.

O mejor dicho, ¿Quién la había traído hasta allí?

-¡Oye! ¿Estás bien? –se puso en cuclillas, para estar al nivel de ella y escrutarla con mayor detenimiento. Parecía estar un poco pálida. Él de alguna forma pensó que también podría estar así como ella… asemejaba la apariencia de alguien que hubiese salido de un trauma. O de una visión desagradable -¿Se encuentra bien, señorita?

De pronto se preguntó qué había sido de la verdadera Cheza cuando él empezó a alucinar, y rápidamente alzó la cabeza para mirar a su alrededor. Su amiga estaba allí, a salvo. Sonrió aliviado. Sin embargo, en su rostro también estaba aquella expresión con la que Allen empezaba a sentirse identificado.


[Off: como todo lo que vivió Leara en su alucinación era eso: una alucinación, interpretaré que todavía no has mostrado los estigmas y tienes tu apariencia humana*

Disturbed rules x3~!]
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 06, 2009 8:19 pm

Transcurrieron unos breves minutos antes de que la colorina pudiese recobrar plenamente el conocimiento, momentos en los cuales su subconsciente le permitía analizar todo lo sucedido hasta ahora y por sobre todo, las alucinaciones, se hizo un montón de ideas generales de todo y dedujo aunque no a ciencia cierta algo de cómo funcionaban las cosas, o eso pensaba…

De un momento a otro la lucidez se hizo presente en ella y vio plenamente a Allen, el que estaba frente a una chica de cabellos castaños tratando de hablarle.

Motivada por el interés dio un suave trote hasta el albino y tocó su hombro, seguramente cuando el chico viese la cara de Cheza no serían necesarias las preguntas, puesto que el rostro de duda de ella era bastante notorio, pero aún así prefirió pronunciar alguna palabra.

-¿Desde cuándo está aquí? –Preguntó obviamente por la niña, pero de pronto el apretón en el hombro de Allen se hizo algo más fuerte, de repente se sintió preocupada por él -¿Cómo estás tú? Experimenté algo sumamente extraño eran como alucinaciones y ninguna de ellas agradables-le contó en tono serio.

Tras el comentario, un silbido de viento irrumpió en el lugar, y revoloteó los cabellos de los tres presentes, aún la niña no reaccionaba y el ambiente en el lugar comenzaba a descender en temperatura, lo que provocó un escalo frío que recorrió toda la espalda de Cheza, haciéndola sacudirse suavemente y abrazarse a sí misma, más que el mero frío, las sensaciones extrañas comenzaban a llenarle la cabeza de ideas extrañas.

-Vamos a tener que buscar pronto pistas de los finders y salir de aquí –miró a la jovencita que permanecía ausente –Hay que sacarla de aquí… -musitó – Empiezo a temer lo peor, ¿sabes? -Comentó al albino dando tres pasos para alejarse de él, en lo que inspeccionaba el lugar, comenzando a la vez a pensar en un mejor lugar donde guarecerse, habían tantas edificaciones en mal estado, pero, ni aunque se encontraran en las mejores condiciones se iba a sentir resguardada en aquel pueblo.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 08, 2009 11:26 pm

Luego de unos instantes Leara reaccionó. Eso –aún no sabía si debía llamarlo sueño, pesadilla o visión- la había alterado, cosa que jamás pensó sentir pero en cierto modo, al despertar del trance sonrió. Lo tomaría como un reto, solo esperaba que no se saliera de las manos. De repente miró la mano que estaba cerca a su hombro antes de ver la cara de la persona a la que pertenecía. Escondió su incomodidad, sabiendo que pertenecía a un exorcista. Podía sentir la inocencia en ella. Que interesante, un tipo parásito.

Lo miró detenidamente a los ojos, y luego a la exorcista al lado de él. El viento helado se había calmado, pero amenazaba con volver. Lo escuchaba soplar entre las ramas de los árboles sin vida. Sonrió ampliamente a los exorcistas, mientras se ponía de pie.

-Estoy bien, y espero que ustedes también.- señaló el hecho que ellos seguían cubiertos de sangre. El viento volvió a soplar y Leara percibió una sombra a los lejos, entre algunos árboles. Nuevamente se sintió observada.

–No podemos quedarnos acá, me pregunto si alguna casa abandonada servirá como refugio….-

Lo último lo dijo bajo, casi en un susurro recordando las palabras del Ladrón de Almas, aún frescas en su memoria. Luego recordó que jamás dijo quien era. –Leara, mucho gusto…- No era el mejor momento para decir “Noé de la avaricia”, primero quería tener algunas pistas sobre lo que pasaba en ese sitio.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 09, 2009 8:46 pm

–No tengo ni la menor idea –fue la respuesta del muchacho tras la primera pregunta de Cheza, y en cuanto ella presionó un poco más su hombro, Allen se volvió a mirarla. Al escucharla, sus ojos se abrieron completamente por la sorpresa- ¿A-alucinaciones? A mi me pasó algo así también… alguien había tomado tu forma y me hablaba de cosas realmente extrañas. Al final se presentó como un tal Ladrón de Almas.

Allen se llevó la mano libre al corazón, como si en él buscase el calor que empezaba a necesitar. Allí afuera, el viento empezaba a helarse misteriosamente.

Empiezo a temer lo peor, ¿sabes?

Él asintió ante sus palabras, puesto que estaba de acuerdo. Fuese lo que estaba sucediendo, fuese esa cosa lo que fuese, empezaba a meterse directamente con ellos. Comenzaba a hacerse un enemigo. Tenían que encontrar a los buscadores y salir de allí cuanto antes. Apartó la idea de que quizá ellos ya podían estar muertos, de su cabeza, y volvió a pensarlo. Encontrarlos y marcharse. Si, eso harían.

Allen sintió la mirada de la chica sobre él, y cuando se volteó a mirarla, se encontró con sus ojos chocolatados cambiando de rumbo hacia Cheza. Parecía estar mejor que antes, al menos ya había reaccionado, y se puso de pie.

-
Estoy bien, y espero que ustedes también.- mencionó, y el viento quiso intervenir, soplando con aquella intensidad de antes, cuando todo lo extraño comenzó a suceder. Ella pareció percibir algo más, y murmuró para sí:- No podemos quedarnos acá, me pregunto si alguna casa abandonada servirá como refugio…Leara, mucho gusto…

-Hay muchas, estoy seguro que alguna podrá servirnos como refugio mientras el viento cesa –respondió él mientras se incorporaba, luego la miró de nuevo y le sonrió- Encantado de conocerla, Leara-san.

Dio una mirada en derredor, y sin saber por qué, sus ojos se detuvieron en lo que parecía ser un restaurante. Sin explicarse la razón, de pronto pensó que ese podría ser un buen lugar… por los momentos.

-¿Y si vamos allá? Creo que podríamos calentarnos con algún horno o artefacto que produzca calor. Quizá hasta hallan velas –sugirió, señalando el establecimiento oscuro y deteriorado. Comenzaba a ser consciente de las sombras que empezaban a cernirse en el cielo.- Cheza, vamos allá –le indicó a su compañera, acercándose a ella e indicándole tal cual como había hecho con Leara. Luego las guió hasta allá.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 10, 2009 10:42 pm

Las cosas parecían calmas por aquel momento, pese a que aún era respirable el aire pesado que llenaba el pueblo, casi como una carga magnética.

Al parecer las nubes grises que cubrían todos y cada unos de los perímetros del lugar amenazaban con comenzar a descargar agua en forma de lluvia, y al cabo de breves instantes, estrepitosamente comenzó a llover. Era casi como si ella con sus pensamientos hubiese invocado la lluvia. Ante el pensamiento de aquel hecho se sacudió la cabeza casi como si quisiese quitarse los pensamientos de la cabeza, era ridículo.

Quizá de lo sumida que estaba en sus pensamientos, solo sintió sobre sí la mirada de la peli-castaña y no escuchó completamente a ambos chicos platicar, logrando captar desde que Allen le decía algo en plan de “encantado de conocerle”, ante lo cual la misma Cheza acompañada con un gesto de la mano saludó a la recién llegada y pronunció su nombre.

-Me llamo Cheza, mucho gusto.


Y de pronto, Walker salía con una idea que le pareció buena, cambiar de lugar se le antojó demasiado.

-¿Y si vamos allá? Creo que podríamos calentarnos con algún horno o artefacto que produzca calor. Quizá hasta hallan velas, Cheza, vamos allá –El albino se le acercó e indicó el lugar al que prontamente comenzó a dirigirse seguidas de ambas mujeres.

-Me parece buena idea -asintió al comentario del albino, y se quedó mirando a los chicos antes de encojerse de hombros como si dijese "Si no hay de otra"

En cuanto estuvieron en afuera del restaurante, apreciaron los vidrios quebrados, la falta de media puerta y lo destruido de su interior. Para fortuna de los 3 visitantes, el local contaba con una chimenea extensa, por lo cual podrían perfectamente encender fuego para obtener algo de calor y sobrellevar en excesivo frío que comenzaba a calarle los huesos.

Entrando al edificio, pudieron ver sillas destrozadas y mesas que habían corrido la misma suerte que las primeras. A un lado había una sala que supuso Cheza sería la cocina, había al fondo del salón una descuidada escalera a la que le faltaban peldaños y a un lado de ésta, había un piano de cola de color negro. En su tiempo debió ser un lugar bastante bello, ahora, no era más que una casa vieja, sin penas ni glorias.

-Vamos a buscar algo que prender y… una forma de hacer fuego –Pronunció la colorina alejándose un poco de los 2 jóvenes. – voy a ver si allí adentro hay algo de combustible o en su defecto, cerillos.

Instantes después caminó hasta la cocina en donde se perdió tras de la puerta, dejando a Allen y a Leara atrás. Esperaba tener suerte en su cometido o que sus compañeros encontraran algo también, todo ayudaba en esos casos.
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Re: Misión al sur de Italia [Allen Walker & Cheza Lodge]

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